Fairy Tail le pertenece a Hiro Mashima y este fic a mí.
Espero que les guste!xD
CAPÍTULO 8
*ANTERIORMENTE EN EL CAPÍTULO PASADO*
- ¿Qué pasa con ese humor Natsu? –rio- Minerva me dijo que hoy tenías un humor de perro pero no esperaba que fuera para tanto... ¿Esas son formas de saludar a un viejo amigo como yo? Lastimaras mis sentimientos hablándome de esta forma –se burlaba-
- ¿A qué viniste Rogue? –repitió-
El silencio cubrió la estancia.
- Lucy –me llamó el peli negro- ¿podrías dejarnos solos por un momento?
…000…
Les miré a los dos.
- Por supuesto –contesté restándole importancia-
Caminé despacio travesando toda la sala y pasando por el lado del peli rosa, que me dirigió una mirada inquisitiva. No le tomé mucha importancia, él siempre se comportaba de esa forma conmigo. Pasé por su lado sin mirarle y desaparecí por la misma puerta por la que Natsu había aparecido hacía apenas unos minutos, cerrando la puerta detrás de mí para darles la privacidad que me habían pedido. Fuera lo que fuera de lo que iban a hablar no era de mí interés ni tampoco de mi incumbencia.
Cerré la puerta y miré lo que tenía delante de mí.
Al otro lado de la puerta había un largo pasillo, que al igual que la sala en la que había estado momentos antes, apenas era iluminado por unas pequeñas luces parpadeantes que parecían estar a punto de apagarse.
A lo largo de todo el pasillo había muchas puertas, algunas abiertas, otras cerradas, otras rotas. El suelo estaba igual de sucio y la pintura de las paredes estaba desgastada y la humidad había dejado sus huellas en ella. Podría asegurar que este sitio por la noche debía ser espeluznante, como una casa de terror de esas que salen en las películas y es que, aunque desde fuera pareciera pequeña, por dentro era gigante.
Camine a lo largo del pasillo mirando al interior de las habitaciones que tenían las puertas abiertas. Eran todas iguales, de tamaños pequeños, algunas con una cama otras sin nada más que una mesa y un sofá. En los suelos de todas las habitaciones había montones de botellas vacías, paquetes de tabaco tirados y ropas sucias que parecían llevar años en el suelo. ¿Qué clase de gente vivía en esta casa? No estaba muy segura de querer descubrirlo.
¿Cómo había llegado hasta un sitio como este Natsu?
No podía parar de cuestionarme lo mismo. En una de las habitaciones vi encima de la cama una sudadera tirada. La habitación no era distinta a las demás, pequeña y sucia, con una pequeña ventana en la pared por donde entraba la luz del sol. Todo era igual a las otras habitaciones, la única diferencia era esa sudadera tirada en la cama. Esa sudadera, a diferencia de la otra ropa, no estaba cubierta de polvo indicando que hacía poco que le habían dejado allí.
Así que esta es la habitación en la que ha dormido Dragneel estos días –pensaba- ¿Por qué aquí?
Me senté en la cama, que resultó ser extrañamente cómoda, y me dejé caer de espaldas cogiendo la sudadera entre mis manos. Todo en este sitio era demasiado extraño y por mucho que lo intentará todo este misterio que envolvía a Natsu me llamaba demasiado la atención. Tan solo llevaba unas cuantas horas en este edificio y ya había conocido a las dos personas más extrañas que había llegado a ver en mi vida.
- ¡No me jodas con esas mierdas! –oí un grito de puro enojo-
¡Esa era la voz de Natsu! –Pensé alarmada- ¿Y viene de afuera?
- ¡Me trae sin cuidado lo que digan o dejen de decir, si quieren algo que vengan por sí mismos a decírmelo! ¡No entiendo una mierda de lo que me estas contando, si quieren algo ya saben dónde encontrarme!
