Resumen: Sarada, al ser una Uchiha, es perseguida por la soledad al extrañar a su padre. Así que cuando un hombre de cabello blanco llamado Toneri le ofrece viajar al pasado ella acepta, pensando que él había sido muy amable, o eso pensó. Porque si hubiese sabido que su padre era un renegado, vengador y asesino, no habría viajado al pasado.

Discleimer: los personajes que aquí se presentan NO me pertenecen, son obra y propiedad de Masashi Kishimoto. La trama mentada sí es de mi autoría.

Nota: los hechos ocurridos en este capítulo transcurren cuatro años, aproximadamente, después de los sucesos del capítulo final (700) del manga de Naruto. Sarada tiene entre doce y trece años de edad.


La felicidad se basa en disfrutar imaginativamente el ser cannon o en imaginar creativamente el pertenecer al fandom.

¡Por el fandom y el cannon!


Winston Churchill dijo una vez: "Entre más atrás puedas mirar, entonces más lejos hacia adelante podrás ver."


Capítulo II

El pasado que él no me quiso mostrar


Está bien, está bien.

Nada en verdad estaba bien.

Eran de esa contrariedad los pensamientos que reinaban en la mente de Uchiha Sarada. Un viaje en el tiempo. La idea era descabellada. No, en realidad era demasiado razonable el que ella pensara que todo era demasiado descabellado pero posible. Pero, ¿viajar en el tiempo para qué? Eso era lo que en verdad había que analizar.

Lo única que invadía su mente era que podría conocer a su padre en el pasado, tiempo en el que sobraba tiempo. Tal vez podría hacerse amiga de su padre cuando joven, conocerlo, dejar de extrañarlo y, si todo salía, bien ella podría regresar a su tiempo como si nada hubiese pasado pero traería consigo el conocimiento verdadero de quién y cómo era su padre.

Pero todo eso era, tristemente, solo un podría.

Y es que todo actualmente era algo complicado. Hasta hace poco conoció a su padre, después de tanto tiempo, y aunque eso había mejorado por mucho la comunicación con su padre eso no evitaba regresar a pensar en todo lo que tuvo que pasar para entender muy bien su propia vida. El que su padre intentara matarla, el descubrir, erróneamente, que la anterior compañera de equipo de su padre, Karin, era su madre, el que secuestraran a su verdadera madre y todo el rollo con el tipo de varios ojos con muchos clones.

Por supuesto su padre se disculpó con ella posteriormente. También se dio cuenta de la ligera equivocación que Suigetsu le había hecho creer, aunque eso en realidad no importaba pues quería a su madre por ser lo que era, su mamá. Incluso conoció a Karin, quien le dio unos nuevos lentes.

Pero igual, Sasuke tenía que viajar por mucho tiempo. Si la soledad que sentía cuando no conocía a su padre era grande, la soledad que sentía ahora por conocerlo pero tenerlo tan lejos era… insoportable.

Pero lo soportaba. Guardaba sus sentimientos para ella misma porque sabía que sería muy difícil para alguien más entenderlos o soportarlos. Eso la hacía fuerte. Eso era lo que la futura hokage hacía. Mas sin embargo, nada de lo que pensara racionalmente podría detener la ola de emoción que sentía con la sola probabilidad de ir a un pasado en el que Sasuke estuviese en casa, nada pudo detener las palabras que brotaron de su garganta un instante después de que Toneri le propusiera aquella maravillosa pregunta:

─ ¿Qué tengo que hacer?


Si bien la idea le había causado cierta euforia al principio, ahora estaba que le explotaba la cabeza. Ella y Himawari se encontraban ya en la aldea, en las cercanías de los campos de entrenamiento. La menor revoloteaba persiguiendo mariposas, demasiado concentrada como para notar el aura depresiva de Sarada.

Después de las cortas vacaciones de quince días, llegarían los exámenes chuunin. Ella tenía que entrenar con su equipo antes de eso, por nada del mundo se quedaría atrás y dejaría que el tonto de Boruto se quedara con la gloria. Y aunque había que hacer muchas cosas y en verdad no tenía cómo desperdiciar el tiempo, en verdad quería viajar en el tiempo. "Y eso no cuenta como holgazanear, ¿verdad?"

