Capítulo 6: El poder de una mujer, PARTE II
"Cómo podría ser la mujer inferior al hombre, en la creación ella fue hecha de una costilla de Adán, por otro lado Adán fue hecho de barro"
Pontífice
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"¡Ah! Será mejor que volvamos"
"¿Tan pronto Sayo?"
"Hai, debo hablar con mi hermano sobre unos asuntos"
"Yosh... Vamos entonces. Yo también debo hablar con Kenshin de ciertas cosas" Ya estaban caminando de vuelta al punto de origen y Sano intentaba hacer comedia ligera. "¿Te imaginas a Himura vistiendo como el papa, Kaoru?" Kaoru sonrió ante la idea y su mente no evito generar una imagen de un Kenshin con el semblante serio vistiendo la imagen del papa.
"Es de Himura-san quien estamos hablando Sano, probablemente se queme con las prendas" Comento siguiendo con la broma que empezó Sanosuke.
"Lo haces sonar como un demonio insensible sin corazón, Magdalia"
"Hahahaha... Es la primera que me llamas por mi nombre de papisa ¿Acaso intentas hacerme sentir mal por un comentario?"
"Uhm, no, no lo sé... Quizás... Aunque, si te pones a pensar. Si, Kenshin es un demonio sin corazón ni conciencia" Hablo pálidamente Sanosuke, Sayo solo rio por lo bajo ante las expresiones de Sano, Kaoru solo escuchaba "Recuerdo una misión en donde solo me dejo con un radio comunicador y mis puños y lo último que me dijo antes de partir fue: ¿no tienes puños que te defiendan? Entonces úsalos para que te consigan alimento y refugio y sin más me lanzo del helicóptero. Tarde como 3 horas para quitarme el paracaídas que se enredó en el árbol"
"Eso suena cruel, Sanosuke-sama" Hablo Kaoru por lo bajo mientras se reía suavemente al igual que Sano se reía.
"Para nada, aun cuando suene así fueron buenas experiencias, me ayudaron a crecer como soldado y fue ahí done pude conocer a Sayo... Así que, todo resulto muy bien" Dijo rascando su cabeza ante el recuerdo.
"¿Ves Kaoru-san? De algo malo, siempre hay algo bueno"
"Amasuka-sama..."
"Sayo... Llámame Sayo, Kaoru-san. Ya hemos compartido un recuerdo que perdurara para toda la vida, no arruinemos ese recuerdo por la presencia de que somos personas desconocidos" apoyo una mano sobre su hombro y la miro suplicante. La joven sintió sus mejillas arder ante la petición y asintió con ligereza. Al igual que Sanosuke cuando le pidió llamarle por su nombre, todo parecía igual con Sayo. Sencillamente, no podía resistirse.
"Hai... A-Sayo-sama... Quería, quería saber de donde tuvo la idea del nombre Magdalia. Puedo reconocer que es católico, pero..."
"Pues... En el mundo judío donde Jesús vivió, el nombre que se le otorgaba a una persona era muy importante. Mi nombre se refiere a la mujer de Magdala. En la biblia este nombre pertenecía a María Magdalena. Una mujer de gran influencia en la biblia y para la vida de nuestro señor Jesús. Ella era una prostituta, que fue salvada por el mismo Jesús de ser apilada y se convirtió en una devota de Dios. Para mi esta mujer es un gran símbolo en mi vida, porque demuestra que sin importar que tan grandes son tus pecados siempre puedes redimirte de la oscuridad y encontrar la luz de la salvación. Y si no puedes encontrarla por ti mismo, entonces alguien puede ayudarte a hacerlo. Yo... Yo deseo ser ese alguien que pueda ayudar a los demás a alcanzar su propia luz"
"Eso es increíble" Hablo con completa admiración y sinceridad.
"¿Sabes que significa tu nombre Kaoru-san?" Ella sencillamente negó con la cabeza. Sano era ahora el que escuchaba con atención la conversación de las mujeres "Algo que me encanta es saber sobre los nombres y sus significados. Eso puede decir mucho sobre quien es la persona que tratamos y… Desde que te vi, un fuerte olor se asomó por mi nariz, luego cuando escuche tu nombre fue que lo note. Tu nombre representa a una persona que huele muy bien. Una fragancia. Y este tipo de personas al igual que las flores, nunca pasa desapercibido. Nunca podrá ser olvidado"
"Ahora que lo dices Kaoru-san siempre huele a Jazmín, aun después de entrenar siempre huele a jazmín" La misma Kaoru se sonrojo ante el comentario de Sano y fijo su mirada al horizonte.
"Hai, solo muy pocas personas las que pueden desprender una fragancia y marcar a alguien al igual que su nombre. Tus padres deben de amarte mucho para haberte puesto tal nombre. Eso significa que siempre querrán recordarte, porque una fragancia es lo más difícil de olvidar" Sano fue el único que noto como el cuerpo de Kaoru perdió el paso suavemente ante el comentario, pero seguía mirando al frente. Ahí se mantuvieron en total silencio. Con una tensión que solo parecía que Sano y Kaoru podían sentir. Y antes de que pudiera pensar en algo para cortarla, habían llegado a su destino.
"Si gustan me pueden acompañar, estoy seguro que Himura-san y mi hermano ya habrán terminado. Ambos son hombres de pocas palabras" rio nuevamente por su propio comentario, mientras cruzaban los umbrales y puertas del gran recinto. Kaoru parecía que con esto se distraería. La arquitectura europea siempre la vio como algo extravagante, muy lejano a lo que la japonesa podía apreciarse. El europeo amaba el brillo, las curvas y el adorno. Algo ostentoso, pensaba la joven arma. Claro, era inevitable no pararse a suspirar ante los grandes murales en los que reposaba no solo historia, sino arte. Una bella arte que podías pasar horas detallando y siempre encontrarle algo nuevo. Aunque claro, no todo eran murales, siempre existirían vanos, cornisas y columnas con detalles iguales de hermosos para ser admirados.
TOC TOC
Su mente la trajo a la realidad al escuchar la puerta ser tocada por Sayo, y seguido por un "Adelante". La sonrisa de Sayo no se hizo esperar y abrió la puerta. Su vista tardo un poco en acostumbrarse ante el cambio de luz pero cuando lo hizo. Pudo notar una espaciosa habitación pero sin ninguna ventana cerca. Al entrar, noto a Kenshin sentado cómodamente en un mueble de cuero vino tinto, por alguna razón sintió sus mejillas sentirse acaloradas ante la pose despreocupada y relajada que poseía. Ella nunca había parado en detallar más de lo debido a ese pelirrojo y esa solo cuando estaba en esas situaciones tan relajado que ella podía notar algún detalle nuevo que antes no podía procesar y verse descubierta haciendo algo parecido le hacía sentir una pena interna, algo que no sabía que era pero hacia su corazón palpitar a una velocidad que antes no conocía, y eso la hacía sentir ansiosa. Siguió su mirada y noto al hermano de Sayo, ya de pie abriéndose paso entre el mueble que hacia pareja al que Kenshin estaba sentado.
