Capítulo 8: Nuevas metas, nuevos ideales.
Los celos cuando son furiosos, producen más crímenes que el interés y la ambición.
Voltaire
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Megumi Takani siempre fue considerada una de las mejores en lo que hace. Inclusive en la época en la que se encontraba estudiando siempre sobresalia ante todo. Le encantaba ser envidiada y ser tratada con el mayor respeto que se podía considerar, sentirse poderosa. Inclusive sus profesores le permitían exclusividades que solo entre el personal se podía considerar. Al momento de graduarse con los mejores honores, no tardo en conseguir trabajo y empezar a escalar como se debía.
Fue ahí donde conoció a Sanosuke Sagara, y mientras ese romance empezaba a florecer poco a poco. También significaba que la vida que por su mente pasaba que estarían juntos se terminaba. Sanosuke siempre fue un hombre atento. Era la primera persona a la que él veía tras llegar de sus misiones y era la última en despedirse antes de partir a las mismas. Fue gracias a él que ella conoció a Kenshin Himura, su mejor empleador. Y pronto ya no tendría que buscar entre trabajos y trabajos algo estable, que bien para ella era considerado: a su altura. Con la construcción y diseño de las mejores armas y tecnología que ella podía desarrollar para el pelirrojo, se volvió una de las manos más leales para el mismo hombre. Inclusive considerarse a la altura de Aoshi Shinomori, su leal confidente. Ella consideraba que su trabajo es quien puso a Himura en donde esta y ese poder, le gustaba.
Pero toda esa gloria y escalada, tuvo su consecuencia. Su relación con Sano se fue deteriorando en donde ya no solo era él quien cancelaba los encuentros que tenían, sino además era ella quien los cancelaba con mayor fervor. Su concentración estaba total y fiel a su investigación, de su más grande proyecto: La bomba biológica de China. Aquella bomba logro que ella se elevará como una de las mejores y las más temibles a nivel mundial y ella tenía que mantener ese título a como dé lugar. Cuando el hombre alto de cabellos castaños se enteró que ella en secreto había construido una bomba que podía acabar con la raza humana sin disturbar el hábitat en donde se desarrollaba sintió algo escalofriante. Fue esa discusión la última en su relación. En donde se dijo de todo, inclusive lo que nunca pensaban decir del otro. Por amor.
Y había una frase que siempre colisionaba cada vez que podía en ella: Te has vuelto un monstruo que solo piensa en si ¿Crees que valdrá la pena estar con alguien así? En donde a la larga le importe solo SU vida y no la de los demás.
Si Sano había sido cruel, pero él mismo sabía que era la verdad. Es cierto, ellos mataban. Pero no mataban por puro placer, no asesinaban a personas inocentes. No con esto querría expresar que Megumi mataba por placer, pero si era capaz de llegar a ese límite solo por supremacía y poder. Como todos lo estamos haciendo. Y no tardó en dar el empujón necesario para llevar a cabo esa bomba manipulando a Kenshin que así y solo así podría acabar con un parasito y ganar un estatuto necesario. Tras el incidente con China, Kenshin tomo toda la responsabilidad de las consecuencias de los actos traídos por Megumi, puesto nadie se tomó por sorpresa los efectos secundarios que dicho gas trajo. Si, el hábitat fue intocable pero, la misma zona se volvió en una zona impenetrable para los humanos y pasarían muchos años antes que algún humano tocará esa tierra, nuevamente. Megumi sabía eso, y aun así continuo con su plan. Sanosuke la enfrento y todo quedo en palabras y reproche, de ahí su relación solo fue en retroceso, hasta donde solo se trataban en lo posible. Kenshin, fue el que más sufrió de todo esto. Megumi le indico que la bomba solo mataría a una parte de la población y que esto serviría como ultimato para que los habitantes de China se rindieran, pero algo que nunca supo Kenshin es que Megumi mintió nuevamente. Ese fue el error de Kenshin, volvió a confiar en una mujer y esta le fallo.
Todos cargamos con un tipo de culpa. Todos somos culpables de algo.
Era lo que todos los días se decía para no sentirse tan mal consigo misma. Ese sentimiento se fue hundiendo poco a poco tras ver lo mucho que había avanzado en el mundo, ahora muchos requerían de sus pedidos. De sus armas, su conocimiento. Estaba en los mejores programas, revistas y era nombrada constantemente tras todos los avances que había hecho. Inclusive Kenshin ya había abandonado en reprocharla con las causas de dicho ataque y la valoraba de maneras tal que solo ella le daba lo mejor a él.
Y ese acercamiento fue mucho más prominente cuando Tomoe salió de la pintura, ella era un tipo de confidente muy diferente a Aoshi y eso hizo que entre ella y Kenshin, ocurriera lo inevitable. Y aquello que empezó como una noche de copas, termino como algo muy seguido, en donde cada uno buscaba el calor del otro, cuando hacía falta. Todos estaban ausentes de este conocimiento, y ella disfrutaba el poder que tenía sobre aquel pelirrojo. El gran demonio. El asesino inmortal. Battousai. Que con solo un roce podía prenderlo y hacerle perder el control sobre su lujuria y eso, le encantaba. Tener bajo su poder a uno de los hombres, no. A uno no. Sino al hombre más poderoso del planeta, bajo su encanto.
Pero tan encantaba estaba con su propia presa que en un impulso por hacerlo sentir más orgulloso de ella, le otorgo una nueva herramienta para alcanzar aún más: Kaoru Takeda. Oh! Si. Aunque la misma mujer de cabellos negros y ojos azules no usaba ese apellido, ella era una Takeda. Su propio padre, Koshijiro Kamiya la había entregado en adopción a Takeda por el mismo recuerdo que Kaoru representaba. Ella aun sabía que era una Kamiya y sabía que se convertiría en una Takeda. Aquel bastardo de su padre no dudo en entregarla bajo los brazos de Takeda sabiendo la posición que representaría como un conejillo de indias. Si, Megumi había estado presente en muchas de las intervenciones quirúrgicas que se le habían hecho a Kaoru, no por nada la mujer estaba bajo su cuidado. Y eso empezaba a molestarla. Todos, incluyendo el frio Shinomori parecían empezar a caer bajo uno de los encantos letales para los que Kaoru fue construida: Su inocencia cautivadora. Kenshin quien antes la empezaba a tratar como un simple utensilio parecía atento a la misma joven a punto tal donde él personalmente había empezado a entrenarla. Y ni se diga de Sanosuke, aquel hombre que siempre estaba rendido bajo sus pies y que, aun después de todo, siempre llamo su atención se giraba para ver a la joven y atender. La cuidaba y seguía a todos lados y lo peor de todo era ver como esas sonrisas y miradas eran dedicadas a ella, mientras que para ella; la que fue su mujer por un tiempo, solo le dedicaba mirabas de resentimiento, y la reconocía como a una extraña.
Cuando supo que Kaoru se había hecho daño, rogo a Shinomori contactar a Kenshin para poder ofrecerle su asistencia, pero este mismo le informo que Kenshin personalmente se negó a que ella fuera y para Megumi, eso fue un golpe bajo. Nunca antes Kenshin se había negado ante una petición para con ella. Y ella era una Takani, la mejor y la primera opción en todo. Ella se encargaría de más nadie le diera la espalda o se negará a ella.
Y lo haría con lo que mejor sabía hacer, su tecnología. Después de todo, sin ella: Kenshin no hubiera llegado a donde está.
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"Buenos días pequeña, veo que ya estas activa" un pelirrojo entro con suavidad a la habitación donde Kaoru reposaba. Muchos pensarían que compartían cama por ser futuros esposos pero, eso era para la farsa que todos creían. Kenshin era de poco dormir en camas, debido a su entrenamiento la mejor forma de estar activo era dormir sentado, y eso hacia constantemente. Claro, eso no evitaba que de vez en cuando se diera los placeres de su vida de dormir en una cómoda cama pero, este no era uno de esos momentos. Esa misma tarde firmarían el contrato. El nuevo ministro había llegado y pronto podrían volver a Japón.
Kaoru se veía mucho mejor, el tono pálido en su rostro había mejorado y ya podía sentarse sin que molestará hacerlo, además tras la conversación con Sayo. La joven papisa no había cambiado su actitud para con Kaoru más bien le pidió a Kenshin que la guiará porque nadie más que él sabía lo que era ser usado como un arma para matar y no considerarlo más nadie. Sayo era una de las pocas personas que conocía parcialmente la vida que Kenshin tuvo al ser más joven, y nunca lo juzgo. Claro, esto lo supo mucho tiempo después de la boca de Sanosuke, pues fue el mismo hombre quien se encargó de contarle todo a Sayo sobre él. Y ante esto, Sayo se mostró de la misma manera para con Kaoru, no la juzgo por lo que había sido creada, sino por quien era.
