Hola Chicos!

Tarde un poco, pero aquí les pongo algo.

Disfruten


"El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad."

- Victor Hugo


Sasuke se encontraba en su cuarto, se estaba alistando para la presentación de las princesas. La verdad dudaba mucho que alguna princesa tuviera los requisitos para ser considerada una reina del país del Norte, sin embargo, tenía que al menos verlas.

Una vez listo, salió de su cuarto, afuera lo esperaban su guardia personal. Eso le irritaba, era considerado uno de los mejores luchadores del reino, solo empatado por su hermano mayor y su padre. Por ese hecho no le encontraba la razón para tener una guardia personal, se le hacia completamente estúpido.

De pronto sintió una sensación de frescura, y un aroma a cerezos comenzó a embriagar sus fosas nasales, giro su cabeza hacia donde creía que el aroma venía y por un segundo creyó ver a una joven, para enfrente de él. Sin embargo la imagen desapareció tan rápido como apareció.

-Kazumo- El chico llamo al líder de sus guardaespaldas.

-Diga señor.

-¿Acaso viste a una joven parada ahí?- El chico señalo el lugar donde había visto a la chica y que curiosamente también había sido el lugar a donde toda la guardia se dirigía, así que no cabía duda de que al menos alguien más la había visto ¿no?

-No, lo siento señor – Esa respuesta no era ni cerca la que él esperaba. No creía que solo él la hubiera visto. A menos que este imaginando cosas.

El salón de fiestas era, como a Sasuke le gustaba decir, un huevo, rodeado de ventanas que permitían la vista al bosque que protegía el palacio. En medio del salón se encontraba una pista de baile rodeado con mesas y sillas para cada una de las familias reales y nobles que ese día los acompañaban. Justo en frente se encontraba el trono de su padre y al lado derecho se encontraba otro trono, menos ostentoso pero igualmente bello, que pertenecía la reina del Norte, unos cuantos escalones mas abajo se encontraban dos asientos que pertenecían a los príncipes de ese país.

El salón principal ya se encontraba lleno, lo cual solo significaba que no tardaría mucho en comenzar esa tediosa ceremonia de bienvenida, a la cual estaba obligado a ir, solo por ser el heredero al trono maldito Itachi, por primera vez en mucho tiempo odiaba el hecho de que su hermano mayor hubiera declinado al trono.

-Sasuke. –Justo en ese momento entraba su padre en compañía con su hermano. – ¿Estás listo?

El joven pelinegro simplemente asintió con la cabeza para ponerse al lado derecho de su padre, mientras que su hermano tomaba el lado izquierdo. Así las trompetas sonaron, anunciando la llegada de la realeza del norte.

Todos los invitados se levantaron para recibir a tan venerada familia. Mientras que los tres hombres caminaban por el pasillo central hacia sus lugares. Sasuke poso su mirada sobre su viejo amigo de la infancia, el "venerado" rey del Sur, este al darse cuenta de la mirada del viejo amigo, le sonrió con esa sonrisa zorruna que remarcaba aún más sus marcas en la mejilla, arrancando una leve sonrisa del pelinegro.

Una vez terminaron su recorrido, se posicionaron frente a sus lugares.

-Buenas noches.-El primero en hablar fue su padre.- Les damos una cordial bienvenida. Como ya todos saben, mi hijo menor es el sucesor al trono.- Es un honor contar con su presencia en esta noche y durante las próxima semana. Durante una semana, las jóvenes doncellas, vivirán en este castillo junto con sus familiares. Durante esa semana, mi hijo tendrá el honor de estar con cada princesa. - Todas las princesas se encontraban emocionadas de poder pasar un tiempo con el príncipe, todas menos la princesa Ino, que creía que eso era una pérdida de tiempo. – Está noche, las princesas tendrán que ser presentadas ante mi hijo. –Cada una de las princesas y doncellas comenzó a arreglarse para poder estar presentables para el príncipe.- Sin más que decir que pasen una bella velada y que comiencen las presentaciones.

Una vez que el Rey hubo terminado su discurso, tomo asiento junto con cada uno de sus hijos. Así el embajador del Norte, comenzó a llamar a cada una de las doncellas para ser presentadas a la familia Real.

