Desclaimer: Los personajes de Vocaloid no son de mi pertenencia sino el modelo de Len y Rin jamas hubiera salido a la luz y me los hubiera quedado para mi solita, si no a Crypton© y a Yamaha©.


6.-

-Días en libertad-

- Dime Lin-habló Luka sentada sobre una roca junto a la rubia quien sólo miraba maravillada las olas-¿De dónde vienes?

- "¿Qué le digo?"-se preguntó un tanto alarmada, pensando el el primer lugar que recordaba de todo el mundo- de Londres, Inglaterra.

- ¿Acaso es el único lugar que habitan los humanos?-alsó una ceja, fuera quien fuera esa chica, podía sentir la ternura que sólo poseían las hadas. Tanta que cometían estupideses creyendolo lo mejor para las personas que querían. Mayormente sólo las hadas y sirenas podían llegar a sentir tanto la bondad, como maldad en una persona.

- No, pero-estaba a punto de decirle cuando se le ocurrió una buena excusa- según leí en un libro muy importante de mitologías y criaturas magicas cuando era niña, decía que Londres era el lugar en donde los niños llegaban a crecer y conservar parte de su inocencia-realmente era asi, sólo las hadas sabía respecto a esto puesto que nacían gracias a esa gran manera de ser de los más pequeños.

- Ya veo...

- Ahora tu respondeme-cambió rapidamente el tema-¿Es dificil sólo vivir en el mar?-un duda que siempre había invadido su ser.

- Un poco, ya que aveces no puedo convivir con mis amigos o ayudarlos-contestó con sinceridad.

- ¡Luka, Len ya nos ha avandonado por lo que...!-dejó inconcluso la castaña al notar a la pelirosa acompañada.

- H-o-ola-saludó con una mala impresión de Meiko, aunque ya sabía que su comportamiento era unico y extraño.

- ¿Luka, quién es ella?-la señalo, acercadose a la sirena.

- Ella es Lin-Meiko la saludó-¿cómo de que "Len nos ha avandonado"?-preguntó, Rin se dispusó a escuchar.

Len, su Lennart, no podía haberlas desamparado, aunque pensandolo bien él siempre fue, es y sera de esa manera.

Por extraño que sonara, Lennart había sido así. Cuando se sentía incomodo, inconforme o hasta molesto se le hacía más facil huir de los problemas, aunque eso lo haría ver como un cobarde.

- Dijo que buscaría solo a Rin-contestó Michaella haciendo su aparición, saliendo de entre un par de arboles.

- Esta loco-dijó Luka, soplando uno de sus cabellos que le estorbaba la visión-ni siquiera sabe pelar una banana solo.

Rin soltó unas carcajadas ante el comentario de la joven sirena.

- ¿Qué es tan divertido?-interrogó la castaña mirando directamente a la rubia.

- No, nada-bajo la mirada avergonzada-sólo que el comentario de Luka-san me ha dado un poco de gracia.

- Mmm-la observó Miku detalladamente-te me haces familar, ¿nos habíamos visto antes?

- No lo creo-respondió cambiando su verguenza por nerviosismo.

Bueno, el primer día no siempre es el mejor y eso que todavía ni era el mediodía.

Tendría mucho que hacer y sin más no recordaba, Kaito le dijo que podría hacer lo que quisiese y ella sólo quería verse aunque fuese una vez con Len.


- Por ser mujeres se creen mejores-habló entre regañadientes, mientras caminaba solo por el gran y basto bosque-yo puedo encontrar a Rin sin ayuda.

Rapidamente y sin notarlo, el rubio cayó en una trampa y todo porque había pisado la cuerda que la hacía funcionar, por lo que termino de cabeza haciendo que la mayoria de sus cosas cayeran al suelo.

- ¡La cena esta servida, chicos!-escuchó, seguidamente de unos gritos, no podían ser lo que el estaba pensando, ¿o sí?

Poco a poco se escuchaban más rapidos sus pasos haciendo que Len se desesperara un poco, tomó su arma con rapidez, cortando por fin la soga y cayendo al suelo. Fijó su vista por donde provenian los sonidos usando su cuchillo como protección en caso de que no fuera lo que imagino.

Pero, a su vista sólo pudo ver llegar a unos aproximadamente seis niños, los cuales ahora lo veían aterrados de pensar que les haría daño.

- Tranquilos, no les hare nada-dijó guardando su maravilloso cuchillo salva-vidas como el le decía- ¿qué hacen rondando solos por Nunca Jamás?

