Se que no tengo perdon, pero me toco reescribir todo lo que tenia, y como mi memoria se revuelve con tantas historias que tengo en la cabeza, pues sorry, pero aqui esta el siguiente capitulo, y espero ahora si poder regularizarme con mis tiempos. carinios y nuevamente perdones mil.


Engaño.

Capítulo 9-

La campanilla de la tienda de modas sonó atrayendo la atención de todas las empleadas, no porque fuera el primer cliente, sino por el cliente que era… el hombre con su estatura y complexión atraía cualquier mirada, su pelo, sus ojos, el perfil perfecto… era un hombre de ensueño, sus pupilas de cielo buscaron entre las jóvenes que ahí se encontraran y oculto su desilusión al no encontrar a la que el buscaba, sonrió burlándose de sí mismo, era lógico que ella no estuviera a la vista, sus hombres tenían a "madame Mary" atemorizada pensando que eran enviados por Terrece, pero eso se acabaría esa misma mañana.

-Buenos días Caballero, en que podemos servirle?...- pregunto María fingiendo no conocerlo, esas eran las políticas de discreción en sus negocios, las personas que entraban a su tienda de modas no eran "conocidas" por ninguna de sus muchachas, y las personas que entraban a su club nocturno, no lo eran tampoco para las joyas de jade… era por ello que la mujer tenía tan buena fama en aquella sociedad, las mujeres confiaban en su discreción para elaborar las ropas atrevidas que escondían entre tantas capas de tela que formaban sus distinguidos vestidos, y los caballeros estaban seguros que a pesar de que acompañaban a sus esposas por elegantes vestidos, sus indiscreciones en la casa de diversión para varones jamás serian conocidas por sus esposas… un mundo lleno de monedas de doble cara.

-Buenos días señora… quisiera que me mostrara los últimos modelos de ropa para mujeres jóvenes…- menciono William sin pena alguna como pasaba con otros hombres que no se atrevían a entrar solos a tiendas como aquellas por temor a ser juzgados por la sociedad como atrevidos o ser el blanco de diversos rumores nada gratificantes.

-sígame por favor…- María tomaba algunos libros que tenía sobre un mostrador y lo guiaba a un privado, algo que no era para nada fuera de lo normal.

Una vez a solas las caretas se cayeron y Jade enfrento al Magnate que tenía frente a ella.

-Así que ha vuelto, pensé que volvería al salón pero no pensé que lo vería aquí…

-no acostumbro visitar ese tipo de lugares… sin deseo de ofenderla.- se disculpó.

-Entiendo,- le restó importancia- pero dígame y que hará si ella está ahí?, - Pregunto notando como él se quedaba sin palabras.

-Esta?- respondió el recomponiendo su postura… el había crecido con prejuicios debido a los errores de su padre, pero nunca ofendería a nadie sin conocer su historia o sus motivos, y menos cuando se trataba de Candice… ella era su todo a pesar de lo que fuera.

- Si, no tiene caso que lo siga negando, usted la reconoció, sin duda alguna esmeralda es Candice y contrario a lo que usted pueda pensar… yo no la tengo aquí a la fuerza…- respondió bebiendo un poco de su copa con la elegancia de una dama.

- Lo entiendo. Temo que no he tenido días agradables últimamente…, pero usted me ayudaría mucho a mejorarlos si me dijera todo sobre Candice y cómo fue que termino en… un lugar como este.

-le recomendaría que no deje volar su imaginación, el que este en un lugar como "ese", no la hace una "mala mujer"…- aclaro jade advirtiendo el tono de Albert al referirse a su salón.

- Esta bien vuelvo a disculparme, entonces empecemos por que me saque de la duda y me responda como es que sabe quién soy, de donde me conoce, yo no recuerdo haberla visto nunca.

