Capítulo 7: Conociendo terreno desconocido
"Cuando te halles en unterrenocerrado, prepara alguna estrategia y muévete. Cuando te halles en unterrenomortal, lucha."
Sun Tzu
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"El jurado presente, en nombre del ministerio de la Gran Republica de Italia y por los poderes conferidos por el Vaticano, acusamos a Shogo Amakusa culpable de intento de asesinato en primer grado premeditado de la Papisa Magdalia. Y debido al rango de intento, el acusado deberá ir a la prisión Gitarama, en África sin posibilidad de apelar al caso, por cadena perpetua… El comandante Saito Hajime dará unas pala-"
Se apagó el televisor.
Estas eran las palabras que se habían leído en los noticieros desde hace un par de días. La noticia de que el representante del ministerio había intentado asesinar a su propia hermana, no paso por debajo de la mesa y más ante el hecho de que se trataba de la papisa.
"Bien Himura-san, el ministerio accedió a su pedido y después de lo visto, yo también accedo al mío. El Vaticano y la Gran república de Italia aceptamos su alianza… Empezaremos con el papeleo lo más pronto posible en cuanto el nuevo representante sustituto sea electo" Hablo con suavidad Sayo. Kenshin por su lado la miraba tranquilamente, su semblante estaba completamente serio y hoy estaba particularmente serio.
"De no ser por usted… Yo…"
"No es necesario que diga más Sayo-san y por favor, llámeme Kenshin. Despues de todo y a partir de este día, nos empezaremos a ver más seguido" La noto acomodarse en su asiento y extender un documento que reposaba sobre la vista en la mesa, mientras carraspeaba su garganta intenta oprimir la emoción que transmitía lo que estaba dentro de ese documento.
"Al parecer Makoto Shishio había hecho algo más que ofrecerle el Sol Naciente como premio por su ayuda, también lleno una gran parte de dinero a su cuenta…" sintió amargura ante estas palabras, mientras Kenshin tomaba el documento entre sus manos para leerlo detenidamente "Su plan era atraerlo hasta acá para matarlo apenas se cerrara el trato. Pero, mi hermano… Shogo… No espero que yo me negará ante aliarme a algún bando…"
"Por eso mando a los asesinos a sueldo, para agarrar tiempo con nosotros mientras él la salvaba a usted y así quizás accediera"
"Hai, demo… Yo me volví a negar"
"Y por eso decidió matarte… Para hacerme parecer el culpable de todo y obligar a Italia y el Vaticano a tomar parte con América…" Suspiro la joven ante las palabras calculadas de Himura. Hubo un silencio suave en la habitación, la mujer tomo un sorbo de su agua y volvió a mirar al pelirrojo para disponerse a hablar.
"Kenshin-san… Debe entender… Que… Yo no deseo guerra…"
"Eso lo sé, Sayo-san… En eso somos iguales… Es lo que intento evitar por igual…" Dijo recordando las palabras de Sano en su cabeza.
"Entonces ¿Para qué pedir apoyo militar?"
"Es pura estrategia Sayo-san… Demás naciones no buscarán apoyo sabiendo la gran fuerza militar que presentamos, los hará pensar con mayor detenimiento antes de tomar partido… Ya ha habido muchas guerras, pienso y siento que ningún país o nación querrá volver a lanzarse a una. Apenas las heridas están sanando" El pelirrojo podía recordar grandes campos de batalla y destrucción. La desesperanza en ellos es algo que nadie desea volver a saborear "Pero Sayo-san… Prefiero mantenerla al margen de esto. Deje que alguien como yo. Se encargue de esos detalles pero le aseguro tiene mi palabra. Solo pido… Confié en mí… No pondré a su país, ni su nación en peligro nuevamente… Además, estoy seguro que a Kaoru le encantaría volver aquí" Se puso de pie tomando los archivos que la mujer le había entregado, la mujer hizo lo mismo y le dedico una sonrisa de entendimiento y aceptación a sus palabras "Ella quedo encantada con su presencia Sayo-san" Iba camino a la puerta para salir de la habitación, cuando Sayo hablo.
"¿Cómo esta ella?" Él se detuvo.
"Aun no despierta, pero la herida parece estar empezando a sanar"
"De verdad me siento avergonzada por esto Kenshin-san…" Se giró a verla.
"No tienes por qué Sayo-san…"
"Pueden tomarse todo el tiempo que deseen para esperar a que ella se recupere. Tienes a mis mejores médicos para atenderla, inclusive tendrá ropa a su disposición en cuanto ella despierte, al igual que para todos ustedes…" Ella se inclinó en modo de respeto, el pelirrojo se sintió incómodo y dio un paso hacia atrás tomado por sorpresa. Se trataba de la papisa ¡Por todos los cielos! Mostrando su respeto a un demonio como él "… Ustedes no solo me han salvado a mí, y aun cuando mi hermano este en la cárcel; para mí es un alivio saber que está vivo y que el pecado que estuvo a punto de cometer no lo llevo a la muerte… De verdad Kenshin-san, le pido a Dios ilumine su camino, así como usted ilumino parte del mío"
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"Te he enviado todos los detalles Aoshi"
"Hai, los he recibido y analizado hace poco… ¿Cuánto tiempo estará en la zona?"
"Solo un par de días más" Se acomodó en su asiento mientras miraba la pantalla digital frente a él. Se podía visualizar un hombre alto con flecos y mirada helada.
"¿Quieres que mande a Takani-san?"
"iie, no será necesario…Pronto cerraremos trato de alianza eso los mantendrá algo ocupados de todo, es mejor ser discretos ante la situación… ¿Cómo se encuentra Makimachi-san?"
"Activa… Hoy, la llevaré a comprar comida para animales… Se la vive alimentando un pez koi que al parecer el joven Okita ha regalado a Kaoru, estoy seguro que el pez morirá por el exceso de comida" Kenshin elevo una ceja al escuchar el presunto dueño del pez koi, él sabía que fue él mismo quien puso ese pez ahí, pero decidió hacer caso omiso a la situación. No se delataría ni mostraría debilidad diciendo que había sido el quien había puesto esa criatura ahí.
"¿Algún otro reporte?"
