¡Hola a todo mi querido público lector! LindsayWest está de regreso la muy des… glaceada XD Después de tanto tiempo, "am sorri", no andaré con rodeos, trabajo y tesis, no podía. Ahora dejo mis saludos agradeciendo a todos vosotros la espera y agradeciendo más su aceptación y crítica respecto mi trabajo. Saludos especiales a:

Dra. – K – Doof, cómo no darte unas gracias muy efusivas, sos especial para mí, tú lo sabes ; -) ; DannyWest, bueno, yo sufro de insomnio así que, figúrate cómo es la cosa XD, sí, muy enamorada ; - ) ; Inugami18… creo que te conozco afortunada muchachita -_- ; Dei Lee Gillies… suplícame XD; PanxaaaD, muchas gracias por tu comentario, pero, olvidé de decir que, las canciones preferentemente en español ya que detesto la música en inglés : - ) pero soy niña buena : - D.

Extremebrony, sí tienes toda la razón, peor que sea tu prima, más peor sería que fuera chango, jaja… ok no, pero se me hace graciosa esa palabra, chango jajajajajajajajaa… me voy XD; Fabby jajajajaja, me hiciste reír con todo lo que me escribiste, no problema, si supieras en las cosas en las que muchas de acá andamos te infartas XD pero soy buena niña : - O XD; Ciaralovekate, estás pequeña para andarte imaginando cosas en el bosque eh, párale XD; mi hermanita Jhey Vi, quiero saber por qué estabas triste y si vuelvo a alegrarte con ésta actualización, espero que sí; Madameduvergiere, sí, enamorada, no correspondida pero enamorada jaja;

Vaniap0211, jajaja, humm… ya verás qué hizo Jade XD; Bella Riddle I, ooohhh Bellaaaa, te extraño amiga : - ( te extraño mucho Bella, ya quiero volver a escribirte esos mensajes laaaargooosss como antaño, amiga Bella te quiero : - ) ; Nelle, demoré por el trabajo, pero ya estoy aquí, dime que estoy perdonada ¿sí? Dime sí please : - D ; Vane23, no preocuparse, yo sé qué andas acá, besos muchos; Inodoro, ya te extrañaba ah, te perdiste por mucho tiempo muchacho ¡hum! No habrá pastilla de baño para ti ¡hum! XD Es broma chavo : - ) ;

Mas Allá de la Realidad, lo sé, lo sé, tener 25 no es muy agradable, disfruta tu adolescencia en tanto la tengas reina del drama : - ) ; Guest, toda la razón, las Vega son un dolor de cabeza para MI gótica, MÍA de mí ¡hum! XD; JoriStar, de hecho, tengo en mente dos adaptaciones, una referente a esa peli desde hace mucho, y otra sobre un libro que pronto les diré cuál es, pero es hermoso y muy afín con éstas dos chicas, estoy en eso, mi fic No. 10 tiene qué ser especial : - )

Entonces, les dejo para que lean mi gente querida. Dedicando éste capítulo a Dei Lee Gillies que me hizo… u obligó a terminar de escribirlo XD Besos Dei

Victorious no me pertenece, en serio sigo pensando que eso es una lástima… ni modo…

También les dejo el link de ésta página en Facebook sobre Jori, solamente les advierto que si se unen… su vida… ya no será igual… - _ - :

w w w . / /

(Ya saben, todo junto y sin espacios XD por si alguna casualidad, la página lo borra al publicarlo, suerte y… prediquen la paz).

CHAPTER 8.

Giré mi cuerpo a la par que mis ojos se acostumbraban a la luz del sol, quedándome aún somnolienta mirando fijamente a la ventana, un cielo claro me daba los buenos días y sonreí aliviada de contar con una nueva oportunidad de vida. Suspiré hondamente y me permití seguir contemplando ese cielo claro, hasta que razoné… no se apreciaba el cielo desde mi ventana, mi padre había plantado un roble cuando Trina y yo todavía éramos muy niñas y ahora ese roble cubría todo lo que pudiera apreciarse hacia fuera desde mi habitación… el corazón me dio un fuerte golpe y me levanté aterrorizada de inmediato. Miré las sábanas verde seco que me cubrían, encima de las cuales estaba esa chaqueta que toda la noche hizo perderme entre campos de mariposas con aroma a vainilla.

