CAPÍTULO 8: Se cierra el círculo


Los Hamptons año 2015


- Esta es la última, Castle. - Kate asomó por la puerta de la buhardilla llevando una enorme caja de cartón en la que había escrito la palabra "ROPA XIV"

- ¡Menos mal! En serio Beckett ¿cómo pudiste acumular tantas cosas tu sola durante estos años? - dijo Rick intentando apilar todas las cajas que ya habían subido.

Sólo hacía unos días que Kate había vaciado su apartamento y tras clasificar todas sus cosas había muchas que quería conservar pero que no cabían en el loft, así que habían utilizado un servicio de transporte y las habían llevado a la casa de la playa.

- Pues da gracias a que mi anterior apartamento explotase - comentó ella con guasa pasándole la caja.

- Así que vas a ser una de esas esposas que guardan hasta - Castle distorsionó la voz para seguir hablando - "aquella piedra que encontramos cuando paseábamos románticamente por... "

Se calló cuando Kate le golpeó el brazo con un peluche viejo de Alexis que había por ahí.

- ¡Mira quien fue a hablar! Esto está a tope de... ¡trastos! - Dijo ella frunciendo el ceño y mirando alrededor como si fuese un anticuario. Y no le faltaba razón: cajas de juguetes y juegos de mesa, libros apilados, cintas de vídeo, ... Era como mirar un escaparate friki.

- ¡Oye! Mis trastos merecen tanto respeto como los tuyos. Y trata bien al "señor achuchones". - dijo quitándoselo de las manos y dándole cariñosamente un cachete en los vaqueros.

- ¡Ey! - exclamó Kate.

- ¡Tu has empezado!

- Ya verás cómo va a acabar esto... - ella le abrazó y le dio una buena palmada en el trasero.

- ¡Uy, que 'malvada'! - contestó Rick con fingida indignación mientras se inclinaba y buscaba su boca.

Kate se dejó llevar y en unos segundos ya le había desabrochado el cinturón. En un tirón que dio a la camisa chocó el codo con una caja medio vacía que cayó al suelo. Ambos ignoraron el ruido de los cacharros al desparramarse.

- ¡Aún no lo hemos hecho aquí arriba! - dijo Castle emocionado y excitado.

- Ajá... - Kate se separó un momento de él y echó un vistazo al 'museo'. - ... será otro recuerdo más para guardar en la buhardilla.

- Una idea brillante - dijo Castle dispuesto a poner todo su empeño en que el recuerdo fuese inolvidable. Pero entonces ella se quedó como paralizada mirando algo detrás de él.

- ¿Qué pasa, Beckett?

- Castle... ¿Qué es...? ¿Eso es...? - Kate frunció el ceño y le señaló detrás de él con la mirada.

Él se giró y vio algo que prácticamente había olvidado que estaba ahí. Cubierto con una bolsa de plástico transparente y colgado de un palo que estaba atravesado en el techo. Se distinguía claramente el torso de látex con todos los músculos marcados y el gran murciélago en relieve.

- ¡Ah! ¿Te refieres a mi traje original de Batman Forever con número de serie?

Entonces Kate miró a Castle de arriba a abajo como si lo viese por primera vez y dio un paso hacia atrás mientras se tapaba su boca abierta con las palmas de las manos.

- Oh Dios mío - dijo ella en voz baja.

- Me lo prestaron los de la productora para una fiesta de la editorial...

- Oh Dios mío - repitió Kate mientras se sentaba en un viejo baúl detrás de ella.

- ...no es la mejor película de Batman todo hay que decirlo...

- Oh Dios mío - repitió sujetándose la cabeza entre sus manos temblorosas.

- ...pero oye, a fin de cuentas es Batman, y me quedaba muy bien...

- Oh Dios mío - repitió volviendo a levantarse nerviosa.

- ...les dije que se me había roto al quitármelo, cosa que era mentira. En realidad mi madre usó un abrelatas para abrir una raja a lo largo de la espalda y sacarme de ese cocedero. Les pagué lo que valía y me lo quedé.