Y él internamente se prometió que la guiaría, que ella no estaría sola. Como él se sintió. Mirando a Kaoru, podía sentir que ella se sentía de esa misma manera muchas veces pero siempre lo escondía tras la mirada serena y sonrisa suave que adornaba su rostro. Es cierto que tenía a una persona como Misao para hacerla sentir como alguien querido, pero él sabía que eso no era suficiente. Más si tu mente trabajaba muy diferente, sobre todo la de ella. En donde varias veces pudo pillar sus pesadillas en la noche gritando nombres que nadie conocía o inclusive nombres conocidos como era el nombre de difunta madre: Sakura. Esa noche, Kenshin recordó haberla despertado con una duda plasmada y algo de odio en sus ojos. Ese era un nombre que él y nadie más que él conocía y la mirada de vergüenza de Kaoru le indico que ella sabía más de lo que había hablado.
Esa noche supo que una de las extensiones del poder de Kaoru podría tener un efecto secundario al entrar en la mente de otro y, a veces. Según sus palabras, podía extraer memorias de los mismos. Comento que supo cosas de Aoshi de la misma manera, así como de Okita y que aun cuando eran solo fragmentos a veces le costaba ponerlos en un lapso de tiempo porque siempre venían como una pesadilla pero el sentimiento se quedaba en su piel al día siguiente, tras despertar. Eso tomo por sorpresa al pelirrojo y ante la mirada de tristeza, arrepentimiento y demás emociones que él conocía. No la regaño, no supo que más decirle porque ella misma se había disculpado con él por haber invadido su mente y toparse con un recuerdo tan valioso para él. Su madre murió tras una enfermedad de la sangre ataco su cuerpo, empezó poco a poco a deteriorar su organismo, órgano por órgano hasta que su mismo cuerpo le pedía expulsar la sangre contaminada de maneras horribles. Hasta que una noche, su corazón dejo de latir. Kenshin recuerda siempre la última sonrisa que ella le dedico antes de partir, deseando que su vida fuera libre y llena de paz como ella la tuvo con Hiko.
"Buenos días Kenshin"
"¿Cómo amaneces? Te he traído el desayuno" Puso la bandeja en la mesa de la habitación y antes de darse la vuelta observo como Kaoru se ponía con suavidad de pie, dejando a un lado el libro que estaba leyendo. Él se quedó quieto en su sitio haciendo memoria que esta mujer era más fuerte de lo que aparentaba. Caminando unos cuantos pasos noto como sus pisadas eran cortas y suaves y su frente ya denotaba en cansancio por el esfuerzo. Mucho tiempo en cama, y en silla de ruedas realmente podía agotar tu sistema. Se hizo a un lado cuando la vio cerca de la silla y ayudando a sentarla se acomodó él por igual en la silla cercana.
"Ya no cansa tanto levantarse sin ayuda" dijo algo apenada ante la atención que recibía por parte del pelirrojo, él mientras tanto solo la observaba "¿Ya comió?" Él asintió y saco una libreta, ella tomo esto como iniciativa para comer.
"Esta tarde firmaremos el tratado, el nuevo ministro recién llego esta mañana y está descansando antes de proceder con la reunión de esta tarde. Sayo-san insiste en que debo presentarte frente al nuevo ministro. Diplomáticamente hablando, nos ayudaría ¿Crees poder?"
"Hai… Aunque, quizás necesite de la silla de ruedas ¿No habrá problema?"
"iie… Después de todo el ministerio está consciente de que fuiste tú quien ha salido perdiendo" mofo una suave sonrisa al recordar lo que sigue "Sayo-san dijo que si me presentaba contigo de esta manera no se podrían echar hacia atrás si la duda empieza a aparecer así evitar 'despertar la ira de Battousai'"
"Acaso ¿Me ven como una domadora de leones?" Comía mientras conversaba, también entretenida con la situación. Kenshin elevo una ceja al ver su comparación con un animal exótico que en la actualidad, se encontraba extinto ¿Seria por su cabellera roja? Decidió continuar el juego.
"Probablemente. Apuesto que el ministerio estará sorprendido y curioso de conocer a la mujer que atrapo mi corazón" Ambos rieron ante la circunstancia, aunque Kaoru se podía notar algo apenada "Pero realmente sería grato tenerte ahí, políticamente hablando. Mostrarte ante el nuevo ministerio afianzara la relación y los relajará de creer que por un hombre podría declarar la guerra a Italia"
"Ya veo… Entonces daré mi mejor esfuerzo. Así apaciguaremos mentes y usted tendrá el camino libre"
"Me alegra escuchar eso… Después de hoy, probablemente viajemos mañana ¿Crees que estarás en condiciones para aguantar el viaje?"
"Hai, Misao debe estar a punto de explotar y destruir todo por mi ausencia. Casi nunca hemos estado separadas tanto tiempo… Me pregunto…" dio un bocado mientras miraba perdidamente.
"Aoshi no le comento nada sobre tu herida si eso te preocupa. Preferimos mantenerla al margen para evitar preocuparla sin necesidad y a ti, no causarte pesar…"
"Arigato…"
"No hay por qué agradecer pequeña, después de todo. Estoy cumpliendo mi parte tal como he prometido" Ladeo una mueca y fijo su mirada en la libreta. Aun cuando ella se sentía cómoda, y Kenshin aparentaba lo mismo. Se sentía incómodo a veces pero, no era incomodidad por la persona sino porque ella ni siquiera con Sano sentía la necesidad de cuidar lo que decía. No por miedo a verlo molesto, sino por miedo a que eso lo cohibiera. No era secreto saber de qué Kenshin Himura no trataba a muchos con tal naturalidad y que ella sea una de esas pocas personas, se podría decir que… Le gustaba y eso, no quería dejarlo pasar. Kaoru soltó un suspiro al pensamiento de que aun ante eso, ella no estaba acostumbrada a ver a su empleador de una manera tan casual y mucho menos si ese empleador era el gran Battousai. Se sentía, alienígena.
"¿Qué es ese libro que estás leyendo?" La pregunta la trajo de vuelta y antes que pudiera hablar, vio como este se puso de pie y camino hasta donde estaba el libro con la página apartada. A Kaoru casi le da un infarto en vergüenza por lo que estaba leyendo. Se dio la vuelta avergonzada cuando tomo el libro y abrió la página marcada ¡La estaba provocando! Él sabía que ella no podría correr hasta ahí y quitarle el libro, y ella en su comodidad se le olvido ocultar el libro "El significado de los nombres… Uhm, esta interesante este libro… ¿Qué tienes esta página que está marcada?" Cuando abrió los ojos lo tenía a su lado, y se metió otra gran bocanada de comida para evitar hablarle. Él de ojos ámbar la mirada casi divertido.
El muy tarado ¡Me está provocando! ¡Ahí claramente se puede ver que página tengo marcada y de que va el libro!
Aun en su enojo interno noto como empezó a hojear varias páginas y al verlo relajado, sus hombros por inercia hicieron lo mismo. Kenshin le había dicho su nombre hace un par de días y ella desde que hablo con Sayo y supo que tenía ese libro su curiosidad nata la llevo hasta esa página y averiguar que significaba ese nombre. Lo que encontró en su nombre le dejo bastante curiosa, es cierto que su nombre era algo fuerte pero los diversos significados que vio tras el mismo causaron una nostalgia en ella.
El corazón de la espada.
"Kenshin…"
"¿Uhm?"
"Tu nombre… ¿Quién te lo dio? Mi madre me dio el mío apenas nací y es lo único que me queda de ella… Demo, nunca supe porque ese nombre sino hasta que Sayo-sama lo comento… En los libros que solía leer el nombre Kaoru aparecía inclusive para hombres y eso me hizo pensar que mi madre quería que yo fuera un muchacho… Koshijiro se negaba a hablarme de ella o al menos del motivo de mi nombre" Ella bajo el tenedor casi ausente y su mirada estaba mucho más 'en el más allá' que presente, inclusive al ambiente se había vuelto pesado y su mi estaba fluctuando suavemente alrededor de ella. Kenshin bajo el libro y la observo, sus ojos habían perdido brillo, su atención estaba completa hacia ella cuando había nombrado al hombre que era su progenitor, en vez de llamarlo padre ¿Tan ausente en la vida de esta chica esta que ni siquiera un honorifico está presente? Apoyo su codo en la mesa y se afinco posando su mejilla sobre la mano. La mujer se había perdido en los recuerdos.
