Capítulo 9: Revelaciones
"Todo parece más lejano, cuando lo que creía verdadero se vuelve una duda más"
Assassin's Creed: Revelations (Novela)
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¿Cómo expresar en palabras lo que una sola persona te hace sentir? ¿Cómo hablar de esa persona cuando las palabras parecen no ser suficientes? Desde que Misao conoció a Kaoru, su vida ha sido como un rayo de luz que está debajo de la puerta esperando a ser abierto, a ser descubierto. La primera vez que la vio, fueron sus ojos azules lo primero que le atrajo. Luego noto el largo de cabello que parecía reflejar un destello azul debido a lo oscuro que era. Siguió y observo su sonrisa, que era tan placida que a primera vista nunca pensó que ella podría ser considerada algo más mortal que causar un suspiro de calma. Luego tomo su mano y ahí su mundo cambio. Nunca había conocido a una persona como ella.
Alguien que la hiciera sentir tan segura como su abuelo hizo con ella, pero con Kaoru. Había algo diferente, algo completamente tácito y tangible porque sabias que ella realmente te haría sentir segura. La joven de ojos azules siempre la protegió cuando se lo propuso y siempre la ayudo a sentirse mejor consigo mismo, nunca dudo de sus habilidades y siempre la impulso a ser la mejor. Gracias a ella, Misao no solo sabía manejar el inglés, sino un poco de francés y algo de mandarín, aprendió física y fuerza, y con eso ella tomo más en serio su entrenamiento, el que su abuelo le inculco. El arte de la defensa haciendo uso de cualquier objeto personal. Por eso los objetos favoritos de Misao, eran los kunais, las agujas y los shouriken. Si, podrías decir que su cosa favorita era todo lo referente al mundo ninja pero no era así, ella veía versatilidad en ese mundo, podía esconder una aguja entre sus ropas con facilidad. Ocultar sus kunais o shouriken como si fueran piezas para el cabello, un largo cabello que ella tenía mucho para ser adornado.
Miro la trenza de su cabello. Fue gracias a Kaoru que ella dejo crecer su cabello hasta ese largo, le gustaba que la de cabellos azabache se lo peinara y acomodara. Solo pensar en ella haciendo eso la hacía sonrojar de felicidad. Además, tenía que admitir que se veía mucho más femenina con el cabello largo. Su cuerpo por ser tan pequeño no se había desarrollado a gusto como mujeres como lo son Megumi-sama o su Kaoru. Miro de reojo a la mujer que se estaba empezando a levantar con lo que parecía algo de flojera de su cama, y algo en ella se removió. Soltando un bufido miro el espejo y repuso a recordar que había sido lo que había sido removido en ella.
Claro.
Ya recordó.
Miro la espalda de su amiga, hermana, alma complementaría. Lo que fuera ella y noto la raja que empezaba a salir por un hombro y se ocultaba en las prendas de la ropa para dormir y volvió a bufar con más molestia. No solo Kaoru le había ocultado esa información tan importante de algo que ocurrió en Italia, sino que todos lo habían hecho por igual. Incluyendo a Aoshi, un hombre que creyó ahora más bruto que nunca antes ¿Creían que ocultarle una información así sería conveniente para ella? ¿Qué ella nunca se enteraría y que todo sería paz y amor para cuando esa herida sea cicatriz?
Al principio obviamente no se dio cuenta debido a la interacción que Himura y Kaoru estaban teniendo, aun cuando casi nadie podía notarlo ella si lo percibía. Era lo que más le encantaban de las historias, el romance; el como crecía el amor entre dos personas y nadie más que Kaoru se merecía ese amor. Estuvo risueña viendo los pequeños detalles que Kenshin tenía para con ella y como Kaoru en el semblante sereno que siempre solía tener parecía estar mucho más nerviosa, inclusive ya los acercamientos del pelirrojo no la molestaban a veces podía notar el rostro de decepción cuando Kenshin pasaba de largo sin saludarla o podía notar el disgusto en la cara de Kenshin cuando a Kaoru se le veía tan contenta con Okita o Sanosuke. Por eso ella tardo en darse cuenta lo que ocurría tras todo esa burbuja rosa.
Ella entendía porque Kaoru lo hacía, siempre la protegía y aunque no lo admitía la aislaba de ese mundo de daños, destrucción y odio. Siempre le susurraba suaves palabras que insinuaban que ella era el motivo por el que Kaoru se levantaba todas las mañanas, el motivo de que el mundo por fin pueda ser lleno de paz y amor, tal como Misao había sido para Kaoru. Ella quería otorgarles esa misma emoción a todos.
Por eso tuvo miedo cuando Kenshin Himura adquirió a Kaoru. El miedo que un hombre de su calibre la usará con fines para la guerra la hacía helar la sangre y la llenaba de miedo al pensar el punto de quiebre de la sanidad de Kaoru. Pero luego lo conoció, y supo que ese hombre era un hombre que velaba por la seguridad y emociones de todos. Él quería evitar derramar más sangre, también deseaba el mundo de paz que Kaoru le susurraba siempre que sentía que su lucha iba a flaquear. El pelirrojo empezó a entrenarla, a hacerla fuerte en los aspectos que físicamente ella no era y empezó a verlo diferente. Con ojos de gratitud y de aceptación. Vio a Kaoru con un aire completamente diferente, que; aunque supiera su posición ella estaba disfrutando todo lo que este hombre le estaba otorgando y más. Y supo por primera vez que Kaoru se sentía humana, lo que en mucho siempre solo ella podía sentir cuando Misao estaba cerca.
Debía admitir que sentía algo de celos al inicio, ver a su amiga. La persona que más amaba siendo atraída por otros, sentía que la estaban arrebatando de sus manos pero Kaoru siempre volvía a ella a la final, porque siempre le importo.