"Todo lo demás en orden, solo esperare a su llegada para ir a hacerle una visita a este hombre Jinei… Al parecer Misao-san y Kaoru-san tuvieron encuentro con él estando más jóvenes"
"Interesante en verdad…"
"Intente buscar registros sobre el hombre, Hannya se topó con información"
"Muy bien" Y sin decir más apago la pantalla, terminando la llamada. Se giró en su silla y miro lo que estaba detrás de él. Ahí acostada en una cama se encontraba Kaoru, dándole la espalda. Podía notar la gran venda que cubría casi toda su espalda oculta entre las delicadas ropas médicas. Se puso de pie y camino hasta el borde de la cama, sentándose en otra silla que había cerca a la cama. Miro como el cuerpo de la chica parecía estar relajado, pero de vez en cuando se quejaba en su sueño del dolor. Y no era para menos. Ahora su espalda era adornada por una línea casi penetrante desde el hombro derecho hasta cerca de la cadera del lado izquierdo. Se acomodó en la silla. Y toco su mejilla izquierda. Si, Shogo estaba vivo. Cuando vio la espada bajar, algo dentro de él se enfrió por completo, y un escalofrió fue lo suficiente para darse cuenta de lo que pasaba y lo que no podría detener. Aun recordaba el doloroso sonido que salió de la boca de la chica cuando la espada descendió. Y atrayéndola con su brazo libre. Logro detener la segunda estocada del hombre. Por un momento, su furia lo tenía cegado y por lo que le había hecho a Kaoru y por haber bajado su guardia, estaba dispuesto a descuartizar al hombre. Nunca antes se había sentido así ante una situación que involucrará sangre. Solo en el momento justo para que Sanosuke entrara como si el diablo lo llevara en compañía de la guardia personal de Sayo fue que él se detuvo de ese pensamiento tan arcaico y así deteniendo al hombre casi instantáneamente.
Pero aun, con esa velocidad. No pudo evitar que alguien fuera lastimado. Sayo aun cuando su herida había sido leve, se podía saborear lo herida que estaba emocionalmente. Al saber que su hermano, podía haber sido capaz de matarla con tal de obtener más poder. Y ahora, Kaoru. La pequeña ave, supo casi por reflejo y memoria muscular que él no habría podido detener la primera estocada y uso su propio cuerpo para protegerlo pero la pregunta era ¿Por qué no uso su habilidad para esquivar ese ataque? Tú sabes por qué, Himura. Su mente muy atrás sabia, pero parte de su cerebro le importaba una mierda que tuviera que ocultar sus poderes con tal de protegerse. Otro lado de su cerebro estaba consciente y relajado porque la situación se haya visto de esa manera y eso llevaba a su cerebro a sentirte levemente arrepentido por permitir sentirse tranquilo porque Kaoru no haya demostrado su poder y todo este plan no se haya venido al caño. Y luego estaba otra parte de su cerebro en donde se sentía incompetente por no poder ser lo suficientemente fuerte para evitar todo eso. Paso ambas manos por su rostro exasperadamente, además la falta de sueño le afectaba y esta vez no eran pesadillas o sueños sobre víctimas de su pasado. Era el rostro de Kaoru y el sonido doloroso que perforo sus oídos que no lo dejaba dormir. Eso. Y estar al tanto de su recuperación y los juicios en el caso de Amakusa. Apoyo ambos codos a cada lado del asiento y observo como la chica se movió en la cama, quedando boca arriba. Un quejido salió de sus labios. Habían tenido que coser una gran cantidad de puntos para cerrar la herida, los médicos aseguraron que la herida quedaría estéticamente aceptable eso era un alivio pero debido a la pérdida de sangre, se había producido una fiebre que le causada que aún no despertara. En ese tiempo escucho varios nombres salir suavemente de la boca de la chica, quizás habrá podido estar alucinando pero fue uno en especial el que llamo su atención. Y no dudo en mandar dicha información a Aoshi.
Yahiko… ¿Quién será para ti?
Cerró los ojos. Y no pudo evitar pensar en el tiempo que había pasado desde que esa pequeña había llegado. Durante el tiempo que empezó su entrenamiento le estaba dando poco crédito a la mujer frente a él, y debido al poco crédito; no se había dado cuenta del gran avance que la chica había hecho en un corto lapso de tiempo. Estar en Italia le había hecho abrir los ojos ante la situación. Rio por sus adentros ante la ironía. Él la había llevado a ella para que aprendiera un poco más sobre el mundo real y el que termino aprendiendo algo nuevo fue él. Tras esto. Supo claramente que estaba en el camino correcto. Ya había encontrado las herramientas perfectas para lograr buscar convertirse en aquella arma que él tanto deseaba.
Sano casi explota en furia cuando vio la gran cortada en su espalda, y se lo hizo saber a Kenshin estrellando su puño sobre la mejilla de él. La misma que también había sido alcanzada por la espada de Shogo. Subió la mano nuevamente a la mejilla que estaba cubierta por un pequeño parche. Esa era la única herida visible que él había tenido en toda su vida, aun en el campo de batalla. No había sido herido de la manera en como ocurrió hace pocos días. Y eso le sorprendía y le hacía preguntar que tanto poder tendría Makoto Shishio dentro de sí. Su atención se vio centrada en Kaoru que volvía a quejarse en su sueño.
Era cierto que Kaoru, físicamente aparentaba una joven mujer pero, estaba claro por como actuaba que ella poseía más madurez de lo que demostraba. Recordaba con suavidad las palabras de Kaoru cuando vio que él estaba a salvo. Antes de zumbarse en el sueño producto del shock y la pérdida de sangre.
"Qué bueno… Tenía miedo-que… Algo t-te pasara"
Y eso resonó todo la noche hasta que los médicos salieron de la habitación y le dijeron que estaba estable. Por ese leve momento tuvo miedo pero también sentía incertidumbre. Nunca antes nadie, se había preocupado por él de esa manera. Había alivio en sus palabras, había emociones de alivio por él. Reales. Ni siquiera Tomoe las veces que él volvía a sus brazos expresaba tal emoción o palabras. Y eso lo confundía ¿Cómo una persona como ella podía sentir alivio de que alguien como él estuviera a salvo? Él era un demonio, un hombre que asesinó a muchas personas para poder buscar la paz que tanto quería alcanzar. En las veces que intento buscar a Tomoe de vuelta ella misma le dejo en claro que ella ya no reconocía al hombre del cual se enamoró. Que este hombre era un regente que solo la adoraba, más no la amaba, un regente que se había centrado más en asesinar que en amar. Un demonio. Entonces ¿Por qué si él era un demonio; un asesino inmortal, alguien como ella se preocupaba por su seguridad? Si, ella era un arma, un tipo de asesino pero también era claro que Kaoru una persona; que expresaba una inocencia casi tan frágil y tacita que parecía irreal. Y a pesar de que él podía sentir la duda que ella sentía en ocasiones cuando lo veía a él, lo ocultaba muy bien y no dejaba que saliera a flote permitiéndole a él, sentirse como alguien normal por primera vez en mucho tiempo.
Otro quejido atraso su atención, y la vio moverse más entre las sabanas.
Kaoru abrió con suavidad los ojos y empezó a sentir todo a su alrededor, su cuerpo se sentía pesado. Completamente ausente a ella.
