Bueno ya se que estoy un poco retrasada, pero cumpliendo, ya casi aparece nuestro guero asi que no coman ansias...


Capitulo.- 5

Candice sentía que las piernas aun le temblaban, estaba en su habitación a donde se refugio después de que María se lo ordenara, no podía creer que Terrece tuviera ese efecto sobre ella, su voz la había llenado de corrientes eléctricas que chocaban entre si dentro de su cuerpo causándole dolor, y recordar a Susana… "La duquesa de Granchester", le dolía el alma, era hermosa sin lugar a dudas, delicada y elegante, exactamente como lo exigía el título, a su lado… ella era… nada, aunque se prometió no llorar más a causa de Terrece, sus ojos comenzaron a cubrirse de esa trasparente y liquida agua salada.

-Quieres hablar? – la voz de María que entro a su habitación sin que ella siquiera lo notara la sobre salto. Levanto la vista pero la imagen era demasiado borrosa por el llanto que cubría sus pupilas… los brazos de su "patrona" la rodearon sin dilación.

-Lo sabe verdad…?- pregunto sintiendo la vergüenza cubrirla, ahora no sabia si lloraba por el engaño de Terrece y lo que no fue, o por la vergüenza que sentía al darse cuenta que María sabia sobre su relación.

-No todo, pero lo suficiente como para saber el porqué de la aparición de los duques… me lo figure desde que Susana apareció aquí la primera vez… Terrece tardo más de lo que me esperaba.- menciono con una familiaridad que sorprendió a Candice.- Mary Jane me hablo de ello… y me previno cuando Susana estuvo merodeando su casa…- aclaro al ver la cuestión en el rostro de Candice que se había separado de su abrazo y comenzaba a limpiar sus mejillas.

- Yo… no soy una buena persona…- el nudo en su garganta no le permitió a la rubia decir más.

-Me he cansado de decírtelo… todos tenemos una doble personalidad… doble cara, nadie muestra su verdad sino le conviene… y yo no soy la excepción a esa regla, tu no tendrías por qué serlo tampoco.- sonrió como siempre lo hacía. Sin culpa.

-Pero yo… fui la querida de Terrece… no fui su mujer pero… eso nadie lo sabe…- comento y aclaro sintiendo que se hacía pequeña por la vergüenza que reconocer aquello le causaba.

-Que inocente eres Candice… no fuiste su querida, y sé que no fuiste su mujer… Mary Jane te admira por eso… y por eso fue que te envió a mí, sabía que no me negaría ayudarte y a protegerte, y ahora que te he conocido… yo también te admiro.

-Usted…. Me admira?- no encontraba un motivo por el que María pudiese tener aquella sentimiento para con ella.

-Cuando te vi por primera vez no me pareciste nada fuera de lo común, eres hermosa, no se puede negar, pero…parecías como cualquier otra chica que escapa de casa tras el dinero o una mejor posición social, no quería creer lo que me confeso Mary jane en su carta, pero he visto tu comportamiento y tu actitud, tienes la educación de una dama… eso habla de que no tuviste carencia alguna que incitara tu ambición…, eres muy fácil de abochornar… cualquier cumplido que recibes sonroja tus mejillas… como una virgen… eso habla de tu poco trato con el sexo masculino… podría asegurar que Terrece fue tu primer novio, el primero del que recibiste una caricia más profunda que un simple e inocente beso…

Candice abrió los ojos, María parecía conocerla de toda la vida pero aun no comprendía porque se había ganado la admiración de ella y de la anciana Mary jane, María vio la confusión en el rostro de la chica y sonrió para después continuar hablando.

-Candice… no te has preguntado porque hay un par de nuevas empleadas y a donde se fueron tus compañeras de esta pequeña casa?..., hasta cuando piensas controlar tu curiosidad sobre la segunda puerta del pasillo inferior?..., sabes que tus compañeras ya la han cruzado y por ello ya no están contigo?...

-Las ha despedido?.- pregunto angustiada.

