Mil perdones, pero aqui esta ya el Nuevo capituo, si no eres mayor de edad no leas y si no te gustan las escenas de sexualidad explicita pues este capitulo no es para ti... pero si te gusta entonces acercate un vacito con aguita helada... jajajajaja, en serio este capitulo contiene lectura solo para mayors de edad. "warning, warning, warning"... y nos leemos abajo.
Engaño .-Capítulo 12
Una a una las prendas habían caído frente al espejo y de igual manera, las medias trasparentes y obscuras, el coqueto liguero, el atrevido corsé del color de las esmeraldas y el corto faldón habían tomado el lugar vacío sobre su cuerpo trasformado a la dama en una cortesana… sus ojos maquillados de manera insinuante y sus labios con un fuerte color carmín llameante le daban vida nuevamente a "esmeralda", soltó su pelo y la cascada de risos callo cobrando vida, los acudió ligeramente… solo faltaba un detalle… el antifaz.
La puerta había cedido con facilidad, él no había cerrado con llave como las noches anteriores, Estaba nerviosa, hacia solo unas cuantas horas que escucho de sus labios la respuesta que más añoraba y no logrando controlar sus emociones le planto un beso que fue tan rápido como ella cuando apenada corrió a la puerta dejándolo desconcertado, había llegado a su camarote con una firme decisión en el corazón, no dejaría que nada pudiera arrebatarle la felicidad. …decidida entro de puntillas sin hacer el menor sonido con sus tacones altos y finos, Albert estaba tirado sobre la cama sin moverse y su pecho subía y bajaba con ritmo, estaba dormido?... lo averiguaría, tratando de no sobresaltarlo se subió a horcajadas sobre él, el hombre estaba perdido en un mundo de sueños donde deseaba ser ella la protagonista… sonrió traviesa, con suavidad comenzó a rosar su pecho sobre la camisa blanca y a terminar de deshacer el nudo de su corbata, el no movió un solo musculo, seguía perdido en algún sueño dentro de su cabeza… tendría que hacerlo olvidarse de todo… movió lentamente su cadera sobre él y sintió como cierta parte que no le era desconocida por lo menos en teoría… estaba despertando, entonces de su pecho salió aquella palabra mencionando su nombre y con un tono que ella jamás pensó escuchar en su propia voz… pasión. Entonces el abrió sus ojos azules aun turbados por el sueño y el cansancio, fijándolos en su rostro oculto bajo el antifaz… y observo la trasformación de aquellos claros cielos a la obscuridad que le brindaba la pasión que comenzaba a brotar en él, entonces sintió sus fuertes manos agarrar sus muslos bajo el corto faldón de seda y apretarlos con ansiedad indicándole que volviera a moverse sobre él, ella sonrió con provocación y siguió su silenciosa orden, vio la expresión de placer que se dibujó en aquel perfecto rostro.
El sueño era demasiado real, y no quería despertar, "esmeralda" estaba sobre el acariciándolo, haciéndolo disfrutar de su calor sobre su hombría, y él deseaba más, sabia a la perfección que detrás del antifaz estaba Candice…, era un sueño más de los que últimamente estaba teniendo cada noche, pero… esta vez lo llevaría hasta donde sus deseos lo estaban empujando . Estiro su mano colocándola detrás de su cabeza ella accedió, entonces soltó la cinta que mantenía sujeto el antifaz alejándolo después de su bello rostro maquillado y arrojándolo a algún lugar de la habitación, ella no se negó esta vez, al fin tenía a Candy en la atrevida esmeralda, entonces coloco sus manos a ambos lados del rostro de su "pequeña" y la atrajo hacia el… quería probar sus labios, otra vez… y otra, y más, hasta quedarse saciado… pero podía presentir que ese momento de saciedad jamás llegaría… él no se cansaría nunca de saborear los labios de Candice… por lo menos en su sueño.
Candy supo que el la deseaba a ella cuando le quito el antifaz, jamás pensó tener celos de sí misma pero los había sentido cuanto la pasión despertó el cuerpo de Albert a manos de esmeralda, se sintió intimidada por su otro yo, pero en cuanto el descubrió su rostro… sintió la seguridad de que la pasión den él no era por esmeralda… el sabia quien se ocultaba detrás de aquel accesorio… ella… Candice… o como el gustaba llamarla… como la estaba llamando entre esos apasionados besos que la estaban haciendo arder por dentro y por fuera… "Pequeña"… "su pequeña", jamás volvería a odiar esa palabra en sus masculinos labios.