¿Dónde estoy?
Miro un poco a cada lado y noto la extravagante decoración al estilo Luis XV. Italia, ella estaba en Italia. Volvió a mirar al techo. Y casi al momento en el que tuvo realización de donde estaba, revelación vino a ella. La pelea entre Shogo y Kenshin. Ella, se había atravesado para salvar a Kenshin pero de ahí. No recordaba nada más ¿Acaso él…? Y en acto reflejo se sentó sobre la cama para luego arrepentirse y sentir como su espalda ardía por completo. Se encogió en dolor y antes que pudiera volver a abrir los ojos sintió un par de manos tomarla por los hombros.
"No deberías esforzarte tan rápido pequeña. Apenas la herida empieza a cerrar" Ella giro su cabeza y noto que era Kenshin quien la tomaba por los hombros y la obligaba a acostarse nuevamente. Ella parpadeaba sin poder creer lo que veía. Noto el pequeño parche en la mejilla del hombre frente a ella.
"¿Estas bien?" Kenshin supo inmediatamente que se refería al parche y este instintivamente puso una mano sobre el mismo.
"Es solo un rasguño, quien debería preguntar eso debería ser yo… Atravesarte así fue muy… Inconsiderado de tu parte… El ataque de Shogo pudo haberte matado" hablaba con seriedad pero había reproche y ¿preocupación? en lo que decía, se podía sentir que estaba molesto. Ella desvió su mirada algo intimidada pero no por miedo sino porque esa mirada, solo Misao se las había otorgado en varias ocasiones. No quiso volver a mirarlo por un momento para luego volver a mirarlo, y haciendo caso omiso a que la había vuelto a acostar, se puso nuevamente en posición sentada cuando lo vio tomar asiento, soltó un suspiro suave cuando se quedó sentada.
"Sé lo que hice Himura-sama y sé que fue osado de mi parte pero, si no lo hubiera hecho usted habría salido lastimado"
"Entonces ¿Por qué no usar tus habilidades?" Se acomodó en su asiento, aun algo molesto por lo que decía.
"Porque… Si hacia eso, entonces su arma secreta quedaría al descubierto" Kenshin frunció el ceño al mismo tiempo que una ceja se elevaba casi desorbitada "Sabia que si algo le pasaba a Shogo; sería suficiente material para que Italia se uniera a América, porque usted sería considerado el culpable. Inclusive si el Vaticano apoyara a su favor, no habría forma de deducir si esto podría causar que Italia se separe del Vaticano, porque Sayo-sama habría mostrado una posición diferente y actuado en contra de su hermano"
"¿Por qué entonces si usarlo con aquellos hombres?" Ella sabía que él estaba poniendo a prueba lo que ella decía.
"El humo de la habitación ayudo a que pudiera atacarlos Himura-sama… Ellos podrían vernos pero ni las cámaras ni nosotros a ellos… Pero mi poder en la habitación de Sayo-sama seria visto por las cámaras, y si lo dejaba vivo, Shogo… habiendo visto lo que yo podría hacer... Existía otra posibilidad de que él podría decirle a Makoto Shishio y tomar ventaja sobre usted… Sabía que si era yo la que era lastimada tratando de protegerlo, no se vería tan exagerado ante los medios y eso podría darle aún más seguridad a Italia y Vaticano que se unan… Después de todo soy tu prometida…" El rostro de Kenshin se puso casi inexpresivo ante las palabras de ella. No es que no existieran emociones, pero si bien que se sentía sorprendido por el nivel de análisis que la joven había mostrado en un corto periodo. Si tenía razón, si ella hacia demostración de su poder como mandarlo a volar, o apagar su cerebro eso no pasaría desapercibido en aquella habitación. Shogo se había encargado de desactivar las cámaras cuando él iba a matar a Sayo, pero este volvió a reactivarse en el momento en el que lo separo del control. Te lo dije. La voz racional de él sabía la respuesta y él también la sabia, pero quería oírla de la boca de ella. Ahora tenía sentido el por qué Kaoru los dejo en esa posición a aquellos hombres antes que el humo se disipara por completo, si aparentaba que había sido Sanosuke quien había sido el responsable, no habría preguntado más nada y Kaoru sabia como trabajaba Sano. La habitación central poseía el dispositivo de distorsión de imagen que él mismo había dejado sobre la mesa antes de salir, pero las habitaciones donde dormían no lo tenían, él quería hacerles creer que todo entre ellos era normal por si había ojos curiosos observando en las cámaras. Uso el humo a su favor, cosa que en la habitación de Sayo, no era posible. Sonrió casi imperceptible. El pequeño pájaro estaba aprendiendo a abrir sus alas.
"¿Qué te hace pensar que esta habitación no está comprometida igualmente?"
"Después de lo que paso, dudo mucho que usted sea de esas personas que cometan un error 2 veces…" Lo vio sonreír y algo en ella salto. Trago saliva al verlo ponerse de pie y pararse frente a ella.
"Espero, no este molesto conmigo… Himura-sama" Cerro los ojos cuando vio la mano de Himura levantarse.
"iie… No lo estoy, pero… No vuelvas a hacer algo como ello" Sintió como revolotearon su cabello y cuando abrió los ojos lo vio retirar la misma mano que acaricio su cabello y se dedicaba caminar por la habitación camino a una pequeña mesa, levanto el teléfono y marco unos números. Y susurrando algo, volvió a trancar el mismo "Nos quedaremos unos días más hasta que estés recuperada, acabo de mandar a que te traigan algo de comer. Llevas días inconciente y tu cuerpo necesita más rápido la energía para poder regenerarse" Se volvió a acomodar en la silla mientras sacaba una libreta digital como la que Aoshi solía llevar, Kaoru lo miraba en silencio pero casi respondió con rapidez al darse cuenta de algo.
"Podemos irnos si gusta Himura-sama… Yo… Yo estoy bien pued-"Se quejó al intentar volver a moverse y se hinco ante el dolor en su espalda, Kenshin hizo un sonido de desaprobación con su lengua chasqueando.
"No es una sugerencia pequeña, esperaremos a que te recuperes. Además, cerramos alianza con Italia y el Vaticano, nos quedaremos otros días más para poder firmar la alianza en cuanto el nuevo representante del ministerio llegue… De una u otra manera, habrá que esperar" Dijo sin despegar su vista de la libreta, Kaoru relajo sus hombros y soltó un suspiro.
"Himura-sama…"
"Kenshin…" la vio levantar la vista sorprendida obviamente "Llámame Kenshin" La observo por un momento y noto como las mejillas de la chica empezaban a pintarse de un color rosado.
