Buenas. Como dije tardare en recrear y proyectarme de manera elaborada los capítulos xD sí, me proyecto mucho en muchas cosas al punto de que no dejo de pensar en nada.

Pero bueno, ya actualice. Espero que les agrade. Gracias Yahab c: por este review, me da gusto que te agrade y veas potencial en esta historia. Y también gracias a ti ZeekLaerers por pasarte a leer un poco esta historia c: Tratare de ser más descriptiva en el ambiente. A veces no lo hago mucho y deberían por que algunas personas les gusta leer el ambiente para recrearlo en su mente. También quería comentar de que sí, como dices ZeekLaerers, diste en el blanco con la maldición xD No por nada elegí el pasado de Ocarina of time… tengo muchas teorías y otras que se basan en las que ya están hechas. Muchas sobre las ruinas del pico nevado, la maldición del Héroe del tiempo… y otras cosas que no debo mencionar porque sería dar un spoiler c:

De nuevo IMPORTANTE; aclaro en cada episodio:

-Negritas, importante
-Cursiva en flash back y empieza después de una línea horizontal. Termina con párrafo en negritas y otra línea horizontal.
-Cursiva en los diálogos es pensamiento.
-Las palabras que no se entiendan o algo que se aclare si no se comprende llevara un (*) y lo responderé al final


"¡Por Hyrule!: El retorno de la obscuridad"
Por: Aoiha-Hylian

Capítulo II: El secreto del bosque

La bondadosa e intrépida hylian princesa de Hyrule, Zelda, y el grandioso joven primer caballero, Link, se encontraban en dirección hacia la ciudadela del extraordinario pasado. Al llegar supusieron que alguien los juzgaría a fondo por su vestimenta, lo cual les traería problemas muy grandes. Sin embargo, al mirar curiosos a su alrededor, nadie se encontraba vagando en las calles. Era como un pueblo fantasma, opacado por todos lados.

El calor del verano era intenso y ambos comenzaban a sudar. Al caminar por las calles de la ciudadela deshabitada se dieron cuenta de muchas cosas.

Las casas se encontraban quemadas, algunos techos se encontraban rotos, las puertas derribadas e incluso muchas no tenían siquiera una puerta. Las ventanas rotas, el suelo incluso estaba quebrado en partes. Al echar más a fondo una mirada, Zelda analizó cada una de las marcas en los hogares a su alrededor; se percató de que esta era una escena de trágica y desolada. Se podía ver a simple vista el dolor de la guerra y la tristeza de sus pérdidas. Zelda muy en el fondo tenía miedo, miedo de que ese panorama fuera el de su reino en el futuro, que era su propio presente.

Link también comenzó a analizar el panorama. Las macetas que se encontraban alrededor, que alguna vez contuvieron hermosas flores,ahora estaban llenas de maleza y cenizas.

-Vaya… la escena está hecha un asco. Ni siquiera se puede comparar con el día en que el castillo explotó – Dijo Link rascando su mejilla algo nervioso. Sin darse cuenta, la bella princesa miró algo desanimada cuando se mencionó lo de su castillo – ¡Ah! Zelda, algo que no me quedo claro… es que Link – Pensó un segundo mientras ambos sonreían un poco por lo extraño que podía llegarles a sonar – Bueno, mi otro yo… dijo que había escondido lo demás fuera de Hyrule, eso significa que, ¿cada uno de los fragmentos de los libros estarán en lugares donde estuve? Claro, supongo que todos menos el cielo y el reino crepuscular.

Una gran pregunta había formulado el joven, ¿se referiría a cada una de las partes donde se había encontrado en el presente? Una cosa sabía, regresarían a Hyrule con el libro y todo terminaría.

-Yo creo en ello, Link. Tu pregunta realmente me hizo cuestionarme dónde serían exactamente las ubicaciones de cada fragmento, supongo que tu "yo" del pasado cuidadosamente escogió lugares donde sólo tú sabrías del paradero… como si supiera que esto pasaría y el destino fuera inevitable.

