Otra pequeña mini historia, espero que os guste.

PD: Estos personajes lo he creado yo, las ganas mías, ha sido Rick Riordan.

Punto de vista de Annabeth

Malcom, Thalía y yo estábamos sentados en la playa contemplado el mar, inconscientemente comencé a pensar en Percy, ojala estuviera aquí conmigo, pero las misiones las dicta el oráculo no él.

Baje la vista y vi mi enorme barriga, estaba embarazada de siete meses, lo sé para una mestiza es enorme el riesgo de estar embarazada, la mayoría de ellas cuando llegan al parto o mueren ellas o el bebe, hay tan pocos casos de que los dos sobrevivieran que se pueden contar con las manos.

Pensaba en mi bebe exactamente igual que Percy, teniendo su pelo y sus ojos, sin ninguna intervención mía, sería como un pequeño ángel, claro si fuera niño, no sabía exactamente que era, yo y Percy pensábamos en un niño pero Thalía insistía en que su sobrino era una niña.

¿La razón por la cual no lo sé?

Pues no he ido al médico, ya que mi bebe al ser un nieto o nieta de los tres grandes es muy poderoso, puede controlar los vientos, a los muertos y al mar, tiene los poderes de Jason, Thalía, Nico, Hazel y Percy juntos además de una fuerza y una velocidad enorme.

Y eso solo hacía que yo tuviera menos probabilidades de sobrevivir.

-Annabeth ¿en qué piensas?- pregunto mi hermano.

-En mi bebe.

-Mi futura sobrina- sonrió Thalía.

-Yo solo quiero que este sano- dije.

-Como todas las madres- sonrió Malcom.

-¿Echas de menos al sesos de alga?- me pregunto Thalía.

-Un poco, él siempre está ahí por si necesito algo.

-Tranquila, Percy nos hizo jurar por nuestras vidas que estaríamos pendientes de ti- dijo Thalía.

Reí y de repente sentí como un líquido me bajaba por las piernas.

Mire hacia abajo y descubrí que era sangre lo que me caía, eso solo significaba una cosa.

-Thalía, Malcom tenemos un problema.

-¿Tienes hambre?- pregunto mi amiga y yo negué.

-Mierda- Malcom maldijo.

-¿Qué pasa?- Thalía seguía sin enterarse.

-Creo que he roto aguas.

-Hermanita no te equivocas.

Thalía se levanto y ayudo a que yo lo hiciera.

-Vamos a la cabaña- Malcom señalo la cabaña número seis.

Con mucho cuidado fuimos hacia allí, y cuando entramos me hicieron acostarme en un cama.

-Lo primero que hay que hacer es informar a un médico- dije.

-Voy a por Will- Malcom corrió.

-Ahora quiero Thals que cojas el teléfono y llames a Percy- ella hizo todo lo que le dije.

-No contesta- manifestó.

Un dolor intenso apareció, chille de dolor.

-¿Qué pasa?- pregunto preocupada.

-Contracción- gemí- pon el cronometro.

Lo hizo.

-¿Para qué?

-Para saber cada cuanto tiempo tengo las contracciones- explique.

-¿Vuelvo a llamar a Percy?- Thalía estaba muy nerviosa, yo asentí.

Respire profundamente, no podía permitirme perder la calma, Thalía estaba hecha un manojo de nervios, tenía que ser fuerte por las dos.

Malcom entró atacado a la cabaña.

-Malas noticias, hoy la cabaña de Apolo está en un hospital ayudando.

-Tendremos que hacerlo nosotros- declaré- Thalía tú me calmaras, porque pronto perderé los nervios, y Malcomo harás el papel de médico.

-Yo no puedo hacer eso- comento Malcom.

-Claro que puedes, estas estudiando medicina en la universidad, y te has leído todos los libros sobre medicina de aquí y la biblioteca municipal.

Dolor, agudo e intenso dolor.

Grite.

-¿Estás bien?- pregunto Thalía.

-¡No! Tengo una maldita y dolorosa contracción.

-Tienes contracciones cada diez minutos- murmuro Malcom- tienes que haber dilatado unos diez centímetros y tener contracciones cada minuto para poder empujar.

Malcom cogió agua, toallas, tijeras… Se notaba que sería un gran medico.

Thalía me dio la mano, caso error porque después me dio una dolorosa contracción y se la apreté, y en la habitación se escucharon dos gritos.

-Joder sí que aprieta bien- se quejo Thalía.

-Te recuerdo que mi bebe tiene un fuerza sobrehumana que me pasa cuando le viene en gana- gruñí.

-¿Cada cuanto las contracciones?- pregunto Malcom.

-Cinco minutos- contesto Thalía- Tranquila Annabeth pronto va a acabar- me tranquilizo.

-No lo va hacer, llevamos dos horas de parto- me queje.

-Hay mujeres que están todo un día- dijo Malcom.

-Pobrecitas- me eche a llorar.

-Son las hormonas- aclaró Malcom a una confusa Thalía.

Otra agonizante hora después.

-¡Cuánto llevamos!- grite llorando, esto era insoportablemente doloroso.

-¡Diez centímetro! ¡Y las contracciones cada un minuto!- declaro emocionada Thalía.

-¡Al fin!- exclame.

-Vale, Annabeth vamos a empujar- dijo Malcom.

Comencé a empujar, ya nada me dolía, ya nada me importaba.

-Lo estás haciendo muy bien Annabeth- me sonrió Thalía.

-¡Ya le veo la cabeza!- exclamo Malcom.

Empuje hasta que oí un llanto.

Malcom cogió las tijeras y cortó el cordón umbilical.

-¡Es una niña!- Thalía saltó emocionada.

-Quiero verla- rogué.

Malcom coloco a mi bebe en mi pecho, y yo la cogí.

Encajaba perfectamente en mis brazos, era mi pequeña.

-Es hermosa- murmure.

Su pelo era rubio como el mío, y tenía mi mismo tono de piel.

Era igualita a mí, como Percy quería.

Ella abrió los ojos, y casi me pongo a llorar, eran los ojos de su padre de color verdes como el mar.

Algo dentro de mí apareció, nunca me había visto a mí siendo madre, pero ahora que la he conocido no dejo de pensar que ese es el único papel que tengo que hacer.

No podía morir, no, tenía que formar parte de su vida.

Sonrió, mi bebe me sonrió, y tenía una sonrisa sarcástica como su padre.

De repente todo se volvió negro.

Cuando desperté mire a todos lados buscando a mi pequeña.

Lo que vi me conmovió, Percy estaba sosteniendo a mi bebe mientras la miraba como si fuera la cosa más interesante en el mundo.

-Es preciosa- dije.

Percy me miro, y sonrió, definitivamente tenían la misma sonrisa.

-Es igual a ti.

-Tiene tus ojos, y tu sonrisa.

-¿Enserio?

-¿No lo has visto?

-Que va, llevo un día entero con ella, y solo la he visto llorar y comer.

-¿Me la das?

La coloco encima de mí, y abrió los ojos mirándome, y sonrió.

-Creo que te esperaba para hacerlo.

-Mi bebe, eres mi bebe- le dije.

Ahora sabía a que estaba destinada a ser madre, para esa preciosa niña, y no dejaría como me llamo Annabeth Chase que algo le pasará.