-No, ellas necesitan el trabajo, al igual que tu… no tienen a donde ir, pero fue su elección no la mía, yo jamás obligaría a nadie a hacer algo que no desea….Te he visto cruzar día tras día frente a esa puerta y observarla… pero a pesar de tu curiosidad jamás has hecho el intento siquiera de acercarte, eso me dice mucho más de ti… y me ha confirmado que eres alguien digno de confianza y con un firme carácter… por eso es que he creído por completo en las palabras de Mary jane… fuiste tú quien se negó a estar con Terrece y preferiste dejar todo antes de venderte… y eso te hace digna de nuestra admiración… ven conmigo Candice… tengo algo que mostrarte- la invito a seguirla y la chica acepto.

Candy siguió a la mujer, cruzaron la silenciosa estancia, desde que las otras dos joven se habían prácticamente desaparecido de ahí, estaba demasiado callado, la pequeña cocina era una tumba, y las dos nuevas jóvenes que junto con ella atendían a las clientes en el mostrador o tomándolas medidas… regresaban a sus casas después de cerrar la tienda, tenían hijos y maridos que atender. Bajaron la escalerilla que las llevaría al pasillo detrás de la casa de modas, ahí estaba esa puerta a la que se refería María y la mujer ya estaba parada justo frente a ella.

-Esta puerta permanece abierta durante el día pero se cierra al igual que el taller al caer la tarde…-María la invito para que la abriera, Candy se sentía un poco confusa pero al final tomo el pomo de la puerta y comenzó a abrirla, se sentía como cuando a escondidas de la familia ella y Annie se escabulleran para ver los regalos de navidad sin poder detener su curiosidad.

Cuando la puerta estuvo abierta, María paso delante de ella invitando a que hiciera lo mismo, aun algo reservada la siguió, María volvió a cerrar la puerta con llave, el cubículo que se escondía detrás de aquella hoja de madera no era más grande que el pasillo fuera de esta, pero no había otra puerta, había una escalera y el ruido era más claro… había mucho movimiento detrás de aquella pared, era como si estuvieran en un pasadizo secreto y al parecer eso era. Candy subió la escalera detrás de María y en lo que parecía una simple pared había un cerrojo, María busco entre sus faldas y saco una llave.

-Esta otra puerta también se cierra después de las seis… solo yo tengo la llave que puede abrirla… y siempre la llevo conmigo…- Candy respondió con una sonrisa cómplice igual a la que le mostraba María. Cuando se escuchó el clic después de girar la llave, María empujo un poco y la pared se abrió, ambas la cruzaron.

Candy estaba sorprendida, cuando estuvieron del otro lado, la puerta se cerró desapareciendo en la pared y justo sobre esta un enorme cuadro que terminaba de disimular su existencia, María le sonrió pero continuo caminando en aquel enorme salón vacío, había algunos muebles en tonalidades carmesí.. Y detalles dorados, el piso estaba cubierto con una alfombra a juego y las cortinas que dividían esa estancia eran también purpuras… el lugar estaba impregnado de olores fuertes a tabaco y alcohol y el ruido era más claro, las risas y voces varoniles se escuchaban con más claridad.

Al salir de esa área un pasillo largo las esperaba, había varias puertas y salían sonidos que le eran desconocidos, jaleos y apasionados gemidos, era demasiado inocente, María sonrió al ver la expresión dibujada en las facciones de la chica…

-Algunos clientes han llegado temprano hoy…- fue el indiferente comentario de labios de la "Madame".