Cuando retornaron de Italia, pudo notar que el cambio del pelirrojo para la chica había sido diferente, había si se podía aventurar a decir un hilo de admiración y respeto, el hombre la empezaba a ver como una mujer y su igual. Podía notar que algo había cambiado en los ojos del pelirrojo, y su visión de Kaoru era mucho más amplia que solo un arma y una persona de valor como la veía Misao. Y eso la tenía feliz. De ese punto, Kaoru se levantaba temprano para entrenar y la solía ver casi siempre en compañía de Kenshin, sino era absorbida por Okita o Sano, y cuando no estaba siendo atendida por Megumi iba con ella y pasaban un tiempo juntas a solas frente al estanque donde ahora dos peces nadaban felices. Si bien se ponía a pensar no sabía de donde había venido el otro pez, cuando le había insinuado a Okita este parecía confundido ante el hecho y negó que él no había regalado ningún pez a nadie ¿De quién podría ser el koi? Obviamente era un regalo para Kaoru, es como si, estuviera construyendo un pequeño santuario para la chica y solo ella, porque pronto en ese mismo sitio que antes era solo verde y árido empezaron a aparecer nuevas flores y demás. Kaoru solo sonreía complacida y disfrutaba la zona sin cuestionar quien había sido, fue solo cuando noto la forma en como Kenshin le hablaba que empezó a dudar y apuntar que era el hombre de ojos ámbares quien se estaba encargando de llenar ese espacio de una manera muy discreta. Válgame, ni Aoshi sabía de ello. Era obvio que no quería que nadie supiera y ella por su lado, no diría nada al respecto.
Sintió a Kaoru salir del baño a un paso muy lento y fue hasta el armario a buscar el kimono que usaría en ese día. Ella negó con la cabeza, recordando su disgusto.
Fue poco tiempo después que un día le cayó de sorpresa a Kaoru en el consultorio de Megumi y fue ahí cuando vio la horrible raja adornar la espalda de su amiga, estaba roja por unos lados, algo inflamada aun. Y eso le hizo molestar, que no se estuviera cuidando, que no le dijera a ella para que le cuidara, y que se estuviera esforzando para ocultarle tal información. Cuando escucho a Kaoru intentar hablarle ella solo la insulto y salió disparada del consultorio para hablar con Aoshi, y el muy descarado ¡idiota! Le dijo que lo hizo por su propia seguridad, no era justo. No era justo. Por eso no le ha hablado a Kaoru desde entonces y tampoco al cabezota de Aoshi.
Se puso de pie para irse, que escucho un montón de objetos caerse. La vio apoyada de la mesa de noche con el kimono a medio poner. Y pudo notar que la herida seguía igual de roja. No entiendo. Ella ha tenido heridas peores y siempre tardaban menos de un tiempo determinado en cerrar debido a su proceso de desarrollo celular. Su lado suave salió a relucir. Y suspiro pesadamente, por más tiempo que intentará molestarse con Kaoru, no lograba llevar más de una semana, máximo semana y media en ese estado. Y ver como el hecho por el cual estaba herida la hacía flaquear aún más.
-¿Kaoru?-
La sintió moverse un poco, y noto como parecía más fatigada de lo normal. Se giró y noto sus mejillas y sudor correr por su rostro. Y apenas dio un paso para acercarse a ella, la pelinegra se terminó de deslizar por la mesa como si no pudiera terminar de aguantar el peso de su propio cuerpo y cayó al suelo. Misao soltó un grito ahogado y no duro en moverse a ella. Cuando la toco, su cuerpo estaba mucho más caliente de lo normal. Y sin saber qué hacer, se puso de pie a buscar a la persona más cercana a ella para que le ayudarán a auxiliar a Kaoru.
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Kenshin escribía en el computador con la mayor velocidad posible, tenía muchos informes que llenar ante su posición de gobernante. Había doblegado mucho trabajo por otros aspectos en su vida. Se sinceró, adoraste cada minuto de ello. Bufo en su mente y paro de teclear por un momento y miro al frente. Desde que regresaron a Japón, el pelirrojo no sabía a ciencia cierta pero no podía alejarse de la joven de cabellos negros, inclusive la acompañaba a la hora de almorzar o cenar y eso era bastante extraño, casi nuevo para alguien como él. Porque aun cuando admitía tener experiencia con las mujeres, esta era muy diferente. Sabía lo letal que podía ser pero la fachada que mostraba siempre ante él era inocente, llena de vida y energía. Alguien que podía darle vida y sentido a todo. Descubrió que era una mujer con bastante conocimiento del mundo, aun cuando no lo haya visto a primera vista, sabía exactamente todo lo que le hablaba y un poco más.
Y eso lo tenía intrigado. Lo tenía encantado y le gustaba. Por primera vez disfrutaba una conversación con una mujer desde Tomoe, e intimaban de una manera que parecía casi natural entre ellos, como si estuvieran destinados a tratarse de esa manera. Le hacía sentir que él no era un monstruo ni una persona obsesionada con una idea más aun así sin palabras ella le dejaba claro que lo apoyaría hasta el final; y no por el hecho de que él fuera su empleador sino porque supo que ella deseaba lo mismo, para todos. Ni con Megumi se sintió tan relajado en mucho tiempo, se sentía él mismo. Lo que más le sorprendió es que ella empezaba a contarle cosas sobre su vida y aunque no lo dijera sabía que era porque ella había leído parte de sus recuerdos. Cuando estaban en solitario, ella se abría mucho más con él. Sin siquiera preguntarle a Aoshi sobre los nombres que ella había hablado en sus sueños, supo el de uno.
Yahiko
Acorde a su descripción y luego los archivos que encontró, este era un niño huérfano que fue adoptado por Takeda pero murió de manera misteriosa un año después de haberlo tenido en su cuidado. Esa noche la había encontrado en el pequeño jardín que él mismo estaba acondicionando para ella y se encontraba llorando en silencio. Fue la primera vez que la vio tan desprolija de sus máscaras, tan quebrada y tan en descontrol de sus emociones.
