Bueno se que me he tardado un poco pero ha habido algunas dificultades mas espero no fallarles, y claro que continuare hasta el final si dios asi lo quiere, jajajajajjaa. bueno una pequenia advertencia sobre el capitulo, aunque ya lo clasifique m me veo en la obligacion de avisarles que este capitulo tiene algunas escenas de alto riesgo para cardiacos, jajajajajaja, no sin exagerar verdad?, bueno, este capitulo tiene parrafos con contenido para adultos, es algo explisito por lo que si no gustan del todo de este tipo de escritura estan a tiempo para evitarla... bueno pues que disfruten y a las que les guste las escenas hot, pues acerquence un vasito con hielitos y agua bien heladita.
Capitulo.- 6
-No se sabe nada de ella…- respondió el hombre moreno y de bigote definido que estaba frente a él, George era su mano derecha en todo, el fruto de uno de los tantos amoríos de su padre… el hijo no reconocido que fue siempre un sirviente, un empleado… pero ahora era su mano derecha y pronto lo convencería de que aceptara ser reconocido como lo que era… un Andrey.
-Como ha sido posible?!- preguntaba frustrado golpeando la gruesa madera de la mesa donde le habían servido la cena, misma que estaba convirtiéndose en hielo al no ser tocada tal como las comidas de los días anteriores, apenas si sentía apetito, pero los pocos bocados que lograba llevarse a la boca le sabían amargos al no saber si ella estaba bien o estaría sufriendo en algún rincón de aquella enorme ciudad.
-lo último que supimos fue que estaba trabajando en una tienda de alta costura para una diseñadora reconocida en la ciudad, pero desde que el hijo del duque y su esposa estuvieron ahí no han vuelto a verla, sin embargo los hombres que contratamos para encontrarla han dicho que no la vieron salir jamás de la tienda… desde ese día.- informo George cada vez más preocupado por la apariencia del joven, era claro que desde el día que aquella chiquilla abandono a la familia por ir en busca de un sueño romántico… le había destrozado la vida, dejo de asistir a eventos sociales faltando a sus obligaciones, se encerraba a trabajar tratando de olvidar el sufrimiento por el que pasaba, ya ni siquiera daba sus acostumbrados paseos al aire libre… porque todo le recordaba a esa chiquilla con ojos del color de las esmeraldas.
-son unos inútiles… espero que los hayas despedido sin recomendación alguna… se los dije claro, no debían dejarla en ningún momento… el que no debieran acercarse no les da excusa para haberla perdido de vista…. Hace meses que no se sabe nada de ella… nada!- agitado se volvía para salir a la terraza del piso de hotel que habitaban, el aire frio le golpeaba fuertemente dañando su cuerpo con su gélido aliento, Se lo merecía, sabía lo que sucedería y aun así la dejo partir… deseaba tener al culpable frente a el para destrozarlo poco a poco con sus propias manos, pero ni esa satisfacción podía tener… por el momento. Lo más importante era encontrarla. Además… el mismo era el principal culpable por haberla dejado partir y no obligarla a permanecer a su lado… pero como lastimar así a quien se ama?
kire
Cuando la luz del día llego, Candice despertó con el cuerpo húmedo, la noche afuera era fría, el invierno no tardaría en comenzar… pronto se cumpliría un año que había salido de casa, el tiempo corría demasiado deprisa… quizá ese era el motivo de sus constantes sueños. Pero la última semana sus sueños eran de otro tipo de sueños, sueños que la dejaban húmeda, insatisfecha, anhelante.
Se puso de pie y como cada mañana desde que dormía en aquella habitación se dirigió al cuarto de baño para asearse, su piel se ponía pegajosa sobre todo en ese lugar tan íntimo que ni ella se atrevía a observarse más de lo necesario, su ropa de cama era la normal ahora, pero en su mente seguía viéndose con aquel conjunto rojo que "Jade" le había prestado la noche en que le descubrió su "otra cara". Al día siguiente María la había acompañado a recoger sus cosas y la instalo en una habitación justo frente a la oficina, tenía su propia llave y cerraba a voluntad, su curiosidad la llevo a espiar varias noches, pero en compañía de María que sonreía cada que la veía sonrojarse por algo y después la acompañaba a la habitación, donde charlaban un poco y le explicaba lo que pasaba con las chicas, aun no tenía mucho contacto con ellas pues no creía que fuera correcto, también su trabajo había cambiado un poco, ahora trabajaba en la parte trasera del taller…oculta y siempre con el temor de que Susana o Terrece volvieran a aparecerse por la casa de modas, hasta ese día no había ocurrido. Pero ella ya se estaba aburriendo de no poder salir con la misma libertad que antes. El agua comenzaba a enfriarse así que se vio en la necesidad de salir de su relajante baño. De vuelta a la habitación y a punto de cambiarse alguien llamo a su puerta.
