Holo :D
Disculpen que tarde tanto en hacer los capítulos, es que no tengo inspiración, y cuando llega, se corta muy rápido T-T
Muchas gracias por sus reviews :3 ¡Dejen más en este cap.!
El título del capítulo se le ocurrió a un amigo, ¡Gracias Tsunderu Baka!
Como sea, acá les traigo un nuevo capítulo de esta cosa a la que llamo Historia n.n
Capítulo 5: Un nuevo paso.
El tiempo seguía corriendo, y con ello, el embarazo se hacía más evidente. Ya no podían ocultarlo por más tiempo. El Cabo tenía que enterarse.
Eren entró en la oficina de su superior, decidido pero con algo de temor.
-Cabo, tengo que hablar con usted.
-¿Es tan importante como para irrumpir en mi oficina?
-Sí. Verá, Mikasa y yo… Bueno, nosotros… Ella y yo… Estamos embarazados.
-¡¿Qué están qué?!- Gritó el pelinegro enfurecido -¿Embarazados? Te advertí sobre los cuidados que debían tener al momento de ser una pareja oficial. ¿Te das cuenta del riesgo que corre Ackerman ahora?
-¿Riesgo?
-Tú eres un titan, Eren. ¿El bebé será humano o titan? Ella está en peligro. Y ahora tú también lo estás, solo espera a que Erwin se entere de esto.
-No van a eliminarlo, ¿O sí?
En ese momento, alguien tocó a la puerta. Ambos cruzaron miradas, Levi inexpresivo, Eren intentándolo.
El pelinegro abrió la puerta, y retrocedió ante la personificación del Comandante, quien al ver al castaño, se posicionó para el saludo militar, obteniendo una respuesta inmediata por parte de ambos.
-¿Qué quieres, Erwin?
-Solo pasaba a saludar, pero te noto muy ocupado. Mejor vuelvo en un rato.
Levi lo detuvo antes de que el rubio pudiera volverse. -Eren tiene algo que decirte.-
-¿Eren?- La mirada de ambos superiores se posaron en él, ahora muy nervioso por la presencia de el superior.
-Comandante, Mikasa está embarazada.
-¿Ackerman está embarazada? Eren, te advertimos sobre los cuidados que deberían tener. ¿Qué se supone que harán ahora?
-Pues, yo tenía planeada una boda…
-Ese es el inicio, ¿Y luego? Ackerman quedará incapacitada, pero tú seguirás yendo a las misiones que se te otorguen. Luego, cuando nazca, habrá que tener mayor cautela, jamás hemos tenido un niño en el cuartel. Y la gran interrogante es: ¿Será titan? Habrá que protegerlo de los científicos, mayormente de los de otras divisiones.
-Y de la cuatro ojos.
Eren quedó helado ante la reacción del Comandante.
-¿Entonces no quieren eliminarlo?
-Sabíamos que romperían las reglas, y que tarde o temprano esto pasaría.
Al castaño se le escapó una sonrisa.
-¿Entonces si nos dejarán tener al bebé?
-Cásate con ella. Y Hanji supervisará el embarazo.
-Gracias Comandante, Cabo.- Hizo el saludo militar con una sonrisa –No se arrepentirán de haberlo permitido.
Y con esto, Eren salió disparado hacia la habitación de Mikasa, feliz de poder darle por fin una buena noticia. Abrió la puerta de su habitación, y la encontró mirándose en su espejo, ajustando sus arneses. Entró con cautela y la abrazó por la cintura con suavidad, acariciando su poco crecido vientre.
-No hace falta que te prepares para entrenar, no lo harás durante un tiempo.
-Y luego el enano del mal se enoja conmigo. No gracias, Eren.
-No lo hará. Hablé con él. ¿Sabes? Al principio la idea de que estés embarazada me asustaba, no sabía qué hacer, o cómo reaccionar. Pero ahora… Ahora es lo que más deseo proteger. Mikasa, al fin seremos una familia, y será hermoso.
Los ojos de Mikasa se posaron con dulzura en los de él, a través del espejo. Ninguno de los dos pudo suprimir la sonrisa que se dedicaban, mientras sus manos se encontraban sobre la pancita de Mikasa.
-¿Qué fue lo que te dijo?
-Que tengamos cuidado cuando nazca, habrá que esconder las espadas…- Hizo una pausa. –Mikasa, cásate conmigo.
-Ya te había dicho que sí lo haría.
-No, hablo en serio. El comandante lo aprueba.
Nuevamente sus sonrisas dejaron verse. Y todo quedó claro.
Semanas más tarde, estaban legalmente casados. Ambos lucían un bello anillo como señal de su compromiso, y la pancita de Mikasa dejaba ver el bultito de sus cuatro meses. Ya siendo matrimonio, la tropa les brindó una habitación para ambos, algo grande, pensando en el futuro miembro de su escuadrón.
Las hormonas de la chica, como era de esperarse, estaban muy alteradas, y por cualquier mínimo detalle explotaba en llanto, furia, o hasta se ponía cariñosa. Esto traía a Eren un poco estresado, no sabía cómo controlar la situación por más que lo intentaba, aunque le gustaba verla cambiar de ánimos por su razón de ser.
-¿Piensas dejarte el cabello largo ahora?
-No, estorbará para los entrenamientos.
-Pero no tienes que entrenar, ya te lo había dicho, y tampoco lo harás por un tiempo, tendrás que atenderlo, o atenderla.- Dijo Eren mientras se acercaba por la espalda de Mikasa, que se encontraba sentada en una silla mirando por la ventana. –Puedes dejarte el cabello largo si así lo deseas.
-¿Me dejarás?
El castaño, sin mediar palabra, buscó un elástico de sus cajones y volvió tras la pelinegra, tomando sus cabellos con suavidad. La peinó un poco con sus dedos, y ató cada mechón con la improvisada liga, creando una pequeña cola de caballo. –Te queda hermoso.-
Mirando su reflejo en el vidrio de la ventana, los ojos de Mikasa se llenaron de lágrimas. –Gracias Eren…
-¿Por qué agradeces? Solo amarré tu cabello.
No había explicación para su llanto, ella solo se sentía dichosa de ver su reflejo de esa manera, como cuando era pequeña y su madre intentaba amarrarle su largo cabello, sin éxito.
Sus lágrimas fueron interrumpidas antes de caer por un estruendo al otro lado de la puerta. Al abrir, ambos quedaron sorprendidos al ver a Armin tendido en el suelo, con varios libros sobre embriología, y algunos sobre ciencia de los titanes.
-Armin, ¿Estás bien?- Eren observó atentamente los libros. -¿Para qué es todo eso?
-P-Pues…- Tartamudeó el rubio sin saber dar una explicación. Y tras una larga pausa, continuó. –La teniente los pidió. Al parecer, su bebé será un juguete para investigar si las transformaciones que Eren logra hacer son hereditarias. ¡I-Iba a decirles, p-pero insistió en que llevara los libros primero! –Intentó defenderse, mientras su mirada preocupada se posaba en los ojos de Eren, que con abrazo protector, cubría a Mikasa, y su futuro bebé.