- Eras... tú... - dijo Kate casi sin voz, como para sus adentros, paralizada.

Castle observó su mirada vidriosa y su expresión de incredulidad, tapándose la boca abierta. Estaba emocionada sin lugar a dudas. Entonces los ojos de Rick cambiaron de friki seguidor de Batman a risueño seguidor de Beckett.

- ¡Pues claro que era yo!... Señorita Smith.

Kate, tan emocionada que estaba a punto de soltar una lágrima, cambió su expresión y soltó una carcajada como si no creyera lo que estaba oyendo. Y en su mente aparecieron un montón de imágenes de aquella aventurilla en la noche neoyorkina, y con ellas un montón de agradables sentimientos que tenía guardados.

- Un momento... ¿Me reconociste? ¿Lo sabías? ¿Desde cuando?

- Oh, bueno, ya sabes, tengo dotes Sherlockianas. Digamos que cuando me enseñaste la placa en la presentación de mi libro ya me sonabas de algo y no sabía de qué. Pero con el tiempo fui atando cabos...

- ¡No te hagas el interesante, Castle! El caso es... ¿Lo averiguaste y no se te ocurrió decirme NADA?

- ¿Y perderme este momento? - dijo él sonriendo con ojos chispeantes y emocionados también.

- ¿Que momento?

- El momento en el que el círculo se cierra. Cuando nos damos cuenta que nuestro destino estaba escrito. Que el tren volvió a pasar y esta vez... hubo café...

Kate no dejó de observarle los labios mientras se acercada a él, que seguía parloteando cuando ella se lanzó a besarle para dar rienda suelta a todas esas emociones que había sentido aquella noche de su adolescencia. Cuando no supo expresar ni entender qué estaba pasando. Cuando finalizó el beso tirando con un pequeño mordisco del labio inferior de Castle, él recuperó el habla:

- ¡Uau!... además, pensé que te enfadarías... pero por lo visto estaba equivocado. - dijo seductoramente.

- Me siento... estúpida por no haber caído que eras tú... en fin... tu voz... tus ojos... - Kate le acarició las cejas suavemente con las yemas de los dedos, él las movió poniendo esa mirada postiza de seductor de telenovelas que tanta gracia le hacía a ella.

- Tranquila, a Lois Lane le pasó lo mismo con Supermán. Y además, yo siempre pongo mi voz de Batman cuando me disfrazo de Batman. - dijo esto último con una mal imitada ronquera.

- Oh, sí, vaya, eso será... - dijo ella frunciendo el ceño y asintiendo con la cabeza mientras sonreía sus tonterías.

Entonces fue él quien se dejó llevar apretándose contra ella e inclinando su cuerpo hasta acabar enroscados jugueteando con su boca en su cuello. Ella le susurró al oído...

- Estaba... Estuve muy pillada varias semanas, ¿sabes? Me dio por merodear el hospital a la salida de clase.. ¡Imagínate que hasta un estudiante de medicina se creyó que le estaba echando los tejos y me pidió salir con él!

Él se separó de ella y le dijo sinceramente:

- ¿Qué tú te quedaste pillada? No más de lo que me quedé yo, te lo aseguro. A la mañana siguiente volví al hospital a ver si te veía recoger la moto, pero... no lo conseguí.

Beckett le lanzó una mirada de incredulidad absoluta, él entrecerró los ojos al sonreír y habló:

- En serio. Sentí la misma necesidad de saber más de ti entonces que cuando coincidimos años después. Desprendías esa fuerza, esa energía, esa dureza... ¡un diamante en bruto!

- Vaya... gracias... - dijo sintiéndose halagada.

Ella pensó en contarle algo más, como que gracias a la seguridad en sí misma que él le ayudó a adquirir, aquella misma noche ella evitó una situación con ese noviete que tenía que podía haber acabado muy mal. Pero no quería romper la magia del momento.

Se volvieron a besar, ahora más dulcemente. Castle habló:

- Diamante en bruto... Aunque ya estabas muy, muy buena. ¡Au! - se quejó tras recibir otro azote.