Albert sentía su cuerpo ardiendo y no era por el fuego en la chimenea, cuyas llamas le daban una apariencia mítica a Candice mientras seguía moviéndose lentamente sobre el… torturándolo, aquel sueño era delicioso y él lo disfrutaría al máximo… la poseería… la haría suya… aunque al despertar se sintiera nuevamente vacío al saber que todo había sido parte de su imaginación mientras dormía, pero en ese instante de deliciosa inconciencia… ella seria de el completamente, así que subió sus manos por la delicada espalda, acariciándola, sintiendo la suavidad de la seda de aquel atrevido corsé que le mostraba lo maravilloso de sus senos y le ocultaba la parte que él deseaba probar y sentir entre sus labios, comenzó a soltar las cintas despacio, disfrutando de aquel poder que sentía al poseerla, después de un instante de deliciosa tortura por desatar todo el cordel, al fin sintió como la prenda se desprendía de ella y caía ligera sobre su pecho, entonces, ella apoyando sus manos sobre su torso se incorporó dejándolo admirar aquel par de maravillas que se desarrollaron magníficamente en su pecho, las roso con la punta de su índice y estas se endurecieron aún más, sintió la vibración que recorrió la espalda de Candice… entonces la atrajo nuevamente a él empujándola un poco para que sus pechos quedaran justo sobre su boca y poder disfrutar de sus senos como tanto añoraba.
Candice sentía el calor de la boca de Albert sobre su piel virgen… su cuerpo respondía a cada rose a cada caricia y la hacía vibrar deliciosamente, se sintió demasiado húmeda entre sus muslos abiertos y sentía el ruego en el interior de su cuerpo que pedía más… ese más del que las joyas de jade le hablaron y le prometieron la haría llegar a las estrellas… recordó que en aquel momento sintió asco cuando le relataron con detalle aquel acto, pero ahora, en brazos de Albert sintiendo el fuego de sus caricias presentía que sería aún más maravilloso de lo que le aseguraron, con ansias deslizo sus manos entre sus cuerpos intentando encontrar la bragueta del pantalón de Albert y sacar el miembro que ahora sabia llenaría ese vacío que sentía en su interior.
Si su excitación estaba alta… sintiendo la ansiedad en Candice llego a su punto máximo, ella buscaba con desesperación liberarlo de sus últimas prendas y él quería satisfacerla así que la libero por unos instantes dándole el espacio para que ella lograra su objetivo… en cuanto sintió la liberación de su miembro la jalo de las manos obligándola a caer sobre él una vez más y levantando sus caderas termino el mismo la tarea de desnudarse… sus botas ya habían quedado en el olvido desde que entrara a su habitación así que fue mucho más fácil y menos tardado liberarse de sus estorbosos pantalones y prendas interiores, después girándose.. coloco a Candice de espaldas sobre la cama recostándose sobre ella levemente y besándola con hambre y pasión, dejando que su lengua lograra su camino al interior de aquella cálida boca y obligando a su nueva compañera a danzar dentro de aquel beso tan íntimo y atrevido, ella por supuesto le respondió con maestría arrancándole un apasionado gemido.
Candy sintió frio cuando la húmeda boca de Albert se alejó de sus labios, pero los húmedos besos que comenzó a depositar desde su cuello hasta su abdomen no permitieron que el calor desapareciera de su cuerpo estaba embriagada de pasión y deseo, sintió las varoniles manos quemar su piel mientras recorrían sus piernas despojándola de sus medias, y detrás de estas los labios de su amante formaban un camino de besos directo a su entrepierna, sintió algo de pena pero la pasión la cegó y el fuego que se avivaba en su interior le permitieron desinhibirse y permitirle que continuara, sintió como las demás prendas le hacían compañía a su corsé en algún lugar del suelo que rodeaba la cama y después el calor que abandonara sus labios se posó en su intimidad… saboreándola, lamiéndola …. Disfrutándola como un niño a un caramelo… un grito apasionado salió de su boca que no pudo acallarlo…. Y entonces mil estrellas explotaron detrás de sus parpados cerrados al tiempo que ella gritaba repetidas veces y con una voz desconocida que brotaba de su interior el nombre de Albert.
