Hola chicos!
Gomenne por la tardanza… es que no se me ocurria nada!
Pero ya esta… y les traigo hasta KakuHidan… solo que no soy experta en lemon, asi que perdonen si hay algunos errores
Disclamer: Ningun personaje me pertenece, todos son de Kishimoto
Advertencias: Mal lemon, mala ortografia, OoC en Hidan, soy catalogada como la reina del drama, así que eso es lo que van a tener
GRITOS
Pensamientos
Dialogos
Y sin mas que decir, al capitulo
CAPITULO 6: ENTREGANDOME A TI. ¿NOS CONOCEMOS?
El Uchiha recostó lentamente al ojiazul en la cama, mientras recorría con sus manos todo el cuerpo niveo que tenía bajo de él, el beso era fuerte, profundo, apasionado, ambos jovenes tenían una batalla con sus lenguas, una intentando dominar a la otra. El ojiazul quitaba la ropa del Uchiha con desesperación, cuando sus pulmones pidieron aire se separaron y se miraron fijamente, sin atreverse a parpadear, el rubio recorría con la mirada al azabache y cuando se percató del perfectisimo cuerpo de Itachi, así como de sus potente erección, desvió la mirada un poco avergonzado.
− No escondas tu rostro – el Uchiha tomó del mentón al rubio, se acercó a él para besarlo, logrando que su ereccion rozara la entrepierna del rubio, logrando un sonoro gemido por parte de éste – si quieres podemos parar – las palabras eran ciertas hasta cierto punto, porque lo que Itachi lo que realmente menos quería era parar, ya que una peligrosa zona de su perfecta anatomía, ya dolía bastante – podemos continuar otro dí… − antes de que pudiera continuar, fue besado violentamente por el rubio, quien no quería parar, quería entregarse a Itachi, puesto que sentía por él algo que no había sentido por nadie, ya se había atrevido a empezar, y no se echaría hacia atrás.
El azabache se despidió de lo último que le quedaba de cordura, y besó fuertemente a Deidara
Deidara extendió una mano y lo acarició con timidez. Su pecho estaba caliente y le notaba los latidos del corazón. El fuego de los besos casi había difuminado su consciencia, pero se aferraba a la realidad por no perderse ni un detalle de la exitación que le provocaba aquel contacto.
Nunca había acariciado musculos tan duros como aquellos. Su fortaleza aumentaba la fuerza de la seducción y despertaba zonas de su cuerpo que habían permanecido dormidas.
− Tu cabello es como la seda – dijo Itachi – tan suave
Itachi besó a Deidara en el cuello mientras le acariciaba los hombros. Deidara inhaló su aroma, especiado e intenso, extraño y misterioso, que le parecía irresistible. Itachi debió de notar su deseo, porque se entregó al beso con más pasón todavía. Y al ser conciente del efecto que tenía en él, Deidara se sintió enormemente poderoso.
Entonces Itachi empezó a acariciarle las caderas. Deidara se puso en tensión.
− Descuida – susurró él, notando su incomodidad – Iremos más despacio
− No, no – dijo el rubio, entre aterrorizado e impaciente por su propio deseo – hagámoslo
El Uchiha se apartó un poco sin dejar de abrazarlo
− Talvez deberíamos dejarlo para otro momento. ¿Tienes miedo Deidara? ¿Es eso?
Él negó con vehemencia
− No, en absoluto, no tengo ningún miedo. Quiero hacerlo – insistió con firmeza – y quiero hacerlo ahora, un
Deidara lo besó con apasionamiento y apretó su cuerpo desnudo contra el de Itachi. Él respondió sin dudarlo e introdujo una pierna entre sus muslos. El rubio sintió el contacto de su sexo.