La primera en pasar fue la princesa del Este, que aún traía puesto su kimono blanco, venía de la mano de su hermano mayor, futuro Rey del Este. Una joven pelirroja de ojos rubí y lentes enmarcandos. Sasuke al verla no pudo reprimir una cara de disgusto, ya que esa mujer lo sacaba de sus casillas, desde que eran niños estuvo fijada en él. Este gesto no fue pasado desapercibido por su hermano mayor que no pudo evitar una carcajada limpia.

Después siguieron más doncellas de los cuatro países, del Norte, del Sur, del Este y del Oeste. Todas las doncellas sin duda eran bellas, pero ninguna llamaba la atención del joven Uchiha.

Después siguió el turno de la princesa del Sur. Cuando el embajador nombre a la familia Namizake, todos vieron como el joven Rey, ofrecía su mano a la joven Ino.

Las dos figuras, subieron las escaleras hasta llegar a donde se encontraba la familia Real del Norte.

-Buenas noches.- La primera en hablar fue el joven Rey, que hizo una leve reverencia hacia la familia. La reverencia fue regresada levemente por la familia Uchiha.

-Buenas noches Naruto – El viejo Rey no podía evitar la sonrisa que se formaba en su rostro, Naruto tenía el poder de iluminar un cuarto completo solamente con su sonrisa.

Naruto y Sasuke habían vivido la mayoría de sus años de infancia viviendo aventuras lejos de la realeza. Habían estudiado juntos bajo la tutela de dos de los tres famosos Sannins, se conocían mejor que nadie y sus familias siempre habían sido amigas.

-Hola teme

-Hmp, dobe- No era de extrañar ese tipo de saludos entre ese par. Siempre habían tenido una confianza mutua, que siempre olvidaban los protocolos. Además de que el joven Rey del Sur los odiaba.

El Rey Uchiha no pudo evitar soltar una carcajada. A pesar de los años hayan pasado la amistad entre Naruto y Sasuke jamás cambiaría.

-Aunque seas Rey, sigues siendo el mismo Naruto de siempre.- Una vez se hubo calmado volteo a ver a la joven princesa- Es un honor tenerla aquí joven Ino, su belleza sin duda es obra de los Dioses- La princesa agradeció el cumplido del Rey, aunque estaba cansada de ellos. - Naruto, tengo entendido que llegó una persona más con tu familia.

-Viejo, si, fue algo de último minuto.- Sasuke no había estado presente en la llegado de las caravanas así que no tenía idea de quien estaban hablando.

- Me temó que ya no tenemos habitaciones para el personal así que tendrá que compartir con algunas de sirvientas.

Esta pregunta al parecer, no era bienvenida por ambos rubios. Los ojos azules del joven rey siempre alegres se volvieron duros y serios.

- Viejo, no es personal a quien trajimos.

El rey solamente alzo una ceja a señal de que se explicarán.

-Es necesario saber quiénes son los invitados, ya que nunca sabemos si algún espía se encuentra entre nosotros.- Sasuke no entendía lo que estaba pasando sin embargo sabía mejor que nadie que era necesario seguir el protocolo de seguridad.

Naruto exhalo en desesperación – No es ningún espía Teme, sin embargo todavía no llega. Cuando-

Justo en ese momento se abrieron las puertas del salón dejando ver una silueta completamente cubierta de negro. Los guardias se pusieron en defensa.

-No ataquen, ella es nuestra invitada

La silueta comenzó a avanzar entre las mesas, parecía flotar con la gracia de los dioses. Un aura de tranquilidad lo rodeaba permitiendo haciendo que ninguna de las guardias personales reaccionarán.

Al llegar al frente del trono, realizó una breve inclinación. Naruto e Ino no pudieron evitar sonreír al ver a la figura. Naruto se acercó a la persona, ofreciéndole su mano para avanzar de regreso con los Uchihas.

El Rey del Norte, veía con cierta curiosidad la interacción entre los tres. Naruto e Ino siempre habían sido personas alegres y amables y cuando entro su invitado noto que sus miradas adquirían un sentimiento de ternura y amor.