Los ojos azules llamearon con pasión y orgullo al escuchar su nombre en aquella boca que tanto había anhelado, sintió su cuerpo vibrar bajo sus labios y el palpitar de aquella perla que rodeaba con su lengua incendiándolo aún más, su miembro se hincho deseoso añorando esa cálida cavidad que acariciaba con su boca, y supo que el momento había llegado… ella seria suya… solo suya… se incorporó acallando los gemidos de su boca con sus labios y absorbiendo sus gritos apasionados, se colocó entre sus muslos y se acomodó para entrar en aquella deliciosa cueva de placer… entonces comenzó a introducirse lentamente… disfrutando cada centímetro que avanzaba en el interior de su ahora mujer… si, él era su hombre, y ella no podría ser de nadie más… se sintió machista… pero su amor lo obligaba a aquel sentimiento egoísta de hacer que le perteneciera, en el fondo de su corazón sabía que todo era un sueño pero lo disfrutaría, aun siendo egoísta en el…, porque ahí, él era el único y no había más detrás de él que le gritaran en lo que se había convertido su amada, y entonces sus ojos cerrados por la pasión se abrieron de golpe al sentir la realidad de aquel acto… no, no era un sueño, no era una ilusión de su mente dormida, cada caricia, cada beso, cada palabra y grito de pasión había sido real, su cuerpo se paralizo haciéndole ver de un solo golpe que todo era real… la barrera en el interior de Candy muestra de su virginidad y su pequeño quejido de dolor le hicieron sentir que nada era un sueño… él estaba poseyendo a Candy realmente. A una Candice Virgen…
La mente se le aclaro de un solo golpe al sentir como el cuerpo de Albert se paralizaba y entonces en un movimiento instintivo le rodeo la cadera con sus piernas apresándolo fuertemente, él se incorporó quedando arrodillado entre sus piernas pero sin lograr salir de su cálida prisión, entonces Candice se empujó un poco incorporándose y logrando aferrarse al fuerte cuello rodeándolo con sus brazos, oculto su rostro en el pecho de él dejando que sus lágrimas mojaran aquella piel caliente, y comenzó a suplicar.
-No te detengas por favor…, no pares, quiero ser tuya, quiero ser tu mujer aunque solo sea en la cama y en este momento, por favor no me abandones ahora…- su sentir era sincero, había deseado tanto ese momento, quería estar con él, que el fuera su primer y último hombre, porque estaba segura que después de sentir aquella maravilla no habría ser humanos en la tierra que la hiciera volver a estar con otro hombre, Albert seria su único amante, no importaba lo que pasara después, por ello no podía dejar que el parara antes de hacerla completamente suya… lo amaba, siempre lo había hecho, y se conformaría con aquella única noche si el así lo deseaba, pero ella rogaría por ser su amante aunque fuera solo durante el tiempo que el encontrara una mujer digna de su posición y de su familia, con él no le importaría ser solo su consuelo de placer. Después de todo siendo lo que era no podía aspirar a más.
-Candice... yo…- no sabía que decir, podía sentir las lágrimas mojando su pecho, escuchaba la voz suplicante rogando por terminar el acto, él también lo deseaba, quería aquello pero no de esa manera… él quería llevarla al altar… amándolo. Lo estaba torturando, su cuerpo lo mantenía preso y ella se movía ligeramente tratando de hacerlo entrar por completo y él estaba perdiendo la cordura con aquel dulce tormento… la sintió suspirar, gemir suavemente su nombre y entonces lo que nunca pensó sucedió… ella termino de enloquecerlo al confesarse.
- Albert… te amo… no me desprecies ahora… no me importa ser solo tu amante… te amo tanto que no me importaría ser solo tu diversión… te amo Albert, te amo…- no supo que paso, pero él se voleo una fiera salvaje, sintió su penetración completa de una sola estocada, el dolor se confundió con asombro y con pasión, sintió un grito ahogado morir en su garganta, era una agonía dulce y placentera la que sentía entre sus piernas, lo sentía a él palpitando dentro de ella y comenzó a sentir sus besos dulces posarse en su cuello con ligeros mordiscos, se estaba conteniendo, no se movía, pero esta vez no era por que deseara detenerse, era porque deseaba que ella se amoldara por completo a él para continuar con el placer y la satisfacción de ambos… el dolor cedió a la pasión y fue ella la que inicio aquella danza que en sueños tanto había gozado con el después de las largas charlas que mantenía con jade… ahora era una realidad.