No era casualidad que de repente comenzara algo como esto… pero si, era verdad, lo inusual siempre le pasa a la gente con rutina, y la rutina desaparece para dar un buen toque emocionante y con sazón a la gris vida de una persona. Aunque la situación no daba nada de gracia.

-Bueno, eso puede ser cierto o también puedes estar equivocada. Sé bien que una de esas partes está en el fuerte del Pico Nevado y que otro está en Arbiter's Grounds, pero es muy peligroso para ti, Zelda – Link la tomó de una mano y la miró a los ojos – Me preocupa que te hagas daño en esos peligrosos lugares, aunque no hay más opción, y después de pensarlo no sé dónde más pueda encontrarse. No soy tan bueno con ese tipo de misterios, además es Hylian antiguo y la única persona que ahora mismo podría traducirlo eres tú… Con los lugares que ahora se me ocurren llevaríamos cinco, por supuesto.

-No te preocupes por mí – La joven doncella tomó las manos de Link y se las acercó cuidadosamente – Link, en este momento lo más importante es el libro, de ser necesario serás el único que regrese, no importa nada más.

Link la abrazó fuertemente, como si no fuese el mismo – No vuelvas a decir eso, Zelda – percatado de su repentino atrevimiento, sonrojado y totalmente avergonzado, se apartó rápidamente –N-No vuelvas a decir eso Zelda, el libro es secundario a comparar mi deber contigo, ¿entiendes? Hice un juramento de protegerte de cualquier circunstancia, no importa cual fuese, cuan peligrosa resulte, eres mi prioridad y ahora que lo pienso mejor, es mi destino cuidarte –

Zelda negó con la cabeza. Lo abrazó fuertemente, estrujándolo, respirando cerca de su oreja. Esbozo una sonrisa interna mientras miraba con fulgor sus sueños esperanzados por la valentía del héroe con el que en ese momento trataba de reconfortarse a sí misma.

-Link, sabes bien que como reina puedo hacer un juramento contigo de tener al libro como prioridad, ¿entiendes? Es para el bien del reino – Se separaron y ella le tomó su mano derecha con las suyas. De nuevo un rubor apareció sobre las mejillas del rubio cenizo.

Link no se aguantó más las ganas mientras con una expresión llena de nervios y una mirada segura le dijo – ¡Al diablo con que seas reina, eres un ser preciado para mí!– Link negó con la cabeza al pensar las cosas malas que podrían ocurrirle a Zelda.

Lo último había escapado de su boca sin que este quisiera, su tono de piel estaba rojo y Zelda tenía una mirada apacible y feliz, dentro de sí había una gran calidez al haberlo escuchado decirle aquello, esas dulces palabras que se escuchaban totalmente honestas, e igual que el otro estaba sonrojada sin saber por qué.

–Lo que quiero decir es que eres una amiga muy importante y muy apreciada por mí, y perderte es un riesgo que no deseo correr. Ya lo he pasado… dos veces – Recordó cuando pensó que su deber de protegerla había fracasado en el momento en el que Zelda le dio su último aliento a Midna. Posteriormente cuando la princesa del crepúsculo regreso para no volver jamás.

Zelda, al escuchar lo último detenidamente pensó… ¿Dos? Hablando de Midna claramente y la segunda podría ser la chica de nombre Ilia, no podía estar más equivocada con respecto a la segunda.

Sin más asintió con la cabeza –No estoy de acuerdo… Pero te prometo que me cuidaré y no me apartaré de ti en ningún instante – Zelda miró a la salida de la ciudadela, la cual también estaba deteriorada – Entonces debemos apresurarnos y salir de aquí, hacia las primeras partes del libro.

Link frunció el ceño por la necedad de la doncella, pero cedió finalmente al no ver otra alternativa para mantenerla a salvo –El único inconveniente es el transporte… debimos traer a Epona.