"Hermano"
"Sayo, que bueno que llegas" Tomo de los brazos a su hermana y la estrecho, no sin antes dedicarle una extraña mirada a Kaoru. Ella miro rápidamente incomoda por la mirada, como si intentara ver algo más allá de ella. Como si intentará reconocer algo en ella. Su corazón en esas ocasiones era diferente. Ella conocía esa emoción. En el laboratorio Kanryu más de una vez en compañía de sus demás cirujanos la hacían sentir así. Siempre intentaban ver más allá de ella. Giro su vista a Kenshin que parecía centrado en su pensamiento "Tengo buenas noticias que comentarte. Himura-san nos ha ofrecido una alianza con el Nuevo Sol Naciente ¿No te parece maravilloso?"
"¿Una alianza?" Susurro Sayo mientras se alejaba de los brazos de su hermano y lo miraba curioso.
"Hai, los rumores de que América está deseando entrar en guerra son realidad. Himura-san nos ha ofrecido protección total a cambio de apoyo militar ¿Que te parec-" La mano de Sayo cubrió la boca de su hermano para callarlo.
"El Vaticano no prestara sus servicios para una guerra. Italia y el Vaticano se encuentran en paz, no nos uniremos ante la codicia de poder en apoyar una guerra solo para ver quien es más fuerte"
"Pero hermana... Es una buena oportunidad para expandir nuestra-"
"No Shogo. Sabes bien que el Ministerio tampoco apoyara tal situación. No queremos guerra, no necesitamos guerra. Italia está bien tal cual como esta. Que no se insista más en el tema" Kaoru miraba curioso la reacción de Sayo ante la situación de guerra, se alejó abruptamente de su hermano y este mismo ya se encontraba caminando por la habitación dando vueltas ante la circunstancia.
"El Ministerio apoyara si el Vaticano lo hace. Y tú lo sabes"
"Pero el Vaticano, no lo hará. Es mi palabra después de todo" Kenshin se había puesto de pie al sentir como el ambiente se había puesto algo denso. Sano había relajado los brazos y se acercó a Sayo para apoyarla. Todo quedo en silencio hasta que Shogo volvió a hablar.
"Bueno, que se puede hacer. Todo lo hago por ti hermana" Se giró ante Kenshin "Ya sabemos quién tiene los pantalones en la familia ¿No Himura-san? Capaz tu futura esposa será quien los lleve hahahaha" Kaoru se tensó ante esto recordando la confusión de Sayo sobre su relación con Kenshin, vio como Kenshin la observo brevemente y empezó a caminar hasta ella. Y ponerse a su lado, esto hizo que Kaoru se pusiera nerviosa, pero ansiosa cuando el poso una mano en su espalda ligeramente para dirigirla.
"Creo que será entonces mejor que nos retiremos de vuelta, hay mucho que hacer"
"¿Tan pronto Himura-san? Pero si apenas llegaron hace un par de horas, la pobre Kaoru-san solo ha podido probar un pedacito de Italia" hablo con suavidad Sayo mientras tomaba la mano de Kaoru y miraba con ojos de borrego al pelirrojo frente a ella.
"Lamento que sea tan corta nuestra visita pero…"
"Es cierto Himura-san, al menos quédense para la noche, para cenar y mañana a primera hora, con tanque lleno en el jet podrán volver a Japón" Fue Shogo quien hablo, Kaoru solo miraba a Kenshin y este la miro de vuelta, vio cómo su semblante se relajó un poco.
"Tienen razón, además Kaoru debe estar cansada por el viaje y caminar. Una noche será lo suficiente para ayudar a recuperar sus fuerzas" Vio como Kaoru iba a abrir la boca, probablemente para informar que no estaba cansada, así que hablo más rápido que ella "Amakusa-san podrías indicarnos una habitación para que Kaoru se refresque, así podre hablar un momento con Aoshi para informarle de nuestro retraso"
"Por supuesto Himura-san"
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"Creí que esto sería más fácil" Dijo Sano lanzándose sobre un mueble benedictino de la habitación en donde se estaría quedando los 3 por la noche "Sayo es más dura de lo que recordaba… Uhm, quizás en la cena podremos tocar el tema nuevamente ¿Qué te parece Kenshin?" Observo como Kenshin coloco un pequeño aparato sobre la mesa central y apretó unos botones con memoria. El hombre de la cinta roja sabia par que era eso. Las paredes tenían oídos y el hombre frente a él, odiaba ser escuchado. Esta era tecnología que Megumi había desarrollado hace mucho, proporcionaba un radio de interferencia ante equipos de espionaje y demás. Sanosuke sonrió ligeramente recordando lo emocionada que Megumi estaba al saber que el aparato funcionaba. Suspiro pesadamente cuando noto como el hombre traía licor a la misma mesa y se sentó.
"iie, dudo mucho que Sayo tras esto vaya a aceptar"
"Kaoru inclusive se alejó de la mesa para poder hablar a solas con Sayo y aun así entre la confianza de dos, no dudo ni un momento en responder… Las mujeres pueden ser realmente tercas"
"Si tu no la pudiste convencer, dudo mucho que alguien más lo haga" Se sirvió un trago de un licor, mientras observo a Kaoru seguir detallando la decoración de la habitación. El pelirrojo sabía que la pequeña ave no era tan tonta aun cuando parecía distraída estaba atenta a lo que hablaban, esa era una de las tantas ventajas de tener una fachada tan inocente como ella y un ki que no podía ser leído con facilidad. Miro su copa mientras una sonrisa casi fantasmal se asomaba.
"Aun así, es un alivio para mi lado saber que Makoto no podrá poner sus manos encima de este sitio"
"Sabes que las cosas no son tan fáciles Sano. Probablemente intenten removerlos del sitio para demostrar un punto, o la usen para persuadir al Vaticano" Vio como este se enserio ante el comentario
"Entonces… Quizás debamos advertir a Shogo al respecto o a la propia Sayo" Paso un largo trayecto de silencio tras haber dicho lo anterior. Y el gusanito de la curiosidad de Sanosuke empezaba a revolotear fuera, miro al hombre frente a él negada con la cabeza y abrió los labios "Kenshin… ¿No creerás que…?"
TOC TOC
Sano refunfuño a sus adentros, mientras que Kaoru solo observo la puerta. Se puso de pie para abrir la misma y de ella emergía Sayo sosteniendo unas prendas en sus manos, apenas vio a Kaoru su rostro se ilumino y se adentró a la habitación.
"Kaoru-san ¡Qué bueno que no estabas dormida! Mira, como esta noche cenaremos y se ha manchado tu kimono pensé en buscarte un reemplazo que te gustara. Es un traje italiano prometo que nada revelador ni incómodo" Kaoru aun parecía algo inquieta ante la situación, y más aún cuando Sayo se lo extendió. Kenshin esbozo una sonrisa un poco más pronunciada.
"Anda Kaoru, no está bien rechazar un obsequio por parte de nuestros anfitriones" La cabeza de la chica de cabellos negros se giró por reflejo ante las palabras de Kenshin para luego girarse nuevamente ante las palabras de Sano. Completamente apenada.
"Es cierto Jou-chan ¡Es más! Sayo ¿Por qué no la ayudas a vestir?"
"¿Eh?" Fue lo único que pronuncio Kaoru.