"Mi nombre me lo dio mi maestro"
Esto la atrajo a la realidad de nuevo, así que continúo.
"Sakura, mi madre me otorgo otro nombre… Demo, ese nombre no era lo suficientemente fuerte para lo que yo quería ser y lograr… Así que mi maestro me dio un nuevo nombre… Kenshin… El corazón de la espada…"
"Tu maestro… ¿Hiko-sama?" Él asintió y recordó instantáneamente algo.
"Ahora que lo recuerdo. Tú me llamaste Kenshin una vez ¿No es así?" Noto como ella se tensaba y desviaba la mirada, Kenshin pudo sentir una mueca de satisfacción sobresalir por sus labios "Creo que fue aquella vez cuando me noqueaste"
"Uhmm… H-hai"
La verdad es que aquella vez le había sorprendido mucho, pero más bien fue por algo que sintió al momento de escucharla y es que su corazón salto y un chispazo recorrió su columna, tales emociones no eran comunes en él.
"Lamento si pase los limites… Pero, era la única manera de llamarlo"
"iie… Todo está bien. De hecho estaba sorprendido de que tú con tu "Himura-sama" me llamarás por mi nombre" Se inclinó hasta ella y noto como esta se ponía mucho más nerviosa. La miro fijamente sin parpadear ni una vez y pudo notar como el brillo en sus ojos se debatía entre emociones, así como su rostro luchaba por ocultar el tono rojo que se asomaba por sus mejillas y parte de sus orejas. Ladeo una sonrisa y bajo la mirada al libro. Buscando un nombre en especial. Y no sabe porque motivo pero las siguientes palabras y acciones salieron sin pensarlo. Tan solo, quería hacerla sentir tranquila.
"Mi madre me puso el nombre Shinta" Extendió el libro mostrando el mismo nombre y la mirada de Kaoru se llenó de sorpresa, el cerebro de Kaoru trabajo y ella susurro lo que significada "Corazón grande…" la escucho susurrar. Su madre le había puesto un nombre algo suave y amable, pero en este mundo tales nombres no tenían espacio para la sobrevivencia. Aunque existían casos, como la dueña del nombre Kaoru. Justo frente a él que derrumbaban su teoría.
"Hai... Tu nombre pequeña… Es un nombre que aun sin saberlo es bastante marcado. Significa fragancia, un aroma que no podrá ser olvidado… Si tu madre te lo dio es porque causaste un gran impacto en su vida, pero dudo mucho que sea porque haya querido un varón… Ella no quería olvidarte… Solo conozco a 2 mujeres que tienen una fragancia difícil de olvidar. Mi madre y…" Ella lo observo al ver como se había acallado con el segundo nombre, y tomando un aire de valentía, trago saliva y hablo.
"Tomoe" Casi como un shock eléctrico la mirada de Kenshin se volvió a clavar sobre Kaoru al escucharla decir el nombre de Tomoe y fugazmente ella pudo noto un leve color lavanda asomarse, casi azul, para luego volver a ocultarse en el ámbar "Okita hablo sobre ella… Y…" desvió la mirada avergonzada y Kenshin entendió.
"La viste en mis recuerdos"
Ella inclino la cabeza en afirmación.
"Se ve una mujer muy hermosa, aun así… Le pido disculpas si hablo demás pero, no tolero la sensación que ella deja en usted con tan solo recordarla… Es sencillamente desgarrador…"
"¿Desgarrador?" Casi nunca permitía a nadie que hablaran sobre Tomoe pero le molestaba la formalidad con la que ella hablaba sobre aquella otra mujer "¿Y qué sensación deja en mí? Ya que crees saber tanto? Y por favor habla con la verdad" Se inclinó más a ella, sin dejar de mirarla. Noto como la garganta de Kaoru pasaba saliva.
"Pues… Se bien lo que le hizo o parte de ello… Y…"
No quería decir nada, había algo diferente en los ojos de Kaoru. Y quería comprobar esa pequeña llama que parecía asomarse gracias a la confianza que había ganado en estos últimos días.
"No pienso regañarte ni amenazarte si ese es tu miedo Kaoru pero, si lo hare si me mientes. Así que habla de una buena vez, nada de lo que podrás decirme me sorprenderá" hizo una mueca para mofarse por la actitud dada y eso hizo que Kaoru respirara profundamente y cerró los ojos.
"Me molesta…" antes de que Kenshin pudiera preguntar que le molestaba, la escucho volver a hablar "Me molesta que ella no lo haya entendido a usted, me molesta que usted la siga viendo como una santa solo por el amor que le guarda. Me molesta el hecho de que, aun después de todo lo que ha hecho esa mujer… Esa fría mujer no se haya atrevido a pedirle perdón por lo que ella hizo o gracias por lo que usted está logrando…" Abrió los ojos y vio fuego, Kenshin sintió su garganta secarte y su corazón volverse loco, esta era la Kaoru que se ocultaba debajo de la fachada acristalada. Y lo que más le sorprendía era que no lo reprimía a él por haberla dejado ir como escucho de espalda a muchos hablar, sino que la reprimía a ella, a Tomoe; por nunca entender, por nunca mostrar sentimientos de arrepentimiento o gratitud y sobre todo, que si era cierto; el aún no se atrevía a manchar la imagen que Tomoe representaba para él, aun después de todo "Me molesta que sufra tanto… Por eso… Por eso y además llegue a algo. Aun si su nombre es Kenshin o Shinta… Descubrí hace poco algo muy importante… Tú tienes un gran corazón, mucho más grande del que haya podido imaginar… Sanosuke repetidas veces me dijo que confiara en usted y sus motivos pero, yo… No lo quería ver" Se acomodó en su asiento mientras jugaba con la comida, Kenshin sentía que la respiración le faltaba. Lo que en verdad le estaba causando que dejará sin aliento eran las palabras que ella estaba hablándole. No como Battousai, ni Kenshin, ni Shinta. Sino él y su corazón ¿Acaso ella entendía el ideal que él buscaba? ¿Lo había visto? ¿Sentido? Aun cuando su mente le gritaba que la callará que se estaba pasando de los límites, parte de él quería escuchar esas palabras.
"Después, poco a poco pude verlo en los ojos y corazones de los demás. Y no tardó mucho en tener ese mismo efecto en mí… Yo. Entendí…" Lo miro por un largo rato y con un aire de determinación, hablo "Y… Quiero que sepas Kenshin, que… Yo si te entiendo y por eso, te seguiré… A donde tú pidas… Si esta en mi poder, yo seré tu espada… Yo… Confió mi vida en tus manos y con eso te prometo que protegeré tu corazón y tus ideales y por fin ayudarte a conseguir… Lo que tanto buscas"
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Kaoru se sentía algo inquieta ante la llegada del nuevo Ministro, Sayo esperaba a su lado derecho al igual de Kenshin en su lado izquierdo, hablaban sobre los últimos detalles del nuevo tratado, Kaoru por su lado solo se arreglaba el kimono para estar lo más presentable posible, el propio Kenshin le había llegado de sorpresa con dicho kimono como si supiera que ella iba a aceptar la propuesta y quizás para hacerla olvidar del nerviosismo que sentía ahora mismo pero, no tuvo ese efecto. Quizás el hombre era alguien tan recto como Shogo y sabía que no repararía en hacerle preguntas sobre su relación con Kenshin o bien, quien era ella.
"Hi!" Subió la mirada al escuchar una voz infantil hablando inglés y noto a un par de niñas que no superaban los 6 años de edad. Las pequeñas vestían un traje floreado muy llamativo y seguido se encontraba un hombre mayor con lo que parecían ser rasgos japoneses.
"Lamentamos mucho la demora" Continuo en ingles el hombre, Sayo y Kenshin le respondieron el comentario en el mismo idioma. Kaoru por fin no sentía que estaba en un país tan extranjero con un idioma que sabía manejar "Mis pequeñas nietas no querían salirse de su baño y además no se decidían que ponerse" Dijo al momento de terminar de ponerse frente a ellos y dedicarles una sonrisa de disculpa. Con sus manos bien puestas en su espalda.