-¿Kaoru?-
-¡Kenshin!- se giró para limpiar sus lágrimas pero supo que era muy tarde y que el hombre la había visto, se intentó poner de pie pero sus piernas fallaron y en un intento de ocultar lo que tenía entre sus manos un pequeño cascabel rodo de sus manos y casi como si fuera arte de magia y atracción fue a parar a los pies de Kenshin. Este se inclinó para recogerlo y al momento de tomarlo la mano de Kaoru choco con la de ella. Fue un corrientazo único entre ellos dos, pero esto no evito tomar el cascabel y mirarlo con detenimiento. Tenía una pequeña rosa hecha en una masa en color azul justo suspendida arriba antes de que la misma cuerda terminara en el cascabel. No era el objeto más encantador del mundo pero para la chica parecía guardar un gran tesoro. Ojos dorados miraron fijamente a los azules y noto el vacío que había en ellos. Algo en su interior estallo, y deseaba detener esa emoción que estaba fluyendo en su interior. Una sonrisa le iba mejor.
-¿Estas bien?-
-H-hai… No hay nada que preocuparse, solo tuve un sueño-
Obviamente un sueño no provoca esa reacción en nadie, y él lo sabía de antemano. Esos mismos sueños lo plagaban de noche a él. Se irguió en su postura y camino hasta quedar a un lado de la chica y como si fuera algo natural, se sentó a su lado. Ella se sobresaltó por lo libre del acto pero no dejaba de mirarlo con quizás miedo a lo que él podría decir o ella podría decir. La miro y extendió el cascabel. Ella lo tomo reluctante, y nuevamente sus dedos se rozaron y algo en él brinco.
-Conozco de sueños y pesadillas Kaoru y se… Que lo que tu estas soñando, no es algo producto de la fantasía… ¿Qué ocurre?-
La vio morderse el labio inferior y esconder el cascabel para suspirar pesadamente y mirar con nostalgia la fuente donde los peces parecían nadar con armonía. La vio negar con la cabeza una vez más.
-Por lo visto tendré que tomar medidas- se inclinó hasta ella y la miro fijamente, podía notar lo rojo de sus mejillas y los trazos de lágrimas así como lo redonda de su nariz parecía casi caricaturesca por las lágrimas y sus ojos desbordaban una hinchazón que le molestaba. Apunto con un dedo a su frente. Y ella solo lo miro.
-Te golpeare con el dedo hasta que hables-
-Oiga eso no es…-sintió un leve toque en su frente, no es que fuera irritante. Lo irritante es que no se detenía y por más que se intentara alejar este la tomo de la muñeca para mantenerlo en su posición.
-Habla-
-No es nada-
-Dilo ya… Te sentirás mejor-
-…-
-¿Qué es ese cascabel para ti?-
-Yahiko-chan…-
El hombre levanto una ceja ante el nombre nuevamente. Y paro de golpear. Si, el recordaba ese nombre de uno de los sueños que solía tener en la estadía en Italia y podía decir a verdades que le causaban un malestar mental a la chica.
-Recuerdo una vez pronunciaste ese nombre mientras dormías…-
-¿En serio?- ella se giró para verlo con sorpresa mientras la veía sobarse la frente fastidiada. Él asintió.
-¿Era alguien especial para ti?- Sabía que estaba siendo directo pero, luego de tratar un poco más a la joven sabía que ella era abierta si se lo proponía, la había visto interactuar con libertar con Sanosuke y de igual manera con Okita y él deseaba tener ese tipo de atención, ese mismo recibimiento. Y aunque no sabía por qué, lo deseaba. Por ende ahora siempre que hablaban, intentaba hablarle como su igual y ella, con poco tiempo empezaba a responder de igual manera.
-Si… -inhalo aire y tardo un poco en soltarlo-… Sé que para usted no es ningún misterio el como yo fui creada-
-En parte… Takeda se ha encargado de ocultar muy bien esa información-
-Y eso es porque… Nadie sabe bien o entenderían lo que él intentaba crear-
-Lo se… Muchas veces las personas que son ignorantes nos verán como monstruos aun si nos llegan a conocer un poco- pudo sentí la mirada de la ojos azules proyectarse a él. Él por su lado no sabía si hablaba por Kanryu, Kaoru o por él mismo.
-Muchos niños pasaron por las manos de Kanryu-sama antes que yo… Yahiko, fue él último antes de que yo fuera considerada lista para funcionar-
-¿El intento crear otras armas?- ella negó la cabeza.
-Yo era la única arma, Kanryu-sama usaba a los otros niños para evitar cometer ese error conmigo… Ellos eran el conejillo de indias y yo era el producto final… Siempre me dijo que era muy valiosa como para ponerme a través de todo eso- la pudo ver sonreír amargamente ante a revelación.
-¿Yahiko… fue parte de eso?-
-Hai… Cuando lo conocí era un niño muy activo. Fue uno de los pocos que se mostró natural ante mí… Hahaha… Inclusive me llamaba 'Busu'- Kenshin rio para sus adentros ante el comentario, porque Kaoru era todo menos fea. Aun siendo tan "niña" como era- Fue mi amigo por un tiempo, y él se preocupaba por mi así como yo de él cuando llegaba la hora de operación. Más el nunca salía a jugar ni podía ver el mundo. Todo siempre fue, a través de un vidrio- saco de entre sus telas el cascabel-… Este es el último recuerdo que tengo de él y yo- Sintió como su voz se hacía aguda y como un nudo en la garganta se empezaba a formar y nuevas lagrimas caían sobre su rostro. El solo poso una mano en su hombro para cargarla de valor.
-Su uso en el laboratorio era exclusivamente la división de emociones- Kenshin arrugo su rostro y ella lo miro con una sonrisa triste- Yahiko era un revoltoso, y dejaba que sus emociones nublarán su visión y eso fue lo que motivo a Kanryu-sama de usarlo… Quería aprender a separar emociones para que luego yo… Pudiera llevar a cabo todo como se debía- Dejo de mirarlo y poso su vista al frente.
-¿Te refieres a no dudar a la hora de asesinar?- ella asintió.
