Por fin he decidido volver a esta historia. Disculpen los cuatro años y medio que la dejé abandonada. Sé que por ahí debe haber personas que la han estado esperando todo este tiempo así que aquí está. De nuevo, lamento haber tardado tanto. Traten de disfrutar el capítulo.

Les recuerdo que los personajes no me pertenecen a mí sino a Masashi Kishimoto, lo único que me pertenece es la trama de esta historia. Espero que puedan


disfrutarla.

¡PREPARATIVOS! ¿JUGASTE CONMIGO?

¡DEIDARA!

El grito de todos sus compañeros hizo que el rubio soltara de golpe el corta óleos que había estado sujetando en sus manos desde que Itachi había empezado a destruirle el corazón. El rubio no se había dado cuenta cuando tomó con demasiada fuerza el instrumento y había terminado abriéndose una herida enorme en la palma de su mano, irónicamente la herida tenía la forma de una sonrisa. El rubio corrió a tomar un pañuelo de la mesilla de noche y empezó a limpiar su herida, ignorando a las personas a su alrededor.

― Déjame ayudarte ― la voz calmada de Konan hizo que Deidara despertara del trance en el que se había sumido, lo que lo hizo dar un pequeño salto de sorpresa y soltar un siseo por el dolor de la herida abierta.

― Parece que escucharon todo, uhn ― el rubio compuso una sonrisa pequeña para tranquilizarlos a todos, sin embargo no pudo evitar las pequeñas lagrimas que salían poco a poco de sus ojos azules ―. No se preocupen, no es nada, solamente se metió una basura en mi ojo, todo estará bien ― aseguró el menor sentándose en la cama siendo seguido por Konan, quien con una sola mirada hizo que el resto de los muchachos saliera de la habitación.

― ¿Qué vas a hacer ahora? ¿Vas a dejar las cosas como están? ― La peli azul hizo que Deidara levantara el rostro para mirarla, los ojos del artista se habían vuelto rojos y se habían hinchado a una velocidad sorprendente ― ¿No vas a luchar por lo que tenían?

― ¿No lo escuchaste? No fui nada, no hay nada por lo que luchar porque no teníamos nada ― la voz de Deidara se quebró al final de la frase, y tuvo que morder una almohada para evitar que sus sollozos se elevaran tanto como para que Shizune o Tsunade lo escucharan ― pudo haber dicho cualquier mentira pero al menos puedo agradecerle que fue sincero conmigo.

Konan frunció el ceño, algo en las palabras de Itachi no le cuadraban del todo, conocía lo suficiente a la comadreja como para saber que algo estaba mal. Itachi podría parecer un bastardo frio y sin corazón, pero sabía bien que era una persona increíblemente amable con los demás, y si tenía que mentir para no hacer daño a otros entonces lo haría, por eso le parecía raro que conociendo la historia de Deidara, el pelinegro hubiera optado por decirle cosas tan crueles, la forma de ser de Itachi le habría hecho decir alguna mentira o algo por el estilo, definitivamente no era el Itachi que conocía.

― Voy a conseguir una explicación para ti ― le prometió la muchacha limpiando las lágrimas del rostro del rubio y después se puso a curarle la herida de la mano ― solo dame un poco de tiempo para demostrarte que debió haber pasado algo realmente malo para que Itachi se haya portado de esa forma ―. Deidara se encogió de hombros, si Konan quería seguir perdiendo el tiempo con algo que a él le había quedado más que claro entonces allá ella, él tenía suficiente con tratar de no volver a desmoronarse y con reunir fuerza para la decisión que iba a tomar.

I x D

Itachi soltó un suspiro al tiempo que veía al chofer subir sus maletas al automóvil que su padre había enviado, aún no entendía por qué Madara había decidido irse al mismo tiempo que él pero lo agradecía, iba a necesitar todo el apoyo de su primo si quería sobrevivir a la imposición que su padre le había hecho, sabía que era obedecer o hacer que Deidara pagara las consecuencias.

― ¿De verdad no vas a decirle la verdad a Deidara? ― Madara impidió que Itachi entrara en el automóvil, sabía que si entraban no podrían conversar a gusto puesto que lo más seguro era que Fugaku había dejado instrucciones de informar todo lo que el par hiciera o dijera desde que abandonaron el lugar hasta llegar a casa ―. Estoy seguro de que él entendería y…

― ¿Y qué? ¿Qué quieres que haga? ¿Qué le proponga ser mi amante? ― Itachi volteó la mirada hacia la ventana de la habitación de Deidara, en los días en los que habían tenido su corta relación, el menor había usado esa habitación solo para tener sus cosas de arte y su ropa, normalmente la había pasado con él ― ¿Quieres que humille a Ino y a Deidara con semejante proposición?

