El timbre para el receso había sonado, como cada día el mismo grupo de amigos se reunía bajo un gran árbol en el jardín de la preparatoria.
— ¿Viernes de películas? — agregó el moreno estirando sus brazos
— ¡Tengo unas ganas enormes de ver If I Stay! — Los ojos de la castaña brillaron con emoción
— ¡No Mimí! Siempre nos haces ver tus películas romanticonas — refunfuñó Koushiro
— ¿Qué tiene de malo? De alguna parte deben aprender ustedes sobre sensibilidad — se quejó
— Mucho tiene de malo — esta vez, Ishida fue quien habló — Nadie quiere ver las mismas cosas que tú... princesita — esto último lo agregó en tono burlesco
Enarcó una ceja — ¿Perdón? ¿Alguien pidió tu opinión?
La miró intimidante — Estamos todos en el mismo grupo ¿no? Puedo opinar lo que se me dé la gana
— Y aquí van una vez más — agregó Sora rodando los ojos
— Tú no tienes modales Ishida ¡Eres insoportable! — gruñó
— ¿Y tú te crees perfecta? Eres un monstruo personificado — en ese momento, Taichi se paró al medio de ambos
— ¡¿Pueden dejar de discutir una puta vez en su vida?! ¡Realmente me tienen harto!
Hacer enojar a Taichi era bastante difícil, pero esos dos ya habían sobre pasado su límite.
— Tai... — intentó calmarlo Sora
— No Sora — se zafó de su agarre — Ustedes dos ya no los tolero, puedes ser mi mejor amigo y tú mi mejor amiga pero juntos no los soporto
Mimí agachó la mirada — Lo lamento Taichi...
Yamato se rascó la cabeza nervioso — yo... también lo lamento
— Ahora ustedes dos van a venir esta noche a mi casa, van a comportarse como si fueran grandes amigos y dejarán de joderme la vida — sonrió forzadamente — ¿Me entendieron?
— S-si — dijeron algo asustados por la reacción de Taichi
Suspiró con cansancio, hacía mucho tiempo que no perdía los estribos, pero el asunto de sus amigos ya lo había llevado al colapso, esta vez, debería interferir para que esos dos se llevaran bien.
Quedaban solo cinco minutos para que el timbre volviera a sonar y regresaran a sus clases, Mimí caminó nerviosa hacia el baño mientras que Yamato decidió avanzar en otra dirección nuevamente al salón.
— Debemos hacer algo al respecto, no podemos permitir que siempre sean ellos dos quienes nos traigan problemas
— Kou tiene razón, separados son tan tranquilos y juntos — tembló — me dan miedo
— Hace varios días estaba pensando en algo para que se lleven bien... solo espero que me apoyen
— ¿De qué hablas cariño?
Sonó el timbre — Ya verán...
El resto del día avanzó con tranquilidad, Mimí evitó tener otro encontrón con Yamato para que Taichi no volviera a enloquecer, al igual que Yamato, ni siquiera una mirada se cruzaron a pesar de estar todo el día juntos.
El final del día había llegado, cada chico se fue a su casa para reunirse donde Taichi a eso de las 7 de la noche.
— Mimí — gritaron desde la planta baja — Sora ya está aquí
— ¡Bajo enseguida!
Arregló por última vez su cabello, se miró al espejo, llevaba unos jeans azules oscuros, un top corto color rosa pálido y sandalias altas del mismo color que el top. Tomó su abrigo color blanco, su bolso y bajó las escaleras.
— Mimí, iremos a ver películas donde Taichi — rio — ¿Por qué te arreglas como si fueras a una cita?
— Porque, querida amiga, Mimí Tachikawa siempre debe verse fabulosa — le guiñó el ojo — ¿Nos vamos?
Sora rio ante las ocurrencias de su amiga y salieron de la casa de la castaña, montaron el coche de la pelirroja en dirección a la casa de su novio.
Luego de unos minutos llegaron a su destino.
— Muchachos ¿alguien ordenó dos modelos? — rio Taichi mientras les abría la puerta
— Mejor déjanos entrar — sonrió Mimí apartándolo a un lado y entrando al departamento — ¡hola chicos!
— Hola Mimí — respondieron Koushiro y Joe, en cambio Yamato ni se inmutó con su llegada.
— ¿Ya se decidieron que película vamos a ver? — preguntó Sora entrando junto con Taichi
— Si, veremos Poltergeist
Mimí se encogió de hombros — nunca la había escuchado ¿De qué trata?
— De hadas y duendes — dijo Yamato
— ¿De verdad? — lo miró emocionada — pues veámosla
— Yamato... — lo regañó Koushiro — Mimí la película no...