- Candice… mi pequeña y dulce Candice… yo también te amo… te he amado desde siempre… desde la primera vez que tus verdes ojos se posaron en mi supe que nadie más podría entrar en mi corazón… te pertenezco desde ese preciso momento…- Albert sintió la necesidad de revelar su tan largamente oculto secreto y con esa confesión sintió como ella le respondía con más pasión si aún se podía lograr, ella comenzó a sollozar entre gemidos pasionales, lo beso repetidas veces haciéndole sentir que eran lágrimas de alegría y no de dolor, su corazón se hincho de satisfacción por la respuesta obtenida, y sin notarlo… sus propias lagrimas comenzaron a humedecerle las mejillas, el deseo los estaba llevando junto al amor a un límite no imaginado… él no era un amante inexperto por supuesto, pero jamás había sentido… nunca pensó que lograría sentir todo lo que estaba sintiendo junto a ella, junto a su mujer… porque era su mujer y solo de él, le pertenecía tal como le pertenecía el a ella… con el cuerpo, con el corazón… con el alma…
Su danza se volvió cada vez más rápida, más intensa más llena de pasión, los gemidos los gritos de placer llamándose uno a otro los estaban llevando a un lugar en el que ninguno había estado jamás, las lágrimas de felicidad y placer rodaban por ambos rostros y los besos que las limpiaban no se acababan… su unión estaba siendo intensa, única, perfecta… dos sonidos roncos brotaron de sus gargantas al unísono semejando la pronunciación de sus nombres… la intensidad de su orgasmo había sido a limites inimaginables… corrigiendo… no tuvo límites. Ambos sintieron el descanso de sus almas al liberarse de tanta añoranza, se besaron en un gesto lánguido al igual que sus cuerpos que parecían sin energía, él se dejó caer de espaldas sobre la cama y llevándola abrazada y apegada a su pecho, sus cuerpos sintieron un poco de frio al estar humedecidos por el sudor de su placer, la chimenea se había apagado en algún momento en el que ellos estaban perdidos en su mundo de pasión, pero ninguno deseo volver a encenderla, se apegaron mutuamente refugiándose bajo las mantas y sin mencionar palabra, el momento había sido perfecto, único, esperarían un poco más para aclarar sus mutuas dudas… ahora solo querían disfrutarse una a otro… sintiéndose, regalándose mutuamente calor, sus respiraciones se volvieron acompasadas, el cansancio los venció a ambos, pero el abrazo de Candy sobre el pecho de Albert no se aflojo y la mano de el aferrada a su cintura no cedió ni un solo centímetro manteniéndola unida completamente a él… el silencio envolvió la habitación dejándose escuchar solo las respiraciones de ambos amantes.
- kire-
La neblina de un nuevo día se disipaba en la cubierta del barco, Albert miraba por la borda hacia a nada, había despertado hacia poco menos de una hora y viendo a Candice dormida aun sobre su pecho, parecía una gatita mimada entre tantos risos revueltos y con la expresión de paz que reflejaba su rostro, se sintió un canalla por lo ocurrido, la amaba… no lo negaba, pero ella merecía más que aquello, merecía una gran boda y un vestido hermoso y blanco, merecía ser tratada como lo que era y no como lo que el creyó que era y que era el trato que él le había dado al poseerla de esa forma, más ella lo saco de su error al mostrarle la prueba de su castidad y el la tomo dejándose llevar por la pasión… por el amor que le tenía y la añoranza de poseerla y no dejarla libre para que alguien más la tuviera… y aunque ella no hubiese sido virgen… él no tenía el derecho de poseerla de aquella manera, no era lo planeado… no era lo correcto… debían haberse casado primero… no pudo ocultar su culpabilidad y su vergüenza al haber fallado, sabía que no podía verla a la cara después de aquello… con cuidado de no despertarla salió de la cama y vistiéndose con lo primero que encontró salió de la suite dirigiéndose al lugar solitario en el que se encontraba en esos momentos y donde podía pensar y decidir.
-Todo bien?- George como siempre aparecía de la nada y le palmeaba la espalda, era un gesto que tenía con él desde el mismo día en que su padre lo llevo a la casa presentándolo como un simple huérfano al que había decidido proteger… en el fondo Albert siempre supo que era su hermano pues su padre no era de un corazón caritativo.