"¡Oh! Me encantaría" Y sin darle chance a replica ni explicación arrastro a la japonesa a través de las puertas de la habitación hasta el baño del dormitorio principal. Se podía escuchar la voz alegre de Sayo al fondo, y un suave murmullo que era obvio provenir de Kaoru. Sano sonrió nuevamente y volvió a tomar asiento inclinándose al frente y posando sus codos sobre sus muslos para poder mirar más directo a Kenshin. El pelirrojo por su lado bebía su licor tranquilo, esperando a que sea la hora. Pero estaba claro que su mente divagaba ante lo acontecido. Convencer a Shogo había sido fácil, casi en extremo. Y eso lo tenía molesto por otro lado quien pensó que sería más sencillo de convencer había sido todo lo contrario. Casi parecía una ironía la situación. Esta noche sería una situación incomoda y algo extraña. Eso lo aseguraba.
"Kenshin"
"¿Uhm?"
"Cuando estábamos comiendo Sayo comento algo… ¿Por qué le dijiste a los Amakusa que Kaoru es tu prometida?" Vio como el hombre lo miro con curiosidad, y suavizo sus expresiones un poco.
"Todo es parte de un plan mayor, Sanosuke… Sabes bien que no debes cuestionar mis métodos"
"Lo sé pero, la pobre Kaoru casi se infarta cuando escucho a Sayo hablarle de eso… Al menos advertirme a mí y a Kaoru habría sido algo"
"¿Acaso hablaste demás?"
"iie… A pesar de lo que creas Kenshin, sé que no eres un hombre que toma acciones sin antes haberlas pensado… Pero aunque a Sayo no le puedo mentir, más tampoco le puedo contar toda la verdad… Le dije que era tu protegida y que Hiko te la había encargado… Después de todo, tú completaste tu entrenamiento, sería natural… Kaoru por su lado no sabía qué hacer ni que comentar. Fue una suerte que se me ocurriera algo por el estilo"
"¿Crees que Sayo hablará?"
"iie, si algo se dé Sayo es su discreción… Confió en ella, ella es una persona pura sin malas intenciones" Giro su cabeza hasta la puerta donde se escuchaban risas por parte de Sayo y quejidos por parte de Kaoru "Algo me dice que no es Sayo quien te preocupa que sepa la verdad sobre Kaoru… No pido mucho Kenshin pero, necesito que me aclares un poco sobre esto" Kenshin se inclinó al frente y poso el vaso sobre la mesa y miro con ojos flameantes al hombre frente a él. Sanosuke trago saliva.
"Amakusa siempre ha sido un hombre que busca poder. Muy diferente al que su hermana busca ¿No te parece peculiar que Shogo Amakusa haya aceptado tan libremente mi propuesta? Y mucho más no haya persuadido tanto a su hermana para aceptar"
"Entonces…" No hacía falta decirlo. Aun cuando eran palabras basadas en acciones, eso no simbolizaba un hecho. Probablemente el motivo real para que estén aquí era… Su semblante paso de un relajado a un serio y volvió a mirar a su amigo pelirrojo "Entonces… Te pido Kenshin… Protege a Sayo, a diferencia de lo que aparenta… Ella también desea lo mismo que tu"
"Hare lo que mejor se hacer"
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Kaoru se sentía extraña, casi alienígena. Vestía algo que en su vida pensó usaría, una falda plisada y con volumen con enaguas en color azul marino que llegaba casi al suelo pero piso un par de veces por el largo del mismo y debido a que ella era algo pequeña para el mismo vestido, además se sentía incomoda no por ello sino por el complemento en la parte de arriba, una camisa de algodón muy fresca en color blanco y un corpiño en tono vino que para su gusto, hacia resaltar demasiado su busto. Ella nunca fue muy fanática de mostrar piel en exceso y era más por cuestiones de su piel que por otros motivos. Tuvo que correr de brazos de Sayo para ponerse el vestido ella sola. No quería que viera las cicatrices en su cuerpo y aun cuando tenía una excusa para decirle. No se atrevía a mentirle a alguien como Sayo. Cuando se miró al espejo su cabello había sido soltado para caer a un lado en unas hondas suaves mientras que una cinta amarraba parte del cabello. La misma Sayo no le había aplicado maquillaje porque decía que su belleza natural era más hermosa si se mostraba como tal y al salir, Sano le había dado complementos sobre su vestimenta al salir. Kenshin solo inclino su cabeza en señal de lo que parecía una aprobación pero algo en su mirada fue lo que más extraño a Kaoru, y antes de que ella pudiera ponerse a pensar se encontraban cenando.
La gran variedad de platillos era increíble, era un manjar de colores y formas muy diferentes a los que había visto en Japón, y los dulces. No se digan más, realmente esta era una comida muy exquisita. Era una pena para ella que su estómago fuera tan pequeño. Por otra parte los demás asistentes estaban igual de bien vestidos, y conversaban de temas triviales. Sin tocar obviamente el tema de la alianza, pero aun así ante todo lo ameno de la situación Kaoru podía sentir la mirada de Shogo sobre ella, es como si intentara leer su mente y ella sonrió con una leve amargura irónica.
Si solo lo intentaras.
"Dime Kaoru-san ¿Cómo se conocieron tú y Himura-san?" Esas habían sido parte de las preguntas que Shogo intensamente preguntaba. Si, habían evitado el tema de la alianza pero eso había dejado tema a preguntar cosas que ninguno de los dos residentes tenía idea. Kaoru casi se ahogaba ante la pregunta. Ella sabía que Kenshin había mentido frente a los Amakusa y algo en ella le gritaba que siguiera el juego. Miro al hombre a su lado que lo miraba con un aire de curiosidad pero manteniendo su semblante relajado y calculador de siempre. Este entre las comidas le servía como si realmente fueran una pareja. Por ende ella entendía claramente que ese era el papel que debía jugar. Bajo la servilleta que había usado para limpiar sus labios y le sonrió suavemente a su anfitrión.
"Pues…" Miro a los presentes al momento que había comenzado a hablar. Sayo no decía nada y volvió a tragar saliva mientras bajo sus manos para jugar con ellas lejos de la vista de los demás "… Nos conocimos bajo un árbol de cerezo… Yo, había salido a caminar una noche por no poder conciliar el sueño y me encontré con ese hermoso árbol" Kenshin por su lado reconocía esa parte, es cuando la pillo frente al árbol de cerezo muy de noche y le había dejado claro que no tenía permitido estar en ese sitio. Tomo un sorbo de su bebida mientras esperaba que la joven continuara "… No se cuánto tiempo me quede ahí pero, fue sorpresa cuando lo note a él… Y… Aun en la oscuridad, pude notar lo hermoso de su cabello…" Kaoru bajo la mirada, sus palabras salían con naturalidad, Kenshin parecía más atento "… El hermoso color rojo, como el sol en el atardecer… Luego vi sus ojos, un color tan contrastante con su cabello que parecía casi antinatural… Pero aun así… Hermoso… Y sin más tome el valor y le hable… Lo demás, es historia" Kaoru no había mentido, ella estaba absorta ese día viendo el árbol cuando pudo notar por cercanía los detalles de su empleador… Solo en historias de fábula y fantasía había leído de personajes tan surreales como él. Además lo pálido de su piel y sus facciones casi perfectas hacían más hermoso el cuadro que el pintaba siendo todo. Kenshin bajo los hombros relajado y sorprendido por la sinceridad de las palabras. No había mentido pero había hablado cosas que solo ella podía pensar, quería decir algo.
"Eso suena casi a amor a primera vista, Himura-san" Kenshin recordó que habían más presentes en la habitación y miro a Shogo que parecía entre sorprendido y entretenido pero, molesto. Kaoru no había revelado mucho sobre cómo se conocieron pero tampoco podía omitir que realmente dijo algo de cómo se conocieron.