─Hima─chan, ¿desde cuándo vas a ver a ese hombre albino? ─preguntó Sarada, haciendo que la menor prestase ligera atención.

─ ¿Toneri? Eh, pues, desde hace unos… tres meses, creo.

─ ¡Himawari! Eso es demasiado peligroso, sabes que no debes hablar con desconocidos ─regañó la mayor.

La de ojos azules le dio un pequeño vistazo, entre triste y culposa.

─Lo siento, hermanita, es solo que desde que tú y mi hermano se volvieron genin me siento sola ─Sarada abrió los ojos de lleno. Ella no admitía su propia soledad pero una niña pequeña como Himawari lo podía decir y hacer que sonara tan… triste─. Ayudo a mamá en casa pero eso no es suficiente.

Sarada se quedó en silencio. Si bien era algo comprensible el actuar de la menor, no podía evitar sospechar de todo esto. Aquel hombre conocía a Himawari desde hace tres meses y ese día que la conoció, le habló a ella como si se conocieran. Con una familiaridad algo extraña. Era obvio que la niña de ocho años le había hablado de Sarada a ese hombre pero lo que más le extrañaba eran las condiciones para realizar tal viaje.

Se necesitaba de tres personas. En este caso serían Sarada, Himawari y alguien más, a libre elección de ellas. Podían llevar lo que consideraran necesario pues no sabían cuánto tiempo se quedarían en el pasado, pero con mucho cuidado de no levantar sospechas pues este era un viaje que solo ellos sabrían, exclusivamente, pues, como dijo Toneri, muchos más querrían utilizar esta maravillosa oportunidad para sí mismos pero la técnica solo servía una vez, únicamente pata tres personas. Todo esto era demasiado raro pero ese hombre tenía la confianza de Himawari y eso era suficiente para darle paz.

Ahora venía lo difícil. Encontrar a un tercer viajero el cual fuese lo suficientemente temerario y confiable como para apuntarse al extraño viaje, sin delatarlas.

Sarada sonrió lentamente mientras se levantaba y se acomodaba los lentes, mirando al azul cielo y dejando que la brisa moviera sus cabellos a la luz del sol. Himawari la miró extrañada y curiosa. La sonrisa que ahora tenía la mayor solo podría compararla con la de alguien que sabía siempre dónde estaban los mejores dulces.

─Hima─chan ─llamó a la menor─, ya sé quién será nuestro tercer viajante.

Sin pensarlo mucho, pero con gran entusiasmo, casi arrastró a la niña consigo. La persona que ella tenía en mente era perfecta para el puesto. Lo que necesitaban eran a un idiota, sí, a un total idiota que ignorara cualquier riesgo en la misión solo con el fin de ganar algo.

─ ¡Ahí está! ─gritó la heredera Uchiha. Ahí, entre los altos edificios de Konoha, se encontraba saltando el número tres, hiperactivo ninja cabeza hueca: Uzumaki Boruto.

─ ¿Oh? ¿Te refieres a mi hermanito? ─. Himawari miró extrañada a la distancia, llevar al joven rubio no le parecía una mala idea. Sarada la dejó en el suelo y se dirigió hacia las alturas. Se notaba a leguas que el revoltoso de Boruto estaba escapando de alguien, probablemente del concejero del hokage, Shikamaru.

Probablemente Boruto se lo merecía pero esta vez no dejaría que lo atraparan. De un salto se posicionó al lado de Boruto, activando silenciosamente su sharingan de un aspa. Por su puesto que su ahora acompañante se mostró asombrado de ver aparecer de la nada a su compañera de equipo.

─ ¡¿Sarada?! ¿¡Qué demonios estás haciendo aquí?!

─ ¿Qué crees? Te estoy salvando el pellejo, idiota ─. Sarada pudo prever apenas las sombras que acercaron a ellos y que por poco atrapan al rubio.

Los dos ahora se encontraban en guardia, de pie en la pared de aquel alto edificio, observando atentos desde esa altura que solo podían observar gracias a las habilidades adquiridas con su sensei de equipo, Konohamaru. Ahora agradecían el haber aprendido a caminar sobre superficies laterales.