"¿Sus nietas?"
"Si, niñas vengan… Ellas son Ayame y Suzume" Las niñas se pusieron delante del hombre que era su abuelo y se inclinaron con respecto "Mi hija es japonesa y las educo de igual manera" dijo en japonés al darse cuenta que estaba hablando en ingles "hacía mucho tiempo que no hablaba en japonés, desde que me mude a Inglaterra ese idioma quedo en el pasado, solo con mi hija lo solía hablar por teléfono y ellas han venido de visita. Digamos que me cayó por sorpresa el ser electo ministro y por ende las tuve que traer; es el único momento que tengo para ver a mis adoradas nietas, espero no haya problemas, su santidad" El hombre tenía el cabello completamente canoso, su rostro denotaba vejez madura, casi no se le veían sus ojos por lo caído de sus parpados pero su sonrisa era tan amable que podía sentir que sus ojos le demostraban lo mismo. Kaoru sentía su cuerpo relajarse suavemente cuando sintió como su kimono era jalado y noto como la más pequeña veía el estampado en el mismo.
"Es hermoso" Comento en un inglés "Abuelo dijo que si nos portábamos bien nos regalaría un kimono"
"¿Ah sí? Y de que te gustaría?" hablo con naturalidad en un inglés Kaoru al ver que las niñas no se demostraban temerosa de ella. ¿Y cómo piensas que te tengan miedo Kaoru si no saben quién eres o que eres? Se reprochó mentalmente.
"¡Yo amo los peces koi!"
"¡Koi!" Hablo la menor imitando la expresión física de su hermana de extender los brazos en el aire. Kaoru solo sonrió. Brinco al sentir la mano de Kenshin sobre su hombro y rápidamente se giró para observarlo.
"Permítame presentarnos pequeñas" Se inclinó para quedar a la misma altura de las niñas, ellas miraban distraídamente su cabello "Mi nombre es Kenshin y ella es Kaoru" La pelinegra aún no se acostumbrada a naturalidad con la que Kenshin la trataba en público, casi se podía sentir que eran realmente una pareja y eso en parte le gustaba y por secuencia sentía vergüenza de tales pensamientos y terminaba sonrojaba con facilidad
"Yo soy Ayame y ella es Suzume" hablo la más alta de ellas, luego se giró y apunto a su abuelo "Y él es abuelo Gensai" Y sin decir más la más chiquita corrió hasta quedar al lado de Kenshin y sin siquiera preguntar tomo parte del cabello y tiro de él. Él pelirrojo solo cerró los ojos, mientras que Sayo y Gensai miraban perplejos. Kaoru reía por lo bajo al escuchar algo inusual de la voz de Kenshin era como una expresión pero casi no pudo entender lo que decía, ella sabía que Kenshin no haría nada malo contra esas niñas porque esas niñas representaban el futuro de paz que tanto él deseaba crear.
"¡Suzume! Disculpe a mi nieta Himura-san… Mi nombre es Oguni Gensai. Es un placer conocerlo formalmente"
"Lo mismo Oguni-san y no se preocupe, son niños a la final su curiosidad es lo que los impulsa a crecer" Acaricio la cabellera de la niña mientras ella aún seguía medio tirando de su cabello y cuando el anciano la alejo de él se puse de pie y no aparto la mano del hombro de la chica en la silla de ruedas.
"Es bueno verla de nuevo su santidad, mis lamentos con lo ocurrido con su hermano… Nos tomó a todos por sorpresa"
"Ya lo creo, Oguni-san" Noto como el anciano se giró a ver a Kaoru y posando ambas manos en forma de súplica noto como su rostro se contrajo en molestia y vergüenza.
"Y usted joven, los guardias no dejan de hablar de su valentía… En nombre de toda la Gran Republica de Italia le ofrezco mis más sinceras disculpas como hombre, como ministro y como japonés. Por lo que fue expuesta no debió haber ocurrido" Kaoru sintió sus orejas arder en calor al ver como el hombre se inclinaba. Sintió la mano de Himura otorgarle valor y manteniendo su papel de futura esposa, hablo.
"No es necesario tal disculpa O-Oguni-san, cualquier mujer en mi posición habría hecho lo mismo con tal de proteger al ser que ama" Vio como el hombre se puso de pie y su rostro se llenaba de sorpresa para luego reflejar una sonrisa de tranquilidad. Kaoru le respondió de la misma manera.
"Tiene una mujer muy amable a su lado, Himura-san"
"Solo conservo lo mejor" Por un momento Kaoru pudo notar en un parpadeo los ojos violetas que Kenshin parecía ocultar detrás de la mirada dorada y no dejo de observarlo embelesada con la idea.
"Bien, Oguni-san, Himura-san será mejor entrar para empezar… ¿Kaoru-san?" Sayo le hablo a Kaoru, esta se giró rápidamente a mirar a Sayo "¿Te gustaría cuidar a las niñas mientras estamos discutiendo, dudo mucho que esto sea un tema que les emocione"
"yo…" Susurro pero el anciano hablo.
"Me parece buena idea ¿Qué les parece Ayame y Suzume?"
"¡Yes!"
"¿Esta bien contigo Kaoru?" Era ahora Kenshin quien le preguntaba ella lo miro y tan solo con eso supo que no podría negarse, hacía muchos años de la última vez que una niña estuvo cerca de ella y eso le trajo nostalgia, sentía que todo se movía lentamente. Asintió "Muy bien, pueden ir al jardín, estoy seguro que haya habrá mucho que hacer. En cuanto terminemos iremos por algo de comer"
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"One-san… ¡Flor!" Suzume corría de un lado a otro, mientras que Kaoru era empujada de la silla de rueda con la poca fuerza de Ayame quien se ofreció a ayudarla, la de ojos azules solo se santa apenada. Mientras iban por el camino, le empezaron a preguntar que significaban ciertas palabras en japonés y ya la pequeña empezaba a ponerlas en práctica, como llamarla hermana. Algo dentro de Kaoru brinco ante eso.
"Kaoru-nesan… ¿Keni es tu novio?" A por el nombre, supo que se referencian a Kenshin, Kaoru sonrió por lo bajo ante la pregunta y asintió sabiendo que debía continuar con la fachada.
"¿Te casaras pronto con Kenshin?" Preguntaba la más adulta mientras se acomodaba para sentarse a su lado, Kaoru la miro con algo de timidez.
"Pues…"
"¿Lo quieres?"
"Pues…"
"¿Tendrán hijos?"
"Uhmm…"
"¿Su cabello realmente es rojo?" Eran muchas preguntas, la niña estaba en la etapa de la curiosidad nata de querer saber el porqué de todo. Ella conocía eso. Misao aún conservaba parte de esa esencia, suspiro profundamente y se relajó. Nadie sería tan activa como Misao así que no tenía que sentirse tan tensa, aun así no quería tener que mentirles a esas niñas, así que respondería lo que si conocía.
"Si, su cabello realmente es rojo"
"¡Wow! Nunca antes había visto un pelirrojo pero ¿Por qué lo tiene largo? ¿Las niñas no son las únicas que lo deben llevar largo?" Kaoru no pudo evitar reír ante esta insinuación, y acomodándose en su asiento miro con ojos más alegras a la chica.
"Pues… A él le gusta llevarlo largo porque es un color muy hermoso de admirar ¿No te parece?"
"Ya lo creo… El mío es marrón y casi todos en mi colegio lo tienen de este color, es aburrido… Inclusive tú tienes unos ojos muy bonitos"
"One-san ¡Flor!" Kaoru se giró a ver a la más pequeña que venía con una pequeña flor la cual tenía un pequeño insecto "¿Qué insecto es?" Hablo la mayor.
"Se llama "Ladybird" Pronuncio en ingles británico, sabiendo que en América el nombre era diferente pero por lo que pudo entender estas niñas crecieron en Inglaterra
"Ladybird!"
"¿Y por qué se llama así?" Vio como Suzume inclino su cabeza ante la duda y Ayame veía con atención el insecto.
"Porque…" Y así se dispuso a explicarles cada pequeña cosa que le comentaban olvidando y dejando por atrás el tema de Kenshin y ella, y por primera vez en mucho tiempo se sintió más como ella misma.