Candy tenia las mejillas coloradas y sentía que su corazón latía acelerado, prefirió no preguntar nada, lo que pasaba en su mente era demasiado indecente como para siquiera pensar en ello, además era imposible…

Casi al centro del gran pasillo se encontraba un enorme arco, cuyo vacío era cubierto por cortinas que llegaban hasta el suelo, María se detuvo en medio de estas e invito a Candice a acercarse, separo la gruesa tela apenas unos centímetros cuidando de no ser vistas, era temprano y no creía que estuviera lo suficientemente lleno como para que alguien pudiese notar su presencia, además, sus joyas eran muy listas y mantenían la atención de los clientes sobre ellas, Candy asomo un poco por la estrecha abertura, pero María la empujo suavemente, salieron a un balcón que a cada lado tenía unas escaleras descendentes… ahí los sonidos eran perfectamente reconocibles, las voces eran claras y la música que sonaba era un tanto estruendosa, el lugar estaba prácticamente en obscuridad solo unos cuantos candeleros en algunos lugares estratégicos rompían la penumbra, los verdes ojos se abrieron a mas no poder y un grito ahogado quedo dentro de la garganta de Candy cuando su puño cubrió su boca.

-Estas dentro de un salón para caballeros… un prostíbulo.- afirmo María sin pisca de vergüenza.

Candy se volvió a verla deseando poder escapar pero a la vez sentía la curiosidad de ver más… de saber más, María se acercó a ella y le apoyo ambas manos en sus temblorosos hombros.

-No tienes nada que temer… te he dicho que todos tenemos una doble cara… nadie es lo que aparenta… o lo que desea que los demás crean que es… somos como las monedas Candice… siempre habrá otra cara oculta a nuestra espalda… vamos… iremos a un lugar más tranquilo para hablar.

Candice sentía las piernas duras, no creía poder dar paso pero se obligó a ello… María camino frente a ella invitándola a seguirla y ella lo hiso aunque su mente le gritaba que renunciara a ello. Volvieron tras las pesadas cortinas y continuaron por el pasillo hasta el final, una puerta de gruesa madera se abrió ante ellas después que María usara una vez más una llave, ambas entraron y María le ofreció que tomara asiento en una elegante salilla dentro de lo que parecía ser una enorme oficina.

-No vas a juzgarme Candice?- pregunto al ver como la joven bajaba el rostro ocultando su sorpresa. Candy no pudo responder, en su razón sabía que aquello estaba mal, pero por otro lado, María era una buena mujer… si no lo fuera no la hubiese ayudado… o era su forma de atraer jóvenes para aquel lugar?... el corazón se le acelero nuevamente.

-No hubiese querido que estuvieras aquí… por lo que me ha informado Mary jane eres una joven demasiado inocente de la realidad de la vida… pero por ahora creo que es lo más seguro para ti, desde que Mary jane me previno sobre la búsqueda que realizaba Susana… y la de terrece… - Candy levanto la mirada sorprendida… Terrece la estaba buscando?, con qué fin?.

-Te sorprendas… no te dejes engañar Candice, la búsqueda de Terrece es solo por egoísmo, no acepta no haber logrado su objetivo contigo…- la mujer parecía leerle la mente… o era que su rostro era demasiado expresivo que todo se reflejaba en el?.

-Hace un par de meses Mary Jane me mandó una carta advirtiéndome que Susana te buscaba, no te conoce por supuesto, pero escucho de ti y ha decidido eliminarte…, Terrece también te ha encontrado y seguirá insistiendo en convertirte en su amante… y creo que está decidido a lograrlo aun a la fuerza, por ello es que me he visto en la necesidad de revelarte mi otra "Profesión"…, pero no te equivoques Candice… en este lugar nadie está obligado, las jóvenes que has visto y que trabajan también en el taller han elegido por sí mismas, todas han descubierto una cara de sí mismas que no conocían, bajo el pretexto de la necesidad de dinero aceptan estar aquí para satisfacerse a sí mismas de una forma que jamás lograran en otro lugar…

-Eso no es posible!- negó Candice ante aquellas palabras.

