Lo primero de todo, agradecer a Rocioroar por su review y su apoyo, son una fuente de energía.

Lo segundo, decir que el capítulo va dedicado a una buena amiga, su pareja, también amigo, y para mi mejor amigo, que siempre se han negado a creer que todo fuera tal como lo pintaban, así sin más, diciendo que tenía que haber más detrás de aquello, lo había, esperemos que las cosas vayan a mejor pronto. Rocioroar, este capítulo también te lo dedico, espero que te guste tanto como el otro.

Capítulo 2: El pasado no se olvida

Se despertó en mitad de la noche, con el sudor corriendo por su piel y el corazón latiendo desbocado dentro de su pecho. Las pesadillas, recuerdos de otra vida, volvían a golpear su mente, incansables, rompiendo su alma como si de un espejo se tratase.

Una y otra vez había intentado alejar esas pesadillas de su mente, borrar aquellos recuerdos que tan amargos se le hacían, en vano, una y otra vez, volvían a sus sueños en mitad de la noche o azotaban su mente en pleno día, sacudiendo cada parte de su ser.

Muchas veces se encontraba aguantando la respiración, con todos los músculos tensos y el miedo inundando su cuerpo de tal forma que ni siquiera podía moverse, con los ojos cansados de apretarlos durante segundos infinitos o la vista borrosa de aguantar lágrimas que no podía derramar libremente, por miedo a romperse por completo y perder lo poco que quedaba de su persona.

Esa noche había tenido fuertes pesadillas sobre un suceso del pasado que le atormentaba desde el mismo instante en que ocurriese, tiempo atrás, pero como si hubiera ocurrido minutos antes, llevándole a un estado de puro terror, impotencia y anhelo.

Se sentó en la cama improvisada y miró a su alrededor, apenas iluminado, buscando ubicarse en el espacio y en el tiempo, tratando de demostrarse que aquello no había ocurrido, no es ese momento, no en ese lugar.

Luego centro la vista en sus manos, capaces de eliminar enemigos en segundos, ahora temblorosas y doloridas sobre su regazo descubierto. Las mantas ovilladas a los pies de la cama por tantas vueltas descontroladas en busca de una solución a aquello que ya no podía ser cambiado y a lo que nunca ocurrió realmente.

La pared y las sabanas salpicadas de sangre hicieron que, por fin, reaccionara y sintiera en dolor que recorría sus nudillos, había golpeado la pared hasta tal punto de hacerse herida y, sin embargo, la pesadilla había sido más fuerte que eso, reteniendo su mente en tan malos recuerdos.

Aún sentía el sudor correr por cuello, pecho y brazos cuando decidió levantarse y dirigirse al baño con desgana, debía lavarse y curarse las heridas pero su corazón, aún acelerado, exigía comprobar que aquel sueño no había sido más que eso, un sueño.

Mecánicamente y de forma inconsciente, alcanzó el botiquín, se lavó las manos y curó las heridas, mientras su mente, guiada por el corazón, divagaba, alejándose de aquel lugar, añorando aquello que una vez tuvo y perdió.

Suspiró de forma entrecortada por el miedo que aún apretaba su pecho y se miró en el espejo del baño. La persona que vio reflejada no era la persona que era o, al menos, no la que quería ser, vio una persona azorada y atormentada por el pasado, cansada y abrumada por el presente y sin posibilidades de un futuro, pero sobre todo, una persona cuya mirada reflejaba culpa y odio puro hacía si mismo.

¿Cómo podía remediar aquello? ¿Cómo cambiar las cosas y volver a ser quién realmente era y quería ser? ¿Cómo volver al lugar al que sentía que pertenecía cuando había destruido todo sin ambages ni miramientos?

No tenía las respuestas pero las buscaría por todos los medios, encontraría la forma de solucionarlo, de arreglar aquél gran error cometido por una lealtad que no se merecía, aunque se dejase la piel o la vida en ello. Grant Ward estaba dispuesto a ello, dispuesto a todo por volver a casa, a su hogar, junto a quienes quería, a su familia o, al menos, junto a ella, su novata.