-Pase..- respondió mientras se acomodaba la tela que cubría su cuerpo, aunque sabía que sería alguna mujer de la limpieza su pudor seguía siendo demasiado.
-Candy…- la llamo María asomándose un poco- estas vestida?
-Acabo de salir del baño, pero puedes pasar…- respondió sonrojándose como lo que era… una pudorosa virgen.
-Anoche se nos ocurrió algo para que dejes de estar tan encerrada y puedas divertirte un poco con nosotras… no correrás riesgos por supuesto y será tu decisión si lo tomas o lo dejas…- con una sonrisa divertida María la miraba picara y lanzando miraditas a la puerta de cuando en cuando. Candice se vio invadida por la curiosidad.
- y que es?- sonrió al ver la diversión de María dibujada en sus aun bellas facciones a pesar de su madures.
-Pasen chicas…- hablo María para que las jóvenes afuera supieran que podían acompañarlas.- aunque ya las conoces deja te presento…, esta es a quien conoces como Ruby… su verdadero nombre es Carlota…, esta es Perla… ya la has visto algunas veces… pero su nombre real es Rosaura, Topaz… o Regina, Zafiro o Diana, y Amatista o bien Amanda, ellas son mis joyas… las "joyas de Jade"- había orgullo en la voz y en la mirada de María, - todas trabajan conmigo, son mis socias en este club de caballeros y como mis ayudantes en el taller… hemos vivido mucho tiempo juntas desde que casi eran unas niñas… así que son como mis hijas, a ellas no hay nada que les pueda ocultar, y por ello es que les comente lo sucedido contigo, entre todas hemos estado hablando y planeando la manera de que te diviertas un poco… aunque claro la última decisión será tuya…
Candy estaba un poco incomoda al saberse desnuda bajo la manta con la que secaba su cuerpo, pero las jóvenes parecían no notarlo, por el contrario se veían bastante cómodas y se movían y le sonreían con familiaridad, debía corresponderles igual, después de todo ellas estaba ahí para ofrecerle un poco de ayuda y eso siempre debía agradecerse.
-Encantada de conocerlas formalmente…- respondió y se sentó en uno de los silloncillos más cercanos a la chimenea dentro de su habitación.
-Quise que las conocieras porque si aceptas lo que vamos a proponerte… Entonces tendrás mucho que convivir con ellas y será mejor que empiecen a conocerse.
-discúlpame… no entiendo…- Candice se sentía confundida, la única forma de que conviviera con esas jóvenes era siendo una de ellas y eso estaba muy pero muy lejos de suceder.
-Candice, creo que no podrás volver a la casa de modas… hay un par de hombres extraños que han estado merodeando el frente de la tienda y me supongo que es gente de Susana o de Terrece… , las chicas me hicieron una sugerencia pero no quise comentártela pues tenía la esperanza de que ellos se hubiesen olvidado de ti cuando les dije que te marchaste, pero al parecer desean encontrarte y saber dónde vives. Por eso es que decidí hacerte esta propuesta para que no estés tan sola y puedas divertirte… ahora que no volverás mas a la casa de moda- María tomo una pequeña caja que llevaba una de las jóvenes… "amatista", era más fácil recordar el nombre de las joyas que sus nombres reales, además cada sobrenombre tenía algo que ver con una característica de ellas, está por ejemplo, tenía los ojos con destellos morados y brillantes como las verdaderas piedras que llevaban ese nombre.
María saco un antifaz que cubría medio rostro, estaba decorado con encaje negro y forrado con satín verde, tenía en el centro la imitación de una esmeralda y a un lado un bello arreglo de plumas de pavorreal que destellaban sus colores resaltando el verde brillante.
-Todas usamos estos antifaces… es una tradición en el salón como ya los habrás notado… a los caballeros les encanta el misterio y esto los hace cumplir algunas de sus fantasías…, - le extendió el hermoso objeto.
Candy tomo dudosa el antifaz, pero una excitación comenzaba a nacer en ella y eso la asustaba.