-Aun no conoces mucho sobre ti misma… aquí escucharas y veras cosas que te harán conocerte mejor como mujer, nosotras también tenemos necesidades Candy. Pero eso lo hablaremos luego, lo único que deseo es que te quede claro que nadie es forzado a trabajar aquí, como tampoco a permanecer, cuando alguna joven encuentra a alguien y desea dejar esto… lo hace, es por ello que no permito que tengan mucha relación con los clientes de la casa de moda… de esta manera nunca son reconocidas cuando salen de aquí… por lo menos no por las esposas de sus clientes. Pero pasemos al motivo principal de traerte aquí… como ya te he dicho estas siendo buscada y tus enemigos no juegan realmente limpio, dejarte sola en la otra área de la casa es ponerte en charola de plata para ellos, Susana no te perdonara haber estado con Terrece , es una joven orgullosa y vanidosa… acostumbrada a ser ella quien desprecie a los hombres y no que estos la dejen en segundo lugar… y terrece está siendo movido también por la vanidad y el orgullo… ha sufrido varias bromas a causa de su amigos por no haber logrado lo que su padre y su abuelo si lograron… domar a una americana.

-no entiendo…- Candice estaba sorprendida, María parecía conocer muy bien a la familia de terrece y sobre todo al joven y a su esposa… acaso María era…, no, eso era aún más imposible.

-No te revuelvas Candice, yo no soy "nada" de la familia de terrece pero si conozco a su madre… o la conocí, era una actriz de teatro americana, muy hermosa, compartimos una época muy difícil en nuestras vidas, al igual que tu fue engañada, el padre de terrece… Richard la trajo con engaños a Londres al igual que lo hicieron contigo, igual que lo hicieron con Mary jane.

Los ojos de Candy mostraron su sorpresa ante aquella revelación… no podía creer que aquello fuese como una tradición para los Granchester… pero parecía que aquel juego pasaba de generación en generación.

-Este será el único lugar donde podre cuidar de ti, si te dejara en el apartamento tras el taller…me temo que pudiesen mandar a alguien para hacerte daño… o el mismo terrece podría llegar a ti y forzarte a ir con él, yo no podría darme cuenta… mientras ellos no supieran de ti no había problema pero esta vez se han salido con la suya… fue muy imprudente de mi parte mandarte llamar a la presencia de Susana… pero quería ver si ella te reconocía, si no lo hacía estarías segura, pero al parecer sabia más de ti y la presencia de Terrece confirmo sus sospechas, eso no me lo esperaba. Por ello te pido disculpas…- María parecía realmente arrepentida y sincera.

-Como… como era la madre de Terrece?- la chica no dio mucha importancia a algo que no se podía evitar, tarde o temprano hubiesen dado con su paradero… no tenía nada que perdonar, pero si sentía curiosidad por saber de la mujer que terrece odiaba… el día en que la comparo con ella durante su última discusión, supo que aquel hombre tenía mucho resentimiento hacia la mujer que la diera la vida.

-Los Granchester tienen por costumbre buscar mujeres indefensas y desconocidas… yo fui una de ellas… yo era la amante en turno de Richard, en uno de sus viajes a América volvió con Eleonor, una mujer extremadamente bella, al principio me sentí celosa de que alguien tan joven tomara mi puesto y como era de esperarse… Richard quiso deshacerse de mi … si yo me hubiese negado a alejarme seguro hubiese encontrado la manera de desaparecerme… pero yo fui un poco más lista, a mí no me unía ninguna clase de sentimientos a él, yo siempre fui consiente de mi papel, así que le pedí esta casa y una buena cantidad de dinero si quería que me alejara, también viví en la casona de Mary jane… el regalo del duque Richard II, el abuelo de terrece… ella también fue una víctima del falso amor, y también fue desechada cuando hubo una más joven y bella que ocupara su lugar, siendo americana y sin familia… tuvo que aceptar las limosnas del hombre que la trajo con la promesa de un matrimonio que nunca llego… la hecho de su cama, pero la necesitaba para cuidar de sus "concubinas", ofreció pagarle una suma de dinero y permitirle que viviera en esa casona a cambio de que se asegurara que nadie ajeno a el entrara o supiera sobre quien se alojaría ahí, Mary Jane sabía algo de hiervas y eso le convenía al viejo para no tener hijos bastardos… así que la coloco ahí a cambio de no dejarla morir de hambre en las calles de Londres o.. Desaparecerla.

