Discleimer: los personajes que aquí se presentan NO me pertenecen, son obra y propiedad de Masashi Kishimoto. La trama mentada sí es de mi autoría.

Nota: los hechos ocurridos en esta historia transcurren cuatro años, aproximadamente, después de los sucesos del capítulo final (700) del manga de Naruto, justo después de los sucesos del spin-off de Naruto 700+10. Sarada tiene entre doce y trece años de edad.

¡Por el fandom y el cannon!


Haim Ginott dijo una vez: "Los niños son como cemento húmedo, todo lo que los toca les deja una marca."


Capítulo III

Lo que se rompió...


La noche había sido inesperadamente tranquila, y es que cataloga como inesperada pues Sarada pensó que la tensión que se había creado la noche anterior no podría ser rota ni por aquel filoso kunai con el que se había cortado el dedo una vez cuando era pequeña, aquel bello kunai que siempre había guardado debajo de su almohada desde entonces, creyendo que su filo era demasiado divino para dejarlo en las manos de alguien más.

Pero la noche había pasado, y la madrugada azolaba el cielo de manera lenta pero segura, mientras Sarada se despertaba por la voluntad acostumbrada de estar con las pilas puestas antes de que saliese el sol. Su mente estaba burbujeando pensamientos de una extraña confusión palpitante. Ella siempre había querido conocer a los Uchiha, a los Uchihas del pasado, a los héroes del sharingan. Le perturbaba un poco la idea de conocer a Uchiha Madara, el hombre que había asesinado al clan en pos de ser el único con el sharingan, pero ya tenía bien pensado la fecha a la que quería llegar, o algo así. Esperaba llegar cuando su padre tenía entre los dieciséis y los diecisiete años, así podría ver cómo se desenvolvía su padre como un adolescente, eso antes de la Cuarta Guerra Ninja. Para ese momento le daría una despedida motivadora y se marcharía con los demás, eso para evitar algún cambio en la guerra. Por mucho que le hubiese gustado la idea de evitar la guerra, era imposible de ignorar la importancia de esta en la unión de las aldeas ninja.

Así, teniendo este plan, no se encontraría con Madara, o eso suponía.

En medio del fresco silencio de la madrugada, tomó las cosas que había preparado la noche anterior; ropa, un kit médico, alimentos no perecederos, dinero que había ahorrado para gastar en lo que viese conveniente desde hace unos años, un mapa del mundo de las épocas a las que se dirigía, un libro de historia con el cual podría saber qué pasaría y cuándo, el álbum de fotos familiares (prueba más que suficiente por sí ocurría algo inesperado) y, por nostalgia infantil, aquel kunai afilado.

Sus padres acostumbraban despertar temprano pero siempre después de la salida del sol, así que envuelta en emoción, con su uniforme ninja y su peinado bien hecho, cargando el peso de sus cosas con la fuerza de la expectativa, salió por la ventana y continuó su camino saltando por los árboles, dirigiéndose al punto de encuentro en aquel campo de flores carmesí.

"Oh por Dios, oh por Dios, oh por Dios, lo voy a hacer, shannaro, ¡lo estoy haciendo!", pensaba en medio de salto y salto. Al ver que Boruto ya se encontraba en el punto de encuentro junto con Himawari, se sintió aliviada de que todo estuviese yendo bien, por ahora.

─Buenos días, tonto, Hima-chan ─saludó con la sonrisa de picardía más inocente de la vida. Boruto parecía entre muy vivo y despierto a muy exaltado y muerto. Sostenía de la mano a su hermana, más dormida que otra cosa, mientras esta sostenía un conejo de peluche con las orejas muy largas, y llevaba en su espalda un bulto más o menos del tamaño de toda su espalda. Himawari llevaba uno mucho más pequeño─. ¿No llevan muy pocas cosas?

─Nah, a diferencia tuya no me gusta meter la casa en la mochila ─dijo este en plena ironía, viendo el peso del mundo en lo que llevaba Sarada.

─Cállate, no sé cuánto pasaremos allá y quiero estar preparada para todo, como dice mamá, mujer precavida vale por dos ─. El bostezo de Himawari la interrumpió, la pequeña se restregaba los ojos con pereza y el sueño de todo el mundo─. O por tres en este caso.