Entre ellos comenzaron a murmurar, preguntandose que responderle y quien le respondería. Se acerco el que parecía ser el mayor, pelirosa con ojos verdes.

- Un día sin razón terminamos aqui y como creimos que no habitaba nadie decidimos sobrevivir habitando el lugar, lo sentimos si no teniamos permiso-le respondió.

- ¿Cuáles son sus nombres?-se inclinó para quedar a la altura de ellos.

El más pequeño se acercó.

- Él es Yumma-señalo al mayor- el pelinegro es Rei el cual esta al lado de Rui, la única niña-esta vez los señalo a ambos- ese de ahi, es Gakupo-le saludo el demorado- es Gachapoid-señalo a un pequeño peliverde- y yo soy Oliver.

- Mmmm-comenzó a pensar en algo- ¿por qué no vienen conmigo?, los llevare con mis amigas-fue lo único que se le había ocurrido, además podría disculparse y todo el problema terminaría.

- ¿Amigas?-preguntó Rui- ¿aqui hay más niñas?

- Sí-asintió-sólo que ahora estamos en un problema ya que un tipo que me odia, secuestró a mi mejor amiga-comentó sin rodeos, si ayudaría a esos "niños perdidos" tendría que acostumbrarse a ellos y decirles todo lo que sucedia a su alrededor además de que su presencia se le hacia cómoda.

- Bien-habló Yumma-¿entonces nos ayudaras?-tenía que asegurarse que el rubio no les hiciera daño, durante el tiempo que había convivido con los demas se dió cuenta que alguien debía protegerlos y al ser el mayor, decidió hacerlo él.

- Si, lo hare-le respondió-ahora, siganme.


-¿Quién eres realmente?

-Yo... no... ¡no puedo mentirles!-gritó haciendo que las chicas se extrañaran de ello.

- ¿A que te refieres con "mentirnos"?-preguntó la Miku, mirándola de manera acusadora.

- Yo soy Rin-bajó la mirada, no quería verles a la cara.

- ¿Rin...?

- ¿Por qué eres humana?-comentó la sirena un tanto confiada, ella había sentido su inocencia lo que le daba un punto a favor de la rubia.

- Porque Kaito me...

- ¡¿Entonces el idiota de Kaito te hizó esto...?!-exclamó Meiko furiosa, ahora estaba en un debate de si estar furiosa o feliz.

- Si-respondió, mantenía la cabeza gacha-¡pero no le digan a Len, o Kaito le hará más daño!

- Claro que no le diremos-la abrazó Luka, había extrañado muchisimo a la rubia, puesto que antes de que desaparecieran la mayoría de las hadas, habían sido las mejores amigas y suertudamente, todavía lo eran.

- Gracias...-correspondió al abrazo, Meiko se les unió sonriente.

- Se olvidan de mi-se hizó notar la aguamarina con un puchero un tanto triste.

- Ven-la insitó- unete a nuestro apapacho*.

Aceptando la invitación, Miku se unió a tan calido y mojado abrazo.

- Aqui estaban

Todas se soltaron de golpe, cada una cayendose de un lado. Cuando Rin recobrara su forma original, se vengaria.

- ¿Qué quieres Kagamine?-preguntó molesta la castaña.

- Primero, vine a disculparme por lo de hace rato-se rasco la nuca- y segunda, necesito su ayuda.

- ¿Ayuda?-interrogó la pelirosa, apenas se había enterado de que el se había disquetes ido, y ahora resultaba que vino a disculparse. Pero como siempre el tenía un favor que pedir.

- ¡Yumma, no toques a Rui!

- Lo siento Rei, yo solo queria...

- Perdonado, ¡pero no vuelvas a tocarla!

- ¡No tiene nada de malo que..!

- Calmados chicos.

- ¡Tú no te metas, Gakupo!

Detras de los arbustos salieron todos los niños perdidos, poniéndose nerviosos de ver personas.

- ¡Que lindos!-sonrió la rubia, acercandose a ellos. Unos se sonrojaron, otros le sonrieron.

Rin decidió conversar un poco con aquellas criaturas inocentes, tan lindas y tiernas, seres con un tamaño pequeño pero que conforme el tiempo se hacían grandes y fuertes. Y como toda hada, adoraba a los niños.

- ¿Quién es ella?-preguntó el rubio, notando como sonreía y platicaba con sus nuevos amigos.

- Su nombre es Lin y viene de Londres-contestó la sirena, tenian que seguirle la corriente.

