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Ahí estaban, en la cima de la montaña congelada mirando el imponente y amenazador castillo del Viejo Helado como lo llamaba Bianca.

Bella no pudo evitar ponerse nerviosa, ese lugar blanco como el mármol atemorizaba mucho más que el castillo de la Bestia, ¿Cómo se suponía que iban a conseguir las campanillas de nieve de la pequeña Dama de las Nieves? ¿Solo tocarían la puerta y se lo pedirían amablemente al Viejo Helado? Bella comenzaba a creer que no sería tan fácil como lo habían pensado en un inicio.

Mientras la joven francesa pensaba en cómo podrían conseguir las campanillas de Nieve, Armand la armadura encantada comenzó a revisar a su alrededor en busca de algún guardia que pudiera cerrarles el paso pero al parecer el Viejo Helado no se había dado cuenta de su presencia todavía o tal vez no contaba con guardias lo cual sería una suerte.

¿Qué estamos esperando?- rompió de pronto el silencio Bianca- ¡Vamos a entrar!

Y sin esperar respuesta por parte de sus dos compañeros, la pequeña de piel blanca y cabello azul comenzó a avanzar flotando sobre el suelo cubierto completamente de nieve.

¡Espera!- le llamó Bella sin conseguir que se detuviera- ¡Puede ser peligroso!

¡En absoluto!- le restó importancia Bianca mientras seguía avanzando- Sería peligroso si ese Viejo Helado malvado, feo y desdentado tuviera osos polares como los tiene mi madre y las demás Damas de las Nieves; pero, a él no le gustan los osos, dice que el pelo lo hace estornudar y si comienza a estornudar ¡Hay una tormenta de nieve por tres días!

Tal vez Bianca no necesitaba tocar el piso para avanzar pero Bella tenía que abrirse camino entre la gruesa capa de nieve que no le permitía andar más de prisa para estar a su lado, la joven intentaba acercarse lo más que podía para acompañarla pero Bianca continuaba un trecho más adelante.

La joven doncella seguía a la niña pero Armand no había avanzado más que unos cuantos pasos de la orilla donde habían subido por la escalera de hielo, había algo en ese lugar que no terminaba por agradarle a la armadura encantada, tal vez fuera solo la nieve o magia… ¡Eso era! ¡Era magia! Ese lugar era como el castillo del amo, ¡Todo el lugar estaba impregnado de nieve y magia! Una magia ancestral, terrible y poderosa como la misma naturaleza.

A esa altura el viento no dejaba de ulular mientras una ventisca de nieve aumentaba su intensidad como si quisiera ocultar algo, ¿Algo? ¿Qué podía ocultar? ¿Qué quería ocultar el viento? Bella y su amiga seguían avanzando sin prestar atención a esas señales pero la armadura comenzaba a ponerse nervioso (cuando las armaduras encantadas se ponen nerviosas comienzan a emitir un sonido tintineante el temblor de sus placas metálicas).

Solo fue un ligero "crack" que prácticamente pasó inadvertido por Bella y Bianca pero que Armand reconoció al momento ¡Hielo quebrándose! ¿Dónde? ¿Cómo? La armadura comenzó a buscar el lugar del que provenía el sonido tratando de adelantarse a cualquier percance que pudiera ocurrir, ¿Atrás? No ¿Adelante? ¡Sí! ¡Y justo delante de Armand era por donde la doncella avanzaba! ¡Bella!

¡Ahora entendía! ¡Un lago! ¡El castillo del Viejo Helado estaba justo en medio de un lago encima de la colina congelada! El lago se había congelado y la capa de nieve lo había cubierto ocultando el peligro para cualquier intruso ¡Por eso el Viejo Helado no necesitaba guardias que lo protegieran! ¡El lago era el guardia ideal para cualquier visitante inesperado!

¡Bella estaba en peligro! La joven no se había dado cuenta del peligro por estar más ocupada en perseguir a su amiguita que no dejaba de hablar mientras el viento no dejaba de ulular para distraerlas del crujir del hielo. Sin pérdida de tiempo Arman se movió lo más rápido que le permitían sus pies de hierro mientras más avanzaba el "crack" se hacía más fuerte ¿en verdad no lo escuchaban las dos chicas? Con un último y estridente "CRACK" el hielo congelado finalmente cedió y si no hubiera sido por el oportuno empujón de Armand, Bella hubiera caído a las aguas heladas.

Bella no pudo evitar gritar por el miedo de ser tomada por sorpresa, el empujón de Armand y el "CRACK" más fuerte que nunca antes había escuchado. El impulso fue tal que cayó sobre Bianca.

¡¿Qué sucedió?!- preguntó al aire desconcertada y entumecida por la frialdad de la piel de Bianca.

¡Armand!- gritaron al unísono ambas chicas solo girar.

¡Armand se hundía rápidamente entre los enormes trozos de hielo roto! ¿Hielo roto? En ese momento Bella comprendió ¡Había estado caminando sobre un lago congelado!

¡Armand, resiste!- Bella se acercó lo más que podía a la orilla de los trozos de hielo donde todavía se veía de la cintura hacia arriba de la armadura.

También Bianca se acercó intentando ayudar, ella nunca se había preocupado por el lago que rodeaba el castillo y tampoco había creído necesario hablar de él porque… ¡Un momento! ¡Las armaduras y los mortales no caminaban sobre la espuma del mar! Y si no caminaban sobre la espuma del mar mucho menos caminarían sobre el agua o agua congelada. Si Armand no hubiera empujado a Bella, ¡Bella sería la que estuviera hundida hasta la cintura en agua congelada!

¡Es mi culpa, Armand! ¡Oh Bella, de verdad lo siento!- se retorcía las manitas blancas la pequeña completamente apenada.

No era el momento de preocuparse por eso, tenían que ayudar a Armand pero ¿Cómo? Necesitarían una cuerda o una rama para poder jalarlo a la orilla. ¡Nada! ¡No había nada que pudiera ayudarles! Y Armand comenzaba a hundirse más, ya solo se podía ver parte de su pecho, su cabeza y un brazo que había quedado levantado ¡Si no hacían algo rápido, Armand terminaría hundiéndose!

Bella se había quedado sin ideas, no sabía cómo sacar a su amigo de ahí. ¡Si tan solo Bestia estuviera cerca! ¡Él podría utilizar sus garras y zarpas, su fuerza! ¡Haría algo! Pero ¿Qué podía hacer Bella?

No sé qué hacer- musitó al ver que no podían alcanzar a Armand.

Ya solo era posible ver la cabeza y la mano de la armadura. Si tan solo Armand pudiera nadar, si no fuera tan pesado Bianca podría jalarlo y ayudarlo a salir acercándose a Bella pero no, no podían, por más que lo intentaran las dos solo podían ver con impotencia como finalmente la armadura desaparecía en el agua congelada.

¡Armand!- gritó Bella cuando la armadura desapareció por completo- ¡Armand- volvió a gritar la joven esperando que volviera a salir.

Pero la armadura no salió… Bella comenzó a llorar, eso no debía pasar en esta aventura…

Continuara…