-Lo sé, como le he dicho, tenemos una amistad en común y "el" me ha hablado de usted, lo ha estado esperando por mucho tiempo y han cerrado un negocio importante, yo estaba ahí… pero no entre ustedes por supuesto, lo he visto y me pareció reconocerlo en cuanto entro usted con el conde, pero me pareció imposible por como lo describió "el duque"…, pero al tenerlo de cerca me he dado cuenta que realmente era quien pensé que era.

- Bien, ahora que ya sabe quién soy y lo ha confirmado… podría hablarme de ella, necesito saber cómo se encuentra y porque anoche ha dicho usted que no estaba bien, quien fue el cliente que ha provocado ese estado en ella?..

- muchas preguntas mi lord…, no veo porque debiera responderlas, porque está interesado en candice si la dejo a su suerte en manos de un desconocido?… y porque ha venido a buscarla si ella ha ensuciado su reputación y manchado el ilustre apellido que la acogió?.

-veo que no conseguiré nada de usted. Bien, sería posible entonces que hable con ella?.

- y si ella no desea verlo?...- jade respondía jugando su dedo sobre el borde de su copa.

-Me temo entonces que mi visita a este lugar ha sido inútil, así que no tengo otra opción más que retirarme..- Albert se puso de pie dispuesto a irse así que comenzó a dirigirse a la salida de la habitación.

-Está aquí por protección…- respondió jade casi al instante al verlo decidido y juzgando que el sería la única persona que podría salvar a Candy de las garras de Terrece, quien pronto tendría todo el poder en sus manos, y entonces ni Richard podría contenerlo de ir en contra de ella, eso pensaba la mujer al desconocer lo sucedido entre el magnate y el próximo duque. Albert era el hombre que Candy amaba aunque el desconociera ese secreto, pero ella no. Las palabras de la mujer detuvieron los pasos de Albert que se giró arrugando el entrecejo y mirándola fijamente dándole la orden silenciosa de continuar mientras el retomaba su lugar.

-Terrece la hecho después de casarse con Susana y la anciana que la custodiaba la mando a mí, todo estuvo tranquilo para ella trabajando en mi casa de modas, hasta que los rumores picaron los celos de Susana la esposa de Terry y vino a buscarla, había logrado contenerla en varias ocasiones pero quise estar segura que era por ella por quien venía y permití que se encontraran, tal como lo pensé Susana estaba tras ella y no se detendría hasta encontrarla, pensé que lograría controlarla por ciertos medios… pero no conté con que Terrece también la buscaba y había descubierto que ella estaba conmigo, ese mismo día Terrece se apareció en mi tienda y la encontró, por supuesto no se atrevió a mencionar nada delante de su esposa, pero después regreso… Candy no volvió al taller desde esa tarde así que le dije que se había ido y que no sabía a donde, le sugerí que la buscara en América… que era probable que ella hubiese vuelto a su casa, pero él me aseguro que ustedes jamás la recibirían por haberse convertido en su amante y manchar su honra…

- Desgraciado!- Albert no pudo contener la palabra que Salió de entre sus dientes que cada segundo soportaban más la presión que el ejercía conteniendo su rabia a cada palabra de jade, pero no quería interrumpirla deseaba saber todo para poder después tomar una decisión definitiva… aunque ya la hubiese tomado desde el mismo día en que Candice partió de América.