"iie… Himura-sama… Eso sería…"
"Creo que después de lo que ocurrió pequeña, te has ganado llamarme así"
"Demo…"
"Si no lo aceptas por las buenas, entonces tendré que ordenártelo… Y ahí si no podrás decir que no" El color de las mejillas se disparó por todo su rostro ante las palabras del hombre y este no pudo evitar sonreír ante lo que veía, bajo la libreta y se inclinó "Pongámoslo en práctica… A ver, di… Ken-Shin…"
"Ken-Ken—"resoplo ante la situación y se cruzó de brazos algo molesta. Desvió la vista de los ojos de él.
"Sigo esperando" La mujer la miro molesta y esto hizo que su sonrisa se tornara a una más burlona. Ella siempre se había mostrado serena con él, ver este nuevo lado exasperado de ella era, refrescante en cierto sentido.
"¡No! Es muy irrespetuoso…"
"Te lo ganaste… Además… Eres mi prometida se vería raro que me llamarás por mi apellido ¿No te parece?" Las últimas palabras parece que las arrastro para hacer énfasis en su punto. Le entretenía verla algo así de nerviosa, con las mejillas a punto de explotar en rojo y su mirada a punto de fulminar a alguien. Claro, en juego esta demás de decir.
"¡Ugh!... ¡Está bien! Kenshin-sama"
"Sin el Sama… No es necesario el honorifico"
"iie… Es demasiado con que me pida llamarlo por su nombre. Me niego a todo lo demás" Noto como su rostro se arrugaba aún más indignada, haciendo un ligero puchero con sus labios. Pero se volvió rápidamente un plato perplejo al escuchar la risa del hombre en la habitación. Su cabeza se disparó a mirar al pelirrojo con la boca casi en el suelo.
"Wakatta. Wakatta… Que te parece si… Cuando estemos a solas, me llamas sin el honorifico. Solo por mi nombre y frente a todos los demás… Eres libre de usarlo" Kaoru analizo con suavidad las palabras mientras él se ponía más relajado en el asiento volviendo a prestar su atención a la libreta. Y ella asintió aun apenada "Muy bien pequeña… Ahora, recuéstate y descansa. La comida llegará pronto"
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Al fin la habían dejado salir de su habitación, pero no podía caminar ni hacer esfuerzo físico por orden médica. Así que una silla de ruedas lo hacía por ella. Sanosuke era quien la acompañaba esta vez, alegando que Himura—no, Kenshin estaba terminando unos últimos detalles con Sayo-sama. El aire fresco se sentía muy bien, inhalo con seguridad el viento nuevo que se asomaba por el jardín francés. Sanosuke la había llevado hasta este sitio. Europa era bien conocida además por lo famoso de sus jardines, aun a través de la historia y aun cuando esto ya era la antigua Unión europea, sus jardines no habían sido abandonados en el pasado. Habían rosas en miles de retoños y rebosantes de aroma, los arbustos estaban podados y arreglados maravillosamente, y el sonido de los pájaros hacia ver la belleza y felicidad que este sitio representaba: Un paraíso.
"Qué bueno que ya estés mejor Jou-chan… Me tenías muy preocupado" Se sentó a su lado, al momento de parar la silla de ruedas. La joven solo lo miro con una sonrisa enérgica "Con Sayo ocupada, Kenshin en las mismas ondas… Y tú en cama, todo era muy aburrido… Al menos ya te tengo aquí para poder entretenernos" Se estiro con una pereza tacita y ladeo una sonrisa mostrando sus dientes.
"Este sitio es realmente hermoso…"
"Sabía que te gustaría. En mi aburrición me camine por todos esto y cuando me topé con esto, sabía que no debía dudar en traerte aquí en cuanto estuvieras recuperada…"
"Arigato, Sanosuke-sama"
"No hay de que Jou-chan… Después de todo, es hora que disfrutes un poco de Italia"
Ella podía seguir admirando el bello paisaje frente a ella, pero cuando se intentó acomodar en su silla algo punzante atravesó su espalda, la herida le hizo recordar que ella no estaba aquí de vacaciones. Ella debía reconocer que había sido mucho descuido de ella haberte puesto en esa situación, pero no se arrepentía. Misao, Sano, inclusive Aoshi tenían muchos ideales puestos sobre el hombre que protegió. Ella lo protegió porque si algo le pasaba a ese hombre, una guerra sin sentido se desataría en el mundo y él estando herido habría algo de desesperanza en la situación. Y eso era algo que ella, también deseaba evitar. Aun cuando la historia representaba lo contrario, que las guerras solo causaban destrucción. No pensaban en el otro lado de la moneda, ya que era gracias a que las guerras causaban tanta desdicha es que había motivos más fuertes para pelear y evitar que sea derramada nuevamente esta semilla sobre el mundo. Si, vidas se perderían en el proceso pero la cantidad de vidas en ese proceso serían completamente mínimas si la guerra explotara. Siempre había el dicho: Después de la tormenta, viene la calma. El día en el que él había protegido a Sayo entendió que aquellos que parecían ser ángeles profetizando la paz sobre el mundo eran solo lobos disfrazados de oveja y que estaba dispuestos a matar así sea a alguien de su misma camada.
Y con ello, ella podía entender ahora y más a Kenshin Himura. Ese hombre que antes representaba un miedo para ella, empezaba a verlo con unos ojos diferentes. Ese hombre que muchos llamaban demonio, no solamente buscaba la paz. Sino que también había amado y sufrido por ello y aun cuando esos sentimientos se habían acabado, él seguía ahí, luchando por los ideales de la mujer que ama y estaba segura que no solo eran los ideales por una tercera persona. Había pesar en los ojos del hombre al ver destrucción. Él también quería esto. Apretó sus labios, arrepentida por haber pensado tan poco en su empleador. Kenshin había escogido llevar la oscuridad con él para que el mundo pudiera tener la libertar de ser luz, algo puro. Ella podía sentir que él tampoco disfrutaba matar al igual que ella. Puesto, alguien con unos ideales tan altos ¿podría disfrutar eso? Era sencillamente, impensable. Igual que personas como Sanosuke y Aoshi, buscaban un poco de paz. No; mejor dicho, buscaban la paz. Por eso seguían fielmente a este hombre, que a pesar de su tamaño. Representaba un gran símbolo que muy pocos tenían el conocimiento o el valor de intentar comprender. Él y ella. Eran, por así decirlo. Similares. Y por eso, desde que él le permitió llamarlo por su nombre había entendido porque no se había arrepentido de nada, su cuerpo había tomado una decisión antes que su mente lo asimilara: ella estaba dispuesta a seguirlo y ayudarlo con su meta. Ella, confiaba en él. Y por eso, sin importar que, lo ayudaría.
