Capitulo: Apuntando alto
"Siempre sueña y apunta más alto de lo que sabes que puedes lograr"
William Faulkner
/
No había satisfacción, ya poco era el deseo de satisfacción que existía en el campo de batalla. Ante la guerra y demás. Ahora solo quería paz y tranquilidad. Si era cierto, el ya no solía ir en guerras como era antes. Ahora tenía personas que peleaban a su lado, hacían su trabajo mucho más sencillo pero, aun así. Las imágenes de lo que antes se consideraba como un avance en su meta. Eran nada más que meros recuerdos que ahora plagaban sus sueños convirtiéndolos en pesadillas. Cada noche se hacía más duro dormir, pero era más duro intentar despertar de una pesadilla.
Los ojos dorados que siempre acompañaban siendo enmarcados por el rojo de su cabello, solo indicaban la poca calma que tenía. Aunque muchos no lo notaran, el también tenía inseguridades que muchos considerarían mortales. Pues él se había ganado el título de un demonio, de un ser inmortal lleno de poder, pero ni el más grande poder le había evitado que se alejara de lo que más él deseaba: Tomoe. Por un tiempo intento re-conquistar el corazón de aquella a la que el mismo le había entregado el suyo. Aun así, nada parecía tener efecto. Y fue solo hasta que ella le dijo que más nunca lo vería con ojos de amor, fue que él desistió.
Aun después de todo eso, él le juro lealtad y juro completar su promesa. Una devoción que solo Enishi tenía conocimiento de ello, aunque sabía que Sanosuke y Aoshi sospechaban de ella nunca se atrevían a hablarlo de una manera tan abierta como Enishi solía hacerlo, por miedo a que sus demonios se liberaran. Era irónico que solo con el hermano de la mujer que amo con todas sus fuerzas era en el momento donde ese brillo dorado se desvanecía y se podía apreciar un color que solo conocía de niño y que al poco tiempo de conocer el verdadero significado de lo que era tener poder se desvaneció, ocultándose en lo más profundo de su ser. Para nunca más, esperar verlo salir. Aun así, la vida parecía burlarse de él y cuando por fin consiguió algo nuevo por lo que poder tener valor por el cual vivir, su color volvió a lo que era antes, o al menos uno muy cercano al que solía tener. Pero la vida, le hablo con sarcasmo y haciendo tratos con un destino cruel, alejo toda señal de redención y lo ayudo a que terminara de encerrarse en su coraza.
Eso, era lo único que le agradecía a Tomoe con grandeza. El haberle otorgado el poder para darse cuenta que nada sirve estar al nivel de otro, siempre alguien hallaría la manera de herirte, de verte como un idiota. Kenshin lo aprendió de la manera más cruel cuando su propia amada, aquella que le había jurado ser suya para siempre, ahora yacía ante los brazos de otro hombre.
Estaba cansado, eso era una gran certeza. Pero, al ver a Kaoru entrenar, y ganar poco a poco la capacidad de poder ser considerada el arma perfecta para él. Fue quizás un poco más de impulso de lo que necesitaba para poder continuar con esta gran meta, aun así. Verla, causo nuevas cosas resurgir, y fue que una nueva pregunta asomo su cabeza. Una vez que todo esto termine ¿Que será de él? Si, el tendría que gobernar todo el mundo ahora. Pero su propósito para vivir acabaría ahí. Ya no sería más un asesino, un guerrero, un arma, un monstruo. Sería el hombre más poderoso del mundo; lo tendría todo, pero aun así el hombre más vacío por dentro.
"Himura-sama..." Una suave voz lo llamaba. Y eso atrajo su atención, viendo al vacío intento ver de dónde provenía esa voz. Él la conocía, pero no recordaba de dónde. Aquí, en la vastedad de su mente había nada, todo era oscuridad. Absoluta oscuridad. Vacío total. Nadie lo buscaría ahí, ahí el no tenía nada ni a nadie ¿Porque alguien lo buscaría ahí? Donde él no era nada "Himura-sama..." Ahí estaba otra vez ¿Por qué persistía en llamarlo? ¿Por qué lo llamaba con tanto respeto? Con tanta curiosidad. Volvió a buscar y fue ahí por primera vez que noto una pequeña luz, que no solo se iluminaba ahí. Sino que esparcía un calor sobre su mejilla izquierda. Toco la mejilla "Himura-sama..." Muchos lo llamaban así en el mundo del poder pero gran parte de ellos era por miedo a irrespetarlo, miedo al demonio inmortal que había creado. No respeto por llegar a ser quien era él
¿Qué estaba haciendo antes de llegar a esta oscuridad?
Quizás así podía recordar como llego ahí. No podía dormir, y eso lo llevo al dojo a practicar. Era y parecía que era la única forma en la que se sentía ahora un poco más tranquilo consigo mismo. Lo ayudaba a centrarse. A aclarar su mente y de ahí continuar con el pesado día. Pero, desde hace algún tiempo el dojo era diferente. Había un aire diferente, un calor diferente, una determinación diferente, un olor diferente.
Jazmín.
Si, ese olor era bien familiar para el ahora, y ya no era sangre o el olor de Tomoe el que ahora también se asomaba por su nariz. Había alguien nuevo.
"Himura-sama..."
Kaoru.
Si, ella también lo llamaba así, y había sido una de las pocas personas que se atrevía a ponerse a la misma altura que él. No a creerse más que él, sino a llegar a ser alguien igual a él. Esa determinación y revelación llego a él días después de analizar las palabras y acciones de la joven en el barco, en la misión de los piratas. Y se aclaró cuando supo por voz de Aoshi que Kaoru había estado entrenando al darse cuenta que no era lo suficientemente fuerte. Determinación. Era algo que el había perdido con todos los años que poco a poco lo alejaban aún más de lo que hubiera sido su vida con Tomoe. Aun así, no podía evitar sentir una leve molestia cuando se trataba de pensar en esa chiquilla. Aun cuando en edad no se podría considerar una jovencita, de cuerpo lo era. No dudo dos veces en mirarla cuando en ocasiones tenía que usar el atuendo de entrenamiento ajustado que uso en el barco, más el libido que él podría sentir por alguien como ella, no se activó. A él, le gustaban mujeres.
"Onegai... Despierte..."