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"Veo que Kaoru se lleva muy bien con sus niñas, Gensai-san"
"Hai… Parece que la joven tiene un talento natural Himura-san… Ni yo con mi sabiduría he logrado mantener quietas a esas niñas" Hablaban desde una ventana a la distancia, ya habían firmado el tratado y disfrutaban de una copa de licor para celebrar tal acontecimiento "Nunca habría esperado y escuchado saber que Himura Kenshin estaba dispuesto a contraer matrimonio, no después de muchos años"
"Créame Gensai-san ni yo esperaba tal acontecimiento" Kenshin no despegaba la mirada de la ventana y se le podía sentir un aura realmente relajante, Kaoru se veía feliz y la pequeña corona de flores que las niñas habían hecho para ella la hacían relucir aún más brillante. Nunca antes la había visto de esa manera y aun cuando no se acostumbraba a lo que le producía esa sensación, una parte de él se sentía bien.
"Espero que con este tratado el futuro que deseamos crear para dichas almas se lleve a cabo ¿No lo cree?"
"Hai Gensai-san… Es el ideal por el que lucho fervientemente… Aunque en el pasado haya cometido errores deseo enmendarlos y dar más de lo que realmente puedo llegar a pensar… Pienso que, ya estuvo suficiente de tanta guerra"
"Me alegra saber que alguien como usted piense así y creo que…" tomo un sorbo de su copa y sonrió nuevamente por la ventana "tener a alguien como ella a su lado, le hará recordar constantemente por lo que lucha… Es una muestra de que el mundo aún guarda bondad entre su gente"
"¿A qué se refiere?" Giro cuidadosamente a Gensai quien relajaba sus hombros y cambio su semblante a uno más pesado.
"Kaoru Kamiya… Nunca pensé volver a verla" Los ojos de Kenshin se abrieron en par al escuchar las palabras que salían de la boca del hombre "Es horrible lo que le paso a su madre, una pequeña como ella no debió experimentar algo como la pérdida de su propia madre"
"Usted… ¿Conoce a Kaoru?"
"Hai, debo decir que se mantiene muy joven pero… Es la viva imagen de su madre, creo que…" camino hasta la mesa y bajando su copa reviso entre los pliegues de su traje, Kenshin solo observaba con cuidado cada movimiento memorizándolo. Cuando vio que el hombre sacaba una libreta y de ella una fotografía fue que todo empezó a andar más lento "La madre de Kaoru fue paciente de mi esposa, sufría una enfermedad incurable. Mi hija solía pasar ciertos días para hacerle compañía a Kaoru que nunca abandonaba el asiento donde su padre la dejaba. Aunque estaba muy pequeña Kaoru fue una niña muy obediente para con su padre…" Estiro la fotografía a Kenshin y pudo notar una mujer de ojos azules con un pañuelo en su cabeza, siendo acompañado por un par de mujeres y una niña en su regazo con los mismos ojos "Koshijiro siempre fue un hombre estricto pero amoroso… Siempre temí por la seguridad de Kaoru cuando supe que su esposa había muerto" Kenshin apretó sus puños y desvió la mirada de la fotografía para posarla en la ventana.
"Ella sé que no se acordará de mí y es mejor así, aquella etapa de su vida no es una herida que me gustaría que un alma como ella volviera a revivir" Kenshin solo bufaba por dentro ante la ironía de las palabras, desde ese punto la vida de Kaoru nunca sería la misma. Realmente "Me alegra saber que, alguien como usted la encontró Himura-san y le otorgo esa felicidad que por mucho tiempo quizás estuvo perdida"
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"¡Waaaa Kaoru-sama! Te extrañe. No vuelvas a irte tanto tempo" Ya habían pasado varios minutos desde que habían llegado a Japón y la chica pequeña no se despegaba de la joven. Kaoru se dejaba abrazar por su amiga tratando de ocultar su dolor, mientras que el resto solo veía la escena con algo de nerviosismo por la misma situación.
"Hai Misao-chan. Ya estoy aquí… Pero, por favor… No me dejas respirar" Hablo con suavidad pero supo que eso sería suficiente para hacer que Misao se despegara. Kenshin tomo esta oportunidad para acercarse a la joven y posar con suavidad una mano en su espalda. Megumi noto esta acción y algo dentro de ella se movieron, noto como Sanosuke la miraba discretamente y ella acomodando su bata oculto lo que pasaba.
"Kaoru, antes que te retires a tu habitación, será mejor que Megumi te revise…"
"¡Ah! Hai, Kensh-"
"¿Ocurre algo con Kaoru-sama?" Todos habían acordado en que Misao quedaría a la oscuridad de dicha lesión al menos hasta tener seguridad que ya todo peligro había pasado, así evitar más preocupaciones y estrés. Megumi estaba mordiéndose la lengua por decirle a la chiquilla lo que pasaba solo porque su cuerpo se lo pedía ella sin saber que lo provocaba pero debía mantenerse profesional ante todo, no podía dejar que la incomodidad que Kaoru significaba para ella se notara.
"iie Misao, es solo de rutina"
"¿Entonces puedo ir contigo?"
"Preferiría que fueras al cuarto a prepararlo"
"Demo, Kaoru-sama yo quiero estar contigo" Se acercó y apoyo ambas manos sobre sus hombros haciendo que Misao la observara, Kenshin se hizo a un lado con suavidad sin despegar su mano de la espalda de Kaoru mientras que Kaoru solo sonreía. Los dientes de Megumi crujían en exasperación.
"Y lo estarás, después que me revisen… Además, deje un montón de obsequios para ti… Estoy segura que Shinomori-sama estará más que contento de mostrártelos" Kaoru solo con mirar al hombre de hielo hizo que asintiera y se acercara a Misao al mismo tiempo que ella se alejaba y era guiada por Kenshin. Noto como Sano le entrego unos paquetes a Aoshi y sonreía divertido ante la situación, ella solo quería gritar y no sabía el por qué. Ella nunca antes había tenido este sentimiento hacia alguien, no sabía que era pero ahora que veía a Kaoru algo en ella fervencia y quería explotar y escupirle en la cara.
"Megumi-sama" Megumi volvió a la realidad al ver que Kaoru estaba frente a ella "¿Se encuentra bien?"
Hipócrita, es una simple hipócrita.
Era lo único que podía pensar ante la pregunta de Kaoru, pero logro sonreír relajadamente y responderle de manera afirmativa.
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Kenshin se retiró justo en el momento en el que Kaoru y Megumi entraron en el laboratorio alegando que tenía unos asuntos que atender, se retiró con Sanosuke. Megumi se sentía aún más molesta, nunca en todo ese tiempo Himura Battousai había ido o acompañado a la pelinegra a un examen de rutina ¡Por kami! Inclusive lo habían hecho ahí mismo mientras la joven estaba haciendo sus exámenes. Kenshin desde el primer día la vio como un simple objeto ¿Qué había cambiado? Observo como Kaoru volvía del cuarto de cambio con una bata y se sentó tranquilamente en la camilla de observación. Saco un bolígrafo que contenía una linterna y agarrando aire nuevo se acercó a la joven.
"Cuéntame ¿Qué tal Italia?" Intento actuar lo más casualmente posible mientras la revisaba, soltando los nudos en su espalda noto la gran cortada que tenía en su espalda y era completamente horrible, eso le hizo recordar la nueva cicatriz que adornaba el hermoso rostro de Kenshin y por lo poco que supo fue que la estúpida frente a ella se atravesó para evitar que la espada alcanzara al pelirrojo hiriéndola de esa manera.
"Todos fueron muy amables conmigo, Italia es hermoso. Kenshin-sama y Sayo-sama me mostraron muchos lugares… Inclusive Sanosuke-san me llevo a conocer, aunque…. Estuve mucho tiempo en cama todo fue maravilloso…" Y así siguió hablando, Megumi dejo de escucharla al momento en el que escucho como Kaoru ya no le decía a Kenshin por su apellido, sino por su nombre ¿Qué había cambiado? ¿Por qué ella lo llamaba por su nombre? ¿Por qué Kenshin se mostraba tan atento con ella? Él solo se mostraba así de atento solo si…
No puede ser.
