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La terrible tormenta de nieve y el atroz frío de la noche anterior habían enfermado a la Bestia, eso había creído en un principio Bella; pero, ahora que la hermosa joven había encontrado a Bianca, una singular niña de piel blanca y cabello azul marino que decía ser una "Dama de las Nieves" bueno, una pequeña Dama de las Nieves ahora parecía la razón por la que Bestia estaba enfermo era porque la nieve que le había caído encima había sido tocada con la magia del "Viejo helado" como lo había llamado la niña.
Según Bianca si recuperaban sus "Campanillas de Nieve" podrían hacer algo por ayudar a la Bestia y si no era posible ayudarlo con la magia de la niña pedirían ayuda a su madre… Bella no quería que la Bestia siguiera enfermo así que después de pensarlo un poco decidió que acompañaría a Bianca.
¿Se molestaría mucho Bestia si abandonaba el Castillo para ayudarlo? Conociéndolo se molestaría muchísimo pero afortunadamente en ese momento no se encontraba en condiciones para impedírselo.
Lo primero que hizo Bella fue correr a su habitación por su capa más abrigadora esperando que fuera suficiente para un viaje en el bosque congelado, una vez lista salió con cuidado para no ser descubierta pasando de nuevo por el corredor de las armaduras para encontrarse con Bianca.
La niña de las nieves estaba muy entretenida observando cada uno de los cuadros que Bestia tenía en la galería, en el castillo de hielo de su madre ninguna de las Damas de las Nieves tenía uno solo de esos cuadros llenos de colores. Ahora que lo pensaba, en casa no había más colores que el blanco y el azul lo que lo hacía ver triste comparado con todos los colores que tenía el mundo de los mortales. ¡Era tan bonito, tan colorido! A Bianca le encantaba ese mundo lleno de color aunque también extrañaba su casa y sobre todo a su madre y a las demás Damas de Nieve. ¡Tenía que recuperar sus campanillas de nieve para regresar a casa!
La niña esperaba que con la ayuda de Bella pudieran hacer que el Anciano del Invierno se las regresara ¡Ese viejo helado, desdentado, cascarrabias y horrible era un engreído y arrogante, malvado y cruel! Bianca apretó con fuerzas sus pequeños puños solo de recordar como ese viejo le había arrebatado sus Campanillas de Nieve…
¡Estoy lista, Bianca!- llamó de pronto Bella.
Bianca giró para ver a la joven francesa. Ya no se veía tan triste como cuando la vio por primera vez, eso hizo sonreír a la niña de piel blanca ¡Estaban listas para ir por sus Campanillas de Nieve!
¡Vamos, no tenemos tiempo que perder!- brincaba de emoción Bianca.
Tenemos que salir en silencio- comenzó a explicar Bella inclinándose para estar a la misma altura que la pequeña- a Bestia no le gusta que esté afuera, por los lobos en el bosque…-la joven no creía oportuno explicarle a la niña de las nieves que era prisionera en el castillo encantado así que eso le pareció una buena respuesta- Debemos ir por tus Campanillas y regresar inmediatamente ¿De acuerdo?
De acuerdo- afirmó Bianca creyendo que lo más lógico era que nadie saliera si había lobos peligrosos. ¿Qué serían los lobos?
Estaban a punto de emprender la marcha al exterior a los jardines y caballerizas para que Bella fuera por Phillipe cuando un ruido a sus espaldas llamó su atención ¡Una de las armaduras había bajado de su base y había escuchado toda la conversación de Bella y Bianca!
¿Qué haría la armadura? ¿Avisaría a los demás objetos encantados a la misma Bestia? Bella se puso de pie de un salto temiendo que la armadura saliera corriendo en dirección al Ala Oeste, Bianca solo veía con curiosidad a la armadura ¡Hacía un ruido chirriante muy chistoso al moverse! ¿Quién estaría adentro? ¿Sería otro mortal? ¡Ojalá se bajara la visera para verlo!
Pero para buena suerte de Bella y su fría amiguita la armadura no hizo ningún movimiento, al parecer había escuchado lo que Bella había dicho de "Ir por las Campanillas de Nieve" pero no parecía dispuesto a ir a contar los planes de la jovencita al Amo. Entonces, ¿Qué haría? ¡Ayudarlas, por supuesto! Y así se los hizo entender, la armadura no hablaba como los demás amigos de Bella en el castillo pero con un movimiento de cabeza y una inclinación galante Bella comprendió las intenciones de la armadura.
No era correcto que Bella y la niña salieran solas a una misión solitaria a quién sabía dónde a enfrentarse a los peligros del bosque y tal vez hasta del Viejo helado. No, el Amo no lo permitiría y ya que la armadura había escuchado era su deber como caballero acompañarlas.
Muchas gracias por acompañarnos- dijo sinceramente Bella.
La armadura movió su cabeza haciendo rechinar su cuello metálico.
Me siento mal por no saber tu nombre- continuó Bella un tanto incómoda por nunca haber pasado tiempo con las armaduras salvo cuando Din Dón le dio el recorrido por el castillo la primera noche que llegó- ¡Ya sé! ¿Te molesta si te pongo nombre?
La armadura volvió a mover su cabeza con el chirrido metálico indicando que no era ningún problema, al contrario, para él sería un verdadero honor ser nombrado por cualquier nombre que la dama quisiera brindarle.
Bella comenzó a pensar en los posibles nombres que pudieran quedarle bien a una armadura hasta que finalmente optó por uno bonito y elegante.
¡Armand! ¿Qué te parece? ¿Es apropiado para una armadura como tú?- sonreía Bella.
¡Armand la armadura!- vitoreó Bianca dando saltitos infantiles alrededor de Bella y la armadura.
Armand la armadura se mostró de acuerdo, era un honor ser "Armand"
Entonces no se diga más- dijo muy risueña Bianca cuando todos habían llegado a la entrada principal del castillo para salir al exterior- ¡Bella, Armand y Bianca recuperarán las Campanillas de Nieve y harán que el Viejo helado y desdentado deseara no haberlo hecho!
Bella sonrió, sí, recuperarían las Campanillas de nieve y Bestia dejaría de estar enfermo. Armand afirmó haciendo chirriar su metálica cabeza, él acompañaría a la doncella y a la niña para protegerlas de cualquier peligro.
¡Vamos, debemos ir por Phillipe!- recordó Bella.
¡Sí!- saltó feliz Bianca lista para esta aventura- Un momento… ¿Qué es Phillipe?
La niña no tuvo respuesta, Bella ya iba corriendo a las caballerizas por su corcel y Armand, la armadura la seguía con paso más pesado pero lo suficientemente cerca para protegerla.
Continuara…