¿Despertar? ¿Por qué el habría de... Pues claro, Kaoru y él se habían encontrado en el dojo, y estaban entrenando como siempre. Pero, esta vez. Él se encontraba aún más ausente, hoy era el día en el que le pediría a Tomoe que se casara con él. El día en el que él la encontró en brazos de otro hombre, en la cama que compartían. Ese día había querido llegarle de sorpresa, inclusive Enishi lo había ayudado. Más ninguno de los dos previno lo que ocurriría. Por primera vez, no se dejó llevar por la ira. No vio rojo, no vio sangre. No quiso ver sangre. Solo quería irse de ese sitio. Y así hizo. Bastaba decir que no quería verse más humillado de lo que ya se sentía y acabando con la vida de ambos no eliminaría esa sensación que creció en ese preciso instante. Aun inclusive conservaba el anillo, como recordatorio que nunca seria engañado nuevamente, que siempre estaría un paso por delante de todos, que se encargaría de buscar la paz y la tranquilidad. Muchos podrían llegar a pensar que todo este embrollo de buscar la paz era producto de una mujer, gran parte de él desde pequeño, desde que su vida paso a ser Kenshin Himura el juro que no querría ver a más personas pasar por lo que él. Un mundo de oscuridad, y para eso: Él debía llenarse de oscuridad. Porque un mundo no podía ser luz, sin la oscuridad y él había aceptado ese papel. No solo para cumplir el sueño de Tomoe, sino el que gran parte de él, deseaba conservar la sonrisa que una vez vio en las personas que más amo.
Y el cambio, se estaba dando.
Desde la llegada a esa chiquilla, todo en su mundo estaba cambiando. Personas como Megumi parecían más centrada en crecer, avanzar en su tecnología. Y pues claro, como no. Sentirse amenazado por el trabajo de tu socio era lo mínimo de ápice que necesitabas para poder ponerse en marcha para trabajar. Aoshi por su lado, parecía estar en la tranquilidad, después de prestar más atención a lo que Kaoru le comento empezó a ver el cambio en Aoshi, inclusive la más pequeña que siempre cuidaba de Kaoru se empezaba a ver más pegada a él. Aun cuando Aoshi lo negara y dijera que solo estaba con ella para poder conseguir más información sobre Kanryu y Kamiya, el disfrutaba de su compañía. Sanosuke fue quien más cambio con el paso de los días, al principio ni quería verse cerca del arma por miedo a que según su experiencia inclusive el arma más segura podía dispararse sola y más si esta tenia emociones propias, pero al poco ya se le veía casi de a diario unido a Kaoru, no solo robando su comida cuando ella estaba satisfecha sino dándole regalos que para voz de Kaoru: no eran necesarios.
Soy solo un arma, nada más.
Sí, eso era verdad. Aquella chica Kaoru, solo era un arma. Por eso era más precavido cuando se trataba de ella, un hombre precavido valía más que un ejército. Y aun cuando muchos pensaban lo contrario, con el pasar de los años el había aprendido a ser el mejor político que conocía, y eso significaba a que decir y como decirlo. Oh si, muchos empezarían a creer que el también estaba cambiando con la presencia de Kaoru, pero eso. Eso era solo una fachada, para complacer a los demás y que los demás al sentirse complacidos siguieran por el camino original que él se había trazado desde un principio. Es cierto que aquella chica no tenía motivos para hacerle perder sus estribos y hacerlo enojar: está cumpliendo muy bien su papel pero, tampoco eso significaba que le daría motivos para acercarse a él y ganarse su confianza. Lo más que le podría permitir era ganarse su respeto y ese en el campo de batalla era perfecto para que ella lo siguiera. Su maestro le había enseñado bien: No confíes en nadie. Ni siquiera cuando estuvo trabajando bajo la mano del ya difunto Katsura confió en él.
Katsura era el antiguo emperador, y él se convirtió en su mano derecha por hacer lo que mejor el hacía: Matar y limpiar las calles de personas corruptas. Y aun cuando Katsura decía hacer todo esto por el bien de la nació, Kenshin sabia mejor que solo lo usaba para alcanzar su meta, deshacerse de aquellos que eran considerado una amenaza. Pero ya cuando no quedaba más nadie. Katsura intento hacer lo mismo con él. Y ahí fue donde Katsura cometió un error y murió por la misma guadaña que el había puesto sobre todos. Kenshin siempre estuvo un paso adelante y así fue cuando él se convirtió en el nuevo emperador de Japón y poco tiempo fue siguiendo escalando. Hasta donde está ahora: Hazle creer a las personas que te rodean que tienen poder sobre ti, porque cuando menos lo esperen se confiarán y eso causara que el filo de la espada entre con mas fácil por la espalda.
"Despierta... Kenshin-sama..."
Kenshin. ¿Dónde estaba? Kaoru lo estaba llamando por su nombre ¿Acaso? Era la primera vez que le escuchaba decir su nombre.
"¿Acaso... Me has llamado por mi nombre?" Abrió los ojos lentamente, y puso una mano sobre su cabeza. Todo daba un poco de vueltas. Y fue ahí cuando sintió el calor en su mejilla izquierda, siendo rápidamente retirado. Subió la mirada y observo a unos brillantes ojos azules mirarlo con una preocupación evidente y el calor que sintió fue una mano siendo retraída hasta la altura de su pecho.
"¡Ah! Despertó. Qué bueno Himura-sama... Gomenasai" Se retiró un poco y se inclinó hasta quedar su cabeza pegada al suelo en señal de arrepentimiento "Sabia que no debíamos entrenar hoy, pero usted insistió y..."
"¿Que paso?" Se sentó en cuanto todo dejo de darle vueltas y la noto encogida sobre sus rodillas, pegando la frente sobre el tatami.
"Se distrajo y yo... Pues, le pegue en la cabeza" Se levantó ligeramente, pero solo abrió su boca y sus ojos cuando sintió por primera vez algo que nunca en toda la vida y el tiempo que estuvo ahí había escuchado: Risa. Miro perplejo al pelirrojo frente a ella, sentarse de manera relajada y soltar una pequeña risa "…Creo…. Realmente que lo golpee muy fuerte" Se irguió aun perpleja de lo que veía, sin creer lo que sus oídos y mirada veían.
"Realmente, hoy estoy muy distraído" Volvió a reír con una ironía casi tacita, casi hablando para sí mismo pero en voz alta, miro un poco al suelo con la sonrisa amarga y un ceño fruncido casi con angustia e ironía. Aun después de muchos años creyó que Tomoe aún no tenía efecto en él pero el saber que esperaba otro hijo y que ya tenía otro hijo tomo efectos y cartas sobre él. Y bajo su guardia ante un fantasma que ya no le importaba su existencia. Por eso reía, por lo patético que se sentía. Miro a la chica frente a si, y noto los rasgos casi infantiles y curiosos ante su actitud. Si es cierto casi nadie lo había escuchado reír.
Él había bajado un poco sus defensas para permitirle leer sus movimientos al momento de batallar. Lo que nunca espero es que esa defensa realmente estuviera en un nivel tan bajo y que ella con una devoción persistente y casi imparable haya logrado ver más allá. Inclusive hasta hace un par de días se le ocurrió la idea de agregar un pez Koi al estanque en el que ella solía estar, tras el haberle prohibido que se acercara al cerezo. Paro en seco ante todo, ante esa realización: Hoy estaba distraído por ser una fecha de constante recordatorio para él pero, aquella vez cuando vio el estanque y sin pensarlo compro el Koi ¿Qué significaba? Algo en el hizo clic. Trago en seco pero antes de que pudiera adentrarse más su pensamiento, una nueva voz lo trajo a la realidad.