"Hai… Podría decirse así… Después de todo, Kaoru es una caja de sorpresas"
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Suspiro ya relajadamente cuando ya se dirigían camino a su habitación para descansar. Su cuerpo le estaba matando por el vestido, su cabeza estaba ya queriendo descanso por tantas preguntas por parte de Shogo Amakusa, y más se sentía en exceso cansado porque Himura le dejaba todo para que ella respondiera, nuevamente poniéndola a prueba. La pregunta era ¿Había pasado?
Quería preguntarle ¿Por qué? ¿Por qué seguir un cruel juego de mentiras a unas personas que le había otorgado su techo, vestir y alimento? Cuando la puerta se cerró, se dio cuenta que había algo más que no había tomado en consideración. Esa habitación tenía 2 camas matrimoniales y la idea de compartir la cama con otro hombre no parecía convencerle. Ella sabía que Sano sería caballero suficiente para otorgarle su lugar y que el dormitara sobre el mueble así que ella se disponía a saber dónde dormiría, pero antes de que pudiera abrir la boca Kenshin la tomo del brazo y casi la arrastra a la habitación más cercana. Kaoru se tensó.
"¡Hey! Kenshin, la estas asustando y a mí me estas sacando de mis casillas… ¿Me puedes decir de que va todo esto?" Kenshin elevo una ceja al ver como Sano la tomaba por el otro extremo. Kaoru solo mantenía la cabeza baja.
"Es mera precaución Sano. Creí que serias más listo que esto"
"¿Acaso por decirle a todos que ella es tu prometida te da derecho de llevarla a dormir en el mismo cuarto que tú?" Kaoru se volvió a tensar ante el comentario, y Kenshin la soltó con suavidad mientras se giraba a ver a Sano directo a los ojos de manera retadora, el hombre se tensó entendiendo que había cruzado líneas y para más, que había dicho algo que implicaba algo que realmente no ocurriría. Suspiro largamente. Paso una mano por su cabello.
"Todo a su debido momento Sano. Solo ten… Un poco de confianza en mí" Kenshin al decir esto y mirarlo fijamente a los ojos sabría que pronto le diría de que se trataba todo esto. Le dio unas palmadas a su amigo y se retiró al cuarto dejando a Kaoru con Sano, solos. Resoplo y relajo los hombros, miro a Kaoru que aun seguía algo tensa y le regalo una sonrisa. Puso ambas manos sobre sus hombros y automáticamente la joven frente a ella lo miro. Ella con él se sentía tranquila, porque podía leer con claridad la forma en la que Sanosuke actuaria por ende, como si fuera natural en ella y su relación con él hablo sin tapujos.
"Sanosuke-sama… ¿Por qué no nos dice lo que pasa?"
"Kenshin… Él es algo complicado, pero si algo estoy seguro es que nunca lo hace con mala intención… Y nunca te hará algo malo Kaoru"
"Demo…"
"Sé que lo que te voy a pedir, es Kenshin quien realmente quiere pedírtelo… Quiere que confíes en él, sin cuestionarlo"
"¿Y por qué no lo hace él mismo? Él sabe que si lo pide yo lo haré después de todo…" Sano se sorprendió un poco ante las palabras de la chica, parecía algo molesta pero cuando la vio tenía el rostro en una mueca frustrante.
"Porque él quiere que confíes por ti misma en él; Jou-chan… Solo así podrás ver lo que todos nosotros vemos…Tan solo… Confía un poco más en él" ella asintió con suavidad, entendiendo y tragando sus palabras. Era verdad "Ve con él, quizás ahorita no sepamos porque anda diciendo esas cosas frente a otros pero como todo Kenshin siempre cumple su palabra y nos lo dirá en su debido momento. Ahora ve a dormir, mañana viajamos temprano" Sin dejarle responder la giro en sus talones y como si fuera algo natural en él le dio una nalgada, que estaba demás decir que Kaoru nunca se esperó y sobresalto ante el contacto, soltando un ligero grito. Se giró mirándolo con reproche y solo vio los dientes de Sano asomarse en una sonrisa amplia mientras caminaba a la otra habitación que había. Ella sabía porque lo hacía: Para disipar su miedo y duda antes de entrar en esa habitación. Sanosuke le dijo muchos veces que una de las mejores formas de romper el hielo era hacer algo de manera espontánea que la otra persona no pensaría que haría. Y no era la primera vez que él la "nalgueaba" de esa manera. Cuando entrenaban y ella tenía miedo de lastimarlo él hacía lo mismo para que ella se molestará y se mostrará sin reservaciones. Kaoru miro al frente y respiro; relajando sus hombros se adentró a la misma.
Apenas cerró la puerta tras ella, observo al pelirrojo salir con solo un pantalón largo y una camisa en mano. Kaoru sintió instantáneamente sus mejillas hervir, nunca lo había visto tan descubierto en su vida, desvió la mirada y camino a la peinadora para retirarse el peinado. Aunque había visto solo una milésima de segundo pudo nuevamente detallar cosas que no había notado y su nerviosismos se volvió a hacer latente, tenía miedo pero este miedo era diferente al que Sanosuke comentaba. Sano se equivocaba en algo, ella ya confiaba en él. Desde que conocía parte de su historia, desde que todos le hablaban bien sobre él. Ella había entendido inconscientemente que Kenshin Himura, era un hombre para fiar y que no se debía llevar por las apariencias de Demonio sanguinario que se había ganado. Okita le dejo muy en claro en una ocasión que Kenshin no mataba ni hería inocentes, pero si personas que eran corruptas en el sistema y que solo querían amenazar con la paz que él tanto había trabajado en lograr. Y en eso ella se vio reflejada.
"Espero hayas disfrutado este viaje, pequeña" Ella se giró lentamente olvidando lo que pensaba y lo observo colocándose la camisa que hacia complemento con el pantalón, mientras se soltaba la cola alta. Kaoru solo lo miro por un momento mientras este se peinaba el cabello con sus dedos.
"Hai, Italia es un sitio de rica cultura… aunque…"
"¿Aunque?"
"… Prefiero Japón aún más"
"¿Cómo así?" Lo seguía observando mientras él jugaba con su cabello con un poco de dificultad.
"Porque la belleza de Japón es más… Minimalista" Tomo el cepillo entre sus dedos e iba a empezar a peinar el de ella pero continuo hablando. Él estaba intentando relajarla nuevamente para que se sintiera cómoda con él en la misma habitación, sonrió ante esa intención. Aunque no lo notará con regularidad ella ya podía ver en parte el Kenshin que él quería que ella notará. Un Kenshin Himura, un Battousai listo para depender de ella si el momento llegará. Ella empezaba a ver las necesidades y pensamientos que el hombre pelirrojo tenia y poder llevarlas a cabo sin que haya explicaciones necesarias. Estar un paso adelante. Y con este pensamiento ella entendía en silencio. Y en silencio se decía a si misma que sería el arma, la persona y complemento más perfecto que podría ser para que Kenshin Himura pudiera alcanzar su sueño y con ello, el de ella "Pienso que Japón representa la belleza hecha sencillez, y aun así cuando te paras a detallarlo hay belleza en esos detalles. Es, una armonía casi tacita. Realmente algo hermoso… Por eso amo todo sobre esa cultura, aun si viví muy lejana a ella…"
"¿Es por eso que usas kimonos?"
