Siguiente mini historia, y como es habitual es después de la guerra contra Gea.
PD: Yo nunca he dicho que lo personajes sean míos.
Punto de vista de Samanta Black
-¿¡Dónde está mi maquillaje?!- chillé.
Estaba harta que no me trataran con el respeto que merecía, por favor soy Samanta Black la modelo internacional.
Había accedido a hacer un anuncio de un lote para el baño, que constaba de un Champú acondicionador de con olor a limón, que hacía que tu pelo fuera más fuerte y también de un gel de ducha que rehabilita la piel.
Pero los del anuncio no hacían más que ponerle pegas a todo lo que demandaba.
Por la puerta del camerino entró mi manager.
-¿Samanta que pasa?
-Voy a dejar al anuncio, no me dan ni maquillaje, ni me peinan ni nada- gruñí.
-Samanta, para este anuncio no necesitas maquillaje- murmuro cansado- te recuerdo que acabas de salir de la duchas…
-¡Pues vestuario!
-Tampoco- dijo negando con la cabeza- como acabas de ducharte tienes un pijama puesto.
-¡Yo no voy a salir en la televisión en pijama!
-Samanta por favor, este anuncio es muy importante, necesitas relanzar tu carrera, ya casi ni te llaman porque estás empezando a tener la fama de insoportable y no nos vine bien eso.
-¡Yo no soy así!
Mi manager rodó los ojos.
-Grabaremos en unos minutos.
-No, no estaré lista.
-Samanta…
-¡Yo soy la estrella! ¡Aquí soy yo la que manda!
-Lo digo enserio, deberías ser menos exigente, por tú bien- dijo saliendo del camerino.
¿Yo menos exigente?
¡JA!
Yo era así porque lo merecía, he trabajado duro, además soy yo la estrella sin mí no conseguirían nada.
Además ¿quién hace un anuncio sin maquillaje?
No hay persona en el mundo que sea bella como una estrella, como decía mi madre, sin maquillaje.
Suspire, siempre nos pasaba de todo a los famosos.
Entré en el plató, y pude ver que habían montado un dormitorio.
¿Íbamos a gravar en eso?
Me negaba.
-No voy a gravar en eso- dije firme.
El director se acercó a mí.
-¿Qué pasa ahora?- pregunto cansado.
-No voy a gravar en ese escenario horrendo- dije con asco.
-Samanta por favor deja las exigencias- gruñó.
-Es ho-rren-do.
De repente de la nada, apareció el ayudante del director con un café e interrumpiendo nuestra discusión.
-Disculpe, señor director- dijo nervioso.
-¿Qué quieres Pedro?- pregunto levantando una ceja.
-Su…su…su hija ha venido a verle- tartamudeo.
-¿Leila está aquí?
-Sí- tragó saliva- viene con su amiga de la escuela y un chico, dice que usted se había olvidado el guión.
-Dile que entre, necesitamos el guion para gravar- suspiró el director.
Su ayudante salió corriendo.
Por la puerta entró una chica de pelo castaño, era menuda y sus ojos eran azules como el cielo, no era gran cosa.
Era igual a su padre, no es tan guapa como yo, no hay chica más guapa que yo.
-Toma papá, a ver si no eres tan olvidadizo- le sonrió a su padre.
-Mi ayudante decía que traías a una compañera de la escuela y un chico ¿dónde están?
-Es que Annabeth se ha quedado observando con detenimiento la maqueta del estudio y Percy se ha quedado con ella.
Por favor, que estoy aquí presente, deja de hacer caso a tú estúpida hija.
Por la puerta entró el chico más guapo que he visto en mi vida.
Era musculo, pero no demasiado, su pelo negro como el azabache estaba revuelto dándole un toque de chico problemático, pero lo que me hipnotizo fueron sus ojos verdes como el mismísimo océano.
-Hola- salude coqueta.
Él me sonrió.
-Soy el padre de Leila ¿eres un compañero suyo de escuela?
El chico negó con la cabeza.
-No, voy a otro instituto, mi madre no quiera ponerme en el mismo colegio que Annabeth, no quiere saber la que armaríamos los dos juntos- sonrió rascándose la cabeza- por cierto soy Percy, Percy Jackson.
-¿Percy?- pregunte interesada.
-Es un diminutivo, odio mi nombre.
-Yo soy Samanta, Samanta Black, la modelo- le sonreí de nuevo coquetamente.
-Por cierto ¿dónde está Annabeth?- pregunto Leila interrumpiendo mi caza.
-¿Annabeth es tu compañera de clase?- esta vez habló el director.
Leila asintió animadamente.
-Ella me ayuda con los deberes, es muy inteligente y amable.
-Sigue mirando la maqueta- dijo Percy- empezó a decir que hubiera puesto no sé columna en tal sitio, así quedaría mejor además de que habría menos riesgo de derrumbo, y luego comenzó una larga charla sobre el material y salí por patas- explico el chico.
Leila le dio en el brazo.
-Deberías cuidarla más.
-Ella se sabe cuidar solita, el otro día nos iban a atracar y ella le hizo una llave de lucha libre, y se negó a soltarlo hasta que la policía apareció y la cogió por los brazos.
Ya me imaginaba a esa chica, sería fea como el demonio, las chicas brutas siempre eran así.
-Esa chica tiene carácter- sonrió el director.
-Y que lo diga- murmuro Percy.
Por la puerta entró un ángel, me costaba admitirlo pero era tan hermosa como yo, pero no iba a admitir que alguien era más guapa que yo, no señor.
Ella tenía el pelo rubio que caía como una cascada desde su cabeza, venía sonriendo, su sonrisa era dulce, no tenía nada de maquillaje en la cara y aun así era como un ángel, pero lo más que destacaba de ella eran sus ojos grises como tormentas calculando la mejor forma de tumbarte.
-Hola.
-¡Al fin!- Percy levanto las manos- ¿ya te has hartado de mirar la maqueta?
-Que va, puse nervioso al chico que la vigilaba.
-¿Por qué no me sorprende?- rió Percy y Annabeth le dio un zape.
-Hola soy el padre de Leila ¿tú eres Annabeth?
-Sí, encantada.
-Eres perfecta- murmuro.
-¿Para qué?- preguntamos los cuatro.
-¿Querrías protagonizar mi anuncio? Tu pelo es precioso y tu piel no se queda atrás.
-Yo…
-Di que sí- Percy le sonrió- tendría una novia modelo.
Ella le enseñó la lengua.
Todos la miraron expectantes.
Ella se sonrojo y asintió.
Y la siguiente hora puede ver como la chica hacía mi papel y besaba a mi futuro novio.
Definitivamente no volvería a ser tan exigente.
Annabeth Chase, ahora no me sonaba ese nombre, pero en unos cuantos años sería el nombre de miles de revistas para listos.