− Deidara… − sususrró Itachi, con tono ronco
Entonces, entró en él
La sensacion que lo llenó por completo lo dejó sin aire. Fue como si todas las terminaciones nerviosas de su cuerpo despertaran y se estremecieran a la vez. Deseaba que aquel contacto durara para siempre
Itachi volvió a susurrar su nombre, y a Deidara le pareció un sonido casi doloroso cuando aumentó el ritmo, y no pudo evitar los gemidos que escapaban de su boca, a su vez, el Uchiha también emitía algunos sonidos que para él eran desconocidos, si bien era cierto que él ya había tenido algunas experiencias, pero el rubio hacía que se sintiera extraño, poco a poco aumentó el ritmo, hasta que al final llegó el orgasmo para ambos, a pese de querer estar unido al artista siempre, Itachi salió de él con lentitud, haciendo que el artista gimiera sonoramente, el rubio se recostó sobre el pecho del Uchiha y se cubrió con las sabanas.
− Si quieres podemos repetir Deidara – el Uchiha acariciaba la espalda del Uzumaki − ¿Dei? – Entonces lo notó, el ojiazul se había dormido de inmediato – que curioso, tú me dijiste que no dormiría hoy – el azabache acarició el cabello del rubio, lo abrazó más fuerte y cerró los ojos.
-.-.-. En otra habitación -.-.-.
Un moreno y un albino libraban una batalla con sus lenguas, niguno quiere ser dominado, el beso es feroz, su pasión es ilimitada, pero sus pulmones piden aire.
− Vamos, di que sí – el moreno estaba sobre el albino, ambas miradas se encontraron, verde y violeta – Hidan, llevamos mucho tiempo juntos, ¿porqué no podemos tener sexo?
− Para empezar, dos años no son mucho – el albino estaba ruborizado – y además Jashin. Sama manda llegar casto a altar
− Oh vamos, por mi parte no le voy a decir a tu dios que rompiste esa regla
El moreno abrió la camisa del albino y besó con fiereza su pecho, e introdujo su mano en el pantalon del albino, estimulando su joven miembro
− ¡ah! Está bien – el albino empujó un poco al moreno y se levantó de la cama, siendo seguido por el ojiverde, Hidan le dio la espalda y se quitó los pantalones y la camisa
La vision de los elegantes pies desnudos de Hidan le hizo comprender que no estaba con cualquiera, sino ante un chico casto. Una categoría a la que no estaba en modo alguno acostumbrado.
Sorprendentemente, se sintió inseguro. No sabía que hacer. Ni sabía, tampoco, porqué seguía en mitad de la habitación, inmovil y torpe como si nunca hubiera tenido sexo.
Kakuzu se acercó a una silla y se quitó la camisa, que dejó en el respaldo. Despues, se sentó y se quitó los pantalones.
Siguió desnudandose con calma, mientras intantaba convenserce de que no había nada malo en ello. Pero no las tenía todas consigo. Además estaba tan excitado que su condición resultó espectacularmente llamativa cuando por fin se libró de la ropa interior.
Cuando volvió a mirar a Hidan, vio que había cerrado los ojos. Eso no auguraba nada bueno. Se metió en la cama y se cubrió hasta la cintura. Luego se apoyó en un codo y miró al albino.
− Abre los ojos
− Haz olvidado apagar la luz
− No lo he olvidado
− Pero deberías apagarla ¿No crees?
− Lo haré antes de dormir. No ahora
− ¿Porqué?
− Porque quiero verte. ¿Es que tú no quieres verme?
− Bueno, yo…
− Tu… − lo interrumpió el ojiverde − ¿Es que tienes miedo de mi? ¿Es eso?
Él frunció el ceño
− ¿Miedo?
− Sí, miedo. Venga, atrevete a quitarte la ropa interior – dijo con una sonrisa maliciosa – Apuesto 100 ryous a que no te atreves
Durante un par de segundos, Kakuzu pensó que no se atrevería. Pero se equivocó. Rapidamente, se sentó en la cama, tiró de sus boxers y se quedó desnudo. Sin embargo, se cubrió tan deprisa que apenas tuvo tiempo de ver su miembro en ereccion
− ¡He ganado! ¿Lo ves? No tengo miedo
Kakuzu sonrió y pensó que aquello podía ser divertido
− Bien, haz ganado y de inmediato te daré tu premio
El moreno apagó la luz y despues, volvió a la cama, dovoró los labios del religioso, bajando lentamente a su mentón, su cuello, pasando por sus hombros a su pecho, a la vez que con su mano estimulaba al religioso
Entnces, poco a poco y sin preparaciones, introdujo su miembro en la estrecha cavidad del peli plata
Lento, fuerte, un vaiven hipnotizante, ninguno pudo evitar los gemidos que salian de sus bocas, el moreno tomó de la cadera al peli plata, para aumentar la profundidad de las envestidas a la vez que masajeaba el miembro de éste, para hacerlo olvidar el dolor.