Naruto se dirigió a donde se encontraba el Rey y dijo- Viejo, quisiera dar a conocer a una persona muy importante para el Reino del Sur.

-Adelante Naruto, es un honor para nosotros que presentes a alguien de tal importancia en este evento

-Buenas noches,- Ahora Naruto no solo se dirigía a la familia Real, sino que también a todos los invitados- Es un honor dirigirme a ustedes en este evento del Reino del Norte. Durante mis años de infancia tuve el honor de conocer cada uno de las diferentes tradiciones de cada país. En el Sur existe la tradición que cuando una doncella cumple quince años de edad es presentada a la sociedad. Estoy seguro que mucho recordarán aún la fiesta de Ino – Todos rieron una de las fiestas más extravagantes por haber – Así también estoy seguro que todos recordarán a mi padre Minato Namizake, un gobernante uno en su clase. Mi madre Kushina Namizake, sin duda un buena madre. Yo, Naruto Namizake el mayor de los hermanos Namizake. Mi hermana Ino Namizake, conocida por su belleza única. –Naruto tomo un gran respiro, para él no era fácil hacer esto, sin embargo sabía que tarde o temprano iba a pasar. Giro su rostro de nuevo hacía el Rey y los príncipes del norte- Hace años corrió el rumor que mi hermana menor había nacido muerta, sin embargo esto no es cierto.- Todos los presentes soltaron una quejido de sorpresa, todos sabían que era taboo hablar de la menor de los Namizake. Sasuke levanto una ceja de sorpresa, al igual que Itachi. Sin embargo, El Rey del Norte no parecía sorprendido, mas bien, ya sabía hacia donde iba todo esto. Por un segundo, pensó detenerlo, sin embargo al verlo lo atento que se encontraba su hijo menor, prefirió no decir nada – Me gustaría hacer pública la presentación de mi hermana menor Sakura Namizake Senju.

Dicho esto, la persona misteriosa, dio un paso al frente, mientras que retiraba la capa, dejando ver la figura de una mujer de mas o menos la edad de Ino y de Naruto. Sus cabellos eran de un misterioso tono rosa, su cabello se encontraba suelto, dejando ver que le llegaba un poco debajo de los hombros. Su piel era el reflejo de la porcelana pura y sus ojos, a diferencia de sus hermanos eran de un hermoso tono verde esmeralda.

Sasuke se quedó cautivado por la belleza de la chica. Esos ojos que estaban llenos de dolor y melancolía, ojos que alguna vez brillaron de alegría. Esos ojos tan bellos y llenos de vida pero al mismo tiempo tan escasos de esa misma vida.

Todos los invitados, no salían del shock en el que se encontraban.

-Pequeña Sakura- La voz del Rey, saco a la mayoría de su shock. –Hace mucho que no te veía. –El Rey se paró de su trono y se inclino frente a la princesa- Es un honor que este en nuestro palacio. Si me permite, me gustaría aclarar todo esto, para que nuestro invitados puedan entender lo que esta sucediendo.

-No será necesario- Naruto se adelanto, y tomo el hombro de su hermana con suma delicadeza como si temiera que alguien se la llevara. – Yo lo hare.- Se volvió hacia los invitados y volvió a hablarles- Como todos sabrán, mi hermana Ino y yo somos gemelos, sin embargo. No lo somos. – Toda la corte comenzó a murmurar entre sí- En realidad somos trillizos, mi hermana Ino, mi hermana Sakura y yo.

Las exclamaciones de sorpresa no fueron de esperar, todos estaban sorprendidos por lo que el joven Rey acaba de decir. La gran mayoría de los que se encontraban ahí, ya había escuchado antes la historia de los mellizos, mas sin embargo ya todos daban por muerta a la joven que ahí se encontraba.

Sasuke, que era el más cercano a la joven princesa, además de Naruto, se acercó a ella y se arrodillo. Esto llamo la atención de todos, especialmente de los reyes y de Ino e Itachi.

-Es un honor tenerla aquí- La joven pelirrosa no pudo reprimir un sobresalto, cuando escucho la voz del joven.