El joven héroe buscaba alguna medida para poder transportarse a la reina y a él. Miró a su alrededor y luego notó que un caballo parecido a su Epona se encontraba en la entrada de la ciudadela – Hey… sé que robar está mal, pero es necesario esta vez… tan sólo esta vez – Con cuidado se acercó y luego relinchó un poco, pero no tardó mucho hasta que el caballo, que terminó siendo una yegua, dejó que la tomaran de la crin – Eh… eres una chica… como mi Epona.

La yegua lo empujó con la cabeza en señal amistosa. Sin perder más el tiempo, Link subió en la yegua y luego ayudó a Zelda.

-Bueno, es hora de irnos... Epona… - El joven rubio del pasado estaba llegando a penas, mientras que el héroe y la princesa del futuro ya estaban fuera de la ciudadela – ¿A dónde se fue esa yegua? – Se cruzó de brazos molesto por la inoportuna desaparición de su amiga – ¡OH NO! ¡LOS MAPAS! –Salió presuroso hacia el campo donde ahora los nuevos elegidos se encontraba aunque este fue seguido por alguien más.

Los descendientes del héroe y la princesa iban a trote veloz hacia su primer objetivo que era el bosque de Farone, el cual no quedaba lejos, pero tampoco quedaba cerca de la ciudadela, al menos no de la misma.

-Vaya, todo es diferente en este lugar, de verdad – Dijo con voz cortada la joven reina.

-Comparado con nuestro tiempo, esto es pequeño. Los campos de Hyrule en nuestro presente son casi como dos o tres veces más grandes – Dice mirando un mapa, la princesa también decide explorarlos y como Link dice, es verdad que los campos son más grandes en el futuro que en el pasado.

Rondándole la cabeza esa cuestión de quién sería el otro ser preciado se aventuró a preguntar, aunque indirectamente – ¿Sabes?… nunca me platicaste tu despedida, la de Ordon, seguro que un día antes te despidieron bien.

-No, no fue así, me fui en silencio. Su escolta apareció durante la madrugada, ¿recuerda? – Mientras platicaban, la hermosa brisa de verano pasaba por el rostro del joven héroe. Sus mejillas se enfriaban recordando ese día bipolar, triste, feliz…

Zelda reaccionó de forma muy extrañada – Pero… un día antes yo envié una carta…

Link quedo atónito, esa carta jamás le había llegado y luego pensó en Ilia… ella debió haberla ocultado.

La fallida declaración de la joven humana debió hacer que esta no quisiese que se fuera. Todo un día a su lado, fue tan egoísta que Link pensó con molestia, pero a la vez se calmó.

-Pues, creo que el correo nunca llegó… en fin… pues todo paso así…


Era de madrugada, mientras el joven rubio preparaba sus cosas para irse directo a Hyrule. Pero no iba sólo, la mismísima princesa había mandado un escolta por él. Link no sabía para qué pudiera ser de utilidad, además de ser caballero. Ya habían pasado cuatro meses después de la derrota de Ganondorf y el castillo estaba totalmente reconstruido.

Cuando Link preguntó el asunto de su llamada, los caballeros se negaron a contarle, uno de ellos dijo que no había dado motivos pero que era urgente su presencia ante la renombrada Reina Zelda.

Aunque Link realmente no tenía nada en contra, desde que las cosas andaban tranquilas, el joven de espíritu aventurero buscaba más peligros cada día, entrenaba duro en la Arboleda Sagrada y a menudo iba a las fuentes para pedir consejos a los espíritus. Ellos mencionaban que su tarea había terminado y que podía darse un descanso de sus intrépidas aventuras, también decían que en toda su vida como espíritus jamás vieron al héroe tan entusiasta por querer más aventura.