- Venga 'señor romántico' - dijo ella alejándose hacia la puerta - Cuando acabes de ordenar la buhardilla te vienes a... pulir el diamante.

El vistazo de arriba a abajo que le echó Beckett antes de salir lo dejó con la garganta seca. Apiló rápidamente un par de cajas y, lanzando un juramento, salió pitando detrás de ella.


Cuando Castle encontró a Beckett en el piso de abajo, ella ya se había quitado los vaqueros y lo esperaba apoyada en el marco de una puerta, aún con su blusón puesto, girando algo de tela con la punta de su dedo índice. Él se paró para contemplarla y antes de que se pudiera acercar más, ella le tiró lo que tenía en la mano a la cara.

Castle cogió la prenda y la desdobló, viendo que... ¡eran sus braguitas!. Con ellas en la mano se acercó a Kate que salió huyendo por el pasillo hacia la cocina. Él aceleró el paso mientras intentaba desabrocharse la camisa, sin mucho éxito. Hicieron un par de amagos jugueteando alrededor de la isleta al 'corre que te pillo'. Entonces Kate se metió la mano por la manga y ante la embobada mirada de él, se quitó el sujetador, lanzándoselo también a la cara. Mientas él estaba distraído cogiéndolo al vuelo, ella salió corriendo otra vez hacia la otra punta de la casa.

Castle llegó a la sala de estar, jadeó un momento mirando alrededor de la habitación y como no la vio, hizo algo que le gustaba hacer: oler la lencería que ella le había lanzado provocándole. Decir que despertó su instinto más animal fue decir poco. La necesitaba. Ya.

Se acercó aturdido por su propio deseo al respaldo del sofá y entonces ella apareció al otro lado, lo agarró de la camisa y tiró de él con fuerza para que acabaran uno encima del otro entre los mullidos cojines del asiento. Si él estaba encendido, Kate estaba sedienta, así que el tiempo le faltó para abrirle la camisa de un tirón, haciendo saltar los botones que quedaban por soltar.

Mientras él se inclinó para comerle la boca ella le agarró el pantalón por la cintura y no paró de zarandearlo hasta que consiguió desabrochárselo y liberar a su amiguito. Y sin darle tiempo a nada más, Beckett se subió el blusón lo justo y le agarró por las posaderas con energía para hacerlo suyo... pero paró.

- Castle... protección... - dijo jadeando.

Él buscó en el bolsillo de su pantalón medio quitado y sacó una tira de condones que desplegó nerviosamente. Kate tuvo la concentración y habilidad necesaria para abrir un paquetito y enfundárselo mientras él le besaba y acariciaba los pechos con la cara a través de la ropa.

Los siguientes segundos fueron confusos para ambos. Tan sólo sintieron un calor tremendo y el sudor que empapó sus cuerpos casi al instante. Y mientras bailaron al son del deseo y la pasión en el caro sofá, bien podría haber entrado un ladrón y llevarse media casa, que ellos no se hubiesen enterado de nada.

Cuando Castle terminó, agotado, le fallaron los brazos al intentar incorporarse y con el pantalón bajado hasta las rodillas, rodó en el sofá para terminar cayendo al suelo. Beckett se rió y rodó para caer a su lado.


Kate descansaba boca arriba y medio desnuda en la alfombra de pelo largo de la sala de estar, los gruesos filamentos del tejido le hacían cosquillas en piernas y brazos. Giró el cuello y sonrió al ver a un somnoliento Castle que con las prisas del momento aún conservaba los brazos en la camisa.

- Caray, sí que parecemos adolescentes después de todo - comentó ella rodando y apoyándose encima suyo.

- ¿Lo dices por la rapidez con la que nos hemos calentado o por lo pronto que hemos terminado? - dijo él con la garganta seca.

- Por... ¡la cantidad de condones que llevas encima! - le aclaró ella cogiendo la tira de los que les habían sobrado y observándola con una sonrisa.