- sí, un desgraciado, puso hombres a vigilar mi tienda para ver si ella volvía, pero yo la mantuve oculta en mi casa detrás del taller…- Albert supo entonces porque sus hombres no volvieron a saber de ella-, temí que el enviara a alguien y trataran llevársela a la fuerza… Terrece sabe y conoce todo sobre este sitio y sobre mi…. Tome la decisión de revelarle a Candy la parte de mi verdad que ella desconocía y darle a elegir si deseaba ocultarse aquí… o si prefería buscar otro lugar, pero aun si Terrece sabe quién soy o los secretos de este sitio… ni siquiera él puede hacer su voluntad en mi propiedad, el único lugar seguro para Candice en Londres es a mi lado…, no teniendo a donde ir y comprendiendo la autoridad de Terrece en esta ciudad… decidió convertirse en esmeralda, todo ha ido bien hasta ayer… Terrece logro comprar a unos de mis guardias para que le permitieran entrar a espaldas mías, y encontró a Candice… pero no pudo lograr su propósito de llevársela porque llegue a tiempo,, pero si he tomado la decisión de decirle todo esto… es porque sé que pronto ella no estará a salvo ni siquiera conmigo, Terrece ya ha sido reconocido como el duque… pero su padre aun no le entrega el poder completo… eso será dentro de poco tiempo ante la reina, terrece recibirá su título oficialmente y entonces ya ni siquiera Richard podrá contenerlo de hacer su voluntad.

- No se preocupe más por eso, ya he tomado medidas sobre el asunto, solo ruegue porque Richard tenga a un muchos años de vida para seguir siendo el duque de Granchester...- Albert decidió que la mujer era de confianza, al parecer Candice se había granjeado su cariño y podía ver algo más haya que se escondía en la mirada de la mujer, así que decidió que el también confiaría en ella como ella había confiado en él.

Jade estaba sorprendida por las palabras de "William", Candice le había hablado de su poderío pero jamás pensó que fuera a lograr que se le negara el Titulo a Terrece, el pobre muchacho debía estar haciendo rabietas al por mayor junto con su mujercita que ya caminaba por las calles presentándose como la Duquesa, debía ser un duro golpe para la pareja, pero viendo la firmeza en el hombre que estaba frente a ella, no dudaba ni una sola de sus palabras, Candice tenía muchísima suerte. Decidió no ahondar en el tema, Richard le comunicaría después a detalle lo sucedido, ahora había otro tema que era de mayor prioridad para ella.

-Respóndame una pregunta… porque busaca a Candice?, que piensa hacer con ella?, si usted es la persona que dice ser… es su padrastro, verdad?.- jade sabía que Candice amaba a ese hombre, pero… amaba el a Candice?.

- Pienso convertirla en mi esposa.- afirmo sin dudar en la respuesta. Jade extendió una de sus más bellas y sinceras sonrisas. pocas veces estaba equivocada… y esta ocasión le alegro más que ninguna de haber sido certera, las palabras que Albert le dijera a Candice la noche en que la chica huyo, según la propia esmeralda…, no podían ser más que las de un hombre profundamente enamorado… eso sin contar de su predilección y atención para con esta. La extrañaría pero se alegraba por ella, además juzgando la actitud de Albert desde el instante que cruzo la puerta de su salón… supo que él era de los muy contados hombres que no gustaban de visitar salones como el suyo ni de mantener una amante, a él lo movía el amor… no el interés, Candy había nacido con buena estrella después de todo.

kire

Albert entraba en la suite del hotel en que estaban hospedados, tenía una amplia sonrisa en el rostro que nada era capaz de borrar, pronto Candice volvería con ellos y esta vez lucharía por conquistarla y convertirla en su esposa. Cuando George lo vio entrar no pudo contenerse de ir a hablar con él, no lo había visto partir y necesitaba hablar con el sobre lo poco que había podido averiguar con el conde de Pastria, pues desde que salieran de aquel lugar, Albert no había abierto la boca y le había pedido que no comentarán nada en ese momento.

George le comento a detalle la conversación que entre tragos le había dado muchas respuestas, la primera era que nadie sabía quién era Candice, pues era conocida como esmeralda y todo indicaba que Terrece jamás la había presentado a nadie como su amante, eso les ayudaría cuando la chica volviera pues nadie la reconocería, también obtuvo otros datos pero no sobre esmeralda que era todo un misterio en aquel salón, sino, de jade, la mujer que dirigía ambos espacios en los que Candice había estado y cuya identidad era conocida solo por unos cuantos que fuesen amigos de Richard desde su juventud y la conocieran como su amante.

