.Anjélica.

Llegarían tarde, eso era inevitable, pero habían urdido un buen plan con el que pretendían sorprender a Zelena. O al menos en eso confiaban. Las tres mujeres ser aparecieron a una manzana de distancia del lugar de reunión donde ya empezaba a haber una multitud ante la biblioteca. Anjélica y Rapunzel se adelantaron y se mezclaron fácilmente con el grupo, acercándose disimuladamente a Emma, Bella y los demás. Zelena hizo aparición a los pocos minutos, amenazando con liberar al Ser Oscuro para que masacrara a los ciudadanos al ver que Regina no aparecía pero la Alcaldesa ya estaba allí, solo esperando el momento propicio para hacer su entrada triunfal. Desde luego, tal vez su hermana mayor ya no se hiciera llamar "Reina Malvada" pero no había perdido el dramatismo que la caracterizaba en aquellos tiempos.

Regina apareció de la nada, vestida completamente de negro salvo por unos llamativos guantes de piel de un rojo escarlata brillante que recordaban a los famosos zapatitos de Charol que llevó Judy Garland en aquella vieja película de el Mago de Oz. Eran una burla descarada idea de Rapunzel, que por supuesto Zelena no tenía por qué conocer, pero que le hizo gracia a las cuatro mujeres. Como enemigas declaradas que eran, lo primero que hicieron al verse fue discutir e insultarse. Nadie podía negar que eran hermanas, desde luego, por su enraizada necesidad de hacerse daño la una a la otra, una para proteger a los suyos y otra por la simple y básica necesidad de hacer sufrir a la otra tanto como sufrió ella al ver como su madre la colmaba de riquezas y atenciones mientras Zelena era delegada a una época olvidada de su pasado. La ira y los celos eran visibles en la fuerza de la magia que lanzaba contra la morena, quien la rechazaba con aparente facilidad. Aunque solo aparente, pues pronto la lucha comenzaba a tomar un cariz peligroso cuando Zelena lanzó por los aires a Regina, haciéndola atravesar la esfera de cristal del Reloj en pleno vuelo. Fue entonces cuando dirigió su mirada a Rapunzel, quien fue rodeada rápidamente por Emma, Rubi y Anjélica en un férreo muro protector, que deshizo con un indolente movimiento de su brazo para apartarlas. Desde el suelo, Anjélica pensaba cambiar su aspecto y hacerse pasar por Regina para distraer a la Bruja Mala, pero Rapunzel le hizo un gesto para impedírselo.

Zelena se acercó a examinar a la joven pelirroja, quien la miraba con la misma altivez de la que ella hacía gala, con la espalda recta y un orgullo que rivalizaría con el de un dragón. La bruja sospechaba que su ferocidad estaría también a la altura de uno, pues no hay nada más peligroso que una mujer que defiende lo que ama salvo, tal vez, las ansias de venganza de una Hechicera con el talento mágico que solo ella poseía. Los ciudadanos de ese pueblucho se apartaban a cada paso que ella avanzaba, temerosos de llamar su atención, pero ella solo se centraba en la muchacha que había corrompido a su hermana y la había vuelto… agh, buena. Colocando dos dedos bajo su barbilla para alzarle el rostro, pues le sacaba casi una cabeza de altura.

- Así que tú eres esa niña que ha conseguido conmover el corazón de mi hermanita… -dijo en tono de burla la Bruja, quién esbozó una sádica sonrisa de superioridad. – Me has facilitado mucho el trabajo, querida. La has vuelto débil.

- "El amor es debilidad" solía decir Cora, ¿Sabías?... Oh, no… no podías saber eso, ya que nunca pudo decírtelo… -la joven pelirroja sonrió de lado con marcada crueldad, sonrisa que se ensanchó al ver el odio puro relampaguear en los acerados ojos de su "cuñada" quién dio varios pasos hacia atrás ante esa "bofetada verbal" que la pilló desprevenida.

La respuesta de Zelena fue rápida y contundente. Formó en su mano una bola de fuego que rápidamente se alimentó del odio de su dueña y alcanzó proporciones considerables. Una vez satisfecha con las dimensiones de su proyectil, lo lanzó contra esa niña estúpida que se había atrevido a insultarla, derritiendo el asfalto a su paso por el intenso calor que desprendía. La pobre chiquilla no tuvo siquiera una oportunidad de salir viva de ese infierno que la había engullido en pocos segundos sin dejar unas cenizas que su hermana pudiera llorar, o eso disfrutaba la Bruja Mala al pensar. Tampoco le dedicó ni un segundo más a pensar en la vida que acababa de segar, o en los niños que acababa de dejar huérfanos, pues se envolvió en una cortina de humo verde oscuro que la transportó hasta el interior de la torre, justo junto al cuerpo derrumbado de Regina, quien se estaba despertando justo a tiempo para que ella le arrancase el corazón del pecho. Esa noche su plan estaría un paso más cerca de ser una realidad, tendría el oscuro corazón de la Reina Malvada listo para… un momento… ¿Dónde… donde estaba ese corazón?