- Eso es lo que me han dicho que te dijera Natsu –contestaba tranquilamente Rogue ignorando los gritos del peli rosa- Te guste o no así es como funcionaran las cosas a partir de ahora.
- No –contestó bruscamente el peli rosa- ¡así es como ustedes queréis que las cosas funcionen! ¡No me jodas, sois unos….!
La mano de Rogue viajo hasta el cuello de la camisa que llevaba puesta Natsu y le cogió bruscamente y sin cuidado acercándolo a él de mala manera.
- ¿¡Unos qué Natsu!? ¿¡Es que acaso estas olvidando cuál es tu posición ahora mismo!?
Lo empujó de mala manera haciendo que el peli rosa se tambaleara.
- Deja ya todas esas jodidas rabietas tuyas y empieza a hacer lo que te hemos dicho que hagas de una buena vez. Deja de comportarte como si tuvieras tres años.
- ¡Largo! –gritó Natsu-
- ¿Harás lo que te he dicho?
- ¡Te he dicho que te largues antes de que el poco autocontrol que me queda se agote, Rogue!
Ahogué un grito al ver la furiosa mirada de Natsu, jamás en mí vida había imaginado que pudiera estar más enfadado de lo que estaba ahora. Sus cejas estaban completamente fruncidas, sus facciones tensas y con cada palabra que salía de su boca más grave sonaba su voz. Tenía los puños cerrados a ambos lados de su cuerpo, que al igual que sus facciones estaba completamente tenso y preparado para entrar en acción si de así fuera necesario.
Vi como el peli negro le enviaba una dura mirada al peli rosa pero como sin decir palabra se alejaba de él. ¿Qué había sido todo eso? ¿Quién era Rogue y en que mierda estaba metido Natsu?
Esas y mil preguntas más eran las que me estaban volviendo loca ahora mismo. Natsu no se había movido un solo centímetro de donde estaba y dude en salir a buscarle pero decidí que quizás lo mejor fuera no molestarlo por ahora.
Quédate quieta y no le llames demasiado la atención, con el humor que lleva no sería bueno que se girara y te pillara mirándole.
Y como si alguien hubiera escuchado sus pensamientos el peli rosa se giró y miró directo a la ventana desde la cual me encontraba mirándolo todo. Joder.
Sus ojos y los míos se encontraron. Mierda, mierda, mierda… esto no era bueno para nada…
Antes de que me diera cuenta Natsu había desaparecido de donde estaba y podía oír sus pasos furiosos por el pasillo. Sus pasos eran cada vez más fuertes y con cada paso que daba más asustada me sentía. La acababa de cagar, no debería haber asomado la cabeza, no debería haber escuchado una sola palabra de esa extraña conversación. No debería haber hecho nada de eso pero lo había hecho todo. Mierda joder.
Mi corazón pareció detenerse por un momento cuando el sonido de la puerta abriéndose me sorprendió. Allí estaba él, delante de mí, mirándome con esos ojos que me estaban aterrando por mementos.
No había ningún brillo en esos ojos jade que me miraban furiosos desde el marco de la puerta. Su mirada era más intensa que nunca y no la apartaba de mí. Me removí inquieta en mi sitio sin atreverme a mirarle a la cara.
- Tú –di un pequeño salto al oír su grave voz dirigiéndose a mí- ¿cuánto escuchaste?
Miré al suelo jugando con la sudadera que había encontrado en la cama y tomándome un tiempo para elegir cuales eran las palabras correctas. Sabía que el chico que tenía delante estaba furioso, había visto la forma con la que había mirado a Rogue hacía apenas unos minutos y no quería que descargara toda esa ira en mí.
- Nada. No escuché nada. –mentí descaradamente- Solo asomé la cabeza porque escuche ruidos, eso es todo.
- ¿Te crees que me mamo el dedo? –me preguntó alzando el tono de voz- Volveré a preguntarlo, -hizo una breve pausa- ¿Cuánto escuchaste Luce?