-No te asustes… no te estoy invitando a ser una de nosotras… pero si a que te vistas y convivas con nosotras en el salón…
Candy ahogo un suspiro de sorpresa, pero sus ojos revelaron lo que ella trato de ocultar…
-No tienes que hacer lo que nosotras hacemos… solo puedes charlar o tomar alguna bebida, no tienes que atender a nadie, puedes estar en la barra y servir bebidas… por lo regular eso lo hace Jade… pero está dispuesta a compartir contigo cuando ella este ocupada con su duque…- menciono Ruby con una encantadora sonrisa dibujada en los labios que le habían dado ese sobrenombre.
- si, además basta una orden de Jade para que nadie se atreva a tocarte… todos la respetan y saben que no pueden desobedecer sus órdenes o no vuelven a poner un solo pie dentro del salón… y además de ser recibidos por el hospital más cercano…- mencionó perla.
-Yo… no lo sé… no creo que me atreva a vestirme así…- Candice miraba a las jóvenes que traían sus corsés llamativos y sus calzoncillos a juego, traían sus batas que cubrían sus brazos pero las dejaban abiertas y mostraban todo lo que había debajo.
-Sera divertido, además nadie te reconocerá con el antifaz y podrías salir con nosotras en el día, salimos todas juntas y alguien nos cuida a la distancia… algunos benefactores son muy posesivos…- Topaz era la que se veía más alegre con el color azul cielo… un color que le traía demasiados recuerdos mismos que se empeñaba en olvidar, aun así, le sonrió a la chica sintiéndose de pronto algo atrevida.
-Te preparamos esto… - Amatista coloco frente a ella un corsé que hacia juego con el antifaz, además de un especie de faldón que cubriría su ropa interior del mismo color que el corsé.
-Creo que sería bueno cambiar nuestras batas por algo parecido a ese faldón… es más llamativo, creo que los clientes les agradara un cambio…- sugirió Jade, que tenía una bata del color de la piedra que representaba… pero era un verde muy distinto al que usaría Candy,
-Sí creo que sería agradable un cambio…- la apoyaron las otras, pero Candice supo que era en apoyo a ella, de esa manera no se sentiría rara o la verían diferente… quizá hasta pasaría desapercibida ante los clientes.
-Vamos Candice… atrévete a tener una doble cara…- le dijo María acercándole el corsé que amatista aun tenía en sus manos.
-Podría… podría probar…- dijo aun tímida.
-Muy bien, entonces esta noche las joyas de jade recibirán a una más… "Esmeralda"…- anuncio María.
A Candy no le fue difícil adivinar el porqué de ese nombre, era una piedra valiosa y muy hermosa… y sus ojos eran iguales a esta… eso se lo había asegurado "el" cuando le dio su primer collar con aquellas piedras… siempre lo guardo como un tesoro especial por ser la primera vez que le dedicara un halago como mujer y no como su "pequeña" como solía llamarla.
El día se fue de prisa para Candy, había trabajado desde una semana atrás en la parte trasera de la casa de modas, y después junto con las otras chicas se dirigía al salón del club para caballeros, todas le daban ánimos, solo las otras jóvenes… las que fueran en un principio sus compañeras en el mostrador de la tienda de modas, la miraban con cautela, como si el verla ahora en el salón de caballeros las afectase de alguna forma, pero prefirió ignorarlo, se apoyó más en las palabras de aliento y apoyo de Jade y sus joyas.
Ahora frente al espejo, apenas podía creer que detrás de aquel antifaz y dentro de aquel ajustado corsé estuviese ella, Ruby le ayudo con su pelo… dándole forma a sus risos naturales poniendo algunas lociones para que este no estuviera tan rebelde, le paso el tubo caliente que usaba ella para formar sus ondas y le recogió con unas horquillas un poco de un lado, también remarcaron sus ojos, y sus labios bañados con una suave aceite colorida se veían mas carnosos… ni ella misma se reconocía. Llamaron a la puerta y Ruby anuncio que era la hora, María entro al recibir la invitación de que podía pasar.
-Por Dios Candice!, estas irreconocible… serás la sensación de la noche…, pero no te preocupes… ya he dejado claro que las esmeraldas son intocables en este salón… y todos lo comprendieron- le comento rápidamente antes de que la joven palideciera del temor que se adivinaba en sus ojos.