Aún tenía muchas preguntas por delante, sabía que tanto Sanosuke como Kenshin le reservarían las respuestas. Aunque, eso no podía evitar que preguntará tanteando terreno a ver si conseguía una respuesta. Giro para ver al hombre a su lado que parecía igual de entretenido con el jardín.
"Sanosuke-sama"
"¿Hai?"
"Como… ¿Cómo termino todo? Kenshin-sama, no me ha dicho nada al respecto y siempre que pregunto evade la pregunta"
"¡OH! ¿Y desde cuando llamas a Kenshin por su nombre? ¿Eh?" La mujer se sonrojo y este se echó a reír.
"¡Ugh! Sanosuke-sama… Estoy hablando de algo serio"
"Hahaha Wakatta… Wakatta… Solo bromeaba contigo… Uhmm… ¿Te refieres a que paso con Shogo?"
"Hai" Se acomodó en su asiento para poder prestar más atención al hombre a su lado, mientras ese se sentaba encorvado hacia el frente. Suspiro pesadamente.
"Pues… Apenas saque a Sayo, fui a buscar a la guardia real. Y obviamente me la encontré, casi me arrancan la cabeza cuando vieron a Sayo herida, pero ella misma había ganado poca conciencia explicando la situación… Yo rápidamente vine con los hombres corriendo y cuando llegue…" Acallo por un momento, y se puso de pie y se inclinó hasta donde estaba Kaoru quedando frente a ella, ella pudo notar como su mirada se fruncía y había algo parecido a miedo en sus ojos "Cuando vi que Shogo te destajo con esa espada, casi me desmayo… Tuve tiempo de reaccionar justo después cuando Kenshin logro esquivar el segundo ataque… Logramos detenerlo antes que pudiera intentar hacer algo más"
"¿Con eso Sayo-sama y Kenshin-sama son ahora aliados?"
"Uhm, si algo así… Pronto firmaran el tratado"
"¿Y qué paso con Shogo?"
"Pues, lo sentenciaron a cadena perpetua en la prisión de Saito, el ministerio quería la cabeza de Shogo y mandarlo a pena de muerte pero, Kenshin apelo a favor de Sayo, ella no quería ver a su hermano morir… Agradezco la influencia de Kenshin en este caso, no me hubiera perdonado tampoco de ver a Sayo destrozada si algo así se llevaba a cabo. El ministerio realmente quería ahorcarlos por lo que le hizo a la papisa"
"Qué bueno en verdad…"
"Yo también quería partirle la cara al hombre- ¡Ouch!" Kaoru golpe su brazo en broma "Solo bromeaba Kaoru, hahaha ya empiezas a tener más fuerz-¡Ouch!" Volvió a golpearle en el brazo, ella solo lo miro con aires de satisfacción. Le dedico otra sonrisa, Kaoru jamás intentaría hacerle daño y eso, causaba que internamente algo brotara. Algo que él empezaba a conocer, suavemente.
"Y ¿Cómo se hirió Kenshin-sama?"
"Uhm… Eso fue cuando lo alejaste del ataque de Shogo, la espada lo alcanzo también. Ahora tiene una cortada bastante larga en la mejilla" Vio la mirada de horror en Kaoru y se echó a reír "Kaoru… Esa cortada es nada comparada con la que tú te ganaste, quien debería tener esa mirada de horror debería ser él o yo. Nadie más. Lograste salvarlo… Aunque…"
"… ¿Aunque?"
Lo vio levantar la mano derecha y al unir el dedo medio con el pulgar, ella cerró los ojos cuando ese mismo dedo del medio se disparó a su frente.
"¡Hey!" Se sobo su frente molesta por la acción del hombre "¿Por qué hiciste eso?"
"Aún estoy molesto contigo por haberte puesto en una situación de esa manera, de haber sabido que servirías de escudo humano no te habría dejado ahí..." Se detonaba completamente irritado por la situación.
"Gomene Sanosuke-sama…" Bajo su cabeza apenada, y miro su mano que fue cubierta rápidamente por la de Sanosuke. Subió su vista y vio que sonreía.
"Pero me alegro que nada te haya pasado… Así que sonríe Kaoru… Te ves más hermosa cuando sonríes…" Kaoru sentía que algo se atoraba en su pecho, había algo que no reconocía en la mirada de Sanosuke y eso la tenía en parte encantada y asustada. Sintió como acariciaba su mano "Aun si estoy molesto, estoy feliz de que estés bien…"
"Sanosuke-sama…" Era lo único que se atrevía a decir. La miraba nuevamente, y podía sentir que quería decir algo más pero desvió la mirada por un momento y casi instantáneamente retiro la mano de Kaoru, para ponerse de pie. Suspiro y metió las manos en sus bolsillos, como siempre solía hacer "Sano-¿Suke-sama?" Cuando lo vio alejarse volvió a preguntar eso, y lo vio mirar detrás de ella. Y eso hizo. Caminando a la par venían Kenshin y Sayo "¡Sayo-sama!" La joven aludida dejo de mirar la cara de Kenshin para toparse con la de la joven de ojos azules y sonrió contenta.
"Kaoru-san es bueno verte fuera de la cama ¿Cómo has estado?" Terminando de acercarse para ponerse al lado de Sano. Kaoru pudo notar por primera vez el cabestrillo que evitaba que Sayo moviera su brazo izquierdo por completo. Probablemente en precaución para evitar que la herida sufriera abertura.
"Muy bien, de verdad agradezco su hospitalidad… Ha sido muy atenta y amable"
"No hay nada que debas agradecer Kaoru-san… Kenshin-san, Sano y tú han salvado mi vida y evitado un conflicto mayor. Es lo menos que podía haber hecho" La chica solo asintió ante el comentario y observo al pelirrojo de reojo que solo miraba a Sanosuke. Este último solo hizo una mueca con sus labios y miro al jardín, pero su atención se devolvió a Sayo cuando esta le hablo "Pronto será el almuerzo ¿Qué te gustaría comer?"
"¿Eh?"
"Le sugerí a Sayo-san, ya que podías salir de tu cuarto ir a comer a algún sitio. Después de todo no pudiste conocer casi nada de Italia" Comento de manera natural Kenshin.
"Yo estoy bien con lo que decidan"
"iie… Me sentiría complacida si tu escoges Kaoru-san" La chica se sintió nuevamente extrañada, cuando Sayo tomo sus manos y las atrajo a ella, al momento que hizo énfasis en que ella debía escoger la comida. Pero en sus ojos, había gratitud. Solo una persona, le había mostrado esta clase de mirada una vez en el pasado y ahora su amistad era más grande que nunca y esa persona era Misao.
Acaso ¿Me gustaría tener una amiga como Sayo? Uhm, cuando lo pienso se siente muy bien… Alguien que no me vea como solo un monstruo, un objeto… Sino alguien igual a ella. Alguien tan grande como ella.