Pasé la lengua por mis labios humedeciéndolos mientras daba un paso atrás al ver que se acercaba a mí.
- No escuché absolutamente nada –declaré intentando sonar lo más convencible posible-
- ¿Cuánto escuchaste? –pronunció lentamente acercándose más a mí haciendo que yo retrocediera-
- Ya te lo dije –exclame desesperada-
Sus pasos eran grandes y poco a poco iba acercándose a mí. Yo intentaba retroceder, viéndome cada vez más acorralada. No creía que Natsu fuera a hacerme nada malo pero tampoco pensaba quedarme allí para averiguarlo. Miré detrás del peli rosa, la puerta estaba abierta de par a par. Era ahora o nunca: respiré hondo tratando de calmar los alocados latidos de mi corazón y le lancé la sudadera que tenía en las manos a la cara para salir corriendo tan rápido como mis piernas me lo permitiendo escabulléndome por la puerta y, sin pararme a mirar atrás, seguí corriendo por ese largo, sucio y oscuro pasillo.
Natsu me estaba siguiendo, podía sentir sus pasos pegados a los míos. Corrí por el pasillo desesperadamente intentando escabullirme del peli rosa y una brillante idea apareció en mi mente cuando vi una vieja puerta abierta al final del todo del pasillo. Con todas las fuerzas que me quedaban corrí un poco más rápido travesando esa puerta y cerrándola con pastillo de un portazo detrás de mí.
A salvo –suspiré aliviada sintiendo como la adrenalina del momento corría por mis venas-
- ¡Lucy! –la puerta tembló al recibir los fuertes golpes del peli rosa al otro lado- ¡Abre la jodida puerta!
¿Estaba de coña? Ni loca abriría esa puerta, no antes de que se calmara y dejara de gritarme como un loco poseído.
Miré a mí alrededor. Al ver esa puerta abierta no había parado a pensar en qué clase de lugar me estaría metiendo. Por la poca luz que entraba por la ventana podía deducir que estaba en la cocina de la casa. Era pequeña pero a diferencia del resto de la casa parecía estar mínimamente limpia.
Perfecto, aquí habrá cuchillos por si tengo que protegerme –pensé irónicamente-
Los golpes de Natsu no habían cesado y cada vez eran más y más fuertes. Con cada golpe del peli rosa la madera de la puerta crujía más y más fuerte, esa puerta no parecía que fuese a aguantar mucho más tiempo.
- ¡Lucy abre la maldita puerta de una jodida vez! –le oía gritarme desde el otro lado- ¡Abre la jodida puerta o juro que la tiraré al suelo!
- ¡No te atreverás! – sabía perfectamente que sí que se atrevería, le conocía lo suficientemente bien como para saberlo-
- Luego no te quejes nena –le oí decir al otro lado- Cuando te pille tendrás que contarme todo lo que has escuchado pequeña.
- ¡Ya te dije que no había escuchado nada! –insistí-
- ¿¡Y esperas que me lo crea, enserio!? –gritó- No me jodas rubia, ¡abre la jodida puerta!
- ¡No!
- Tú lo pediste –susurró Natsu al otro lado de la puerta-
El estrépito sonido de la madera romperse y caer al suelo me robó el aliento. Ahogué un grito al ver la puerta al suelo y al peli rosa mirándome con esos ojos juguetones que pone él cuando quiere algo. Mierda.
- Ahora –habló sin apartar la mirada de mí- ¿Piensas decirme que fue lo que escuchaste, Luce?
NO. Por supuesto que no pensaba decirle lo que había escuchado.
Miré a mi alrededor divisando una mesa e inmediatamente corrí hacía ella posicionándome en uno de los extremos. Natsu me siguió con su mirada divertida y una sonrisa escapó de sus labios al ver lo que pretendía.
- ¿Piensas correr de mí para siempre? –se rio- Voy a pillarte, el gato siempre acaba pillando al ratón.