-No sé si podré hacerlo….- Candy estaba muy nerviosa, pero sus compañeras habían hecho demasiado por ella y no podría defraudarlas.
-Lo lograras, ten confianza en ti misma… solo deja salir ese espíritu rebelde que se oculta en tu interior y grita por vivir….- Jade la tomo de la mano y la invito a salir con ellas.
Cuando llegaron al balcón Jade abrió las cortinas y palmeo un par de veces llamando la atención de los que desde abajo se volvieron a verla, entonces Ruby le dio un empujón y ella se vio bajo el escrutinio de varios pares de ojos que la miraban con interés.
-Esta es esmeralda… nuestra nueva joya… pero como ya os he mencionado… las esmeraldas no se tocan… de ninguna manera ni bajo ningún pretexto…
María comenzó a aplaudir y con ella se desataron los aplausos, siendo el centro de atención Candy se sintió un poco intimidada pero a la vez incitada por lo desconocido y que estaba a punto de observar aunque fuera a la distancia. "Jade" la llevo con ella detrás de la barra, había más jóvenes ahí, algunas no llevaban antifaz y vestían como camareras, supuso que eran quienes llevaban las bebidas a quien las solicitaba una vez que jade las sirviera, las que más se distinguían eran por supuesto las joyas, sus colores resaltaban más, las vio ir y venir, charlar y juguetear con los varones y eso ya no le pareció tan malo… algunos hombres curiosos se acercaron a los bancos frente a la barra donde ella y jade charlaban y reían con los comentarios que se escuchaban entre el bullicio, estos trataron de entablar alguna conversación con ella pero Jade les limitaba las preguntas con elegancia y discreción, Candice comenzó a relajarse y cada que veía en el espejo del fondo su nueva imagen… se sentía más y más como "esmeralda" la nueva joya de jade.
El día era tranquilo, la noche fue mayormente divertida en el salón y las pocas horas que descansó fueron suficientes para ella, la inquietud de las últimas semanas desapareció por completo, tenía varios trabajos que cortar, ahora las chicas con sus charlas picantes amenizaban el paso del tiempo que se volvía mas y más corto, ansiaba volver al salón y divertirse como la noche anterior, Jade le propuso que descansara ese día pero estaba demasiado excitada como para hacerlo así que le pido le permitiera volver a bajar y ella se lo permitió.
-Así que la seriecita de Candice se está volviendo una picara esmeralda….- con picardía Ruby trataba de jugarle una broma, Candy sonrió con alegría.
-Digamos que… esmeralda quiere conocer más de ese nuevo mundo que ha descubierto…- respondió.
kire
La campanilla sonó anunciando la entrada de un cliente y las chicas como cada que ocurría guardaron silencio… la voz que llego hasta ellas hiso palidecer a Candice que había decidido hacer una visita a sus nuevas amigas que a esa hora trabajaban en la casa de modas en el área de costura., se apegó a la pared y su corazón latió un poco más de prisa.
-Buenos días señor Granchester…- saludo Madame Mary con su habitual elegancia.
-Buen día – respondió sin mucha ceremonia, estaban solos y no tenían necesidad de fingir.- donde esta Candice?, -pregunto directamente y María supo que las caretas quedaban a un lado.
-No sé de quién me hablas.- respondió en el mismo tono desafiante que Terrece utilizo.
-Sabes perfectamente de quien te hablo, no trates de fingirte inocente, la vieja ya hablo y me dijo que la envió aquí…- le expuso
- Y es verdad… pero desde el día que te apareciste se fue y no volvió… no me dio más explicación que volvería a su tierra porque tenía el dinero suficiente para hacerlo…- le respondió firme.
- No te creo… donde esta?- volvió a preguntar.
- Ya te lo he dicho, porque no lo confirmas yendo a buscarla a casa de su familia?, supongo que estará ahí..- lo desafío una vez más, sabía que a Terrece no se le permitiría viajar sin Susana en esos momentos y además dudaba muchísimo que la mujercita aceptara poner un pie en América.
-Jamás volvería ahí, fue repudiada por la gente que le dio caridad…- remarco con burla.
- Pues entonces búscala en otro lado porque aquí no está… - se giró ignorándolo y prestando atención al vestido que colocaba en uno de los maniquís para después exhibirlo en el ventanal.
-No me vas a engañar… sé que sabes donde esta y seguiré viniendo hasta que me lo digas… y si no lo haces entonces atente a las consecuencias… recuerda que ahora el duque soy yo.- le recordó prepotente pero ella no se volvió a verlo, siguió ignorándolo, esto lo hiso salir enfurecido y no trato de disimularlo.