Trago saliva y asintió ante la petición. Pero…
"No conozco ninguna de las comidas tradicionales de Italia"
"Bien, dime de lo que tengas ánimos y yo pensare en algo"
"Uhmm… Tengo días sin comer arroz… Mi cuerpo lo extraña" Hablo con sinceridad. Su recuperación se había basado en sopas ligeras debido a todo lo que había dormido. Y su dieta necesitaba una base energética para poder funcionar como se debe.
"¡Oh! ¿Te gustaría risotti?" Vio como la chica inclino la cabeza ante la extraña palabra que salió de la boca de la papisa, la mujer solo rio entretenida y miro a los hombres a su lado en reproche "Realmente Kenshin-san, Sanosuke ¿Qué clase de alimentos come ella? ¿Cómo pueden ser tan malos y no llevarla a conocer un poco más del mundo?" Se puso de pie y aun sonriendo le respondió a Kaoru "Risotti es un plato muy especial hecho a base de arroz, suele venir acompañado con muchos otros ingredientes de tu preferencia así como un tipo de queso llamado parmesano"
"¡Ya recuerdo ese plato" La de ojos azules observo a su amigo que también tuvo una relación "Es muy sabroso, Jou-chan… Te prometo que te gustará"
Ella volvió a asentir.
"Entonces está decidido"
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"Aoshi-sama"
…
"Aoshi-sama"
…
"¡Baka!"
"¿Me acabas de llamar estúpido?"
"Pues por lo visto por tu nombre no respondes"
"¿Me estabas llamando?" La escucho resoplar. Habian decidido ir a cenar y ahora se encontraban caminando por uno de los parques cerca del complejo Himura. La pequeña a su lado, se había puesto increíblemente irritada al saber que Kaoru no volvería pronto, había omitido decirle sobre la herida para no hacerla sentir mal. Pero aun así, el encierro y sin mucho que hacer la ponía muy irritante ante todo así que le ofreció ir a comer fuera, para así calmarla.
Como si eso fuera posible.
Aun cuando a él no le molestará, o mejor dicho a ella no le molestaba que ella misma hablará tanto sobre cualquier tema, él se sentía algo incómodo por no poder ser de la misma manera de abierto con ella. Pero algo era cierto, esa chica no lo juzgaba por todo lo que había hecho y aun después del percance que habían tenido ya varios días atrás sobre Kaoru, ella se mostraba como si nada. Y aun cuando el mismo no quisiera admitirlo. Le gustaba la compañía de la chiquilla.
Lo hacía… Como ponerlo de una manera. Olvidar todo lo tormentoso de su cabeza. Y bien, era por lo mucho que hablaba era que el evitaba ponerse a pensar y eso lo agradecía. Además algo en él le decía que ella lo hacía con un motivo parecido para con él. Y se podía decir que a ella no le gustaba la soledad. La había mandado un par de veces a que se alejara de él pero ella seguía ahí, aun si ella terminaba molesta.
Realmente se encargaba de hacerme saber que estaba molesta.
El día que la había llevado a comprarle comida a ese estúpido pez, él la regaño diciendo que la comida a ese pobre animal tendría que haberle durado al menos un mes y ella lo había hecho vaciar en menos de 1 semana. Y ella se molestó, realmente bastante a punto en donde solo lo miraba fijamente y de vez en cuando hacia sonidos para molestarlo. Aun si se ponía a recordar, no sabía cómo termino todo pero salieron de esa tienda, con una Misao feliz, alimento en su mano, un pez koi nuevo y su billetera un poco más vacía.
Realmente las mujeres dan miedo, sean un arma o no.
Suspiro para buscar relajarse y observo la luna por un momento, deteniéndose. Misao que había estado hablando de un tema aleatorio se detuvo al ver que Aoshi no estaba a su lado. Y mirando hacia donde estaba viendo, sonrió. Acercándose al hombre.
"Sabes… Kaoru una vez me conto sobre una leyenda que involucraba a la luna… De pequeña siempre adore ver la luna… Para mí me daba una sensación de seguridad y plena paz" Poniéndose a su lado fijo su mirada en la luz. El hombre a su lado la observo con atención, no atreviéndose a cortar su conversación. Siempre había tenido conocimiento sobre las historias de la luna, algo que le gustaba era leer y saber. Era parte de su naturaleza. El siempre querer saber más. Así que escuchar a la chica hablarle sobre algo de la luna. Atrajo toda su atención.
"Yo siempre he sentido que la luna tiene más bondad y humanidad que el sol…"
"¿Bondad?"
"Hai… Para mí el sol representa fortaleza, algo exótico, algo tácito… Podría representar la parte vanidosa de nosotros, que mientras haya sol. Podremos hacer lo que queramos, somos invencibles… Fuertes… Seguros… Y felices… Pero en cambio la luna, nos hace recordar que debemos reflexionar sobre el mundo, en la oscuridad de su esplendor nos hace acordar que la oscuridad existe y que ni eso el sol podrá detenerlo, nos hace recordar la humildad que solíamos poseer…"
"Es una interesante teoría…"
"¿Verdad?... Pero el sol también nos hace recordar que, aun después de tanta oscuridad siempre hay una luz para guiarnos en nuestro camino… Para ayudarnos a volver o encontrar donde nos sentimos felices, seguros y fuertes"
"El día que le sigue…"
"Hai… Kaoru me dijo que yo le recordaba a la luna" Su mirada y su sonrisa se volvieron nostálgicas, pero no había tristeza en ello, era un buen recuerdo y eso podía sentirlo Aoshi. De pequeña Misao recordó aquella vez en la que Kaoru le conto sobre la luna. Había estado llorando todo el día porque nadie la dejaba ver a Kaoru, al parecer había pasado el día en operación y se encontraba recuperándose. Así que ella se quedó fuera de la habitación esperando a que ella despertará. No paraba de llorar, y fue solo que se detuvo cuando sintió la mano de Kaoru sobre su cabeza. Y ahí para hacerla calmar, cuando pudo levantarse la llevo al jardín, donde gracias al ojo de buey en el techo acristalado se podía ver la luna. En su total esplendor "Es un cuento chino realmente, gracias a esa leyenda se celebra la fiesta del Dragón por allá…"
Aoshi sabía muchas historias sobre la luna y recordaba parte del nacimiento de la fiesta del dragón. Sintió como ella se apoyó sobre él, más ausente que presente a causa del recuerdo. Pero él estando presente, no pudo evitar notar algo nuevo en ella. Y era de nuevo ese aire de una persona inteligente, que no solo tenía memoria para atesorar los mejores recuerdos, sino tenía memoria y mente para poder analizarlos y entender el significado detrás de ellos. Ahora entendía porque Kaoru le enseñaba tantas cosas de todo lo que aprendía. Misao varias ocasiones le comento todo lo que Kaoru le había enseñado, inclusive a hablar el inglés si bien lo recordaba. Ese día habían tenido toda una conversación en el idioma para probarle a él que si sabía el idioma. El recuerdo solo hacía que sonriera, aunque en su exterior no se notaba por completo. Sus ojos podían.