- Emmmm

- Y se quedara con nosotros un tiempo, ¿de acuerdo?-le recalcó la castaña.

- Esta bien.

- ¿¡Qué les parece comer algo?!-preguntó Meiko sonriente, llamando la atención de los más pequeños.

- ¡Sí!


- Bueno- habló Michaella-déjenme presentarme, soy Michaella Hatsune.

La castaña se paro frente a todos.

- Yo soy la princesa Meiko Sakine de la tribu Picaninny-posó su mano sobre el pecho- tenganme respeto-soltó una carcajada.

En el agua, Luka llamó la atención de todos al salpicarles un poco de arena morada.

- Mi nombre es Megurine Luka, y adoro a los niños-sonrio.

- Típico de Luka-san-susurro la rubia, riéndose levemente.

Sintió como algo caía sobre ella, dándole un peso extra. No pudo evitar mirar a ver de que o quién se trataba, encontrándose con Rui dormida placidamente entre sus piernas.

Pronto todos comenzaron a caer dormidos ya qué el cansancio se hizo evidente.

Su primera noche tal vez había sido tranquila, pero ojalá y mañana pudiera estar más tiempo con su persona favorita en el mundo.

~Día dos~

Rin estaba un poco intranquila, le había dicho a las chicas que Kaito la liberó, pero jamás les dijó que sólo le dió dos días. Además de que Len no le hablaba ni le preguntaba nada y cuando intentaba acercarsele, como si fueran dos átomos de la misma carga, se alejaban.

La mayoria de las personas se hubieran rendido el primer día, irse y aguantar cada una de las torturas de Kaito, que tal vez serían mejor que sentir como sus amigos se iban olvidando más y más de ella.

Y aunque Luka, Miku y Meiko ya sabian su verdadera identidad, se le hacía extraño que la llamaran "Lin" y no Rin.

Justo cuando estuvo a punto de rendirse, chocó y terminó viendose frente a frente con Len, lo que le dió suficientes fuerzas para no rendirse tan pronto.

- Lin-san-la sacó de sus pensamientos la pequeña pelinegra, Rui. Tan linda y tierna que hacía a Rin creer que era algo más puro que las hadas, los Ángeles.

- ¿Qué sucede Rui-chan?-se inclinó a su altura dedicandole una muy bonita sonrisa.

- ¿Por qué se pone roja cuando esta junto a Lennart-sama?-un poco nerviosa al preguntar esa cosa tan extraña aún siendo una niña de siete años.

- ¿Lennart-sama?-interrogó, ¿tanto lo trataban con respeto por acudir a su rescate? Aunque por una parte los entendía, Len llegó para salvarla de la soledad eterna.

- Si, he visto la otra vez que topó con él y se sonrojo-continuó con el tema, no haría que la mayor se lo cambiara tan derrepente.

- Bueno-la miró al rostro-es un pequeño secreto-posó su dedo en sus labios, silenciandola.

- ¿Me lo dirías?, soy buena guardando secretos.

- Ahhhh-suspiró-bien, te lo diré.

Terminó contandole su historia a una niña que apenas y conocía. Que ironia, ¿no?

Le dijo claramente.

- Soy un hada, el cual hace tiempo fue secuestrada por un tipo malo el cual me convirtió en humana con una posión y el único que no lo sabe, es Lennart.

Y la niña pareció entenderlo, aunque no era dificil comprender la realidad de la rubia. Común, simple pero con un toque aventurero lo cual alegraba sus días aun más y ahora, con sus nuevos amigos se sentía realmente afortunada.

Y es que su tiempo como humana poco a poco se iba agotando, y lo que no quería hacer era volver a estar encerrada y sin haber avanzado nada con Len.

No quería regresar con ese tipo ni aunque tuviera las naranjas más deliciosas del universo. Preferiría mil veces vivir de las bananas fritas que adoraba comer Lennart, sí aún así podía permanecer junto a el por más tiempo.

Desde que el chico llegó a su vida, todo era más colorido. Emocionante. ¡Extraordinario!. Pero nada dura por siempre, algún día Len se fastidiaría de estar en Nunca Jamás y le pediría que lo devolvierá a su hogar.

¿Por qué la vida era tan injusta?

Sólo quería estar más tiempo con sus amigos, la única cosa que le quedaba desde que cada una de sus hermanas fueron desapareciendo misteriosamente.


El día fue avanzando normalmente, comieron, jugaron, se ducharon y sobretodo se divirtieron todos juntos.

Tal vez Len no le creería sí le dijera la verdad, pensó en ello, se ahorraría las molestias de explicarle todo.

