Capitulo: El comienzo de muchas cosas

"Una hormiga no tiene fuerza por sí sola, pero su mordedura puede hacerte recordar que tan dolorosa puede ser"

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"Bien Kaoru-san, todo parece estar en orden con tu sistema, ahora solo nos queda esperar" Una voz firme pero sin emociones hacia anotaciones en su libreta digital. Sentado lo más cómodamente posible, con su espalda siempre recta, levanto su mirada brevemente para pasearle ante sus dos acompañantes. La joven se veía incomoda pero permanecía quieta sin decir nada más que observar el suelo. Parecía intentar cubrirse el cuerpo del traje que tenia. Hizo una pequeña mueca notando el traje.

Yo también me sentiría incomodo si tuviera una prenda tan ajustada a mi cuerpo.

Shinomori entendía perfectamente lo que era ser discreto y podía adivinar con el lenguaje corporal que esa chica también le gustaba la discreción o mejor dicho, no estaba acostumbrada a mostrar su cuerpo de esa manera. Desvió su mirada ante el hombre a la izquierda de la chica, estaba en una pose relajada con su pierna izquierda doblada y apoyada sobre la derecha, su palma descansaba bajo su mentón y esta era apoyada en el borde del mueble. Mientras que la mirada estaba enfocada en la oscuridad de la única ventana que producía luz natural.

"Shinomori-sama" el dueño del nombre giro para ver a la mujer de cabellos negros "¿Cuántos hombres aproximadamente existen en este barco?"

Aoshi arrugo su frente y tocando un par de botones en su libreta obtuvo la respuesta "Un par nada más, Himura-sama se encargo de que este bote fuera un señuelo para esta misión, por ende solo unos cuantos fueron asignados" Vio que iba a abrir la boca para preguntar algo más "Si te preocupa lastimarlos, lo único que debes tener en cuenta es una banda color rojo en su brazo, es parte del uniforme. Los piratas dudo mucho que vistan algo parecido".

"¿Qué buscan estos piratas?"

"Provisiones"

"¿Son malas personas?" pudo sentir como el pelirrojo se tenso y miro por el rabillo del ojo a la chica a su lado, mientras que la joven parecía ausente de lo que acababa de decir y jugaba con sus dedos.

Pero antes de que él pudiera responder, el hombre de ojos ámbar lo hizo por él.

"Hai, pequeña… Esos hombres no dudarán en matarte y quien sabe que más si te ven a bordo. Están robando lo que no es de ellos y todo robo nunca debe pasar impune… Personas como ellos deben aprender a no tocar lo ajeno, y tu como de mi propiedad le enseñarás lo que debe hacerse" Se acomodo en su asiento para mirarla mejor y vio como la chica solo asentía suavemente. Shinomori respiro profundamente.

"Debes entender Kaoru-san que toda provisión que están en estos barcos son para personas que no pueden auto sustentarse, gran parte de la Antártida no posee ni tiene las capacidades naturales para desarrollar y sustentar alimentos, como ganado entre otras cosas… Nosotros como sus protectores, nos encargamos de ello"

"¿Entonces sin estas provisiones, gente en la Antártida podría sufrir?" El pelirrojo volvió a acomodarse en su posición original y retomo mirar por la ventana.

"Hai… Y si mi gente sufre y se pone en descontento no puedo darme el lujo que estén por ahí intentando hacer una revolución en mi contra… Un pueblo tranquilo y feliz, es un gobierno estable… Debo proteger lo único de paz que he podido realizar" Esto último lo dijo muy por debajo, casi en un respiro. Kaoru frunció ligeramente el ceño ante tales palabras y dirigió una mirada a Aoshi, el solo negó ligeramente pidiendo disimular o comentar al respecto.

"Entonces, es gente que no merece vivir" estas últimas palabras de la boca de Kaoru, salieron de una manera casi mecánica. Aoshi sintió algo raro al escuchar esas palabras. Pero no hubo mucho tiempo de reflexión ni silencio cuando Kenshin se puso de pie.

"Estamos cerca de las coordenadas asignadas… Es hora de verte en acción, pequeña"

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Kaoru sintió un escalofrió recorrer su cuerpo al salir a cubierta. Tomo su cabello y se aseguro que la cola estuviera muy bien amarrada para que ningún cabello se soltara por el viento. Trago saliva y observo la oscuridad del sitio, podía sentir las olas estrellarse contra los bordes del barco. Se puso a detallar todo lo que había en cubierta, había contenedores cubiertos para evitar que la humedad o el viento los toquen. Son señuelos. Recordó en su memoria. Miro al cielo estaba completamente estrellado y la luna menguante se asomaba en el horizonte. Se humedeció sus labios, y se acurruco un poco más entre lo poco de calor que el traje podía otorgarle.