"Querida Ilia,

Mi alma… refleja ferocidad, la cual en el otro mundo
era la forma de una bestia… el lobo del crepúsculo.
Ahora mismo me encuentro perdido, inmerso en
pensamientos desesperados, dolorosos. Ya no hay
nada que cure este dolor en mi corazón, el dolor de
perder a una muy preciada amiga… el dolor de encontrar
la verdad sobre mis padres, los cuales fallecieron.

Ilia, sé bien que hemos sido los mejores amigos, pero
no puedo quedarme donde no pertenezco… Mi deber
está con Hyrule junto a su majestad, Zelda, y protegerla
de todo peligro… lo siento. Y aún más me disculpo por
anoche. No quise lastimar tus sentimientos.

Hace tiempo sentía algo por ti, pero me equivoqué, lo
único que sentía por ti era amor fraternal. Te amé, pero
sólo como una hermana.

Ilia, aun te amo, como mi mejor amiga, mi hermana
mi compañera… Jamás te olvidaré…
No te olvides nunca de las cosas
que pasamos…

Sinceramente, Link"

Después de escribir la carta, alistó a Epona y sus cosas mientras se dirigía a la casa de Ilia –Listo, demasiadas vueltas a un asunto… – Link tomó la carta y la colocó dentro del buzón del alcalde, mientras se alejaba con los guardias.

Irse de su "hogar" dolía, aunque realmente su familia había sido Hylian. Refugiados de la guerra de hace 100 años por la disputa Gerudo y Hyliana.

Los campos traían recuerdos muy tristes, recuerdos felices, recuerdos amargos, simplemente una mirada a su pasado.

-Tal vez… no debería volver a Ordon, ni siquiera de visita, señor – Dijo uno de los soldados, que se había percatado de los sentimientos del joven.

-¿Eh? – Fue lo único que dijo hasta que miró el paisaje y luego hacia atrás – Sí… tal vez tienes razón, soldado – Link sonrió un poco, echo atrás su cabellera rubia, esta vez no tenía puestos sus ropajes, sino un pantalón casual, botas, una camiseta de manga larga y sobre esta un suéter, pues era época invernal – O tal vez debería regresar tan sólo a ver de cerca a mis seres amados, porque después de todo estar triste es algo por lo que todos pasamos… pero no es algo de lo que deba esconderme u olvidar.

El soldado no dijo más, quedó quieto ante lo dicho por el rubio. Link no sería capaz de abandonarlos así como así, él tenía planeado ir de vez en cuando a ver a los que fueron su familia.

Las horas pasaron, el castillo estaba a 3 horas a caballo en trote lento, 2 a trote veloz.

El amanecer comenzaba a presentarse en el hermoso campo de Hyrule, las montañas se iluminaban, alrededor había poca nieve y losárboles estaban sin hojas. Los rayos del sol pegaban justamente en la cara del joven. Este abría los ojos lentamente hasta ver el nuevo y maravilloso castillo a lo lejos, pues era vistoso. Los techos de cada puntiaguda torre eran rojos, cubiertos de nieve, y lo demás casi parecido al antiguo. Sobre ellos banderas azul rey con algún símbolo en dorado que no se alcanzaba a apreciar con claridad.

Ante la entrada del Este había muchos trabajadores, extendiéndose. Donde había un mirador al puente y lago Hylia también estaba reconstruyéndose, sería un desperdicio que solo fuese una ruina; pensaban muchos, incluyendo a Link.

El grupo de soldados y el joven entraron y todo el pueblo recibió al muchacho muy gratamente. Los jóvenes lo admiraban, por su valentía y destreza, las doncellas le hacían ojos pícaros, una que otra le lanzaba el pañuelo y otras un beso de forma muy atrevida. Todo esto hacía sentir incómodo al pobre héroe, simplemente no estaba acostumbrado al trato.

Otros más que eran amigos de Link le miraban orgullosos, Telma y el grupo que lo conformaban Ashei, Shad y Auru, ya que Rusl se encontraba en Ordon.