La primera vez que vio al joven príncipe había quedado cautivada por sus enigmáticos ojos negros, tan llenos de determinación, de fortaleza, eran tan similares a los de su hermano, sin embargo también eran muy distintos. Los ojos del joven Uchiha estaban tan llenos de seriedad, de dolor, y sin embargo tan llenos de algo que ella por primera vez no estaba segura de saber que eran. Había algo que esos ojos, solo le mostraban a ella y deseaba saber que era.

-El placer es todo mio- Sasuke no pudo evitar levantar la mirada al escuchar la voz de esa joven. Su voz era tan suave y melodiosa. Era como el murmullo del viento, suave pero que estaba seguro podía ser tan violento. Por primera vez, deseo que una persona hablara todo el día. Por primera vez deseo escuchar una voz siempre. Normalmente odiaba que la gente hablara mucho, pero estaba seguro que no le molestaría si ella le hablaba sin parar.

-Dime Naruto ¿Acaso, también vienes a ofrecer la mano de tu hermana?- Itachi, había visto claramente la conexión que existía entre su hermano y aquella joven,

-No, Sakura viene como representante y consejera del Reino del Sur al igual que yo.

- Aa – Fugaku volteo a ver a Sakura - Entonces, no hay nada más que decir.- Con estas simples palabras el Rey despedía a la familia Namizake, que aún faltaban doncellas para ser presentadas. Antes de que los hermanos se alejaran completamente, Sakura dirigió una mirada a Sasuke. Este le regreso la mirada acompañada de una sonrisa ladina, que hizo temblar a Sakura.

Sakura tuvo que romper la conexión cuando su hermana Ino, la jalo para que se fueran a sentar. Sasuke la siguió con su vista, hasta que la vio sentarse. Para su suerte, su asiento hacia que ella quedara de frente hacia donde él estaba dejándola ver complemente. Mientras que él la veía, todas las doncellas que faltaban, subieron para ser presentadas. Sin embargo él joven príncipe ya no prestaba atención a ellas. Él ahora solo tenía ojos para una doncella, y a pesar de no saber por qué deseaba conocerla, deseaba saber el porqué de ese aire misterioso que la rodeaba. Deseaba saber que es lo que escondía.

La falta de atención por parte del joven Sasuke, no paso desapercibido por ninguno de los otros dos Uchihas. Itachi se divertía al ver como inútilmente las doncellas intentaban llamar la atención del joven príncipe y este no les hacia el mas mínimo caso. Pero al mismo tiempo deseaba ver que tanto le interesaba la pequeña Namizake. El Rey, sin embargo, se encontraba sumido en sus recuerdos, aún recordaba la primera vez que había visto a la pequeña pelirrosa.

-flash back.-

El Rey del Norte se encontraba de visita en el palacio del Sur, había ido por motivos de diplomacia, por esa razón no había podido traer su familia. Estaba seguro que el pequeño rubio le regañaría por no traer a su hijo menor.

El Rey se encontraba junto con Minato, el actual Rey del Sur. Estaban hablando de un problema que había hace tiempo en las fronteras entre el Norte y el Sur cuando vieron que la puerta se entre abría, dejando ver a una pequeña niña de unos 5 años. Su cabello era rosa y algo corto, se tallaba sus ojos verdes.

-Sakura- Minato se acercó a la pequeña y la cargo- Les dije que no vinieran, que estoy ocupado.

-Lo se, pero es que tuve una pesadilla. – Por fin, la pequeña se dio cuenta de la presencia del Rey del Norte. Lo miro con ojos curiosos, entonces se bajo de los brazos de su padre. Se acercó a donde él estaba. Cuando se encontraba frente a él, le sonrió, mientras que lo abrasaba. Esta acción saco un poco de onda al mayor, ya que normalmente los niños se alejaban de él.

Minato, que conocía a su hija, sabía que esto no lo hacía con todos.

-A veces es malo reprimir el dolor de una perdida. – Las palabras de la pequeña sorprendieron a ambos señores. Hace no mucho tiempo que el Reino del Norte había perdido a su reina. Fugaku abrió los ojos con sorpresa. Entonces Minato vio lo que jamás pensó, vio como el mayor abrazaba a su pequeña hija, mientras que pequeñas lágrimas, comenzaba a caer sobre el cabello de la pequeña.