- Te conozco lo suficiente como para nunca estar desprevenido... - bajó la voz y añadió - ...viciosilla.

Ella rió y le dio un cachete cariñoso en el muslo. Llevaba un par de semanas descansando de la píldora y Castle se había tomado muy en serio lo de aprovisionarse de preservativos: como si fuese ha estallar una guerra o algo así.

- Ya ahora, para cumplir todos los tópicos, sólo faltaría que nos pillase mi madre...

Ambos se quedaron en silencio y escuchando la puerta. Aunque Martha se había quedado en New York no sería la primera vez que tienen que adecentarse en menos de diez segundos para evitar una situación comprometida.

Después de un instante escuchando el silencio de su casa de los Hamptons, se relajaron.

- ¿Sabes? - dijo Kate pensativa tamborileando sus costillas con las yemas de los dedos - Casi podría decir que fuiste el primero...

- ¿Primero en qué? - preguntó despistado

- Bueno, el primer hombre por el que sentí una conexión más allá de la atracción física... - él se giró para mirarle a los ojos sorprendido, pero ella mantenía la vista baja - ...por primera vez entendí que el sexo era una manera íntima de compartir. Algo especial entre dos personas. Bueno... Yo era virgen... Y entonces no me di cuenta, pero luego supe que me hubiese gustado perder mi virginidad contigo... Incluso llegué a imaginármelo bastante explícitamente.

Ella le miró con sus mejillas sonrosadas por la confesión. Él no dejó de mirarla, sorprendido.

- Guau. - dijo él sin moverse.

- Es decir, me hubiese gustado si no hubieses sido un tipo casado y yo no hubiese sido menor de edad... y no aquella noche mismo... después de un tiempo prudencial saliendo, claro - dijo ella puntualizando.

- Vaya... Pues si tú estabas dispuesta, a mi... ¡Me hubiese encantado! - dijo él alegre a la vez que dulce.

Ella sonrió.

- Aunque a mí no me hubiese importado que fueras menor o estar casado ¡Auch! - el cachete que Beckett le propinó en el trasero no fue nada cariñoso, aunque él se rió y la abrazó. Ambos se quedaron en silencio.

- Nunca me has contado nada de... tu primera vez. - le susurró él al oído.

Kate puso los ojos en blanco y se tapó la cara con la mano mientras soltaba un bufido.

- ¿Tan mala fue? -preguntó él temiendo haber sacado un tema delicado.

Ella no contestó, sólo siguió tapándose, hasta que habló:

- ¿En serio quieres que te cuente como otro tío me desvirgó, Castle? ¿Lo soportarías?

Él frunció el ceño y dudó su respuesta.

- Entonces.. ¿estuvo bien? - preguntó finalmente.

Beckett le clavó los ojos algo fastidiada por su insistencia.

- Lo único que te diré es que hasta me planteé si en realidad era lesbiana.

- ¡Ah! - dijo con sorpresa. - Entonces no estuvo muy bien...

- No. - dijo ella casi refunfuñando.

Se quedaron en silencio unos segundos.

- Oye, míralo por el lado bueno... Así pudiste experimentar... - dijo Castle, sintiéndose algo culpable por haber sacado el tema.

- ¿Experimentar? - preguntó ella extrañada.

- Sí... - Rick dejó escapar una risa tonta - Ya sabes, experimentar con amigas, en esas fiestecitas de pijamas que sé que hacíais todas las chicas... je, je, je...

- ¿Eso es lo que piensas que hice, eh?

- Sí. Y no me digas que no. No me quites esa imagen de mi mente. - dijo cerrando los ojos y sonriendo.

Beckett puso los ojos en blanco.

- Como quieras, Castle. - hizo mención de levantarse pero él se lo impidió, aguantando suavemente su brazo.

Se miraron a los ojos y sin decirse nada ambos vieron en el otro lo mismo: Amor.

- La verdad es que lo siento, Kate. -dijo serio.

Ella cambió su mirada de seria a risueña.

