Siguiente mini historia, está situada después de la guerra contra Gea.

PD: Estos personajes son de Rick Riordan.

Punto de vista de Percy

Annabeth se estaba comportando muy raro últimamente.

Sentía que me estaba evitando.

¿Absurdo? ¿Verdad?

Había cancelado nuestra cita por sexta vez, y yo me estaba volviendo loco, pero no la presionaba, sabía que si lo hacía solo lograría espantarla.

¿Era tan malo querer saber lo que le sucede?

Podríamos afrontarlo juntos, como siempre, solos éramos increíbles pero juntos éramos imparables.

Me dolía que ella no confiara lo suficiente en mí y no me contara el problema, por favor, nena caí al tártaro por ti.

Por otro lado Thalía también actuaba raro, no dejaba sola nunca a Annabeth, y cuando digo nunca es nunca. Hasta la acompañaba al baño, raro.

También estaba el hermano de Annabeth, Malcom, era parte de esa cosa que tenían Thalía y Annabeth, pero de forma diferente, él siempre estaba excusando a Annabeth.

Algunas veces lo veía a los tres discutiendo en lugares separados, pero nunca me enteraba de nada, alcanzaba a oír dos o tres palabras, incluso una frase pero enseguida se callaban, parecía que sabían cuando yo estaba escuchando.

Ahora me encontraba en la playa, mirando como el sol desaparecía ante mis ojos, era precioso.

Alguien se sentó a mi lado, un olor familiar a limón me invadió.

Me gire y vi a mi preciosa y rara novia a mi lado sonriéndome.

-Hola sesos de alga.

-Hola- dije desganado.

-¿Qué te pasa?- pregunto alertada por mi tono de voz.

-No lo sabes porque últimamente estas muy ausente- gruñí.

-Ahh.

-¿No vas a decir nada más?

-¿Qué quieres que diga?

-Una explicación, de por qué estás tan extraña o el motivo sobre porque Malcom, Thalía y tú sois los tres mosqueteros.

-¿Los tres mosqueteros?- pregunto divertida.

-¡No cambies de tema!

-Percy, quiero contártelo pero no puedo.

-¿Cómo?

-Simplemente quiero estar segura.

-Annabeth no te entiendo.

-No lo tienes que entender, te aviso que mañana no voy a estar en el campamento.

-¿Por qué?

-Tengo un asunto que atender en Nueva York.

-Adivino, no puedes contarme ese asunto.

Me beso en la mejilla, y apoyo su cabeza en mi hombro.

-Te quiero sesos de alga.

-Y yo a ti listilla. Una cosa, ¿dónde te has dejado a Thalía? Parecéis siamesas.

Annabeth rió, añoraba su risa.

-Le he despistado, quería pasar un rato contigo.

-Me halagas señorita Chase.

-¡Cállate y bésame!

La bese.

Al día siguiente como ella me dijo no apareció, pero Malcom y Thalía tampoco estaban, debí de suponerlo.

Pase el día en el campo de entrenamiento, cuando de repente a mi lado aparecieron Leo y Jason.

-Hola chicos.

-Veo que estás entrenando, seguro que no puedes conmigo- me retó Jason.

-Seguro que sí.

-¿Los muñecos que te han hecho?- pregunto Leo.

-Nada, Annabeth está muy rara.

-Yo sé porque esta rara- dijo Leo.

-Leo ¡No!- Jason intervino.

-Tiene que saberlo.

-Dímelo Leo.

-Te está poniendo los cuernos- soltó.

-¿Cómo?

-Es la explicación más lógica, piénsalo bien.

-No le hagas caso Percy, está loco.

-No me está poniendo los cuernos, ayer vino a decirme que me diría pronto su problema, y pasamos una linda tarde en la playa.

-¿No te lo dirá por qué esta arrepentida?

Pensé en lo que había dicho Leo y lo compare con lo que sucedía, Annabeth me evitaba, estaba ocupada todo el tiempo, estaba todo el rato junto a Thalía, su confidente…

Mierda, todo encajaba con lo que Leo decía.

-Percy, seguro que tiene otra explicación- intervino Jason.

-Dímela entonces- exigí.

-Pues no la sé, pero vamos Percy es Annabeth, caíste al tártaro por ella, cuando desapareciste no la viste buscándote como una loca, viajaste por todo el país para rescatarla de Atlas, ella recibió una puñalada por ti y no creo que Afrodita quiero romper a su pareja favorita desde Helena y Paris.

-Tienes un punto a tu favor- murmure.

-Tal vez solo fue un desliz, pero se siente muy culpable ¿le has hecho siempre caso?- pregunto Leo.

-Bueno, hubo un momento en que estaba preparando las entrevistas a las universidades…

-Pues solo es eso, un periodo de tiempo en que no le haces caso y paff, cuernos que te caen.

-No le hagas caso- me dijo Jason llevándose a Leo por la oreja.

Pero ¿cómo no hacerle caso si tiene razón?

Necesitaba hablar con Annabeth, ella era la única que me podía alumbrar.

No quería hablar con ella, por miedo, estaba asustado no quería que lo que decía Leo fuera verdad, pero todo lo bueno nunca dura y eso la vida me lo ha ido enseñando.

Era de noche, Annabeth habría vuelto.

Toque en la puerta de la cabaña de Atenea, me abrió Malcom.

-Hola, vengo por Annabeth.

-Ahora mismo no está vuelve en otro momento.

Y algo en mi estalló.

Siempre decía eso cada vez que iba a buscarla, estaba claro me estaba engañando.

Empuje a Malcom y entre en la cabaña, ignorando cuanto me gritaba.

Me encontré a Annabeth junto a Thalía en el escritorio, Thalía le susurraba cosas en el oído.

-Con que no estaba- le gruñí a Malcom- Annabeth.

Ella se volteo y nuestras miradas se juntaron, me miraba como si yo fuese lo que más quisiese y eso solo me enfureció más.

Malcom y Thalía salieron de la habitación.

-Percy yo…

-Está más que claro lo que pasa.

-¿Enserio?

-Lo entiendo.

-Menos mal Percy yo creo…

-Déjame acabar, lo entiendo pero no puedo con esto, es demasiado, estaremos mejor separados.

-¿Me estás dejando?- lagrimas aparecieron en sus ojos.

-Solo me estoy protegiendo.

-No te vayas- rogó.

Me iba a ir cuando algo en el escritorio llamo mi atención, era una ecografía.

-¿Es tuya?- pregunte.

-Como si no lo supieras.

-No lo sabía.

-¡Si me estabas dejando porque estoy embarazada!- dijo indignada

-Yo te estaba dejando porque me engañabas.

-Yo no te estoy engañando ¿Quién te lo ha dicho?

-Leo.

-¿Y le haces caso a Leo?- pregunto escéptica.

-Tienes razón, un segundo, ¿el bebe es mío?

-¡Pues claro que es tuyo!- me pego en el pecho.

-¿Voy a ser padre?- ella asintió- ¡Voy a ser padre!- la bese.

-Voy a engordar.

-Te voy a querer, gorda, flaca o de cualquier manera.

Nos besamos.

Era la mejor noticia del mundo.