-Pero lo que tú no sabes es que una vez fue su prometida,- complemento Albert cuando George termino de hablarle sobre jade- pero el entonces duque la desprecio por ser extranjera… ellos aún mantienen la ley familiar de no casarse con nadie que no sea de su propia tierra, … pero si han buscado mujeres americanas para mantenerlas como amantes.- la cólera brillo en los ojos azules, pero ese día estaba feliz que no permitiría que gente como esa empañara su dicha así que prefirió dejarlos a un lado.

- Bien parece que obtuviste más información,- George se dio cuenta que Albert no había permanecido con las manos quietas y este le revelo con quien se había reunido esa mañana confirmando que su información era verídica.- pero ahora responde mi pregunta… porque Candice esta aun ahí?.

- Por lo pronto es lo mejor, no quiero exponerla frente a nadie…. Quiero pedirte algo… si todo sale como tengo planeado Candice regresara con nosotros a América, prepara todo para el primer barco que zarpe de regreso a casa y quiero que busques lo mejor de la temporada en vestidos de dama… todo un guardarropa… no quiero que le haga falta nada a mi pequeña… absolutamente nada, pasa por la casa de modas de Madame Mary, he hecho algunos encargos que se verán hermosos en mi pequeña.

- Eso me alegra como no tienes idea, es la primera vez que voy a disfrutar con un encargo de esos…

Ambos sonrieron, pero George estaba más alegre de por fin ver en el rostro de Albert la expresión que creía el rubio había olvidado… estaba lleno de vida y no podía ocultarlo.

kire

Jade daba vueltas en su oficina, esa mañana no estaba yendo como cualquier otra, primero la visita de Albert y apenas unos minutos atrás Richard había dejado su oficina donde estuvieran discutiendo por varias horas. Su mente estaba demasiado revuelta por los últimos sucesos y no sabía cómo pedirle a Candice lo que tenía que pedirle, pero no había otra opción, la puerta se abrió y la rubia de ojos esmeralda entro con la intriga marcándole el rostro.

-María me has mandado llamar?- la mujer siempre hablaba con ella en su habitación así que el saber que la esperaba en su oficina la mantenía intrigada.

-Candice… te he llamado aquí porque… lo que tengo que pedirte aparte de ser personal… es referente al salón…

- Que pasa?, es algo grave?- le pregunto guiándose por la expresión que María mantenía en su rostro, estaba realmente angustiada. Tomo la mano que María le extendió y ambas tomaron asiento una frente a la otra en las elegantes sillas frente al escritorio.

-Candice… no voy a dar rodeos, es mejor hablar claro desde el inicio…- jade la miro a los ojos y continuo-… me ha pedido una sesión privada para contigo, es una persona muy importante… no he podido negarme…, Candice, si esto no fuera relevante en nuestra situación te juro que no te pediría que aceptaras… se tus sentimientos, se lo que añoras… pero… no he podido negarme… él ha visto a esmeralda y esta encaprichado con ella… es un hombre poderoso y me temo que… si te niegas… busque conseguirte a como dé lugar y… quizá sea de una forma demasiado peligrosa… Candy… si no estás dispuesta… te aseguro que sin importar lo que nos suceda a todas… te defenderemos… eres una de nosotras, si no quieres… no tienes que aceptar… yo daré la cara a las consecuencias.- la mujer mostraba la angustia que la invadía y la desesperación y el temor estaban presentes en el tono de su voz.

-No, está bien María, después de todo… creo que… mi destino es permanecer aquí…- Candice sabía que jamás volvería a los Andrey y mucho menos sería aceptada por Albert, él no la amo ni la amaría, jamás sería una mujer digna siquiera de su cariño o de su amistad, y no estaba dispuesta a convertirse en la amante de Terrece, no después de que el jugara de esa forma con ella, quizá si el realmente hubiera sentido algo por ella… hubiese podido amarlo, pero él también la considero inferior... Una huérfana no era digna de ser una dama… así que, si podía salvar a las personas que la apoyaron sin ningún interés… lo haría, era momento de dejar sus absurdos sueños atrás y comenzar a vivir su realidad.