-Ay por DIOS – Expresé sin desear mirar hacia mis espaldas, pero entonces tuve qué hacerlo, lentamente giré mi cabeza hacia el otro lado de la cama y como en una película de suspenso, noté lo que tanto temía encontrarme, ella estaba ahí, profundamente dormida.

Al parecer había tenido calor durante la noche porque la sábana le llegaba más abajo de la media espalda y por lo que pude apreciar, estaba desnuda… toda desnuda. Pasé una mano por encima de ella, con mucho cuidado de no tocar su pálida piel, noté que los vellos se le erizaron y sonreí, era hermoso el contraste que se formaba entre esa piel tan blanca y los rayos del sol que la estaban iluminando cuando mi cuerpo dejó de obstruirles el paso. Otro paro cardiaco dio aviso de venir cuando noté que apretó los párpados por la molesta luz y entonces sólo se dio vuelta. Sentí mi corazón detenerse unos breves instantes, así que decidí salir cuanto antes de ahí pero, oh sorpresa… mi pierna izquierda estaba atorada entre las suyas y si osaba sacarla de ahí… sería mujer muerta…

Tragué saliva y me quedé pensando en mil maneras de sacar esa parte de mi cuerpo, luchando porque la sensación de estar enredada con ella y que nuestros cuerpos se tocaran entre ellos y sentir esa piel resbalar entre la mía era… enloquecedor, y no, no quería, no quería sacar mi pierna de ahí, pero creo que tendría qué hacerlo si quería ver el final de mi historia, una donde tal vez ella y yo fuéramos tan… ¿tan qué? ¿Tan hermanas? ¿Tan amigas? ¿Tan qué…? Así me quedé un momento más contemplándola, agotada de varios minutos de pensar en ella, en mi posible muerte o en la divinidad de estar prensadas las dos…

-Por DIOS West, qué bella eres… - Retiré unos mechones de cabello de su cara para apreciarla mejor y entonces ella volvió a moverse, ésta vez para dejar libre mi pierna, por más que quisiera quedarme ahí, ésta vez prefería correr antes que ocurriera una catástrofe.

-¡¿A dónde crees que vas Vega?!

El color amarillo se me subió a la cara.

-J-Jad…

-Da la vuelta y regresa – Ordenó. Giré sobre mis talones y me topé con su mirada azul, muy azul -Explicaciones… ¡AHORA!

-Puedo explicarlo en serio, pero antes déjame ir a mi habitación, me ducho, me cambio y vuelvo ¿vale?

-¡NO!

-Por faaa… te daré todas las explicaciones que pidas pero…

-¡LAS QUIERO AHORA DIJE! Si te dejo ir, tendrás tiempo para encontrar excusas estúpidas y DEBO SABER QUÉ RAYOS VINISTE A HACER A MI HABITACIÓN ANOCHE.

-T-Te estaba esperando…

-¿Para qué demonios?

-Porque estaba preocupada.

-¿Por qué diablos?

-Porque ya era tarde y no llegabas.

-¿Y por qué carajos te importa eso?

-… ¿Por qué eres mi hermana?

-Déjate de estupideces.

-Jade, por favor.

-Nada – Dijo ella levantándose, al momento noté que tenía puesto sólo un pequeño short´s de licra negro y apenas se puso una camiseta del mismo color para caminar hacia la puerta y cerrarla con seguro – No sales de aquí hasta que hables.

-¡Jade! – Pataleé.

-Si puedes salir, te dejo ir libre sin ninguna explicación… pero si no, saldrás desnuda de aquí y cruzarás a tu cuarto.

-¡No puedes hacerme eso!

-¡Corrección! Yo no te dije que te metieras a mi alcoba.

-¡Estaba preocupada!

-¡No me importa!

-¡Jade, por favor!

-Quítame – Y fue a plantarse justo a la salida de la puerta.

La observé entre las ganas de querer hacerlo y las ganas de no hacerlo, ¿por qué? Simple: Estaba hermosa, sí, como lo oyen, hermosa con ese tentador short´s ajustado a sus bien trabajadas y perfectas piernas, ¿les queda duda de eso?

-Es más fácil si te mueves.

-No tiene chiste así.

-No te gustará que te toque.

