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Después de un merecido descanso Bella ya no sentía humedecidos los pies y estaba segura de que Phillipe también estaba listo para continuar. Armand la armadura se había adelantado un poco para revisar el estado en el que se encontraban los escalones de hielo de esa enorme escalera congelada. Bianca no dejaba de flotar de un lado a otro de Phillipe, para la pequeña dama de las nieves el ver a un caballo era algo extraordinario, como había dicho, de donde ella venía solo había osos de pieles blancas como la nieve que rodeaba el palacio de su madre y de las demás Damas de las nieves. Cada vez que Phillipe relinchaba la pequeña Bianca se reía de emoción y de nervios, Bella también sonreía de ver cómo la niña de piel blanca se divertía con algo tan común como el relinchar de un caballo.
Unos minutos después regresó Armand, a base de señas se hizo entender y las noticias que traía no eran muy buenas, a unos quince o veinte escalones más la escalera estaba rota.
¡Rota!- exclamaron al mismo tiempo Bella y Bianca.
Y sin esperar ambas chicas continuaron subiendo la escalera para ver lo que Armand les había dicho dejando a la armadura hechizada con Phillipe.
En efecto, la escalera estaba rota, uno de esos enormes escalones de hielo había desaparecido, tal vez en algún momento le había caído una roca de lo más alto y lo había fracturado hasta destrozarlo completamente, tal vez el hielo solamente no había soportado las inclemencias del tiempo y se había derretido. Ahora la pregunta era ¿Cómo podrían continuar adelante? ¡No era justo que estuvieran tan cerca y tan lejos del palacio del Viejo Helado!
Bella regresó cabizbaja junto con su amiga a donde Phillipe y la armadura les esperaban.
¿Cómo vamos a poder cruzar?- se preguntó Bella en voz alta- Phillipe no podrá saltarlo, es muy peligroso, podría resbalar y caer…
Si tan solo tu caballito pudiera volar- comentó Bianca rascándose su cabecita alborotando su cabello azul- si tuviera alas no tendrías que seguir subiendo todos estos escalones, solamente volarían por el aire y llegarían sanos y salvos al palacio.
No, eso no ayudaba en nada, Phillipe era un caballo y los caballos no podían volar; bueno, los pegasos en los cuentos sí podían volar y sí eran caballos con alas pero Phillipe no era un pegaso… No, aunque lo desearan con todas sus fuerzas no le saldrían alas a Phillipe.
Phillipe, tendrás que esperarnos aquí- habló con firmeza Bella aunque le doliera mucho dejar solo a su amigo- necesitamos recuperar las campanillas de nieve de Bianca para poder ayudar a Bestia.
Phillipe relinchó con tristeza, al parecer sí había entendido lo que decía la joven francesa.
Descuida, no tardaremos- le sonrió Bella mientras le acariciaba su cabeza para tranquilizarlo- verás que regresaremos en muy poco tiempo.
¡Eso es cierto!- intervino radiante Bianca- ¡Ya verás caballito! ¡Nosotras haremos que ese viejo feo, desdentado, cascarrabias y malo nos entregue mis campanillas de nieve y todo estará bien! Será una lástima que no veas el palacio del Viejo Helado pero no te preocupes, mira, aquí no te caerá tanta nieve y no se te congelaran las patitas así que estarás bien.
Bella también creía que Phillipe estaría bien aunque se quedara solo, no habían visto a ningún lobo del bosque cerca de la escalera de hielo, tal vez los animales podían sentir la magia del Viejo Helado y por eso no se acercaban, así que no habría lobos que pusieran en peligro a Phillipe. Sí, con un poco de suerte no tardarían en recuperar las campanillas de nieve y Phillipe ni siquiera notaría su ausencia.
Armand también creía prudente la decisión de la dama francesa, el caballo no podría continuar, la armadura también tenía sus dudas sobre cómo cruzaría Bella pero era su deber de caballero ayudar en todo lo que pudiera a la joven dama, así que si Bella estaba decidida en continuar Armand le ayudaría en todo momento.
Bella no perdió mucho tiempo en despedirse de Phillipe porque no quería que su amigo se pusiera triste además ella no estaba muy segura de poder aguantar las lágrimas al ver los enormes y tristes ojos de Phillipe al momento de decir "adiós"
Descuida, Bella- la trató de reconfortar Bianca- no le pasará nada a Phillipe, es más yo creo que con esta ligera ventisca que ha comenzado de nuevo hasta le da sueño y se duerme un ratito ¿No hacen eso los caballos?
Bella sonrió, definitivamente Bianca no tenía idea de qué era lo que hacía un caballo cuando estaba solo o cuando comenzaba a nevar.
Una vez más las chicas y Armand estaban frente al escalón fracturado de la escalera rota, saltar no era una buena opción, ¡Era un trecho muy grande para saltarlo! Tal vez Bestia sí podría saltarlo pero Bella no podría librar una distancia tan grande.