-Por qué lo preguntas?- sin realmente pensarlo tomo una actitud defensiva tal vez por la culpabilidad que sentía.
- bueno quizá porque anoche desapareciste sin decir nada…
-Qué?...
- no me hagas caso.
-Te has dado cuenta?...- pregunto sorprendido por la intuición de su hermano.
-Por favor William , todos lo hemos notado…, no puedes negar que la amas…inclusive la abuela espera que regresen para comenzar los preparativos de la boda, sino ella misma sería capaz de ir y sacar a Candice del convento aunque tuviera que buscarla en cada convento existente de escocia.
-Por los cielos…. Soy un canalla, un desgraciado….- mención ocultando su cara entre sus brazos apoyados sobre la baranda del barco.
-Oye… nadie es un canalla por estar enamorado…- George se sorprendía por la actitud del rubio.
-Si lo soy George… lo soy,… he cometido un grave error…
-Que pasa William, estas comenzando a preocuparme… no me dirás que no es verdad que estás enamorado de Candice?…
-No, George, no es eso, por supuesto que están en lo correcto… amo a Candice, la he amado desde que recuerdo… por eso es precisamente que me siento un canalla, no la merezco George… he actuado como un vil canalla…. Anoche… anoche… yo creí que era un sueño y…
- y?- pregunto George ocultando una sonrisa al imaginar que era lo que preocupaba a su hermano, las miradas de Albert y Candice gritaban de lo que no eran capaces de esperar pero que se seguían resistiendo a cumplir…
- Por dios George no me obligues a decirte lo que he hecho porque estoy seguro que desearas matarme después de que te lo confiese….
- Quizá lo haría solo si fuera mentira tu deseo de casarte con ella…- el moreno apoyo sus antebrazos en la baranda fingiéndose indiferente pero ocultando su verdadero sentir ante la preocupación de su hermano.
- George sabes que es verdadero pero… espera porque… acaso tú?...
- Anoche me quede algo preocupado por la actitud de Candice cuando la encontré en el pasillo, ni siquiera me noto, estuve un buen rato meditando en mi habitación hasta que sentí que debía ir a ver si todo estaba bien con ustedes no toque y entre a la suite y …. Bueno no creo que deba ser especifico en lo que escuche verdad?...- George se estaba divirtiendo con la cara que estaba poniendo Albert parecía un chiquillo que fue encontrado en plena travesura y que le atemorizaba lo que pudiese sucederle, no solo era temor sino que tenía la cara colorada de vergüenza por lo que sabía había escuchado.
-Por los cielos!- se volvió dándole la espalda no soportando más la mirada picara de George al revelarle que lo sabía todo.
- Pero hay algo que no entiendo… que haces aquí en lugar de estar con ella?...-
- Sabes que no debió pasar, no aun… yo deseo casarme con ella… esto no debió pasar hasta después de la boda…
-Pero William, Candy no es una…
-Lo es!- afirmo fieramente antes de que George pudiera decir algo más, pero para su sorpresa su hermano no se sorprendió como él lo hiso cuando supo que Candice era virgen.- al menos lo era hasta anoche…
-lo presentía… era imposible que faltara a su moral… y a su verdadero amor… tu.- afirmo George mirándolo a la cara y observando su sorpresa al escucharlo.
- De que hablas?… como podías estar tan seguro si tú fuiste quien me dijo a quienes enviaban a esa casa de Mary Jane…
-Bueno, es verdad que en un principio también dude, pero en cuanto estudie más el informe donde se decía que Terreces no era muy frecuente en sus visitas y que casi siempre se retiraba enfadado… pues no me pareció la actitud de un hombre que consiguió su propósito de tener una amante…, fue claro para mí que Candice no estaba actuando como él quería… pero no te lo dije porque la fiera en que te habías convertido seguro no razonaría en ese hecho...
- Entiendo… pero porque dijiste eso de que el verdadero amor de Candice… era yo?…- había mucha esperanza en su mirada.
