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Era la primera vez que la Bestia se enfermaba. Bella había repartido indicaciones entre los objetos encantados. Pidió agua fría a la señora Potts para intentar bajar la fiebre del amo del castillo, pidió a Dindón y a Lumiere avisaran a todos los demás que el amo estaba enfermo y que era necesario no hicieran ruido para no molestarle.
La Bestia no dejaba de removerse en su cama, parecía que tenía pesadillas e inconscientemente llamaba a Bella en sueños. La joven no se alejó de la cabecera de su cama en ningún momento, pero sabía que si quería ayudar a su querido amigo tendría que encontrar alguna forma de hacer que se mejorara.
Desde que le encontraran por la mañana con una fiebre terrible Bestia no se había despertado. Todos estaban muy preocupados, Bella quería correr a la biblioteca para ver si tal vez habría algún libro que pudiera ayudarle, algún libro que le dijera que hacer; pero, sabía que se estaba engañando, no había ningún libro en todo el mundo que podría ayudarle, ni siquiera en los cuentos de hadas había leído que una "Bestia se enfermara"
La pobre no sabía qué hacer, cómo ayudar, y lo que más le dolía era que tenía que verse fuerte y segura ante los demás habitantes del castillo ¿Podría salir a pedir ayuda? No, Bestia moriría de pena ya que lo tomaría como si ella hubiera escapado ¿Podría mandar pedir ayuda? Ah claro, y que diría su nota "Al doctor del pueblo, hola soy Bella estoy en el castillo de la Bestia y ésta está enferma ¿sabe usted cómo puedo ayudarla? Gracias" No, el solo hecho de pensarlo era tonto.
¿Magia? Y si alguna bruja buena apareciera en el momento de más pena como en los cuentos de hadas y le ayudaba… Muy bien, era el momento de que Bella dejara de soñar despierta.
…
La pobre doncella ya no sabía qué hacer, la Bestia se veía terrible, se había quedado quieta y Bella tuvo que gritar su nombre dos veces para verlo removerse levemente, por un segundo había tenido mucho miedo de que no volviera a moverse jamás.
DinDón, Lumiere, la señora Potts y Chip eran los únicos que seguían con ella en el ala oeste. Ninguno se había movido de ahí, todos esperaban que en cualquier momento el amo despertara, pero pasaban las horas y pasaban las horas y nada sucedía.
Bella- llamó Lumiere casi en un susurro- deberías descansar un poco.
Mi niña, te ves agotada- corroboró la señora Potts.
No puedo- dijo la joven en el mismo volumen de voz para no molestar a la Bestia- no puedo ir a dormir sabiendo que Bestia está enfermo… Señora Potts no sé qué hacer ¿qué podemos hacer?
No lo sé, niña- la tetera de porcelana se veía tan afligida como Bella- lo mejor será esperar un milagro…
Bella asintió en silencio.
Con permiso- dijo en un susurro.
Los objetos encantados la vieron salir corriendo de la habitación del amo.
¿A dónde va, mami?- preguntó muy preocupado Chip.
La señora Potts no le contestó a su pequeñito.
…
Bella no pudo soportarlo más, se sentía mal de no poder ayudar a Bestia que comenzó a llorar, a llorar como no lo había hecho nunca, ¿Y si Bestia…? No, no, no, no quería pensarlo, no podía pensarlo.
La pobre joven se dejó caer en el descanso de la enorme escalera que daba al ala Oeste. Las armaduras del corredor giraron sus cascos hacia ella pero al momento regresaron a su posición, no era correcto ver llorar a una dama y mucho menos ver llorar a una dama que no se podía ayudar en ese momento.
¿Qué puedo hacer? Debo hacer algo- sollozaba mientras intentaba secar su lágrimas- Si tan solo pudiera ayudar a Bestia… Haría lo que fuera, lo que fuera…
Oh Bella, si tan solo hubieras sabido que nunca es bueno decir palabras al aire…
¡CLACK! ¡CLACK! ¡CLACK!
¿Qué fue ese ruido?- se preguntó Bella levantándose al momento.
Al parecer las armaduras no le habían escuchado ya que se mantenían en posición de firmes.
¿Hay alguien ahí?- preguntó dudosa la joven sin saber si pedir ayuda o ir a investigar.
Ganó el ir a investigar.
¡CLACK! ¡CLACK! ¡CLACK!
Sonaba cada vez más fuerte ¿Qué podría ser? ¿Sería alguno de los objetos encantados? ¿Sería Phillipe? Un momento, no podía ser Phillipe ya que él estaba en el establo.
¡CLACK! ¡CLACK! ¡CLACK!
Llamaba con mucha insistencia. Bella aceleró su paso sujetando su vestido para no caer. Parecía que quien estuviera llamando no podía esperar más. La prisionera de la Bestia tomó el corredor de la derecha y siguió corriendo. Qué extraño, era como si nadie más escuchara el ruido desconocido ya que Babett ni siquiera volteó a verla cuando pasó junto a ella.
¡CLACK! ¡CLACK! ¡CLACK!
Bella frenó de golpe evitando golpearse contra una puerta enorme de madera. Al parecer había tomado un camino desconocido en el castillo de la Bestia ya que no recordaba haber visto esa puerta antes.
Qué extraño- musitó para sí- ¿Hola?- preguntó alzando un poco más la voz- ¿Hay alguien aquí?
Como si la puerta hubiera respondido a la pregunta de Bella se abrió de golpe espantando de una forma horrible a la pobre de la doncella.
-¡!
El grito de Bella pudo escucharse muy bien hasta el bosque negro que rodeaba el bosque, Bella había gritado no solo por el espanto de ver la puerta abrirse de golpe, no, también había gritado por el horror de ver una luz que la deslumbró y una sombra que cayó contra ella con fuerza pero si todavía se pudieran poner peor las cosas ¡La sombra gritó al mismo tiempo que Bella!
-¡!
Bella y el algo o alguien que le había sorprendido cayeron sobre la alfombra del corredor del castillo.
¡Estaba helado! ¡Lo que tenía encima estaba helado!
¡Tibio! ¡Estaba tibio! ¡Lo que estaba debajo estaba tibio!
Sin poder evitarlo una vez más ambas figuras en ese lugar, en ese momento dejaron escapar un grito mucho más prolongado.
Continuara…