─ ¿Y el viejo albino? Ya debería estar acá.

─Y lo estoy ─. A excepción de la adormilada menor, ambos chicos se vieron exaltados a sus maneras cuando el hombre en cuestión apareció en sus caras, con una sonrisa que cualquiera podría distinguir como la de la satisfacción de pasar inadvertido y divertirse al dar un susto de muerte. ─La puntualidad es muestra de la educación de las personas, me alegra verlos.

─Ah, claro ─. Boruto realmente veía mala espina en ese hombre.

─Buenos días, Toneri-san, estamos listos y dispuestos así que, si no le molesta, puede empezar a explicarnos ─. Todos conocemos la sensación de querer ser educados y hablar con la velocidad adecuada, cuando por dentro solo deseamos que las cosas se muevan, pasen más rápido o pasen de una vez. Pues Sarada estaba experimentando esa sensación con mucha fuerza, la suficiente como para atravesar su corazón desde adentro con solo sus latidos.

─Muy bien ─comenzó el mayor, realizando una serie de trece posiciones de mano que ninguno de los menores había visto en su vida. Y de pronto, la madrugada se detuvo y la luz comenzó a salir en forma de un círculo, debajo de los presentes, haciendo brillar en azul a las flores rojas del campo─. Los viajes en el tiempo son una cuestión demasiado complicada de entender pero espero poder ser conciso.

Sarada y Boruto asintieron. Himawari al verlos hacerlo, lo hizo también. Toneri prosiguió.

─Es mucho más fácil viajar al futuro que al pasado. Para viajar al futuro se necesita estar protegido por un chakra veloz y resistente, pues es fácilmente impulsado por las corrientes del tiempo, que se mueven al ritmo de las manecillas del reloj pero, para viajar al pasado, se necesita de un chakra tres veces más resistente, para que pueda soportar el chocar contra la barrera del tiempo y el espacio, y más poderoso, para que invierta las corrientes.

─ ¿O sea? ─preguntó el joven rubio claramente confundido, pero sin mostrar ninguna vergüenza por ello, al contrario que Sarada, la cual chocó su mano contra su cara. "Este tipo es tan tonto que da pena ajena", pensó.

─Significa que se necesita de mucho más chakra que el de una sola persona.

─Pero nosotros no somos tan fuertes ─dijo gravemente confundida la menor, coincidiendo con el pensamiento de los herederos.

─He ahí lo interesante, Hima-chan, este jutsu se alimenta del chakra potencial de las personas, es decir ─agregó rápidamente al ver la confusión en la cara de Boruto─, del chakra que llegarán a tener en el futuro. No tengo duda que ustedes, siendo miembros de familias sanguíneamente poderosas, alcanzarán gran poder en algún punto del tiempo futuro, el suficiente para completar el jutsu, seguramente.

La inseguridad de Sarada desapareció con esas palabras.

─Ahora formen un círculo, tomándose de las manos.

Los jóvenes obedecieron, se tomaron de las manos con seguridad, y con algo de vergüenza en el caso del chico por tomar de la mano a Sarada. Toneri cerró los ojos y repitió las posiciones anteriores y una barrera celeste y cristalina cubrió a los menores, como una esfera tacha en los polos.

─ ¿Espera un momento? ─interrumpió rápidamente Boruto─. Mientras estemos en el pasado, ¿qué pasará aquí? O sea, me refiero a que si nuestros padres notarán nuestra ausencia y… eso.

─Por eso no se preocupen, para eso detuve el tiempo ─señaló y los jóvenes observaron su entorno realmente y notaron que estaba en pausa. Más allá de pensar lo genial que era ese detalle, no podían evitar la idea de lo poderoso que era este hombre, tan fuerte como para manejar jutsus temporales.

Y este hombre tan elitista se había vuelto amigo de una pequeña en un campo de flores. Probablemente esto era demasiado extraño y dudoso pero solo para aquellos espectadores desconfiados, no para unos niños soñadores. Toneri continuó.

