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Ahhh, eso es un Phillipe- sonrió Bianca.

No, es un caballo, su nombre es Phillipe- explicó Bella.

Bella había ido directamente a las caballerizas a preparar a Phillipe, Bianca la había seguido al momento junto con Armand la armadura; mientras la joven y Armand le ponían al caballo la silla de montar Bianca no había dejado de rodear a Phillipe, era la primera vez que veía un caballo así de cerca.

Donde yo vivo- decía la pequeña Dama de las Nieves- no hay caballos, solo hay enormes osos peludos de color blanco…

Una vez listo Phillipe, Bella salió de la caballeriza lista para el viaje. Un momento, ¡Armand! ¡Bella no había preparado ningún caballo para la armadura! La hija de Maurice estaba a punto de disculparse con su nuevo amigo cuando éste moviendo las manos indicó (haciendo ruidos metálicos cada vez que movía algún miembro de su cuerpo) que no necesitaba un caballo, que él podía caminar detrás de Phillipe.

Bella asintió mostrándose de acuerdo, además no había ningún otro caballo en el castillo hechizado de la Bestia, y si lo hubiera no estaba segura que la armadura pudiera montarlo.

Bianca tampoco necesitaba de un caballo, la pequeña Dama de las nieves parecía patinar sobre el piso helado y como según aseguro la niña "una vez que estuviera sobre la nieve sería todavía más rápida"

Así que estaban listos para iniciar esta aventura contra el viejo helado que le había robado a la niña sus Campanillas de nieve y que necesitaban para hacer que la Bestia se sintiera mejor…

Las rejas del castillo de la Bestia se abrieron mágicamente cuando Bella y sus amigos pasaron, la joven no podía creerlo, temía que las puertas les bloquearan el paso y no pudieran empezar su viaje, tal vez las rejas también sabían que no estaba tratando de escapar sino de ayudar a la Bestia.

De cualquier forma ella no pensaba irse sino regresar lo más pronto posible con aquello que ayudara a la Bestia. Bianca estaba fascinada con Phillipe, la niña se paseaba de un lado a otro entre las patas del caballo ¡Cómo podía moverlas con tanta gracia! De donde ella venía los pesados osos blancos movían sus patas con lentitud por lo grandes y fuertes que eran no como las largas y esbeltas patas del caballo, Bella tuvo que llamarle en más de una ocasión para que tuviera cuidado y no fuera a ser atropellada por el galope de Phillipe, por su parte Armand aun caminando iba a la par que el caballo, vaya que la armadura era rápida.

Al principio Bella estaba algo nerviosa ¿y si se alejaban demasiado del castillo y les atacaban los lobos? Bella era valiente pero les tenía algo de miedo a los lobos, la última vez que los había visto habían intentado devorarla y también a Phillipe, si no hubiera sido por la Bestia, ella no hubiera salido con vida de ese peligroso encuentro con los lobos… Gracias al cielo, el camino que indicaba Bianca se encontraba en completa calma, ni una sola señal de que los lobos anduvieran cerca, es más ningún animal parecía andar por el camino que ella indicaba, solo la nieve que no dejaba de caer y el ulular del viento, conforme más avanzaban Phillipe tenía que tener más cuidado al andar por la gruesa capa de nieve que iba aumentando a cada paso.

Y llegó el momento en que ya fue imposible para el caballo poder seguir, se había quedado atrapado. Bella desmontó al momento y con las manos empezó a marcar un camino para su amigo.

Ojalá pudiera volar, así podríamos ir más rápido- dijo Bianca.

Bella no pudo contestarle a la niña que los caballos no vuelan, estaba más ocupada haciendo un camino con las manos y una rama que se había encontrado para que Phillipe pudiera seguir andando en la nieve, al caballito comenzaban a entumecérsele las patas por el frío. También Armand fue en ayuda de Bella, la armadura había resultado muy útil en este viaje, con sus guantes metálicos quitaba mucha más nieve que Bella y en menos de lo pensado ya tenían un sendero listo para Phillipe.