— No te preocupes Kou — le guiñó un ojo — si la escogieron entre todos supongo que es buena
Koushiro suspiró con pesadez — yo se lo intenté advertir...
— Iré por algunos bocadillos — sonrió Yamato
— Si le viene un paro cardiaco a Mimí por tus ocurrencias las vas a pagar caro Ishida — le susurró Taichi mientras entraba a la cocina
— ¿Mimí estas segura que no sabes de que trata la película? — insistió Sora
— ¡No y no me la cuentes! Adoro las películas de fantasía así que no comenten más sobre esto ¿sí? — sonrió infantilmente
Luego de un rato Yamato y Taichi volvieron a la sala de estar con algunos refrescos y bocadillos que colocaron en la mesa del centro.
— Hey Yama, siéntate aquí ¿sí?
— ¿Dónde?
Le señaló el lugar junto a Mimí — Ya te lo advertí, así que tú la calmarás y evitarás un colapso nervioso
Rodó los ojos — como sea — se sentó junto a ella — ¿Puedes ponerla ya?
Sonrió con malicia — Claro que si amigo
Taichi se sentó en otro sofá junto a Sora
— Está todo listo para nuestro plan — le susurró
— ¿De qué plan hablas Taichi?
— El plan para que estos dos comiencen a llevarse bien — sonrió
— ¿Lo planeaste tu solo? ¿Estás seguro que va a resultar? A veces tienes unas ocurrencias medias extrañas...
— Confía en mi ¿sí? Jamás había estado tan orgulloso de una de mis ideas
Suspiró — Taichi... espero no lo empeores más
Besó su mejilla — Todo saldrá bien, ya verás que de aquí al final de la noche estos dos serán los mejores amigos
— Quiero creer en él pero Taichi hace las cosas sin pensar en sus consecuencias — pensó Sora
— Silencio chicos — dijo Joe — la película ya va a comenzar
La película avanzaba relativamente tranquila, Mimí aún no sospechaba lo que sus amigos intentaron todo el tiempo advertirle, hasta qué...
Gritó — ¡Demonios que me están haciendo ver son unos idiotas me engañaron! — comenzó a lloriquear tapándose el rostro con una de las almohadas del sofá
— Mimí — intentó calmarla Sora — queríamos decirte pero tú...
— ¡Todo esto es tu culpa idiota! — Le aventó la almohada a Yamato — ¡Tú me mentiste sobre la película!
Yamato comenzó a reír — ¿Realmente creías que íbamos a ver algo de hadas y duendes? Tachikawa eres tan ilusa...
— ¡Te odio Ishida juro que te odio! — Comenzó a botar lágrimas — Creí que por una vez estabas siendo amable conmigo y respondiéndome como la gente normal, pero sigues siendo el mismo animal de siempre
— ¿Animal? — enarcó una ceja
— No, hasta un animal tiene más modales que tú
— Eres una nenita caprichosa Mimí, no te soporto
— ¡Yo menos a ti!
El sonido de un metal cerrándose los descolocó a ambos, sintieron sus muñecas frías y apretadas. Ambos dirigieron su vista al frente para encontrarse con un molesto Taichi viéndolos con el ceño fruncido, como reacción inmediata su vista ahora se encontraba sobre sus manos...
— ¡¿Qué hiciste imbécil?! — levantó su mano con rudeza
— ¡Auch! Me lastimaste — se quejó Mimí — ¿Taichi que significa esto?
— Yo se los advertí pero ustedes no me escucharon... ¿No quieren llevarse bien? Pues ahora estarán obligados a hacerlo
— ¿Esposas? ¿Taichi esto es en serio? — comentó Sora molesta
— Te dije que era un plan brillante ¿no?
Koushiro se golpeó el rostro con su mano — Tai, esta vez creo que te pasaste...
— Ya no se molesten conmigo, todos estaban de acuerdo con que Ishida y Tachikawa dejaran de pelear una vez
— Pero esto es un poco extremista ¿No crees? — dijo Joe
— Pues — Taichi miró las muñecas de ambos jóvenes — a mí me parece una buena idea
— ¿! Una buena idea!? ¿Tener a Yamato pegado a mí te parece una buena idea?
— ¿De verdad creíste que de esta manera nos llevaríamos bien?
Se encogió de hombros — ¿Por qué no?
Mimí se levantó de golpe obligando a Yamato también hacerlo
— ¡Porque esto es inaudito! Acabas de despertar todos mis instintos asesinos, y no sé si aplicarlos contigo o con Ishida para no tener que soportarlo tan cerca de mí
Yamato abrió los ojos como plato
— ¿En serio piensas dejar a tu mejor amigo amarrado a esta loca?