Observo a la chica que solo relataba los cuentos de lo que fue su viaje a Italia, se mostraba tan inocente y tan ingenua. Si claro. Esa era una de las fachadas que Kanryuu Takeda creo para Kaoru y así engañar al enemigo. Acerco su mano a los puntos para comprobar que cada puntada no dejará marca. Hicieron un trabajo limpio, no habría cicatrices horribles. Y eso, le hacía molestar aún más ¿Cómo es posible que Kenshin se fijara en alguien como ella? Esa chica de ojos azules lo único que tenia de atractivo eran sus ojos, el resto era un cuerpo infantil sin madurar. Para nada el estilo que Kenshin siempre buscaba. Su trasero, sus senos, su cuerpo era lo que él buscaba. No a una chiquilla como esta ¿Acaso Kaoru, realmente lo había logrado engatusar? Así es como había hecho que Kenshin Himura bajara la guardia ¿No es así? ¿No habría otra explicación del porque el comportamiento indiferente de Kenshin al verla a ella pasando a uno afectivo para con Kaoru? Tomo uno de los puntos de costura y tiro de ello con odio.
"¡Ah! Ese dolió un poco Megumi-sama" Alzo una ceja al ver como la chica respondía al dolor, Kaoru nunca se quejaba de las cosas que ella hacía, aun si dolían ella guardaba silencio y apretaba su labio inferior, volvió a tirar de otra costura haciendo que parte de la herida se abriera un poco. Kaoru dio un brinco de acto reflejo y se giró un poco "Por favor tenga más cuidado Megumi-sama, duele"
"¿Así que duele?"
"Hai…"
"Acaso cuando Ken-san te toca ¿no te duele?"
"Pues, no… Kenshin-sama nunca me ha tocado de manera brusca, ha sido muy atento conmigo a decir verdad"
"¿Desde cuándo lo llamas por su nombre?"
"Él me pidió que lo llamara por su nombre" Apretó su puño y con la mano con la que estaba atendiéndola hizo presión suave sobre la herida abierta. Kenshin también le había pedido a ella que la llamara por su nombre justo después de que cogieron por primera vez. La escucho quejarse y eso solo hizo que su juicio se nublara, y con el corazón ardiendo a millón no pudo reprimir los pensamientos.
"Y eso fue ¿Antes o después de que Kenshin te cogiera?"
"¿Eh?" Antes que pudiera decir algo más aplico más fuerza, y la escucho soltar un grito ahogado. Ella nunca era así pero solo oírla hablar le hacía ser una persona diferente. Kenshin era de ella, ella lo había creado, ella le había traído su carta de la victoria. No se burlarían de ella "Megumi-sama me hace daño"
"Apuesto que no le dices eso a Kenshin mientras te coge ¿no es así?"
"Megumi-sama… Yo nunca… Él es mi empleador"
"Y con más razón puede hacer lo que se le venga en gana contigo, porque eres un simple juguete para él" La tomo por las mejillas y la atrajo hacia ella sin alejar el dolor de su cuerpo.
"Él nunca haría eso. Kenshi— ¡Ah! deténgase" Apretó más sus dientes y eso solo causo que aplicará más fuerza. Megumi en su vida profesional había perdido ante alguien y ahora reconocía lo que sentía, era envidia. Envidia de una mujer que había pasado toda su vida en un laboratorio, siendo objeto de pruebas y eso, le molestaba aún más. Ajusto más su fuerza sobre su rostro y con el bolígrafo empezó a clavarlo en la zona abierta. Kaoru volvió a gritar. Ella solo veía rojo.
"Cállate. Capaz hasta con Kanryuu hacías lo mismo… Para obtener lo que quisieras"
"iie, lo tiene todo mal"
"Solo…"
"Onegai"
"…Eres…"
"Pare"
"…Un…"
"Ya basta"
"…Monstruo"
Todo se volvió negro por un momento, Megumi sintió un gran dolor en la parte trasera de su cabeza y al abrir los ojos pudo notar a Kaoru de pie con la mano extendida, y sus ojos vacíos. Pequeñas gotas corrían por la pierna de Kaoru y otras ya tocaban el suelo. No podía moverse y girando su cabeza pudo notar que estaba siendo pegada a la pared. Por primera vez en la noche pudo pensar en frio. Y noto su banda magnética reposando en la mesa, nunca la había tenido que usar porque Kaoru nunca mostraba aptitudes de atentar contra su vida, pero ahora estaba ahí. Presionándola contra la pared, más parecía no hacer nada más. Los ojos vacíos de Kaoru siempre eran algo a lo que siempre les tuvo temor, eran tan escalofriantes como los de Kenshin cuando se molestaba y ella había presionado ese botón al maltratarla. Observo los dedos de la pelinegra contraerse y ahí fue donde todo su peso volvió a la realidad de la gravedad y cayo de seco en el suelo.
La joven arma camino hasta la salida tambaleándose sin siquiera cambiarse. Y ya con la mente fría volvía a pensar, si Kenshin veía lo que ella había hecho con Kaoru, estaba seguro que la mataría. Trago saliva e hincada de rodillas se giró a Kaoru.
"Gomenasai"
La pelinegra se detuvo, pudo sentir la mirada de la misma sobre ella y ahí fue donde se inclinó, apretaba los puños pero si no lo hacía, todo será peor.
"Yo… No quería llegar tan lejos, no quería… No estuvo bien de mi parte"
Silencio.
Era todo lo que se escuchaba, apenas podía sentir su propio corazón y eso la estaba matando. Volvió a tragar saliva cuando sintió los suaves pasos de Kaoru, más cerca de ella. Y se atrevió a levantar la cabeza.
"Wakatta… Se lo que sientes Takani…" los ojos de Kaoru seguían vacíos, y estaba de cuclillas ahora mirándola a su altura. Noto como los dedos de Kaoru se posaban sobre su mentón y le sonrió "Se lo que Kenshin es para ti"
"… Yo…"
"Pero debes entender Takani que esa no es la manera correcta de actuar… Porque si me haces daño a mí… Yo no te perdonare, sin importar que tengas una banda, o que seas amiga de Kanryuu-sama…" Se puso de pie y camino a la camilla volviendo a sentarse, Megumi estaba de rodillas, las podía sentir temblar y poco a poco iba ganando la fuerza para ponerse de pie.
"Te destruiré Megumi Takani… Y de la peor manera… Así que, intentemos llevarnos nuevamente bien… Después de todo, me caes muy bien" Megumi estaba ya de pie cuando, asintió a la amenaza de Kaoru. Sintió una gota de sudor recorrer su columna cuando Kaoru se volvió a girar y eran los dulces ojos azules quienes la veían, como si nada hubiera pasado. Se acercó y acomodándose su bata y parte de su cabello. Actuó como si nada.
"Será mejor cerrar esta herida, no queremos que se infecte"
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Voluptuoso cuerpo vibraba ante cada estocada, el sudor era prominente, el aire se habia vuelto más denso. Así como las respiraciones ya parecían entrecortarse y mezclarse con el sonido de dos cuerpos colisionando, creando una sonata en donde solo la carne era el instrumento principal acompañado por un compás de placer y lujuria. Los cabellos negros se adherían a la piel blanca y perfumada en olor a sexo. Mientras que unos dientes casi afilados se enterraban en el hombro desnudo de la misma. Ojos ámbares miraban con entretenimiento al cuerpo bajo su dominio y tomándola por la cadera la pego más duro contra una pared. Afincando sus uñas y dientes al mismo tiempo que profundizaba su estocada y aquella espalda se arqueaba de manera atlética.
"¡Ah! Ken-san... Ahí..." era lo único que podía susurrar aquella mujer bajo el hechizo del dueño de ese nombre. Battousai no nada más le gustaba dominar en el campo de batalla, le gustaba el poder ante todos los sentidos. Incluyendo en el sexual, el sabía lo que esa mujer le causaba y por eso le gustaba poder más demostrar que podía dominarla y hacerla suplicar por más, hasta que ya sus piernas no pudieran responder.
"Vamos... Dime que deseas más, Megumi" Le susurro mientras apartaba un poco de cabello para poder tener mejor acceso al lóbulo de su oreja, y con un movimiento de lengua atrajo el mismo y lo mordisqueo. Causando un reflejo, que solo sus entrañas y su miembro podían sentir. Si, ese era uno de los puntos débiles de Megumi.
"Dame más por favor, te extrañe… Me... vuelves... Loca... Ken" Era lo único que podía pronunciar, sentía como sus pechos eran aplastados contra la pared y su respiración disminuía haciendo más difícil mantener una frase articulada en una sola. Sintió la mano del pelirrojo adherirse a su pecho derecho y estrujarlo con mano habilidosa, mientras su trasero se meneaba buscando que aquel pelirrojo la llenara, y le hiciera olvidar ese gran vacío. Cerró los ojos, quería olvidar. Y Kenshin era experto en ello, pero había algo diferente esta noche.
