Disclaimer: Todos los derechosreservados para mi escritora británica favorita: J.K Rowling.Warner Bross & Salamandra. La historia es de mi completo terreno.
Dedicación:A todas las Harmonys del mundo entero. Sean fuertes y hagan oídos sordos a las críticas de las Hannys, que en vez de estar festejando por haberse quedado con el Elegido cada que pueden nos echan bronca e insultos. Y me enoja que se crean más Pottericas solo por seguir el patrón de las parejas. Muy mal, Hannys, muy mal. Yo respeto sus gustos, sean sensatas y respeten los nuestros. En fin, todas las lindas Harmonys, por y para ustedes.Disfruten de la lectura, como lo he hecho yo escribiendo.
Aviso:Este fanfiction salió espontáneamente al ver una imagen de Harry/Hermione. Es al final del libro sexto. Obviamente el Trío de Oro no se ha ido de Hogwarts por razones de seguridad decretadas por el Ministerio Mágico. Por en ese lapso suceden muchas cosas. Está un poco raro, pero se entiende. Lo puse desde la vista de Harry, porque obviamente Hermione tomaría atención estrictamente en cada una de las clases y bueno, no los quiero aburrir y no quiero redactar tanto. Mejor, quedémonos con Harry.
"Si me permites intentarlo."
Capitulo Dos.
El Hipogrifo, símbolo de un amor imposible.
Estoy con la mirada perdida hacia la chimenea de la Sala Común. Hermione está muy entretenida con un libro nuevo adquirido de la biblioteca y Ron esta tumbado en el suelo tratando de resolver el trabajo de Astronomía que tenemos para mañana desde la semana pasada y que él ha dejado sin hacer hasta ahora. Gracias a Merlín, no, mejor dicho: gracias a Hermione yo ya lo he terminado.
— ¡No entiendo porque nos dejan mas tareas si el curso ya termino! —se queja Ron, mientras borra por quinta vez su trabajo y lo vuelve hacer.
—Y no te olvides de los exámenes. —comenta Hermione alzando la vista hacia Ron, con una sonrisa divertida. Siento muchas ganas de preguntarle lo que paso en tercero, además de lo de Sirius y todo el asunto. ¿Cómo superó su miedo a las alturas?
— ¡Argh! —refunfuña Ron. —Hermione, por favor ayúdame. —se acerca a ella arrastrándose y sonrío. —Por favor. —Hace un puchero. Hermione lo mira por un segundo y acerca su rostro hacia el de Ron, él se intimida un poco pero no se quita. En mi interior nacen unas ganas tremendas de separarlos, pero me contengo.
—No, Ron. —y se aleja, sumiéndose nuevamente en su libro. Ron suspira pesadamente y me mira, me encojo de hombros.
—Bueno, pues como ya no importa en las calificaciones finales y solo nos tienen retenidos aquí por culpa del Que-No-Debe-Ser-Nombrado, ¡inventare todo!
Nadie responde y Ron hace nuevamente sus redacciones y dibuja unas cuantas constelaciones. Me pongo a mirar por toda la Sala Común, casi todos están en el campo de Quidditch, cerca del lago o en el Gran Comedor. Excepto por Lavender Brown y sus amigas, esta no deja de echar miradas coquetas hacia donde esta mi amigo Ron, y Hermione lo nota frunciendo las cejas. Pienso que esta celosa, y por algún motivo eso me molesta.
—Eh, Ron. —habla Hermione. Ron la mira. — ¿Por qué no vas y le preguntas a Lavender que quiere? —medio sonríe. Y Ron mira hacia la dirección de la chica, ella se pone roja y sonríe. Ya han pasado cosas entre ellos dos. La ves que ella lo besó por haber ganado el partido de Quidditch. Hermione se puso bastante mal, yo lo vi y quise romperle la nariz a Ron esa noche. Sin embargo, nada paso entre esos dos y Hermione dijo que Ron era libre de besarse con cualquiera, al igual que ella y lo hizo con Cormac McLaggen. Pero las cosas se quedaron así, nadie con nadie… excepto yo que me bese con Ginny y nos hicimos novios. Y en el funeral de Dumbledore, cuando creí que ya no la volvería a ver jamás, le dije que lo mejor sería dejarlo así porque de cierta manera odiaría que Voldemort la utilizara como cebo para que yo vaya hacia él. Y nos dejamos de tratar, al igual que Ron y Hermione… aunque tengo mis dudas.
— ¿Por qué? —pregunta contrariado él. Hermione rueda los ojos y suspira pesadamente.
—Creo que quiere besarte de nuevo. —Ron se pone rojo y me mira. Le sonrío para darle valor, se levanta dudoso y se dirige hacia Lavender.