Bufó — Está bien, si nadie está de acuerdo iré por las llaves...
Rodó los ojos con molestia y se dirigió a su habitación.
Mimí intentó cruzarse de brazos — ¿Qué haces? — Reclamó Yamato
— Se me había olvidado que tengo un trozo de excremento pegado a mí
— ¿Cómo me llamaste? — se acercó amenazante
— Como oíste — lo fulminó con la mirada
— Chicos...
La expresión de Taichi era como si acaba de ver un fantasma...
— Que te pasó... estás pálido — dijo Sora preocupada
— Creo que... Extravié las llaves — tragó saliva con pesadez
— ¡¿QUÉ?! — gritaron ambos
— Perdón juro que la buscaré bien, es que no recuerdo donde la dejé
— ¡Cómo diablos pierdes la llave Yagami! ¿Piensas dejarme pegado a esta mocosa?
— Hey — reclamó Mimí — de los dos yo soy quién más sufre por tener que aguantarte
— Siento lo mismo que tú Chuky
— ¡No me digas así maldito Yamato!
— ¡Ya dejen de discutir! — Joe se salió de sus casillas — Si todos nos ponemos nerviosos no llegaremos a nada, lo mejor será que Taichi busque las llaves con calma y ustedes se relajen y eviten hablar el mayor tiempo posible ¿sí?
Bufó — como sea...
— Camina mocosa que me quiero sentar...
Yamato la arrastró como pudo una vez más al sofá donde estuvieron anteriormente y ambos se sentaron allí, en silencio, evitando cruzar miradas para no matarse entre ellos o matar a Taichi...
Las horas pasaban, el aire estaba tan denso que podía cortar lo que fuera, estaba todo en silencio, era incómodo. Por un lado las víctimas sentadas en el sofá con el rostro rojo de la ira, frente a ellos Sora tan nerviosa que casi no le quedaban uñas en sus dedos temiendo por la vida de su novio, y por otra parte Taichi, Koushiro y Joe buscando la llave por todo el departamento.
Mimí miró la hora — demonios, que tarde es, mamá va a matarme
— ¿Realmente piensas volver a tu casa? — bufó Yamato
— No tengo otra opción...
— ¿Y qué haré yo?
— Pues te cortas el brazo, yo me voy a mi casa y tú a la tuya...
La miró extrañado — Estás loca... ¿Aún no encuentras la llave idiota?
— No... — Suspiró — creo que la tiene Hikari...
— ¿Y por qué la tendría Hikari? — preguntó Sora
— Porque las esposas son de ella, tiene una obra de teatro en unos días y para eso las compró
— ¿Y a qué hora llega?
— Llega — apretó los ojos — el domingo...
— ¿!Qué?! — Volvieron a levantarse desesperados
— ¡No puedo tener a Yamato tan cerca hasta el domingo! Taichi piensa bien que harás al respecto y como nos vas a pagar esto...
— Ella tiene razón, yo tengo ensayo con la banda mañana por la noche, no pienso llevarla, ni siquiera me cae bien
— Y yo tengo una cita en la tarde ¡Yamato arruinaría todo!
— ¿Tenemos una cita? — se burló Yamato
Rodó los ojos — tu no irás, porque Taichi buscará la forma de separarnos antes del medio día...
— Está bien chicos, no se molesten conmigo, les prometo que mañana al medio día encontraré una solución...
— Como sea... yo me voy...
— ¿A dónde nos vamos?
— Diablos, se me olvidó que ahora eres como mi mascota y debo llevarte a todas partes — rio Mimí — a mi casa, camina
— ¡Yo no pienso ir a tu casa!
— ¿Y te irás a la tuya acaso?
— Si princesita nos vamos a mi casa...
— ¡Auch!
Yamato caminó arrastrando a Mimí por toda la sala de estar hasta salir del departamento.
— Como crees que me iré a tu casa ¡Mi mamá me mataría!
— Pues que te mate, me da igual, puedo cargar con un bulto amarrado a mi mano por el resto de mi vida
— ¿Y mi ropa? ¿Cómo diablos dormiremos?
— Pues tú — la miró de pies a cabeza — no tengo idea, yo dormiré en mi cama
— Estamos juntos en esto — levantó su mano haciendo que Yamato también levante la de él — ¿O ya lo olvidaste?
— Desearía hacerlo... No lo sé duermes en el suelo, allí vemos, ahora camina, mi casa queda a unas cuadras de aquí...
