Esta mini historia está situada después de la guerra contra Gea, Percy y Annabeth no van a ir a la universidad en Nueva Roma.
PD: Estos personajes son creación de Rick Riordan.
Punto de vista de Annabeth
Me encontraba sentada en mi habitación había tres cartas ante mí, tres cartas que determinarían mi futuro.
Podía ver los sellos de Yale, Harvard y Princeton en las cartas.
Hace unas semanas había hecho una entrevista en estas grandes universidades, no sabía si me aceptarían, estaba muy nerviosa.
La primera carta en llegar había sido la de Yale, al día siguiente había llegado Princeton y por último Harvard.
Y ahora las mirabas nerviosa sin saber cual abrir primera, podrían haberme aceptado o no.
Bobby y Mattew entraron para amargarme la vida.
-Annabeth ¿qué son?- pregunto Bobby.
-Las cartas para la universidad, ahora fuera, estoy decidiendo cual abrir primero.
Los gemelos se miraron y luego corrieron junto a mis cartas.
-¡Dadme esas cartas!- gruñí.
-Ven a por ellas.
Empezamos a correr por toda la casa, puede atrapar a Bobby pero Mattew era quien tenía las cartas.
-Te juro que tiro a tu gemelo por la ventana si no me das las cartas.
Y papa y Helen entraron por la puerta.
-¿Qué está pasando?- pregunto mi padre.
-Annabeth está amenazando con tirar a Bobby por la ventana- se chivo Mattew.
-Mattew me ha quitado las cartas para la universidad.
-¿Ya han llegado?- pregunto mi padre emocionado.
Se las arrebato a mi hermano y yo deje Bobby en el suelo.
-Papa no he podido abrirlas ¿y si no me aceptan?
-Lo harán, eres hija de tu madre ¿recuerdas?- asentí- si quieres las abro yo.
-Mejor.
Mi respiración se acelero, y mi corazón comenzó a latir alocadamente.
-A ver Yale… ¡Te ha aceptado!- me lleve una mano al pecho aliviada- Princeton… ¡También! y Harvard… ¡no es la excepción!
-Me han aceptado en las tres- dije emocionada.
Pero la emoción me duro poco, pues la realidad me dio una bofetada en la cara.
Subí a toda velocidad a mi cuarto y llame a Piper, con el teléfono anti- monstruos que Leo inventó, era útil.
-¿Sí? Soy Piper.
-Piper, soy yo Annabeth.
-Hola, Annabeth.
-Tengo un problema.
-¿Cuál?
-¿Te acuerdas que te dije que me presente a Yale, Harvard y Princeton?
-Sí, ¿no te han aceptado?
-Me han aceptado en las tres.
-Pero eso es genial, no sé cuál es el problema.
-Pues…
-¿No sabes cual elegir?
-No, Piper, yo prefiero ir a Yale, mi padre estudio allí además de que tienen el mejor programa de arquitectura del país.
-¿Entonces cuál es el problema?
-Percy…
-¿Qué pasa con Percy?
-Él va elegir una universidad pública en Nueva York y yo voy a estar muy lejos de él, Piper no sabes lo duro que es mantener una relación a distancia, tal vez elija Princeton porque está más cerca.
-Annabeth no puedes renunciar a tus sueños.
-Pero tampoco puedo renunciar a Percy.
-Exacto, necesitas compaginarlo.
-Pero ¿cómo?
-No lo sé Annabeth, yo no me tengo que preocupar por eso hasta el año que viene, y lo más probable es que vaya a la universidad de Nueva Roma con Jason.
-Piper eres de tan buena ayuda- dije con sarcasmo.
-Lo primero es ir a contárselo.
-Si se lo cuento querrá que vaya a Yale, porque sabe que quiero ir.
-Percy es un buen novio- suspiro Piper- no me malinterpretes Jason es genial, pero da por hecho que voy a ir a la misma universidad que él, ni si quiera me ha preguntado si eso es lo que quiero, y me gustaría que fuera un poco más romántico, como Percy.
Reí.
-Al menos Jason no olvida ninguna fecha importante, tengo que encargarme personalmente de que lo recuerde, además a Jason no te obliga a ver La Sirenita cada vez que puede.
-Los chicos son muy raros- Piper y yo reímos- pero ¿qué vas a hacer?
-Ya pensare en algo, sabes se me da bien pensar- ella rió.
-No lo dudo, te llamo luego que Leo va a venir pronto.
-¡Es verdad! Vais al mismo instituto.
-No es fácil ir con él.
-Me lo imagino, adiós.
-Un beso.
Colgamos.
Me acosté en mi cama y mire el techo.
¿Qué haría?
Una cosa la tenía clara no dejaría a Percy. Iría a Princeton porque estaba más cerca de su universidad, si haría eso, tenía claro que no podía estar sin mi sesos de alga.
Una sonrisa tonta se me formo en los labios.
-¡Annabeth deja de pensar en tu novio, que alguien te ha venido a ver!- Bobby gritó en mi oreja y yo pegué un brinco.
-¿Cómo sabéis que estaba pensando en él?
-Tenías una sonrisa tonta en los labios, y cada vez que piensas en él pues se te forma- se encogió de hombros Mattew.
-Baja que alguien te ha venido a ver- repitió Bobby.
Baje al recibidor y ahí estaba Percy.
-¿Qué haces aquí?- pregunte.
-Hola amor ¿qué tal? Te quiero- dijo Percy imitando mi tono de voz.
Me acercó a él y nos besamos.
-¿Qué haces aquí?- pregunte.
-Tendría que haberme imaginado esto al salir con una hija de Atenea- suspiró- ¿subimos a tu cuarto?
Asentí.
Entramos en mi habitación y él se sentó en mi cama.
-¿Me vas a responder ahora?
-Sí- sonrió- ¿recuerdas que te dije iba a ir a esa pequeña universidad de Nueva York?
-Claro.
-Pues las cosas han cambiado.
-Percy no te entiendo, y odio no entender.
-Déjame acabar- me regaño dulcemente, saco una carta de su bolsillo y reconocí el sello de Yale- me presente a Yale porque tú quieres ir, sé que te han aceptado y vas a ir a otra universidad para que estamos más cerca, pero no hace falta porque si soy parte del equipo de natación de Yale estoy dentro.
-Pero… pero… Percy a ti no te gusta nadar en los equipos porque piensas que es como hacer trampa.
-Lo sé, pero por ti hago lo que sea.
Me acerque a él y lo bese.
-¿Entonces los dos vamos a Yale?
Él se limito a sonreírme y después me beso, y en ese momento no querría estar en otro lugar.