-Quizá porque ella te miraba de la misma manera que tú a ella… siempre se miraban pero en cuanto sus miradas se cruzaban uno de los dos desviaba la mirada, ella siempre se sonrojaba cuando tú estabas presente, tú la convertiste en tu favorita y no había capricho que no se le cumpliera… lo único bueno de la situación era que ella siempre fue adorable y solo se volvía caprichosa cuando tú estabas cerca, cuando te fuiste su actitud cambio mucho, siempre estaba rondando por los lugares que sabía eran tus preferidos… y se volvió un poco más coqueta y femenina cuando volviste… eso sin contar el beso que te robo y la actitud que tomo contra Eliza cuando esta pretendía ser tu prometida, además dio la casualidad que su… romance con Terrece coincidió con la aparición de Eliza si eso no te indica que esta tan enamorada de ti como tú de ella… no sé qué más podría revelarlo.
-Ella… ella me lo confeso anoche, me dijo que me amaba, que siempre lo había hecho… pero… creo que fue solo por el… momento.
-Y tu… se lo dijiste solo por el momento?…. Le confesaste tu amor solo por la pasión del momento?..
-Como sabes eso?- pregunto Albert sorprendido pero la cara de George obviando que lo escucho cuando entro a la suite le dieron la respuesta.
-y bien… fue solo por el momento?
- claro que no… yo la amo… siempre la he amado… y tú lo sabes.
- y porque no podría ella amarte?… por Terrece?, si así fuera no veo porque no se esforzó por mantenerlo a su lado.
- No lo sé, George, … además anoche ella me… pidió que la convirtiera en mi amante… quizá ella no desea casarse conmigo…
- Ella te pidió eso?
- Lo insinuó… no sé, estoy muy confundido, y hoy me sentí un canalla por haber continuado cuando descubrí que era virgen, no debí, yo… debí respetarla y alejarme…. Esperar.
-Por favor…. Créeme que casi enciendo una vela al creer que eras casi un santo al haber podido detenerte cuando sucedió lo del salón de jade…, la verdad es que aún estoy sorprendido que estés conteniéndote de salir corriendo hacia esa habitación y volver a la cama con ella… de hecho… creo que yo no hubiese logrado salir de la cama teniendo a la mujer que amo calentándome.
-Dices eso porque estas casado… tú y Dorothy hicieron las cosas correctas.
- Quien lo dice?- pregunto el moreno con ligera picardía dibujada en su rostro.
- Estas insinuando que tú y Dorothy…
-Por favor William, cuando uno encuentra a la mujer perfecta para convertirla en su esposa… lo menos que quieres es que alguien más te la robe, o no?…, Así que, para que dejar oportunidad?… mejor tomar lo que quieres que sea tuyo y así no permitir que alguien se te adelante y la convenza de lo contrario…, creo que tú ya pasaste por ese temor cuando apareció Terrece, has tenido suerte que no lograra su objetivo, pero estoy seguro que aunque así hubiera sido… al tener la oportunidad de recuperarla no te importo pensar que no era pura… aun creyéndola una… bueno tu sabes a lo que me refiero… aun así ya habías decidido convertirla en tu esposa, así que para que dejar espacio para que alguien más te la vuelva a robar, has tomado lo que decidiste seria tuyo, y ella también tomo lo que desea le pertenezca… de la forma que sea… te ha puesto la muestra… aun como dices, sin aspirar a ser tu esposa se ha entregado, es porque estaba segura de lo que deseaba… y te deseaba a ti, así que no veo el porque te sientes tan mal, después de todo la llevaras al altar… y de blanco, pues solo te ha pertenecido a ti. No hay pecado que pagar, y si aceptas un concejo… será mejor que regreses a la cama entes de que note tu ausencia… si las mujeres son iguales en ese aspecto… hermano… no sabes lo que te espera si nota tu ausencia … créeme… por ese sencillo error que para nosotros no es nada… me ha tocado una abstinencia obligada…. Que no quiero ni recordarlo…
Albert sonrió por lo que su hermano le confiaba y se sintió un poco aliviado, George tenía razón, él ya había decidido que Candice fuera su esposa aún mucho antes de encontrarla, la había buscado decidido a convencerla de que él era el adecuado para ella, a luchar por ella… así que.. Bueno, tenía que encontrar la forma de que ella lo entendiera.
- kire-
Candice sintió frio y se acomodó entre las sabanas pero no encontró el calor reconfortante que esperaba encontrar a su lado, sus ojos se abrieron con pereza para encontrarse sola, entonces se incorporó asustada, él se había ido.