Había refunfuñado ponerse eso, a modo de terquedad, Megumi la había regañado ante la actitud y a regañadientes se puso el traje, se sentía completamente desnuda, pero Megumi tenía razón; a donde iría no podía ir con un kimono, y más si era a luchar. El traje no se lo permitiría, y este estaba diseñado para evitar toda clase de inconvenientes. Soltó un grito y brinco al escuchar una bengala casi frente a ella asomándose en el firmamento del cielo. Y pudo escuchar a los pocos tripulantes como hacían sonar la sirena poco tiempo después y gritar piratas. Su cuerpo se tenso.

Son personas malas.

Merecen morir.

Debes cumplir tu papel, Kaoru.

No era la primera vez que asesinaba a alguien, pero era la primera vez en donde era puesta a rienda suelta en un sitio que no sabía, antes eran criminales personas con pena de muerte, que estaban destinados a morir por atrocidades que ella misma se había encargado de leer para asegurarse y no sentir: Remordimientos, por si la persona que asesinaba era alguien.

"Sera mejor que te concentres pequeña, de otra forma terminaras lastimada… Y yo no saldré a tu rescate" Hablo con una firme crueldad el hombre detrás de ella, quien se apoyaba en la entrada con brazos cruzados, Kaoru lo miro de reojo pero antes de poder responderle algo el barco se sacudió, perdió el poco equilibrio que tenia al tomarla desprevenida pero el hombre atrás de ella la tomo del brazo antes de que pudiera caer al suelo "Será mejor que te aguantes mejor ¡Ya llegaron!" Le soltó el brazo en cuanto vio que se puso de pie nuevamente y cuando se giro para observa a que se refería; vio arpones y ganchos aferrarse al borde de las barandas del barco. Volvió a tensarse, y esta vez tragar saliva se tornaba más pesada. Este era su trabajo, para lo que ella había sido creada, no debería sentirse con remordimientos.

Esto ayudará a la población de la Antártida.

Ella podía sentirlo, solo buscaba motivos para aferrarse a que esas personas eran malas. Las personas que había matado antes ella tenía y sabia de su pasado, sabía lo que habían hecho, de estas solo sabía que robaban pero ¿Qué otro daño podrían haber hecho?

"¡Aborden el barco! Y no dejen a nadie vivo" Su mente volvió a la realidad al escuchar esas palabras, y casi como un acto reflejo y mecanismo de defensa su mente le dijo que debía hacerlo primero. Así, sus ojos se volvieron vacios.

Si no los matas, ellos te mataran.

Himura observo más interesado cuando sintió el ambiente ponerse pesado. Si es verdad, no sentía el ki de la chica pero podía sentir como el mismo ambiente se tornaba pesado cuando ella cambiaba. Ladeo una sonrisa.

Ya sé de tu poder pero… Veamos como funcionas en la oscuridad, cuando no puedes ver por completo a tu enemigo.

Había escogido especialmente la noche para probar todo el potencial de aquella paloma, la había visto actuar en el día era obvio que debía comprobar su potencial de noche. Probar que tan frágil era, que tanto podía defenderse y en que no era buena. Si su plan era usar a esta arma, sabía que debía prepararla como si fuera una extensión de él. Y todo lo que él manejaba, nunca fallaba. Eso también requería aprender a leerla y que ella supiera sus necesidades antes que él las pudiera hablar.

Varios hombres subieron a la borda, y de una empezaron a apuntar con las armas de alta calidad que poseían. Himura entrecerró sus ojos y tenso su mandíbula, era su mercancía. Otros barcos que habían robado en el pasado ¡¿Cómo se atrevían?! Cerró sus puños y antes que pudiera gritarle a esa mujer que atacará primero, los hombres lo habían hecho. Dio un paso hacia atrás y parpadeo casi por instinto pero se compuso rápidamente cuando observo que ninguna bala ni siquiera atravesaba. Bien, los había parado. Pero no hacía más nada, y solo dejaba que ellos continuaran disparando.

"Himura-sama… ¿Desea esas armas de vuelta?" La pregunta casi lo saco de si, ella había reconocido esas armas, la observo por encima del hombro.

"Hai"

"Wakatta" Con un movimiento de mano, hizo que los hombres se detuvieran y bajarán sus armas, dejando solo a uno con un arma. El hombre empezó a disparar a sus propios aliados, dejando uno por uno en el suelo podía escuchar los gritos siendo acallados pero luego vio como aquel que solía disparar cayó al suelo muerto, y nuevos hombres llegaron pero esta vez con espadas y otras armas de filo. Antes de que Kaoru pudiera reaccionar, rápidamente a su lado salto una figura delgada y alzando su arma, quedo dispuesta a atacar a Kaoru, ella solo pudo girar para contemplar. Era una mujer. Cerró los ojos con acto reflejo y escucho el sonido del metal rechinar y casi destellar frente a ella. Cuando abrió los ojos, pudo sentir la mano de Himura sobre su hombro y como había usado la espada que siempre portaba para protegerla de aquella mujer.