-¿Cómo lo sabes? Anda Vega, no seas tímida – Me mordí el labio, era tan tentador…

"Por favor Jade, no me provoques, por favor Jade no me provoques, por favor Jade no me provoques, POR FAVOR JADE, NO ME PROVOQUES", gritaba dentro de mí.

-Déjame salir por favor y te prometo jamás volver a hacerlo.

-Ya te dije las condiciones Vega, o te acatas o te acatas…

Bien, no me quedó de otra, caería finalmente en su juego mortal. Alcé una mano lentamente con los ojos cerrados buscando el picaporte de la puerta, con la cabeza vuelta hacia otro lado menos a su cara, donde seguramente estaría plantada esa cínica sonrisa que me vuelve tan… ¡ahg! Pero entonces la tomé de la muñeca y la jalé hacia mí, tratando de hacerla a un lado para poderme marchar, ella se sorprendió pero reaccionó de inmediato.

-No tan rápido Vega – Y me tomó de un brazo arrojándome violentamente sobre la cama. Oh, sí señores, sí tiene fuerza, y mucha. Hice a un lado mis cabellos de la cara y la miré, ahora ya me había enfurecido.

-No vas a burlarte de mí West – Bufé molesta y volví a arrojarme sobre ella, ésta vez, no para huir, sino para dejarle en claro que aún cuando mi cuerpo era más delgado que el suyo, tenía su furia escondida, y logré tirarla al piso donde la lucha encarnizada estaba muy pareja, y es que cómo suponen que podría vencerla teniéndola a ella en esa situación, ¿se dan cuenta cómo es eso de difícil? ¡Es terrible! Pero tenía sus ventajas por supuesto - ¿Ya ves que no soy tan debilucha como supones? – Me burlé sobre su cara, pero la chica tenía esa maldita sonrisa en ella de nuevo, maldita sonrisa ¡Sí, sí, sí maldita, maldita sonrisa!

-Eso es lo que tú crees, pero dejaré de darte ventaja Vega – Y de un solo movimiento me dominó – Touché.

Respiré profundamente cansada – Bueno, sí, me venciste, ¿y ahora qué harás West? ¿Me tendrás atrapada todo el día en tu habitación hoy?

El rostro se le iluminó… el maldito rostro se le iluminó diabólicamente – No es mala idea – Dijo, y con eso supe que cosas malas, muy malas vendrían.

-¿Qué vas a hacer? No… no, no, no, no, no, no, no, no, no. No Jade no, lo que sea que estés pensando por favor no lo hagas, todavía podemos ser amigas – Rogaba mientras ella hurgaba en uno de sus cajones.

-Deben de estar por aquí – Cuando dejé de escuchar ruido supe que lo que sea que fuera, lo había encontrado – Ajá…

-Jade – Emití débilmente.

Ella se giró para mirarme y me las mostró, unas plateadas y peligrosas esposas estaban delante de mí – Vamos a ver qué tanto le preocupas a tu mami.

-Jade, ¡no! ¡No! ¡No dejaré que hagas eso! ¡No!

-Demasiado tarde Tori – Forcejeé pero fue imposible, me llevó a una de sus acolchadas sillas clásicas y usando toda la fuerza que tenía en ese momento logró hacerme sentar ahí y con diestros movimientos me esposó de la mano izquierda.

-Así la pasarás mejor, dame las gracias que no fueron ambas.

-¡Eres una psicópata!

-Aow… muchas gracias, es lo más hermoso que me han dicho.

-¿Y ahora qué?

-Ahora te quedarás ahí como niña buena, bajaré por algo de comida y vendré aquí y comeré ¿de acuerdo?

-¡Yo también quiero comer!

-Lástima…

Ví su figura atravesar la habitación y enseguida sentí que todo lo que siguiera, no sería agradable, bueno, al menos estaba en su cuarto… Tenebroso, pero su cuarto… olía a ella, me encantaba estar ahí, tenía su toque, cada cosa tenía su toque, tan suyo; no podía creer la suerte que tenía de encontrarme de repente con una hermana así, tan particular, tan hermosa, tan única, tan… ella, tan… psicópata que me tenía esposada.

Escuché girar el picaporte y volví mi vista hacia la puerta, entró con una charola plateada en la mano y una jarra de jugo de manzana en la otra, como pudo sostenerlas. Capté varios alimentos y enseguida me relamí los labios ansiando el primer bocadillo de ese día. Depositó los objetos sobre el buró lateral y tomó un pan tostado embarrado con crema filadelfia y algunas cosas más, entonces fue a sentarse frente a mí.