"… Relata la historia de una joven que fue llevada lejos de su familia y hogar para trabajar todo el año en un campo de arroz… De noche ella la encerraban y lo único que podía ver era la luna, ahí siempre rezaba a la misma que algún día pudiera volver a su hogar, a donde los seres que ella amaba… Un día… Un dragón rojo apareció y con su cola golpeo una roca que contenía el agua de la cima de una montaña. Produciendo un rio…" Aoshi casi por inercia la rodeo con su brazo cuando la sintió apoyarse aún más… Si él conocía esa historia "…Logrando que se abriera un sendero en donde aquella joven, logro ver su hogar al final del mismo… Se relata que la luna escucho a aquella joven y la decidió ayudar mandando a uno de sus hijos para ayudarla a volver a casa: El gran dragón rojo… Es una historia muy bonita en verdad"
"… ¿Sabías que la joven tenía por nombre Akira?"
"¿Uh? ¿Conoces la historia Aoshi-sama?" Él asintió. Y ella de la emoción sonrió volviéndose a apoyar en él "Sé que el nombre en japonés significa luz, algo brillante y alegre… Kaoru dice que si no tuviera nombre, ese sería el mío hahahaha" Se rio ante el comentario que ella misma hizo y Aoshi sonrió para sí mismo.
Realmente, Kaoru sabe cómo escoger a las personas a su lado.
Ese nombre iría como anillo al dedo para ella. Alguien brillante como la luz y alegre.
"¿Sabes su significado en chino?" Ella negro mientras lo miraba, él se inclinó un poco para verla mejor. Sus ojos brillaban de una manera muy especial y única "El nombre Akira, en chino significa Inteligencia. Y creo que Kaoru-san realmente te escogió un nombre que va muy acorde a ti" Los ojos de la chica se abrieron como platos y pudo ver a pesar de la oscuridad como su pálida piel se tornaba rosada, sobre todo en las mejillas. Y por primera vez en la noche, la sonrisa que siempre estaba para dentro de sí salió "Debo admitir que al principio te vi como la simple funda del arma que simbolizaba Kaoru, y que realmente eras bastante habladora y molestabas" vio como la chica iba a replicar y puso un dedo sobre su boca "… Pero agradezco lo habladora y molestosa que eres, porque, no solo me has hecho entender muchas cosas que me negaba a querer ver. Me has hecho conocer un poco más a la Kaoru que es para ti… Me has hecho sentir cómodo contigo… Y eso me confunde"
"¿Eh?"
"Creo que nunca había hablado tanto como tu hasta ahorita… Pero, solo quiero decirte que… Aun, cuando este confundido… Me gustaría, conocer más... No a Kaoru, ni lo que tú eres para ella. Sino. Conocer a Misao. Conocerte a ti…"
"Aoshi-sama…"
"Y para empezar a conocerte, primero debes dejar ese honorifico a un lado y llamarme por mi nombre… Misao…" Y antes de que ella pudiera reacción a lo que él le decía, la atrajo en un abrazo. El corazón de Misao brincaba de emoción ante estas palabras. Y aun cuando ella esperaba algo más, como un beso de ese gran hombre. Sabía que así como Kaoru, era una persona que necesitaba sentirse cómodo consigo mismo para poder avanzar, y ella era paciente y cuidadosa. Le haría saber que ella estaría ahí para él, y que, por más que obvio, ella también quería conocerlo a él. Más de lo poco que había sabido. Y dicho esto, lo rodeo con sus brazos y pudo escuchar su corazón. Fuerte y rápido.
Yo también tengo miedo de esto.
Después de todo, la única persona especial en su vida, había sido su abuelo y Kaoru. Un hombre era algo completamente nuevo, pero era algo nuevo que a pesar de tener miedo. Quería llegar hasta el final.
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TOC TOC
Kenshin se puso de pie apenas escucho el suave sonido de la puerta, y camino hasta a ella. En cuanto la abrió pudo notar que se trataba de Sayo. Ya era muy de noche, miro de reojo y noto como Kaoru ya dormía producto del sedante para ayudarla a dormir sin molestias por la herida. Se volvió a Sayo quien le sonreía tranquilamente. Y se hizo a un lado para dejarla entrar.
"Konbanwa Kenshin-san… Lamento la hora tan inoportuna"
"iie, todo está bien Sayo-san… Estaba leyendo unas cosas"
En cuanto cerró la puerta, vio como en la mano derecha tenía un pequeño libro que no había notado y lo puso cerca de la mesa de noche que reposaba al lado de la cama de la joven japonesa. Para luego como la joven papisa se inclinaba a la altura de Kaoru y paso con suavidad una mano por la cabellera y frente de la joven.
"Kaoru-san me dijo que le gustaba mucho leer y por eso le traje este pequeño libro" Se irguió y miro a Kenshin que bajo su mirada al libro sin reconocer la portada y luego miro nuevamente a Sayo. Extendiendo la mano para ofrecerle un asiento, vio como la mujer de cabello castaño camino hasta un mueble cercano y tomo asiento dándole espacio para que el pelirrojo hiciera lo mismo.
"Agradezco todo lo que haces por ella Sayo-san"
"iie Kenshin-san, nuevamente… Soy yo la agradecida… Demo…" la vio dudar por un momento y luego lo volvió a mirar "Quería preguntarle unas cuantas cosas… Si no es mucha intromisión"
"Si esta en mi poder responderlas. Lo haré" La joven se acomodó en su asiento, y estirando su fina falda para posar su mano sobre su regazo, hablo.
"Quería saber… Su relación con Kaoru-san" Algo dentro de Kenshin tiro de él y levemente pudo sentir el aire faltarle, pero mantuvo compostura y asintió con suavidad "Cuando nos presentó con ella. Usted informo que ella era su prometida y… Aun cuando me causó sorpresa, me sentí muy feliz por usted…"
"Si es por la mentira, me disculpo Sayo-san"
"iie, no es eso… Más bien sentí tristeza de saber que eso era una mentira, más no me sentí decepcionada… Aunque Sano me informo que ella era su protegida, pude notar que Kaoru-san parece ser algo más… No nada más por boca de Sano, pero sino por usted mismo… A Primero instancia pensé en comentarle a mi hermano al respecto… Pero tras ver los estándares que Kaoru-san tiene por usted y la confianza que siente para con los dos supe que había tomado una buena decisión… Es por eso que no le comente a mi hermano nada sobre lo que había visto y escuchado…"
"Prosigue…" hablo cuando noto que no podía decir más, quizás por miedo.