Una mujer ¿Por qué?

"Veo que ahora usas mujeres como guardaespaldas Himura" Hablo suavemente aquella, mientras Kenshin se hacía para un lado y apuntaba la espada hacia aquella esbelta figura.

"Quien debería guardar sus espaldas, eres tú"

"No sé qué truco barato habrás usado para hacer que mi hombre se pusiera en mi contra pero… No lograrán salir de este bote con vida…"

"Nadie se irá e este bote Shura, ni siquiera tu" hablo con suavidad Kenshin, y sin decir más ataco a la mujer. Kaoru solo estaba congelada en sitio observando como aquella mujer se defendía de aquel hombre que se gano el titulo de Hitokiri Battousai.

"¡Kaoru-sama!" Sintió como algo la empujo, al mismo tiempo que algo empezó a doler en un costado. Kaoru cayó en su trasero, mientras que la dueña de esa voz se interponía entre el arma y ella, logro con un kunai mover la hoja a un lado pero no lo suficiente, la había herido a ella también. El dueño de la espada dio unos pasos hacia atrás, cuando la pequeña frente a ella volvía a atacar rápidamente.

"Misao"

Misao giro a mirarla con una sonrisa, se volvió a su oponente, y sin dejar de mirarla se puso de pie, pero cuando estuvo erguido algo dolió, observo su costado y noto que había sido lastimada. Había sangre que empezaba a flotar por su ropa y se tornaba frio. Subió la mirada para posarla en Himura que peleaba contra varios hombres incluyendo aquella mujer de nombre Shura. Un grito atrajo su mirada a otra parte. Misao. Vio como ella cayó al suelo de un golpe, iba a dar un paso pero fue Shinomori quien salió al auxilio de su amiga Misao.

"Sera mejor que te concentres pequeña, de otra forma terminaras lastimada… Y yo no saldré a tu rescate"

Las palabras de aquel hombre retumbaban en su cabeza y por no haberse concentrado; aquella persona había herido a algo muy preciado para ella. La molestia que sentía a un costado quedo en el olvido, el dolor que sentía y el frio que le producía se hicieron añicos en sus emociones. Los ojos de Kaoru se volvieron aun más oscuros, y tensando su mandíbula y extendiendo parte de sus dedos hizo que todo aquel que respirara en el barco se dejara de mover. Kenshin sintió como algo lo retenía y noto que sus enemigos también estaban paralizados. Rápidamente busco a la fuente de esto y casi como si fuera una respuesta mental la pulsera en su muñeca empezó a titilar y pudo moverse casi haciéndolo tropezar contra el suelo. Giro,vio como aquella chica de nombre Misao, también podía moverse, al igual que Aoshi quien intentaba cubrir la herida que aquel gran hombre había hecho. Kenshin busco a Kaoru, miro de frente a la de cabellos negros. Y apenas poso sus ojos sobre ella, como una ola aplastante pudo sentir por primera vez su Ki.

Un Ki lleno de odio.

Lleno de furia reprimida.

Lleno de tristeza y…

¿Arrepentimiento?

Esas emociones eran parecidas a las de él, él tampoco dejaba leer su ki por la misma situación. Pocos sabían leerlos con claridad y sabia que esa era un arma de doble filo. Tu enemigo no podía saber que emociones estabas dejando pasar, eso podía disminuir tu desarrollo en una batalla y hacerte más legible… Pero ¿Cómo hacer más legible a un arma que no requiere atacarte físicamente?

"Por mi descuido…" la escucho susurrar, vio como la chica dio unos cuantos pasos al frente. Kenshin guardo su espada con suavidad "… No me concentre…" Vio como tambaleaba un poco. Arrepentimiento estaba desapareciendo. Y aquella furia que había sido reprimida era liberada con fuerza. Y antes de que pudiera entender que pasaría, todo se había vuelto nada. Sintió un splash de algo liquido golpear en diferentes direcciones hacia él, cerró los ojos cuando este entro en su ojo. No escucho más nada, más que un golpe seco contra el suelo. Cuando los abrió pudo ver a la mujer de ojos azules de rodillas con sus manos apoyadas a la madera de la cubierta respirando profundamente. Fue cuando entonces pudo reconocer lo que lo había mojado, era nada más y menos que sangre. Giro rápidamente su cuerpo y observo toda la cubierta llena de armas, retazos de ropa, viseras, trozos de hueso y sangre. Pasó la mano por su cara y comprobó que había sido sangre. Saco un pañuelo de su bolsillo y limpio su rostro.