También una vieja amiga, Agitha, ella sonreía alegremente mientras soltaba unas mariposas de colores obscuros muy hermosas al aire y Link las miraba con una ligera sonrisa, entre labios la princesa de los insectos dijo – "No estés triste, mi amigo saltamontes" Y luego se fue a su "castillo".

-"Rayos… en serio son muchas personas"– Dijo dentro de sí mientras admiraba la ciudadela. Tras voltear hacia la entrada se encontraba ella, la ahora reina, la soberana de Hyrule, esperando a su fiel caballero, héroe del crepúsculo y la luz.

Un golpe dentro de su cabeza hizo eco, quedaba embobado viendo el nuevo y coqueto vestido que llevaba. Un escote atrevido, de hombro a hombro y mangas largas. El material precia bastante abrigador, de terciopelo en color rojo con algunos tocados en la tela del símbolo de la familia real, los bordes de las mangas y el dobladillo del vestido tenían un color dorado. El cabello lo tenía completamente desamarrado, sin los listones ni la trenza, simplemente suelto y parecía más largo, con su corona y algo de maquillaje. El largo del vestido era igual que el que tenía antes. Una sonrisa se dibujó en el rostro de la doncella al ver la cara de tonto que ponía su invitado, aunque ella no entendía el por qué.

-Mi señor… Link – Hizo una reverencia – Espero que este recibimiento por parte de mi pueblo no le sea incómodo – La suave voz hechizaba al joven, luego de unos segundos reaccinó y pudo contestar.

-En absoluto, mi reina – Nervioso, rascó su nuca un poco – Sólo estoy algo nervioso.

-Bueno, es común que alguien como usted esté acostumbrado a un trato normal, no uno especial como este, pero creo que debe acostumbrarse, Sir Link – Al escuchar esto… ese título, Link quedó impresionado, ser Sir era un honor completo – Pero no creas que es tu único nombramiento… por favor, sígueme – Link la siguió, llegaron hasta una habitación fuera del castillo y Zelda salió dejando a Link sólo con instrucciones.

-B-Bien… entonces debo cambiarme para ser nombrado… Mmm – Se miró así mismo, sintió que debía haber llegado con las ropas del héroe, pero por alguna torpe razón no lo hizo.

Pasaron unos minutos y por fin salió el joven, con una túnica verde igual a la suya, sin embargo también tenía una capa color rojo por fuera y negra por dentro, en la parte roja de la capa también tenía el símbolo de la familia real en dorado además de una hombrera de oro, botas nuevas y un gorro igual al suyo. Zelda lo miro con detenimiento, lucia tal como un caballero, hecho y derecho.

-Muy bien – Zelda tomó su espada y dijo lo siguiente – Por favor, arrodíllate, Link.

-Sí, su majestad – sin rezongar, el joven se agachó mientras Zelda pasaba la espada por cada hombro.

-Link, héroe del crepúsculo y Hyrule… Juras solemnemente proteger a tu país de todo mal, ¿por siempre y para siempre? ¿Sin traición ni mentiras o chantajes? – Pronunció Zelda ante todos.

-¡Lo juro! – Respondió el joven con voz firme y segura.

-Sobre ti cae la responsabilidad de serme fiel, de serle fiel a tu reina, a tu país, al pueblo… ¿Lo aceptas?

-¡Lo acepto! – Seguía nervioso, cerrando sus ojos y agachando su cabeza poniendo una mano tras la espalda y la otra flexionada hacia sí mismo sobre su pecho.

-Entonces – Zelda posa delicadamente la espada sobre su hombro izquierdo – Desde este momento serás nombrado Sir Link – La pone en el hombro derecho – Feroz caballero lobo héroe de Hyrule – Posa la espada sobre la cabeza de Link, con suavidad – Elegido por las diosas de esta tierra.