− Kakuzu… me ¡ah! – el religioso experimentó el orgasmo al mismo tiempo que el moreno
El ojiverde se separó lentamente, vio al religioso sonrojado, intentendo normalizar su respiracion, esa vison le hizo querer hacerle el amor hasta el amanecer, pero sabía que el religioso se negaría, así que lentamente se acostó a un lado del menor
Hidan estaba feliz por haber compartido ese momento con persona de la que se había enamorado, así que lo abrazó por la cintura, dispuesto a dormir para recuperar la energía perdida
− Hidan, muevete – Ok, vale no contó con eso, no contó con que Kakuzu lo alejara de él, que le negara un abrazo, nunca había pasado
− Kuzu… joder ¡abrazame! – el peli plata se pegaba más al moreno
− Hidan hay mucho calor – Ok esa respuesta apesta, porque cada noche, con frío o calor lo abrazaba, pero es que ahora cada minimo contacto le provocaría aventarsele y hacerle el amor sin cansancio
− Pero Kuzu… − Talvez lo que dijo Kisame era cierto…
Inicio flashback
Un peli plata lavaba los trastes en una cocina decorada al clasico estilo del siglo XVII, estaba tan metido en sus pensamientos que no se dio cuenta cuando alguien entró y envolvió su cintura entre sus brazos fuertes, dejandose llevar.
− ¿Por qué aceptaste al idiota de Kakuzu? – al reconocer la voz, Hidan se soltó rapidamente y le plantó la cara
− ¿A ti que te importa estupido pez? – Kisame no se inmutó ante ese comentario, al contrario, soltó una carcjada, que al albino no le gustó − ¿y de qué cojones te ríes?
− ¿No te das cuenta? – Kisame miraba a Hidan con cara de "eres el idiota más grande sobre la faz de la tierra" – él solo quiere una noche de sexo y nada más – Kisame se acercó lentemente a Hidan hasta acorralarlo contra la pared, se acercó y le susurró al oido – conmigo sería diferente – estaba a pundo de capturar el lobulo del albino con sus labios
− ¡Jodete! – Hidan se apartó y salió de la cocina, huyendo de Kisame
Fin flashback
El peli plata se separó lentamente y se levantó del lecho, buscando su ropa a tientas, dejando desconcertado al moreno, que se levantó y o tomó del brazo
− ¿A donde diablos vas? – y fue en ese momento que se percató de que su religioso amante erramaba algunas lagrimas − ¿Por qué lloras?
− Dejame – Hidan rompio bruscamente el agarre y se termino de vestir para plantarle la cara a Kakuzu, quien seguía desnudo – dejame en paz, ¡ya tienes lo que querias! – el peli plata aplastó algo, lo levantó y vio el peluche que Kakuzu le dio cuando le pidió que fuera su novio, ese momento bello, era ahora triste, así que solo se lo tiró en la cara al moreno y salió de la habitación
Kakuzu suspiró, se vistió nuevamente y buscó algo en el buró de noche, sacó un pequeño objeto y lo guardó en sus pantalones, se puso las pantunflas y fue a la habitacion de su (infantil, obsesivo, escandaloso y religioso) amor
Kakuzu legó y antes de tocar pegó su oido a la puert, pudo escuchar los ligeros sollozos del albino, tomó el objeto y lo miró fijamente, decidiendo que lo mejor sería hablar con él en la mañana
-.-.-. En otro lugar -.-.-.