─Esta esfera se alimentará de sus chakras y los llevará al punto de llegada. No deben soltarse de las manos o podrán perderse en algún lugar de la línea del tiempo. Ahora lo único que necesitan hacer es decirme el lugar y fecha de su destino.

Boruto y Himawari miraron a Sarada, quien sonriente dejó salir de sus labios el tiempo acordado el día anterior.

─Algún punto entre el liderato de Senju Tsunade como Hokage y el posterior nombramiento como Hokage de Hatake Kakashi. En el barrio de los Uchiha.

─Es una buena fecha pero, ¿por qué el barrio de los Uchiha? ─preguntó Toneri.

─Por esas fechas ni siquiera padre vivía ahí así que me pareció un buen lugar para llegar. Estar en la aldea no debería ser difícil pues podríamos quedarnos ahí y nuestras apariencias no afectarían. Es un alivio que sepamos hacer jutsus de transformación.

─Eres inteligente, Sarada-tan. ¿Listos?

─ ¡Sí! ─respondieron los tres emocionados. Toneri le sonrió a Himawari y juntando sus manos dijo una frase que, si bien ninguno de los tres pudo entender, Boruto y Sarada tuvieron la sensación ver una gota de malicia en la sonrisa que el hombre albino hizo al terminarla.

Wenn die jahreszeit des Oblivisci-non-mekommt, rufe ich dich…

Y en medio de una luz cegadora e instantánea, nadie fue capaz de decir, pensar o sentir nada que no fuese como sus órganos internos perdían el sentido de la gravedad y la materia, y amenazaban con salir por sus gargantas, o al menos eso es lo que imaginaban. No se movían de sus lugares, parecía que la caída no afectaba lo que estaba dentro de la esfera, a excepción de sus órganos, claro, pero por instinto sujetaban con toda la fuerza que no tenían las manos de sus compañeros. Fuerza que Sarada casi no logra controlar.

Cuando esa sensación de caída que les impedía gritar se apaciguó, gritaron como nunca habían gritado en sus vidas.

─ ¡Demonios, vamos a morir! ─gritó Boruto, intercambiando la mirada con su compañera y con su hermana menor, pausando los alaridos para seguidamente continuar gritando con aún más fuerza.

Cuando la luz desapareció de sus alrededores y entraron a un túnel negro como el averno, callaron por el miedo que sentían de estar en una oscuridad demasiado silenciosa, oscuridad que no duró mucho pues la velocidad de la esfera se estabilizó por fin y vieron como el "túnel" tomaba todos los colores que conocían y los hacía brillar de color neón, en líneas y en pequeñas esferas luminosas.

El túnel parecía dividirse en muchos otros que terminaban en vórtices azules e índigos que no mostraban nada que no fuese vacío.

─Esto es… increíble ─dijo Sarada anonadada con la magia que la rodeaba.

─Qué triste que no podamos soltarnos de las manos, podríamos tomarnos una foto aquí ─dijo Himawari sin dejar de mirar todas las luces que nadie jamás había visto.

─Sí, es una pena ─ Los ojos de Sarada estaban hipnotizados por las luces que parecían moverse al ritmo de canciones y susurros encantadores─. Saben, me alegra mucho hacer este viaje con ustedes, creo que todo se ha vuelto tan mágico que siento que si parpadeo me despertaré en mi cuarto y todo habrá sido un sueño pero, si ustedes están aquí ─miró a su compañeros, sonriendo─, al menos será un sueño maravilloso que no solo yo recordaré. Gracias.

Y la sonrisa conmovió tanto que Himawari empezó a llorar entre la risa y Boruto no pudo evitar que su rostro se volviese rojo y caliente.

─Ya, Sarada, no te pongas en esas o sino moriremos ahogados por las lágrimas de Hima ─dijo Boruto ya menos sonrojado. Himawari solo se reía, apretando gentilmente la mano de Sarada.

Este era el momento, la heredera Uchiha solo rezaba, añoraba que, ahora que estaban entrando a un vórtice, este fuera el camino a la salvación de sus esperanzas más soñadoras.