— ¿Por qué hiciste eso? —le pregunto a Hermione, ella se encoje de hombros y se sumerge nuevamente en su lectura. Miro a hacia donde Ron se fue, las amigas de Lavender ya se han ido y ellos están muy juntos. Alzo las cejas, ¿no se supone que a Ron y Hermione ya no les importa Lavender? Pero ahora Hermione está muy tranquila junto a mí. La miro detenidamente y me fascino con sus finos rasgos; sus cejas levemente fruncidas por su concentración, su castaño cabello hecho en una cola de caballo, su cuerpo debajo de esa franela azul turquesa, regalo de su madre y compruebo que Ron tiene razón: Hermione tiene una piel hermosa. Suspiro y miro hacia la chimenea nuevamente. Por una u otra razón me siento culpable al mirar a mi mejor amiga de esa manera, ¿no tendría que estar pensando en Ginny?
—Harry…—la dulce voz de Hermione me saca de mis pensamientos, me vuelvo para verla y se ve un poco apenada. —El otro día estaba leyendo un artículo de la revista Corazón de Brujay…
Sin poder evitarlo suelto una carcajada y ella se sonroja.
—No sabía que te gustaba ese tipo de lectura. —le confieso.
—Oh, vamos, Harry. No sabes muchas cosas de mí. —dice en un tono resentido y el estomago se me encoje, ¿Qué quiere decir con eso? —Pero ese no es el caso… ¿sabes qué? Olvídalo.
—No, ahora me dices. —me pongo en una posición que me hace quedar cara a cara con mi mejor amiga, le quito su libro. Ella trata de agarrarlo pero la tomo de la mano. —Dime.
—Bueno, no es nada importante…—duda un poco y mira nuestras manos, me pregunto que estará pensando. —Leí un artículo donde decía que el Hipogrifo es el símbolo de un amor imposible. —lo dice todo tan rápido que me tengo que acercar un poco más a ella. La miro y esta sonrojada. No dice nada más, ¿y qué tiene que ver un hipogrifo con todo…?
Y caigo en la cuenta. ¡Tercero! ¡Sirius! ¡Buckbeack! ¡Hipogrifo! ¡Juntos! El año entero de tercero se me viene a la mente. Las emociones, el miedo, la amistad… el simbolismo. Cuando Dumbledore le dijo a Hermione Tres vueltas bastaran. Y ella y yo nos dirigimos a una aventura, nuevamente y sin Ron. Nuevamente Ron queda fuera de nuestros jubilosos e intensos momentos juntos. Cuando Hermione y yo nos fuimos al pasado y le confesé, con un poco de duda y muy apenado que creí ver a mi padre. Salvé a Sirius, a Hermione y a mí de los Dementores. Una vez más, muy a mi pesar para admitir, somos Hermione y yo los que "salvamos el día". Recuerdo que esa noche Hermione no quería montar a Buckbeack, pero aun así lo hizo, por mí, por Sirius. Y no paraba de decir: Esto no me gusta nada, no me gusta nada.
Sin embargo, lo único que se me ocurre decir es:
— ¿Y eso que tiene? —veo como toda esperanza de algo mueren en sus ojos marrones. Mira nuestras manos y suspira, resignada. ¿Pero resignada a que o de qué?
—Hey, chicos, ¡adivinen quien tiene novia!—dice Ron muy alegre y con los labios muy rojos. Lo miro, y Hermione bufa molesta.
— ¡Pero qué fácil la tienen ustedes! —nos grita Hermione enojada, se para bruscamente y se va hacia la habitación de chicas, olvidando su libro. Ron me mira confundido.
— ¿Qué le paso? —pregunta Ron, con las cejas fruncidas.
—Tal vez no esperaba oír tu noticia, Ron. —le echo la culpa a mi amigo, injustamente. Se deja caer a un lado de mí.
—No la entiendo, Harry. Ella básicamente me metió en la boca del lobo, y ahora se molesta. Pensé que no gustaba de mí. —confiesa un muy afligido Ron.
Arrugo la frente y otra vez esa extraña sensación de malestar se apodera de mí. ¿Por qué me molesta que Hermione se ponga así con Ron? No me debería importar en lo absoluto. Pero me importa, y mucho. Tomo el libro de Hermione en manos y me dirijo a la habitación de las chicas. Con los últimos años he aprendido un par de trucos y si pisas los escalones correctos estos no se vuelven lisos, ni te dejan caer. Llego a la habitación de Hermione y toco una, dos, tres veces.
— ¿Si? —dice al abrir la puerta y se sobresalta al verme ahí de pie. Le sonrío y le muestro su libro. Lo toma y me deja pasar. —Gracias.