Mimí reclamó una vez más antes de que Yamato siguiera caminando y ella a rastras debía seguirlo, se sentía frustrada y humillada ¿En qué momento Taichi pensó que sería una buena idea unirlos de esa forma? Está bien, ellos nunca cooperaron para llevarse bien o al menos entenderse, pero esa era la peor manera para hacerlo.
Luego de un rato llegaron al departamento de Yamato, introdujo la llave en la cerradura y Mimí algo tímida entró.
— ¿Estás solo?
— Papá trabaja hasta la madrugada
— Necesito llamar a mi mamá ¿Tienes un teléfono?
Señaló con la mirada un teléfono que se encontraba junto a ella.
Lo tomó y colocó en su oreja, miró a Yamato detenidamente.
— ¿No querías llamar?
— ¿Me das algo de privacidad?
Rodó los ojos — No puedo moverme muy lejos
— Lo siento, lo olvidé, tu solo has como que no escuchas ¿si?
— Como sea...
Marcó el número de su casa...
— ¿Mamá?, si soy yo Mimí, bien gracias por preguntar, no, no tuve un accidente, no, tranquila está todo bien... Me quedaré en casa de Sora, si, llegaré por la mañana, adiós — cortó el teléfono
— ¿Por qué le mientes?
— ¡Te dije que no escucharas!
— Como si me importara escuchar, solo que tu voz chillona se cuela en mis oídos como un mosquito
— Eres desagradable Ishida
— Tengo hambre
Caminó hacia la cocina arrastrando una vez más a Mimí
— ¿Podrías ser un poco más delicado?
— No — la miró por el rabillo del ojo mientras bebía algo de leche — ¿Quieres?
— ¿Del envase? — miró con asco
Se encogió de hombros — Por qué no...
— ¡Eso tiene miles de bacterias!
— No seas tan princesa Tachikawa... — Bostezó — creo que ya me iré a dormir
— ¿Y no piensas cenar? ¡Yo me muero de hambre!
— Creo que sobró un poco de pizza de ayer...
— Estás loco si crees que comeré las sobras del día anterior
Se encogió de hombros — pues entonces muérete de hambre
Rodó los ojos — Ok... comeré lo que sea
Yamato sonrió con malicia y calentó un poco de pizza, luego la colocó en un plato, tomó un par de refrescos y caminó con Mimí a su habitación.
— Creo que tenemos un problema — rio Mimí
La miró extrañado — ¿Cuál?
— Por la posición de tu cama, creo que serás tú quien dormirá en el suelo — se largó a reír
— Demonios — se quejó — no lo había estimado... Está bien yo dormiré en el sueño — frunció el ceño
Se sentaron ambos en la cama a comer en silencio, Mimí con un poco de asco y Yamato como si no le importara nada más en el mundo que ese bendito trozo de pizza.
Se levantó de la cama, acomodó algunas almohadas en el suelo y comenzó a quitarse la ropa.
— ¡Qué diablos haces! — Mimí se cubrió el rostro avergonzada, con la mano que tenía disponible
— ¿Qué? ¿Nunca has visto un hombre sin polera? — rio
— Como te atreves a desnudarte frente a una dama como yo
— Que exagerada eres Tachikawa, no crees que dormiré así como estoy...
— ¿Podrías decirme entonces como diablos planeas quitarte la camiseta completamente si está mi brazo entre medio?
Yamato miró con detención, ella tenía razón, intentó quitarse la camiseta pero esta quedó colgando en la cadena que separaba su mano con la de Mimí, e intentar pasarla por ella, sí que sería un problema...
— Ok, Ok, dormiré así — dijo entre dientes
— ¡Bien!
Mimí se acomodó en la cama como pudo con el brazo de Yamato entorpeciéndola, se recostó mirando hacia el techo, lamentando lo miserable que se estaba volviendo su vida, mientras Yamato, desde la "comodidad" del suelo, cubría su rostro con una almohada evitando oír sus quejas. El brazo de Mimí quedo colgando de la cama mientras que el de Yamato incómodamente reposaba junto a él, pero para su desgracia, no podía moverlo, o la princesita caería de la cama y eso sí que sería un problema... Sería una larga noche...
Gracias por sus reviews anteriores, me alegra saber que les gustó como va la historia, aquí esta el segundo capítulo. La historia no durará más de 5, se dividirá así (los capítulos que quedan):
-La cita de Mimí
-El ensayo de Yamato
-Taichi encontró las llaves
Trataré de actualizar lo más pronto posible, gracias por leerme !
Nanami