Ya cuando fijo su vista ante aquel espécimen que buscaba respirar, observo una sonrisa acomodarse en sus labios.

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Sentía el sudor recorrer por su piel, su respiración agitarse a medida que el tiempo pasaba, abría su boca de vez en cuando para inhalar y exhalar aire de manera, su pecho subía y bajaba, arqueaba su espalda para tener una mejor postura, sus brazos se inclinaron y su mirada se fijo en el blanco de frente.

"Hya!" soltó otro golpe pero nuevamente era esquivado por su blanco. El chico solo se reia mientras veía como inflaba sus mejillas, su cabello negro se pegaba a su espalda y sus ojos estaban mostrando determinación. Volvió a inclinarse para otro golpe, pero nuevamente la figura se inclino y lo esquivo con gracia, el hombre metió sus manos en sus bolsillos.

"Vamos Jou-chan, antes me dabas miedo… Ahora ni siguiera puedes pegarme" se acomodo su venda "Mejor, tomemos un descanso" Se giro y camino a una banca que estaba cerca, vio como la chica soltó un suspiro y lo siguió, sentándose a su lado.

La miraba de reojo mientras ella solo veía el campo donde estaban practicando, ya había pasado mes y medio desde la llegada de la chica. Sanosuke por su parte se había empezado e inclinado a interesarse en la chica tras verla todas las mañanas trotar en el mismo sitio que el solía entrenar desde hace un tiempo para acá. Siempre era el segundo en llegar pero era el primero en irse, ella permanecía siempre ahí ejercitándose.

Me recuerda a mí.

Sanosuke desde joven siempre se considero a sí mismo como alguien débil, aun cuando al lado de Kenshin había logrado llegar a ser uno de los mejores siempre se consideraba débil, siempre estaba practicando o entrenando para evitar desperdiciar tiempo. Se soltó su cinta roja por un momento y la observo con nostalgia. Sonrió suavemente, esa pieza siempre le daría valor para continuar. Uno de los legados de su padre.

Un mundo justo para todos.

Su padre, siempre le hablaba sobre los días de tranquilidad, y aun a pesar de ser una familia de pocos recursos su padre nunca dudo en tenderle la mano a quien más lo necesitara en ese momento, siempre solía decir: "Nuestras acciones determinan quienes queremos ser para el futuro, y mi meta es un mundo donde podamos ser un todo. Donde no dependamos del poder de uno mismo, sino de lo que podemos hacer en conjunto. Ese Sano, es mi futuro y es el futuro que tengo para ti" Tras eso, le entrego la misma pieza que ahora reposaba en sus manos, apretó su puño y trago amargamente.

Un mundo donde podamos ser un todo, era un gran ideal y ese mismo ideal fue el que llevo a su padre a la muerte y lo llevo a él a conocer a las personas que ahora vivían buscando el mismo futuro que él.

"Oto-san, volvamos por favor" Desde la mañana había tenido un mal presentimiento y no había tardado en hacerse realidad cuando vio a un par de hombres maltratar a un joven frente a ellos por un par de ´revolucionarios de poder´ eran personas que no seguían ninguna regla, política ni acatamiento, personas que iban robándole a los más pobres sencillamente porque podían. El joven Sagara miro a su padre quien sacaba suavemente su espada y se disponía a acabar con esa clase de amenazas.

Y antes de poder hablar nuevamente, su padre se aventó frente aquellos hombres. Sano miro a todos sus lados en busca de una manera de cómo ayudar a su padre. Sin pensarlo dos veces y tomando una bocanada de aire, salto sobre uno de los hombres que iba a atacar a su padre por detrás y empezó a golpear su cabeza contra la del hombre.

"¡Kuso! ¡Maldita mocoso!" el hombre lo agarro por la camisa de vestir y lo arrojo al suelo, para luego empezar a patearlo fuertemente. Sanosuke cerró sus ojos, y se agarro a la misma pierna que le empezaba a golpear. Poniéndose de rodillas, intento usar toda su fuerza para derrumbar al hombre al suelo. Apretó sus dientes y soltando un grito logro levantar al pesado hombre y tumbarlo al suelo para luego ponerse sobre él y cerrando sus puños propinar una cantidad de golpes sin control al rostro del hombre. Podía escucharlo quejarse, intentando moverse pero a medida que pasaba cada golpe el cuerpo empezaba a calmarse y los sonidos que salían de su boca pararon por igual.

No sabe cuánto tiempo estuvo ahí, se detuvo solo cuando ya sus nudillos dolían, se dejo caer de lado tratando de ganar fuerzas para controlar su respiración. Cerró sus ojos y los abrió cuando volvió a escuchar el golpe de las espadas, subió su mirada y observo como su padre aun seguía luchando. Se arrodillo y tomando nuevas fuerzas, fue en busca del siguiente a quien moler a golpes.