"Ha pasado mucho tiempo desde que lo escuche reír. Himura-san… Creí que era una ilusión a la distancia de camino al dojo" Kenshin y Kaoru giraron sus cabezas ante la voz, Okita entraba en la habitación con su traje de entrenamiento y prestando los respetos al dojo, continuo caminando hasta la pareja "Puedo ver causaste un gran impacto sobre la pequeña Kaoru" Kenshin giro su rostro a Kaoru quien visiblemente agarro un color rosa en sus mejillas pero sus ojos seguían como platos abiertos ante lo que veía y escuchaba, al mismo tiempo que Okita le otorgaba una mano para ayudarlos a levantar. Cosa que ambos aceptaron "Recuerdo que la última vez, fue cuando madre obligo a padre a dejar de fumar, y eso lo puso histérico por un tiempo que inclusive el cabello se le caía, no lo creerías Kaoru. Tenías que verlo, por todo perdía los estribos. Era aún más impulsivo que Sanosuke. Fue solo cuando madre le otorgo un cigarrillo y su cara de placer fue tal que a Himura-san le causo una gracia increíble" Rio ante el recuerdo, y Kenshin sonrió levemente, para luego endurecer sus facciones rápidamente. Se acomodó la hakama y colocando una mano sobre el hombro de Okita.
"Te dejo por hoy. Hemos terminado por hoy Kaoru, debo alistarme para una reunión. Hoy se más duro con ella" sin decir más nada se retiró del dojo. Okita tardo un poco en analizar lo dicho y se giró a Kaoru.
"¿Por qué me dice que sea más duro contigo?"
"Porque... Uhm, le pegue con el bokken" Desvió la mirada apenada, nunca se atrevería a levantarle la mano a aquel que era considerado su empleador. Más porque nunca sabría como el reaccionaria y ella nunca en su vida pensó que lograría golpear a Battousai, al menos no físicamente. Sabía que con su mente podía pero no con su voluntad física ¿Habrá sido debido a lo que lo tenía distraído?
"¿Le pegaste, Kaoru?"
"¡No fue mi intención! Estábamos entrenando y él se distrajo y... Pues... lo golpee. Tampoco esperaba se desmayara… Si, déjame de mirarme así, Himura-sama se desmayó" Ahí fue donde la risa de Okita estallo en el sitio, haciendo eco en el dojo.
"Si padre se enterara que lograste derribar al gran Battousai, se burlaría de él por el resto de su vida"
"¿eh? Onegai Okita, no digas nada a Saito-sama, no deseo problemas con Himura-sama" tiro de su gi intentando atraer la atención de Okita que aun seguía riendo.
"iie iie, wakatta... No diré nada. Mejor empecemos el entrenamiento" puso una mano sobre la cabellera de Kaoru y le sonrió. Iba a buscar un bokken cuando sentía que algo le retenía, siguió su mirada y observo a Kaoru tomarle aun de su gi, y con la mirada algo decaída "¿Ocurre algo Kaoru?" Siempre le sorprendía ver a Kaoru con una nueva reacción, si a pesar que ella era mayor que él en edad, su estado físico y mental se quedaron en el de una chica de 17 o quizás menos. Abecés le gustaría que las cosas fueran diferentes, ver a Kaoru siempre le recordaba todo eso.
"Ne, Okita... Mientras Himura-sama, estaba inconsciente. Pronuncio un nombre"
Okita miraba con total atención.
"Dijo Tomoe... Dime Okita ¿Es alguien importante para Himura-sama?" El joven de cabellos marrones sostuvo un poco la respiración y luego al ver la mirada de Kaoru, dejo escapar un suspiro. Su sonrisa había desaparecido.
"¿Por qué te interesaría saberlo?" El conocía lo abierta que era esta chica, por ende hacia las preguntas más directas posible. Sabiendo que hablaría con honestidad, él no tenía la fortaleza para mentirle. Más si no notaba malicia detrás de dicha pregunta.
"Pues... Si se trata de alguien que Himura-sama considera importante. Me gustaría saberlo para aprender aún más rápido y poder estar más cerca de otorgarle la felicidad y paz que Himura-sama desea" Okita abrió los ojos levemente. Y mientras tomaba la mano de Kaoru le indico para sentarse.
"Tienes unos sentimientos muy nobles Kaoru. Pero en esta ocasión, no podrás hacer mucho al respecto" Miro las manos de Kaoru que parecían urgidas por agarrar algo y volvió a mirarla al rostro.
"Acaso... ¿Está muerta?" Pregunto con temor. El chico casi sintió caerse del asiento, y sonrió levemente mientras negó con su cabeza y arrugaba un poco su frente.
"iie... Ella, solo está lejos de él. Tomoe... Ella, fue la mujer que más amo Himura-san. Y pienso que quizás aún lo es. Padre me conto de ello, al cuestionarle sobre la presencia del hombre de cabello blanco" Vio como Kaoru elevo los ojos intentando memorizar el nombre del dueño de esa descripción.
"Yukishiro-sama"
"Hai, él es el hermano de Tomoe. Y al responderme ello, mi siguiente pregunta fue quien era Tomoe, pocas veces escuche ese nombre de la boca de Himura-san, hasta que un día deje de escucharlo. Padre me dijo que Tomoe es el motivo… Casi principal, por el cual Himura-san empezó todo esto de gobernar, gracias a eso él creo el Nuevo Sol Naciente. Dijo que uno de los más grandes deseos de Tomoe era ver un mundo sin guerras, lleno de paz y tranquilidad. Y él prometió dárselo con tal de verla sonreír pero, al paso del tiempo el ya no solía ver a Tomoe y… Mientras más se centraba en buscar su meta, más se alejaba de ella. Hasta que un día, ella le dijo que amaba a otro hombre y por más que el intento volver a acercarse a ella. Ella simplemente le dijo que quería más que nada era ser amada. Que lo que sentía Himura-san no era amor, era adoración y ella no quera ser adorada como Himura-san la veía a través de sus ojos"
"Eso… Eso es triste"
"Hai, aun así Himura-san le prometió que cumpliría su meta, y le juro lealtad ante esa promesa" Vio como Kaoru miraba al suelo como buscando palabras ante lo que escuchaba.
"¿Y que ha sido de ella?" Pregunto más curiosa ante la situación sin dejar de mirar al suelo.
"Pues… Ahora ella está felizmente casada con un pescador y tiene 3 hijos" Kaoru levanto la mirada ante esto y miro confusa "Podría decirse que Himura-san aun la ama, y quien sabe qué tipo de pensamientos habrá tenido para que hayas logrado noquearlo. Pero estoy seguro que todo tiene que ver con relación a esa mujer, quizás aún se culpa por haberla dejado ir"
"Él no debería torturarse tanto por cosas como esa..." mientras veía sus manos, y tras un breve momento algo en ella se ilumino pero antes de que pudiera hablar, Okita puso un dedo sobre sus labios y negó con la cabeza.