- Bah, da igual. Luego las hubo mejores... mucho mejores...- dijo ella con chulería.

- No digas ni una palabra más... o me pondré celoso... muy celoso - dijo él travieso.

Buscó sus labios y se besaron con dulzura.

- ¿Lo ves? Era el destino, tendrías que haber perdido la virginidad conmigo, aquella misma noche. Sólo así no hubieses perdido la fe en el género masculino y no te hubieses visto obligada a experimentar eróticamente con tus compañeras...

- ... ¿Tan bueno te crees? - dijo Kate levantando las cejas

- ¿Creerme? Oye, sólo déjame que te cuente como hubiese sido y luego opinas... - dijo Castle casi ofendido.

- Sorpréndeme. - dijo y se recostó cómodamente sobre su hombro.

- Bien. A ver... Yo te hubiese acompañado en el taxi pero te hubiese llevado a la fiesta de la editorial. Era en una sala de fiestas en el Midtown. Buena música, canapés, gente disfrazada... Hubiésemos bailado, luego habríamos comido algo... y te habría engatusado para irnos a un reservado...

- Un momento, ¿Engatusarme a mí? ¿A la dura Becks?

- Sí, no me quites la ilusión, y deja que siga... Nos habríamos sentado en el caro y elegante sofá sin dejar de mirarnos a los ojos... Y allí te habría enseñado a besar...

- ¡Eh! ¡Que yo ya sabía besar! - dijo levantando la cabeza y mirándole con dureza.

- ¿Qué? ¡Si casi te ahogas! - dijo Castle con guasa.

- Eso fue... No me líes... Fue la emoción del momento... Y la culpa fue tuya por aparecer con la historia del 'piquito'...

- Bueno, vale, rectifico: Allí nos habríamos dedicado a besarnos magistralmente... - ella le aprobó con la mirada y volvió a recostarse. - ...y a acariciarnos el uno al otro sin prisa... luego nos habríamos desnudado el uno al otro lentamente...

- Si tu traje de Batman nos lo hubiese permitido - comentó ella.

- Me estás cortando el rollo, Kate... ¿sigo? - dijo falsamente indignado.

- Vaaaale. - dijo ella sonriendo.

Se tomó unos segundos para volver a ponerse en situación y continuar con su idílica narración.

- Te habría enseñado como jugar con mi , ejem, imponente erección y mientras yo habría jugado con tu... húmedo tesoro. Te habría ilustrado como colocar un condón. Y te habría tranquilizado entre besos y caricias a la par que me habría deslizado suavemente dentro de ti...

- Mmmm... - le interrumpió ella volviendo a fruncir el ceño.

- ¿Qué? - preguntó confuso.

- Creo que NUNCA has desvirgado a una chica, Castle. - dijo seria.

- Bueno, yo... - le miró a los ojos - ¿Cómo lo has...? ¿Tan evidente es? - preguntó preocupado levantando la cabeza de la alfombra, ella le sonrió con ternura.

- 'deslizarte suavemente'... - le repitió ella con guasa - ¿Has pensado dedicarte a la novela romántica? No, déjalo, mejor a la ciencia ficción.

- Oye, pues yo pensaba que... - iba a decir algo más, pero se calló y volvió a tumbarse.

- ¿Qué? - le animó a continuar ella.

- Nada. - dijo refunfuñando.

- Castle...

- Está bien... ¡Nunca he sido el primero de nadie! - dijo él malhumorado.

- Ah... ¿te refieres a que...?

- Nunca he desvirgado a una chica, ¿vale? - ella dejó el cachondeo y comprendió que para él era un asunto serio.

Tras unos segundos en silencio, Kate habló:

- Bueno... míralo por el lado positivo... te has ahorrado muchos lloros y corazones rotos... y suele ser frustrante...

- Ni siquiera mi primera vez... - ella se calló y escuchó - Yo pensaba que lo era pero luego resulta que era como la bicicleta del pueblo.

Kate vio la desilusión de sus ojos y sonrió. Pensó que quizás aquella noche de viernes fue un intento del destino de que las cosas encajaran: una especie de primera vez para ambos que nunca llegó a suceder.