Pero lo que no pudo prevenir ningún de los dos es que uno de esos hombres ocultaba un arma. Ni su mente pudo evitar que esa misma arma, soltara una bala sobre la persona a la que el más quería en ese mundo. Su padre. Ese día en la mitad de una calle su padre, Souzo Sagara había muerto. Desde ese mismo día se propuso nunca más dudar de sí mismo como ocurrió esa vez, y más nunca ser débil. Nunca más. Tras ese momento Sanosuke empezó a entrenar, empezó callejeramente y pronto fue ascendiendo de manera lenta y segura hasta lograr entrar en el pelotón de Kenshin Himura.

"Ano… Sagara-sama" Esa voz lo trajo de vuelta a la tierra de los vivos, se giro y observo como la chica de nombre Kaoru lo miraba preocupada.

"¿Si Jou-chan?"

"¿Te encuentras bien?"

"Hai… Solo me lamentaba de lo mal que eres en la lucha física, de verdad eres un arma pero parecer más de juguete si no aprendes a defenderte físicamente" Puso una mano sobre su cabellera negra con la intención de alborotarlo; vio como la chica arrugo su rostro, y dejando a un lado la toalla se puso de pie.

"¡Mou! Iré a entrenar" y sin darle más chance y con los cabellos vueltos remolinos, se acerco a los maniquís de cuerpo donde empezó a golpearlos.

Su cuerpo no está diseñado para la lucha física, es muy delgado.

Soltó un suspiro y la volvió a observar mientras veía como arruga el rostro cada vez que algo parecía no salir bien. Había paso un par de semanas desde la primera misión de la chiquilla. Por ordenes de Kenshin claro está, ella había sido mandada a "hacerse cargo" de un barco sobre una de las vías marítimas en donde a boca de Enishi siempre lo emboscaban y parecían robarles siempre gran parte del cargamento. Himura no podía darse el lujo de tener rebeldes en la zona. Y como primera tarea para ver el potencial de Kaoru, la envió ahí.

Tanto él como Shinomori fueron asignados a la tarea, la tarea de Sanosuke era proteger a la chiquilla Makimachi, ella sería usada como contramedida de seguridad si Jou-chan perdía el control, pero eso sí. Ella no se acercaría a ninguna de las áreas de batalla, o eso quiso creer. Aquella chiquilla de trenza larga se había escapado de sus manos en cuanto el barco empezó a ser abordado y no pudo ni prever lo que pasaría después, el no esperaba que ella fuera herida o que Kaoru lo fuera. Pero realmente no esperaba ser espectador de primera fila del gran poder que Kaoru ocultaba. Se quedo petrificado en sitio justo en el momento en el que Misao toco el suelo, más por miedo a lo que Himura le haría tras haber permitido que su única tarea se escapará de sus manos.

Cuando intento moverse fue inútil, era como una gran fuerza que se apoderaba de él y lo anclaba al suelo. Y al rato de intentar observo como Kenshin fue el primero en soltarse seguido de Misao, Aoshi y por ultimo él. Ni procesar lo que ocurrió pudo, hasta que noto todo en esa cubierta explotaba desde los adentros. Bañando todo en sangre.

Subió la mirada hasta ver a la chica volver a asestar golpes en el maniquí de entrenamiento, pero podía ver como empezaba a lamentarse de su mano derecha.

Por favor, enséñame a ser más fuerte.

Habían sido las palabras con las que Kaoru le había llegado una mañana tras verlo entrenar, sus heridas no parecían ser un impedimento, porque podía ver como la misma ya estaba sanando muy rápidamente. Demasiado. Obviamente él se había opuesto a ello por miedo a que la chica se lastimará y explotará a causa del dolor pero al poco rato de haber recibido esa información, el mismo Kenshin le ordeno que la entrenará, alegando que no podía darse el lujo de que tuviera un arma tan débil físicamente. Y a regañadientes ahora se encontraba entrenando a una chica, que realmente no era tan chica. El nunca había leído el documento de contrato que Kanryu le dio a Kenshin así que cuando Kaoru le revelo su edad, casi brinca por las paredes, era un año mayor que él.

Además, él mismo se había sorprendido de lo rápido que había congeniado, inclusive en la comida. Kaoru solo comía lo esencial y le dejaba siempre lo que sobraba a él cosa que le encantaba, ese era uno de los pocos placeres en su vida. Y Kaoru entrenando era muy centrada, nunca se quejaba y hacia todo lo que él le decía, él entendía la fortaleza que ella quería ganar. No dudar nunca más de sí mismo.

"¡Ouch!" Su atención se centro de nuevo en Kaoru que vio como se quejaba de su muñeca derecha, soltó un suspiro y se puso de pie, y de mala gana se acerco hasta tomar la muñeca de la chica.