Len carcajeaba junto a los niños.

Recordó la razón por la que siempre mimaba al joven. Desde que lo vió reír por primera vez a su lado decidió que lucharía para que jamás dejara de hacerlo.

El Sol comenzaba a ocultarse, señalando que la noche se acercaba y con ella, el final del día.

Esa era su última noche, y no quería desperdiciarla pensando en sí misma. La ocuparía haciendo algo que le encantaría a los niños...

- Niños, ¿no les gustaría escuchar una historia?-se sentó en un tronco hueco, frente a la gran fogata del campamento.

- ¡Sí!

- ¡Que bien!

- Claro.

- Bien, bien-pusó a la pequeña Rui en sus piernas, dándole un rápido abrazo-se los contaré sí, "lennart-sama" les da permiso.

- Por favor, Len-sama

- ¿Nos dejaría escucharla?

- Está bien-se sentó en una roca-pero que sea buena, eh.

- Claro, Len-le sonrío al rubio, fijando la vista hacia los niños-está es la historia de "La gata encantada"-soltó una breve carcajada.

Su relato fue corto pero tierno. Se relataba sobre un príncipe el cual había rechazado a las mujeres más hermosas del reino ya que creía que ninguna valía la pena, un día mientras acariciaba el suave pelaje de una felina deseo que sí esta fuera humana se casaría con ella, fue cuando el hada de los imposibles llegó para concederle su petición.

Al día siguiente, después de la boda esta comenzó a perseguir a un ratón. El príncipe rogó para que la devolvera a su forma original pero el hada nunca apareció, por lo que tuvo que ver a su esposa atrapar a todos y cada uno de los ratones de su reino.

Aquella historia se la había contado a Len tiempo atrás, cuando apenas había llegado a Nunca Jamás. Y parecía que a los infantes les había gustado ya que todos ellos se encontraban durmiendo.

Rin se acercó a cada uno y les estampo un beso en la frente, su despedida para ellos. Sólo llevaba un día con ellos y ya sentía que los iba a extrañar por el resto de su vida.

Se acerco con las chicas para divertirse con ellas un rato. Miku se preparaba para dormir al igual que Meiko, la pelirosa seguía sumergida en el agua ya que por suerte casi en todos lados había un pequeño río o lago que conectaba con el océano.

- Y ya tengo que volver-habló Luka, susurrando un adiós y sumergiendose en el agua para regresar a su acojedora cueva subterránea.

- Hasta mañana-se despidio Meiko.

- Creo que ya es hora de dormir-soltó un bostezo la peliaqua.

- Lin, ¿no te molestara dormir esta noche en la tienda de Len?-le pregunto la castaña.

- Mmmm-negó con la cabeza- por lo menos podré estar a su lado una vez-sonrío tristemente, ocultado el dolor que sentía al saber que los avandonaría.

- Buenas noches-se despidieron ambas.

- Descansen


Todos dormían tranquilamente excepto un rubio el cual observaba cada detalle de Lin. Podría decirse que claramente era hermosa, y se sentía raramente cómodo a su lado pero se suponía que a la única que amaba era a su diminuta y preciosa Rin.

Cabellos brillantes como el mismisimo sol, piel blanca de porcelana, ojos hermosos como el cielo, labios rojos, bella sonrisa...

Era igual a ella.

No, nadie podía compararse con ella. Rilliane era única y especial, diferente y común, normal pero rara.

Asi era ella y así la amaba.

- Len...-escuchó salir de sus labios, comenzó a sentirse un tanto avergonzado de que le llamará en sueños. Le gustaría saber lo que soñaba, no, le encantaría pero no podía ni debía.

- Yo soy Rin...-susurró acomodadose entre las blancas sábanas, las cuales cubrían cada rincón de su cuerpo, obvio.

Abrió los ojos de la sorpresa, ella le acababa de confesar todo. Lin no era Lin, más bien siempre fue su queridisima Rin.

¿Por qué no lo notó antes?, era más que obvio gracias a su parecido tanto físico como mental.

¿Entonces, por qué fue tan idiota como para no darse cuenta de que, la persona que más amaba siempre estuvo frente a sus narices?

Se acerco a ella, zarandeandola de manera leve, no quería lastimarle más bien sólo despertarla. Notó como su esfuerzo valía la pena ya que, ella comenzó a abrir lentamente sus ojos.

- ¿Podemos hablar?-le preguntó en su oído, ella asintió la cabeza, levantándose para luego seguirlo afuera de la tienda y dirigirse al único lugar iluminado por la luna; la playa.