Vi como caminaba despacio y elegantemente acercándose hasta el extremo opuesto de la mesa en el que yo me encontraba. Su mirada juguetona no se apartaba conmigo y ahora en sus labios había una sonrisa risueña.
- Bueno –me encogí de hombros- creo que esta vez el ratón es más listo que el gato y va a escapar de sus garras.
Una sonrisa cubrió sus labios y dando un paso al lado sin apartar la vista de mí empezó a correr sin dejar de mirarme en ningún momento.
Mis piernas iban solas, corría, me quedaba quieta, retrocedía. Miraba detenidamente cada movimiento que daba el peli rosa y corría alejándome de él siempre intentando permanecer en el extremo opuesto de la mesa. La risa jovial de Natsu me sorprendió.
- Eras buena rubia –me alegó por primera vez desde que lo conocí- Pero…-pausó un momento- ¡no más que yo!
Con un ágil salto se colocó encima de la mesa que nos separaba y antes de que me diera cuenta ya lo tenía delante. Mierda, mierda, mierda, era lo único que podía pensar cuando vi como enseñaba sus blancos y perfectos dientes en una sonrisa al verme acorralada y atrapada.
Intenté dar media vuelta sobre mis pies y correr pero ya era demasiado tarde. Una grande y fuerte mano me cogió de la muñeca tirando de mí para atrás haciéndome perder el equilibrio y antes de que me diera cuenta estaba acorralada entre la mesa y el imponente cuerpo del peli rosa.
- Y el gato pilló a la ratoncita –susurró divertido contra mi desnudo cuello haciéndome estremecer- Es tiempo de hablar.
Mierda y mil veces mierda. Después de ver esa sonrisa en los labios de Dragneel, después de ver ese extraño y jovial brillo en sus ojos había pensado que se habría olvidado de todo ese asunto. Pero no. Ese lado de Dragneel que acababa de ver se había evaporado y ya volvía a ser el mismo de siempre. Joder. ¿Qué se suponía que debería decirle, que no había escuchado nada? Por favor, me había visto de lleno, no podía repetir eso de nuevo o le haría enojar otra vez.
- Suéltame y te lo cuento todo –susurré. No podía decir que no me gustase pero me incomodaba tener el trabajado cuerpo del peli rosa pegado a mí y ni hablar de su respiración chocando contra mi cuello. No había forma de que alguien pudiese hablar y concentrarse en lo que decía de esta forma.-
- Ni de broma.
- ¿¡Qué!? –él debía ser el que estaba de broma. No podía hablar tranquilamente sintiendo todo, TODO, el cuerpo de Natsu pegado a mí cuerpo.- ¡No pienso decir nada si no me sueltas en este mismo memento, Dragneel!
- No –sabía que estaba sonriendo, no podía verle la cara pero estaba completamente segura de que una sonrisa estaba adornando sus labios en este preciso momento.- Si quieres que te suelte solo habla y te soltaré sí creo que lo que dices es verdad.
Suspiré derrotada. Lo mínimo que podría hacer es despegarse un poco de mí, estaba invadiendo mi espacio personal.
- Bien –cogí aire- Pero te aseguro que cuando no me sueltes después de que esto no vas a salir vivo de esta cocina.
- Estoy esperando –me ignoró-
- Bueno… -empecé- cuando te dije que solo me había asomado porque sentí ruidos no estaba mintiendo. Me asome por la ventana porque te había escuchado gritando. Cuando te vi estabas furioso, no parabas de gritarle a Rogue cosas como ¡No me jodas con esas mierdas! ¡Si quieren algo que vengan por sí mismos a decírmelo!
Paré un momento al sentir el cuerpo del peli rosa tensarse detrás de mí.
- No sé de quienes estabais hablando ni tampoco sobre qué pero –me arrepentiría de decir eso- pero Natsu si estas metido en problemas deberías decírselo a alguien. No sé quiénes son ellos pero no te metas en más problemas. Sólo haz lo que te dicen y aléjate de esas personas.