María dejo escapar el aire que sin notarlo mantenía retenido en sus pulmones, quiso correr a la parte trasera para enviar a alguien que averiguara si Candice estaba bien, pero su intuición le gritaba que Terrece la mantenía vigilada por cualquier movimiento sospechosos que pudiese descubrir, así que se forzó a continuar con su labor, las chicas que atendían junto con ella el frente la miraban extrañadas, ella jamás perdía la educación ni los buenos modales, pero con Terrece no se podía tratar de otra forma, sin embargo continuo actuando como si nada hubiese sucedido.
Detrás de la última pared Candice trataba de recuperar el aliento, si hubiese salido como lo tenía planeado hubiese corrido mayor riesgo, la única parte que le estaba prácticamente prohibida a cualquier cliente era el taller de corte y el área de costura, y aunque el pasillo que cruzaban era muy estrecho y casi nunca las clientas se volvían hacia ahí, dudaba que Terrece pasara por alto cualquier movimiento que pudiese darse.
-Te encuentras bien Candice..- Ruby se acercó a ella al ver que parecía como si fuese a desmayarse.
- Sí, estoy bien… - respondió, pero se dio cuenta que las galletas que cocinara para compartir con ellas estaban en el suelo y Ruby las recogía en ese momento…- gracias…
No pudo controlarse más y salió del taller por la puerta que la llevaría al pasillo que comunicaba con el salón, con pasos presurosos llego a su habitación y se dejó caer en la cama, porque Terrece no la dejaba en paz?, ya tenía en su casa la mujer que eligió como esposa…. Porque no podía darse por vencido y aceptar el hecho de que jamás la tendría como amante?
La noche llego y Candice no se sentía aún muy animada, María charlo con ella en cuanto cerraron el taller y pudo ir a verla, le aseguro que terrece no podría hacer nada mientras estuviera ahí, aun así, el corazón de Candice le advertía que no debía exponerse, pero ella no era una cobarde, así que siguiendo los pasos enseñados se vistió como esmeralda y bajo al salón donde ya tenía varios caballeros que les gustaba charlar con ella por su audacia y frescura.
Las chicas estaban más al pendiente de ella, había nacido una verdadera amistad y sus charlas se habían vuelto diarias, esa noche corrió sin ningún cambio, solo tuvo un pequeño sobresalto que no pudo ocultar a ojos de jade… esa noche un caballero de rubio cabello llego al salón, cuando lo vio, su porte y estatura la dejaron helada, su corazón se paró por un instante… lo recorrió con la vista lentamente sintiendo que se desmayaría… vio que se acercaba y le faltó el aire, no podía dejar de verlo…su mente le jugaba sucio y veía lo que deseaba más allá de su razón…
-Buenas noches… me serviría una cerveza por favor?- pidió cuando estaba sentado frente a ella.
El corazón le volvió a latir cuando escucho la voz del hombre y entonces pudo ver sus facciones claramente… y sus ojos… de un azul tan obscuro que podían confundirse con el negro.
-Por supuesto, - le regalo una amable sonrisa ocultando su desilusión.
- A quien tenemos aquí?- pregunto Jade acercándose y sonriendo ampliamente- al fin has vuelto…
-Jade… un placer volver a estar aquí… y más al ver que tienes una nueva y hermosa joya…- comento el desconocido tomando la cerveza que Candice le sirviera, la joven sonrió cuando escucho el comentario.
-Por supuesto, pero lo primero que tienes que saber es que "Esmeralda"… solo atiende en la barra, puede charlar si lo desea… pero esta joya… se respeta.- Jade abrazo a la joven por los hombros en un gesto protector y el recién llegado alzó su tarro aceptando no de muy buen agrado lo dicho y bebió un trago.
- Te comprendo, es muy hermosa por lo que debe valer mucho…- sugirió tentando el terreno.
- No, no has entendido mi adorado conde… ella no tiene precio… no hay oferta que logre siquiera tentarme, es incalculable su valor… así que te pido que lo respetes y no hagas ningún intento por romper las reglas.