"No te pusiste bien la venda por eso te estás lastimando Jou-chan" la desato con rapidez, pero sus ojos mostraron sorpresa cuando toda la venda fue completamente retirada. La mano completa estaba llena de moretones amarillos, verdes y recientemente morados "¡¿Pero qué demonios?!" Vio como la chica retiro la mano y la escondió con la otra, desviando sus ojos.

"No es nada, Sagara-sama"

"¿Cómo que no es nada? Puedes tener una fisura en algún hueso… Acaso tu… ¿Has estado entrenando fuera de nuestras horas de entrenamiento?" Tomo la muñeca un poco más molesto y se la mostro esperando que la respuesta que ella podría decir no sea la que él estaba pensando.

"Hai… Quiero ser fuerte para no volver a ser una carga. Soy un arma, mi deber es proteger. No ser la protegida" y si lo era, el mismo había llevado sus muñecas y manos a ese límite intentando ser fuerte. Soltó un suspiro y negó con la cabeza. Él tenía claro que esta chica era un arma, y los humanos podían lastimarse, ella misma lo había comprobado cuando la lastimaron en la misión; por ende ella también era humana. Aun así, decía esas palabras como si fuera solo un arma, y él podía sentir la dureza de esas palabras en su mente. Conocía a alguien de la misma calaña. Era tan confuso pero tan claro al mismo tiempo.

"Vamos donde Megumi"

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"Deberás guardar reposo por unos días Kaoru-chan"

"Demo…"

"Si deseas que esa mano tuya sane y puedas seguir entrenando deberás guardar reposo y evitar entrenar… Ve a cambiarte, te daré un ungüento que deberás aplicarte de noche, anda" La paciente parecía una niña pequeña ante las demandas de Megumi pero sin molestar más se puso de pie y fue hasta el cuarto a cambiarse, la mujer de cabellos negros largos y de bata blanca sacaba un frasco del estante y lo ponía sobre la mesa para hacer tiempo. No fue hasta que hubo un gran silencio que Megumi volvió a hablar, esta vez mirando fijamente a un hombre de cabellos revoltosos frente a ella "¿Qué estabas pensando en entrenarla de esa manera Sanosuke?"

"¡Oye! No es mi culpa, yo no sabía que ella seguía entrenando aun después de que nosotros parábamos de entrenar… "

"Ella no puede entrenar de esa manera, no está diseñada para esa clase de actividades"

"¿Y que sabes tú de eso Megumi? Nunca la han puesto en esa clase de actividades pero, eso no quiere decir que no esté capacitada. No sabes lo duro que trabaja Jou-chan para poder ser más fuerte"

"Eso no me interesa, no permitiré que se arruine el trabajo de Kanryu por unos estúpidos ideales"

"Claro, porque sencillamente ella es un arma única en su clase no debe ser expuesta a nada ¿No es así?"

"Pues claro que es así, la cantidad de factores que pueden dañarla pueden ser muchos, estoy encargada de su salud, es una de mis prioridades principales ahora mismo si algo le pasa, yo soy la responsable" Vio como la mujer se cruzo de brazos y levanto una ceja con soberbia.

"Siempre ha sido así…" Desvió la mirada

"¿A qué te refieres?" La mujer dio un paso al frente posando las manos en sus caderas.

"A que no es la primera vez que pones tus prioridades antes que las emociones de los demás…"

"No me vengas con sermones Sanosuke, sabes bien que aquella vez fue muy diferente"

"¿Ah, sí? ¿Y cómo? Ilústrame, porque yo recuerdo bien que quien me dejo fuiste tú porque yo no podía entender tus prioridades o es que no te basto tenerme solo a mí…" Sintió la mejilla arder y noto como la mano de Megumi se tornaba roja por igual.

"No pretendas saber de mi vida Sagara, hace mucho tiempo que te dejo de importar"

"ie Megumi, eso es lo que tú quieres entender…" Se detuvo un momento, saco las manos de sus bolsillos, tomo el medicamento que Megumi había preparado y camino hasta la puerta donde Kaoru salía tímidamente, puso una mano en su espalda y le indico para salir "Solo recuerda Megumi, no todo en esta vida es como tú crees que deba ser" Y sin decir más salió por la puerta.

No habían ni camino unos cuantos pasos cuando sintió su chaqueta blanca ser tirada suavemente, bajo la mirada y noto como Kaoru lo miraba con preocupación.

"Gomene… Por mi culpa tu y Megumi-sama se pelearon" Bajo la mirada al mismo tiempo que se inclinaba en modo de disculpa. Sanosuke se tenso y luego se relajo y mirando a todos lados, puso una mano en el hombro de Kaoru haciéndola que se pusiera erguida de nuevo. Y suspiro para relajarse.