"Esto es algo que no puedes curar con solo entrar en su mente Kaoru, esto es algo del corazón. Emociones que ni tú con todo el gran poder que tienes podrás controlar"
/
"¿Y bien Hannya?"
"¿Por dónde le gustaría que empezar, mi señor?" Hannya era un hombre sin rostro, muy pocos sabían quien era la persona que había detrás de esa mascara. Y Himura era uno de ellos pero, para comodidad del propio hombre y de la seguridad que uno de sus mejores espías representaba siempre la ocultaba. Esta vez, iba vestido como un anciano, de rostro amable y cuerpo trabajador. Un pescador.
"Kamiya" hablo suavemente Kenshin, mientras se acomoda en su asiento. Aoshi se encontraba en un lado de la habitación erguido como suele estar sin hablar ni un poco. Solo estaba ahí para escoltar a Hannya y asegurar la habitación de posibles oídos.
"Koshijiro Kamiya. Edad actual 53 años. Esposa: Fallecida. Relativos: No tiene. Hija: 26 años de edad, su nombre Kaoru Kamiya. Es la única hija. Mas no es la heredera de las empresas Kamiya"
"¿No lo es?"
"iie, renuncio a sus derechos de herencia en cuanto la entrego a manos de Kanryu. Se dice que, no esperaban que ella sobreviviera. Fuentes informan que la entrego poco tiempo después que su esposa falleció"
"¿Y cómo falleció?"
"Eso es lo curioso Himura-sama. Murió siendo un experimento fallido de Takeda. Al parecer algo en su corazón había empezado a fallar, fue ahí donde Kamiya y Takeda se conocieron, le dijo que estaba en un experimento de la creación de biomecánica. Se podría decir que ella fue uno de los primeros sujetos de prueba de la biomecánica" Guardo silencio esperando que Himura le diera la aprobación de continuar.
"Interesante. Continua"
"Los negocios de Kamiya son relativos a inversiones prestamistas. Por eso cuando murió su esposa y Kanryu le comento sobre un nuevo proyecto que estaba trabajando no dudo en invertir y ofrecerle a su propia hija"
"Eso suena..." hablo suavemente Aoshi ante la información, el mismo había leído el informe pero tenía información que solo Misao sabía "Kaoru fue entregada cuando apenas tenía 5 años de edad, desde ahí solo conoce el laboratorio"
"¿Cuál es el paradero de Kamiya?"
"Eso es lo más perturbarte Himura-sama, nadie sabe. El único con el que aparentemente tiene contacto es con Kanryu Takeda. El cuál es el que más acceso tiene a casi todo lo que Koshijiro Kamiya maneja, nadie lo ha visto por hace más de cuatro años"
"Realmente interesante. Entonces cuéntame más sobre Takeda"
"Hai. Kanryu Takeda empezó sus propios experimentos y tecnología a la misma fecha que Megumi Takani, fue de hecho en el mismo colegio de estudio donde se conocieron y empezaron una cuenta de socios. Takeda siempre se interesó en la manipulación genética y biomecánica. Por eso todos sus proyectos han tenido fallas técnicas y menos practicismo, solo pocos salieron a la luz como serian casos como Okita Saito. Aun así, Kamiya nunca dejo de aportarle financiero"
"Curioso, realmente curioso ¿cómo un gran inversionista como Kamiya, seguiría aportando dinero a alguien cuyos proyectos seguían fallando?" Esta pregunta Kenshin se la hizo más para sí mismo que para el público presente.
"Además de ello. A fecha paralela, gran parte de informes se hicieron presentes sobre desaparición de niños por toda la región" Esto atrajo la atención de Kenshin. Alguien muy especial para mí. Recordó la canción de Kaoru.
"Es obvio que para que un experimento sea exitoso debe llevarse a cabo en humanos. Por eso la biomecánica casi nunca se llevó a la práctica. No existían muchos 'voluntarios' en el asunto" Hablo con sarcasmo latente, Aoshi. Se acomodó en su posición.
"Es obvio que muchos niños, sabemos dónde terminaron. Pero, nunca hubo pruebas para inculpar a Takeda, además de estar muy bien resguardado por los abogados de Kamiya la guerra también estaba en un auge y eso causo que mucha información se perdiera"
"Y eso obvio que sabemos dónde realmente acabaron" Hablo dándole veracidad a las palabras de Hannya.
"Solo se sabe de un sobreviviente aparte de Kaoru. Un niño, ya hombre que se conoce y se encuentra en un hospital psiquiátrico. Udoh Kurosaga"
"¿Jinei?" Muchos sabían de la inestable mente de Jinei, era un hombre con sed de sangre. Una sed insaciable. Las autoridades tardaron en capturarlo y al momento de capturarlo ya tenía más de 130 hombres muertos bajo sus pies. Muchos decían, que tenía un poder con solo mirarlo. Pero nadie sabía porque termino en un hospital psiquiátrico. Ahora se encontraba confinado a una celda en donde siempre estaría vendado y amarrado "Aoshi. Parece que pronto tendremos que hacerle una visita"
"Hai" Aoshi bajo la mirada a su libreta y empezó a anotar ciertas cosas. Revisando agenda quizás.
"Himura-sama. Por más que quise investigar del hombre, cuida cada movimiento que hace. Nada inclusive en su computadora madre fue conseguido. No por nada, antes no lo han podido atrapar"
"Curioso... Ahora dime Hannya ¿Que noticias me traes sobre Makoto?" Situación por la que Hannya no se había podido reunir antes con el pelirrojo se debe a que en cuanto escucho los planes de Shishio tenía en reunir a los 6 grandes: El juppongatana. El mando de nuevo a Hannya a investigar al respecto.
"Las sospechas de Saito-san eran certeras, el hombre si de hecho está reuniendo a grandes fuerzas. Pero no solo al Juppongatana, todo aquel con fortaleza física o mental que desea unirse es libre de hacerlo pero, aquel que no desea hacerlo. Pues, ya vimos resultados de cómo es eso" Refiriéndose a los cuerpos calcinados que Saito encontró.
"Se rumorea que va a intentar conseguir a Italia para que apoye" Italia, una de las pocas naciones que aún se mantenía encapsulada. Era una nación que no dependía de nadie. Era una nación fuerte que había conseguido fusionar a la Unión Europea y hacerlo un solo país. Ahora conocido como La gran Republica de Italia. La manera en la que habían dominado al mundo era con el uso de ideales: La religión, para ser más específico. La religión católica aún se escuchaba muy fuerte y claro en esa zona del mundo. Otorgando un gran poder militar y monetario gracias al Vaticano.