"En las noticias se obvio la información de que Kaoru-san había sido herida pero en el reporte oficial eso no se puede obviar y usted coloco que era su prometida… Mi pregunta es Kenshin-san… ¿Por qué tomarse la molestia de decir una mentira, a sabiendas que Sano me informaría al respecto pero para todo el mundo sigue manteniéndose la misma mentira?"
Kenshin la observo por un largo rato, y se notaba que no lo estaba juzgando pero más bien estaba preocupada no nada más por la mentira, sino por Kaoru. Realmente sabe cómo hacerse de aliados. Miro relajadamente a Kaoru que les daba la cara y se encontraba plena en su sueño. Y suspiro, Sano confiaba ciegamente en Sayo y Kaoru respetaba y admiraba a la mujer, eso era obvio. Pero, quizás esta mujer no entendería la verdadera razón de la existencia de Kaoru en su vida. Ahora más que nada necesitaba un trago si pensaba responderle.
"Porque es más fácil de esa manera"
"¿Eh?"
"¿Qué hubiera pensado de verme con una mujer siguiéndome a todos lados?"
"Pues… Lo más lógico es que piense que es algo para usted"
"Hai… Es cierto lo que dice Sano, más… Hay algo más…" Lo vio ponerse de pie camino a donde se encontraban los licores "Kaoru… Es mi llave para poder acercarme a Makoto Shishio" Se escuchó un sonido de asombro ante la respuesta tan directa.
"¿¡Piensa usar a Kaoru-san en esto!?" Pregunto casi horrorizada ante eso "¿Acaso no vio la magnitud de su herida? Acaso-"
"Todo a su momento Sayo-san… Primero que nada no pienso poner la seguridad de Kaoru en riesgo, y ella no es tan frágil como aparenta serlo" Camino hasta sentarse a su lado y la miro fijamente.
"Kenshin… Si desea que esta alianza funcione, debe ser mucho más claro y honesto conmigo… Ya muchos me han visto como una persona que creen poder manejar fácilmente a su voluntad y no pretendo que usted sea de la misma manera conmigo"
En verdad, una mujer para admirar.
"Ahora veo porque Sanosuke esta tan fiel a usted, Sayo-san"
"¿Disculpe?"
"Él también me dio el mismo discurso que usted y ante eso. Lo estuve analizando mucho, solo que quería retrasar el momento hasta que la alianza se firmara—Pero, si quiero que mis aliados confíen en mí, yo debo entregar algo en retribución…" Tomo un sorbo de su trago mientras fijaba su vista en la joven que dormía "Aunque esto no es algo que me compete a mí solamente. Puesto se trata de Kaoru. Pero, sé que se lo negará. Es porque en su naturaleza tiene miedo de que se sepa quién es ella realmente… Tiene miedo que usted la juzgue".
"¿A qué se refiere?"
"Lo que estoy a punto de contarle Sayo… Es para que sepa cuánto deseo que todo esto funcione, es para que sepa que confió en usted así como Sanosuke lo hace y que respeto mucho a su persona, así como Kaoru lo hace… Pero si hay algo que quiero pedirle a cambio"
"Lo que este a mi alcance Kenshin-san"
"Bien porque lo que quiero pedirle es… Que no cambie su manera de pensar de Kaoru tras escuchar lo que voy a contarle, eso… Realmente… Me molestaría mucho"
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Review:
Pola de Himura: Hahaha tu review llego 2 veces, cuando posteas desde el cel sin estar Log in suele tardarse 48 hrs en postearse. Si el Vaticano desde toda la vida, bueno la religión desde siempre ha tenido un gran impacto a nivel político y económico. Y no es mentira al decir que la mejor guardia militar esta en el Vaticano. Por ende no dude en introducirlos aquí como una gran fuerza de la mano de Sayo ¡Mujeres al poder! Indeed! El compromiso entre ellos, ya se verá. Me alegra saber que puedes imaginarte todo lo que escribo, me hace saber y sentir que ando haciendo un buen trabajo! Gracias! Espero este capitulo te haya gustado por igual
Serena Tsukino Chiba: Hola! Espero esto te haya dejado Waaa! Hahaha xD Un fuerte abrazo por igual.
Lica: Vamos por partes con tu review hahaha siempre tan largos y me encantan! Nada es lo que parece hahaha totalmente. Me gusta aveces indicar como en una película cuando se trata de mostrar emociones en una misma habitación como si una imagen se tratara hahaha. Obvio Shogo no estaba para confiar en él. Recuerda el poder puede cegar y el poder no tiene alma, apellido ni sangre que lo detenga, he visto flias destruirse por obtener el poder entre ellos. Me encanta que te gusten los momentos entre ellos =D Y se vendrán más! Bueno entendamos que Sano esta mas que claro que se siente en confianza con Kaoru al darle esa nalgada hahaha pero mas bien algo con torpeza dire que ni él mismo se espera esas reacciones. Más adelante te darás cuenta ;) Y si! Kenshin tampoco se lo espera hahahaha. Espero esta escena con Aoshi haya gustado por igual. Hahaha creo que lo extrañado de él lo transmiti por igual porque hasta yo me sentía extrañada xD Hahahaha. Esa idea entre Shogo y Kaoru me ha gustado. La pondre a pensar. Espero este capitulo te haya gustado ;)
Pajaritoazul: si es fuerte, el poder nos puede dejar ciegos en la totalidad. Shogo no se escapa de eso, hasta el "mas puro" puede caer en la tentación. Waii xD hahaha aunque Kaoru lo distorsiono un poco es un momento que ella no olvidará y ese mas o menos es el impacto que causo. Nos vemos.
HeavenlyEve: Ohh ese árbol de cerezo, contará mas historias mucho mas adelante hahaha solo dire eso. Ken y Kao juntos me encanta y más si hay un aire de misterio y entendimiento entre ellos por igual ;).
ZuryHimura: Es que ya nada sorprende hahaha xD aun asi uno se encabrona con todo hahaha. Uff es bueno ver que ese momento entre Kao y Ken haya quedado muy bien! Espero seguir con ese mismo ritmo! Gracias por el review~
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Bien espero les haya gustado este capitulo.
Si desean saber de la historia del Dragon Rojo es una historia China infantil muy bonita y corta. Creo que se llama "El hijo de la luna" Version china claro esta.
Espero este capitulo les haya gustado.
Recuerden ¿Lo bien? ¿Lo malo? ¿Lo que no me gusto? Y ¿Qué me gustaría ver?
Nos vemos Gracias por leer!