-Con Yahiko consiguió mover la palanca de las emociones a la hora de activarse mi habilidad… Pero… Al mismo tiempo eso fue lo que termino matando a Yah-hiko- arrugo su rostro y nuevas lagrimas empezaron a caer esta vez sin control- Y yo… Yo no paro de soñar con eso, me duele… Aún recuerdo su mirada… Yahiko-chan… No puedo dejar de-de evitar que duela…Para que experimentar y hacer que ya no tenga emociones si no puedo detener esto… No lo entiendo… No puedo…- recogió sus piernas para llorar entre ellas y eso solo removió más emociones en Kenshin.
Tan diferentes pero tan iguales al mismo tiempo.
Era claro que Kaoru tenía mucho peso emocional encima de ella, así como él lo tiene por todo lo que tuvo que hacer para llegar hasta donde esta y estaba seguro. Más bien confiado, en que Kaoru sentía que ella debía cargar con todo ese peso y no darse por vencida ni dejarse morir para evitar que otra persona pasara por el mismo pasado y futuro que ella afrontaba. Esa noche la reconforto y conoció un poco más de ella. Él miedo que tenía no era por cómo acabará su vida, sino la vida de las personas que lo rodeaban y entendió que ella sería capaz de sacrificarse lo suficiente sin importar que.
Yahiko Myojin.
Perdió a sus padres en un accidente de hogar, quedo huérfano y fue ahí donde Takeda lo adopto. Fue ahí que empezó a ver el patrón. Si muchos niños desaparecieron en una época pero los que Takeda buscaba eran niños con una edad que sería más difícil darles adopción y por eso hizo más fácil su labor. Algo que lo tenía inquieto con todo eso, fue algo que dijo Kaoru con relación a Megumi. Dijo que Megumi casi siempre estuvo al tanto o presente en las operaciones y por eso era que Takeda le permitía que fuera ella quien cuidará del progreso de Kaoru, eso causo un clic en su mente de pensar que la doctora sabia más de lo que se guardaba o evitaba comentarle y eso lo puso mucho más en guardia con la mujer médico. Esta mujer estuvo detrás del proceso de desarrollo del arma que era Kaoru. Aunque la de cabellera negra quizás no estaba consciente de lo que decía, esa noche y otras; Kaoru revelo información aún más importante para él.
Por eso ahora se encontraba llenando formularios y demás papeleo que tenía, debía abrir agenda para ir a visitar a una de las pocas personas que también estuvieron bajo el dominio de Kanryu pero logro romper cadenas del mismo: Jinei.
Pero eso era un tema que lo tenía desinteresado, había algo más que lo tenía desconcentrado. Había otra cosa que lo tenía preocupado. Era la cercanía que se empezaba a formar entre ellos. No era una preocupación normal, más bien. Su preocupación era que deseaba más. Más de ella. Inclusive desde aquella vez en la que había estado con Megumi no había tenido la necesidad de quemar ni apagar sus necesidades fisiológicas con la doctora. El cuerpo de Megumi ya no encendía el suyo como era antes, más bien se sorprendía a veces encontrarse soñando con un nuevo cuerpo, una nueva mirada, una nueva sonrisa, labios y voz. No sabía que era peor. Si soñar con aquella mujer o tener pesadillas y lo peor de la situación era que si pensaba en buscar a Megumi, su libido no reaccionaba y eso lo hacía aún más frustrante. Removió su cabellera al pensamiento. No esperaba que una mujer tan joven, bueno, de cuerpo, le estuviera causando esto sin que él se haya dado cuenta. Sino hasta hace poco en donde tuvo la oportunidad de volver a ver aquella espalda marcada siendo tratada por Megumi y sintió un calor recorrer sus caderas y entrepierna. Tuvo que irse tan rápido del sitio que hasta la misma Megumi quedo extrañada. Y aun por más que lo evitara.
Mi cuerpo volvía a ella, mi cuerpo la buscaba.
No sabía si era una atracción física nada más pero el sospechaba que había más, no podía zafarse de la cabeza el pensamiento y aun cuando él era el hombre más temido del mundo, por primera vez en mucho tiempo, tenía miedo. Miedo y preocupaciones. Restregó su rostro entre sus manos mientras apoyaba sus codos en la mesa.
Ella tampoco parecía incomoda con su acercamiento y podía sentir como poco a poco su cuerpo mostraba un lenguaje muy diferente. Y aun en su torpeza por no saber qué hacer, por no saber cómo reaccionar la podía sentir fuera de lugar. Inclusive jugar con ella verbalmente la descolocaba y podía ver con mayor afán el rojizo en sus mejillas; inclusive su rostro. Y él, deseaba más. Más de eso. Ver inclusive más allá de eso, donde nadie haya podido llegar.
¿Qué me está haciendo?
-Himura-sama- Despego las manos de sus ojos y observo el semblante frio de Aoshi en el marco de la puerta.
-¿Qué ocurre?-
-Es Kaoru-san-
-¿Qué?- Se puso de pie casi al instante, y giro sobre su mesa para caminar mientras Aoshi le explicaba lo que ocurriese.
- Misao vino de emergencia esta mañana para indicarme que algo le había pasado a Kaoru-san, cuando llegue la temperatura de Kaoru-san estaba por los cielos, y su herida seguía roja. Parece una infección a mi parecer-
-¿Acaso Megumi no está tratando esa herida?-
-Así es, pero tal parece que genero infección interna. Takani-san la está tratando mientras hablábamos-
-Bien, veremos que tiene que decir Takani-san de todo esto. Después de todo, ella está bajo su responsabilidad… Si algo le pasa…-
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Todo era borroso, su cuerpo dolía. Cada musculo gritaba y quemaba por ser liberado del dolor. Era extraño, nunca antes había sentido algo como esto. Al principio pensó que era fatiga por el tiempo sin practicar pero podía sentirlo aún más fuerte cada día y aun cuando Megumi-sama indicaba que todo estaba bien con ella, ella no se quejaba y lo ocultaba para evitar preocupar a los demás. Lo último que recordaba de esta mañana era el rostro de Misao-chan gritar su nombre. No podía abrir bien los ojos debido a la intensidad de la habitación ¿Qué había pasado?