"Esto podría ser considerado una ventaja para nosotros Himura-sama"
"Hai" Aoshi sabía lo que hablaba, La Gran Republica de Italia era dominada por políticos. Ellos no se incluían en ninguna guerra y nunca se incluyeron en la gran guerra. Se unieron gracias a la fuerza militar que el Vaticano promovió y vaya que era una gran fortaleza militar. Pero la ventaja de la que hablaba Aoshi se trataba sobre los actuales líderes. La Gran Republica de Italia se subdivide en ministros, cada uno representa una parte importante de lo que eran los antiguos países que componían la Unión Europea y ante este había un representante general que hablaba en nombre de Italia. El único que aún conservaba su propio poder era el vaticano, nunca dependieron de nadie pero aun así prestaron ayuda a la antigua Unión Europea "Llama a Sano, y alista un jet ahora mismo, parece que iremos a Italia"
/
Misao escucho la puerta abrirse y se giró en señal de alegría esperando ver a alguien, pero su sorpresa fue decaída al ver a Aoshi. No es que no quisiera ver a Aoshi, es solo que extrañaba a su amiga Kaoru. Se volvió a mirar al espejo mientras continua soltando su trenza.
"Buenas tardes Aoshi-sama ¿Cómo te encuentras hoy?"
"Muy bien Misao, gracias. Espero tu también te encuentres bien" Vio la notable y apacible mirada de Misao oscurecer y su rostro era claro que denotaba tristeza. No dudo en preguntar mientras seguía de pie "¿Ocurre algo?"
"¿Eh?... Pues, eso solo que... Pensé que eras Kaoru… Hace días que no la veo y la extraño" Desde que ella se había recuperado, solo pudo ver a Kaoru un par de veces para luego enterarse que ella empezaría a entrenar constantemente. Siempre intentaba levantarse antes que ella así por igual esperar por ella a la hora de dormir, pero nunca lo lograba. Siempre se paraba antes y llegaba cuando ya el sueño se había apoderado de ella "Sé que es su trabajo lo que está haciendo ahorita, pero igual no dejo de preocuparme. Aun cuando se note estable ahorita Kaoru... Kaoru no siempre fue así" Bajo la mirada y Aoshi tomo esta oportunidad para poder ver un poco más allá de lo que Hannya había descubierto.
"¿A qué te refieres?"
"Uhm… ¿Alguna vez te conté como conocí a Kaoru?" vio como el hombre negó con la cabeza y su mirada de ilumino un poco, se giró y con la trenza a medio deshacer se dispuso a contarle.
"Ojijan" lloraba desconsolada una pequeña niña en un jardín, tenía 9 años de edad pero aun así era muy pequeña para su edad. Su cabello llegaba por debajo de la cintura y se encontraba suelto. Su rodilla dolía y no podía pararse. A parte su abuelo no estaba en ningún lado. Limpiaba las lágrimas que salían de sus ojos pero aun así no paraba de llorar. No veía nada debido a lo húmeda de su mirada.
De pequeña ella había perdido a sus padres gracias a un accidente de auto, fue entonces cuando su abuelo la tomo bajo su cuidado. Misao siempre fue considerada una chica torpe pero siempre muy enérgica, demasiado para su propio gusto, decía su abuelo, pero él siempre le sonreía ante todas las ocurrencias. Su abuelo siempre era un hombre muy amable, un ángel, pero ni siquiera la más grande amabilidad o el título que Misao le había puesto lo podía alejar de las cosas de ser humano. Un día mientras iban camino de retorno a casa, un hombre apuñalo a su abuelo por la espalda y quebró una membrana de la espina dorsal, causándole parálisis de las piernas. Los médicos lograron salvarle la vida pero nunca le comentaron que podía volver a caminar. Su abuelo se sumió en una gran depresión, ya no le sonreía a Misao y eso hacía a Misao aún más triste. Fue, sino hasta hace poco donde conoció a Takeda y le hablo sobre las maravillas de la biomecánica.
Sin perder el tiempo, se operó. Éxito total, y recuperación completa. Su abuelo por fin volvía a caminar. Siempre iba una vez a la semana a su terapia regular y a chequear que todo estuviera en orden, esta vez Misao le había insistido demasiado en ir y él con solo ver su cara no se pudo negar. Le había dicho que podía ir al jardín a jugar mientras él hacia su terapia y ella con su curiosidad activa, no dudo en hacerlo. El jardín era hermoso, y lleno de una gran variedad de plantas que nunca había visto pero mientras saltaba de un sitio a otro, tropezó golpeándose la rodilla y raspándose. Ahora se encontraba ahí llorando desconsolada, sin poder moverse solo porque dolía demasiado. Así que seguía llorando, pero ese llanto duraría poco hasta que sintió una mano posarse sobre su cabeza. Abrió los ojos vidriosos y observo una cabellera negra moverse con el poco viento climatizado que había en el jardín.
"No llores pequeña, yo te ayudare" Fue lo único que dijo aquella adolescente, Misao sin comprender lo que ocurro, noto como la joven se inclinó y tomando su rostro con ambas manos y pegando su frente con la de ella cerro sus ojos y pudo sentir como un calor afloraba desde su frente y se iba movimiento por su cuerpo, cerró los ojos por un momento y sintió un fuerte pinchazo en su cabeza que la hizo alejarse de golpe y gritar al mismo tiempo, hasta caer en su espalda. Miro perpleja a la joven frente a ella y pudo notar por primera vez los azules ojos como el mar que poseía, cuando estuvo a punto de hablar esta misma le otorgo una sonrisa y se puso de pie otorgándole su mano por igual. Misao dudo por un momento en tomarla, pero no fue sino hasta que no sintió dolor en su rodilla y sintió que su cuerpo podía moverse nuevamente que acepto esa mano.
"¿Como? ¿Cómo lo hiciste?" fue lo único que pronuncio. La chica solo desvió su mirada y camino hacia otro lado del jardín. Misao no dudo en seguirla. Hasta que noto un pequeño paraje donde había un banco. Se apresuró a caminar y sentarse en el mismo al ver que la chica lo hacía por igual. Y ahí estuvieron en silencio un rato, Misao movía sus piernas intranquilas y miraba de reojo a su nueva compañía. Ella solo observaba con calma el jardín "¿Cómo te llamas? Mi nombre es Misao, mucho gusto" Hablo tan rápido y extendió la mano con la misma velocidad que la joven a su lado tardó en reaccionar, según Misao mucho para su gusto "Vamos, no muerdo, mi mano tampoco o eso creo" se miró su mano buscando ver solución a que si podría o no morder y escucho una risa salir de los labios de la chica, y tras verla con nuevos ojos esto hizo reír por igual a Misao.
"Un gusto Misao-chan, mi nombre es Kaoru" inclino leve su cabeza en señal de presentación y ahí fue cuando noto el resto de su traje.