-Traje doble ración – Dijo mordiendo el pan tostado y relamiendo la crema que se había embarrado en sus finísimos labios, tenía hambre, pero más se me antojaba ser yo quien relamiera esa crema – Es que estoy hambrienta y necesito comer el doble. Mm… está muy rico Vega, extrañaba la comida americana, Japón es lindo pero, no es lo mismo que aquí.

-¿Y no piensas darme un poco de todo lo que trajiste? – Sorbió un poco de jugo y me miró.

-No, estás castigada.

-¡Tengo hambre!

-Yo también.

-¡Pero tú ya estás comiendo!

-Cierto, tú no – Se puso de pie y fue a tomar un tazón con yogurt de coco y granola, se veía exquisito – Eso te pasa por meterte en mi habitación, de ésta forma sabrás lo que nunca en la vida debes volver a repetir.

-De acuerdo, ya lo entendí, no volveré a meterme a tu habitación. Estaba preocupada por ti, quería saber si todo iba bien.

-No estaba en mi habitación Vega, estaba fuera de casa.

-Lo sé yo… no importa – Dije indignada, ella alzó su mirada azul y por un momento creí ver la comprensión en sus ojos, pero no, siguió devorando otro pan tostado junto con el exquisito yogurt de coco, el aroma me estaba haciendo rugir el estómago – Al menos dame un poco de agua – Supliqué.

Dejó el tazón sobre el buró al lado de la cama que compartimos anoche y tomó una manzana, me miró por unos segundos mordiéndola delicadamente, con las piernas cruzadas arriba.

-Bueno, pero sólo eso, no quiero que te deshidrates en MI habitación y luego tenga qué cargar tu cuerpo hacia el patio trasero para enterrarlo, y menos quiero ensuciarme.

Relamí mis labios saboreándome el líquido insaboro, pasaba del mediodía y no había probado un solo bocado, el estómago se me revolvía fúrico. Se irguió en todo su largo y esbelto, y sensual, y perfecto, y bello, y sexy, y caliente cuerpo para verter un poco de jugo en un vaso de cristal, caminó hacia mí con el objeto en la mano y antes de acercarse más tomó un poco de éste, luego su mano se estiró y pude beber el sabor de la manzana, tenía sed así que lo hice con desesperación, alcé mi mano libre para acercar más el vaso y sin anticiparlo rocé los suaves dedos pálidos de Jade. Sabiendo lo que eso implicaba y todo el riesgo que traería consigo cubrí su mano con la mía completamente. Mis ojos vagaron hasta toparse con los suyos, entonces creo que las dos perdimos la noción de lo que hacíamos y dejamos caer el vaso al mismo tiempo, un poco del líquido restante corrió pronto por mi pecho, empapando la ligera blusa de tirantes que llevaba, para acabarla, blanca, lo que hizo notar mis senos sin sujetador y erizó mis pezones por lo helado del jugo.

El contacto visual se rompió y noté que sus labios temblaron poniéndose nerviosos, traté de despegar la blusa de mi piel pero, abriéndola lejos mis pechos podían notarse desde su posición más arriba, así que daba lo mismo. Jade quitó el vaso de sobre mis piernas y encontró una toalla que serviría para secarme… el asunto es que…

Sin decir una palabra se colocó de rodillas para limpiarme, poco a poco, pasando la toalla blanca sobre mi vientre y haciendo presión en el pecho. La miré, sabía que yo podía hacerlo con facilidad, tenía una mano libre pero no me dejó, antes de llegar a la boca se irguió un poco y soltó la toalla, comenzando a recorrer la piel con sus dedos, del pecho hasta mis labios, mirándolos, como si los deseara, ¿sería posible que los deseara? ¿Sería posible que quisiera besarlos?

