Ya nos queda menos, voy a ganar ese reto, esta mini historia está situada después de la guerra contra Gea.

PD: Estos personajes son de Rick Riordan, no míos.

Punto de vista de Annabeth

Caminaba de aquí para allá por mi habitación del internado.

¿Cómo me había convencido para que le acompañara a un concierto?

Fácil, me había puesto esos ojitos de foca bebe y no me pude resistir, y acepte su propuesta.

¿Qué pintaba yo en un concierto?

No sabía cantar, tampoco bailar además de que Percy no me había dicho a quien íbamos a escuchar y no tenía alguna idea de que canciones iba a cantar.

Y a todo esto le sumamos que el concierto es por la noche y esta misma tarde a mi compañera de cuarto se le había ocurrido la fantástica idea de organizar una reunión de amigas, como lo llamaba ella.

Y por eso me encontraba sentada en el suelo con un precioso vestido color magenta de asillas hablando sobre chicos famosos.

-El mejor es Taylor Lautner.

-Que no, es mejor Bratt Pit.

-Mejor Leonardo DiCaprio.

La gran discusión del momento era esa ¿quién era el más guapo?

A mí no podía importarme menos, solo quería que Percy apareciese para sacarme de esta casa de locos y llevarme a ese estúpido concierto al que no quería ir (todo por no seguir soportando los gritos de unas adolecentes llenas de hormonas)

-Annabeth ¿tú qué opinas?- me pregunto Marina, mi compañera de cuarto.

-Los tres están bien.

-Tienes que elegir uno- se quejo Teresa.

-De verdad que me da igual.

-Annabeth tienes que tener un favorito- insistió Débora.

Cuando iba a responder oí como tocaban la puerta de la habitación.

Suspire, salvada por la puerta.

Marina se levanto y abrió la puerta, ella abrió los ojos exageradamente, intento hablar pero no le salía palabra alguna de sus labios.

Las dos chicas echaron una mirada curiosa y enseguida se pusieron a jugar con su pelo sonrojadas.

Fruncí el ceño.

-Ho… hola- consiguió decir Marina.

-Hola- dijo una voz masculina y conocida.

Ahora lo entendía todo, las pobres chicas habían caído bajo el encanto de Percy Jackson.

Percy entró en la habitación y les regalo una preciosa sonrisa a las presentes, las chicas tenían pinta de que en cualquier momento se iban a desmayar por lo cual me levante dispuesta a no dejar que nadie se quedara sin conciencia en mi cuarto.

-Hola Percy- le devolví la sonrisa.

-¿Se conocen?- pregunto Débora dejando de jugar con su pelo.

-Sí, él es mi novio Percy Jackson- el saludo a las presentes- y tenemos que irnos, o nos perderemos el concierto.

-Sí, adiós chicas un gusto.

Percy me cogió del brazo y después de despedirme de las chicas salimos de la habitación.

Cuando entramos en el coche suspire aliviada.

-Menos mal que llegaste, no sabía cuánto podría aguantar más allí dentro- Percy rió y se subió al asiento del conductor.

-Parecen majas.

-Cuando no hablan de que famoso es el más guapo, que majadería- me queje.

Él volvió a reír y comenzó a conducir.

-Listilla a veces eres muy dramática.

-Por cierto ¿a quién vamos a ver cantar?

-Antonio Orozco.

-¿Antonio Orozco? ¿Él cantante español que me gusta tanto? ¿Ese Antonio Orozco?- pregunte sorprendida.

-Ese mismo.

-Pero las entradas estaban agotadas ¿cómo las conseguiste?

-Digamos que unos semidioses me debían un par de favores y me los cobre- sonrió enigmático.

-¿Sabes que te quiero? ¿No?

-Si me besas tal vez lo sabría mejor.

-Ahora mismo concéntrate en conducir y si salimos de aquí con vida te daré un beso.

Volvió reír.

Enseguida nos encontrábamos en los aparcamientos.

-Me debes un beso- me recordó.

Me acerque a él y le dio un dulce y casto beso en los labios.

-¿Contento?- pregunte con una sonrisita.

-Siempre que me besas estoy contento- dijo rodeándome por los hombros con el brazo.

Mientras entramos pude ver como un duende latino hacía unos retoques a los altavoces.

-¿Ese no es Leo?- pregunte.

-¿Leo? Annabeth estás alucinando, Leo no está por aquí- parecía nervioso.

Hizo que aceleráramos el paso.

¡Qué raro!

Yo estaba muy segura de que había visto a Leo ¿me estaría volviendo loca?

Mejor pedía una revisión con Will, más vale prevenir que curar.

Percy y yo nos posicionamos en medio de la multitud, y de repente comenzó el concierto.

Cuanto más cantaba más eufórica estaba, me encantaba como cantaba él.

Pero a mitad del concierto me di cuenta de que Percy no se encontraba a mi lado ¿dónde demonios estaba?

Mire alrededor y no lo encontré.

Ya era mayorcito para cuidarse solo.

El concierto estaba llegando a su fin y yo solo me preocupaba por momentos porque Percy no aparecía, ¿y si un monstruo lo había capturado?

Un escalofrió recorrió mi cuerpo.

Era la peor novia del mundo, debería haber ido a buscarlo en vez de haberme quedado escuchando la armoniosa voz de Orozco.

El cantante dejo de cantar y todo empezaron a chillar su nombre.

-Chicos calmaos- el artista sonrió- os voy a contar una historia, una vez me encontré con un chico mientras iba caminando, resulto que era mi primo, total que nos pusimos a hablar y resulta que mi primo estaba enamorado y me dice que quiere declararle su amor eterno a la chica y yo le digo que cursi eres y él me mira y me dice ¿has oído tus canciones?- todos comenzaron reír- y la cara se le ilumino, me dijo que a su novia le gustaba como cantaba yo y entre los dos y un amigo de él ideamos un plan- Orozco sonrió.

Vi a Leo aparecer ¡no me estaba volviendo loca!

Y al lado del cantante apareció mi novio.

-Hola, soy Percy Jackson y soy el primo de Antonio- aplausos- y vengo a decir una cosa- una luz me ilumino- Annabeth Chase hemos pasado por muchas cosas, buenas y malas, pero siempre las hemos superado juntos y ahora en este momento no puedo imaginarme una vida sin ti, porque tú sacas lo mejor de mí, haces que este tonto sesos de alga se sienta vivo, antes vivía tranquilamente sin conocerte pero ahora que lo he hecho no puedo ver como podía vivir sin ti, y ahora quiero preguntarte algo- bajo del escenario y se arrodillo delante de mí- Annabeth Chase ¿quieres casarte con este estúpido sesos de alga para que pueda seguir viviendo porque sin ti no puede?

Abrió una pequeña cajita, dentro había un anillo con un pequeño diamante.

-¡Sí!

Y lo bese.