― Nunca dije eso… ― Madara hizo una mueca sin terminar la propuesta que iba a hacerle a su primo, la verdad es que lo que había planeado era hacer que su primo y el rubio huyeran a algún país extranjero en cuanto tuvieran oportunidad, pero las palabras de Itachi lo habían hecho reconsiderar las cosas, el hacer que ambos jóvenes huyeran equivaldría a hacer que ambos vivieran escondiéndose como si lo que sentían estuviera mal o algo así ―, de todos modos algo se tiene que poder hacer ―. Madara suspiró al no escuchar respuesta de parte de Itachi y subió al automóvil, mientras más rápido se fueran tendría menos oportunidades de ir a hablar con Deidara para explicarle la situación de su primo.

I x D

― ¿Te vas a ir? ― Konan soltó la carta que llevaba en sus manos al ver a Deidara estar guardando todas sus cosas en las maletas, así como el hecho de que el rubio había descolgado los cuadros de las paredes ― ¿Por qué? ¿A dónde vas? ― Sin perder el tiempo corrió hacia el rubio y lo detuvo de empacar para que le explicara la razón de su partida.

― Me duele estar aquí ― murmuró el rubio soltándose del agarre de la joven para empezar a revisar la habitación, buscando cosas que se le pudieron haber olvidado al empezar a empacar ― voy a quedarme un tiempo en casa de mi papá y después creo que iré al extranjero o algo así…

Konan suspiró al tiempo que levantaba la carta que había dejado caer al entrar en la habitación del rubio y la puso en la maleta de éste, necesitaba que el rubio leyera el contenido de ésta antes de decidir si iba a irse o no del país, sobretodo, necesitaba que se quedara al menos dos meses más en el país si quería que su plan tuviera éxito.

― ¿Vas a quedarte a la boda de Hidan y Kakuzu? ― El rubio asintió sin mirar a los ojos de la peli azul, lo cierto era que no quería asistir a esa boda porque sería como un golpe a su propia felicidad, pero no podía hacerle eso a los chicos, si Itachi decidía que iba a ser un maldito desgraciado y los iba a dejar solos entonces él demostraría que era un buen amigo y que rezaría por su felicidad ―, tal vez si me ayudas con los preparativos de la boda podrías distraerte un poco y pensar mejor en lo que quieres hacer de ahora en adelante.

― Creo que tienes razón ― Deidara cerró la maleta después de darle un vistazo a la carta que Konan le había dejado, después la leería si es que se acordaba ―. Me gustará mucho organizar la boda de Hidan ― el rubio le sonrió a la chica, enviando el mensaje de que necesitaba estar solo y afortunadamente ella lo captó ―. Y después tendremos que ver qué pasará contigo y con Pain ― Konan asintió sonrojada antes de salir de la habitación para llamar a su cómplice, necesitaban darse prisa o todo su plan se iría al demonio.

― Necesito que confirmes todo con la seguridad ― susurró la joven, había hecho una llamada una vez que se alejó lo suficiente de la habitación del artista, dos días después de la partida de Itachi, ella había descubierto todo lo que había pasado con el Uchiha y la repentina crueldad con la que había tratado al artista. Ahora era cuestión de horas para poder solucionar la vida de ambos jóvenes.

I x D

― Vas a casarte con ella ― la voz detrás de la línea sonaba ligeramente afectada, como si estuviera conteniendo las lágrimas ― No tuviste la paciencia para que yo solucionara las cosas ― murmuró mordiéndose los labios, tratando de evitar levantar la voz para no que no descubrieran su conversación.

― No es como que me esté dando por vencido ― aseguró el chico del otro lado de la línea, su voz también sonaba tensa y baja, tratando de convencer a su interlocutor de que aún podían pelear por lo que querían ―. Juro que voy a hacer que lo nuestro funcione, pero por el momento debo hacer lo que mi padre me ordene para no levantar sospechas, si no cree que mi obediencia es sincera entonces estaríamos en severos problemas porque descubrirían nuestros planes.