"No te preocupes Jou-chan, Megumi y yo de todas maneras… No… No estamos en buenos términos desde hace mucho"

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Ya era de noche, y ya por fin el olor a sangre había desaparecido. Aun recordaba la sonrisa que aquella chica había plasmada en sus labios tras haber "matado" a todos aquellos piratas, limpiar todo eso fue realmente un dolor de espalda. Claro, que él no hacia el trabajo pero sabía lo difícil que era quitar la sangre. Había muchas cosas tras ese día que habían sido como una revelación y una confusión para él al mismo tiempo. Él siempre solía cumplir lo que decía pero cuando aquella joven observo a la mujer que parecía atacarla, su instinto le dijo que debía hacer algo. Aunque su instinto siempre era de auto supervivencia, esta vez actuó por otra persona que no fuera él, o Tomoe. En varias ocasiones tuvo que saltar para proteger a Tomoe de ser herida, ella siempre estaba empeñada en acompañarlo, y aun cuando él no le gustará la idea le permitía ir. Fue solo después de una vez en donde ella casi termina muy mal herida que él tomo la decisión de que más nunca fuera con él y fue ahí donde se diría, que todo lo demás se desato.

Caminaba hasta el árbol de cerezo, lo observo justo cuando ya había accedido al jardín y sintió su espalda relajarse por igual. Desde aquel día no solo había visto parte del poder que Kaoru retenía sino pudo ver levemente una faceta de valentía que creyó no existía en esa chica.

"He cumplido todas sus demandas Himura, pero para la próxima…" Subió la mirada, aun desde el suelo y Kenshin pudo apreciar un azul helado sobresalir de su mirada "Si usted no cumple, o alguno de sus aliados no cumple en proteger lo único que me importa en este mundo… No lo perdonare" Kenshin elevo una ceja casi a punto de carcajearse de risa aun ante tanta sangre, por la amenaza de la joven.

"¿Crees que alguien como tu podrá hacerme algo a mí, pequeña?" Casi con una velocidad irreconocible se acerco y le tomo por el cuello haciéndola levantar "Conoce tu lugar"

"Yo conozco mi lugar, Himura" no lo estaba llamando "sama" ni parecido, tomo su muñeca con sus dos manos mientras que él apretó más el agarre de su cuello aun más "He cumplido todas sus demandas, no he faltado a hacer mi trabajo… Pero, si usted vuelve a poner la vida de Misao en riesgo. Ni esa pulsera, ni nadie podrán salvarlo de mi"

Sonrió al recordar esas palabras. Nunca antes nadie lo había amenazado de esa manera y vivido para contarlo. Eso le gustaba, tenía que darle crédito a la chica. Algo que detestaba desde el momento que la vio y pudo reconocer esa misma noche, era la falta de confianza de hacer las cosas; sobre todo si tenías el poder para ser capaz de hacer algo, pero siempre dudaba o pensaba mucho todo antes de hacerlo y esa noche pudo ver finalmente las consecuencias de dudar de si mismo. Y como bono pudo ver una faceta que él quería conocer muy bien, una mujer determinada.

Tras esa noche, aun cuando ella no lo dijera empezó a entrenar, a ganar resistencia y tolerancia. Y no fue sino hasta que él escucho que ella mismo le pidió a Sano que le enseñara a ser más fuerte, fue que el accedió a ayudarle a alcanzar esa meta. Después de todo el necesitaba que todo saliera perfecto si de enfrentarse contra Makoto se trataba.

"Oh!Take a look in the mirror, you look so sad" Escucho a la lejanía, y era como si viento se lo estuviera trayendo, se giro y volvió a escuchar, arrugo su frente "It´s so cold like that winter we used to blow"

Casi se podría decir que estuviera siendo hipnotizado, empezó a seguir a la voz. Una de las pocas veces que podía escuchar música era en su oficina y prefería orquestas, ya que las voces y lo que hablaban siempre lo ponían a pensar y lo odiaba. Siguió caminando por los pasillos hasta toparse con otro de los jardines que daban al fondo. Nunca estaba por ahí porque siempre le parecía muy común, demasiado común. Así que eso le hacía preguntar, quien podría estar aquí.

"I don´t cry anymore but I feel so hurt" Y antes que pudiera realmente acercarse, una fragancia golpeo su cuerpo.

Jazmín.

Se giro. Y ahí, sentada frente a un pequeño estanque se encontraba la chica de cabellos azabache cantándose a sí misma, el viento parecía peinar su cabello que se encontraba suelto. Con sus brazos alrededor de sus piernas y apoyando su mentón sobre sus rodillas cantaba una melodía en un perfecto ingles.

Quien lo diría, la pequeña sabe otro idioma.