"¿Te gustan los kimonos?" La chica sonrió y asintió "A mi también, aunque me gustan más los trajes de ninja, son más cómodos para poder correr y atacar, así" Se puso de pie rápidamente y empezó a lanzar golpes y patadas al aire. Y la volvió a escuchar reír, eso hizo que pensara en su abuelo cuando reía con ella y la llevo sucesivamente a pensar en si esta chica estaba enferma por algo. Como su abuelo "Dime Kaoru-san ¿Por qué estas aquí?"
"¿Por qué lo preguntas pequeña?"
"Pues, porque estas aquí en este laboratorio, mi abuelo se está recuperando. Un hombre malo le hizo daño y eso causo que no pudiera caminar nunca más. Ahora que este hombre lo opero y ha vuelto a caminar, esto debe ser algo como un hospital para personas sin esperanza"
"¿Personas sin esperanza?"
"Hai" Hablo natural ante la situación "Cuando abuelo no podía caminar, muchos dijeron que había perdido la esperanza y que ese tipo de personas no podían volver a retomarla. Pero, mi abuelito volvió a caminar y ha recuperado la esperanza. Entonces este es un sitio donde puedes recuperarla ¿Acaso tu estas sin esperanza?" Kaoru la miro perpleja, no se sabe quizás si por la velocidad en la que hablaba o si acaso por todo lo que dijo pero algo era seguro, causo una sonrisa melancólica en sus labios.
"iie Misao-chan, yo vivo aquí"
"¿Por qué? Acaso ese hombre ¿Es tu papi?" Vio como la sonrisa desapareció de los labios de Kaoru y bajo su mirada. Misao por un momento pensó que había dicho algo malo pero la escucho hablar nuevamente.
"iie Misao-chan, Takeda-sama es mi protector. Yo... Yo vivo aquí porque, soy un... soy alguien que causa mucho daño" le costaba decir esas palabras y eso lo podía notar, Misao puso una mano sobre la mejilla de la chica que causo que la observara.
"Tú no puede ser que causes daño, no sé qué hiciste conmigo pero a mí me dolía mucho mi pierna y tu calmaste ese dolor en mí. Por eso no puedes ser alguien mala"
"Misao-chan... yo…"
"¡Aléjate de ella!"
"Al principio no entendía a que se refería con alguien que causa mucho daño, sino poco tiempo después. Todos intentaban alejarme de ella pero, yo no quería… Ella, ella me recordaba a mí. Alguien que perdió a su familia. No entendía al inicio nada pero cuando alguien que intentaba robar los secretos de Kanryu-sama irrumpió en el laboratorio…" Callo por un momento, agarro nuevamente su cabello y empezaba a continuar a soltar la trenza. Aoshi hizo nota sobre alguien que haya intentado entrar pero, su mente le decía que ya tenía la respuesta.
"¿Qué ocurrió?"
"Pues, con cada semana que pasaba, yo volvía al laboratorio con mi abuelo y obviamente iba directo a buscar a Kaoru. Había días en los que su energía estaba por el suelo, o días en donde inclusive tenia tubos pegados al cuerpo o una parte de su cabello había sido cortada. Aun así no entendía como ella podía causar tanto daño, si era ella la que parecía ser dañada. Luego ese hombre llego, su mirada era escalofriante y... Me tomo como rehén" pareció congelarse ante el recuerdo y su mirada aún se perdía ante el mismo, trago con un poco de dificultad. Su garganta se había secado ante el recuerdo. Aoshi se acercó y puso una mano sobre su cabellera. Misao giro su cabeza como despertando de un sueño y entendió que este gesto, era para darle fuerzas a continuar. Sonrió levemente y cerrando los ojos para retomar su trenza hablo.
"Ahí fue cuando vi a Kaoru volverse lo que tanto decía ser, por primera vez. Quizás haya sido por el efecto que habían muchos hombres muertos en el suelo o por el hecho de que el me tenía de rehén. Kanryu-sama parecía conocerlo... Su nombre creo que terminaba con Kuro algo... Realmente no recuerdo mucho eso" puso un dedo bajo su mentón, Aoshi sintió ansiedad ante el comentario, sí. Jinei. No había duda, se trataba de él. Pero la pregunta era ¿Cómo seguía vivo si cayó en manos de Kaoru?
"¿Que paso después?"
"¿Ah? Ah, hai... Etto. Recuerdo que ese hombre no vino solo, pero no parecía necesitar de ayuda para poder derrotar a tantos hombres. Tan solo con mirarlos ellos parecían sufrir de miedo. Pero luego fue cuando vi a Kaoru, a una Kaoru que no conocía salir a flote. Ella entro en modo arma y antes de que yo pudiese procesar todo, hizo estallar la cabeza de todos los hombres en la habitación. Incluyendo alguno que otro guardia de seguridad que parecía estar trabajando con este hombre. Heheheh… Muchos pensarían que le tendría miedo tras haber visto lo que ocurría, pero mi cerebro solo se centró en Kaoru al ver como ella luchaba por querer sacar algo de su cabeza. Se golpeaba constantemente la cabeza y se hinco en el suelo, ahí fue que ese hombre empezó a reírse de ella, parecía incrédulo de la situación. Se reía de ella. Decía que no lo podía creer y que era un arma a punto de volverse una bomba de tiempo. Nunca entendí a que se refería"
Yo puedo imaginarlo, claramente.
"Eso me hizo enojar mucho. Así que mordí el brazo del hombre"
Misao cayó al suelo con un golpe en seco, y se levantó rápidamente intentando no resbalarse con la sangre que la rodeaba. Subió la mirada y pudo ver a Kaoru seguir luchando contra lo que sea que le estuviera haciendo daño en su cabeza. Al fondo podía escuchar al hombre gritar por la mordida al mismo tiempo que maldecía. Misao se dijo a si mismo que debía sacar a Kaoru de ahí, su instinto de 'ninja' se lo decía. Empezó a correr en dirección a Kaoru.
"¡Kaoru-san!" Estaba cerca de ella, y ella paro en seco ante su llamado y miro con ojos vacíos a donde provenía la voz, Misao sonrió pero antes de que pudiera alcanzarla sintió un tirón del cuello de su chaqueta y que algo la empujaba al fondo en dirección contraria a Kaoru, giro para ver qué pasaba y se notó nuevamente en brazos de aquel hombre. Pataleo buscando soltarse. Sentía como las lágrimas querían salir. Pero una suave voz la trajo a calmarse.
"No llores pequeña, yo te ayudare" Noto como se puso de pie y el vacío de sus ojos aun seguía presente. El hombre rio.
"Debes tener un mecanismo de ataque muy diferente al mío, chiquilla. Pero te atrevo a mirarme" Y eso hizo Kaoru, Misao sintió un escalofrió recorrer su mente. Pero nada paso, miro al hombre que no parecía entender lo que pasaba "Pero ¿que...?"