─No esperaba encontrarte en esta situación, Sarada ─. Shikamaru apareció ante ellos en un instante. Se mostraba tan relajado como siempre y era exactamente esa actitud la que ponía nerviosa a la Uchiha pues era bien sabido por todos en la aldea el gran intelecto del concejero.

─Es un placer verlo, Shikamaru─san. Lamento haber interrumpido su… misión, pero necesito a Boruto para hablar sobre el entrenamiento.

─ ¿De qué estás hablando, Sarada? Según recuerdo, acordamos entrenar después de… en, bueno… ─cortó lentamente su comentario el joven rubio pues la mirada de Sarada, potenciada por el fuego de su sharingan, lo había asustado.

─Me encantaría dejártelo un rato pero debo vigilar que no provoque más problemas a Naruto ─. En otras palabras digamos que cierto niño había puesto un poco de ciertos ingredientes algo picantes al ramen que el ocupado hokage iba comer hace unos momentos.

─De eso no se preocupe ─sonrió nerviosa la joven Uchiha─, yo me encargaré de mantener tranquilo y quieto a Boruto, ya sabe, somos compañeros y nos entendemos de maravilla ─. Sarada tomó en un "abrazo" a su compañero, el cual bien podría estar siendo asfixiado por el fuerte brazo de su amiga, el cual se cernía sobre su cuello en un fraternal abrazo─. ¿No es así, Boruto─kun?

Excelente. Ya lo tenía bien en claro, el aterrador e inusualmente espectral honorifico al final de su nombre, había convencido al rubio de asentir silenciosamente como un niño bueno. Después se las arreglaría para hacer pagar a su contemporánea.

El mayor, que ya empezaba a sentir una molestia por todo esto, solo observó detenidamente a los menores. Era más que obvio que mentían pero creía en las palabras de la joven con respecto a mantener quieto al heredero de Naruto. Se despidió de la mano, antes de desaparecer en hojas.

Los menores pudieron exhalar aliviados.

─ ¿Y bien? ¿A qué debo tu peculiar salvada, Sarada?

─Eso vamos a hablarlo en otro lado, preferiblemente en un lugar en el que si te asombras y desconcentras no caigas al vacío.

Ambos miraron hacia abajo. Había por lo menos cuarenta metros de altura hasta el duro pavimento y Sarada sabía que era muy probable que su compañero se cayera de sorpresa cuando le revelase el motivo de su visita.


─ ¡¿Qué?! ─. Sí, esa era la reacción que esperaba de Boruto.

Ni corta, ni perezosa, Sarada le contó todo sobre el viaje en el tiempo. Los riesgos, los términos, la amistad del hombre de blanco y Himawari. Se encontraban nuevamente cerca de los campos de entrenamiento, ya se veía el cielo en su atardecer. Su acompañante masculino la había observado casi de manera concentrada y ahora la veía entre nervioso y molesto.

─No, me niego ─. Sarada sintió total asombro e incomprensión mientras veía como su compañero se sacudía el pasto del pantalón, por estar sentado─, no importa desde dónde lo veas, es una mala idea. Gracias por tomarme en cuenta y decirme todo pero todo huele a peligro.

Himawari sintió la mirada enfada de su hermano mayor sobre sí por eso intentó esquivarla todo lo que pudo.

─Hima, sabes que eso fue peligroso, podrías haber salido herida, ¿qué habríamos hecho mamá y yo si te pasaba algo? ─miró nuevamente a Sarada─, no tienes motivo para correr ese riesgo. Sasuke ya lleva unos días aquí y no parece tener intención de marcharse pronto. Eso era lo querías, ¿no? Pasar tiempo con él así que ya tienes. Ven, Hima, nos vamos a casa.

─ ¡Espera! ¿Crees que esto es solo por mí? ¡Tú también lo entiendes! Sé que todo esto es tonto pero es porque eres tú que también lo entiendes, ¡tonto! ─. Sarada ya se encontraba molesta, de pie, y a menos de un metro de distancia de su compañero─. Sé que, tanto Himawari como tú, extrañan a su padre. En el pasado podrás conocerlo mejor y…

─ ¡Yo para qué quiero pasar tiempo con el viejo de mierda, 'ttebasa! Esa era una generación deprimente que era de él, esta es mi generación, si esa es tu oferta, gracias pero no gracias ─. Boruto no quería aceptar que su amiga estaba en lo cierto pero él no quería ver a su padre antes, eso en verdad podría ser deprimente. Aunque solo fuese un podría.