-Fin del Flash Back-

Fugaku, recordaba ese día como si fuera ayer. Ese día fue en el que se entero de la verdad de los mellizos Namizake. Cuando vio que su hijo menor, no apartaba de la vista de la pequeña princesa, estuvo a punto de decirle que se olvidara de ella, pero entonces recordó las palabras que la Deidad le había dicho, un par de días antes.

"…confía en los ojos de vuestros hijo, aquel que pronto será coronado, confía en su curiosidad…"

El Rey, volteo a ver a su hijo mayor y este se divertía viendo a las doncellas. Después volteo a ver a su hijo menor y se dio cuenta de que este no apartaba la vista de los hermanos Namizake, para ser más precisos de la menor de los Namizake. Al ver a los invitados se dio cuenta de que varios veía la chica con desprecio y miedo. Esto no le sorprendía. Supongo que tendré que confiar en mi hijo. Y con estas palabras el Rey prefirió no decir nada, sobre nada.

Una vez termino la presentación de las doncellas. Comenzó el baile. A pesar de que las doncellas iban para ser presentadas como posibles futuras Reinas, eso no quería decir que no podían bailar con algún otro joven. Así varios jóvenes de la nobleza, no perdieron la oportunidad de invitar a alguna que otra doncella a bailar.

La primera doncella a la que invitaron a bailar fue sin duda alguna la princesa Ino. Todos los jóvenes habían quedado impactados por su belleza, solamente superada por su hermana menor, sin embargo, todos le tenían miedo a esa joven, así que prefirieron invitar a la princesa Ino.

En la mesa de los Namizake, se encontraban Naruto y Sakura, conversando animadamente.

-Ne, Sakura- Chan, ¿Qué piensas de Sasuke-teme?

-Será un buen Rey- La joven no deseaba pensar en ese joven, porque curiosamente el solo pensar en él le daba un ligero escalofrió en la espalda, y recordar que sintió su mirada todo ese rato.

-Si, pero no tan bueno como yo, ¿no es así?

-Así es, nadie es mejor Rey, que mi Baka-hermano- Dicho esto, lo abrazo por el cuello y le dio un dulce beso en la mejilla.

-¡Sakura-chan! Eres la mejor. – Naruto, se levanto y con él levanto a su hermana, haciendo que la capa se le callera, dejando ver un hermoso vestido rojo de mangas largas, que dejaba ver su bien definida figura. Esto atrajo la mirada de varios jóvenes, ya que aquella princesa tenía una figura envidiable.

Sin embargo, esto no importo a ninguno de los dos hermanos. Naruto, al darse cuenta que se había parado, decidió, sacar a bailar a su hermana. Sakura al principio intento negarse, pero al final cedió.

-Sakura-chan, se me olvidaba lo bien que bailabas.

-Baka, ¿se te olvida que fui yo quien te enseño a bailar?

- Cierto, hehehe…

Naruto estaba a punto de decir algo más, sin embargo fue interrumpido por Sasuke.

-Naruto, con tu permiso, ¿me permites bailar con Sakura?- Sakura abrió los ojos de sorpresa al igual que Naruto, sin mas que decir, le entrego la mano de Sakura a su hermana.

-Cuídala- Con estas palabras Naruto se alejó de la pareja, para ir a buscar a cierta doncella pelinegra, que estaba seguro que había ido.

Una vez solos, Sasuke hizo una leve reverencia, al igual que Sakura. El joven puso una de sus manos alrededor de la cintura de la chica y la acerco a su cuerpo. Sintió como la chica se estremecía levente por la cercanía de sus cuerpos.

Sakura, se sintió nerviosa, por primera vez en mucho tiempo. Sintió el suave tacto de su mano con la del chico, después poso su otra mano sobre el hombro de Sasuke.

Así ambos jóvenes comenzaron a danzar bajo la atenta mirada de todos. Sin que ellos se dieran cuenta, la pista se vació, dejándolos solo a ellos dos. Todos miraban con cierta sorpresa a la pareja que se encontraba bailando. Ambos se movían con tanta gracia, que con la poca luz parecían un par de deidades.