Ella no debía enfermarse o sea lo que sea que ocurre con ella, ella nunca se había enfermado. No estaba en su sistema, ella no estaba diseñada para que esto ocurriese ¿Acaso? ¿Sería una falla? Si así era el caso Kanryu-sama no tardaría en venir a ver qué ocurre y ella sabía lo que quizás vendría después de eso. Quirófano.
Pero su menor preocupación por el momento era eso, que debía recuperarse lo más pronto posible para poder cumplir con el papel que Kenshin le había pedido. Se lo había prometido. Abrió los ojos con dificultad y pudo ver un techo reluciente de blanco ¿Estaba donde Megumi-sama? Giro su cabeza a la derecha cuando noto un bulto moverse, y ahí sentada en una silla cubierta apenas por un manta estaba Misao. Su pequeña Misao, verla así le trajo tantos recuerdos que fue casi nostálgico. Ella siempre ha sido su luz desde que tiene memoria, es gracias a una persona como ella que Kaoru se encuentra de pie luchando, superándose y caminando. Y ahora, si se lo ponía a pensar había más personas por lo que quería hacer esto pero su mente por más que intentaba poner a los demás luego de Misao, siempre se presentaba como segunda opción un pelirrojo. Pudo sentir su corazón saltar y su respiración agitarse un poco ¿Qué era esto? Ahora cada vez que pensaba en él siempre tenía esa misma respuesta ¿Acaso era por ser hombre? No, eso no podía ser así. Ni con Okita ni con Sano se sentía de esta manera. Entonces ¿Qué podría ser? Volvió a mirar a Misao. Podría preguntarle a ella. Quizás Misao tenía la respuesta a como ella se estaba sintiendo, que ni siquiera la memoria de otras personas le producían un sentimiento parecido. Siempre había tristeza, temor, dolor o bien al menos eso era los que siempre solía absorber para ayudar a la persona a sentirse mejor y aun cuando su misión era ahí, ella luego solía tocar diferentes emociones con memorias de la persona como nostalgia, felicidad, timidez… Emociones que ella misma ha experimentado, pero ahora que lo pensaba ella nunca se ha topado con una persona que tenga una memoria de amor. Sera ¿por qué yo no lo he experimentado? Luego caía en realización y abrió sus ojos ¿Cómo podía hablar de amor cuando pensaba en el pelirrojo? En su empleador. Porque, eso era lo que él era ¿o no?
Es cierto que Kenshin ha avanzado su relación para con ella, e inclusive ya no la veía como si fuera un simple utensilio o alguien menos que él ¡Por Kami! Hasta el hombre la ha abrazado un par de veces para calmarla de sus estados alarmantes. Ni los abrazos de Misao se sentían así. Mejor dicho, siquiera Misao la ha visto quebrarse de esa manera por temor a lo que pueda pensar pero en cambio con Kenshin. Todo era, diferente. Intento mover sus brazos y dolían. Arrugo el rostro a la intención sin resultado. Relajo los hombros y miro el techo nuevamente.
Antes tenía miedo de Kenshin, pero no miedo por lo que él era sino miedo a que él la reconociera como una asesina más al igual que él era reconocido en la mente de todos pero no se atrevían a articular. Luego ocurrió lo de Italia y pudo conocer a un Kenshin que aunque en fachada representaba su prometido, cuando estaban en privado lejos de las cámaras, y miradas no había casi diferencia en ello. Más que había más libertades, luego del tratado él mismo la llevo a comer algo en compañía de las niñas y el anciano Gennai. Dijo que era lo menos que podía hacer tras lo que había ocurrido y por su mente en ese momento solo paso el ¿Por qué? Después de todo el trabajo de Kaoru era protegerlo, servirle y ser lo más eficiente posible ¿Por qué tomarse dichas molestias para alguien como ella? Luego pensó que era una simple fachada diplomática. Hasta que volvieron a Japón.
Ahí su acercamiento se vio mucho más tácito y lo que creyó que hacía por diplomacia, parecía hacerlo porque en verdad quería hacerlo y el solo hecho de pensarlo. Hacía que algo en el interior de Kaoru se atorara y quisiera rebotar de un solo tiro. Empezó a ver como él ya no se la vivía tanto frente a ese árbol de cerezo sino más bien en el pequeño espacio que Kaoru había considerado su santuario y no le molestaba compartirlo con él y mucho menos el parecía molesto en compartirlo con ella. Nueva cosas inclusive empezaron a hacer que ese jardín se volviera de más verde a algo más colorido y aun cuando era de manera discreta, Kaoru parecía más encantada y enamorada que nunca. A veces podía ver pequeños gestos salir de él como posar la mano en su espalda para guiarla en un sitio o mirarla durante un tiempo. Y su toque, no era para nada repulsivo, ni incomodo ni molesto. Más bien su cuerpo se entristecía cuando él no la trataba de esa manera.
-¿Kaoru-sama?-
Se giró para ver a una adormecida Misao restregar su ojo derecho mientras se incorporaba. Ella solo le sonrió con tranquilidad. Esta solo se puso de pie rápidamente al notar que en efecto la nombrada estaba despierta
-Misao… ¿Qué paso?- Se lanzó y la rodeo con sus brazos
-Kaoru… Me asustaste… Megumi-sama dijo que tenías una infección interna, que agarraste una bacteria debido al cambio climático de Italia y Japón y por eso estas como estas. Tenía mucho miedo, no despertabas y yo… No sabía- La escucho llorar, Misao siempre se preocupaba cuando se trataba de la salud de Kaoru y eso solo le partía el alma, pero ella estaba algo extrañada ¿Una bacteria? Ella recuerda el procedimiento de Kanryu de inmunidad, fue uno de los primeros que implanto en ella. Estando muy pequeña, es por eso que su proceso de desarrollo era más tardío que cualquiera, ya que sus células no morían a la misma velocidad que las normales, al igual que cada parte de su cuerpo. Realmente podría ser ¿Una falla? Solo esperaba que fuera algo de una vez y no algo permanente. Intento moverse y no pudo- ¡Ah! No te muevas Kaoru… Tuvimos que ponerte esas cuerdas ya que en tu fiebre empezaste a convulsionar varias veces, era la única manera en la que Megumi-sama pudo atenderte- Fue ahí cuando subió un poco su cabeza y noto las tiras rodear su cuerpo, como aquel cuento de Guliver donde es amarrado por la pequeña gente.