Ahora ambos se miraban entre la rabia, la impotencia y la comprensión. El sol del atardecer alumbraba esas figuras. Dos puntos de vista diferentes pero nacidos desde un mismo punto.

Sarada exhaló con fuerza. No serviría de nada pelear contra Boruto pues si bien ella era tenaz, él era un cabeza hueca. "Maldito tsundere" pensó.

─Parece que no puedo convencerte.

─Exactamente, que bueno que lo entiendes.

Himawari miraba algo divertida a sus mayores. Ya había visto esta escena muchas veces y sabía exactamente cómo terminaría esto.

─Es una pena, si viajabas al pasado podrías haber conocido las anteriores capacidades de tu padre… y así te sería más viable superarlo ─. Sarada se volteó pero dio una pequeña mirada a su acompañante─, es una pena. Supongo que está bien que sea yo quien supere al hokage, oh, pero qué pena. ¡Qué lástima que tú no podrás superar a…!

─ ¡Cállate, tonta! ─interrumpió el rubio, desviando la mirada a otro lado─, bueno, supongo que puedo ir ─resopló─, después de todo Himawari quiere ir y ustedes solas no podrían defenderse pero ¡me debes una!

La Uchiha estaba que se moría de risa por dentro, esa táctica siempre funcionaba. El Uzumaki ya se mostraba incómodo pero dócil, decirle que no superaría a su padre era el tema sensible para este. "Es tan tsundere que dan ganas de golpearlo pero eso salvó la misión, quién lo diría" reflexionó la chica.

─Pues creo que viajaremos al pasado, entonces ─. Himawari puso su mano entre sus mayores, en pos de que ambos pusieran sus manos también. La sonrisa de Himawari se contagió hacia Sarada quien también la puso. Ambas presionaron con la mirada al restante, quien, "molesto", resopló pero al final unió su mano.

─Ya tienen su tercer viajante 'ttebasa.


Ya había anochecido y por ello agradecía estar en casa. Su padre había llegado antes que ella, eso era una buena señal. Sakura le había sonreído cálidamente y todos juntos habían arreglado la mesa para comer, eran una pequeña familia pero era una familia sin importar lo que sucediera.

La sopa, el ambiente, la plática y la risa de su madre. La compañía de su padre. ¿Cuántas veces había soñado de pequeña con cenas como esta? Ya hace mucho había perdido la cuenta. Pero ahora esto parecía volverse mágicamente común, no de ese tipo de común tan simple, era algo tan común como la dulce miel que su madre agregaba a los postres y que, sin importar cuántas veces comiera esos postres, le parecía que cada miel era diferente de cualquier otra. Esto era así.

─Estoy seguro que podrás pasar los exámenes chuunin a la primera si te esfuerzas ─dijo Sasuke.

La plática había girado alrededor de los próximos exámenes de la joven. La cena ya había terminado y esa había sido la última frase que Sasuke dijo antes de levantarse de la mesa.

─Sakura, yo lavo los platos ─dijo tomándolos de la mesa el patriarca.

─No, tienes que ir a descansar ─respondió Sakura quien divertida y con una sonrisa hogareña le quitó los platos a su esposo─. Sé que has estado todo el día en una reunión con Naruto así que, rápido, quiero verte lo más pronto posible durmiendo.

Sasuke solo se la quedó mirando, de manera normal pero como solo él podía mirar, hasta que ella captó lo que decía su mirada.

─Yo no tardaré en llegar. Ve tú primero.

Sarada observaba a otro punto, sonrojada. Era tan bonito ver a sus padres en esos momentos. Solo Sakura podía descifrar lo que para Sarada parecía solo una mirada normal de su padre.

Sasuke se dirigió hacia su cuarto.

─Lo que dijo tu padre es cierto, nosotros no logramos pasar el examen a la primera pero tú sí podrías hacerlo.