"Hai…" Se sintió algo apenada ante ese detalle.
"Parece que tenemos algo en común, entonces" Ella paro su peinado y lo miro nuevamente "Disfruto más vestir con hakama y gi por su sencillez y versatilidad. Actualmente las modas varían tanto que uno ya no conoce que está de moda y cada vez que notas hay cosas más intrincadas y complejas a la hora de todo. Incluyendo en la ropa. Los pantalones para hombres ya dejaron de cumplir la función de permitirte moverte y ahora parece que desea… uhm… estrangularte" Kenshin se dio cuenta de lo que estaba hablando y se acallo un poco al escuchar la risa de Kaoru ante la situación de la incomodidad de los pantalones. Así que volvió a tomar su cabello para desviar el tema. Kaoru arrugo su rostro.
"Shotto matte… Así solo dañaras más tu cabello"
"¿Uh? ¿Y qué diferencia haría?" Ella se levantó y con cepillo en mano se acercó al hombre.
"Si tienes el cabello tan largo, es porque te gusta tenerlo así"
"¿Qué te hace pensar que lo tengo así porque olvido cortarlo?"
"Lo tendrías corto entonces, eres un hombre… Y… Como decirlo" Kaoru se puso un dedo en su mentón intentando buscar la palabra correcta, Kenshin por su lado la miraba con una ceja levantada entretenido naturalmente. Quien lo diría que solo unas palabras de Sano, él hablarle sobre un tema trivial y ella automáticamente se relajara frente a él "Pulcro… Si, Pulcro… Siempre luces bien, dudo mucho que descuides un aspecto tan importante como él cabello"
"Puede que tengas razón"
Se quedaron un rato en silencio. Y Kenshin noto el cepillo en sus manos, vio como ella empezó a dudar y él sabía lo que ella quería. Resoplo, y por un momento se permitió bajar su guardia.
"Si vas a peinar mi cabello, hazlo rápido" La vio dar un pequeño salto y miro directo a los ojos al hombre de esbelta figura y cabellera "… Es para ya" Se acomodó lo mejor posible en la cama, y solo fue duda de unos segundos cuando sintió las manos de la chica tomar su cabello y el cepillo empezar a peinar sus flamantes hebras. Su cuerpo sintió un escalofrió ante el contacto, algo de lo que naturalmente no estaba acostumbrado "Dime ¿Qué probaste hoy?"
"Pues, Sayo-sama me llevo a un sitio que venden algo llamado Helado… Pero no me advirtieron que debía comerlo despacio" La sintió dar un resoplido, pero era el tacto que tenía para peina su cabello lo que hizo que cerrara los ojos y se relajara, su guardia bajo un poco más. Se sentía como algo natural.
"¿Te dio congelamiento cerebral?"
"Si, no podía detenerlo y Sanosuke-sama lo único que hacía era reírse ¡Ugh! A veces me gustaría enseñarle una lección para que me respetara un poco más"
"Bienvenida al club, creo que su estado tiene que ver algo más mental que disciplinario. Me he cansado de enseñarle a cómo tratarme y cada día parece que solo cruza más la raya" La escucho reír un poco y nuevamente sintió un escalofrió recorrer su cuerpo. Parpadeo un par de veces extrañado.
"Aunque con usted…"
"¿Uhm?"
"La forma en la que lo trata… Quizás es porque le considera algo más que un simple su superior. Por… Por lo que tengo entendido Sanosuke-sama y tú, se conocen de hace muchos años. Supongo que es normal crear un lazo como ello. Él se siente definitivamente muy cómodo a su lado, como amigos… Amigos muy cercanos"
"¿Algo como lo tuyo con Misao?" La sintió detener el cepillo por un momento para pasar su mano por la cabellera y tomar otra mecha para peinar.
"Hai, aunque en mi caso por más que intente alejar a Misao de mí, ella seguía ahí… Poco a poco, de sentirme incomoda por miedo comencé a sentirme como su protectora, y luego de ahí… Me convertí en su amiga y ahora… Podría decir que es la única familia que tengo" Kenshin escucho lo último y respirando con calma mientras cruzaba las piernas en una mejor posición, prosiguió a hablar. Era hora de palpar nuevo terreno.
"¿Qué hay de tu padre?" Detuvo el cepillo y aun sin verla pudo sentir como su Ki fluctuó un poco en la habitación para luego volver a su posición original: Neutro.
"Él… Desde hace muchos años que no lo veo, ya casi… Ni recuerdo su rostro… ¿Cómo podrías llamar a alguien que no recuerdas, familia tuya?" Y como si se tratara de otro tema natural, ella era ahora la que decidió preguntar otra cosa mientras volvía a retomar el peinado "¿Quién es Hiko?"
"Uhhmm… Veo que Sano tiene lengua floja" La miro por el rabillo de ojo y vio como oculto su rostro apenado.
"Gome… Demo ¿Cómo puedes decir que fue él quien me dijo sobre eso?"
"Porque solo él conoce a ese hombre, él y…" Callo por un momento y respirando profundamente recordando la otra persona que conocía a Hiko: Tomoe… Pero su mente decidió saltarlo y continuar con la respuesta "Hiko es mi shishou, el me enseño todo lo que se en la espada"
Ella bajo el cepillo y noto como empezaba a tomar su cabello para colocarlo en una cola baja. Solo la escucho asentir ante su comentario con un leve sonido, parecía más concentrada en termina la tarea. Y él pensó que mejor era así, realmente quería dormir algo, antes de partir mañana. Este viaje había sido agotador y no termino como…
"¿Sentiste eso?"
"Hai, Himura-sama" Y justo en el momento en el que Kenshin se iba a poner de pie para tomar la katana que estaba cerca de la peinadora, las ventanas estallaron y lo que parecían bombas lacrimógenas entraron en la habitación. Kenshin tomo a Kaoru para alejarla del humo pero el sonido de las balas los alejo por acto reflejo de la misma en un instante. Se pegó a la pared más lejana de la habitación con relación a la ventana y al humo e hizo que Kaoru imitara lo mismo, ella ya había empezado a toser, puso su mano sobre su boca y él por su lado el oxígeno que había aguantado con su respiración empezaba a agotarse. Vio como un par de hombres salían de cada puerta y salida posible.
Sano.
Fue su pensamiento, el tosco hombre podría arreglárselas solas. Debía acercarse a su arma, o detenerlos ahora que aun había humo en el ambiente. Miro de reojo a la chica y sintió como el aire se puso más frio, un corrientazo en su mano hizo que alejara el agarre de su muñeca y fue justo al momento en cuando todos esos hombres le apuntaron con un arma. Bajo la mirada y noto los láseres golpear su pecho y el de su acompañante. Escucho el sonido del arma hacer clic y antes de abrir los labios.
"Wakatta, Himura-sama" Hablo carrasposa, dio unos pasos rápidos hacia el frente cubriendo el cuerpo de Kenshin. Y no hubo momento para respirar cuando gran cantidad de balas empezaron a golpear a la nada. Kenshin ladeo una sonrisa. Kaoru se estaba haciendo más eficiente, eso era bueno.