Llegaron a la costa, parados uno frente al otro. Rin restregaba con su mano su ojo izquierdo, soltando un bostezo.

Len no espero a que la chica terminara de despabilarse* porque la tomó entre sus manos y comenzó a besarla apasionadamente, disfrutando cada rincón de la cavidad de la rubia.

Rin rápidamente lo detuvo cubriendose completamente sonrojada los labios.

- ¿Qué has...?

- Te amo.

Se sorprendió al momento de que este la abrazo sin deseos de soltarla. Era gentil pero procurabá no soltarla. Lo que había soñado durante más de un año ahora se había vuelto realidad, su amada hada ahora se había convertido en humana y podía abrazarla, besarla, estar siempre a su lado, todo.

- ¡Sueltame!-le golpeó el torso, más este no cedia y continuo disfrutando de el contacto del suave y calido cuerpo de la rubia.

- Rin...-salió de su boca ese nombre que tanto anhela, causando que esta de la impresión, dejara de detenerlo, mirándolo directamente a los ojos.

- Len... ¿tú?

- Sé que eres Rin, mi Rin-nuevamente trató de acercarsele, siendo inútil ya que ella lo pudo evitar.

- Yo...

- ¡Te amo!-Repitió interrumpiendo a la chica.

- Basta ya, Len.

- ¿Por qué?-preguntó, tomándola de las manos, rogando con la mirada-siendo humana, tú y yo...

- No.

- No, ¿qué?-le miró con reproche-¿es qué acaso tú no...?

- Len-se miraron fijamente-debo admitir que sí, te amo.

- Rin-sonrió sobre lo que la rubia había confesado, acababa de admitir que lo amaba también, y eso lo hacia sentirse tan feliz.

- Pero pronto volveré a ser la misma y una relación entre un hada y un humano está prohibido.

Bajó la mirada decepcionado, sus esperanzas habían venido pero rápidamente fueron despedazadas y todo por que existía lo injusto.

- Lo siento...

Y es que Len no sabía que realmente su amor era lo suficientemente grande como para llevar todo al carajo y quedarse a su lado, pero mañana volvería a su encierro y no podía darse el lujo de esperanzarlo aún más y luego irse para jamás volver.

- Entonces...

- ¿Entonces?-se extraño del comentario.

- Déjame amarte aunque sea sólo está noche-se arrodillo, tomando la mano de Rin.

- ¿A-a qué te refieres?-se sonrojo nuevamente, mientras su corazón latia a mil por segundo.

- Me he jurado a mi mismo de que mi amor por ti es tan grande, que pase lo que pase jamás dejare de quererte-beso tiernamente la mano de su amada, le encantaba sentir la piel de Rilliane y le gustaba aún más con sus labios.

- L-len.

- Por lo que quiero pedirte un favor-se paró, acercandose y abrazando de nuevo-quédate a mi lado.

- ¿Eh?

- Rin, cuando nos conocimos tú misma me lo pediste pero ahora yo deseo pedirtelo. Tal vez no soy perfecto, soy infantil, irresponsable, malhumorado y hasta egoísta pero sí decides quedarte a mi lado prometo cambiar...

- Len, no creo que...

La miró de manera suplicante, poseía una chispa de amor reflejada con tristeza, parecía hablar enserio.

Se alejo lo suficiente, ofreciéndole con una triste sonrisa una de sus manos.

- ¿Qué dices?

Rin se quedó completamente indecisa. Quería, deseaba quedarse junto a él, pero Kaito no se rendiría tan fácil además de que temía que por su culpa Lennart saliera lastimar.

Tal vez, sólo esa vez sería egoísta.

Tomó su mano en respuesta acercándose a él, transmitiendole sus sentimientos al joven, correspondiendo y aceptando los suyos.

- Está bien-respondió, formando una sonrisa sin dejar de sostener su mano.

Len no lo dudo dos veces y nuevamente acerco sus rostros deciéndome a besarla.

Sus labios se fundieron en aquel ardiente, sofocante pero exquisito beso en donde sentimientos eran desbordado.

Ese amor era correspondido, era prohibido, era suyo...

Notas finales:

Apapacho: abrazo.

Despabilarse: despertarse.

Hola :D me extrañaban? Hoy quice subir este capitulo por que si xD ok no para decirles que tal vez me ausente unks dia y no publique pero dejando de lado eso todo esta normal

Iney-chan se despide :D

Deja un review son gratis!