Ahora el túnel que los rodeaba parecía estar lleno de imágenes en movimiento, borrosas, como televisores que perdían la señal. Y al llegar al final, una gran imagen se opuso en su camino y mostró la película que ninguno de ellos conocía.

Sasuke, ¿quieres estar solo otra vez?

─ ¿Qué es esto? ─preguntó realmente confundido Boruto. Sarada solo se quedó ida y en silencio. Era obvio que esa chica era la Sakura de trece años y era obvio que quien le estaba dando la espalda era Sasuke.

Tú fuiste el que me habló del dolor y la soledad... ahora mismo estoy sintiendo ese dolor... tengo amigos y familia, pero sin ti en mi vida... ¡sería lo mismo que estar sola! ¿Por qué Sasuke? ¿Por qué nunca me dices algo? Siempre este silencio…

Sarada quería hacer preguntas en voz alta pero ni siquiera podía formularlas en su cabeza. ¿Esto era la realidad o una pesadilla que había escapado de las manos de un demonio?

Como pensaba...Yo no soy como ustedes... tenemos diferentes caminos que recorrer. Cuando hacíamos misiones juntos, sentí que podía cambiar mi destino... Pero después de todo, mi corazón me dice que soy un vengador. Así debo vivir, nunca seré como tú o Naruto... Estos son los pasos que debemos dar, en nuestros caminos diferentes.

Yo... ¡Te amo tanto que ya no puedo soportarlo! Si tú y yo estuviéramos juntos... te aseguro que no te arrepentirás. Viviríamos felices cada día, finalmente encontraríamos la felicidad... ¡Haría cualquier cosa por ti!... Así que... ¡Por favor, quédate, te lo ruego! Cualquier cosa que me pidas, lo haría... por favor, quédate conmigo... Y si no puede ser... ¡llévame contigo a donde vayas!"

─ ¿Por qué tu mamá está… y por qué Sasuke se está yendo? Oye, Sarada, ¿me estás escuchando?

─ ¿Qué estamos viendo? ─susurró Sarada después de un momento, apenas de manera escuchable. El agarre de sus manos se estaba soltando y los Uzumakis al sentirlo, la tomaron con fuerza─. Esta historia no la conozco, no había visto a mamá así y a papá tan distan… ─. Algo cortó sus palabras de manera violenta, abrió los ojos con fuerza al ver como su padre dejaba inconsciente a su madre, debido a su intento de alertar a quien estuviese cerca de la huida de Sasuke, después de un "Gracias" que le rompía el alma con la tristeza de una despedida.

─ ¡¿Qué está haciendo Sasuke?! ¡¿Por qué le hizo eso, por qué la deja atrás?! ¡¿De qué estaban hablando?! ¿Un vengador? ─. Boruto no podía dejar de expresar su confusión, dolía ver a su maestro actuar de esa manera tan…

─… egoísta ─dijo Sarada, agachando su cabeza, el dolor en esta le estaba ganando, junto con una rabia y tristeza apaciguada─. Esto no es… no es real. Debe ser una mala broma, un genjutsu.

Pero antes de que siquiera pudiesen buscar explicaciones para esto, la imagen se apagó y encendió agresivamente, mostrando a dos compañeros ser poseídos por la violencia y sus deseos más oscuros, pero mostrando lo mucho que sufrían desde hace tiempo.

Yo pensé que nunca tendría un vínculo real con nadie... Hasta que conocí a gente como tú e Iruka-sensei... Sabía que siempre estabas solo... Me sentí mejor al saber que había alguien como yo... Quería pasar a saludarte... Eso me hacía feliz... Pero no podía, estaba celoso de lo fuerte que eras por lo que te convertí en mi rival. Yo quería ser igual a ti. Y finalmente hice un lazo. Fuimos en misiones como el Equipo Kakashi y te perseguí, con ganas de ser tan fuerte, tan genial... ¡Estaba muy feliz de conocerte!

Naruto... Tú te convertiste en mi mejor amigo.

Ninguno de los viajeros pudo evitar sentir miedo al ver a Sasuke en una apariencia grotesca y fría, y a Naruto con un aura violenta y terriblemente bestial, formando una esfera espiral bañado en chakra rojizo y un puño de relámpagos oscuros y chillantes.