-¿Hace cuánto que estoy inconsciente?-
-2 días, pero debo decir que…- ¿Dos días? La podía escuchar hablar de su estado y los días pasaron pero solo presto atención cuando dijo un nombre en especial-… Himura-sama ha estado muy preocupado, ha venido a chequearte cada vez que puede ¿Eh pillín?- Sintió sus mejillas estallar en vergüenza ante la insinuación de Misao y Kaoru solo la miro con reproche.
-¡Mou! Misao ¡Cálmate! No es como lo ves-
-¿Ah, no? Casi se come a Megumi-sama cuando supo que tenías una bacteria-
-¿En serio?-
-Claro, era la primera vez que veía a Megumi-sama tan callada y encogida en su puesto- rio por lo bajo y Kaoru solo sentía una alarma sonar en su cabeza. Negó con la cabeza y miro al techo.
-Obviamente Misao-chan que actuará así, invirtió gran dinero en mí-
-¡Oh! Vamos Kaoru, no seas así… En serio estaba genuinamente preocupado… Además, no está mal que él sienta algo por ti… o… Que tú sientas algo por él- ¡Ya está! Había hecho punto de ebullición, toda la cabeza le daba vueltas ante esa insinuación ¿Cómo ella podía saber algo así?- Y antes que lo digas, lo he notado Kaoru. Te conozco muy bien para saber algo que ni tu misma has visto…-
-¿Cómo puedes saberlo si yo no sé? ¿Eh? ¿Y por qué no lo habías comentado antes?-
-Porque estaba muy molesta contigo por esconderme ese gran secreto que adorna tu espalda- la vio ponerse de pie y poner ambas manos sobre su cadera- No creas que aún no sigo molesta ¡Si lo estoy! Pero eres la persona más especial en mi vida y por eso, perdono que me hayas mentido-
-Técnicamente Misao, no te mentí porque nunca te dije nada-
¡Bu ju! No decir algo es igual a mentir… Solo, me preocupaste mucho Kaoru… Eres lo único que tengo en este mundo además de mi abuelo y ambas sabemos que él no estará para siempre así como tú lo estarás para mí- Se inclinó y tomo la mano derecha mientras la acariciaba- Sé que no quieres preocuparme pero… Que no lo digas me preocupa aún más ¿Acaso no confías en mí?-
-Misao… Claro que confió en ti…- apretó su mano un poco y le dedico una sonrisa- De verdad lo lamento pequeña, si te preocupe con esto…-
-La mejor manera de disculparte es no volviendo a ocultarme cosas así ¿está bien?- La pelinegra que se encontraba acostada asintió, sabía que con Misao no habría manera de ganar, pero se alegraba saber que contaba con una persona así de incondicional en su vida. Más que una amiga, era familia- ¡Bien! Iré a buscar a Megumi-sama para decirle que ya despertaste-
Y sin chistar más nada, salió de la habitación.
Para dejar nuevamente a Kaoru sola con sus pensamientos y era obvio a donde la iban a dirigir sus pensamientos
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-Te he traído el desayuno- Fue lo primero que dijo cuándo se hizo paso en la puerta para ver a una cabellera negra sentada en la cama leyendo con tranquilidad un libro. La misma se sobresaltó al ver quién era el visitante.
-Kenshin… B-buenos días-
-Buenos días pequeña ¿Ya tienes permitido sentarte por ti sola?- ella asintió con suavidad y miro su regazo mientras cerraba el libro y su mano indirectamente buscaba arreglarse su cabello, el pelirrojo se hizo paso acercando la bandeja con comida a su regazo y se sentó mientras sacaba su libreta digital- Parece que la historia se repite como fue en Italia ¿No lo crees?- intento ser casual al ver que esa era la dinámica que habían tenido, ya tenía una semana en cama y él era la primera persona quien veía, siempre con un desayuno en cama.
No estaba demás decir que realmente estaba molesto, no con Kaoru por su descuido. Sino el descuido de Megumi de no notar la bacteria infecciosa que estaba atacando parte del cuerpo de la mujer frente a él. Ya con eso era el segundo strike que Megumi tenía con él, y había algo que no podía poner el dedo encima sobre Megumi, pero la doctora había cambiado a una manera que no sabía. Aun se le podía ver lo confidente en ella pero sus ojos rezagaban algo. Le pidió a Aoshi hacer algo que nunca espero hacer con una persona de su grupo. Revisar expediente de la misma. A donde iba, que hacía, con quien hablaba y hasta que había comido para cenar. Aoshi no parecía sorprendido con la petición y no tardo segundos en ponerse en marcha con otro de sus espías. La pelinegra frente a él ya parecía recobrar un poco más su color natural y mientras comía tímidamente evitaba verlo de reojo, cada vez que la pillaba mirando esta parecía volverse un poco descolocada e intentaba disimular su incomodidad ¿Acaso habían retrocedido en su avance sin que él se diera cuenta? Suspiro y miro su libreta. Esta tarde tenía la cita en el sanatorio donde Jinei estaba recluido.