Richard accedió a mi pedimento y Eleonor entro en mi lugar a la casona de Mary Jane, yo me gane la amistad de Mary… me costó, pero al final logro aceptarme al igual que lo hiso con Eleonor… un día Eleonor se dio cuenta que estaba embarazada, yo acudía con frecuencia a visitar a Mary Jane y nos enteramos las dos al encontrarla desmayada, sabíamos lo que tenía que pasar… habría que deshacerse de la criatura, Eleonor no deseaba que Richard la obligara a ello y decidió huir…, Mary jane y yo lo planeamos era injusto lo que nos hacían así que logramos sacarla y yo la oculte aquí… igual que lo estoy haciendo contigo… Eleonor se convirtió en el amor verdadero de Richard, pero su padre lo obligo a un matrimonio forzado con una mujer que tenía la misma belleza e inteligencia de un cerdo…, no pudo decir que no y se casó abandonado la búsqueda de Eleonor… no supo que sería padre… hasta que ella murió un año después del nacimiento de Terrece, Eleonor vivió en este lugar, pero la tristeza y el dolor de saber que Richard se había casado con otra jamás la abandono, fue feliz con su hijo, pero su corazón quedo muy dañado… no resistió mucho. Fuimos como hermanas a pesar de haber sido víctimas del mismo hombre y ella me pidió que le dijera a Richard la verdad sobre terrece, no quería que su hijo creciera sin apellido… le costó mucho a Richard lograr que su padre aceptara a su bastardo y más que su indignada mujer lo aceptara como el primogénito, la condición fue que nunca diría un palabra sobre Eleonor, ni para bien ni para mal… y no se metería en la educación de su propio hijo, así que terrece fue educado por su abuelo y despreciado por la que creía que era su madre… y fue precisamente esa mujer quien le grito a la cara que era hijo de una mujerzuela que se vendiera a su padre… con ello se ganó el desprecio de su suegro que la envió a la propiedad más apartada que existiera dentro de la familia y con ello le quito la posibilidad de tener hijos, Terrece es el único descendiente con sangre Granchester y el orgullo de su abuelo, por lo que Terrece jamás haría nada que desagradase a su abuelo.

Richard volvió con frecuencia a este lugar… hablábamos de Eleonor por horas hasta que borracho se quedaba dormido, un día decidió reanudar su relación conmigo, pero esta vez fui yo quien puso las condiciones… no puedo decir que nos une el amor… pero si tenemos algo especial…, mientras estés aquí nadie podrá tocarte… ni siquiera Terrece, pero si sales de esta casa… no podre protegerte de la misma manera… paro tampoco te puedo obligar a aceptar mi ayuda… eso es tu decisión.

Candice estaba muy sorprendida por todo lo rebelado, sentía lastima por la vida de Terrece, comprendía el porqué de sus acciones… quizá…, no, ella jama podría ser su amante, y menos ahora que interiormente comenzó a darse cuenta de que ella misma tenía una doble cara que era lo que la había llevado a huir con el… su amor… tampoco había sido verdadero.

-Gracias… yo… no se cuál sería mi papel aquí… de qué manera tendré que pagar el sustento… yo no… no quiero convertirme en… no podría.- Candy estaba consternada y nerviosa, pero tenía claro lo que no quería y eso era que jamás se entregaría a un hombre que… no amara realmente.

-Candy, no te confundas… las chicas que están aquí es por voluntad, pero ya conocerás sus motivos para hacer lo que ellas hacen… tú no tienes que hacerlo, no te pediría algo así, pero, si te la pasaras algo aburrida si permaneces encerrada en una habitación, por lo general aquí no se duerme mucho, es por eso que las chicas toman turnos… así pueden dormir de día, y las que descansan de su turno de noche son quienes me ayudan por el día en el taller… pero les toca trabajar aquí después.

