Ya, ya se que hace mil años que no actualizo ningún fic, pero eso es por que he estado teniendo problemas con el portatil (Es decir, que mi portatil murió y no huboforma de que pudiera recuperarlo a tiempo, eso y que después perdí la inspiración... por que si, esta temporada en la que está inspirado el fic es un poco... bueno, ya sabeis, lastre. ) eso no significa que no tenga ideas, que tengo muchas! pero bueno, a ver si a base de tesón y esfuerzo consigo llegar hasta donde quiero.
Os comento
Voy a intentar ponerme las pilas y avanzar este fic, por que quiero darle la vuelta a muchas de las cosas que pasaron en la serie y otras simplemente pasarmelas por el forro de las narices y cambiarlas del todo, así como añadir personajes de mi propia cosecha y situaciones (y relaciones) que nadie esperaría *âñadir sonido de risa malvada*
Este capitulo es cortito, por desgracia, pero intentaré actualizar rápido
(lo siento si no os gusta T_T)
Tercera persona.
Cada día que pasaba en el pueblo podía respirarse más y más tensión. La muerte de Rapunzel había sido devastadora para muchos de los habitantes de Storybrooke, pero quien más había sufrido por ella era la Reina Malvada. Muchos pensaban que tras ello volvería a convertirse en la misma mujer que temían desde hacía tantos años, pero descubrieron que, aunque sus ansias de venganza rozaban la locura, todavía podía tratársela con normalidad sin riesgo de perder la cabeza o cualquier otro miembro corporal.
Regina se reunía asiduamente con la familia Charming, con Emma y Snow sobre todo, para mantener a su hijastra protegida de un posible ataque de su querida, y próximamente Muerta, hermana mayor. Los gemelos se quedaban siempre al cargo de Anjelica para que la reina pudiera centrarse en su objetivo. Encontrar, neutralizar y destruir a Zelena. Para ello necesitaban saber la razón que le llevó a Cora a abandonarla, por que una razón debería haber tenido. En aquella época Cora no sabía nada sobre magia, pero siempre fue una mujer avariciosa por lo que intuían que algo debería haber pasado. Para ello, Regina decidió usar la misma vela maldita que Snow había usado para maldecir el corazón de su madre e invocarla.
Sorprendentemente lo consiguieron, descubriendo así que Zelena era fruto de una relación que tuvo con un hombre que la engañó y la utilizó solo para conseguir oro. Despechada, Cora conoció al verdadero príncipe Leopold, el padre de Blanca, quien se enamoró sinceramente de ella y le propuso matrimonio sin saber que Cora ya estaba embarazada. Leopold estaba prometido para casarse con la princesa Eva, quien por aquel entonces era una niña mimada que no pensaba perder la oportunidad de ser la esposa del futuro rey y que delató a Cora ante él nada más enterarse de su embarazo, causando así que el príncipe rompiese el compromiso y abandonase a Cora. Meses después de eso Cora dio a luz una niña a la que lamentablemente y con todo el dolor de su corazón tuvo que abandonar en una cesta en mitad del bosque por que ella no podría conseguir aquello que más ansiaba, un título de nobleza, y su venganza.
Conociendo esta nueva información intentaron de nuevo un nuevo enfrentamiento con Zelena, fallando estrepitosamente. Zelena se divertía al comprobar lo nefasta que era su querida hermanita con la magia, llegando incluso a presentarse en su propia casa para restregarle por las narices el hecho de que no consiguiera vencerla en un enfrentamiento mágico. Naturalmente, era tan solo una táctica de distracción mientras Rumpelstiltskin iba al campamento de los hombres en el bosque para robar el corazón de la Reina.
.¿?.
Sabía que debía mantenerse alejada para que el plan funcionase, esa era una de las principales razones por las que había adoptado un disfraz mágico para no ser reconocida, pero esa persona había pasado ya demasiado tiempo alejada de todos aquellos que le importaban y simplemente necesitaba ver que estaban a salvo. Fue por esa razón que decidió escaparse para ir a pasear por el bosque. Tal vez un paseo entre aquellos viejos árboles y la brisa fresca tan parecidos a su antiguo hogar calmasen su corazón y sus preocupaciones. Se adentró tanto en el bosque que acabó descubriendo el campamento de los Hombres Alegres.
Todo era actividad en ese pequeño claro. Unos veinte hombres trabajaban, charlaban o reían entre ellos mientras otros tantos iban de caza o hacían rondas para proteger el campamento de supuestos ataques de monos voladores. Todo era tranquila confianza hasta que algo, o alguien, estropeó su paz.
El Ser Oscuro penetró en el campamento vestido con un impoluto traje de chaqueta que no debía ser cómodo para caminar por la floresta, pero sin que pareciera importarle lo más mínimo. Entró ordenando que le entregasen el corazón de la Reina Malvada, ya que sabía que lo estaban custodiando en algún lugar de ese asentamiento. Al recibir una negativa rotunda por parte del ladrón Hood, el Ser Oscuro suspiró, como si le obligasen a hacer algo que no quería hacer. La figura estaba segura de que así era, pues aunque Rumpelstiltskin había sido un hombre cruel en sus tiempos, desde que había conocido a Belle había descubierto que era capaz de amar y ya no disfrutaba (tanto) causando dolor a gente inocente que solo intentaba sobrevivir.
Unos arbustos se agitaron y se apartaron para dar paso a un niño pequeño que entraba al claro con sus pequeños brazos cargados de ramitas secas que pretendía usar para la hoguera a modo de leña, siendo desagradablemente sorprendido por el Oscuro, quién lo levantó del suelo con su magia para obligar a su padre a claudicar y entregarle aquello por lo que había ido al bosque, pero el príncipe de los ladrones disparó una flecha de su arco mágico directa al corazón del monstruo, pero este la detuvo en el aire a medio metro de distancia con su magia y la obligó a cambiar de diana haciéndola apuntar hacia el joven Roland. Entonces dejó volar la flecha, deteniéndola en seco a pocos centímetros de la cara del niño cuando su padre gritó desesperado que se detuviera, que le daría el corazón.
Así fue como la reina fue traicionada de nuevo por aquel en quién confiaba. Rumpel se llevó el corazón, muy a su pesar pues temía lo que Zelena podría hacer con él, y al marcharse su magia dejó de sujetar la flecha que volvió a volar directa a la cara del niño.
Con un jadeo incrédulo, la figura la detuvo en pleno vuelo justo antes de que impactase contra el pobre Roland. Inofensiva, cayó al suelo y rebotó una vez. El niño salió corriendo hacia los brazos de su padre, llorando de miedo, quien lo abrazó con fuerza y lo alzó entre sus brazos.
La sombra se fundió con su entorno poco a poco, evitando el contacto visual con cualquiera que pudiera fijarse en ella, pues se suponía que no debería haber estado allí. Segundos después apareció la Reina, alarmada por Zelena sobre lo que había ocurrido. Allí descubrió que era cierto, pero no podía hacer nada al respecto salvo aceptarlo y buscar rápidamente una solución al problema.
En silencio la sombra desapareció de regreso a su prisión. Debía tener más cuidado, y también debía recordar lanzar un par de conjurillos solo por cuestiones de seguridad…