Obviamente no le comentaría nada a Kaoru de a donde iría ni por qué iba, no hasta no liberar sus sospechas de quien era Kanryu Takeda en verdad. Teniendo un arma tan poderosa ¿Por qué no usarla él mismo a beneficio? ¿Por qué entregarla a un partido que nunca mostro interés en su intelecto? Aun había muchas incógnitas que debía pensar además del motivo por el cual estaba haciendo todo esto desde el inicio. Lo que si le alegraba era saber que Kaoru cayó primero en sus manos antes que en las manos de Makoto Shishio. Un arma bajo su alcance podría causar reales estragos en el mundo, inclusive llevar a la extinción a la misma arma. Suspiro nuevamente pensando en Makoto, hacía tiempo que no se oía nada nuevo del hombre, todo estaba tan calmado que parecía aun peor el escenario.
La calma antes de la tormenta.
La única vez que supo de él era que había sido invitado a la misma gala donde él y Kaoru habían sido invitados en tierras internacionales. Conocido como Sri Lanka, la tierra de las riquezas. Se podría decir que era la nueva Ámsterdam donde todo estaba permitido para hacer a sus habitantes más felices. Pero, la forma en cómo se regían era no siguiendo las tierras de nadie, sus leyes eran suyas y no permitían que ningún gobierno interfiriera con ellos. Era una isla que no estaba 2 veces en el mismo lugar. Si, tal como lo oyen, ellos tecnológicamente se habían vuelto un país andante, esto era para evitar piratas, robos y como precaución en caso de guerras. Cuando recibías una invitación, solo justo minutos antes de volar era que recibías la ubicación correcta del lugar y para rematar ibas escoltado de un diplomático que aseguraba tu cabeza por ponerlo cortésmente si intentabas algo contra el pequeño país andante. Ante esto. Ese mismo país se volvió un sitio para los más exclusivos así como un sitio para reuniones diplomáticas. Puro chisme. Realmente, se juntaban para saber qué tan mal o que tan bien le iba a la otra persona que gobernaba. Obviamente los países que siempre dominaban en esos era la Gran Republica de Italia, El sol naciente y América, los demás eran pequeños líderes que buscaban relaciones con estos grandes imperios.
Tras haberse hecho Público el atentado contra la papisa, los medios fijaron su mirada en Kenshin y Kaoru. Buscaban una entrevista exclusiva para hablar con Kenshin y Kaoru sobre su relación, sobre por qué nadie había oído hablar de esto y sobre todo. Deseaban hablar con la mujer que había "dominado" a uno de los influyentes más importantes del mundo. Sonrió para sí mismo, bien qué pensarán eso. Esa publicidad era mucho mejor para poder infiltrar a Kaoru sin que se creen sospechas. La fiesta seria en dos días y Kaoru ya se veía lo bastante bien como para asistir. Agradecía que el traje que usarían sería un kimono, que él mismo mando a pedir y hacer para Kaoru justo después que ella acepto ir con él. No sabía por qué, pero estaba emocionado con la idea de verla usar algo que él escogió especialmente para ella.
-¿Kaoru?-
-¿Si?-
-¿Recuerdas la gala que te comente hace poco?- ella asintió con extrañeza- ¿Crees sentirte bien para esa fecha?-
-Pues sí, lo prometí ¿no es así?- La sonrisa que le dedico al momento de hablar hizo que pasará saliva nerviosamente, dirigió su mirada a la libreta digital para disimular- Aunque, aún no he buscado que ponerme. Usted me informo que debemos ir tradicionalmente vestidos pero más formales… Supongo que deberé pedirle a Shinomori-san que—
-Eso ya ha sido tomado en cargo Kaoru- volvió a subir la mirada para ver a los ojos saltones mirarlo con aun más confusión- No creerás que te iba a dejar asistir a una gala sin tener el detalle de saber que utilizaras ¿o sí?-
-Yo… No pensé que… No tenía… No esperaba-
-Solo di gracias… Después de todo, eres mi prometida no te iba a dejar vestir algo menos de lo que estuviese a mi altura y a la tuya- Pudo notar la intensidad de color en las mejillas de Kaoru y esto lo hizo reír por lo bajo sin dejar de mirarla- Ahora termina tu comida, se enfriara-
-Ah… Hai…-la observo mirar su comida y luego subió la mirada para verlo fijamente, y el brillo que había en sus ojos revoloteo en sus adentros y se intensifico al ver una sonrisa sincera en sus labios- Arigato… Kenshin-
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-Debo advertirlos que él hombre está un poco loco, no podrá hacerles daño pero si puede leer con claridad todos sus movimientos o como él dice: "Energía interna"- un hombre vestido con la más fina tela blanca caminaba sosteniendo una tarjeta electrónica en una mano y una carpeta en otra, miro a sus acompañantes y les sonrió con algo de nerviosismo. Kenshin y Aoshi iban caminando con algo de ansiedad esperando llegar a la celda que por tanto tiempo habían estado esperando acceder- Lamentamos no haberlo podido hacer antes… Kurosaga es un poco inestable y hay momentos en los que la pasa en coma por más de un lapso predeterminado. Le gusta, lastimar su cabeza para evitar pensar-
-¿Evitar pensar?- hablo Kenshin con rapidez mientras iban caminando por los pasillos.
-Hai… Realmente no sabemos mucho de eso, siempre que lo vemos intenta jugar con nuestras mentes… Es un caso perdido… Pero- pararon frente a una y Aoshi podía ver desde su altura a un hombre de cabello blanco y alborotado reírse y mirar fijamente hacia donde ellos estaban, al parecer sabía que vendrían- Cuando Kurosaga se enteró que 'Battousai' vendría empezó a contar los días y horas para hoy. Inclusive se ha portado muy bien… Aquí estamos- Paso la tarjeta y la puerta paso de lanzar una señal roja a una blanca y luego verde- Si necesitan algo, solo presionen este botón frente a la puerta y vendremos en un instante-
-No se preocupes Doctor, dudo mucho que lo necesitemos-
Apenas pisaron dentro de la habitación el aire cambio drásticamente, se podía sentir algo pesado y denso. Kenshin observo la habitación que era completamente ordenada, exceptuando una pared en donde se podían ver los trazos de sangre, quizás en los intentos que explicaba el doctor que se provocaba Udo en unos ataques. Miro a la cama y noto al hombre que solo los miraba fijamente sin parar de sonreír.