-Bailas muy bien Sakura.- Ante esto Sakura levanto el rostro y fijo su mirada sobre la del chico.

-Gracias, usted también, su majestad.

-Por favor, dime Sasuke.- Sakura, acepto la petición con una sencilla sonrisa, que fue correspondida por una ladina del chico.

Así siguieron bailando, ninguno decía nada. No era necesario, ese silencio que reinaba entre ambos era suficiente. No necesitaban palabras para expresarse. Sakura, se sentía tan cómoda con la presencia de Sasuke, algo que no sentía más que con sus familiares más cercanos. La chica apoyo su cabeza sobre el pecho de Sasuke, quien solo sonrió de lado ante la acción de l a chica.

-Sakura, sin duda alguna, eres muy bella. –Ante este comentario, la chica se sonrojo suavemente.

- Gracias…

Cuando la pieza termino, ambos jóvenes dejaron de bailar y en ese momento ambos se dieron cuenta de que la mirada de todos se encontraba sobre ellos. Sakura se sonrojo aun más. Hizo una suave reverencia.

-Creo que será mejor que yo me retire. Debería de bailar con las demás doncellas, especialmente con la princesa del Este, si no quiere que mate a alguien.- Dicho esto, ambos voltearon a ver a la joven princesa y se dieron cuenta que esta estaba mordieron un pañuelo. Era más que obvio que no se encontraba para nada feliz. Sasuke no pudo evitar soltar un suspiro de cansancio, al recordar que tenía que pasar algún tiempo junto con aquella chica.

Sakura al darse cuenta del gesto del joven, no pudo evitar soltar una suave risa. Encontraba cómico como el chico se resignaba ante tan cruel realidad.

-¿Te parece cómico, Sa-ku-ra?- La chica detuvo su risa al darse cuenta de la cercanía del chico y la manera en que había pronunciado su nombre, le había causado escalofrío, haciéndola temblar suavemente.

-Un poco, sí.- La chica le dedico una sonrisa burlona, que hizo sonreír mordazmente al joven Uchiha. La chica comenzó a apartarse de Sasuke- Deberías seguir mi consejo de invitar a otras doncellas a bailar. Sino, quien sabe que dirán de ti.

Antes de que pudiera alejarse más del joven pelinegro, este la agarro de la mano.

-¿Acaso parece que me importa lo que digan de mi?

-No pareces de ese tipo de personas, pero es lo mejor. – Suavemente la chica se deshizo del agarre del pelinegro.

La chica se alejaba cada vez del joven Uchiha y este solo la dejaba ir. Una parte de él le decía que debía de alcanzarla, sin embargo otra le decía que la dejara ir, que después tendría más tiempo de hablar con ella. Prefirió hacerle caso a su segunda parte.

Poco después de que la chica se separara de Sasuke, Naruto la alcanzo y le ofreció su brazo para irla a dejar a sus aposentos. Sakura acepto el brazo de Naruto y se despidió de su hermana, alegando que estaba cansada, a pesar de que solo bailo con Naruto y con Sasuke. Todo esto bajo la atenta mirada de Sasuke que aún no invitaba a ninguna otra doncella a bailar.

Antes de que Sakura saliera del salón, giro su rostro para toparse con la penetrante mirada del pelinegro. Volvió a caer en esa conexión que se formaba entre ellos. Otra vez, el mundo desaparecía, de no ser porque su hermano la regreso al mundo, se quedaba perdida. Antes de retirarse completamente, le regalo una suave sonrisa de despedida, que fue regresada por otra casi invisible por parte del joven Uchiha.

Todo esto había sido observado por Itachi, que se había dado cuenta que su hermano se encontraba demasiado curioso sobre la pequeña Namizake. Le sorprendía un poco el repentino interés de su hermano. Sin embargo, presentía que algo bueno saldría de todo esto. Aunque, muy por dentro tenía miedo. Aún no estaba seguro de que, sentía una extraña sensación de que algo malo se acercaba.


Creo que lo voy a editar más tarde. Porque hay detalles que me no me gustaron y aún no se como arreglar.

Se que aún hay muchos detalles por responder pero a partir del siguiente capitulo se comenzarán a responder.