- Mi madre me enseñó muchas cosas, y ninguna buena, salvo una cosa. Nunca lleves tu corazón a un enfrentamiento contra una bruja, lo sabrías si ella no te hubiera… abandonado –se burló la morena con sádico placer.

La Bruja la miró con odio, casi gritándole que eso no había acabado, pero sin decirle nada sobre la muerte de su amada compañera, pues deseaba que eso se lo dijera aquellos a quienes protegía, los mismos que no habían hecho nada para protegerla a ella de su ira. Eso la destruiría más efectivamente que cualquier palabra que ella le dijera.

.

Junto con Emma, los Charming y Belle, Anjélica subió las escaleras con los ojos anegados en lágrimas que corrían veloces por sus mejillas. Lloraba por Rapunzel, por no haberla podido proteger y por el dolor que su pérdida causaría a su hermana. Encontraron a Regina aún intentando incorporarse, pues aunque no tenía heridas visibles en su cuerpo, le dolía algo profundamente enterrado dentro de ella. ¿Qué era esa extraña sensación que le apretaba el… lugar… donde antes estaba su corazón?

- ¿Regina? ¿Estás bien? –preguntó la Salvadora subiendo las escaleras a la carrera. Todos habían presenciado la incineración de Rapunzel impotentes, y si esa maldita bruja verde no se lo había dicho ya a la Alcaldesa, sin duda lo descubriría pronto al no ver a su querida pelirroja acudir en su busca con ellos.

- Estoy viva, ¿no? – fue la sarcástica respuesta de la morena, quién aún tenía una profunda expresión de dolor pintada en su rostro.

Todos los allí reunidos intercambiaron miradas de preocupación, que ella no llegó a ver, pues estaba ocupada palpándose las costillas intentando decidir si ese dolor era normal debido al golpe o si tenía alguna fracturada. Para ganar tiempo, alguien preguntó que le había dicho, o hecho, Zelena cuando se apareció allí arriba.

- Intentó arrancarme el corazón… Tranquilos, ya preví que pudiera querer algo así y me ocupé de ocultarlo antes de venir… -Fue entonces cuando se percató de las miradas culpables y llorosas de quienes la rodeaban, y sobretodo de la falta de una persona clave en el grupo que no había subido con ellos para asegurarse de que estaba bien. - ¿Dónde está?

Todos tuvieron claro a quién se refería Regina, pero ninguno pudo encontrar su voz para decirle la terrible verdad de lo que le había ocurrido a la bella joven. Buscó con la mirada a su hermana Anjélica para que le respondiera, pero al verla llorando a lágrima viva en silencio sintió como se le formaba un fuerte nudo en la garganta que empezó a ahogarla con los gritos de angustia que se negaba a dejar escapar. Sus ojos castaños se volvieron negros pozos, brillantes de lágrimas que se negaba liberar pero que, traidoras, se deslizaban por sus mejillas súbitamente pálidas. La cabeza empezó a darle vueltas con lo que su silencio implicaba. Rápida como el rayo, tomó a Anjélica por los brazos con innecesaria fuerza para obligarla a responderle. Necesitaba saber que le había ocurrido, donde estaba y si estaba a salvo, negándose tercamente a aceptar la terrible verdad. De nuevo se había atrevido a amar a alguien sin reservas y había vuelto a perder a esa persona, esta vez no a manos de su madre si no a las de su propia hermana.

- No… no, no, no, no, no… Otra vez no… Ella no…

Sin que pudiera nadie detenerla, desapareció de la torre dejando tras de sí su dolor y un grito de rabia que ni el humo púrpura pudo ocultar antes de esfumarse en la nada.

...

Soy cruel y lo dejo aquí, Muahaha

¿Dónde ha ido Regina? ¿Cómo celebrará Zelena su victoria de esa noche? Tal vez no tenga el corazón de Regina, pero tiene la certeza de que lo ha roto sin remedio y su venganza está cada vez más cerca. ¿Cuál será el siguiente paso de nuestra Reina? ¿Volverá a convertirse en la Reina Malvada? Personalmente, si eso ocurriese nada salvaría Storybrooke de su justa ira… pero eso lo sabréis en el próximo episodio…

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