-Podría ayudarte aquí… - sugirió,- con la limpieza del lugar…

-Me obligarías a despedir a personas que lo hacen… no quiero que te vean aquí Candice, eso arruinaría tu reputación en la casa de modas… y es ahí donde tú me haces falta. Pero… déjame pensar esta noche en algo para que puedas estas con nosotras sin arriesgarte… te vas a divertir sin tener que divertir a nadie… te lo aseguro.- María le guiño un ojo con picardía y complicidad.- por hoy dormirás en mi habitación…, no la necesitare, mañana te arreglare una que este lo suficiente cerca de la mía para mantenerte asegurada.

María se puso de pie y la guio a otra puerta muy discreta dentro de la oficina, la habitación que pareció ante sus ojos era espectacular, digna de una reina, decorada con elegancia y muebles que hablaban de distinción, agradeció cuando María le ofreció el cuarto de baño para que tomara una ducha… le aseguro que dejaría ropa de dormir para ella sobre la cama, no quería que regresara por el momento a su antigua habitación en la parte trasera del taller, ella no podría acompañarla porque ya estaba retrasada con la atención del lugar que parecía estar más lleno a cada minuto que corría.

Cuando salió del baño se sentó en la cama y observo la vela que alumbraba al lado de la cama sobre la mesilla de noche, el día había sido algo pesado sin embargo se descubrió pensando en algo que nada tenía que ver con Terrece o con lo que María le revelo, pero con un suspiro de desilusión alejo aquellos pensamientos, ya nada podría hacerse, ella estaba en un pasado que nadie recordaba su familia la había olvidado. El sueño se fue de su persona hundiéndola en un mar de reproches que se hacía a sí misma, porque no fue más valiente?… se detuvo frente al espejo y vio su figura… la bata que María dejara sobre la cama era muy similar a las que terrece le regalaba, seria así la ropa que usaban las chicas de aquel salón para caballeros?, se sentía prácticamente desnuda con aquella prenda que llevaba puesta pero… a la ves sentía algo que despertaba en su cuerpo… un deseo… un anhelo… el mismo que sintió en las diferentes secciones de besos que tuvo con terrece…. Tal como lo dijera María… todos tenían doble cara… ella no era la excepción… terrece la había besado con pasión… la había acariciado con un poco de descaro… pero, aquella necesidad que la hiciera sentir no era por terrece… sino, por quien no dejaba su mente ni por un momento… se sintió mal, se sintió una hipócrita… siempre rechazo ir más lejos porque reaccionaba al recordar que era terrece quien estaba con ella y no quien ella deseaba. De pronto se descubrió pensando y deseando saber más de la vida de aquella jóvenes, que sentirían al estar con hombres?, realmente se podría disfrutar de algo tan sucio?… María había insinuado algo sobre eso, pero ella dudaba que pudiera tener algo de agradable tener un hombre sobre su cuerpo…. La abuela le había hablado muy poco sobre eso… porque no la consideraba aun en la edad para casarse y no tenía ningún prometido que acercara ese momento… en ese tiempo estaban muy lejos de siquiera imaginar lo mucho que cambiaría su vida… que estaría pensando su abuela de ella en ese momento?, si supiera donde se encontraba seguro le daría uno de sus tantos ataques al corazón… pero uno real… no como los que fingía cada que deseaba salirse con la suya frente a …"El".

Estar ahí sola le estaba dando mucho en que pensar y no quería hacerlo… así que salió de la habitación por la puerta que la llevaría a la oficina de María, estaba vacía, se aventuró a ir por el pasillo fuera de esta, camino tratando de no hacer ruido hasta que llego a la enorme cortina que dividía aquella área del enorme salón bajo las escaleras, la abrió un poco y sus ojos se agrandaron con lo que alcanzaba a ver desde su escondite.

Las jóvenes se sentaban en las piernas de los hombres pero estaban con muy poca ropa, sus senos estaban al borde de los corsés de brillantes colores y los calzoncillos eran demasiado cortos, sus piernas estaban prácticamente desnudas… las medias eran trasparentes y sostenidas por los ligueros que eran demasiado coquetos para su gusto, pero los caballeros de la sala parecían estar encantados con aquellas vestimentas… las batas que se suponían debían cubrirlas se sostenían en los brazos pero totalmente abiertas… y otras estaban en algún respaldo olvidadas por sus dueñas.

