Disclaimer: Naruto no me pertenece, es propiedad de Masashi Kishimoto. La imagen de portada es de delicateblood titulada 'Hush'. Lo único mío, es la historia.

Advertencia: Van a amar al GaaSaku, si ya lo hacen, lo van a amar más.

Notas al final


Detrimento

Capítulo 1: Imperturbable


Pequeñas chispas salían de la fogata. No se escuchaba nada más que el agua del río correr, el suave canto de los pájaros y las ruidosas mascadas del rubio hiperactivo. Estaba muy molesto, ambos jóvenes lo estaban. La situación era muy crítica, sin considerar que la mayor parte del tiempo se la pasaron inconscientes mientras su compañera se jugaba el pellejo por protegerlos. El rubio recordó la furia que había sentido al ver a su Sakura-chan siendo atrapada por ese molesto tipo de la arena.

— ¡Pudimos haberlo vencido fácilmente! —dijo el rubio rompiendo el silencio, desesperado de tanta falsa calma que embargaba a su equipo.

—Cierra la boca, estás haciendo que me duela la cabeza—cortó el moreno.

—Ni siquiera hubiera necesitado de ti, yo solo podía contra él—replicó el rubio con brazos cruzados— No sé por qué teníamos que escapar, ¡estaba atacando a Sakura!

—Él se veía totalmente sin ni un rasguño, y nosotros apenas teníamos la energía necesaria para correr. Una pelea en esas condiciones no nos habría llevado a nada.

—Umh—el rubio refunfuñó—pero Sakura…

—Está bien Naruto, estoy bien—Intervino por primera vez la kunoichi. Desesperada consigo misma por tener que ser una carga para sus malheridos compañeros.

Pensaba que por primera vez ella podría ser capaz de protegerlos, incluso en sus condiciones. Pero no, ambos no podían descansar ni un solo momento sin tener que estarla rescatando de cualquier cosa que sucediera. Sus compañeros nunca se lo habían reclamado, pero no hacía falta que lo hicieran, ella lo sabía de sobra.

—Esas heridas no lucen como si estuvieras bien—mencionó el rubio preocupado, volviendo a devorar el pescado que dejaba de lado por sus réplicas, la kunoichi sonrió débilmente.

—Estas me las hice en otra batalla. No fue ese tal Gaara.

—La pasaste muy mal por nuestra debilidad Sakura-chan, perdón.

—No pasa nada—dijo ella con voz débil, la tristeza en su voz era notable.

Naruto la observó por un momento, culpable, dejando solo las espinas de su pescado en las llamas para que terminara de ser consumido por éstas. Sasuke la miraba también, pero había algo diferente en su mirada, no sentía culpabilidad alguna hacia ella, ni siquiera pena por haberla dejado tanto tiempo sola enfrentando a otros enemigos. Lo único que sentía era mucha curiosidad.

— ¿Cómo obtuviste el pergamino de la tierra? —sentenció el moreno.

—Se los quité a los ninjas del sonido. Los mismos que atacaron a Kabuto en la etapa del examen escrito. Ino, Shikamaru, Chouji y Lee me ayudaron mucho—dijo ella. No sabía exactamente porqué mentía, pero se le hacía muy difícil explicar lo que en verdad había ocurrido.

Siempre había amado la mirada de Sasuke, pero en esta ocasión, su penetrante forma de mirarla la ponía muy nerviosa. No era para menos. Sasuke tenía sus dudas. Absolutamente no dudaba de su compañera, dudaba de las cosas que estaban sucediendo.

—No son tan inútiles después de todo—interrumpió el rubio sin enterarse de nada.

Sasuke miró la fogata, pensando. Primero, los ninjas del sonido estaban empeñados en atacarlos a ellos. Recordaba muy bien la bandana que traía aquel sujeto que lo mordió, ese tal Orochimaru. Después de todo no habían muchos ninjas de aquella aldea participando en el examen, no le pasaba desapercibido que exactamente ellos fueran los obstáculos de su equipo.

Y segundo, ese chico de la arena. Era evidente que ambos habían creado una especie de duelo en aquel examen. Pero la manera en la que se había despertado, sintiendo su presencia cerca de su compañera pelirrosa fue realmente extraño, sinceramente no sabía cómo explicarlo.

Recordaba muy bien como habían sucedido las cosas. Había despertado de su sueño de manera estrepitosa, después de tener que ver una vez más las horribles imágenes de aquella noche que tuvo que vivir, el día en que su clan fue aniquilado. Pero estaban alteradas. Ahora él, su propio rostro, se deformaba en un rostro mucho más perturbador, un rostro que ya no era más el suyo, y su cuerpo quedaba a disposición de aquella nueva presencia que le ofrecía poder.

Su frente estaba perlada de sudor. Su ritmo cardiaco no andaba bien y su cuerpo le dolía demasiado, como si estuviera en una especie de entumecimiento. Los chillidos de Naruto le habían llamado la atención. El rubio se retorcía en el suelo de dolor, mientras su chaqueta estaba abierta y guindada de un árbol a causa de un kunai, justo como se encontraba él. Rápidamente retiro el kunai que lo sostenía, sintiendo la poderosa presencia a unos cuantos metros suyos.