Y no dice nada más. « ¿Y si la beso que pasa?»pienso al ver sus labios rosaditos. Y sacudo la cabeza, eso no me lo perdonaría nunca y Ginny y Ron tampoco. «Pero Ron ya tiene novia» dice una vocecita, supongo la que me empuja a besarla, a abrazarla a… «No, Harry» dice otra voz, supongo que mi razón. Pero yo nunca hago caso a mi razón, a mi lógica… sonrío de lado.
— ¿Tienes algo que decirme, Harry? —se cruza de brazos y frunce las cejas. Niego con la cabeza. —Entonces, ¿Qué se te ofrece?
—Bueno, sí tengo algo que decirte. —digo con vos débil y me acerco a ella. ¿Me arriesgo a decirle que me he encontrado viendo sus labios irresistibles para mí? ¿Le cuento a ella que en estos últimos días lo único que veo al cerrar mis ojos es su hermoso rostro sonriendo? ¿Le cuento de mi sueño, donde nos besamos y volamos muy felices en Buckbeack? No, no puedo. No soportaría su rechazo, no por parte de ella. —Es sobre Ginny, necesito ayuda. —digo al fin, y me odio por mi cobardía. Ella suspira y deja caer los hombros, se voltea y va hacia la ventana que hay en el dormitorio.
— ¿Qué pasa con ella? —pregunta en medio de otro suspiro. Me siento en su cama.
—Es que… ¿tú que sientes por Ron? —decido alargar cuanto más pueda la conversación. Ella se gira bruscamente hacia mí, con las cejas fruncidas.
—Estamos hablando de ti, Harry. —me regaña, y me mantengo serio. No digo nada. — ¿En qué te puedo ayudar yo con Ginny, Harry? ¿Quieres saber cómo regresar con ella? —no sé porque siento que su tono de vos es huraño, irónico y enojado. — ¿Quieres que te diga si ella ya tiene otro amante? ¿Otro enamorado? ¿Cómo ayudo al señor Potter?
Ese tono me enoja, me levanto en seco y me acerco a ella.
—No te burles de mi, Hermione. Somos del mismo equipo. —le recuerdo. Mantiene la mirada fija en mí, penetrante y enojada. ¿Qué pasa con mi mejor amiga? ¿Qué no la conozco lo suficiente como para saber que sucede con ella?
—No me burlo, que te lo tomes tan a pecho es otra cosa. Ya te dije: ustedes la tienen muy fácil. —al ver mi cara desconcertada sigue. —Si Harry, es simple. La tienen muy fácil tu y Ron que creen que con un "lo siento" lo arreglan todo. ¿Crees que con "lo siento" vas arreglar las cosas con Ginny?
—Hermione, yo…—no encuentro palabras para decirle que lo siento, pero tiene razón con un "lo siento" no arreglo absolutamente nada. Maldita sea, Hermione. ¡Tienes razón!
— ¿Lo sientes? —ríe irónicamente y me da escalofríos porque es una risa burlona e irónica, no dulce ni traviesa. No de mi mejor amiga. Frunzo el ceño, enojado.
—Solo quería contarte que ya no siento lo mismo por Ginny como hace unos meses. —digo pasados unos minutos y doy media vuelta para salir de su habitación.
Me dirijo fuera de la Sala Común. Hago oídos sordos a los llamados de Ron y me dirijo a paso veloz a los terrenos de Hogwarts y respiro todo lo que pueda de su gran aire fresco, su aire familiar y me siento debajo de un gran árbol de roble, cerca del lago donde fue el funeral de Dumbledore. Y también donde termine todo con Ginny.
«Esto no está bien»me recuerdo por milésima ves en ese mes. No está bien que piense mas en Hermione que en cualquier otra cosa, no está bien que ella ocupe la mayor de mis preocupaciones cuando mi única preocupación debería ser encontrar todos los Horrocruxes y destruir a Voldemort. Pero no, el rostro tierno y sonrojado de Hermione aparece de lleno por toda mi cabeza. Estoy tan lleno de ella que me da miedo.
Debo enfocarme en los Horrocruxes, que son objetos o una persona que guarda una parte del alma pero para hacer un Horrocrux tienes que asesinar a alguien. Es algo… maligno y repugnante, algo que solo Voldemort haría. Y él tiene siete Horrocruxes. Para que yo pueda destruir a Voldemort, primero tengo que destruir todos los Horrocruxes y hasta ahora solo se han destruido dos: el anillo de Sorvolo Gaunt y el diario de Tom Riddle. El primero lo destruyó el profesor Dumbledore y el segundo yo, en segundo año. Y tengo un tercer Horrocrux; el Relicario de Salazar Slytherin, o al menos la copia exacta. Ya que alguien con las siglas de R.A.B hurtó el verdadero y no sé donde está. Pero lo voy a encontrar, y de alguna forma u otra lo voy a destruir, así como también destruiré a Voldemort.