Para ayudarle, Bella ya no se montó en su amigo, así podía desentumecerse poco a poco sus frías patas, además la joven le indicaba con las riendas dónde era mejor pisar.

Aunque ahora iban más lento Bianca se mostró comprensiva (Y eso que no aguantaba las ganas de ver la cara de sorpresa que pondría el viejo helado cuando llegaran a recuperar sus Campanillas de nieve)

¡Ya no falta mucho!- indicó dando saltos entre los árboles que rodeaban el caminillo.

Armand seguía unos pasos adelante haciendo un camino para Phillipe y Bella, el caballito ya caminaba una vez más con normalidad y Bella había montado de nuevo ya que su vestido comenzaba a mojarse por la nieve y el frío en los pies no era agradable.

¡Miren!- llamó de pronto Bianca.

Frente a ellos el camino del bosque se acababa y comenzaba una alta pared rocosa, Bella levantó la vista para ver la cima pero por más que se estiró no lo logró ¡Era enorme! La pared de roca estaba cubierta de nieve hasta donde Bella podía ver.

¿Cómo vamos a subir?- preguntó Bella.

Ella no sabía escalar y no podían dejar a Phillipe solo, tal vez hasta ese momento no habían visto a los lobos pero quién aseguraba que los lobos aparecieran una vez que ellos se hubieran alejado y Phillipe no tuviera nadie que pudiera ayudarle. Si la Bestia hubiera estado con ellos, él hubiera podido escalar la pared congelada sin ningún problema, pero ¿Bella? ¿Cómo se suponía que ella lo lograría?

¡Pues por la escalera!- contestó Bianca entre risas.

-¿Escalera?

Bella no veía ninguna escalera por ningún lado, ¿Sería alguna broma? Mientras la joven seguía buscando con la mirada alguna escalera, Armand se acercó a la pared y con sus guantes metálicos comenzó a tocar las rocas que tenía frente a él.

Bella estaba muy sorprendida, Armand había encontrado más a la izquierda una especie de peldaño muy grueso, solo levantar un poco su pierna aun sin necesidad de doblar sus rodillas estaba el otro peldaño y así hacia arriba.

¡Armand encontró la escalera!- aplaudía alegremente Bianca- ¡Vamos,Bella! ¡Es tu turno y el de Phillipe de subir!

Bella volvió a bajar del caballo y con cuidado fue guiando a su amigo para que sus patas fueran subiendo por los peldaños de la escalera, era tan amplia que el caballo no tuvo ningún problema en avanzar y estaba tan bien escondida a cualquier ojo mortal que nadie hubiera podido ver la enorme escalera.

¡Parece hecha por gigantes!- exclamó Bella al ver lo larga que era.

¡Sí, Gigantes de las montañas! Mi madre dice que antes de que el hombre llegara, el viejo desdentado engañó a los Gigantes para que le hicieran la escalera a su palacio…- explicaba Bianca.

La niña prácticamente flotaba sobre los escalones.

Muchos escalones después todos hicieron una pausa para que Bella y Phillipe descansaran, Armand no lo necesitaba pero era deber de un caballero hacer todo lo que una dama ordenara y si Bella necesitaba descansar así se haría. Bianca tampoco estaba cansada pero como se veía que su amiga y su caballito lo necesitaban aceptó, además, ya estaban muy, muy cerca de la entrada al palacio congelado del viejo helado.

¡Sí, ese viejo helado, malo, feo y desdentado no se imaginaba lo que le esperaba! ¡Recuperarían sus Campanillas de nieve! ¡Y si no se las entregaba por las buenas, se las vería con la madre de Bianca!

Sí, recuperarían sus Campanillas de nieve, Bianca regresaría felizmente con su madre y Bella regresaría con su querida Bestia.

O al menos eso esperaba la pequeña Dama de las Nieves…

Continuara…