"¡Kenshin!" Esa era la voz de Sano al otro lado de la habitación, la mitad de los hombres apuntaron a la habitación y empezaron a disparar, solo se escuchaban maldiciones y cortas oraciones provenir de la voz de Sano. Sintió un escalofrió recorrer su espalda, noto la piel de la nuca de Kaoru se erizaba por igual. La joven elevo ambos brazos extendiéndolos sobre el grupo, al mismo tiempo que los dedos se extendían por completo dejando la palma abierta. Los hombres frenaron en seco sus disparos. La ventana rota se estaba empezando a llevar los humos tóxicos de la habitación y se ponían ver los hombres completamente cubiertos de pies a cabeza en un traje negro.
Esto es demasiado fácil.
Pero antes de poder coordinar que ocurría, vio los dedos de Kaoru encogerse un poco y contorsionarse un poco y los hombres empezaron a gritar de dolor, vio como aparte de eso había miembros del cuerpo girar en sentidos que no eran correctos. Y tan rápido como llego, los gritos cesaron, los hombres cayeron al suelo al mismo tiempo que Kaoru bajo sus brazos.
"Bien hecho" Puso una mano sobre su hombro rápidamente mientras se hacía camino hasta donde se encontraba la espada y noto que esos hombres no podrían moverse por más que quisieran. Miro a Kaoru y le hizo un movimiento con la cabeza para que lo siguiera, lo cual ella no dudo en hacer.
No los asesino, solo les quebró los huesos. Interesante… Lo hizo ver como si Sano hubiera sido el que hubiera hecho esto. Por lo visto el pequeño pájaro estás entendiendo el tipo de eficiencia que yo busco.
"¿Sano?"
"Aquí estoy" Se levantaba del suelo sacudiendo polvo producto de todo lo destruido "Eso ha sido muy fácil Kenshin, en mi habitación solo habían 2 hombres"
"Es porque no buscaban aniquilarnos. Buscaban tiempo"
"No… ¡Sayo!"
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"¡Sayo!" Entro en la habitación donde dormía Sayo y la encontró rodeada de cuerpos inertes, al mismo tiempo que otro hombre sacaba la espada del último hombre vivo. Cuando se giró observaron que se trataba de Shogo.
"¿También atacaron en su habitación?" El trio asintió, mientras que su hermana parecía en shock de lo ocurrido, le extendió su mano y ella temblorosamente acepto. Shogo la abrazo cuidándola de que no cayera "Debieron ser hombres de Shishio"
"Así parece"
"Sayo… Sayo, hermana mírame" La sentó en el borde de la cama, y vio como esta lo observo casi ausente de la situación, sus ojos parecían ajenos a ella. El hombre se inclinó y puso sus manos en su regazo rodeándolas con las manos de él "Hermana. Debemos lanzar un llamado de emergencia. Esto es prueba suficiente para que el Vaticano se mueva y de la orden. Tu vida corre peligro"
"Shogo, no me parece que sea el…"
"Calla Himura-san, yo sé lo que hago" Se giró para decirle esto último para luego volver a fijar la mirada en su hermana que aún lo veía ausente "¿Hermana? ¿Qué dices? ¿Aceptarás la alianza?"
Los ojos de la mujer se abrieron un poco ante la pregunta y cuando parpadeo, era como si volviera un poco más en sí. Tras un par de veces el brillo regular de Sayo volvió, controlo su respiración y mirando a las personas tras ella y luego a su hermano, apretó sus labios.
"No"
"¿Qué?"
"No nos uniremos, el Vaticano no busca guerras"
"Pero, no… ¿No acabas de ver lo que paso? Esos hombres vinieron a matarte, pueden intentar de nuevo… De no haber estado yo aquí…"
"Lo se hermano, y con eso estoy agradecida, pero todo tiene su razón y motivo, es la voluntad de Dios quien te puso frente a mi" Escucho a Shogo gruñir y cuando lo miro, noto que sus ojos habían cambiado.
"No hermana, fui yo quien nos puso aquí… Fue mi fuerza la que me trajo a donde estoy" Sintió el agarre de su hermano hacerse más fuerte, Sayo bajo la mirada al agarre y cuando la subió vio los ojos de su hermano volverse más mortales "Creí... Esto... ¡Maldición Sayo! Tu Dios no nos trajo donde estamos, fui yo quien nos hizo fuertes ¿No deseas serlo más?"
"Ya somos fuertes Shogo ¿Que más poder necesitas para demostrar que eres fuerte?"
Silencio.
Tensión.
Frustración.
Confusión.
Decepción.
Eran uno de las tantas emociones que se podían palpar en el ambiente. Kaoru no dejaba de cambiar su mirada de los ojos de aquel hombre Amakusa a los Sayo, algo. Algo iba mal. Ella también podía sentirlo. El ki de ese hombre estaba cambiando de uno un poco más posesivo. Uno un poco más loco. Tal como aquel hombre. Dio un paso al frente, al mismo tiempo que Sano. Kenshin agarro su espada con más seguridad. La respiración de Shogo se agitaba aún más, se puso de pie y observo desde arriba a su hermana, tomando su espada que había parado a descansar para poder hablar con su hermana. Pero ya no más. Solo apronto más su agarre. Saco un aparato y pudo ver que se trataba de interferencia, de diferente calidad al del Megumi. Probablemente de bajo rango. Lo mantuvo presionado y puso ver como las cámaras de la habitación se apagaban. Kenshin ya tenía su dedo puesto sobre el mango de la espada, esperando a sacarlo.
"Pensé... Pensé que poniéndote en el vaticano estarías más dispuesta a hacer el cambio"
"¿Que? ¿A qué te refieres?"
"Creíste… Creíste que serías papisa solo ser buena y tener una leve recomendación hermana" Se giró levemente, Kaoru observo sus ojos habían cambiado de tono "¡Por favor! El Vaticano siempre será igual que los años anteriores… Esos hombres son iguales a los mortales a los que llaman pecadores… Solo que si les das el incentivo correcto puedes mover hasta… La voluntad de Dios"
"¿Qué…?"
"¿Cómo crees que llegaste ahí? La codicia hermana, la codicia fue lo suficiente que hizo para que ellos te otorgaran ese pilar"
"Mentira... Eso no… Mientes"
"¿Miento? ¿Por qué el antiguo papa bajaría de su pedestal para dártelo? Todo en este mundo se trata de poder Sayo... El más fuerte sobrevive, el débil muere" Kenshin arrugo su rostro ante esas palabras. Hizo el agarre donde reposaba su katana más fuerte y con el dedo de la mano izquierda desenfundo un poco la espada. Uno de los beneficios de ser un gobernante era poder pavonearte con tu arma, a donde quisieras. Pero esto, incluía a que Shogo, también podía pavonearse.
"Hermano... Este no eres tú"
"Siempre he sido yo, Sayo... Pero tú, ya no eres mi hermana... Sino un peón más... Y... A veces,… A veces…. El peón debe ser sacrificado para una jugada más prometedora… Lo lamento" Lo último lo dijo en un susurro tan leve que a muchos les costó escuchar, pero entendieron el significado de ese susurro, cuando vieron la espada de Shogo hacerse hacia atrás, enfocando su filo en el pecho de la mujer y no dudaba en atravesar el corazón de Sayo. Sano tenso la mandíbula, mientras su cuerpo le gritaba que protegiera a la mujer con sus manos. Sayo sintió la temperatura bajarse, y como su cuerpo buscaba por acto reflejo hacerse a un lado. Kenshin apretó su agarre, al mismo tiempo que su mano ya buscaba sacar la espada. Kaoru, dejo escapar un leve viento de sus labios y fue cuando el filo de la espada bajo.