"So I don´t need you too close to me" Y lo que más odiaba estaba pasando frente a él, las palabras se estaban colando por su mente, y lo odiaba aun más porque esas palabras parecían ser cosas que solo su mente jugaba a formar. Cerró sus ojos como quien no quisiera.

Parece que ella conocía perfectamente lo que hablaba. Esa melodía, parecía triste pero con un deje de esperanza. Algo con lo que el constantemente luchaba por mantener: la esperanza. Pero siempre parecía en duelo con esa tristeza que aun que no dejaba que nadie lo viera, siempre estaba ahí. Escondida detrás de esos ojos color ámbar "You don't hear me, or so you say. You don´t know why things have change since yesterday" Su sorpresa fue aún más cuando se descubrió a él mismo detrás de la chica, abrió los ojos cuando ya no sintió una melodía pero si la mirada de la chica.

"Himura-sama…" Deshizo su agarre con sus manos y dejo descender sus piernas hasta dejarlas de lado, inclinándose un poco más para poder mirar mejor a su dueño. Kenshin subió su mirada y observo el jardín completo, era completamente verde y más verde con un poco de marrón y gris a causa de las piedras, muy austero para su gusto, muy diferente al jardín con su árbol de cerezo al que siempre solía asistir; al que le brindaba calma, bajo la mirada y observo el pequeño estanque con nada más que agua, sin vida "… Lamento si lo desperté" El hombre no dijo nada solo la observo. Ella parpadeo un par de veces y empezando a sentirse incomoda se giro para volver a mirar el estanque "… No podía dormir, y…" No pudo continuar la oración, pero Kenshin sabia más, sabía que hacia ahí y no en el otro jardín.

Yo conozco mi lugar, Himura.

Algo en esa oración le molestaba, era como si una pequeña semilla del pasado quisiera resurgir, apretó su mandíbula y alejo los pensamientos. No quería pensar. Así que pregunto lo primero que paso por su mente.

"¿Qué era eso que cantabas?"

"¿Eh? Pues… No sé cómo se llama pero… Un querido amigo solía cantármela para ayudarme a dormir" Kenshin se sintió intrigado al escuchar la palabra amigo en esa oración, el sabia que esa chica paso casi toda su vida en un laboratorio ¿Habrán habido otros experimentos con otros chicos como ella? Hizo una nota mental de preguntarle a Aoshi luego, y si no, que averiguaba "… Pero solo recuerdo esa parte"

Noto como ella no despegaba la mirada del estanque, y él la fijo por igual. Ahí se quedaron en silencio.

Sin decir nada más.

Pero ya la mente de Kenshin estaba empezando a hablar más que dos voces. Y nuevamente se pregunto ¿Por qué había salido a defenderla? A ella, que solo era un arma.

Y nada más.

¿O no?

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Aquí nuevamente otro episodio, muchas gracias por leerlo. Espero les haya gustado, sino siempre recuerden dejar sus comentarios.

Reviews:

setsuna17: creeme se irá arreglando hahaha

Pajaritoazul: Gracias, aunque no se note mucho soy Arquitecto, hahaha asi que mi escritura tiende a reflejar lo que hay alrededor solo que no me extiendo mucho para no desvirtuar la intención de la historia. Y si, Kenshin es un desgraciado pero bien, no todo es aroma a rosas a primera vista.

HeavenlyEve: Gracias nuevamente por leer.

Lica: No te preocupes a mi tampoco me gusta verlos con otros que no sean Misao o Kaoru hahaha pero a veces, hay que darle un poco más de diversidad a la situación. Hahaha Recuerda, aun cuando dicen que las mujeres somos más complicadas un hombre lo es 8 veces, ahora imagina a un hombre que no habla de sus emociones… Yo tmbien le partiría la cabeza. xD Haha asi como quien dice que lees la mente pueda que si haya algo de SanoKao y EniKao solo ando terminando de armar como será si algo angelical o habrá malicia en esa conexión. Gracias por leer y por el review me ha hecho reir y sonreir.

zabitamt1975: Las emociones están, pero deben ir creciendo poco a poco. Sobre todo si no has experimentado otra cosa más que seguir y hacer lo que se te dice. ;)

Pola de Himura: Todos sabemos que a la larga, cuando es una relación de 2, asi sea sexual. Siempre alguien terminará lastimado… Digamos que Kaoru se verá entre la realidad de matar y no matar, algo como Saikano maybe (no llegando a ese punto, ella si era una maquina hahaha) Pero si, se encargara de entender a Kenshin en muchas cosas, asi como ella sin que él se de cuenta será influenciado por él.

ZuryHimura: Gracias por aplaudir mi forma de narrar en serio =D, y bueno espero este capitulo te haya gustado por igual.

rogue85: diría que hay sentimientos encontrados sobre esa escena, hahaha Intentaré poner palabras básicas en zonas donde no confunda mucho, así como un glosario al final para aprendizaje.