Un pelinegro dromia, estaba inquieta, se movia de un lado a otro en la cama, revolviendo las sabanas, tirando las almohadas, la bata que tenía puesta se pegaba a su pecho por culpa del ligero sudor que cubría al pelinegro
− No… ya basta… por favor… me duele… − el joven no tenía mascara, se podían ver unas lagrimas resbalando por sus mejillas, entonces una mano retiró las lagrimas con suavidad, delineando con sus dedos los labios del pelinegro, logrando que éste se despertara agitado − ¿Quién eres? ¿Qué hacer aquí?
− Shh… no querrás que sepan que estoy aquí, ¿ya no te acuerdas? – el pelinegro negó con un movimiento de cabeza, mientras veía a esa sombra acercarse lentamente a él, la sombra extendió la mano hacia una lampara y la encendió, revelando a un chico alto, su cabello era verde oscuro casi negro, los ojos eran de un inusual color entre amarillo y dorado, y la piel, de un lado parecía ser más palido que del otro – veo que aún no lo pillas, creo que debo recordarte quien soy
Inicio flashback
Un niño de 10 año está en lo que parece ser el pasillo de un juzgado, tiene las piernas juntas, las manos en puño sobre sus rodillas y conteniendo algunoas lagrimas que luchaban por abandonar sus ojos
− ¡Ya basta Madara!, no puedes llorar – el pequeño se intantaba autoconvencer – soy un Uchiha – pero autocontenerse no servía de mucho, ya que en poco tiempo las lagrimas brotaron a raudales de sus ojos.
− No llores porfavor pequeño, no llores porfavor pequeño – un niño más alto y de unos 15 años está frente a él, se agacha y con sus manos limpia las lagrimas del pequeño
− Gra… Gracias – sin saber porqué el pelinegro se sonrojó – etto…
− Zetsu, ¿y tu?
− Mada… ¡Tobi!
− ¿MadaTobi?
− No, ¡Tobi! – el pequeño hace un lindo puchero – mi nombre es Tobi, Zetsu. San
− Está bien Tobi – el menor sonríe, la unica sonrisa verdadera que ha dado desde que `eso´ pasó − ¿sabías que te ves más lindo cuando ríes que cuando lloras? – y el mayor acaricia la mejilla del menor, juntando lentamente sus labios en un beso fugaz, el mayor se separa y se levanta – ya debo irme, pero volveré para protegerte Mada… Tobi, Uchiha ¿no? – el menor asiente, y Zetsu sale corriendo, en la lejanía voltea hacia el menor − ¡VOLVEREMOS A VERNOS!
Fin flashback
− Y yo siempre cumplo mis promesas, volvi para protegerte – lentamente une sus labios con los de Tobi, quien recuerda ese dulce contacto, y de a poco corresponde al beso con timidez
Entonces… la puesta se abre, revelando al padre del Uchiha
Yosh! Terminé!
Espero les guste este capitulo, y ya tengo echo el capitulo numero 7! Y tengo casi a la mitad el 8!
Les adelanto los titulos de los capitulos que siguen:
Capitulo 7: ¡Matrimonio! ¿Tobi tiene novio?
Y Capitulo 8: Confesion. ¿Jugaste conmigo?
Imaginense que es lo que viene
Y agradezco especialmente a las siguientes personas:
Karu-suna: Sorry por cortar el lemmon, pero es que no tenia ideas
Derama17: Gracias, un simple comentario, me da fuerzas para seguir
elixx: Claro que Orochimaru fue a la carcel, ya no se me ocurriría que más hacer con él
Auru24: Realmente me encantaría ver tus dibujos, espero que cuando te decidas me los muestres
Harumi Meira: Yo actualizo y tu tambien hazlo, me gustaria leer tus fics
ShinigamiXD: Gracias por tus comentarios, y pues aquí hay lemmon
Se que no es muy bueno, pero espero les guste el lemmon, les di ItaDei y KakuHidan, pero bueno, ¡cuidense!
Dejen review´s o Jashin. Sama los castigará