─ ¿Qué? Imposible, ustedes son muy fuertes. Tú y papá debieron ser muy geniales ─. Sarada no lo creía─. ¡Papá! Estoy segura que cuando te volviste chuunin ya eras muy fuerte ─exclamó con ánimo y orgullo. Su padre se había detenido antes de subir las escaleras, estando a la vista de su hija ─. Además, no hay que olvidar que cuando eras adolescente salvaste al mundo shinobi. Fuerte, talentoso y bueno. En verdad mamá escogió bien. Me hubiera encantado conocerte, papá, cuando eras adolescente, nos habríamos llevado muy bien. En unos años, cuando yo también sea adolescente, espero ser como tú eras…

Sarada no podía reprimir la sonrisa sincera y es que pronto ella podría saber exactamente cómo era Sasuke cuando joven. Por eso se percató del ligero per frío silencio que se había hecho. El sonido de los platos siendo lavados por Sakura se había detenido, por un instante.

La menor pudo sentirlo y entonces miró hacia donde estaba su padre y sintió su corazón estrujarse.

─No creo que yo te agradase en aquella época.

La mirada perfilada que le había hecho su padre era, como menos, dolorosa. Parecía la mirada de alguien que sufría, en silencio, la de alguien que se oprimía el alma espinosa, con la mano descubierta. Era la mirada de alguien que deseaba que se llevaran sus recuerdos, aun sabiendo que eso no borraría sus sentimientos para con ello.

Pero Sarada no comprendió todo eso, por eso sintió esa punzada en el pecho. Sasuke siguió su camino hacia su cuarto.

─Sarada… ven a ayudarme con los platos ─. Sakura se asomó a la cocina y tomó de la mano a su hija, le dio esa sonrisa de "todo estará bien" y ambas se dispusieron a proseguir la labor.

La menor actuó como si nada pero ella sabía que si su madre le había dado esa sonrisa era porque algo malo había pasado.

Sasuke ya había llegado a su habitación, donde la cama matrimonial lo había recibido.

Él sabía que no podía borrar nada de lo que había hecho en el pasado, aunque enmendara actualmente todos sus errores, pero deseaba, anhelaba, que nada de aquellos tiempos tocara a su preciada chispa de fuego, chispa de esperanza. Su pequeña Sarada, porque aparte de todo lo demás, ella representaba el bien que había hecho hasta ahora. El bien que había creado con Sakura. El bien que podría vencer al mal.

Mientras tanto, solo quería que fuera su propia vida la que soportara el peso de la culpa.


Thomas Paine expresó hace tiempo: "Si debe haber problemas, deja que sea en mi vida, que mi hijo debe tener paz."


N/F: a que dan ganas de azotarme con lo mucho que me tardé -w-

Yo sé que eso no es de enorgullecerse, solo quería recalcar una verdad del universo :'v Pueden proseguir con los azotes.

No sé si es cosa mía pero de verdad que sentí cosita con el final de este capítulo. Sé que ya estarán con ganas del viaje en el tiempo pero será el siguiente capítulo el que dé a luz a este gran acontecimiento. Ahora la duda es a cuál momento del pasado enviaré a los tres viajantes, hagan sus predicciones. Además, si hay algún lector al que le interese alguno de mis otros fics, de diversas temáticas y pairings por cierto, en mi perfil está el orden en el que iré volviendo a escribirlos. Cuando actualice todos los fics, volveré a hacer el cronograma para la actualización de estos, según convenga.

Muchas gracias por los follows y los favoritos, y por supuesto al sensual review que me dejó la señorita. Estoy feliz de ver la aceptación que ha tenido el fic, el cual es mi presente hacia la obra de Masashi Kishimoto. Cosas bonitas hemos visto en estos meses, The Last: Naruto the Movie y el spinoff que hace poco terminó y que tuvo de protagonista a Sarada, y cosas bonitas veremos en adelante, Boruto: Naruto the Movie (aunque sé que la terminaremos viendo hasta el próximo año._.)

Antes de despedirme, algunos podrán ver algunos cambios en el primer capítulo y en este con respecto al anterior pero lo hice para hacer el fic lo más acorde posible, sin dañar mi trama, al cannon original.

¡Nos leemos!