-Candice, Terrece…

-No, - la interrumpió rotundamente antes de que siquiera dijera una palabra más.- esto es diferente, es… por alguien que me ha brindado apoyo y cariño, entre ustedes encontré a la familia que perdí, pero a diferencia de ellos… he encontrado mayor comprensión y aceptación a mi forma de ser, María… podemos seguir adelante… atenderé a este hombre sea quien sea… supongo que de cualquier forma algún día tendré que hacerlo… es solo que…. Bueno eso ya no importa… mañana recibiré al enviado del duque…- con una sonrisa le tomo las manos entre las de ella. Jade la miraba con autentico pesar, ella no quería hacerle aquello pero… era necesario, por su bien y el de todas.

-Candice… perdóname,- susurro cuando la rubia cerró la puerta a su espalda al salir de su oficina.

-Lo que me pediste está listo, en un par de semanas zarpa un barco rumbo a América. Ahora solo falta que Candice acepte irse con nosotros…- George se dirigió a la pequeña barra dentro de la suite y se sirvió un trago para reconfortarse un poco.

-Lo sé, pero espero salir triunfante y ella acepte. – Albert aun sentía furia en su interior aun recordaba las palabras tan rudas de Terrece al referirse a Candice, pero cualquier herida que ese imbécil pudiese haber causado en ella, en la curaría con amor y paciencia, borraría cualquier mal recuerdo que hubiese dejado en su mente, en su corazón y en…. Su cuerpo, con besos limpiaría hasta el último centímetro de ella… si lo aceptaba. Se dirigió al interior de su habitación, ignorando la sonrisa triunfante de George que siempre le dijo que el amor lo doblegaría y que Candice sería su esposa tarde o temprano… desde que era un adolecente el moreno noto el amor que le profesaba a la pequeña traviesa y siempre estuvo de su parte. Ahora la profecía de su medio hermano se cumpliría… al fin.

- Por cierto, me han entregado esta nota apenas entre en el hotel… solo hay una "J" en el sobre por lo que no supieron decirme quien la había enviado.- Albert tomo el delicado sobre de manos de George y al ver la caligrafía supo quién enviaba aquel mensaje. Comenzó a caminar con rumbo a su habitación dejando una expresión de curiosidad no satisfecha en el rostro del pelinegro.

kire

Los nervios la dominaban, caminaba de un lado a otro dentro de la habitación, habían pasado ya algunos días desde que María le hiciera aquella solicitud que las salvaría. esa mañana le hiso algunas recomendaciones asegurándole que por la noche el caballero del que hablaron estaría ahí para ser atendido por ella, se dio un largo baño con aguas perfumadas de su esencia favorita a rosas, uso una loción que intensificaba su aroma y suavizaba la piel, las chicas le quitaron hasta el último bello existente en su cuerpo… incluso en zonas que ella jamás pensó que vería sin la protección de este, pero las jóvenes le aseguraron que a los hombres les volvía loco ver y sentir la piel de esas áreas tan intimas... después la dejaron sola, no sin recomendarle que hacer o que decir, ya había aprendió de ellas en sus múltiples conversaciones, y había sentido calor recorrerla y por las noches había tenido los mentado sueños húmedos que las jóvenes tanto le explicaron, Jade le hiso algunas recomendaciones de preparación y para prevenir cualquier detalle no deseado, ahora solo bastaba esperar, cuando el hombre ese llegara… irían por ella, las habitaciones particulares jamás se usaban para el "trabajo"…, sonrió ligeramente, nunca imagino que su deseo de ser útil la llevaría a tomar un "trabajo" como aquel, pero para ella… aunque aún fuese virgen… no quedaba otro camino, nadie le creería que aún era pura y la aceptaría como su esposa… no le quedaba más que sacar provecho de ese detalle y vender su virginidad a cambio dela tranquilidad de sus protectoras, con suerte aquel hombre se convertiría en su protector y en el único hombre en usar su cuerpo… porque nadie jamás podría ocupar su corazón… ese tenia dueño desde muchísimos años atrás.

