No me odien D: Me está costando mucho escribir por el tema del colegio y la flojera u.u

Yo sé que tardé demasiado esta vez, y me disculpo por eso, mil disculpas :C

Bueno, yendo a la historia, realmente me es difícil escribir sin ser trágica, me encantan las historias así, y no se me cae ni una lágrima, soy una roca sin sentimientos... Lamento si los preocupo, es que me encanta ponerlos así xD

Ah, también quería saludar a una amiga que empezó a leer la historia, Holo Yae *-*

Gracias por su paciencia, los quiero ;w;


Capítulo 6: Finalmente, una familia.

-¿Un juguete para experimentos? ¿En serio Armin?- Decía entre dientes el castaño. -¿Y no pensabas avisarnos?

-J-Juro que iba a hacerlo, pero la teniente insistió en que no divulgara la información hasta que el embarazo de Mikasa no fuera cien por ciento asegurado…

Las miradas continuaban fijas en los ojos contrarios, desafiándose y pidiendo disculpas. Eren seguía cubriendo a Mikasa con una mano, justo en el vientre.

-No conformes con verme vomitar todas las mañanas y discutir constantemente, ahora deciden que mi bebé será un conejillo de indias. Gracias chicos. Ahora, déjenme sola.

Y dicho esto, la pelinegra dio un paso hacia atrás y golpeó la puerta al cerrarla, dejando a los amigos fuera del cuarto, y quedando ella dentro, sola.

Los minutos eran eternos para cada uno de ellos. Cada segundo que pasaba, era un segundo perdido para ser una familia, para ser hermanos, para ser buenos amigos. Sus miradas no desistían en ningún momento, era una batalla sin sangre, solo heridas interiores.

-No sé de qué lado estés, Armin, pero no me importa si tú eres mi mejor amigo, ahora tengo una familia que proteger, y no me importará tener que quitarte del camino.

Las palabras del castaño se clavaron como cuchillos en el pecho del rubio, quien se levantó del suelo, con los libros en la mano.

-Toma, entrégaselos tú mismo a la Teniente.- Dijo mientras presionaba los libros contra el pecho de su amigo. -Y dile de parte mía, que no cuente conmigo para hacer informes sobre la herencia de los titanes cambiantes. Porque si eso me costará a un amigo, prefiero evitarlo.- Volteó, y antes de comenzar a caminar, agregó –No la dejes sola ahí adentro, las hormonas durante el embarazo alteran a las mujeres. Y con un disgusto como ese, intentará eliminar a su hijo.

Sin digerir las palabras de su amigo, Eren intentó vanamente abrir la puerta. Estaba cerrada desde adentro.

-¡Déjame entrar!

-Quédate afuera, no quiero verte ahora.

-¿Qué estás haciendo Mikasa?

-Nada que realmente te importe. Ve y dile a la Teniente lo que Armin te ordenó.

-No cometas una locura, Mikasa.- Soltó el castaño en un intento de comprensión.- No quiero arriesgarme a perderte ahora, no después de todo.

-Solo vete.

Y Eren obedeció, caminó hasta la oficina de la teniente, y deteniéndose en la puerta. Tomó aire y golpeó, recibiendo respuesta inmediata.

-¡Adelante Armin, necesito esos libros lo más pronto posible!- Sonreía Hanji de espaldas a la puerta. –Si descubrimos que el bebé de Eren y Mikasa es un titán cambiante, ¡Podremos hacer inseminaciones para crear nuestro propio ejército de titánes!- Y en ese momento volteó, justo para ver el rostro serio de Eren, que la miraba con frialdad. –O no...

-Teniente, ¿En serio creyó que le permitiría jugar con mi hijo?

-Oh, por supuesto que no, claro que no, solo quería saber si tus poderes son heredables.

-No lo sabremos hasta que mi hijo o hija no tenga la edad suficiente como para explicárselo.

Y diciendo esto, el chico golpeó los libros contra el escritorio de la científica, causando un gran estruendo. Acto seguido, se retiró de la oficina, sediento de gritarle a todos quién sería a partir de ahora: Un padre responsable que daría la vida por su familia.

Se sentó en uno de los pasillos por un rato, reflexionando sobre lo que acababa de pasar. Vio el sol descender por una ventana, y cuando se estaba ocultando en el horizonte, decidió que era el momento indicado para disculparse. Se puso de pié, y comenzó a andar.

Llegó a la habitación de su amigo, y susurró por el ojal de la puerta.

-Armin, lamento haberte gritado, lamento haber creído que eras tú quién quería experimentar con mi hijo… Lamento haber desconfiado de ti desde el principio.