Había ido a buscar a Himura en plena madrugada tras varios intentos de dormir sobre su cama, y este la recibió con aire libidinoso. Sus intentos de dormir era opacados por una sonrisa, una simple sonrisa que hace mucho que no veía: La sonrisa de Sanosuke. Pocos sabían la historia entre Megumi y Sanosuke. Himura era uno de los que ignoraba el hecho, por supuesto. Pero los que sabían de ello, conocían lo que esa flama llameante había existido entre los dos, donde al principio fue un mero juego de placer ante la atracción sexual que había entre ambos, pronto evolución a una presencia más íntima, en donde se buscaba algo más serio. O eso era lo que Sanosuke quería, pero ella aún se negaba a ver esa realidad; más bien no quería aceptarla porque eso demostraría debilidad y ella se había forjado duramente a través de los años para estar donde estaba.
Siempre interpondrás tu trabajo, antes que tu felicidad. Y eso lo entiendo, si esa es tu felicidad yo estoy dispuesto a comprenderlo. Pero, no juegues con las emociones de los demás creyendo conocerlos Megumi.
Fue una de las oraciones que aun con el pasar de los años aún no ha salido de su cerebro ni su sistema, y ahora era una maldición que estaba constante cada vez que trabajaba. Ahí fue cuando ella, producto de su orgullo termino con Sanosuke. Aun podía recordar la mirada de Sanosuke romperse en un ceño fruncido, y pudo ver como algo en él, se oscureció. Pero aun así, ella no se acobardo por su decisión y acepto sus consecuencias. Consecuencias que poco a poco la iban a llevar a brazos de Kenshin Himura, y por el mismo despecho que ambos desconocían buscaron consuelo en los brazos del otro. Haciéndose algo rutinario. Kenshin la buscaba cuando había la palabra Tomoe de por medio, mientras que ella lo buscaba cuando su vacío se acentuaba.
Hoy su vacío era todavía peor. Desde el accidente con Kaoru el día que ella había vuelto, todo se había vuelto extraño. Kaoru actuaba como si nada ocurriera y la mente de Megumi no dejaba de estar tranquila, había empezado a usar la banda de protección que Takeda le había dando, solo en caso de necesitarla. A petición de Kenshin había obligado a la doctora a estar al lado de Kaoru mientras ella reponía fuerzas, así analizar que todo marchara bien con ella y poder seguir con la siguiente fase de su plan. Pero ver a Sanosuke sonreír como en aquel entonces cuando ellos empezaron a salir, hizo que algo en su sistema se retorciera. Y más si todo era producto de esa arma: Kaoru.
"Muy bien Kaoru, tu resistencia ha mejorado considerablemente" hablaba Megumi tranquilamente mientras caminaba al lado de la pelos azabache "Este entrenamiento a ayudado increíblemente a tus reflejos y velocidades, Kanryu estará muy feliz de leer los nuevos resultados. Pronto estarás como nueva y podrás volver a entrenar"
"Gracias Megumi-sama. Yo también estoy muy feliz con los resultados" hablaba la joven de ojos azules mientras se alisaba el kimono en muestra de timidez "Deseo volver a mi entrenamiento cuanto antes, Sanosuke-san y Okita me esperan y yo deseo dar lo mejor de mí para con Kenshin-sama" Megumi sintió un nudo al escuchar como Kaoru se refería a Sanosuke, ni siquiera con Kanryu con tantos años a su lado ha cambiado a un honorifico tan íntimo. Antes de que Megumi pidiera hacer un comentario al respeto escucho un grito en forma de saludo.
"¡Oi! Jou-chan aquí estas, te estuve buscando" un alto hombre con cabello revoltoso, vistiendo una bandana roja y un traje liso formal en color blanco se acercó, al estar frente a las féminas metió las manos en sus bolsillos y le dio un saludo de cortesía a Megumi y le regalo una sonrisa a Kaoru "¿Y cómo salieron los resultados de hoy?"
"Ohayou Sanosuke-san, todo salió muy bien. Muchas gracias por tu atención" Se inclinó de manera respetuosa, Sano se sobresaltó y puso una mano detrás de su nuca, sonrojándose levemente. Cosa que no pasó desapercibida para Megumi, entre cerro los ojos levemente pero mantuvo una postura neutral.
"iie Kaoru, eres rápida recuperándote en poco tiempo estarás como nueva. Que te parece si en vez de inclinarme me regalas una sonrisa tuya ¿eh? Como esas que le regalas a tu amiga Misao. Esas me gustan más" Se relajó mientras hablaba, hasta esbozar una sonrisa. Una sonrisa que Megumi conocía mucho. Una sonrisa que el también solía darle a ella. Sus puños por acto reflejo se cerraron mientras miraba de reojo a la chica a su lado, que volvía a ponerse erguida y mientras analizaba sus palabras y sin pensarlo mucho le soltó una sonrisa. Sanosuke sonrió, mientras se ponía al lado de Kaoru y pasaba un brazo por el hombro de Kaoru "¿Ves? Esa sonrisa es mucho mejor como agradecimiento, te hace ver más hermosa de lo que ya eres Jou-chan"
Tras eso mismo el mismo Sanosuke le había dicho que la estaba buscando no nada más para preguntarle cómo le había ido, sino para darle un regalo que había olvidado darle de Italia. Había descubierto que el color favorito de Kaoru eran los tonos pasteles, y por ende había decidido regalarle un pañuelo que pudiera usar con sus kimonos y combinaba con el color de sus ojos. Kaoru se había puesto completamente feliz por tal acción, y aunque al principio se había negado a aceptar dicho regalo a causa de lo que ella decía: era una simple arma. Lo acepto, e inclusive se lo puso en ese mismo instante. Y nuevamente estaba ahí, esa sonrisa.
"Agh..." Esta simple acción la trajo vuelta a la realidad, y poco tiempo paso para darse cuenta que Kenshin, había acabado, desplomándose en la cama. Dejando a Megumi apoyada contra la pared, aun intentando descifrar que había pasado "Deberías ir a limpiarte" Le aconsejo Kenshin, ella solo asintió aun lenta con todo y camino hasta el baño. Fue en el momento en el que salía de la ducha, y limpio el espejo de lo ahumado que había quedado fue que vio su reflejo. Ella estaba vacía por dentro, y ahí cayó en cuenta. Que este tipo de encuentros ya no la llenarían. Ella deseaba más. Agacho un poco su cabeza mirando al lavabo ¿Cuantas veces tendría que haberse acostado con alguien para darse cuenta que ese vacío no podía se llenado? Quizás... No, no, eso no hubiera pasado si ella no hubiera visto esa sonrisa en Sanosuke, eso la hizo pensar en que Kaoru no solo había ganado el afecto de todos sino que inclusive ahora Sanosuke caía por ella. Si ella no se hubiera dado cuenta ella hubiera seguido disfrutando del sexo con Kenshin que tanto la enloquecía si la sonrisa de Sanosuke no estuviera ahí, él no debe volver a sonreír. Subió la mirada, para ver un reflejo que nunca antes había visto ¿Que era? Su mente solo volvía a la sonrisa de Sanosuke y de ahí saltaba a su pasado, para luego volver a la misma y finalmente recaer en una nueva imagen: Kaoru. Otra vez el reflejo estaba en sus ojos ¿Que era? Apretó sus labios y se acomodó mejor la toalla que tenía rodeándola. Ella no estaría sintiéndose así, si Kaoru nunca hubiera llegado. Se volvió a poner la banda que usaba para protección, ahora no dormía sin ella. Por miedo. Por precaución.
Se giró y salió del baño, observo a Kenshin mirando unos documentos casi sentado en su cama, y se acercó sentándose en la misma por igual. Pudo notar que archivos estaba observando, se trataba de desempeño de aquella arma y como habían subido los niveles de rendimiento y resistencia de la misma.
"Veo que la persistencia de aquella pequeña ave por fin está rindiendo frutos ¿No lo crees Megumi?" Los cabellos negros, sin ningún pudor se quitó la toalla y se puso la bata con la que había llegado a esa habitación, tomando un peine y empezando a cepillar su cabello. Ella solo respondió un Sí. La odiaba. Odiaba lo que Kaoru ahora había hecho de ella. Volvió a mirar la banda. Le tenía miedo, le tenía miedo a un arma que ella misma podía destruir y sobre todo odiaba a esa arma por el efecto que causaba en las personas. Sentía un golpe en el pecho cada vez que Kenshin hablaba de esa arma, ella no era humana. En cambio ella sí.