─Tengo miedo, hermano, ya no quiero estar aquí… ─rogó Himawari apretando la mano de su hermano, quien no podía dejar de ver la pelea que estaba frente a ellos. Probablemente era la pelea más poderosa que había visto en su vida pero seguramente, aunque esto mostraba lo débil que era comparado a su padre, deseaba con toda su fuerza no haber visto esto nunca.

¡NARUTO!

¡SASUKE!

─ ¡Deténganse, por favor! ─gritó Sarada ya al borde del desconsuelo, soltándose del agarre de sus compañeros. En ese momento la burbuja en la que había estado, tanto la física como la psicológica, se rompió junto con las imágenes en movimiento. El padre al que amaba, el hokage que admiraba. Todo se había roto.

─ ¡Sarada, Hima! ─gritó Boruto cuando la corriente del tiempo los separó con violencia, haciéndolos chocar con todas las imágenes que borrosas se encontraban. La heredera Uchiha luchaba por recomponerse para pensar en una forma de salvarse pero la corriente violenta y los sentimientos que se acumulaban dentro de sí apenas la dejaban respirar.

Boruto apenas logró alcanzar a las chicas, nunca había visto a Sarada en ese estado en el que parecía auto-congelarse para evitar sentir lo que fuese que tenía que sentir, Himawari cerraba los ojos con fuerza. Ahora él debía formular un plan mientras eran arrastrados por una corriente que los estaba lastimando con cortes mientras más tiempo pasaba. "Demonios, ¡no me jodan! Esto debe ser una broma…", pensó el joven.

─Hima, ¡Hima! ─dirigió su voz a esta, la que se escondía en su pecho─, recuerda lo que dijo mamá, eres fuerte y ahora tu hermano y Sarada necesitan a alguien fuerte, como tú, por eso necesito que actives tu byakugan, rápido.

La menor obedeció, usando la fuerza de la inocencia de no entender tan bien lo que había visto.

─Excelente, ahora necesito que golpees a Sarada.

La cara de Himawari decía "¿por qué no lo haces tú?"

─No me mires así, está teniendo dificultades para respirar, necesito que desbloquees sus vías respiratorias y hagas fluir mejor su chakra. No podemos hacer un verdadero plan si sigue en shock ─acercó más hacia sí a la Uchiha, quien seguía sin ver hacia arriba, sin reaccionar─; yo podría hacerlo pero sin el byakugan está el riesgo de que lo haga mal… y le haga petar un pulmón.

Himawari asintió y con la concentración en su mano, de un golpe hizo que Sarada tosiera todo el aire que no la dejaba respirar, irónicamente.

─ ¿Qué? ¿Me golpearon? ─Sarada volvió en sí solo para ver la situación en la que estaban, siendo llevados a quién sabe dónde por una corriente llena de los pedazos afilados del pasado que se negó a seguir viendo.

─No digas nada más y activa tu sharingan, necesitamos salir de aquí.

Y así lo hizo, con dos dōjutsus oculares viendo, la probabilidad de salir era mayor. Y lo vieron, aunque no sabían qué buscar.

─Veo portales en las paredes pero no sé a dónde van ─dijo Sarada todavía algo agitada.

─Veo líneas de chakra conectados a nosotros que se dirigen ahí ─señaló finalmente el lugar la menor.

─Coincide con uno de los portales que veo, debe ser el destino que tenía Toneri-san para nosotros ─afirmó Sarada.

─Antes de entrar ahí… ─interrumpió Boruto─, quiero que quede claro que esto no es como lo pensábamos y estoy casi seguro que ese portal no nos llevará a dónde queríamos que nos llevase ─. Y es que por primera vez no había forma de que Sarada no le diese la razón a su compañero. Esto era un engaño en el que habían caído por completo, y tan solo por el sueño infantil de una reunión eterna con su padre.

Aun así, lograron entrar a la corriente que los llevaría a ese portal. Lo que les esperaba era incierto pero aunque temían lo que había ahí "afuera", era imposible para ellos el seguir siendo lastimados por la corriente del tiempo.