Sentí como las manos que me tenían cogida me apretaban más contra su cuerpo. Su agarre me dolía pero no quería quejarme.
- No necesito de tus inútiles consejos –escupió- ¿Sólo fue eso lo que escuchaste?
- Si –susurré-
Sus manos me soltaron y me empucharon lejos de él. ¿Y ahora que le pasaba?
¿Por qué actuaba así de repente? Le miré recordando en su cara cuando me perseguía. ¿Ese era el Natsu del que Levy-chan me había hablado el día de la cena? La pequeña peli azul había descrito a un peli rosa juguetón, alegre, infantil y despreocupado, justo lo que había visto en Natsu hacía apenas unos minutos. Pero allí estaba de nuevo, escondido detrás de ese duro caparazón impidiendo a la personas acercarse a él.
Me había dado cuenta de que ese Natsu duro que todos conocían no era más que una faceta. Qué detrás de ese duro caparazón en el que se escondía había una persona totalmente distinta. Una persona cálida.
¿Qué fue lo que le pasó para que se volviera en lo que es ahora?
- Si eso es todo lo que escuchaste vete –dijo fríamente- Haz lo que te dé la gana, márchate si quieres, pero no me jodas hasta mañana.
Con pasos decididos pisó la puerta que seguía al suelo después de ser derrumbada por él mismo y se alejó dejándome allí sola y confundida.
- ¿Debería quedarme o irme? –me pregunté mirando el techo. Suspiré derrotada, ya no sabía lo que quería pero no, no podía marcharme aún. No hasta mañana por la mañana.-
*MIENTRAS TANTO BASTANTE MÁS LEJOS DE DONDE SE ENCONTRABAN NATSU Y LUCY…*
Un enorme edificio se levantaba en medio de la ciudad más concurrida del país, Magnolia. Delante del gran edificio, un auto deportivo de color negro aparcó y de él bajo un hombre peli negro que con pasos lentos pero decididos ingresó en el interior del recinto.
- Buenos días señor –le saludaron los seguratas y los empleados- Buenos días –les respondía educadamente con una apenas visible inclinación de cabeza-
- Señor –una de las empleadas le llamó- el jefe le está esperando en su despacho.
Espero a que las puertas del ascensor se abrieran y cuando lo hicieron entró marcando el número del piso en el que se encontraba el despacho de su jefe. Espero que las puertas del ascensor se abrieran de nuevo y cuando lo hicieron sus ojos chocaron con los ojos chocolate de un hombre que le miraba sentado en una cómoda butaca detrás de un gran y largo escritorio lleno de papeles y documentos.
- Jefe –saludo-
- Bienvenido, Rogue –la gruesa voz del hombre resonó en la estancia- ¿Cómo fueron las cosas con Natsu?
- Bueno –suspiró- Natsu se negó a cooperar. Dijo que no entendía lo que estaba planeando hacer y que no iba a cooperar en algo como eso porque podía resultar demasiado peligroso. Dijo que no hablaría con nadie más y que si aún querían algo de él, que fuese usted mismo el que fuese a visitarle.
- Ya veo –suspiró- ese crio… tan problemático como siempre… -dijo y después de una larga pausa volvió a hablar- Avisa que me preparen un vehículo y un chofer, si quiere que sea yo el que hable con él, entonces seré yo el que lo haga.
- Sí señor.
...000...
¡Estoy de regreso!
Cómo prometí en el aviso que publiqué ayer, aquí tienen este nuevo capítulo. Espero que les haya gustado y vuelvo a repetir lo mucho que lo siento por haberles hecho esperar tanto tiempo. A partir de ahora iré actualizando más seguido.
Si les ha gustado o quieren decirme lo malo que estuvo allá ustedes, acepto cualquier comentario xD
PD: Intenté hacer este capítulo un poco más largo de lo habitual pero bueno… no me quedo extremadamente largo tampoco. Espero sus opiniones, espero que les haya gustado.
Nos vemos muy pronto!