Sin esperar a su compañero y temiendo lo peor para la pelirrosa, quien no se encontraba a su alrededor. Se aproximó a todo lo que sus adoloridas piernas le permitían, mirando como el chico de la arena acorralaba a su compañera pero sin hacer ningún ademan de lastimarla. Y ella se notaba sorprendida, como si él le estuviera dando una revelación muy impactante.

Inmediatamente apareció Naruto atacando, sin permitirle ver más allá de lo que sucedía, apenas analizando los acontecimientos, lanzó un ataque a su enemigo para permitirle a Naruto correr con ella en brazos. Anunciándole que lo mejor era huir.

La oportunidad era perfecta, y aunque su compañera luciera malherida, no tenía nada grave, ninguna evidencia de intento de asesinato, y además, con un pergamino que perfectamente le pudo haber robado ¿Qué rayos pasaba?, ¿Una advertencia para él quizás? Definitivamente no, Sakura ya se lo habría dicho de ser así.

Entonces, ¿qué era lo que se proponía aquel sujeto?, su actitud había sido bastante sospechosa con su compañera. No lo comprendía, y si había algo que Sasuke Uchiha odiaba, era no saber qué era lo sucedía a su alrededor.

Ya averiguaría lo que sea que Gaara del desierto trajera entre manos, ahora lo primordial era atender el asunto del examen.

—Tenemos que buscar la manera de encontrar el pergamino restante—habló Sasuke llamando la atención de sus compañeros.

—Hay que enfrentarlo, no quedan muchos pergaminos del cielo—dijo Sakura mirando fijamente su pescado.

Ambos compañeros la miraron. Sakura detestaba ser la pesimista del grupo, pero tendría que hacer a su equipo resignarse por la idea más obvia y segura. Todos estaban heridos y la búsqueda del siguiente pergamino desencadenaría otra batalla de la que ya no sabría si saldrían vivos. Antes que ascender de grado, debía de velar por la seguridad del equipo.

—No queda mucho tiempo para buscar el pergamino, sin contar que seguramente ya demasiados equipos están resguardados en la torre con su juego completo. Y como si fuera poco, Orochimaru quemó uno de los pergaminos reduciendo las posibilidades—comentó la kunoichi sin muchos ánimos.

Sasuke lo meditó un poco. Él no quería rendirse así como así, suponía que Naruto tampoco.

—Tomamos mucho tiempo descansando—dijo Sasuke—Necesitamos recuperar el tiempo perdido y encontrar lo más pronto posible el pergamino restante. El próximo enemigo podría ser nuestra última oportunidad.

.

— ¡Hasta que apareces!, ¿En dónde rayos te habías metido? —Ladró Kankuro cuando vio a su hermano menor llegar al pie de la torre— ¿Cuántas veces debemos decirte que tenemos que permanecer juntos?

Gaara no prestó atención alguna a los reclamos de su hermano. Siguió su marcha a las puertas de la torre para continuar su encomienda. Eso fastidió mucho a su hermano, quin no podía hacer mucho debido al temor que le provocaba el pelirrojo. Su hermana intervino.

—Si llegamos sin uno de los miembros del equipo nos van a descalificar—expresó Temari con calma— Sabes cuál es nuestro objetivo. Se más considerado.

Gaara se detuvo en frente a las grandes puertas.

—Cállense ya, están hartándome—

Ambos hermanos tras suyo se miraron irritados por la actitud de su pequeño hermano. Sin embargo, el poder que el menor contenía dentro de sí, era demasiado como para poder hacer algo al respecto de su tan insolente comportamiento. Después de todo, no podían permitir que arruinara los planes de la aldea de la arena.

—Lo mejor será continuar—habló la rubia tratando de apaciguar cualquier ira que estuviera surgiendo en el pelirrojo, poniendo las manos frente suyo palmando la calma.

—No me digas que hacer—

Cuando el pelirrojo decidió que no había nada más que agregar a la ya de por sí inútil conversación, se adentró a la gran torre sin esperar a sus hermanos. Éstos solo suspiraron con contenida frustración, siguiéndolo en silencio.

Había pasado el tiempo exacto, los cinco días de plazo para completar la etapa dos del examen estaban por concluir en solo unos minutos y los tres chicos del equipo siete, después de la gran ayuda de Kabuto, por fin se encontraban dentro de la torre esperando recibir instrucciones.

El hokage, los senseis, los examinadores y los nueve novatos estaban ahí, pero Sakura Haruno tenía su mente en un solo lugar. A unos cuantos pasos suyos se encontraba él. Aquel pelirrojo que se comportó de manera muy extraña hace unos días. No quería, pero su mente no hacía nada más que divagar en aquellas circunstancias que había pasado entre ellos. No sabía muy bien porqué, pero ese chico le provocaba unos inmensos escalofríos. Era como si dentro de él estuviera algo más, dispuesto a hacer pedazos a todo aquel que se les acercara.

Por ningún motivo quería que Sasuke se enfrentara a un peligro así, esto iba más allá de unas habilidades ninja, ella lo podía deducir. La forma en la que la miró ese día, sus ojos tan vacíos y sin temor alguno de matar a su enemigo.