-¡Ah! Pero si es el Gran Battousai… Mhhmm puedo sentirlo, puedo sentir tu aura… Es singular, a ninguna otra que haya visto… Claro, menos una persona…- Miro a Aoshi quien parecía igual de frio e inmune a los intentos de Jinei- Igual que usted famoso Okashira ¡Oh, sí! Puedo saberlo todo… Desde tu más grandes miedos a tus mayores anhelos con solo…- Respiro profundamente y volvió a reír mirando a todos lados- ¡Ha! ¿Cuáles son las posibilidades? ¿Es cierto?-
-Veo que estas bastante elocuente Udo, dinos ¿A qué posibilidad te refieres?- Lo escucharon reír a lo loco mientras sacudía su cabello y no paraba de mirar a ambos presentes.
-Ustedes han sido tocados por ella… ¿No es así?- Kenshin frunció el ceño ligeramente.
-¿A quién te refieres por ella?-
-Aquella chiquilla… Kaoru ¡Ah! Su espíritu es como el de ningún otro; fuerte, indomable, impredecible… -Mostro su dentadura mientras volvía a reír.
-¿Cómo sabes que ella nos ha tocado?-
-¡Ah! Pues eso es fácil Battousai… Nada, nada se escapa de mis ojos y mi nariz. Puedo sentir su fragancia en esta misma habitación… Y puedo verlo en ti, tienes parte de su aura pegada a ti… Como yo…- Volvió a reír, mientras se ponía de pie sobre su cama- Nunca pensé que la volvería a ver… A esa… Esa perra… Ella, ella me hizo esto ¿Lo sabían? Por su culpa, yo no puedo… ¡Oh! Yo no puedo acabar con el sufrimiento y temor de la gente porque ella lo bloqueo de mi- Se agarró el rostro entre sus manos.
-¿Quieres contarnos que paso?- Esta vez fue Aoshi quien hablo. El de cabellera blanca paro y miro a sus invitados. Volvió a reír.
-Takeda… Él iba a pagar por lo que me hizo, en un principio fue así… Jugo con mi mente, experimento conmigo y… Me creyó muerto… Deshecho pero… ¡Ha ha! Mi poder era mayor y no me iba a permitir morir tan fácilmente… Al principio quería hacerle pagar por lo que me hizo… Luego, simplemente fui para agradecerle… Gracias a él tenía el poder de dominar la mente de las personas, de que simplemente con desbloquear su mayor miedo pudiera causarles la muerte ¡Oh! ¡La dicha!- Se giró para apoyarse dramáticamente a una pared mientras lamia sus labios- Y luego llego ella… El nuevo juguete de Takeda… Y lo demás lo pueden saber… Lo hizo con ustedes-
-¿Hizo que?-
-Bloqueo algo en sus mentes… En mi caso, cada vez que intento usar mi habilidad solo se llena con imágenes sin sentido y es como si ella gritara en mi oído y me evitará que escuchara el lamento de mis victimas...-
-Ella no ha hecho nada de eso en nosotros Udo-
-Pues claro que si, Okashira… O es que no te has dado cuenta de que ya no tienes pesadillas ¿O que ya no tienes que meditar? Apago tu dolor… ¡Ha ha! Y contigo, hay algo en ti que no sé qué hizo- dijo apuntando al pelirrojo, Aoshi se veía algo confundido- Pero definitivamente hay algo diferente en ti-
-¿Qué puedes decirnos de Takeda?-
-¡Oh! Puedo decirte mucho o más bien… Mostrártelo-
-¿Cómo?-
-El motivo por el que fui a su laboratorio es porque otro postor me pago para robar toda su información-
-¿Otro postor?-
-Ujum… Esa información está escondida en un lugar que solo yo se… Puedo dártela-
-¿A cambio de qué?-
-De que apenas la consigas, me traigas a mi postor-
-¿Y quién es ese postor?-
-Tsk Tsk Tsk, Todo a su tiempo Okashira… No querremos arruinar la sorpresa y más cuando… Lo que piensan, está muy lejos de la total verdad ¡Ha ha!-
-¿Qué verdad es esa?- dio un paso adelante el de ojos ámbares al sentirse algo ansioso por la forma a veces incoherente en la que hablaba aquel hombre.
-Creo… ¡Que será más divertido cuando tú mismo lo descubras! ¡Ha ha! Solo… -Se puso de pie y camino hasta quedar frente a frente con Himura y Aoshi, pero centrando su vista en Kenshin- ¡Y esto es algo que ni Takeda sabe! ¡Ha ha! Cada vez que ella entra en la mente de otro… No solo bloquea lo que ella desee, sino que… ¡Ha ha! Se queda con una parte de esa persona en ella…-
-…-
-¿No lo sabes? ¡Ha ha! Pues te diré Battousai que tu mayor miedo no debería ser no alcanzar tu meta… Tu mayor miedo debería ser ella ¡La dicha! ¡Ha ha! Porque cuando menos lo esperes- Se acercó aún más a sus visitantes- Cada uno de nosotros, de todos los que ella ha tocado… Estaremos en su mente… ¡Ha ha! Esperando el momento adecuado para acabarla… A ella-
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Bien, lamento la desaparición. He estado con mucho y mi mente esta algo ataviada con un poco de todo.
No podré responder a sus reviews porque quise subir este capitulo más rápido de lo esperado por mi falta. Pero agradezco cada uno de sus reviews, desde el fondo de mi alma en verdad.
Asi que espero ver los reviews de este nuevo capitulo ¿Lo bueno? ¿Lo malo? ¿Lo que más les gusto?
Y espero les haya gustado, ya tuvieron una lluvia de información como quien dice ¿Quién será ese postor que tanto habla Jinei? ¿Kaoru y Kenshin se atreverán a descubrir esas extrañas emociones que empiezan a fluir bajo su piel? ¿Las intenciones de Megumi son claras o no?