El pueblo comienza a celebrar, y Link solamente mira a todos algo nervioso. Sin habla, camina hacia la princesa.


-Es lo que recuerdo – su mirada no decayó, mucho menos entristeció – Es algo de lo que jamás me arrepentiré.

-Ciertamente – dice Zelda pasando a recordar lo del castillo – el castillo estuvo más cálido desde que llegaste y muchas cosas cambiaron dentro de mi propio entorno – sincera posó su cabeza sobre la espalda del joven – Te lo agradezco muchísimo, Link.

Al no saber cómo reaccionar, el joven sólo dejó que ella hiciera aquello. Dejó que la joven dama recostara su delicada cabeza sobre su espalda y esta a su vez lo tomase por la cintura para evitar provocarse una caída.

Un segundo bastó para darse cuenta de que el corazón del joven latía con rapidez. Zelda temió por su salud, se atrevió a preguntar.

-¿Sucede algo? – dijo inocentemente mientras separaba su cabeza de la espalda de Link.

-N-Ninguna novedad – contestó con tartamudez.

Por un largo lapso de tiempo hubo silencio y nada más que silencio. Casi llegaban hasta el bosque, no quedaba muy lejos. La princesa pensaba sobre el libro y Link sobre las reacciones que tenía de manera espontánea.

Por dos minutos y medio, la princesa observó el mapa hasta que se dio cuenta de una gran coincidencia.

-¡LINK! ¡Lo tengo! – Su ojos, como dos zarcos, se iluminaron al descubrir la sorpresa – ¡Mira este mapa! ¡Ven, bajemos!

Como ordenó, ambos bajaron. Tomaron el bonche de mapas que se encontraban en el caballo y comenzaron a unirlos.

-Hyrule – La soberana reconoció de inmediato el mapa de su reino futuro.

-Es… increíble – Link se levantó dando vueltas por todos lados – ¡Mira! No puedo creerlo es nuestro Hyrule… solamente que son pequeños fragmentos en cada mapa… Y todos tienen una marca, ¡debe ser donde se encuentran los fragmentos de los libros! – Zelda casi saltaba de la alegría, estaba sumamente feliz por todo lo que estaba sucediendo, su suerte cambiaba. Las cosas se suavizaban cada instante.

-Pero… princesa, no se terminó de marcar… sólo están el bosque, el dominio zora y el volcán de Eldin.

Analizaron el mapa un momento, Link pudo ver que el punto donde marcaba era cerca y lejos del bosque de Farone, era más profundo.

-Esto será de utilidad – Link miro a Zelda – Es perfecto, Zelda, te dije que yo sería un tonto con esto.

-Por supuesto que no, Link, tu atravesaste Hyrule entero. Midna solamente te ayudó un poco y no puedes mentirme porque estuve todo el tiempo junto a ustedes.

Link la miró con una sonrisa sincera mientras palmeaba la cabeza de la reina y ella se sentía extraña con su acción.

Al darse cuenta, Link dejó de hacerlo y luego se disculpó apenado, aunque Zelda no lo tomó a mal, simplemente sonrío.

-En fin, apresurémonos a ir por esa parte del… – La princesa no terminó, pues el trote de un caballo se escuchaba cerca y tras ese sonido un grito de joven que decía "¡Epona!" La yegua escuchaba atenta a la voz pues era su dueño.

Rápidamente tomaron los mapas y subieron a la yegua.


Cabalgaron hacia el bosque de Farone, el cual estaba complicadamente escondido entre un sitio llamado Lost Woods, y aun sabiendo los peligros que correrían, el valor del héroe brilló sobre el dorso de su mano.

Zelda quedó sorprendida por esa demostración de la Trifuerza. Había leído en viejos manuscritos que cuando la diosa viese en peligro a su portador de fuerza, esta le brindaría su apoyo con el poder que poseía, en este caso la ayuda fue de valor y coraje hacia su dueñopara proteger a Zelda y encontrar el fragmento del libro.