El conde comprendió a la perfección pero Candice le pareció demasiado bella, los ojos verdes de la chica estaban llenos de luz, de alegría, de vida, y su boca no tenía nada que envidiarle a "Ruby", mientras Candice atendía a otros clientes que mantenían una relación amistosa con ella, el conde no pudo dejar de recorrerla a través del espejo que cubría la pared a espaldas de la joven, era hermosa de pies a cabeza y ese pelo de brillante oro se antojaba tocarlo y tenerlo extendido sobre una blanca almohada para poder aspirar su aroma… rosas, podía adivinarlo por la suave y delicada fragancia que se desprendía de aquellos largos risos cada que la chica hacia algún movimiento, sintió como su saliva se volvía mas liquida y caliente… esa mujer era "antojable".
La mañana llego como cada día, Candice aun envuelta en sus blancas sabanas dejo escapar un profundo suspiro, después abrazo a su almohada para encerrar el rostro en ella, no había podido dormir, la mirada de aquel hombre sobre ella la torturaba, pero no por el caballero en si… sino por quien le recordaba,… su pensamiento voló y cerro los parpados dejándose envolver por la magia de su imaginación,… "sus manos enormes y fuertes comenzaron a levantar su bata tocando su piel… el tacto quemaba, sus labios recorrían su cuello y sus hombros dejando un húmedo camino de saliva caliente que parecía lava, no pudo contener el gemido que salió de su garganta cuando aquella deliciosa boca succiono uno de sus rosados y pequeños pezones… la electricidad que recorría su cuerpo era explosiva… el agarre de sus grandes manos se posó en su trasero, lo amaso y acaricio en salvajes círculos que la hacían sentirse en llamas… "el" la coloco sobre si como una amazona a horcajadas sobre su montura… una posición indecente para una mujer pero a ella le encantaba, sentía en su intimidad desnuda la tela de sus pantalones a un cerrados… y sus manos aferradas a su trasero atrayéndola hacia su propio cuerpo en un suave balanceo que la hacía perderse y ella deseaba perderse y apegarse tanto a él que ni el mismo aire lo separara, quería sentir, deseaba ver lo que él podía entregarle para llevarla a las estrellas… el líquido caliente que comenzaba a escurrir por sus muslos la hacía aún más anhelante de aquel secreto que se escondía bajo la negra tela de los pantalones… entre gemidos graves escucho su nombre…."Candice…oh Candice"… y ella quería llamarlo gritar su nombre mientras gemía apasionadamente… "A".."
-Candice, Candice!, estas bien?- Ruby la sacudía suavemente hasta que la chica abrió los ojos asustada y jadeante, las mejillas sonrojadas y la frente perlada por sudor hablaban mucho de su condición.
-Qué pasa?!- pregunto incorporándose de inmediato y cubriéndose con la manta de seda verde.
-Vine a llamarte para el desayuno… pero no me respondías así que me tome el atrevimiento de entrar, pensé que tenías una pesadilla… estabas muy agitada… estas bien?- Ruby la miraba temerosa de que estuviese enferma, la chica cruzo por demasiados cambios en muy poco tiempo y el ritmo de vida nocturna podría estarla afectando.
-Sí, estoy bien…- respondió tratando de recomponerse deprisa, saco los pies de la cama y se sentó en la orilla del colchón.. Tomo aire un par de veces buscando el control de sus sentidos y de sus pensamientos.
-Déjanos un momento Ruby… ve con las demás- la voz de María rompió el incómodo silencio que quedo entre las jóvenes.
-Creo que no está muy bien…- mencionó Ruby mirando a Jade con algo de preocupación dibujada en su bello rostro.
-no te preocupes, yo lo manejo…- María espero hasta que Ruby se hubiese marchado, se aseguró de que la puerta estuviese cerrada antes de acercarse a Candice.- Otro mal sueño Candy?.
-No… no sé de qué me hablas…- apenada evitaba verla de frente así que permitió que sus risos cayeran sobre su rostro para ocultar su vergüenza, se sentía expuesta.
-Es normal… estas experimentando algo que nunca has sentido, tu curiosidad ha llevado a tu cuerpo a anhelar lo que aún no tiene…- María se sentó junto a ella y suavemente le recogió algunos risos llevándolos a la parte trasera de su oído para ver su perfil, Candy no se volvió.
-Porque me pasa esto?- le pregunto cubriéndose el rostro con sus bellas manos.
-Ya te lo he dicho, es normal, has estado observando el comportamiento de las chicas… al contacto con los hombres, no importa si tu no lo haces… tu cuerpo reacciona… y tu mente juega contigo durante tus sueños haciendo más fuerte el anhelo.