El llamado en la puerta sonó dos veces, la hora había llegado, salió caminando despacio, deseaba que el tiempo se detuviera en cuanto tomo el pomo en la hoja de madera que la separaba del pasillo y la mantenía protegida en su habitación, tomo un profundo suspiro antes de girar la perilla y abrir, Perla le sonrió excitada, todas sabían que sería la primera vez de Candice y le habían asegurado que no sería nada desagradable si ella lo deseaba, que solo debía imaginar que el hombre de su vida era quien estaba entre sus piernas inmaculadas, que disfrutara de cada caricia y que provocara lo que ella deseaba, en ese lugar eran ellas quienes mandaban y ellos quienes venían a buscar sus caricias, eran libres de dar o de pedir lo que quisieran… y sobre todo de aceptar si los querían de vuelta o no… ese era una de los privilegios de pertenecer a las joyas de jade… pues se les consideraba las amantes más caras y finas de Londres, y para nadie era un secreto que los clientes eran seleccionados y muy pocos lograban el privilegio de estar en su compañía.

El silencio había dominado a las dos jóvenes que solo se miraban de reojo y ambas sonreían, Candice con nerviosismo y perla con excitación y emoción… casi podía verse el esfuerzo que hacía por no dar saltos y aplaudir de la emoción que la embargaba, ella era apenas un par de años más grande que Candice, pero ella disfrutaba de aquella vida… le encantaba tener dominio sobre los hombres y que estos le rogaran por estar con ella… mantenía dos protectores y ambos hombres lo sabían… pero ninguno se quejaba… por el contrario competían entre ellos por alagarla y mantenerla satisfecha… era una interminable lucha por lograr su exclusividad y ella disfrutaba de ello… Candice había reído muchas veces con sus anécdotas sobre los dos hombres… pero no creí lograr disfrutar de esa vida tanto como lo hacían las demás chicas que ya habían aceptado del todo su suerte.

-Candice el antifaz…- le recodo perla cuando estaban ante la puerta de la habitación donde esperaban a Candice.

-Gracias…- tomo el objeto parte de su vestuario de manos de perla y esta le ayudo a colocárselo.

-Jade ha dicho que subirá a verte en cuanto termine… esta un tanto nerviosa, como si esperara por alguien… no deja de ver hacia la puerta una y otra vez, incluso ha puesto dos guardias más en la entrada y le ha pedio a Peter que este alerta, bueno no tardes más que el cliente ya tiene unos minutos esperando… suerte!- La joven le dio un fuerte abrazo y la beso en la mejilla limpiándole con rapidez la marca de carmesí que dejo en su blanca piel…. Se alejó rápidamente con rumbo a las escaleras que la llevarían al salón y antes de bajar volvió a despedirse con un gesto de su mano.

Candice tomo un profundo respiro y tomo decidida la manija, toco dos veces antes de girarla y abrir, la habitación estaba casi en penumbras, solo unas cuantas velas alumbraban, dio un par de pasos y cerró la puerta a sus espaldas, el hombre estaba justo frente a la ventana y mantenía una de las cortinas en su mano observando a través del cristal, pero ella lo único que logro ver fue a sí misma, su reflejo era muy claro en aquel enorme vidrio… era "toda" una joya de jade… "Esmeralda".


Bueno espero que haya sido de su agrado el capitulo y les agradesco el que no me abandonen, gracias mil, bendiciones mil, y espero sus reviews y comentarios Buenos o malos son bien recibidos. nos seguimos leyendo... akirem.