De pronto, como si todo se hubiera paralizado alrededor, ví su rostro acercarse al mío, en cámara lenta, como si quisiera hacerlo y no al mismo tiempo. Para animarla abrí un poco mis labios y sentí su aliento calar mi mejilla, estaba cerca, rozando mi piel con la suya pero no se atrevía a embonar sus perfectas líneas labiales superiores en las mías, no se atrevía, lo deseaba pero de momento sentí que estaba siendo tímida. Giré mi cabeza hasta tocar sus comisuras y un estremecimiento se dejó sentir en el cuerpo de ambas. Sus labios finalmente se abrieron atrapando suavemente los míos, muy suave, como si todavía dudara en seguir o detenerse. La animé más, ante su contacto inicial tomé la decisión que sin importarme lo que pasara luego, yo quería besar esos labios, perderme en esa boca fría con sabor a yogurt de coco.

Enredé mi mano alrededor de su cabello y la atraje más a mí, sabía que la posición no era de lo más cómoda pero ella lo arregló tan bien, que pronto estuvimos colocadas a la perfección, en armonía, ella casi sobre mí. Su mano izquierda tocó mi vientre por debajo de la blusa y al instante mis vellos se erizaron y ella lo notó porque enseguida sentí una ligera mordida en mi labio inferior como si hubiera sonreído.

Uno de mis pechos fue atrapado y sus dedos comenzaron a juguetear con el pezón erecto, lo que hizo que me estremeciera más y gimiera vergonzosamente, quise hacer lo mismo y sólo apenas llevé una mano debajo de su camiseta ella la sacó y detuvo bruscamente el beso.

Me miró como si acabara de hacer una tontería y ví que su rostro se contrajo. Se pasó una mano por el cabello y giró hacia otra dirección fuera de mi vista.

-¿Jade? – No respondió. Sólo caminó presurosa hasta su cama y se detuvo un momento – Jade – La llamé de nuevo. Tomó unos segundos más antes de volver a mí y mirarme con un gesto de molestia en el rostro. Luego liberó mi brazo y se giró de nuevo hacia el otro lado evitando mi suplicante mirada.

-¿Qué sucede? – Pregunté tocando la muñeca de mi mano recién liberada.

-Puedes irte. Fue estúpido… vete ahora.

-Pero…

-Vete Vega, no debiste entrar aquí y espero que no vuelva a repetirse. Que te quede claro.

-No lo estaba pasando mal a pesar de que no me diste de comer.

Entonces regresó su fría mirada a la mía – No vuelvas a entrar aquí.

-Jade – Intenté acercarme a ella pero volvió a mirar a la pared – Yo… me gustaría que…

-Olvida lo que pasó ¿está bien? Fue una completa estupidez y no volverá a repetirse.

-Pero yo… - No completé la frase porque ella me tomó por la muñeca bruscamente y me llevo hasta la puerta.

-No seremos amigas ¿de acuerdo? Nuestra posición en la familia es de "hermanastras" y así nos vamos a ver.

-No me digas que no te gustó – Solté – Fuiste tú quien comenzó y… - Abrió la puerta y me echó fuera.

-No pienses que me atraes, ni te hagas idea de que podemos relacionarnos cercanamente, eso nunca pasará.

-Yo no pretendo… - Escuché el portazo y tuve qué reaccionar antes de que alguien me viera en esas condiciones - Como quieras – Susurré y fui a meterme a mi propia cueva visiblemente furiosa.

XXX

Cruzó las piernas y se volteó hacia el lado de la ventana, había pasado toda la mañana así, ignorándome, nos topamos de frente ese lunes al salir cada una de su habitación pero ni siquiera me dio los buenos días, acomodó el tirante de su bolso y siguió su camino. Por si las cosas fueran más complicadas todo ese día habíamos tenido contacto de cualquier aspecto, muchos contactos, más que lo normal, y eso tampoco la estaba llevando fácil.

La miré desviar su mirada hacia todas partes menos a mí y decidí hacer lo mismo, aunque no era lo que quería, si ella así lo había decidido, bien, jugaría con sus propias cartas.

Bueno, eso fue lo que pensé, como supuse, no lo estaba logrando - ¿Iremos hoy? – Casi rogué deteniéndola antes de llegar a la puerta.

-¿A dónde?

-Ya sabes a dónde… - Mi mirada fue todo lo tierna y suplicante que podía mostrar, aun cuando no es lo que había planeado, y supe que algo le provoqué porque enseguida sus cejas se contrajeron delicadamente.

-Bien… vamos – Musitó y la seguí hasta el coche.