Y se llevaría por delante cuanto y a cuantos se interpusieran en su camino sin detener los pasos que guiaba su corazón ni un solo segundo. Ya no podía negarlo más, ya no quería negarlo, se había enamorado de Skye y, aunque hubiera mentido u ocultado muchas cosas, aquello había sido real, tan real que le había cambiado por completo, ella le había cambiado.

Se envolvió los nudillos con una venda lentamente, siguiendo con la mirada cada vuelta que daba. Sonrió, recordando la primera vez que tuvo que vendar las manos de Skye para enseñarla a entrenar con el saco de arena, la joven había protestado nada más entrar en la sala, por tener que entrenar a tan tempranas horas, llamándole sargento inhumano, para después darle su ahora tan apreciado apodo, diciéndole que era un robot insensible.

Rió por lo bajo, negando con la cabeza ante aquel buen recuerdo que calmaba su atormentada alma por unos instantes. Recordaba también como la joven refunfuñaba mientras él le vendaba las manos, explicándola como debía golpear para no hacerse daño. ¿Skye le escuchó e hizo caso? Ni hablar, la joven hacker se negaba a recibir ordenes o consejos de su superior al que, por aquel entonces, apenas escuchaba y al que torturaba con sus incesantes ideas y su extrema curiosidad por cualquier cosa, incluido el pasado del entonces especialista, al que no dejaba de lanzar preguntas al respecto.

Se dejó caer en la cama, soltando una carcajada, tan real y tan sincera que él mismo se dio cuenta de cuanto le habían cambiado en aquel año, y se sintió en casa por unos segundos, esperando expectante una pregunta de su curiosa novata, queriendo saber la razón de su risa, mientras le sonreía de esa forma tan suya, y la sorpresa en los rostros de Fitz-Simmons al descubrir que era capaz de reírse.

- Lo que daría por una tanda de preguntas incomodas ahora…por sus malas imitaciones de mi…

Dios...echaba tanto de menos a ese peculiar equipo...tan único, curioso y deficiente que, desde el primer momento en que Coulson les tomara bajo su mando, nadie había confiado en que pudieran hacer un buen trabajo.

Fue un error y una falta de confianza en Coulson por parte de los demás agentes y líderes, puesto que, tras la incorporación de Skye a sus filas, todos los engranajes parecieron encajar y el equipo se volvió más eficiente de lo que el mismo Coulson había esperado, también más atípico y más divertido, más vivo. Cada uno de ellos suplía las debilidades de los otros, tanto mental como físicamente, convirtiéndoles en una fuerza difícil de vencer. Eran más que un equipo, eran una familia, una disfuncional familia, pero una familia al fin y al cabo, y esa era la verdadera razón de que fueran tan buenos juntos.

Aquellos recuerdos solo fortalecieron su convicción y su deseo de volver junto a ellos y protegerles, de Hydra, de Asgardianos, de cualquier ser del Universo que se atreviera a poner en peligro a su familia, su única, disfuncional y verdadera familia.

- Ese es mi lugar...allí es donde debo pelear...con mi familia…

Su voz sonó un tanto ronca por el sueño, pero con renovadas energías y enormes deseos de hacer lo imposible y abrazar a aquella persona que le había abierto los ojos y el corazón a quién era realmente y a quién quería ser siempre.

- Es la hora de dejar de esperar, es el momento de actuar, robot con corazón.

Se dijo así mismo, tratándose como solo una persona lo hacía, y sonrió, como había sonreído el día que Skye abrió los ojos y le sonrió, demostrándole que el peligro había pasado y las balas habían perdido.

Observó el amanecer desde su posición, a través de la pequeña ventana, y por primera vez en mucho tiempo sintió que todo iba a ir bien.

CONTINUARA…

¿Qué os parece? ¿Os va gustando? Y, ¿qué pensáis sobre lo que viven y sienten nuestros dos queridos personajes? Espero vuestros comentarios para saberlo :)