― Lo entiendo ― el cabello rubio se deslizó hacia adelante, terminando de cubrir uno de los ojos azules que se encontraban acuosos aún contra la voluntad de la persona ―. Pero… ¿de verdad vas a luchar? ¿Cómo sabes que va a funcionar? ¿Estás seguro de que no necesitas mi ayuda?

― Ya tengo toda la ayuda necesaria ― una sonrisa nació en el rostro del chico de ojos negros, aunque su interlocutor no pudo apreciarla, sí pudo notar el entusiasmo en la voz ―, además tengo aliados que van a ayudarme a cancelar todo ― prometió

I x D

― ¿Por qué tengo que usar un traje blanco, uhn? ― Deidara suspiró por décima vez mientras intentaba quedarse quieto, dos semanas después de haber abandonado el instituto Akatsuki, Konan le había llamado para la prueba de trajes, ya que Hidan y Kakuzu habían insistido en escoger a Deidara, Pain y Konan como los testigos de su matrimonio.

― Ya te dije que es por la religión de Hidan ― Konan se paseaba alrededor del rubio, verificando que el traje se ajustara a los lugares correctos y que, como toda ropa que le había visto al artista, lo hiciera lucir precioso ―. Al parecer en esa religión ambos novios deben ir de negro y los testigos de blanco ― explicó la peli azul parando su inspección del rubio y empezando a rebuscar en una caja de accesorios para el cabello que una de las dependientas de la sastrería había traído para ellos, necesitaba buscar el que mejor le quedara al rubio en el cabello ―. Sé que no te gusta pero trata de hacerlo por Hidan.

― Está bien ― el rubio resopló para apartar el mechón de cabello de su rostro y dirigiendo su mirada hacia la mujer ―. Me iré después de la boda ― anunció en voz baja, aunque no lo suficiente para evitar que la joven lo escuchara ―, me ofrecieron un estudio de arte en París y decidí aceptar ― murmuró mordiéndose los labios, hace unos días le había contado a Konan lo que había pasado con Sasori y creía que si le decía a ésta que el estudio de arte estaba en la misma galería en la que el pelirrojo tenía su estudio entonces ella lo mataría.

― No puedes hablar en serio ― Konan se mordió los labios nerviosa, si el rubio se iba después de la boda de Hidan eso le daba muy poco tiempo para sus planes ― ¿Ya aceptaste o es solo un posible tal vez? ― La chica decidió asegurarse, necesitaba saber qué curso de acción tomar, dependiendo de la respuesta del artista, tendría que rediseñar el plan que había hecho con Pain y con Madara.

― Ya acepté ― Deidara escuchó cómo Konan chasqueaba la lengua con disgusto y creyó entender la razón, le había prometido a la chica que esperaría un tiempo para que ella averiguara la razón del repentino abandono de Itachi pero él ya no se sentía con la suficiente fuerza como para esperar, sobre todo después de esa mañana en la que había salido el anuncio de que el moreno iba a casarse con una chica, una dulce y grácil heredera de alguna buena compañía, él como simple artista no podía compararse con semejante oportunidad.

Por un fugaz momento, Deidara deseó haber llamado a Itachi para felicitarlo, demostrarle que no le importaba que fuera a casarse porque así como él había considerado lo que tuvieron como algo sin importancia, el artista podría hacer lo mismo, pero no había podido marcar el número y en cambio escribió el mail aceptando la proposición de Akasuna no Sasori de trabajar juntos. Lo que más lamentaba el rubio era que por su falta de experiencia en la cama, no había tenido oportunidad de ser el mejor recuerdo del moreno, aquel recuerdo que intentara borrar cuando tratara de tener una erección con su fría como un iceberg esposa. Una oportunidad desperdiciada, como solía decir su padre, una oportunidad desperdiciada.

― De todos modos piénsalo ― pidió Konan tecleando en su teléfono ―. Tal vez las cosas se arreglen pronto ― aventuró enviando el mensaje que había escrito:

"Deidara se va a ir, necesitamos que consigas la oportunidad de entrar a esa boda"


Lamento haber tardado casi cinco años, pero aquí está la continuación de esta historia, espero que la disfruten quienes la hayan estado esperando, agradecería sus comentarios. Actulizaré ésta y todas mis historias una vez al mes a menos que algo super inevitable me lo impida. Los quiero.

Larga vida y prosperidad.