Ben 10 y sus personajes, no me pertenecen.
Capitulo: "Limpieza forzada"
Cantidad de palabras: 1.459
Genre: K+
Sinopsis: Gwen discute con su primo, debido a su falta de higiene.
Limpieza forzada
Gwen salió con ropa nueva del baño, ya duchada. Habían estado combatiendo a un par de alienígenas. Varias veces su cuerpo chocó contra la tierra, dejando su vestimenta sucia.
La pelirroja secaba su cabello con una toalla, mientras subía al segundo piso, que anteriormente funcionaba como sala de reuniones. Una vez en su destino, caminó hacia la biblioteca que se ubicaba allí (entre tanta tecnología alienígena) y tomó un libro. Pasaría el resto del día relajada, acostada en el sillón, leyendo.
La joven bajaba los escalones mientras secaba su cabello. De repente, su pie resbala al pisar algo viscoso y cae de las escaleras.
Unos brazos la atrapan antes de que pueda hacerse daño.
–Te tengo – sus ojos se encuentran con los de su novio. La pelirroja sonríe, en los brazos de Kevin.
–Gracias – le susurra dulcemente.
Ambos se acercan y se besan suavemente.
–Puaj, ¡Asqueroso! – voltean y Gwen gruñe viendo a su primo, convertido en "Fuego pantanoso" – voy a vomitar.
Los ojos verdes de la muchacha recorren el camino hacia las escaleras, donde una sustancia (casualmente, del mismo color que el alienígena), estaba derramada sobre varios escalones.
– ¡Ben! ¡Es tu culpa! – ella le dice, separándose de Kevin.
– ¿Ahora es mi culpa que te beses con tu novio? – responde Ben, sin creerlo – por favor, como si disfrutara de sus asquerosas demostraciones de amor.
–No, me refiero a eso – le señala los escalones – cuando bajaba las escaleras me resbale y caí, por suerte Kevin estaba aquí para atraparme… ¿Cuántas veces debo decirte que limpies lo que hacen tus alienígenas?
–Oh, discúlpame por no limpiar pero tenía cosas más importantes que hacer – le responde con sarcasmo – acabamos de luchar contra tres alienígenas.
–Puedes limpiar ahora – sigue insistiendo la muchacha.
–No puedo, debo ducharme. Creo que cuando uno de los tentáculos me tocó, me infestó de un olor desagradable – dice. El joven Tennyson huele sus axilas y suspira – oh, espera, soy yo. No sabía que podía oler así.
– ¡Ewww! ¡Asqueroso! – Gwen hace una mueca, antes de mirar a su primo – lo digo en serio Ben, cuando terminemos de combatir debes limpiar todo. Estoy harta de tener que ver rastros viscosos, pegajosos y asquerosos de alienígenas por todo el departamento.
La luz verde ilumina el ambiente y Ben vuelve a su forma humana.
–Aguafiestas – es lo único que le responde él, antes de meterse a duchar.
La pelirroja lanza un grito de frustración, caminando al sillón.
–Es increíble que nunca me haga caso – suspira sentándose, mientras su novio hacia lo mismo – no es mucho lo que pido, es decir, ¡Pude haberme roto un hueso o algo si caía! Pero no, el gran héroe Ben Tennyson sólo se encarga de salvar al mundo.
–Tranquilízate Gwen, ya conoces a Ben – le dice el muchacho de cabello negro, acercando su mano a su novia.
– ¡Precisamente porque ya lo conozco! ¡Siempre es así! – ella se altera y Kevin retrocede un poco. Juraría que tarde o temprano adoptaría su forma anodita.
–Bueno, será mejor que me retire a mi cuarto –el joven Levin se levanta y huye de los ánimos de su novia, ya que no eran los mejores.
La pelirroja suspira, mientras intenta leer su libro y tranquilizarse así.
– ¡Yo iré primero!
– ¡No, yo!
Gwen gruñe mientras cierra de un golpe el libro que estaba leyendo.
– ¡¿Pueden dejar de discutir?! – voltea a ver a Kevin y Ben, ambos cubiertos de una baba color violeta – si se hubieran puesto de acuerdo para ducharse, ya estarían ambos limpios.
–Para ti es fácil decirlo, tú ya te has duchado – le reprocha Ben.
Dos días habían pasado desde la última vez que lucharon contra algún alienígena. Esta vez, dos enormes y asquerosas babosas irrumpieron la paz cotidiana de las personas, y su deber fue reducirlas.
En algún momento de la pelea, parte del cuerpo de una de las babosas explotó, repartiendo restos por toda la zona.
– ¡A un lado! Es mi turno de ducharme – Kevin empuja suavemente a Ben.
– ¡Yo fui el héroe! – le reprocha el joven de ojos verdes – ¿Recuerdas quien te salvo cuando esa babosa estaba a punto de tragarte? ¡Yo!
– ¡Ya basta! – la pelirroja se levanta del sillón, gruñendo – ¡Me iré a leer a la terraza!
Gwen sube las escaleras hasta el final del departamento, donde había una puerta que daba a la terraza. Se sienta en el suelo y finalmente encuentra algo de paz.
Baja su libro cuando nota que el sol estaba por ocultarse. Seguramente había pasado una hora (o más) allí. Los chicos deberían estar listos para cenar algo.