—Hola, Harry. —la voz de Ginny me saca de mi ensoñación.
—Hola—respondo un poco cortante, sin dejar de mirar el reflejo del sol en el lago. A Hermione le hubiera gustado observarlo conmigo… «Basta, Harry. No pienses en ella»
— ¿Estás bien? Te noto un poco…
—Estoy bien, ¿y tú? —la corto un poco hosco, suspiro y la miro. —Perdona, Ginny. Es solo que ya quiero salir de Hogwarts. —y es verdad. Se siente raro decirlo porque todos los años, en vacaciones deseo con todas mis fuerzas estar en Hogwarts, mi hogar. Pero ahora siento que estoy acorralado, encerrado y me desespera.
—Para destruir a ya-sabes-quien. —se siente en la hierba, junto a mí. Me siento un poco incomodo porque cuando éramos novios casi no hablábamos, solo nos besábamos y nos quedábamos callados. ¿Qué espera de mí? ¿Quiere que la bese? ¿Yo quiero besarla? Y si quiero besarla, ¿Por qué me imagino a Hermione en estos momentos?
—Exactamente. —medio sonrío. Ella hace ademan de querer tocarme el hombro pero deja caer su mano en sus piernas. Esta igual de temerosa que yo. Pero apuesto a que ella sí sabe lo que quiere, y yo no.
— ¿Tienes alguna idea de cómo hacerlo? —pregunta pasados unos minutos. Suspiro.
—No exactamente. —no menciono nada de los Horrocruxes. Confío en ella pero estoy seguro de que se lo dirá a alguien de la Orden del Fénix y Dumbledore me dijo que nadie podía enterarse. Por eso apreciaba tanto a Ron y Hermione, por su lealtad. Y ya no digo nada más.
—Déjalo ya, Harry. —dice suspirando. Se acerca mí y me toma de las manos. La miro confundido. —Sé que no quieres estar conmigo por lo de… Voldemort—la siento estremecerse y le doy un apretón de manos, demostrándole que estoy con ella. —Pero soy lo suficientemente fuerte como para cuidarme, aunque todos me vean como una niñita, ¡ya no lo soy! Aun así, respeto tu decisión, Harry. Y antes de ser novios, fuimos amigos, ¿no? No quiero que nada cambie entre nosotros. Yo te quiero, Harry. Y te quiero esperar…
No sé qué decir. Me quedo mirando sus ojos achocolatados, tan parecidos a los de su madre, su nariz llena de pecas y sus labios de un rojo carmesí. Puedo sentir como ella quiere que la bese, pero no puedo. Me limito a sonreírle, y la abrazo. Trato que en este abrazo se transmitan todas mis emocionas hacia ella. No quiero lastimarla, no lo merece. Sin embargo, le doy un beso en su cabeza, aspirando su olor florar que emana tan radiantemente, ese olor que me recuerda tanto a un hogar; La Madriguera. Me había enamorado de ella por eso mismo, porque ella es el recuerdo exacto de los Weasley, de lo inocente y de todos los buenos recuerdos que tengo de mi infancia en su hogar, y ahora también mi hogar, ¿cierto? Y si derroto a Voldemort, lo más esperado por todos será que Ginny y yo nos casemos, formemos una familia y tengamos hijos. Pero, ¿es lo que yo quiero? Sé que Ginny de alguna manera se siente culpable al no estar todos esos años conmigo, como lo hizo Hermione y Ron. Por eso ahora me da tanto apoyo. Y si ella antes no hubiera sido tan tímida, de seguro hubiera estado ahí, junto con Ron y Hermione. Sin embargo, no lo estuvo. Y ya nada se puede cambiar. La única persona que nunca me ha fallado es Hermione. Y le debo prácticamente mi vida por ello.
—Yo también te quiero, Ginny. —digo al fin, y sus manos se pasan alrededor de mi cintura y juntos vemos como el sol desaparece detrás de los altos arboles, al igual que mi amor por ella.
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Hola, por favor no me maten, ni me tiren tomatazos. Aquí el segundo capítulo y el tercero para la próxima semana, si no es que antes. ¡GRACIAS POR SUS COMENTARIOS! SUS FAVORITOS Y TODO. Me dieron muchos ánimos para seguir adelante con mis historias. No las voy abandonar, de que las termino. ¡Las termino!
Bueno, sé que en este casi no hubo Harmony pero, AVISO que en el próximo sí habrá mucho. Y bueno, quise terminar de una vez con el Hanny. Ya no mas amor por parte de Harry. Sorry, Ginny 8) Ahh! Pero vieron? Yo no soy mala con ella, Harry sí e.e
Saludos, y gracias a todos por leer. Y a l s lectores fantasmas, ¡regálenme un Review, no sean crueles!
LunaHHr