-¿Eso pasa a menudo? – Pregunta Zelda al joven.

-Pues… No realmente – contestó este llegando al límite donde dejarían a Epona esperando.

Bajaron ambos del caballo frente a una entrada la cual parecía el tronco de un árbol. Al entrar caminaron por un débil puente, y más adentro se encontraron con ruinas, ceniza y marcas de batalla.

Zelda quedó inquieta, su corazón frágil se sostuvo de la fortaleza del joven. Al ver todo sentía una dureza en el corazón y el dolor en su pecho no cesaba.

Una voz resonó en el lugar, una voz que Link sentía reconocer.

-Link… - Dijo una pequeña niña de ropas verdes, sorprendida por que parecía ser el mismo, pero no lo era y lo supo desde un instante.

-Ah… - Este no respondió nada, la niña era tan parecida a su amiga Ilia, y también la sentía como si fuese cercana.

-No, no eres Link, acaso es un truco o… - La pobre comenzó a sollozar en silencio – Desde que se fue… todo ha ido de mal en peor, el árbol Deku falleció y su poder dejó de residir en este bosque, la protección que tenía para todos se desvaneció, en verdad, esto es el final para mis hermanos y para mí – La pequeña cayó sobre el suelo, Link y Zelda corrieron y esta la sobrepuso en sus piernas

Pasaron unos minutos, la palma de la mano de Zelda comenzó a brillar y la pasó por su cabeza –Espero que estés mejor – Zelda la acarició en su hermosa cabellera verdosa.

-P-Princesa Zelda – tomó su mano y esta sonrió un poco ante ella.

-No te fuerces – comentó el rubio – deberías descansar un poco.

-Aunque t-te pareces a é-él… No eres el mismo – Tosió y miró al joven.

Ambos le miraron intensamente, se preguntaban el por qué sabía de más.

-M-Mi nombre e-es Saria… s-soy la p-protectora del bosque, me lo dijo el árbol Deku en mis sueños… La guerra nos destrozó, sin protección y sin defensas… fuimos arrasados.

La princesa Zelda se entristeció un poco al escucharla y acarició nuevamente su cabeza.

-Pero Link… él nos salvó, él lo hizo – esbozó una sonrisa – No sé qué pasa… no sé por qué no eres tú mismo, Link… ni usted, princesa. Sin embargo, puedo sentir que es lo que buscan… y eso lo encontrarán en el bosque… en el templo del bosque, así que es mejor se apresuren o será demasiado tarde – su última acción fue señalar un túnel que estaba casi al lado en lo alto.

-¡Saria! – De repente, el joven héroe de ese tiempo había aparecido y tan rápido como pudo tomó el cuerpo de su querida amiga y lo estrujó contra él – ¡Por favor, no me hagas esto! – Las lágrimas comenzaron a brotar sobre el rostro del joven, y luego volteo a un lado –Resiste…

Al ver a los dos, este se sorprendió al punto de quedarse inmóvil, no podía creerlo, ni un segundo.

-¡Vámonos! – Link tomó una mano de Zelda y corrió hacia donde les había indicado la pequeña.

-¿Eh? – La joven doncella corrió al lado de Link, este al ser brusco provocó que la princesa perdiese su coronilla. Esta volteó y el héroe de ese tiempo la miró, ambos se miraron curiosamente y no paraban de hacerlo, pero la inercia la hizo voltear a la realidad.

-El bosque es peligroso, puedo sentirlo. No se separe, princesa – comenta el muchacho y junto a ella cruzan el túnel.


Continuará

Bueno, después de un largo lapso de tiempo se me vinieron ideas a la cabeza n.n espero que les haya gustado, seguiré escribiendo c:

Les prometo actualizar más seguido cuando tenga vacaciones ya que estoy en periodo de exámenes finales de semestre (Apenas entrare a 5to D: orgullosamente bien uwu) Nos leemos luego.