Las chicas no parecían molestas de que aquellos hombres las besaran en la piel que asomaba de sus senos… ni que pasaran sus manos sobre sus "desnudas" piernas al contrario parecían disfrutarlo… su mente comenzó a jugar con ella y sus ojos fueron dominados por la imaginación… se vio a sí misma en brazos de… el hombre que dominaba sus sueños… pronto sintió un fuego que le nacía en el interior de su cuerpo y que la invadía poco a poco al imaginar sus manos recorriéndola con aquella lentitud… creyó sentir su sedoso pelo rosándole la sensible piel de los senos mientras su boca se perdía entre estos y la besaba en el mismo lugar repetidas veces… pronto sintió calor y su respiración se agito… el levanto la vista y sus ojos negros la miraron fijamente…. Un momento… ese no era el… sus ojos… no…. Aquello la trajo a la realidad y cerro la cortina con rapidez… el cliente que estaba con perla a mitad de la escalera la descubrió espiándolos… se sintió avergonzada y corrió lo más rápido que pudo hasta llegar a la puerta de la oficina… cuando entro… María estaba ahí.

-Que sucede Candy?... te estaba buscando por si querías tomar o comer algo… no has comido nada desde el encuentro con Terrece…. Estas bien?..- María veía el rostro pálido de la joven y su irregular respiración… sintió que la sangre le hervía de ira y la tomo por los brazos obligándola a verla de frente…- quien ha sido Candy?... dime quien se atrevió faltarte?...

María parecía fuera de sí, la sacudía tratando de que le respondiera a las preguntas que repetía una y otra vez como una letanía, pero ella estaba muy asustada de sí misma que no podía responderle… María la soltó y se dirigió a la puerta con actitud decidida y furia..

-No!, no… estoy bien…- logro decir llamando la atención de María que se volvió aun con el pomo de la puerta entre su mano.- nadie me ha hecho nada….- su respiración aún era irregular pero estaba un poco más calmada…- Agua por favor.

María volvió a cerrar la puerta y se acercó a la mesa donde mantenía una jarra de agua fresca, sirvió un poco en un vaso de cristal y se lo acerco, la observo mientras tomaba un par de tragos esperando que esto la calmara y pudiera explicarse, la miraba con el ceño fruncido y Candy se sentía demasiado avergonzada, no creía poder confesarle su… "Pecado".

-estas mejor?- pregunto María ya calmada.

-Sí, gracias…

- Que ha sucedido?, vine a buscarte para que cenaras y encontré la habitación vacía, te busque en el cuarto de baño y cuando decidí salir a buscarte entraste como si hubieses visto al mismo diablo… que te ocurrió?... alguien trato de faltarte?... esta Terrece ahí afuera?...- María estaba muy preocupada y era sincera en ello.

-No, … solo se me fue el sueño y trate de ir a buscar algo que me ayudara para poder dormir… pero… me desvié un poco…. Creo que no puse mucha atención cuando llegue y me he perdido… solo… solo me asuste cuando creí que alguien me había visto…-Candy estaba demasiado nerviosa , no se atrevía a mirar a María… temía ser descubierta, aunque si María era la mitad de intuitiva que Mary jane seguro no tardaría en descubrir que no estaba diciendo la verdad del todo.

-La curiosidad mato al gato… dicen por ahí…- aseguro María sonriendo con simpatía. Candy se volvió a verla asustada al tener la razón en cuanto a la intuición de María… no logro engañarla.

-Yo… no podía dormir.

-Sí, te entiendo, todo ha sido demasiado pronto y por otra parte esto es un mundo muy diferente y extraño para ti… es normal que hayas sentido curiosidad por saber… pero por favor la próxima vez… será mejor que me preguntes antes de salir a investigar por ti misma, con esa ropa… aunque es la más decente que encontré en mi guardarropa… algún cliente podría confundirte y tratar de que lo atiendas.