"Quizás debamos presionarla un poco más Ken-san ¿No te parece?" Hablo sin pensarlo.
"Me refiero, si la presionamos en su entrenamiento podrás tener resultados más rápidos"
"¿Crees que sea conveniente? Aun no se termina de recuperar"
"Si" No. Su mente pensaba "Si la presionamos pronto tu pequeña ave podrá volar, y podremos llevar a cabo el plan contra Makoto"
"¿Que tramas Megumi?" Bajo los archivos que tenía en mano y miro fijamente a Megumi, rápidamente pudo notar un brillo más dorado sobre sus ojos. Ella conocía ese dorado. Trago.
"Nada Ken-san, solo pienso que... Podemos obtener mejores resultados"
"¿Poniéndola cuando no está completamente recuperada?"
"¿Acaso ahora te preocupa su seguridad?"
"Si ella no está bien no podrá serme útil Megumi"
"Podemos realizar una operación y cortar sus nervios del dolor, así no sentirá nada"
"Eso es jugar con fuego Megumi y lo sabes. Ni tu misma actuarias de manera tan irracional" paso la mano por sus cabellos. Ella bajo el peine.
"¿Acaso no quieres derrotar a Shishio?"
"Claro que quiero Megumi, pero hacer algo de manera tan irracional no es lo correcto. No estoy en la posición donde estoy por apresurar las cosas"
"Pero tampoco estarás mas adelante si sigues actuando tan lentamente ¿Acaso tienes mie-" Antes de poder terminar la oración sintió unas manos tomar su cuello y apretarlo. Así como noto que ya no se encontraba en la cama sino en el piso, boca arriba, siendo observaba fijamente por Ken... No, ese era Battousai.
"Nunca cuestiones mis métodos Takani, sabes bien que la posición en donde estas puede ser removida fácilmente si así lo deseo. Creo que quiero o mejor dicho debería decir que quien tiene miedo, eres tu... ¿Te sientes desplazada por el proyecto de tu socio acaso? ¿Que estás buscando tan desesperadamente la manera de como deshacerte de él?" Afinco más sus dedos sobre el cuello de Megumi y acerco sus labios a su oído "O es que tienes miedo que Sanosuke empiece a interesarse en otra persona... Aunque esta sea un arma" Megumi abrió los ojos ante la frase dicha.
"¿Que?"
"No creas que no sé lo que paso entre tú y Sano, Takani" se levantó y camino hasta su área de licores, donde destapo su mejor trago de whisky. La miro de reojo mientras ella seguía en el suelo "Se todo lo que paso entre tú y Sanosuke. Nada pasa bajo mis narices sin que yo lo sepa. Y no me molesta, pero ahora. Tu mente parece nublarse" Camino hasta la cama, y se sentó con trago en mano. Megumi se sentó en el suelo, cubriéndose lo que había sido destapado. Esta vez, escuchando las palabras de Kenshin no se sentía sensual, se sentía sucia "Siempre me has servido fielmente Megumi, inclusive en la cama. Un gran cuerpo que me calienta fácilmente pero solo eso, un cuerpo. Si piensas que por el hecho de que follamos como animales podrás tener el mínimo dominio sobre mí como para influenciar en mis decisiones... Estas muy equivocada"
"Yo nunca..." No podía siguiera hablar.
"¿Nunca qué? No me vengas con ingenuidades Megumi, puedo notar en tus ojos lo que sientes cuanto te cojo. Te sientes poderosa, porque crees tener poder sobre mi pensando en algún punto que con esto... Podrías olvidar a Sanosuke, para siempre y que yo, me conformaría contigo" Tomo un trago y volvió a tomar los archivos "Y esa mirada que tienes ahorita mismo, es lo que se siente cuando tienes una amenaza. Te sientes amenazada" Se inclinó para poder mirarla mejor, su dorado había disminuido "Pero te lo diré claramente, si piensas que permitiré que le pongas un dedo encima a Kaoru o inclusive si me llego a enterar que estas intentando interferir en mis planes, hare que te corten el cuello cuando menos lo pienses"
"¿Por qué la defiendes? Ella es una simple arma Kenshin. Nada más" se aferró a su bata, lo miro por un momento y al sentir que no había una respuesta, abrió un poco los ojos "Tú crees que ella es humana ¿No es así?" Se puso rápidamente de pie y miraba incrédula a Kenshin, este volvió a poner los archivos a un lado "Es un arma, un monstruo creado en un laboratorio Kenshin, el hecho que sonría, llore, se preocupe y demás, no elimina no que es ella"
"Vete..."
"¿Eh?"
"Que puedes retirarme Megumi, ya no requiero de tus servicios" Se puso de pie y presiono el botón que abría la puerta "Creí conocerte mejor. No pido que cuestiones mis acciones pero tu más que nadie sabes que inclusive lo más cruel jamás creado, puede venir de lo más puro que jamás existió. Tus ideales de poder siempre fueron lo que me atrajeron, tu más gran logro, hizo que derrotáramos a toda una nación sin el uso de armas nucleares. Lo deje pasar aquella vez porque vi más allá de eso. Pero ahora veo, que piensas igual como aquellos que solo buscan poder para sí mismo. Como Makoto Shishio" Megumi dio un respingo ante lo que escuchaba, pudo notar un cambio de color en los ojos de Kenshin ¿un leve azul? Nunca había escuchado a Kenshin hablar de tal manera.
Camino hasta la puerta ¿Que habrá pasado en Italia para que el hablara de esta manera? Solo sabía una cosa y una cosa era seguro. Kenshin pagaría por humillarla de esa manera. Ella era Una Takani. Con cabeza en alto salió de la habitación. Recordando que ella había perdido esa batalla pero, eso no significaría que perdería la guerra.
Ella misma había hecho que Kenshin llegará hasta donde está, ella misma podría tumbarlo muy fácilmente solo necesitaba derribar a su pieza estrella y a partir de mañana, gustosa lo haría. Sonrió con satisfacción y camino hasta su habitación siendo la luna media su única cómplice.
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Wow, de verdad que este capitulo esta algo largo pero se los debo debido a la falta de actualizacion, me disculpo con grandeza por lo mismo. Ando en mucho desde hace un par de meses y entre viajando, trabajando y mi ocio se me paso actualizar. Habian detalles en este capitulo que me costaban conectar y concretar espero les haya gustado. Aun cuando se enfoco en parte con Megumi, es importante para entender gran parte de la historia. Ella conoce muchos secretos que ni el propio Kenshin ha logrado destapar.
REVIEWS:
Serena: La percepcion sobre Kaoru ira cambiando poco a poco, habra otros que aun la consideren el arma que creen que es, mientras que habra otros que empiecen o ya la ven como otra cosa, creeme a mi tambien me molesta que le digan asi pero hay que usarlo poco a poco para que la misma Kaoru vaya forjando carácter. Espero este capitulo te haya gustado.
Parajitoazul: Algo especial realmente se esta llevando a cabo! Sayo es una buena persona y esta más que claro que existen pocas personas como ella. Espero te haya gustado este capitulo. No hubo mucho de pareja pero si conflicto de pasiones hahahaha.
HeavenlyEve: No, no ha cambiado su opinion. Ella tal como ocurrio con Kenshin no la juzgo de tal manera, pronto veremos más de Sayo y la relacion con Kaoru.
Lica: Uff como siempre tus Reviews amandolos, lamento la tardanza con este ultimo cap. Bastante tarde espero lo largo del mismo compense. El momento de Misao y Aoshi tambien adore escribirlo pienso que su relacion aun cuando este en segundo plano sera algo my lindo de escribir. Me alegra que te hayan gustado mis momentos. Y si poco a poco el lazo empieza a formarse, aun queda el factor de aprender a sentirse completamente comodo con el otro pero ese paso se dará rapido cuando empiecen a darse cuenta que hay otros sentimientos involucrados. Se que es triste que Sano no quede con Kao pero hay que entender que es algo necesario para que otra relacion se de, como quien dice el empujon requerido para llevar y aclarar sentimientos. Shogo, si te digo. No se quedara tranquilo hahahaha xP Y te sigo con Una falsa realidad! No he dejado mi review como se debe porque leo desde el cel y desde ahí es una lata! Espero te haya gustado este episodio! Hehehehe xP Larguito pero informativo
Bueno, espero sus reviews recuerden siempre dejar: lo que amaron, lo que les gusto, lo que no les gusto. Nos vemos pronto.