"Tu poder no sirve contra mí. Y si, tienes razón mi arma es muy diferente a la tuya. En formas que no imaginas" Sonrió con malicia, la respiración de Misao parecía agitarse. Esa misma mirada y sonrisa la había lanzado cuando hizo explotar la cabeza de todos esos hombres. Lo haría nuevamente. Debía evitarlo. Ella no era mala, Misao lo sentía en sí. Volvió a patalear y fue cuando noto que estaba otra vez en el suelo. Su chaqueta se había deslizado, y ahora el hombre solo sostenía su chaqueta. Sin pensarlo volvió a correr a donde Kaoru, mientras notaba como esta levantaba su brazo derecho levemente. Y Misao sin pensarlo se lanzó a ese brazo.
"¡Dame! ¡Dame! ¡Dame! ¡Kaoru-san! Tú no eres así, tú me ayudaste a mí, tú no tienes que hacer daño ¡No lo mates!" Cerrando los ojos grito las últimas palabras, aun susurrando detente y tú no eres mala. Sintió el cuerpo de Kaoru temblar y desplomarse en sus rodillas. Ahí fue cuando abrió los ojos y noto como la mirada de Kaoru era brillante otra vez. Misao no lo tolero más y la abrazo, llorando en sus brazos.
"Eres una tonta si crees que con eso me detendrás a mi" Todo paso tan rápido que Misao solo logro escuchar al hombre caer al suelo, y lo vio en el suelo, gritando incoherencias y agarrando su cabeza. Se giró para volver a mirar a Kaoru que no la observaba sino al suelo. Misao se limpió las lágrimas y la volvió a abrazar.
"Qué bueno que estas bien Kaoru-san. Eres mi amiga, no quería que ese hombre te hiciera daño" Pudo escuchar el corazón de Kaoru agitarse, así que la miro. Parecía confundida.
"No... No... ¿No te da miedo lo que acabo de hacer? Yo… Yo... le he hecho daño a mucha gente" Misao negó con la cabeza.
"Me has protegido a mi"
"Luego de eso el propio Kanryu le pidió a mi abuelo que pudiera quedarme con Kaoru-sama. Dijo que mi presencia causaba en ella que avanzara en su desarrollo"
"¿Y tú aceptaste aun después de todo lo que viste?"
"Claro, luego entendí que el pinchazo que sentí la primera vez que nos encontramos era para que olvidara el dolor que me causaba" Tomo el cepillo y empezó a peinar un poco su cabello. El brazo del hombre cayó a un costado al procesar las palabras con atención. Aoshi solo la miraba atento y luego miro a la nada recordando las palabras de Okita. Pero antes que pudiera pensar un poco más la puerta volvió a abrirse y por ella entraba una joven de cabello oscuro.
"¡Kaoru-sama!" Misao se puso de pie y corrió a abrazarla. Kaoru rio por lo bajo mientras la abrazaba de vuelta. Ahí fue cuando el alto hombre pudo notar el por qué había aceptado estar con esa chica. Misao veía a Kaoru no nada más como una amiga, sino una figura a la cual quería seguir. Sonrió por lo bajo ante la suave imagen que veía frente a ella. No, más que una figura, una hermana. Alguien que entendía lo que era estar sola en el mundo y que pudo haberlo perdido todo. Inclino su cabeza con suavidad cuando noto la mirada de Kaoru sobre él.
"Supongo Kaoru-san que Sagara-san te explico que se irán en un rato"
"Hai, es por eso que he venido. Para despedirme de Misao-chan"
"¿Eh? ¿Te vas? ¿A dónde?"
"Mejor les dejo para que puedan hablar" Y sin decir más se retiró, tenía ciertas cosas que decirle a Kenshin antes de que partieran. Misao por su lado mostro un rostro de puchero mientras se sentaba en la silla donde estaba.
"Tu cabello está cada vez más largo Misao-chan"
"Hai, pero es una tortura para peinarlo Kaoru-sama" Vio como Kaoru tomo el peine y con suavidad empezó a peinarlo, Misao cerró los ojos con una nueva tranquilidad, soltó un suave suspiro. A ella le encantaban estos momentos con Kaoru, le recordaban que a pesar del tiempo el cariño que ella le tenía a Kaoru sin importar que crecería. Y que al igual que ella. Kaoru siempre estaría ahí de igual manera, pero luego recordó lo que dijo Aoshi "¿Cómo es eso de que te iras Kaoru?" Solo cuando había seriedad de por medio, Misao dejaba su honorifico a un lado y la llamaba por su nombre. Kaoru paro un momento de cepillar para luego volver a retomarlo con naturalidad.
"Himura-sama me pidió que lo acompañara a él y a Sanosuke-sama a Italia"
"¿En la Gran republica de Italia? Waaa ¡Ese sitio es hermoso! Siempre hay romanticismo de por medio" Los ojos de Misao se iluminaron ante el pensamiento "¿Crees que te lleve ahí por motivos románticos?"
"¡Misao! Claro que no, él es mi empleador. Sanosuke-sama me informo que debo asistir para cuidar a Himura-sama. Nada más"
"Eres aburrida Kaoru"
"iie Misao, solo soy yo. Además, si alguien tiene motivos románticos seria tú y Shinomori-sama" Las mejillas de Misao se encendieron instantáneamente ante el comentario de Kaoru, esta solo sonrió mientras desenredaba un poco más el cabello de Misao "No hay nada por el cual sentirse avergonzada Misao, eres una hermosa chica. Mereces esta felicidad"
"Demo... ¿Crees que yo le guste?"
"Eso no lo puedo saber yo, pero estoy segura que hay un interés de por medio" Dejo el cepillo a un lado y empezó a agarrar su cabello en una trenza diferente "Solo debes darle tiempo al tiempo, personas como tu merecen el amor más que nadie" Misao la miro a través del espejo y la vio completamente concentrada en su cabello.
"Etto... Kaoru... Himura-sama no es del todo malo ¿lo entiendes?"
"¿Uhm?"
"Abuelo y Aoshi-sama me contaron los motivos por el cual te compro" Miro como Kaoru escuchaba atentamente sin alejarse de su tarea, y Misao relajo sus hombros "Hace mucho tiempo cuando el Nuevo Sol Naciente se creó, una bomba fue arrojada en China. Mucha gente creyó que toda la población había sido asesinada pero... Una pequeña parte de la población se salvó".
"¿Cómo así?"
"Hai, fue muy baja la población que se salvó, China literalmente era insalvable. Himura-sama creyó haber acabado con todo en la zona, hasta que se enteró de Shishio Makoto"
"Shishio Makoto..." Palpo el nombre entre sus labios.
"Este hombre había sobrevivido al ataque, pero su cuerpo genéticamente fue el que sufrió las consecuencias. Su cuerpo se caía a pedazos la piel, y ahora físicamente no sé cómo será pero Aoshi-sama me dice que parece una momia con la piel al rojo vivo. Kaoru, este hombre es todo menos bondad. Acabo con una gran parte de la población en América solo para poder escalar al poder. Y aquellos países, estados, ciudades, villas, pueblos que están en su contra los vuelve nada" Sintió como Kaoru dejo de moverse por un momento "Por eso te apoyare hasta el final a ti, y a Himura-sama, Kaoru. Un hombre así puede volver a causar guerra en todo el mundo, el mundo no puede tolerar otra guerra y destrucción y yo... Yo deseo que tú por fin puedas ser feliz"
"Misao..." Noto como ella dudo en lo que diría.