-Creo que estuvo a punto de suceder… alguien me vio detrás de la cortina… pero de lejos… estaba… estaba… con ..Perla..- dijo rápidamente antes de que María volviera aponerse furiosa y pensara que la habían atacado.

-No creo que te hayan visto, la luz es demasiado tenue para ver a la distancia… seguro te asustaste demás…, el balcón del centro en el pasillo… es precisamente para que yo pueda observar sin que ellos me observen… por ello las cortinas se bajan por completo antes de que los clientes lleguen y sirven también para que cuando algún cliente desea pasar a un privado con las chicas… los demás no sepan a donde han ido, las "joyas de jade" saben muy bien cuando y cuanto deben esperar antes de subir después de que alguien ya ha subido… no te preocupes Candy… estoy segura que nadie te ha visto..

-Quienes… quienes son las joyas de jade?... son..

-Las chicas que trabajan aquí… yo soy "Jade", Madame Mary se queda en el taller cuando cerramos… y mis joyas son.. Perla, Ruby, Topaz , Zafiro y Amatista…. Son las que llevan más tiempo conmigo y en quienes más confió, además de disfrutar nuestra profesión. Las otras chicas solo son temporales… llegan y se van cuando lo deciden… o cuando encuentras a alguien que desea tenerlas a tiempo completo como sus amantes… les ofrecen casa y joyas, ropa cara… algunas se convierten en clientas de la casa de modas, otras simplemente se olvidan de quien les tendió la mano y fingen ser damas de alta sociedad… por supuesto nosotros jamás revelamos su pasado.

-Pero… se han casado?..- pregunto sorprendida.

-Algunas veces Candice… los hombres que viene aquí es por soledad… porque no encontraron en las damas bien educadas lo que deseaban para su vida, o su apellido no fue suficientemente valioso para ellas y terminan visitando estos lugares, así que… cuando sienten que la vida está por irse de ellos… no desean pasar solos sus últimos años y se casan con algunas de las chicas que conocieron y que les han tomado cariño, por supuesto son contados los casos que se han dado… pero si, sus clientes se han casado con ellas volviéndolas mujeres respetables y dejándoles suficiente para que vivan a sus anchas por el resto de su vida, algunas incluso se convierten en madres, por supuesto ningún hombre con título podría hacer eso… son solo comerciantes, o dueños de alguna flota de barcos…ricos pero no nobles. La sangre azul no se mezcla con el pueblo…- su voz tenía un tono de rencor al mencionar esas últimas palabras que desapareció casi de inmediato.

- No tenía idea… yo nunca pensé que algo así… sucediera.- Candy estaba completamente sorprendida por todo lo que estaba descubriendo de aquel mundo tan desconocido para ella.

-Es natural, estos temas no se tocan en una reunión para tomar él te… además de ser inadecuados para las señoritas bien…

- Sí, es cierto… creo que será mejor que me vaya a dormir, creo que el cansancio ha regresado…- no era completamente cierto, pero prefería volver a la soledad de la recamara… su experiencia en el pasillo le dejo mucho en que pensar y no se sentía lo suficientemente capaz de reconocer ante María que ella también tenía una doble cara que la hacía añorar cosas prohibidas… con hombres … prohibidos.

María se puso de pie y la acompaño hasta la recamara, le pregunto una vez más si necesitaba algo o deseaba algo para que no durmiera con el estómago vacío… pero ella negó, si tomaba algo seguro que no podría dormir en toda la noche y por primera vez en mucho tiempo sentía la necesidad de volver a soñar.


Espero que les haya gustado, ya viene el guero al rescate, y mil gracias a las que me siguen leyendo, a quienes me agregan a sus favoritos y a quienes me regalan un review, y a las anonimas tambien gracias miillllll... mil bendiciones y nos seguimos leyendo!... akire.