- Sabes Castle, si tanto te importa, apúntalo como una tarea pendiente en tu lista vital - puso la voz más grave y añadió: - 'Desvirgar a una chica'.

- ¿Me dejarías? - dijo extrañado.

- Sí, pero con una condición: yo tampoco he desvirgado a ningún chico... así que también lo apuntaré en mi lista. - dijo ella sin darle importancia.

- ¡Oye! - se quejó él sorprendido. Ella se rió.

- Además ya te he dicho que de alguna manera fuiste mi primera vez...

- Mmmm... Bueno, pensándolo bien... Con ser el chico que te desvirgó en tu imaginación me basta.

- Perfecto - dijo Kate sonriendo.

Él se tornó serio y se quedó mirándola. Ella también se calmó y se relajó al sentir su mano acariciándole la cara.

- Y lo cierto que es tú fuiste mi primera vez... - dijo Rick pensativo.

Ella puso los ojos en blanco ante semejante mentira. Él se dio cuenta e insistió.

- Sí, deja que me explique... La primera vez que me acosté con alguien sabiendo que iba a hacerle el amor... porque ya me tenías enamorado.

- Vaya giro narrativo, señor escritor. - dijo Beckett mirándole con dulzura a sus ojos serios.

- Contigo nunca ha sido 'sólo sexo', Kate.- entonces cambió el tono de su voz a juguetón - Aunque hay que decir que se nos da muy bien, ¿verdad? - ella sonrió sin responder y se incorporó ligeramente para alcanzar sus labios.

Hubo algo en su formar de besar que hizo que Rick recordara a la temblorosa chica de suavísimos labios a la que se le olvidó respirar aquella noche, e hizo que Kate sintiera el calor del cuerpo de ese hombre enfundado en latex envolviéndola placenteramente. Cuando pararon para tomar aire era Becks quien tímidamente miraba a los ojos de Alex y este le devolvía la mirada con picardía.

- ¿Y bien? - dijo él.

- Y bien... ¿qué? - dijo ella.

- ¿No me vas a contar cómo te imaginaste nuestra asombrosa primera noche juntos?

- No. - ella le miró fijamente y con seriedad. Al segundo sonrió y dijo - Mejor... te lo demuestro.

Ambos se aproximaron todo lo que pudieron en la alfombra y se abrazaron dispuestos a disfrutar de su primera vez.


FIN


Hola,

Sí, finalizo aquí. Ya me da pena de que se acabe, ya, pero así era como lo tenía planeado en un principio. No obstante, no descarto añadir un epílogo para contar esta primera vez que Kate le escenificará con todo lujo de detalles a Castle. Pero no será la semana que viene, no, todo depende del tiempo que tenga y sobre todo de la inspiración erótica que corra por mis venas.

A vosotras y vosotros: Os quiero dar las gracias por vuestros comentarios y también la enhorabuena, porque habéis batido mi record personal de más reviews (con una media de más de 7 por capítulo). Así da gusto escribir! Estoy por imprimir unas copias y regalarlas a la familia y amigos del subidón que me ha dado, jejeje.

Si os habéis quedado con ganas de más Caskett y no podéis esperar al epílogo, daos un paseo por mi perfil, que hay para aburrir. Y también buscad por ahí que hay gente muy buena escribiendo...

Tal y como está la temporada 8, no sé si llegaré a escribir algo de 'eso' o si por el contrario me decantaré por temas más clásicos de Castle, a saber: la misteriosa relación entre Beckket y Espo, el romance entre Rick y Kyra, el futuro de Beckett senadora con tres hijos... no sé, depende de la inspiración que me caiga del cielo.

Y para no ser más pesada, como dicen los libros de Castle: gracias a Nathan, Stana, Seamus, Jon, Penny, Tamala, Molly y Susan. Y a Andrew Marlow y a Terri Edda Miller también, aunque nos hayan dejado tiraos, jejeje.

Un abrazo (de oso).