Se impulsaron como si nadasen y, al acercarse al vórtice elegido, pareció arrancarlos de la corriente y la sensación de caída se volvió una realidad. El aire era más caliente que en el túnel pero aun así no evitó que gritasen mientras caían desde una altura lo suficientemente alta como para que Boruto tomase a su hermana, para evitar que ella se rompiese algo. Sus habilidades ninja fueron esplendidas en una caída que los terminó arrastrando en la tierra de un campo vacío, rodando por una cuesta.

Al detenerse y por fin respirar con un aire más normal, se miraron entre sí, asegurándose de estar en buen estado, y, aliviados, comenzaron a reír.

─Fue más divertido salir que entrar.

─Eso puedes darlo por hecho, Boruto ─dijo Sarada inhalando y exhalando con fuerza.

Intentaban recomponerse del golpe, soltando unos cuantos "Ay, ay, ay". Cuando lo hicieron, la menor observó hacia el este.

─Veo algo ─dijo la menor a sus compañeros, su byakugan seguía activo. Seguidamente, una explosión los hizo levantarse rápidamente─, es ahí, está como a medio kilómetro.

─ ¿Qué hacemos? No sabemos dónde estamos, podríamos estar cerca de una batalla de la guerra ─comentó Boruto notablemente cansado e irritado. Es que no hallaba el momento para partirle la cara al hombre que los había embaucado en este enredo.

─Pues vayamos a averiguarlo ─dijo Sarada. Si bien era riesgoso ver qué estaba pasando, eso podría ubicarlos en algún punto del tiempo, fuese el que fuese─, ocultemos nuestros chakras lo más que podamos, Boruto, tú irás a la par de Himawari, ella nos guiará con su byakugan, yo iré en la retaguardia, aún si no puedo usar mi chakra para golpear, puedo ver con mi sharingan los movimientos de un enemigo sin necesidad de llamar la atención .

Con la Uchiha recompuesta, los otros dos asintieron y se pusieron en marcha, corriendo ágilmente a través de esa plena nada. La explosión era cerca, llegarían rápido a esa velocidad. Sarada sabía que esta posición los ponía en descubierto pero era lo que mejor podían hacer, no podía pensar en nada más, necesitaba concentrarse en esto para mantener la calma. Aunque fuesen solo unos niños, eran los hijos de sus padres y eso, y solo eso, ya era suficiente para seguir adelante.

─Ahí adelante, veo a cinco personas ─dijo Himawari deteniéndose antes de una pequeña colina.

─ ¿Reconoces alguno de esos chakras? Porque sí es así eso sería algo bueno, ¿no? ─agregó Boruto a espera de una respuesta.

─Sí, los reconozco a todos, son… ─dijo Himawari arrugando el entrecejo y aumentando la tensión en el ambiente. ¿Eran amigos o enemigos? Si es que podían aún usar esas palabras─, el tío Sai, el tío Yamato, papá, la tía Sakura y el tío Sasuke ─. Sarada no tomó lo último a buenas, estaba confundida y realmente no sabía qué pensar.

─Acerquémonos lo más que podamos ─. Sarada realizo unas posiciones de manos─. Con mi sharingan he creado una ilusión que nos mimetiza con el ambiente, es estable pero muy básica. Si hablamos nos escucharán, pueden tocarnos y si alguien nos ve con un byakugan o sharingan estamos fritos.

Se arrastraron sigilosos para poder ver lo que estaba pasando, desde el punto en el que estaban podrían ser fácilmente vistos si no estuviesen camuflados.

─Tu sueño era ser hokage, ¿no?

Por un momento, Sarada pensó que la voz de su padre se dirigía hacia ella pero al ver la escena de adelante, era obvio que él no la estaba viendo a ella. Un Sasuke adolescente estaba demasiado cerca de un Naruto de la misma edad, con una pose totalmente confiada. Ninguno de los presentes salía de su estupor, y los viajantes se quedaron igual al ver a Sasuke sacar su katana.

─Pues ahora mi sueño es acabar con tu patética vida.