Al abrir la puerta se desprendió un agradable aroma a café de vainilla, no era de ella, era mío, yo dejé el termo sobre el tablero cuando veníamos al instituto y enojada como estaba con ella esa mañana fingí relajarme en mi termo de café con un litro de líquido caliente que en realidad no terminé de beber. Ella me miró reclamándome el acontecimiento por haber dejado, "descuidadamente", el termo ahí.

-Lo siento – Espeté, pero enseguida me indicó que tomara mi lugar. Trina ya no nos preocupaba, su auto estaba listo para que pudiera viajar por ella misma, gracias-a-DIOS, pero no piensen mal, es sólo porque viajar con Trina se vuelve una pesadilla espantosa, va cantando todo el camino, esa es la principal razón, no crean que se debe a que quiero estar a solas con la gótica, pffff, ¿quién dijo eso? - ¿Tienes tu cuaderno contigo?

-Jamás salgo sin él.

-¿Puedo ver cómo va? – Sus ojos vagaron del paisaje enfrente, hacia mí de manera relámpago, titubeando un poco.

-No.

-Oh vamos, ¿por qué?

-Porque no.

-Pero quiero verlo – Rogué como niñita.

-Pues… te aguantas – Arrojó titubeante… ¡Oh! Oh Tori… has recordado un punto importante de la chica… Ella tiene un serio problema con la ternura infantilesca…

-¿Por favor? – Insistí tiernamente y ella desvió la vista de la carretera hacia mis ojos, un instante antes de que le gritara volverla al frente. Por poco y nos estrellamos ante un tráiler de doble semirremolque.

XXX

¡Maldición! ¿Por qué tenía esos ojos? ¿Por qué demonios tenía ese par de ojos? Son… son… me pierden. ¿Por qué insiste en mirarme así? ¿Por qué rayos me habla de esa manera? ¿Por qué carajos ese color marrón se me clava en todo lo que miro al frente cuando estoy despierta, y luego no me deja tranquila mientras debería dormir…? Necesito concentrarme o nos mataremos ambas.

-Llegamos – Dije, girando el volante para entrar al angosto camino que nos llevaba a nuestro rincón secreto. Detuve la camioneta y procedí a sacar todo el equipo de dibujo, cuaderno y lápiz. Ella observaba el panorama mientras se tocaba ligeramente el borde de su suéter lila, me miró.

Asentí con la cabeza indicándole que en efecto, debía quitarse la ropa ahora, sonrió de esa manera que me perturbaba tanto, como sólo ella podía hacerlo, esa sonrisa que de alguna manera me hacía volver a ese lugar cada vez que ella me lo pidiera, rogar sólo era parte del protocolo de "Yo-soy-la-chica-ruda-aquí-Yo-mando", de cualquier forma terminaría aceptando, sólo bastaba esa sonrisa para rugir como fiera atrapada en un jaula sin salida, y luego terminar echándome dentro.

La latina se despojó prenda por prenda, no tuve control de mí misma para dejar mi absurda manía de mostrarme como hierro, porque ella me desarmaba, así que me limité a mirarla, a mirarla simplemente. Dejó ver sus hombros y enseguida la piel se le erizó, estaba frío, era un bosque de pino encino, todo estaba helado alrededor. Luego fueron los pantalones, la ropa interior y tuve entonces el panorama completo, una linda y esbelta figura morena frente a mí. Cerré los ojos un breve segundo queriendo, dentro de mis pocas fuerzas, obligar a mi conciencia hundida en un sueño eterno, despertar para que a su vez también me obligara a no mirar donde no debía.

Lo sé, suena exagerado, la chica no es de mi sangre propiamente, no es nada mío, el que pronto se convierta en mi familia sin embargo me hacía trastabillar sobre mis libertades hacia ella, si fuera otra, la estaría besando en estos momentos, tal vez, no soy de andar con chicas, sólo coquetear con la mirada y los simples roces, pero ya estar íntimamente cerca de una, es otro embrollo, y no era lo mío, me gustaban los chicos eso sí, me gustaban, pero ésta niña, ésta niña… de repente había cambiado mis duros sentimientos por algo más, ¿amor? No lo sé, no lo creo, es demasiado pronto para asegurarlo, pero estaba cerca tal vez, de convertirse en la primera persona que tocaba esas profundas raíces que me encargué de enterrar hacía mucho tiempo, jurando que nunca permitiría que vieran nada más que el infrasuelo, la luz se les tenía prohibida.

