¡Aquí con el segundo día! Espero les guste este capítulo, soy la rareza en persona así que no se sorprendan por lo que sea que haya escrito xD. Los dejo disfrutar de la lectura.
Disclaimer: Los personajes no me pertenecen son propiedad de Hiro Mashima.
Summary: A ella le encanta ver el mundo a través de sus ojos pero él, quería que fuera por los suyos propios.
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2. Eyes
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De pequeño siempre me gustó observar todo lo que había a mi alrededor, las plantas, animales, colores, edificios. Estuve tan acostumbrado a vivir en esa realidad que cuando la conocí no sabía que hacer.
- Disculpa ¿le dirías a Juvia si hay un columpio por aquí? - me voltee al oír que alguien me hablaba, me tope con el lindo rostro de una niña, muy sonriente, mi cara empezó a quemarme.
- ¿Q-Qué? - odie haber tartamudeado, ella no borró la sonrisa de su rostro a pesar de mi confusión - ¿Hay un columpio por aquí?
Su pregunta me tomó por sorpresa, sobretodo porque estaba atrás mío aquel juego que ella mencionaba, giré para verificarlo y así era.
- Esta detrás de mí... - le dije, ella no pareció sorprenderse, es más, se rió.
- Juvia lo siente, ¡muchas gracias! - avanzó con pequeños pasos, como si tanteara donde debía pisar, yo la veía sin comprender su extraña actitud hasta que vi que estaba a punto de chocar con un poste. Fui hacia ella con rapidez y la tomé del brazo para desviarla.
- Lo siento, ibas a chocar con un poste - ella giro la cabeza hacia allá y la regreso para mirarme - Gracias, Juvia no puede ver, así que muchas gracias por la ayuda - sus palabras hicieron click en mi cabeza.
- Tú... ¿No puedes ver? - pregunte de nuevo, procesando esa información - Así es ¿por qué? - en ese momento puse atención a sus ojos, eran azules como el océano, solo había una diferencia, estos estaban opacos, no reflejaban nada. Su mirada era vacía, sin derecho a apreciar lo que hay alrededor de ella como yo.
- No es nada - pensé unos segundos - ¿Te gustaría... subir al columpio? - la sonrisa volvió a su rostro y asintió alegre. La ayude a subirse y empecé a empujarla.
- ¡Más alto! - subía y bajaba, ella reía como si todo estuviera bien, como si no hubiera problemas. Eso me contagio y me hizo sonreír, no entendí porque pero quería que esa sonrisa permanezca en su rostro y, haría todo lo posible por lograrlo.
- Juvia, deja eso ahí - le regañe al ver que intentaba levantar una caja y subirlo a un estante - Pero Gray-sama... - reprochó ella con un mohín, aún así obedeció.
- No es tu trabajo hacer eso, es el mío - cogí la caja y la coloque arriba, ella se sentó en el sofá - Pero Juvia puede hacerlo - contraatacó.
- Es mejor no arriesgarse - Gray-sama, Juvia no está embarazada - su actitud infantil no ha cambiado, siempre se ha quejado de los cuidados que le damos.
- Pero será pronto - ella se sonrojó y yo reí, era divertido avergonzarla respecto a eso.
- No es gracioso, Gray-sama - se levantó y camino hacia la cocina, conocía perfectamente mi casa como para no tropezarse con los objetos.
- ¿Has tenido noticias de Gajeel? - intente cambiar el tema hablando de su primo favorito.
- Juvia no lo ha vuelto a ver desde su boda con Levy-san.
- Probablemente deberíamos ir por nuestra cuenta... - opiné, sabiendo la reacción de ella sobre el tema que toqué.
- ¡No, Juvia esperará! - ¡No puedes esperar toda la vida! - a pesar de que ella mirara hacia mí sabía que no podía verme, eso hacía que en mi pecho se instale un terrible y agudo dolor.
- ¡Yo puedo darte mis ojos! - otra vez discutimos por lo mismo, siempre que le digo esto se pone a la defensiva diciendo que no lo aceptará, lo que más deseo es que pueda observar todo lo que yo veo y haría cualquier cosa por lograrlo.
- No, Juvia no dejará que Gray-sama haga eso - ¿Por qué? ¿Por qué no me dejas ayudarte? - me acerque y la tome de los brazos deseando que pudiera ver la tristeza e impotencia en mi rostro pero su mirada estaba perdida.
- Porque a Juvia... le gusta ver el mundo así - sus brazos rodearon mi espalda y hundí mi cabeza en su cuello.
- No puedo comprenderte.
- A pesar de que la visión del mundo de Gray-sama sea común y corriente, a Juvia le gusta cuando explica lo que hay a su alrededor, así Juvia puede imaginarlo como ella desee - su mano acarició mis suavemente mi cabeza.
- Pero no es lo mismo, yo quiero que tú lo veas por ti misma- apreté el agarre en su cintura como signo de frustración.
- Y así será algún día, Gray-sama debe ser paciente ¿o es qué ya no desea estar con Juvia por eso?
- ¡No, por supuesto que no! - no quería que pensara siquiera en ese absurda posibilidad, ella me dedicó una tierna sonrisa.
- Juvia y Gray-sama esperarán juntos - se colgó de mi cuello como suele hacerlo, yo la sujete de la cintura y nos quedamos así unos minutos.
Han pasado dos meses desde aquello, no hemos vuelto a discutir, tampoco recibimos noticias de Gajeel pero aun así los ánimos se mantienen arriba. Como lo prometí, estoy siendo paciente.
- Juvia, ¿podrías...? - el sonido de su celular nos interrumpió - Juvia lo siente, debe contestar - la vi sacar el aparato y contestar.
- ¡Gajeel-kun! ¡Estaba esperando tu llamada! - la mención de ese nombre se robó mi atención - Muy bien, sobre eso... - de un momento a otro la felicidad en su rostro decayó, la desolación cruzó por su rostro.
- Juvia ¿qué sucede? - sin previo aviso empezó a llorar y temí lo peor, colgó la llamada y se sentó en el sillón detrás de ella con las lágrimas resbalando por sus mejillas.
- Juvia, por favor responde, deja de llorar - intente limpiar sus lágrimas pero seguían saliendo - Gajeel-kun ya dio una respuesta - mi pecho latía con fuerza, si era lo que pensaba me quebraría.
- Él... encontró un donante para Juvia - murmuró mostrando una gran sonrisa, la alegría que sentí en ese momento fue indescriptible, solo atiné a abrazarla con los ojos húmedos.
El mundo al fin cobraría color para ella.
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¿Qué les pareció? Me ha quedado corto pero fue hecho con esfuerzo, como dije a mi me salen medio raro los temas xD. Nos vemos mañana con un nuevo capítulo, bye.