Su mente pensó mil cosas, sería que el sintió asco?, después de todo el creía que ella había hecho "eso" con alguien más… con muchos más, no podía culparlo la encontró "trabajando" en un salón para caballeros, además, ella nunca le dijo que no fue amante de Terrece, como podía culparlo por sentirla sucia?, eso unido a la forma tan descarada en que ella se había comportado…. La actitud de Albert era lógica. No le quedaba más que una sola salida, convencerlo de tenerla como amante hasta que encontrara una esposa respetable… deseando que nunc apareciera. lo convencería de la única forma que jade le aseguro funcionaria.
Se puso de pie decidida nuevamente, recogió sus cosas y corrió a su habitación, pronto seria la hora del desayuno y seguro el volvería para acompañarla al comedor, el nunca dejaría de comportarse como un caballero… aun ante una mujer como ella.
- kire-
Albert llego a la habitación y antes de que terminara de entrar escucho que alguien llamaba a la puerta, regreso a atenderla.
-Si?- pregunto mirando al joven que empujaba un carrito con el servicio del desayuno, él no lo había ordenado y como si el joven adivinara su pregunta respondió casi de inmediato.
-El señor Johnson nos indicó que la señorita White se sentía mal y necesitarían el desayuno a la habitación…
-Sí, sí, gracias, ella se siente un poco mareada y yo decidí hacerle compañía.
-el señor Johnson ya nos explicó, - el joven termino de guiar el cochecillo al interior y con una reverencia se despidió para salir y cerrar la puerta tras él, Albert sonrió por la ocurrencia de su hermano, seguro sabía que la conversación con Candice no sería fácil para él.
Puso todo sobre el pequeño comedor dentro de la suite y se dirigió a la habitación pensando que Candice aun estaría durmiendo… no fue así, la chica se había ido.
Candy se apegó a la puerta, al escuchar ruido supo que era Albert y escucho su conversación con el joven del servicio y como después él se dirigió a su propia habitación, era el momento de salir para sorprenderlo.
Albert se sentó en el borde de su cama se sentía algo inseguro, Candy se había ido seguro estaría en su habitación y no le daría la oportunidad de explicarse, algunos ruidos llegaron desde el exterior, seria ella?, se puso de pie y se dirigió a la sala de estar, al abrir la puerta no espero lo que sus ojos veían.
Candice rodeaba la mesa en la que se encontraban diferentes charolas con varios platillos de desayuno, con un plato en su mano caminaba descubriendo una y otra dándole la espalda por supuesto, a la habitación de Albert, pero con el conocimiento que el la estaba observando, sonrió complacida y después de un par de minutos de silencio observo sobre su hombro en dirección al rubio, su expresión la complació aún más.
-Vas a desayunar?.- la voz llego a sus oídos pero su cerebro estaba congelado y no procesaba la información.- la comida se enfría.
Albert se movió mecánicamente en dirección al comedor de forma circular, ella tomo un lugar justo frente a donde él se acomodaba y tomaba un plato aun sin poder despegar del todo sus ojos de aquella mujer que se exhibía ante él. Se acomodó en su silla sin siquiera ser consciente de lo que se sirvió.
-Quizá algo de … carne… te beneficie más que solo panqueques…- la voz era seductora y la mirada aún más y por supuesto acompaño aquellas frases inclinándose sobre la mesa fingiendo no alcanzar la mantequilla y dejando que sus… encantos asomaran sobre el escotado corsé… parecía que en cualquier momento abandonarían su prisión y saldrían a recordarle lo mucho que los había disfrutado la noche anterior.
- s.. Sí, creo que me hace falta un poco de carne…- su mirada estaba fija en un lugar y respiro otra vez cuando ella volvió a colocarse en su lugar.
Candy de cuando en cuando se ponía de pie fingiendo servirse algo más en su plato, caminaba a su alrededor disfrutando de la actitud fingidamente controlada de Albert, él podía pretender tranquilidad, pero sus ojos y la expresión de estos hablaban de su verdadera situación, además su frente estaba perlada de sudor y la chimenea apenas si estaba encendida… las llamas casi se extinguían, pero otro fuego estaba demasiado encendido en su interior.
les gusto?, espero que si, Bueno pues gracias mil a quienes me siguen leyendo y me Mandan un mensajito, adoro los mensajitos, y los leo una y otra vez... gracias mil, gracias mil, gracias mil... y bendiciones mil a todas en su diario vivir, espero sus reviews para saber si les gusto o no... y por supuesto... nos seguimos leyendo... Akirem.