Todo ocurrió en un momento tan rápido que, parecían cuadros fotográficos pasar frente a los ojos de todos. Sayo ahora se encontraba en el suelo, cubriendo parte de su cuerpo. Al mismo tiempo que el sonido de las espadas rechinaban con velocidad. Kaoru contuvo la respiración, sus ojos se habían vuelto casi vacíos y noto frente a ella. La espada con la que había jurado proteger a la humanidad estaba siendo destinada a la mujer que consideraba la base de una humanidad pura y llena de paz y amor.
Si tengo el poder de proteger a aquellos que no pueden, que así sea.
Shogo se encontraba en batalla de espadas contra Himura. Kenshin alejo bruscamente a Sayo del alcance de Shogo, mas no consideraba cuanto habría tocado a Sayo. Shogo peleaba con ambas manos y supo que el aparato que ahora apagaba las cámaras ya no funcionaba y nuevamente estaban en funcionamiento. El hombre de cabellos castaños revueltos no dudo y corrió al lado de Sayo, cuando la toco esta se sobresaltó y miro con preocupación al hombre frente a ella, quito la mano de su cuerpo y en su hombro una mancha roja brotaba con libertad. Sano respiro aliviado al ver que solo le había dado a su hombro. La mujer frente a él parecía estar lejos de estar aliviada y por tanto agite se desmayó frente a él. La tomo entre brazos y fue cuando subió la mirada que noto la batalla frente a él. Un demonio inmortal y un hombre que en su época se le considero El hijo de Dios
¿Por qué el hijo de Dios buscaría matar a la más grande imagen de pureza que existe la tierra? Mientras que aquel demonio inmortal buscaba protegerla ¿Cómo realmente era la realidad aquí?
"Pensar que podía controlar a mi hermana y llevar toda esta tontería sin tener que tomar acciones"
"¡Detén esto Shogo!" hablaba con dureza Kenshin mientras detenía un ataque y se ponía en posición de defensa.
"Dime Kenshin ¿Que se siente que se burlen nuevamente de ti?" Hubo un pequeño movimiento en el rostro impasible de Kenshin ante la información que tenía "¿Crees que aceptaría una reunión contigo tan fácilmente solo para estar bajo el poder de otro?"
"¿Acaso tu…?"
"Shishio me dijo que vendrías. Yo solo tenía que convencerte de llegáramos a un trato. Pero tu... Tú me lo pusiste en bandeja de oro viniendo para acá. Dime ¿Qué pensaría el mundo al enterarse que has matado a la gran papisa del Vaticano? Todo... ¡Todo lo que has conseguido lo perderías!" Se acomodó en una posición específica, una que Kenshin no conocía del todo.
Shishio y Shogo estaban juntos. No tenía que decir el resto para darse cuenta.
El hombre se detuvo un momento y acciono un botón cerca de la repisa que tenía a su alcance. La alarma empezó a sonar "Solo necesitaba un motivo perfecto para convencer al ministerio de unirse a América, y con la muerte de la papisa causada por tu mano. Sera perfecto... Ahora Battousai, solo debo eliminarte de la vista... Y pronto el Nuevo Sol Naciente será mío… Conocerás el porque me llaman El hijo de Dios..." Y sin decir más su espada se acciono, Kenshin se puso en posición de defensa, espero el ataque pero... Una luz empezó a esclarecer "¡Rairyūsen!" Kenshin cerró los ojos cuando sintió la luz tocar.
"Sanosuke-sama…" Kaoru miraba atenta la batalla, mientras llamaba a Sano.
"Es solo una herida superficial" Se acercó a la puerta donde estaba Kaoru y ella misma pudo cerciorar lo que decía. Kaoru sonrió con una ligera tranquilidad.
"Debes ir y llevarte a Sayo-sama"
"Ese hombre ha accionado la alarma, los guardias de la papisa llegarán en nada"
"Y es por eso que debes estar ahí con ella, para que te escuchen antes que oigan a Shogo…"
"No te dejare aquí por tu cuenta Jou-chan"
"Si Himura-sama mata a ese hombre, también será un perfecto motivo para cultivar toda esta locura. Yo ayudare a Himura-sama" Miro de reojo a los hombres batallar, Sano asintió ante la verdad, no podía perder el tiempo y se puso de pie con Sayo en brazos. La puerta detrás de ellos, fue abierta tan rápido como cerrada. Kaoru al darse la vuelta, noto la fuerte luz provenir de la espada de Shogo y al poco momento vio a Kenshin dar unos pasos hacia atrás y dar contra la pared. Shogo solo reía.
"¿Qué pasa? ¿Qué es esto?" Hablo con un ligero nerviosismo ante lo que ocurría, cuando cerró los ojos todo se hizo oscuridad pero al abrirlos. Todo seguía de igual manera. Respiro agitadamente cuando escucho la voz de Shogo. Extendió su mano libre frente a sus ojos y nada ocurría. Los volvió a cerrar pero nada pasaba.
"El poder de Dios tiene muchos dones. Yo purifico todo el mal, porque soy el hijo de Dios. Ahora...Prepárate Battousai… Nunca volverás a ver la luz del día" Tan sumergido estaba en destruir lo que estaba a su frente que no noto a la joven que se había quedado en la habitación, ni a la pareja que había abandonado la misma. Realmente no había notado nada y eso sería su perdición. Levanto la espada mientras se acercaba a Kenshin y sonrió. Justo cuando iba a bajar la misma, Himura elevo la espada por inercia y ante la sorpresa de Shogo, sintió algo punzante en su cabeza. Se giró y noto a la mujer de Kenshin agarrar una pesada estatuilla. Una cruz. Que ironía. Volvió a golpearlo con la estatuilla. Cayo en una rodilla y su vista se nublo. Volvió a golpearlo con la misma y todo se volvió oscuro. Kaoru respiro al ver que había contenido la respiración. Observo al pelirrojo frente a él que mantenía la espada en posición de defensa y sus ojos se veían fuera de lugar.
"Himura-sama..." Pronuncio al momento de soltar la estatuilla y acercarse. El hombre frente a ella seguía apuntando su espada, aun después de escucharla. Dio un paso al frente y fue ahí cuando lo noto. Sus ojos no se enfocaban en nada, pero lo que primeramente le impresiono fue el inusual color lavanda que tenía en su vista. Eran un color completamente inusual. Dio otro paso "Himura-sama…"
"¿Pequeña?"
"Hai, soy yo..." tomo la punta de la espada y la bajo con sus dedos y termino por acercarse.
"... Shogo-"
"Esta inconsciente, tardará algo en recuperarse. Ya Sanosuke-sama fue por ayuda" No dejaba de ver el rostro de su empleador y mucho menos sus ojos.
"¿Y Sayo?"
"Fue una herida superficial, toco el hombro pero por un poco más y pudo haber llegado" Lo escucho soltar un suspiro de alivio. Con más seguridad agarro el mango de la espalda, retirándola de los dedos de Kenshin, dejándola a un lado "¿Que ocurre con sus ojos Himura-sama?"
"Había escuchado rumores sobre la técnica divina de Shogo Amakusa, mas nunca pensé que la hubiera perfeccionado. Esta técnica usa el ki de uno mismo en la otra persona a voluntad sobre ti mismo… Suprimiendo el mío" Cerro los ojos levemente.