-Jade – Reaccioné, me estaba llamando – Te he nombrado cinco veces, ¿estás bien? De pronto te fuíste quién sabe a dónde, ¿el conejo sigue en la luna? – Bromeó y yo solté una risita sincera.

-No es nada.

-¿En qué piensas?

-Nada importante Vega – Respondí resoplando – Comencemos antes de que se evapore la luz.

La chica se dio media vuelta y comencé a trazar las líneas que completarían un poco más la figura de Tori, estaba sobre las curvas de su cadera, los trazos eran finos. Sentía que mis manos la recorrían cada vez que trazaba sobre el papel. Mis ojos se detuvieron cuando tuve qué concentrarme en el rincón que guardaba todos los días bajo su ropa al salir a la calle, ese rincón que seguramente nadie aparte de mí y su madre cuando era niña, y posiblemente Trina, ha visto jamás, fuera de su familia… sólo yo podía contemplarlo.

-Creo que terminamos por hoy – Esbocé luego de varios minutos, no podía continuar con todo el halo de sentimientos que me estaban estrujando sobremanera – Seguimos otro día.

-¿Estás segura?

-Sí… ya… ya puedes vestirte – La chica se volvió pero antes de perder la cordura evadí su linda silueta haciendo que guardaba las cosas.

-¿Puedes acercarme esas prendas? – La escuché decir y sólo pude cerrar otra vez los ojos maldiciendo el momento que decidí comenzar con esto.

-¿Acaso no puedes tomarlas tú?

Mala idea, de repente sentí rozar su cuerpo contra el mío y me paralicé – Gracias Jade, eres muy amable – Tuve su espalda delante de mis ojos y sólo pude seguir sus movimientos, sin ocuparme en dar un paso atrás, lo que seguramente implicaría otro roce – ahora sé que no debo pedirte jamás un favor a ti, nunca. Sólo me pondré el suéter para que no se nos haga más tarde y tú debas irte a tu cita con Beck, porque de seguro que tienes otra cita con él… Ja, y decías que no te gustaba, sí claro, si fue evidente desde el principio que te gustó, no sé por qué esconderlo… ¿qué iba a hacer yo eh? – Hablaba mientras abrochaba sus pantalones y se ponía los zapatos suecos - ¿Quitártelo? Obvio no, gracias, una vez lo intentamos y no funcionó, congeniamos mejor como amigos. Si me dejas darte un consejo, él es muy despreocupado, no se interesa mucho por nada… ni siquiera sabe besar bien…

Ví recorrer el suéter sobre su brazo y antes de que llegara a cubrir sus hombros la detuve. Ella dio un respingo hacia atrás y me enfrentó con la mirada, sólo fueron brevísimos segundos antes de que mi boca atrapara la fina de ella. La tomé de la cintura de manera posesiva y la acerqué más a mí, era estrecha, demasiado esbelta que nos fundíamos simétricamente a la perfección. No tardó en rodearme con sus brazos alrededor de mi cabeza, cediendo al instante que nuestros vientres se tocaron produciendo una descarga de mil voltios entre las dos. Sin despegar nuestros labios más de dos centímetros dimos espacio para respirar rápidamente.

-Jade – Murmuró ella agitada y pegué mi boca de nuevo a la suya, fuerte, protectora, reclamándola como si fuera mía, como si toda ella me perteneciera – Jade – La oí pronunciar de nuevo. Entonces la tomé de la mano con el resto de las prendas que no se puso y el cuaderno, llevándola hacia la puerta del copiloto.

-Aquí no – Le dije mirándola directamente a los ojos, que todavía ardían. Abrí la puerta y arrojé todo hacia los asientos traseros, sin nada de delicadeza – Te llevaré a otro sitio – Ella me miró y tomó mi rostro por las mejillas besándome de nuevo.

-Lo que tú quieras – Dijo y la solté para rodear el auto e ir al volante.

-Ciérrate el suéter – Señalé antes de quitarle la vista de encima, ella miró su semi desnudez y accedió con una preciosa sonrisa en el rostro.

XXX

Atravesamos tomadas de la mano una estrecha puerta oculta entre un ramadal guía que cubría una enorme pared de concreto, un jardín abandonado lleno de hojas secas por todas partes, una alberca con agua sucia y un edificio de paredes descarapeladas que hacía un poco más tétrico el ambiente.

