Y este es el último capítulo, gracias por leerme a todos y a mi amiga… ¡GANE! *hace el baile de la victoria, me debes un buen dinerito.

PD: Estos personajes nunca han sido míos.

Punto de vista de Percy

Me iba a morir, iba a ser mi fin.

Y todo había sido mi culpa, y también de Annabeth.

-Hora de embarcar el vuelo 6832 destino a París, Francia.

-¡Niños hora de ir a coger el avión!- sonrió Annabeth- no te preocupes, Zeus no hará que el avión caiga si Lucía va en él, no creo que quiera no tener de su lado a una niña tan poderosa- me intento tranquilizar, pero no funciono.

-Va hacer que se caiga el avión- dije convencido.

-¿Se va a caer el avión?- preguntó mi hijo pequeño de no más de dos años.

-No hijo, tu padre es un dramático- Annabeth le dio una sonrisa.

-Papi relájate- Lucía me sonrió- la abuela Atenea no permitirá que el avión se caiga si estamos Luke, mami y yo.

-Tampoco ayuda.

Annabeth rodo los ojos y me cogió de la mano, y empezó a arrástrame por todo el aeropuerto para subir al avión.

Y gracias a que teníamos a dos niños pequeños, uno de dos y la otra de cuatro nos dejaron pasar los primeros.

Genial, pasaré más dentro de ese horrible lugar.

Lucía se sentó en la ventanilla emocionada.

-Siéntate con ella- ordenó mi mujer.

-¿Por qué? Lo más probable es que este leyendo todo el vuelo, y yo necesito distraerme.

-Porque no vas a sentarte con Luke, que lo pones nervioso y no queremos que se ponga a gritar que quiere bajar.

Suspire, ¿por qué siempre tenía que tener la razón?

Me senté al lado de mi hija.

-Ya va a despegar- informó- han encendido en motor y las hélices hace un rato que se han puesto en marcha, solo falta empezar a andar para que se caliente el motor y por último ir a toda velocidad para poder despegar.

A veces odiaba que hubiera sacado la inteligencia de su madre.

El avión hizo exactamente lo que había dicho Lucía, y mi hija no me soltó la mano, era muy dulce cuando quería, pero en cuanto estuvimos en el aire me soltó la mano y comenzó a leer su libro.

Lo repito igualita a su madre.

Mire a los asientos de al lado para encontrarme a Annabeth leyendo un libro, y a Luke mirando a todos lados moviendo el pie sin parar.

Nos miramos, los dos estábamos atrapados entre devoradoras de libros, pero mi hijo no me sujeto la mirada por más de tres segundo y se puso a mirar la ventana aburrido.

Hubo turbulencias, y empecé a respirar entre cortamente, y Lucía se acercó a mí y susurro.

-Sabes que mami ha tenido que atar a Luke para que se esté quieto.

Reí, sabía que decir para que me sintiese mejor

¿Cómo se podía enterar si estaba leyendo?

Y así transcurrió el vuelo, cuando me ponía nerviosos me hija apartaba la mirada del libro y me decía cosas que ocurrían a nuestro alrededor.

¿Cómo pudo saber ella que un chico estaba engañando a su novia con la azafata y que en ese mismo instante le iba a dar una torta delante de todo el avión?

Mi hija era… no había palabra.

En cuanto pise el suelo comencé a besarlo, ya sabía porque el papa lo hacía.

-¡Papi!- me llamó Luke- ¿una carrera?

Como Annabeth, Lucía o yo, Luke era hiperactivo y disléxico pero él lo era mucho más, a las chicas casi no se les notaba que tenían THDA o dislexia ya que se pasaban la vida quietas leyendo, pero a Luke se le notaba a leguas.

-Vale- sonreí.

Cuando más lejos del avión mejor.

Y comenzamos a correr y cuando llegamos a recoger la maletas descubrimos que habíamos empatado, más bien le deje empatarme pero no lo iba a dejar ganar.

-Otra vez empatados- se quejo.

Mire hacia atrás para encontrar a madre e hija leyendo un libro sin mirar por donde iban, pero aún así no se chocaban.

-A recoger las maletas- sonreí.

La primera maleta que salió fue la de Lucía, luego Annabeth seguida de la de Luke y claro la mía era la última.

-Papi la azafata le tiró el equipaje por la ventanilla al chico- dijo Lucía.

Antes de marcharnos pude ver al chico mirar por todo el aeropuerto buscando su maleta.

¿Cómo se enteraba de esas cosas?

Cogimos un taxi y en enseguida estábamos en el hotel.

-¡A dormir!- mando Annabeth.

Tras bastantes protestas, y una persecución (a Luke no le gustaba ir a dormir) acostamos a los dos.

-Estoy agotado- dije acostándome en la cama- ¿por qué a este niño no le gusta dormir fuera?

Annabeth se rió y salió del baño y casi se me salen los ojos.

-Me quieres matar- dijo señalando el pijama que llevaba puesto.

-Tal vez- mi mujer se metió en la cama.

-Al final resulta que no estoy tan cansado- le sonreí pícaramente.

Annabeth se sonrojo violentamente, me acerqué a ella y la bese apasionadamente.

Ella rompió el beso.

-Percy descansa, mañana vamos a Disney World y no querrás estar medio dormido- le hice un puchero, ella me dio un casto beso en los labios- buenas noches.

Y cerré los ojos.

Algo saltando en mi cama me despertó.

Luke y Lucía saltaban en mi cama.

-¿Qué hacéis?- pregunté.

-Despertarte- dijo Lucía.

-¿Por qué?

-Hoy toca Disney World- chilló Luke volviendo a saltar.

-¿Y vuestra madre?

-Desayuno- contestó Luke y casi me da un infarto.

¿Annabeth preparando el desayuno?

-Está pidiendo el desayuno- aclaró Lucía.

Suspire aliviado.

Me preparé, y preparé también a los niños.

Y toda la familia se sentó a desayunar.

-Yo quiero montarme en la montaña rusa- exclamó Luke emocionado.

-Eres demasiado pequeño adoptado- dijo Lucía.

-¡No soy adoptado!- gruñó Luke.

-Lo que tú digas- ironizó Lucía.

-¿No lo soy? ¿Verdad?- Luke nos miró a Annabeth y a mí.

-No cariño tu hermana solo te hace rabiar- contesto Annabeth.

Luke le enseñó la lengua.

-Os espero en el vestíbulo del hotel- y salió corriendo.

-¿Por qué me fastidiáis la broma?- pregunto molesta Lucía.

Negamos con la cabeza y fuimos por Luke.

Nos divertimos muchísimo en el parque de atracciones, Annabeth y yo nos turnábamos para montarnos en las montañas rusas con Lucía mientras el otro aguantaba las quejas de Luke, vimos un desfile en el cual Mickey Mouse le regaló unas orejas a Luke.

Y al final nos hicimos una foto, Lucía llevaba, a pesar de que se quejó, una falda de Minnie Mouse y las orejas de esta también, Luke llevaba los pantalones de Mickey y las orejas que le regalo, yo llevaba las orejas de Mickey, y una camiseta de él, y Annabeth llevaba nada más que una camiseta de Minnie Mouse, haciéndola parecer la menos ridícula.

Y esa foto esta en colgada en el salón de casa.

Tragué saliva había algo malo de ese viaje, tenía que volver en avión.