¡Konichiwa! Si, otra vez estoy aquí - más vale tarde que nunca - publicando el penúltimo día, al principio me dije que iba a hacer el miedo de Gray por otra cosa pero luego pensé :"No, eso es poco original " y termine haciendo esto que es casi lo mismo xD. Espero sea de su agrado, disfrutad de la lectura.

Disclaimer: Fairy Tail no me pertenece, todos los personajes pertenecen a Hiro Mashima.

Summary: Porque él tenía miedo, miedo de hacerla llorar y sufrir, de nuevo.

6. Miedo

" - ¿Donde te gustaría que viviéramos? - A Juvia le gustaría volver al hogar que compartían."

El aceptó sin titubeos.

" - Gray-sama, Juvia piensa que podrían tener una mascota."

Él le trajo un cachorro al siguiente día.

" - ¿Qué color prefieres? - A Juvia le gusta el verde limón. "

Las paredes de su cuarto fueron pintadas de ese color.

" - Juvia cree que los claveles serían una buena opción ¿y usted, Gray-sama?"

El día de su boda, las mesas estaban decoradas con claveles.

" - ¿Qué lugar te agrada más? - Bueno, Juvia disfrutó su estadía en Akane Resort. "

Para su luna de miel, se hospedaron en la mejor habitación de aquel lugar.

" - ¿Gray-sama, qué quiere comer hoy? - Lo que tu desees."

Ella quería cocinarle algo que a él le guste.

" - ¿Qué misión podríamos hacer hoy? - Esta misión tiene una buena paga, Gray-sama"

Él cogió aquella, y ambos partieron a realizarla.

" - ¿Que te gustaría de cumpleaños, Juvia? - Oh, Juvia pensaba en un bonito vestido que vio, Erza-san."

El día de su cumpleaños, su esposo le regaló el vestido que ella mencionó.

" - Levy-san ¿cómo se llama ese libro? A Juvia le interesa - El principito, puedo conseguir te una copia si quieres."

Esa tarde, obtuvo el libro en sus manos, como un obsequio de su querido azabache.

" - Oye mujer, ¿qué dijiste? - Gajeel-kun, Juvia te pregunto si sería una buena idea hacer un pinic. "

Un día después, su esposo la llevó de día de campo.

Aunque en un principio le había parecido tierno que él no le llevara la contraria y la consintiera en todo a su manera, ahora lo sentía muy monótono y aburrido. Si ella decía que debía ser blanco una cosa negra, él se encargaba de pintarla.

- Juvia irá de compras, Gray-sama ¿quiere que le traiga algo? - el pelinegro la miró y negó con la cabeza - No te preocupes, compra lo que tú necesites.

En verdad, ella quería que dejara de ser tan complaciente y que actuará como antes, su Gray-sama no era así, desde que habían anunciado su compromiso las cosas habían cambiado, no sabía si para bien o mal.

- Gray-sama - toda su atención la posó en ella - ¿Por qué siempre trata así a Juvia? - su pregunta lo sorprendió, dejándolo sin palabras por unos segundos.

- ¿A qué te refieres? - Si Juvia quiere algo, Gray-sama se lo da.

- ¿No quieres que lo haga? - ¡A esto se refiere Juvia! - por primera vez, en todo este tiempo, estaban discutiendo, o al menos ella estaba a la defensiva.

- Tranquila ¿qué te molesta? - definitivamente, ella se cansó de esa actitud, sin decir nada más se retiró a la habitación que compartían, cerrándola con llave. El la siguió.

- Juvia, abre la puerta - ella hizo caso omiso a su pedido - ¡Por favor! - no, no quería.

Se quedó en su cama, llorando sin saber porqué. Solo quería que todo volviera a ser como el inicio de su relación. Cuando ella decía algo y él lo tomaba en cuenta, pero al final entre los decidían, cuando él no la trataba como la reina del universo.

Tal vez, antes hubiera estado muy feliz por el trato que recibía, ahora solo podía pensar en que desconocía a la persona detrás de la puerta.

Al otro lado, él escuchó sollozos, no pudo evitar dejarse caer al suelo, frustrado y molesto consigo mismo.

Después de todo, la había hecho llorar, de nuevo.

A pesar de que intentó hacerla feliz en todo lo que ella desee, siguió lastimándola, eso era lo que más temía, hacerla sufrir y llorar como antes cuando la rechazaba de manera fría, creyó que podía arreglar eso ahora que estaban casados, pensó que podía enmendar sus errores pero nada ha cambiado.

- "¿Por qué siempre tengo que lastimarte?" - se lamento recostado sobre la puerta.

A la mañana siguiente despertó a dolorido, la posición en la que durmió no fue muy cómoda. Escuchó pasos acercarse y se levantó, la puerta se abrió con lentitud y ambos se toparon cara a cara. Los ojos de ella estaban rojos e hinchados, no pudo evitar sentirse.

- Yo... lo siento - se disculpó con una mano detrás del cuello, sobando la parte que le dolía, ese gesto no paso desapercibido por ella.

- No, Juvia lo lamenta, Gray-sama debió pasar una mala noche - reconoció avergonzada por su reacción de anoche.

- ¿De qué hablabas ayer? - se atrevió a preguntar, ella se encogió en su sitio.

- Bueno... - hizo una pausa - Juvia cree que Gray-sama actúa muy diferente.

- ¿Diferente?

- Gray-sama se comporta de manera complaciente con Juvia, hace todo lo que Juvia dice y resulta muy extraño - Creí que a ti te gustaría eso.

- No es que a Juvia no le guste, es solo que así no es Gray-sama - bajo la mirada al sentir la suya fija sobre ella.

- Pensé... - tomó una bocanada de aire - Que sí actuaba así ya no te lastimaría como antes, pero veo que es imposible, soy un idiota - ella se quedó estupefacta con lo que dijo, reaccionó al recordar sus últimas palabras.

- ¡No, Gray-sama jamás será un idiota! - él se sorprendió porque le alzó la voz - Juvia será feliz siempre y cuando Gray-sama este a su lado - se acercó y lo abrazó con una sonrisa en sus labios. Él tardó un poco en corresponderle.

- Gracias - se separó con un sonrojo en sus mejillas.

- Gray-sama ¿qué le gustaría desayunar? - Se me antojan unos huevos revueltos.

Con una sonrisa de oreja a oreja, fue a prepararle un festín a su amado.

"No la amo a ella por la forma en que baila con mis ángeles, sino por como su nombre puede callar mis demonios"

¿Raro? Sí, yo también lo creo xD. La última frase la vi en el grupo Gruvia en fanfiction y me dije "¿por qué no agregarlo aquí? " y ahí lo tienen. Como dije, lo presentó tarde pero lo presento. Nos vemos en el último día para el cual no tengo ni una idea xD, bye.