Boruto tuvo que taparle los ojos y la boca a su hermana, pues la sucesión de escenas que ocurrían justo frente a ellos, era algo que ni en sus sueños más locos hubieran pensado. Sasuke intentando matar a Naruto, Sai interponiéndose, madera y relámpagos, incredibilidad y mucho dolor, más que el que reflejaban los ojos jades de Sakura.

Para cuando Orochimaru llegó, la calma se desbordaba de los ojos de Sarada en forma de lágrimas de indignación. Cuando todos se marcharon, cuando la batalla y todo lo que sintieron pasó, los viajantes se quedaron acostados de espaldas a la colina, con el atardecer tras ellos. La menor había dejado de llorar y era ayudada por su hermano para levantarse. Boruto estaba de pie frente a su compañera, quien estaba casi hecha bolita sobre sí. Era este momento en el que Boruto sintió lo que era la impotencia del poco vocabulario.

─Sarada… ¿cómo te sientes? ─preguntó él mientras deseaba que ella levantara la vista y le dijera "muy bien, idiota" o algo por el estilo, como para pensar que todo seguía siendo igual y que todavía había algo que salvar.

─Acabo de ver morir todo lo que creía saber de mis personas queridas ─respondió tranquilamente Sarada, virando su cabeza hacia arriba. Ahora no cabía duda que lo que el túnel les había mostrado era real. Cuando ella alzó la vista para mirarlos, Boruto y Himawari vieron sus ojos más rojos que nunca pues un Mangekyo Sharingan se había abierto paso entre el brillo del casi llanto─. ¿Tú cómo crees que me siento? ─preguntó con una calma rota y una sonrisa auto-impuesta.

Ahora eran niños perdidos en un mundo desconocido, un mundo en el que la esperanza los había olvidado y la inocencia los había castigado. Y no podían dejar de pensar en lo que se rompió.


Mientras tanto, a una distancia lejana, un joven de cabello largo y azabache dirigía su mirada carmesí hacia un punto en el atardecer donde sintió algo despertar, entre el chakra joven de tres niños.

─ ¿Pasa algo, Itachi? ─preguntó su compañero de piel azulada.

─No, nada en realidad.

Y lo que vio, más allá del bosque en el que se encontraban y más allá de las montañas, era algo que tenía que investigar lo más pronto posible.


Norman Cousins una vez comentó: "La muerte no es la mayor pérdida en la vida. La mayor pérdida es lo que muere dentro de nosotros mientras vivimos."


Aclaraciones: "Cuando llegue la temporada de los No-me-olvides* te llamaré." Fragmento de la canción βίος (nZk/Mika Kobayashi) la cual no me pertenece, por supuesto.

*Los "no-me-olvides" son flores muy pequeñas y azules, las cuales tienen ese nombre por una leyenda en la que un caballero le dio esas flores, que crecían a la orilla de un río, a su amada antes de hundirse en el agua pues él resbaló y por lo pesado de su armadura le fue imposible salir. Se ahogó pero no sin antes decirle a su amada "No me olvides".

El Mangekyo de Sarada: muchos estarán como "¿Qué onda?" con esa parte pero explico. El Mangekyo Sharingan, se supone, nace por la pérdida del amor, el nacimiento del odio y/o la perdida de alguien con quien se tenía un lazo valioso. Sarada ama a su padre y a su madre pero eso no se limita a su ser físico, ama también la vida pasada de estos, a los Sasuke y Sakura que ellos le contaron. Al darse cuenta de lo mucho que distan las historias de la realidad, fue como verlos morir frente a ella, aunque esa muerte no sea "física" o "real".

N/F: no sé qué tan cruel me quedó esto, la verdad tardé mucho en acomodar ideas para este capítulo. Sabía qué quería que pasara, pero no cómo, eso y que estoy estudiando para los exámenes de bachillerato (todo sea por no estudiar matemática) me llevaron a publicar capítulo hasta ahora. Si les gustó, no les gustó o tienen una opinión que deseen compartir, pueden dejarlo en un review. Espero tener la continuación para finales de abril (fecha totalmente realista). Me despido, no sin antes decirles que, mi libro, Luna de Plutón, está siendo un éxito en todos los vórtices del túnel de la corriente del tiempo… esperen, ¿qué?

¡Un saludo!