–Creo que es suficiente por hoy – suspira levantándose.
– ¡Muero de hambre! – suspira el joven Tennyson, sentado sobre el sillón.
El timbre suena y corre a abrir la puerta. Sonríe cuando ve su pedido listo.
– ¡Finalmente! – cierra rápidamente la puerta y coloca la caja de pizza en la mesa.
–Eso huele delicioso – Kevin apaga el televisor y se acerca para comer.
– ¡Gwen! ¡La cena está lista! – Ben le grita desde su lugar. Su prima acostumbraba a no acatar el tiempo cuando leía.
– ¡Ya voy! – la voz de la pelirroja se oye a lo lejos.
–Oye, ella enloquecerá cuando vea la sala así – Kevin señala todos los restos de baba que aun había sobre el departamento.
–Tranquilo, lo limpiaré – Ben abre la caja de pizza y lame sus labios – luego de comer.
Lo próximo que oyen es el grito de Gwen, seguido de varios ruidos extraños. Ambos jóvenes corren para ver que sucedía.
– ¡Gwen! – el joven se acerca a su prima, quien yacía inconsciente sobre el suelo.
Se coloca a su lado, mientras daba pequeños golpes en su mejilla para que reaccione.
–Vamos, despierta por favor – susurra, mientras trataba de saber que pasaba – ¿Qué fue lo que sucedió?
Kevin levanta su vista hacia la escalera, donde había pequeños restos de baba.
– ¡Cayó por las escaleras! – señala con su dedo y luego mira a Ben – ¡Es todo tu culpa! ¡Te dijo varias veces que limpiaras!
El joven traga saliva, mientras sigue en sus intentos de hacer reaccionar a su prima.
–Llamaré a un medico – Kevin corre a buscar el teléfono.
Ben suspira, mientras mueve suavemente a la muchacha.
–Vamos Gwen, despierta – susurra – no me hagas esto. A partir de ahora limpiaré todo el departamento sin quejas, pero por favor despierta.
La pelirroja abre suavemente sus ojos, gruñendo.
–Está despertando – exclama aliviado Ben y Kevin regresa con el teléfono en su mano.
–El médico está en camino – avisa.
– ¿Ben? – la muchacha susurra en forma débil, mientras su primo sostenía sus hombros.
–Tranquila Gwen, tú solo permanece aquí mientras llega el médico – le susurra él.
–Ven – dice suavemente ella, moviendo su dedo para que se acerque aun más – quiero decirte algo.
Ben coloca su oreja a centímetros de la boca de la pelirroja, esperando.
– ¡TE-LO-DIJE! – grita ella, dejando aturdido al joven de ojos verdes.
Inmediatamente, comienza a reír con algo de dificultad.
– ¿Acaso enloqueciste? – su primo se levanta rápidamente, incrédulo.
– ¿Tienes una idea del susto que nos has dado? – Kevin habla mientras miraba a la pelirroja en el suelo – ¡Creímos que te habías caído y estabas desmayada!
–Me caí de las escaleras cuando resbalé con la baba… Todo mi cuerpo duele – Gwen gruñe mientras mira a su primo y le extiende la mano – ¡Ayúdame tú!
El joven Tennyson ayuda a su prima a incorporarse.
–Pero fingiste lo del desmayo – le reprocha.
–Tenia curiosidad acerca de cómo actuarían – responde mientras acomoda sus ropas – además, quería ver si con esto Ben entendía de una vez que cuando les digo las cosas es por algo.
– ¡Me engañaste! – el joven héroe gruñe, molesto
–Si, pero conseguí lo que quería: prometiste limpiar el departamento – la pelirroja suspira – hablo en serio Ben. La primera vez Kevin me atrapó y en esta no sucedió nada grave, pero eso no quita que pueda llegar a romperme un hueso o algo.
–Tienes razón Gwen – su primo le confiesa, arrepentido – perdona, de ahora en más te haré caso en todo lo que digas.
–En ese caso… – se queda pensativa, sonriendo – también podrías lavar la ropa dos veces a la semana, cocinar algunas noches, hacer las compras, ¿Es mucho pedir que de vez en cuando te despiertes más temprano para hacer el desayuno?
– ¡Oye, no abuses! – Ben gruñe, cruzándose de brazos.
– ¡Tu dijiste que harías lo que diga! – Gwen le reprocha, mientras camina junto a su primo hacia la cocina.
– ¡Retiro lo dicho!
– ¡No puedes hacer eso! ¡Lo prometiste!
– ¡Me arrepiento! ¡Nunca debí prometerte algo tan tonto!
– ¡Una promesa es una promesa!
Una nueva pelea comenzaba.
–Si – suspira Kevin, quien se había quedado atrás – comienzo a arrepentirme.
Levin observa el calendario pegado a la pared. Apenas una semana había pasado desde que llegaron.
–Aun falta el resto del verano – suspira, antes de volver a oír los gritos y golpear su frente – genial.
¡Hola!
Estoy muy inspirada con este fic, por eso siempre se me facilita mas escribirlo.
También estoy trabajando en mi fic "Trouble", asi que pronto actualizaré.
Espero que les guste esta historia. Dejen sus comentarios, ideas :D
¡Saludos!