Estaba equivocado, Sasuke jamás sería como él, y él nunca tendría el gusto de hacerle daño a Sasuke. Le temía un poco, pero no por eso permitiría que se acercara a su Sasuke, jamás.

Con ese último pensamiento, lanzó una mirada directa a la espalda del pelirrojo. Él estaba a solo dos equipos de distancia, justo a la cabeza de sus compañeros, sin prestar atención a nada a su alrededor, sin mostrar ni un poco de temor o duda. Imperturbable.

Fue cuando en una fugaz mirada, notó que Sasuke aferraba fuertemente su mano derecha en el cuello, específicamente en la zona donde Orochimaru le había mordido.

— ¿Te duele? — preguntó preocupda.

—No es nada.

—Sasuke, puedes decírmelo.

—Ya te dije que no tengo nada, dejame en paz.

Suspiró, asi era siempre con él.

—No estoy ciega Sasuke, se que estas sufriendo por la marca que te dejó Orochimaru—replicó ella angustiada— No puedes luchar en estas condicio…

Sakura no pudo terminar de hablar ya que fue interrumpida por el Uchiha, quien la miraba molesto.

—No es asusto tuyo Sakura. Y ni se te ocurra decirle a nadie sobre la marca.

A pesar de que no gritaba, Sasuke se mostraba exaltado y apretaba los dientes. No supo si era por su causa, o por el dolor de su cuello. Ya no quiso preguntar más. A pesar de que le preocupaba mucho su salud, sabía que Sasuke no iba a ceder.

Naruto al notar que algo sucedía, intervinó en su defensa. Pero una vez más, la conversación se desvió a un ritmo de batalla y enfrentamientos. Un tema entre Sasuke y Naruto, una conexión en las miradas que los hacía rivales y a la vez, auque solo ella pudiera notarlo, complices. Un lazo que ellos estaban creando, un círculo de mutuos sentimientos donde se encerraban solo ellos dos, excluyendola nuevamente. Como siempre.

No quería aceptarlo, pero algo extraño en su pecho comenzaba a salir. Una especie de ira y desesperación. Con Naruto, con Sasuke, consigo misma. Apreto sus puños desesperada que situaciones como esta se repitieran. Hechó un último vistazo al frente, donde volvía a ver la conexión entre Naruto y Sasuke, una conexión de la que no la hacían partícipe. Después, como si de una coincidencia se tratase, su mirada chocó contra la de una aguamarina.

Desvió rapidamente su mirada, no quería pasar ni un solo segundo teniendo algun tipo de contacto con un chico tan aterrador como él. E incluso, trató de volver a centrarse en su preocupación por Sasuke. Pero no pudo. Esos ojos penetrantes eran demasiado duros como para simplemente disimular que no existían.

—Sakura, ¿te encuentras bien? —preguntó su compañero rubio.

Ella sonrió sin fuerza — Si… lo estoy Naruto.

Naruto no preguntó nada más, a veces podía pasarse de bocón, pero podía guardar silencio cuando su querida compañera la pasaba mal. Le dolía no poder ser la persona que pudiese ayudarle, pero más importante, le gustaría saber los motivos por los que Sakura estaba tan mal.

Sin embargo, no podía presionar a su compañera a que le contase cosas que podrían no incumbirle, a pesar de que Sasuke parecía estar muy bien enterado. Esperaría a que ella misma se lo confesase, solo esperaba que no se tratara de algo en el bosque de la muerte.

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Ya habían pasado más de tres días desde la última vez que los había visto. Al Uchiha, a ella. Sentía un fuerte impulso de enfrentar a Sasuke Uchiha cara a cara, ser capaz de medir su fuerza y poder finalmente saber quién de los dos estaba más podrido.

Pero más que nada, quería ver a alguien que pasaba por la misma situación de soledad que él.

Pero todavía quedaba un hueco en su cabeza. A pesar de tener una idea de lo que Sasuke Uchiha tenía y carecía, era evidente que él poseía algo que él mismo jamás obtendría.

Esa muchacha, la kunoichi que era miembro de su equipo. Descaradamente había aceptado su amor por su similar. No lo comprendía. Si Sasuke Uchiha podía ser amado, ¿por qué él no? Es decir, hace mucho tiempo que había abandonado esos sentimientos que lo lastimaban, pero le frustraba que alguien muy parecido a él pudiera encontrar lo que por tanto tiempo luchó en conseguir.

Los odiaba. Los odiaba a ambos.

—Espera muy poco madre—

Primero mataría a ese Uchiha y satisfacería la sed de su madre, y todo lo haría frente a la cara horrorizada de esa niña tonta, para después, hacerla pasar por el mismo destino.

—Los destrozaré—susurró al viento—Los destrozaré a ambos.

.

.

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TBC


Hola~ ¿Cómo ven al loquillo de Gaara?, ahora resulta que se los quiere comer a ambos, uy, esto ni siquiera va a parecer un romance, pero lo es, solo esperen :) Pido disculpas por las faltan de ortografía que haya dejado pasar.

Hasta la próxima.

SM