-¿A dónde me has traído? – Preguntó la joven Vega mirando hacia todos lados.

-Ya verás qué lugar es éste.

Sin soltarla de la mano en ningún momento la conduje hasta un pequeño sótano más tétrico que los baños públicos en las películas de Saw, levanté el clutch y enseguida la parte de arriba se iluminó.

-Vamos – Le dije y volvimos escaleras arriba.

-Wow… - Expresó incrédula - ¿Qué lugar es éste…?

-Ésta, es la sala de mi casa. Todo está así porque está en remodelación ¿lo recuerdas?

-… Sí… pero… es enorme…

-Mis padres pensaban tener más de tres hijos, y mi madre era inglesa así que todo el estilo fue diseñado por ella.

-Está hermoso a pesar de la parte de allá afuera.

-Ya le falta poco para quedar lista, no son más que sencillos detalles – Me miró.

-¿Y tú vendrás a vivir aquí sola?

-Sí, espero que cumpliendo mi mayoría de edad Alex pueda quedarse bajo mi cuidado mientras mi padre viaja, no quiero que siga viviendo como nómada – La morena rió bajo la media luz de las lámparas, porque a mi madre le gustaba así, luces con toques medievales.

-Parece un castillo.

-Y yo te mostraré una torre, princesa – Sonreí, creo que sinceramente, por primera vez en muchos años.

La conduje escaleras más arriba y pronto nos encontramos dentro de mi amplia y amada habitación, la castaña recorrió todo como si realmente estuviera sumergida en un espacio de tiempo muy lejano a lo época actual.

-Mi habitación cabe cuatro veces dentro de ésta.

-Sí, porque mira eso… - señalé hacia una esquina – Yo iba a ser gimnasta y mi madre colocó esa viga y esas barras justo ahí.

-Tienes un gimnasio aquí dentro – Dijo aún más sorprendida.

-También hay una pista de hielo, bueno, le falta el hielo, pero lo tendrá.

-Ésta casa debe valer millones.

-Los vale… Ven – Tomé de nuevo su mano y la llevé hasta la viga de equilibrio, la ayudé a subir y se sentó justo en medio, tambaleándose graciosamente.

-¿Vas a invitarme cierto? Me invitarás a venir aquí – Respondí con otra sonrisa. Entonces ella me miró con sus penetrantes ojos marrones y sabía que el resto no planeado sería inminente. Se inclinó sobre mí y su cuerpo resbaló poco a poco sobre el mío, entre mis brazos, nuestras miradas quedaron alineadas y ella tocó mi mejilla derecha sin dejar de sonreír, me besó, y yo accedí gustosa por esos labios, esos deliciosos labios que hacían palpitar todo por dentro.

Pronto todo dejó de ser suave para volverse un poco más rudo, fui bajando el cierre de su chaqueta y descubrí su moreno par de pechos, pequeños pero atractivos, coloqué mis manos sobre los dos y masajeé todo su contorno excitada, ella se dejó llevar y en un momento estábamos camino a la cama.

-Jade…

-Sshh… voy a leerte un cuento antes de ir a la cama hermanita – Susurré sobre sus labios dejándome caer al mismo tiempo sobre su delgado cuerpo.

-¿Un cuento?

-Sí, sobre dos hermanitas que un día se quedaron atrapadas en un castillo a causa de una bruja malvada…

-Me asustan las brujas.

-Sí… una era asustadiza, la otra protectora… ¿quieres escucharlo?

-… S-sí… - Aceptó cerrando los ojos al sentir mi mano meterse dentro de sus pantalones y tocar su parte más íntima - Cuéntamelo todo…

-Ésta era una vez la historia de dos hermanas que se conocieron un día… y se enamoraron… pero entonces…

Gracias por leer mi amadísimo público seguidor, quien escribe, su servidora y amiga, se muestra enteramente complacida de estar dentro de su gusto, un abrazo y un beso para todos/as. Actualizo en cuanto el trabajo y los estudios me lo permitan, en lo que eso sucede, sean felices, amen y déjense querer, la vida es sólo una, no la desperdicien… coman frutas y verduras y hagan deporte… y no se trepen a las bugambilias XD Nos estamos leyendo… ; - )