-No está bien, no está bien!- su voz dejaba notar su desesperación.
-No, está bien que desees ser tocada con ternura, ser tratada con pasión… pero desgraciadamente nuestra sociedad lo tacha de pecado, nos hacen creer que tocar nuestro cuerpo nos llevara al infierno, que somos malas mujeres por anhelar y sentir…, incluso… se nos prohíbe tocar…, esas son las lecciones que has recibido verdad Candice?...
La joven recordó las pláticas que a escondidas había escuchado entre la Abuela Elroy y Annie que era mayor y estaba más próxima a ser presentada para buscar un marido… las cosas que le había explicado la mujer mayor erran horribles, sucias… asquerosas, a ella personalmente se le enseño que no debía ver nunca su cuerpo desnudo y mucho menos tocarlo más de lo que una buena higiene exigía…, sin embargo, los últimos días en el salón habían estado mucho más reveladores de lo que ella imaginara, si Annie supiera lo que ella veía de cuando en cuando… seguro se enfermaría con solo imaginarlo, pero ella no, en el salón no había más haya que algunas caricias algo atrevidas y profundos besos que alimentaban su imaginación y que de cierta forma ella conociera durante su viaja con Terrece… pero … como bien lo había dicho María… su curiosidad la había llevado más haya… la noche en que cansada subió a dormir, al cruzar las gruesas cortinas del balcón central… su atención fue atraída por agitados gemidos… y siguiendo el sonido llego a la sala que comunicaba el salón con la casa de modas, era una sala privada al final del pasillo… ella pensó que a pesar de la decoración esta jamás era usada y solo la tenían para disimular la entrada oculta en la pared, pero no era así y lo descubrió es noche…
"María estaba casi desnuda, el corsé abierto y sus voluptuosos pechos se exhibían y agitaban con el movimiento que ella ejercía montada sobre el hombre que estaba entre sus piernas y de espaldas a la curiosidad de ella, la ropa interior de María descansaba en el suelo y su faldón estaba subido hasta su cintura, las manos del hombre la aferraban y jalaban contra sí y María jadeaba con más fuerza perdida en lo que parecía disfrutar plenamente, los ojos de la mujer estaban cerrados y su rostro echado hacia atrás, el hombre aquel succionaba de sus senos amamantándose como si fuera un recién nacido y María precia estar disfrutando con cada gesto o caricia de su amante, ella se ocultó de inmediato tras los cortinajes pero su curiosidad la obligo a permanecer ahí observando, sintiendo como su cuerpo se encendía y su entre pierna se humedecía, su corazón palpitaba y sin desearlo su mente había volado en busca del amante perfecto que le brindara aquellas atenciones… el gemido grave que se unió al grito de satisfacción de María la habían sacado de sus absurdos pensamientos y había huido del lugar"… pero para María no paso totalmente desapercibida. Horas después, María la alcanzo en su habitación pero ella se fingió dormida, desde entonces ese sueño se repetía en su mente una y otra vez… pero su amante tenía el rostro que más anhelaba… pero que jamás podría tener."
-Candice, desear no es pecado, como tampoco lo es amar, es normal que amando a Terrece lo desees, que al ver el placer de las chicas…y el mío, tu cuerpo quiera sentir lo mismo… no somos malas por tener estos deseos Candice… somos marginadas y llamadas pecadoras… pero el sexo y el placer no son un pecado… quizá la forma en que lo manejamos no sea la correcta… pero es a lo que nos han orillado, es el único camino que nos han dejado… así que … lo que hemos hecho es disfrutar del único trabajo que nos han dejado para sobrevivir a nuestra pasión.
-Yo… no…María…, yo no las juzgo… yo misma.. Cuando me baño… o por los cielos!, no me atrevo ni siquiera a decirlo…- el llanto comenzó a sacudirla y sus sollozos fueron más fuertes, María la abrazo y dejo que se desahogara.
-Candice, yo no voy a juzgarte… no soy quien para hacerlo, deseas hablar conmigo… puedes confiarme lo que sea que te atormenta… Candice no eres una mujerzuela solo por desear… por amar.
-Yo… no pienso en Terrece… jamás ha sido terrece.- revelo.
Y que tal el capitulo?... bueno agradesco a todas las que me leen, a las que me regalan un review y a quienes me agregan a sus favoritos, bendiciones y nos seguimos leyendo!... akirem.