"¿Quiere decir…? En su caso, no puede ver nada... ¿Lo dejo ciego?" El silencio lo dijo todo "¿Hay alguna manera de romperlo?"
"Solo sé que usa su espíritu para cerrar algo en la mente de su oponente e imposibilitar el propio" Los volvió a abrir.
"Entonces… Usa su espíritu... Es algo de la mente y espíritu ¿Solo otro ki puede romperlo?"
"Hai" Bajo la mirada, aun en la oscuridad de su vista. Sintió todos los ki que lo rodeaban. El de Shogo aún estaba apacible, eso significaba que estaba inconsciente. El de Kaoru, casi nunca lo podía sentir pero su olor a Jazmín la delataba. A lo lejos podía sentir el Ki de Sano, haciéndose más fuerte. Ya venía Sano de vuelta. Podía sentirlo en compañía de más personas. La guardia probablemente. Bien. Ahora solo quedaba la pregunta ¿Cómo derrotar algo que era casi igual a ti? Cosa que pocos sabían es que el Ki de Shogo y el de él eran muy parecidos y lo que casi nadie sabía era que su maestro y el maestro de Shogo eran hermanos, haciendo su entrenamiento y técnicas muy similares, por ende sus propios Ki se parecían. La técnica Rairyūsen, no solo puede dejarte ciego, no se trataba de eso. Esta técnica paralizaba tu cuerpo o las zonas que tu enemigo quisiera. En este caso fueron los ojos de él. Necesitas ver a tu enemigo para poder leer sus movimientos. Necesitaba un impacto de igual magnitud, que podría ser el mismo pero la verdadera pregunta era ¿Cómo revertir esto? Y casi como si le estuviera leyendo la mente, Kaoru dijo.
"Himura-sama... Yo, yo puedo ayudarle" Antes que pudiera preguntar cómo, sintió las manos de Kaoru posarse sobre ambas mejillas. Eran increíblemente suaves, aun con el manejo continuo de la espada, no dejaban de ser suaves. Lo siguiente que sintió fue el olor a jazmín hacerse más fuerte y lo que parecía ser la frente de Kaoru sobre la de él y su cuerpo se tensó. Nunca, nunca la había tenido tan cerca y podía sentir su respiración golpear su piel y el olor de jazmín enloqueció aún más en su nariz "El Ki no es nada más energía en el espíritu y cuerpo, sino también en la mente"
Hai, Shishou solía decir lo mismo.
"Por ende puede romper a través de ello, en la mente" Y sin esperar, sintió como el calor que brotaba de su mente, salía y se expandía por su cabeza, hombros, estomago, piernas y brazos. Pero antes que pudiera sentirse a gusto con el calor; rápidamente el tiempo en el que la energía cálida envolvía su cuerpo volvía a la frente y sintió un pinchazo atravesar su cerebro. Dio un leve brinco y soltó un gruñido por debajo. Ni cuenta se había dado que había cerrado sus ojos, y fue sino hasta que las manos de Kaoru dejaron su rostro que percibió la ausencia y reflejo de los mismos, empezó a abrirlos y la luz entro. Apresuradamente mientras enfocaba logro ver a una sonriente Kaoru con alivio en su rostro. Parpadeo un par de veces más "Himura-sama... Ya está… Ya… ¿Ya puede ver?" El solo asintió, aun anonadado ¿Acaso, este era el poder del cual hablaba Okita? ¿El mismo que había ayudado a Aoshi? Esta chica, esta arma. No era solamente un arma, era un utensilio muy poderoso.
Me pregunto... Si ella, o inclusive Kanryu notaran la magnitud de este gran poder.
Pero su mente y por razones del destino. No quiso funcionar más para ponerlo en alerta a lo que ocurría detrás de Kaoru. Mientras los sucesos de hace un momento ocurrían en cámara rápida y pasaron a la misma velocidad. Esta vez, fue todo lo contrario. Todo ocurría en cámara lenta. Pero para él. Y era como si la gravedad pesara 1000 veces más y no podía mover su cuerpo con la misma velocidad que la persona frente a él. Observo la espada de Shogo elevada de forma vertical. Y mientras parpadeaba y su mano tanteaba buscando su katana. Noto como la fémina frente a él supo que no habría tiempo, y casi al tiempo que sintió rosar la katana con sus dedos, se sintió siendo empujado lejos de aquello. Sus oídos zumbaban, y cuando sintió que sus dedos agarraron la katana, su brazo busco elevarse rápidamente.
Pero lo que vio seguido, solo causo que entre cerrará los ojos.
Porque cuando los cerro, la espada descendió.
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Reviews:
Sestuna17: Wepa!~ Hahaha Espero este te haya gustado por igual ;)
Lica: Ni cara de tonto tiene este Kenshin hahahaha xD Aunque cueste creerlo Sayo no le dijo nada a su hermano, si es verdad que tenia planeado hablarle pero ella respeta las cosas que habla con Sano. Si a mi también me agrada Shogo y Kaoru como pareja pero xD Como ves no hay intención de que eso ocurriera hahaha. Sus motivos de verla son diferentes. La relación entre Sano y Kao será algo entre "Si me gustas, pero no, pero si" xD Bien piche debo decir que la Kaoru será bien distraída del asunto, por como tal: No tuvo una vida. No sabe ni ha tenido la oportunidad de experimentar algo parecido. Zas! Que bueno que te haya gustado el MisAoshi~ Siempre he pensado a Misao como una mujer realmente muy madura para su edad, sobre todo llena de inteligencia en Kioto cuando se enfrentan lo demostró. Una actitud muy de Okashira por ende no la puedo ver como menos o como una niña o simplemente alguien obsesionada. Y pues aun cuando me cueste que Aoshi demuestre emociones, creo que poco a poco se ira dando. Este es otro hombre que tiene problemas en mostrar sus emociones porque se concentra más en su lado racional. Pero ya dejando a un lado su parte de "Debo ir al templo" habrá servido para darle ese siguiente paso :P. Y bueno xD Sano como siempre tan discreto hahaha. Cuidare esos detalles con los nombres =D muchas gracias por notar! Besos.
HeavenlyEve: Tras haber leído este capitulo xD hahaha si lo mejor era en 2 partes. Y la mentira de Kenshin intentará durar lo más que se pueda. Como el ajedrez.
Pajarijoazul: Sii yo amo ese lado de Sano para con Kao y Sayo, además de encantador lo hace un hombre. A veces lo veía como muy niño pero en esta ocasión ese lado debe salir a veces porque el ya es un hombre que ha vivido la guerra por igual. Pero aun asi, se da a disfrutar. Espero que la confusión sobre la mentira de Kenshin quede aclarada. Aunque esa mentira ira más larga aun :P
ZuryHimura: Waaa que bella que digas esas palabras sobre mi narración. A veces pienso que me falta detalle o tacto, asi que es bueno saber que hay fluidez entre lo que se narra. Y eso Sano 3 Un placer culposo hahaha.
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Bien espero les haya gustado este capitulo, es como la 4ta revisión que le hago hahahaha porque había cosas que había notado que no añadi que podrían afectar la historia a futuro. ;) Recuerden dejar sus reviews, con lo bueno, lo malo y lo que más les emociono. Hasta el próximo capitulo.