Si tan solo Bestia estuviera aquí…- musitó Bella mientras veía si había algo que pudiera servirles para librar ese peligroso obstáculo.
Si tuviera mis campanillas de nieve- comentó Bianca- podría hacer que todo ese agujero- señaló al vació- se llenara de nieve y podrías cruzarlo tan fácilmente como si estuvieras caminando sobre espuma del mar, ¿Los humanos caminan sobre la espuma del mar?
No, llenar todo de nieve tampoco era una opción. Bella no se preocupó en esta ocasión de explicarle a su amiguita de piel blanca y frías manos que los hombres no caminan sobre la espuma del mar ya que estaba más ocupada dándole forma a una idea que se le había ocurrido. Al pensar en Bestia, Bella recordó sus fuertes garras y zarpas, si Bestia no hubiera podido saltar ese trecho hubiera utilizado sus garras para escalar… ¡Eso era! ¡Si no podían saltar, podían escalar!
¡Vamos a escalar!- gritó felizmente Bella sorprendiendo a Bianca y a Armand.
¿Escalar? ¿Y cómo haremos eso?- preguntó Bianca.
La respuesta vino por parte de Armand, la armadura con sus chirridos metálicos indicó a la niña y a la doncella que podían sujetarse a él y él podría utilizar sus guantes metálicos para sujetarse de la pared de hielo, también podía utilizar el pico de sus botas de hierro para tener un mejor apoyo y avanzar con mayor velocidad.
¡Eso es brillante!- saltaba de alegría Bianca- ¡Esperen un momento!
Bella no entendía por qué ahora la niña había comenzado a reírse con todas sus fuerzas.
¡Témpanos de hielo y copos de nieve!- exclamó sobándose la pancita que comenzaba a dolerle por tanto reír- ¡Por los trolls de las montañas que se arrojan bolas de nieve en invierno! ¡Yo no necesito subirme en Armand para poder avanzar! ¡Yo puedo flotar!
Y ante la atenta mirada de Bella, Bianca se fue derechito al vacío de la escalera avanzando con completa confianza, como si caminara sobre la espuma del mar como había dicho hacia unos momentos.
¡Lo ven!- les sonreía parada a mitad de la nada- ¡Yo no tengo problema! ¡Vamos, Armand! ¡Tú ayuda a Bella a cruzar!
Armand asintió haciendo chirriar el metal de su cuello. Bella también asintió, estaba lista para continuar, una mezcla de temor y de emoción la llenaban, si no veía hacia abajo estaría bien, si pensaba en que lo hacía por ayudar a Bestia también estaría bien ¡Ella siempre había querido vivir aventuras que asombraran al mundo! ¡Y esto era una muy buena aventura!
Sujetándose con fuerza al cuello de Armand, la armadura comenzó a aferrarse a la pared de hielo, una mano primero, después la otra, un pie y terminó con el otro. Listo, era el momento de comenzar… Un paso y después otro, uno y otro más, uno y otro y otro y otro… ¡Ahora estaban en el vacío! Bella podía sentir la ventisca que hacía ondear su vestido y su capa, la joven se sujetó con todas sus fuerzas al cuerpo metálico de la armadura. Sin poder evitarlo, Bella cerró con fuerza los ojos ¡No quería ver abajo!
¡Van muy bien, Bella! ¡No te desanimes, Armand! ¡Ya falta poco! ¡Solo un poco más! ¡Un paso más! ¡Oh mira, ese copo de nieve es más grande! ¡Vamos, vamos, debemos continuar!- Les animaba Bianca flotando al lado de Bella sin estorbar el avance de Armand.
Armand continuó avanzando cuidando en todo momento la seguridad de Bella, un paso, otro, otro más, así hasta que una vez más su pie metálico tocó el siguiente escalón de hielo de la escalera congelada.
¡Lo logramos!- aplaudía Bianca- ¡Lo lograste Bella! ¡Eres una chica sin igual! ¡Viva, viva, solo lo que falta de la escalera y habremos llegado al palacio del Viejo Helado!
Bella se animó a abrir los ojos de nuevo. ¡Lo habían logrado! Ahora que estaban del otro lado el vacío ya no se veía tan amenazante, ya se preocuparían cuando regresaran y para ese momento tanto Bella como Bianca confiaban en haber recuperado sus campanillas de nieve y cruzar de una manera más fácil.
Armand no necesitó descansar así que continuaron subiendo escalón tras escalón hasta que una ráfaga de viento muy frío les dio la bienvenida a la cima de la montaña.
¡Sorprendente!- exclamó Bella.
La hija de Maurice no podía creer lo que veían sus ojos, en la cima de la montaña como si recibiera a los recién llegados había una enorme construcción de hielo, era tan imponente como el castillo de la Bestia y daba el mismo miedo por los picos de helados que la adornaban.
Hemos llegado…- informó Bianca poniendo una carita muy seria- al Palacio del Viejo Helado…
Continuara…