"Tu también puedes ser feliz Kaoru, no toda tu vida serás un arma de laboratorio, en el campo de batalla o lo que sea... Himura-sama es el hombre con la mejor visión de un mejor mundo, al principio no lo veía pero eso ha cambiado bastante en mí, tu bien sabias el miedo que le tenía por el simple hecho de que tu fueras usada por Battousai pero, así como tú. Aun la persona más oscura guarda luz en su interior" Se giró para ver a Kaoru y tomar su mano "Un arma no sirve nada más para matar Kaoru, también sirve para proteger. Proteger a aquellos que no pueden protegerse a sí mismos"
Proteger a aquellos que no pueden protegerse a mismos.
Esas palabras quedaron resonando en la mente de Kaoru. Y una parte de ella le pedía aferrarse a esa idea, había conocido a grandes personas que aun después de causar tanta muerte. Solo habían causado la muerte a aquellas personas que buscaban tomar ventaja de aquellos que no podían defenderse a sí mismos. Ahora entendía el sueño de Tomoe, no… El sueño de Kenshin, la meta de Himura, la fortaleza de Sanosuke, la motivación de Megumi y su propio ideal. Miro a Misao que volvía a mirar al frente, y retomo su cabello.
Misao siempre seria su luz en la oscuridad, fue la primera persona que la vio como algo más en ella que un arma y era por ella que aun seguía sana. Dispuesta a avanzar en la vida que según acabaría cuando la guerra de poder llegara a su fin. Kanryu desde pequeña le dijo que estaba destinada para cambiar el curso de la vida y la ciencia como la conocía. Y que para ello tendría que pasar grandes pruebas, pero si lograba pasarlas estaría más cerca de encontrar la paz y la felicidad que tanto deseaba.
Luego de que todo esto termine, dejaras de ser un arma.
Por eso quizás tenía la maldición de la eterna juventud, porque ella sabía que esto no acabaría tan rápido como ella esperaba. Cuando Kenshin la adquirió tenía miedo de que este hombre que se llamaba Battousai, conocido como un inmortal, un demonio en llamas la usará pensó que sería para mal. Pero el mismo Kanryu le aseguro que eso no sería así, a través de Megumi confiaba en que Kenshin no es así. Y ella poco a poco también empezaba a ver esa imagen hacerse tacita en su mente. Sano le dijo una vez que Kenshin era de esa manera porque el mundo le enseño a ser de esa manera pero, que nunca realmente sería un mal hombre. Y la admiración con la que Sanosuke se expresaba de él, lo hizo claro. Y claro, con tal de cumplir esa meta tenías que convertirte en un lobo. Una oveja en este mundo no duraría mucho. Sonrió con ligereza.
Lo había decidido.
Ayudaría a Himura-sama en todo lo que estuviera a su alcance para cumplir su más gran sueño. Solo así ella podría encontrar su lugar en el mundo, o al menos empezar de cero en un mundo sin violencia. Se anticiparía a todo lo que él quisiera, lo complacería dándole solo lo mejor de los mejores resultados. Aun si esto le tomara hasta aliento y descanso, solo así ella dejaría de ser un arma, un monstruo.
"Hai, Misao. Un arma no sirve nada más para matar. Por eso te prometo dar lo mejor de mí, para que tu también puedes ser feliz"
"¿También?"
"Listo... Con esto estoy segura que harás sonreír a Shinomori-sama cuando te vea" Misao desvió su atención al espejo y pudo notar como su cabello estaba trenzado pero todo recaía a un lado en una trenza doble reposando en su hombro y luego sonrió, cuando vio que Kaoru se quitó una de las cintas que siempre usaba y la utilizo para terminar de amarrar el cabello, haciendo que las largas trenzas dobles hicieran un circulo que era abrazado por la cinta rosa "Mientras me voy, esto es para que me recuerdes"
"Tu cinta favorita" Misao la acaricio mientras aun apreciaba su cabello.
"Hai" Puso una mano sobre su hombro, la cual Misao no dudo en agarrar con fuerza. Suspiro. Tratando de ahogar el nudo en la garganta que se producía y las lágrimas que se acumulaban.
"Prométeme que volverás pronto Kaoru"
"Siempre Misao, pero no llores pequeña" Tomo el rostro con ambas manos y deposito un beso sobre su frente, para después rodearla con sus brazos y apretarla fuerte contra ella.
/
Review:
Lica: Ok, ire por partes hahaha xD. Gracias por perdonarme la tardanza, ando aun de viaje pero ya tenia que dedicarme o yo perderia la inspiracion. Como siempre me lees el pensamiento un paso adelante xD hahah si, Kenshin es un falso pero no por motivos que lo hagan malo, espero este capitulo te haya enseñado un poco del entrenamiento de Ken y su pasado. Pues si, con Okita. Guilty! Siempre he tenido una leve debilidad cuando veo una OkitaxKao pero en un sentido como un amor inocente y puro. sin malicia. Pronto quizas se devele un poco mas de los sentimientos de Okita. Y bien lo que kenshin sintio, si es celos. Pero tristemente es una emocion que el desconoce por todos los años y que solo lo ha sentido por Tomoe y cree que es arrepentimiento. Porque es una de las emociones que él mas ha vivido. La tortura para recordarme, y cierto con este review me hizo acordarme de ciertas cosas que habia pasado por alto al escribir este cap. Enishi si sentira algo, pero no diremos que será sano. Aun ando luchando si dejarlo corto en eso o evolucionarlo. Y no desapareci por la falta de reviews xD ando de viaje pero es lindo saber que no sere olvidada. Muchas gracias. Espero te haya gustado!
HeavenlyEve: Si, kenshin empezara a redimirse pero será un trecho algo diferente para él. el tierras que nunca ha pisado antes. Tierras emocionales. Cuando hay emociones y humanos de por medio. Siempre hay sorpresas. Saludos
ZuryHimura: Muchas gracias por las nobles palabras =D. Espero este cap te haya gustado de igual manera.
Alita210100: No se si habras leido esta historia pero, espero tambien la estes siguiendo al comentario que te gustaron mis historias. Realmente aprecio el gesto =D.
/
Pienso que era hora de centrarnos un poco mas en las emociones de Kaoru y Kenshin, asi por igual las de Misao y aprender un poco más sobre como el mundo esta ahora y quienes son Takeda y Kamiya.
Recuerden que, mientras no se muestren emociones concetras de la otra persona. No podemos saber lo que piensa o siente. Hahaha No, kenshin no caera tan facilmente en empezar a tener empatia con Kaoru. Maybe in the next chapter. Hahaha But who knows... Quien sabe...