-Descuida Eren, lo entiendo.- Soltó el rubio al mismo tiempo que abría la puerta. -¿Hablaste con Mikasa?

-No, está encerrada en nuestra habitación, no quiere abrir.

-Eren, eso no es nada bueno.

-Oh mierda.

Golpeó al rubio con el codo y ambos corrieron hacia la habitación en la cual se encontraba Mikasa encerrada.

-¡Ábrenos!

-Eren…- Se oía entre sollozos detrás de la puerta.

-¡Mikasa!- Gritaba Eren mientras golpeaba la puerta con furia. -¡Ábrenos la maldita puerta!- Y con un golpe seco, logró romper el picaporte y abrir la puerta. -¡¿Qué te ocurrió?!

Mikasa se encontraba tendida en el suelo del baño, semiconsciente, y con las manos abrazando su vientre de forma protectora. Solo vestía una camisa algo transparente y pantis. En el suelo había unas cuantas manchitas de sangre, que salía de la nariz de la chica, mezclándose con algunas lágrimas que le caían por el rostro, y el agua que caía fuera de la ducha, que se encontraba abierta.

Sin hacer esperar su reacción, ambos amigos corrieron en su auxilio y se hincaron a su lado, mirándola con preocupación.

-¡¿Qué demonios hiciste, idiota?!

La pelinegra vió a los ojos a su pareja, y relajó su cuerpo, quedando inconsciente.

-Llévala a la enfermería, rápido. Yo me ocuparé de este lugar.

Eren la levantó con cuidado, pasando una mano por su espalda y otra bajo sus largas piernas. Armin la cubrió con una fina sábana, y vió a su amigo alejarse por el pasillo a paso apresurado, con su amiga desmayada en brazos.

Al llegar a la enfermería, la doctora los miró por la pequeña ventana que solo dejaba ver la cara de preocupación del más alto.

-Eren, que sorpresa verte por aquí, ¿Alguna consulta sobre el embarazo de tu esposa?

-Abra la puerta, es una emergencia. La traigo en brazos, al parecer una caída.

-¿Y qué estás esperando entonces? ¡Pasa!

Y así lo hizo, recostando a la ahora débil Mikasa sobre la camilla, cubriéndola con la fina sábana que su amigo le había dado. Corrió algunos mechones de pelo de su cara, y ya conociendo la enfermería como a su propia habitación, tomó algunas gasas y algodones para limpiar su delicado rostro.

Acarició su mejilla al finalizar el trabajo, y la miró con temor y ternura, mientras tomaba asiento a su lado, tomando su fría mano.

La enfermera se acercó y comenzó a revisarla desde las piernas hasta su rostro, deteniéndose en su vientre, palpándolo y sonriendo al finalizar el trabajo.

-Al parecer cayó al suelo, pero descuida, el bebé no lo ha sufrido, o al menos no de manera crítica. Lo que me preocupa es su temperatura corporal, al parecer han pasado por lo menos dos horas desde que se encontraba en el suelo, eso puede afectarla tanto a ella como a tu hijo. Pasarán la noche aquí, sabes dónde está todo, pero si necesitas algo no dudes en llamarme.- La enfermera le palmeó el hombro. –Niño, evítale disgustos si no quieres que termine mal.

Eren esperó a que la enfermera se valla, y cubrió a Mikasa con una gruesa manta. Recordó que cuando eran niños, ella solía recostarse con él cuando tenía frío, era una manera de compartir su calor. Entonces se quitó las botas y los pantalones, colgó la chaqueta en la silla, y se deslizó bajo la manta, apagándose a ella.

Apenas consciente de lo que había sucedido, Mikasa entrelazó sus piernas con las del chico, haciéndolo pegar un brinco por la poca temperatura que ella tenía en su cuerpo.

-Idiota, vas a matarme del susto algún día.

-Lo siento… ¿Cómo está…?

-Frío, como su madre.- Dijo, y depositó un beso en su mejilla para tranquilizarla, y permitirle dormir con tranquilidad.

Habían pasado unos veinte minutos hasta que Armin abrió cautelosamente la puerta de la enfermería, y sonrió al ver a sus amigos en la camilla. Tomó asiento donde antes se había sentado Eren, y los cubrió un poco más con las sábanas.

-Gracias por todo, Armin.- Fue lo último que escuchó antes de que sus ojos se cerraran y cayera en un profundo sueño.


Este fiction va a continuar, aún si tardo en subir los capítulos, sean comprensivos, por favor.