Despertó por un dolor horrible en su brazo. Se quejó un poco antes de ver la hora... El reloj sobre la pequeña mesita de noche marcaba a penas las 5 a.m., era aún demasiado temprano como para quedarse despierto.
Miró a la castaña que dormía sobre la cama y notó algo extraño en ella. Sus ojos estaban hinchados, y sollozaba como si hubiera llorado hace tan momento. ¿Cómo no se dio cuenta de aquello? Su corazón se contrajo al verla tan vulnerable.
Se levantó despacio, tratando de no despertarla, y se sentó junto a ella, en el pequeño espacio que había entre la cama y su cuerpo.
La miraba, solo se limitaba a mirarla.
— Que me hiciste, Tachikawa... Siempre te vi como una niña inmadura, caprichosa y detestable, nunca encontré razones para llevarme bien contigo. Pero pasa esto y cambias mi esquema, me haces ver que siempre estuve equivocado y aunque no quiera reconocerlo, te juzgué mal, y puede que sienta más de lo que me gustaría.
Nunca creí que se podía querer a alguien en tan poco tiempo... No... te conozco desde hace mucho... creo que solo necesitaba saber quien eras realmente para aclarar... mis sentimientos... eres... especial.
Suspiró agobiado mientras acomodaba algunos cabellos que caían sobre el rostro de Mimí.
— Siento ser tan cobarde y que esto se quede solo en mis pensamientos...
Le dijo despacio mientras volvía a su lugar en el piso para intentar conciliar el sueño.
9:15 AM.
— !Yamato despierta! — gritó la castaña arrojándole una almohada en el rostro
Despertó asustado quejándose por lo inoportuno de su compañera.
— !Qué diablos te pasa loca!
— Taichi acaba de hablarme, Hikari ya volvió a casa con las llaves !Levántate que no quiero seguir perdiendo el tiempo aquí!
— ¿Qué? — dijo en un hilo de voz
— Que te muevas y nos vamos donde Taichi, quiero zafarme de esto lo más pronto posible...
No podía convencerse ni a ella misma sobre qué era lo que realmente quería. El tiempo junto a Yamato nunca fue tan agradable como ahora, pero él siempre buscaba la forma de arruinar el momento, cuando pensó que algo podía resultar bien, la hizo volver a caer. Lo mejor sería olvidar lo que pasó y seguir como... como antes.
La rutina implantada el día anterior sobre el tiempo de baño se tornó tediosa y hostil. Desde que despertó aquella mañana no habían vuelto a cruzar palabra, hasta que se encontraron frente al departamento de Taichi.
— Hey... Mimí — la interrumpió antes de que tocara la puerta
— ¿Qué quieres?
— Yo... quería... disculparme
Lo miró confundida.
— ¿De qué te quieres disculpar, Yamato? ¿De lo que ocurrió ayer? Tranquilo, puedo vivir con ello
— No — su voz se tornó nerviosa — por... todo
— ¿Todo? — volvió a mirarlo
— Por fastidiarte todos estos años, creo que si hubiéramos pasado más tiempo juntos, nosotros...
— No sigas — agachó la mirada — ya está hecho y me temo que no hay vuelta atrás... Es lo que querías ¿no? Que las cosas no cambiasen entre nosotros...
— Pero...
— ¿Qué hacen aquí afuera? Entren — interrumpió Taichi abriendo la puerta
En silencio volvieron a sentarse en aquel sofá en el que alguna vez los unió y ahora estaba a punto de separarlos.
— !Hikari! ¿Dónde están las llaves? — miró a los aludidos — Lamento esto chicos, sé que no se llevan bien, debió haber sido tortuoso el tiempo juntos
— Ni te imaginas — dijo entre dientes la castaña
— Me alegró que aún estén vivos, creo que fue la peor idea que se me ha ocurrido — dijo nervioso
— Ahora entiendes que ella y yo no pegamos ni con goma, no vuelvas a hacer este tipo de estupideces que perjudican la moral de los demás
Palabras que llegaban como dagas al corazón, pero que ninguno de los dos sentía realmente.
— Aquí las traje — se paró frente a la pareja de esposados — amigos lamento lo cabeza dura que puede ser mi hermano — se agachó frente a ellos introduciendo la llave en cada cerradura — a pesar de que se llevan como perros y gatos, se ven bien juntos — sonrió sinceramente la menor
Ni siquiera las miradas fueron capaz de cruzar, pero un sin fin de pensamientos inundaron sus mentes. El tiempo que pasaron juntos, por más breve que fue, nunca fue tan agradable, quizás ellos podían tener la oportunidad de conocerse mejor, de intentar algo, de atreverse a estar juntos, porque, como dijo Hiro, se complementaban a la perfección... Tenían mil razones para gustarse, pero buscaban mil más para evitar hacerlo, eso amigos, se llama orgullo.
— Gracias, Hikari — dijo Mimí sobándose la muñeca donde anteriormente había una argolla de metal — debo irme ya
Se levantó de inmediato sin decir otra palabra, y salió de la casa de los Yagami, dejando a tres personas confundidas, a un rubio más que a los otros dos.
— ¿Pasa algo, Ishida? — preguntó su mejor amigo, que bien conocía esa mirada afligida
Suspiró — Nada, ya me iré
— Espera — lo detuvo — ¿Pasó algo entre Tachikawa y tu? Acostumbro a verlos pelear, pero hoy actuaban... diferente
— Eres un genio, Yagami — volvió a sentarse en el sofá hundiendo su rostro entre sus manos — Mimí es una tonta
El castaño se sentó junto a Ishida, no era el mejor dando consejos, ni el más sutil con las palabras, pero si su mejor amigo lo necesitaba, haría hasta lo imposible por hacerlo sentir mejor.
De a poco Yamato le explicó la situación, desde que durmieron en su casa, cuando la vió tomar una ducha, la cita con Michael, el parque, el ensayo y finalmente cuando la vio llorar por la madrugada.
— Vaya... No puedo creer que el rey del hielo se esté derritiendo — sonrió
— ¿Qué dices?
— Lo que oíste rubio, nunca pensé que fuera a gustarte Mimí
Se sonrojó — !No he dicho que me gusta!
— Por como hablas, parece que sí... No tiene nada de malo, a mi también me gustó cuando eramos niños — se encogió de hombros — una vez que conoces a Mimí, es imposible no quererla
— No puede gustarme, nos conocemos de, prácticamente, toda la vida, y nunca la he soportado
Pasó su brazo por los hombros de su amigo — Pues como dice el dicho... Del odio al amor... ya sabes el resto, no es necesario que te caiga bien para que sientas atracción por ella
— ¿Tu crees? Aunque eso ya no importa, la fregé con ella
— Si, la verdad es que metiste la pata hasta el fondo. ¿Te has dado cuenta que nunca mides tus palabras antes de hablar?
— Podría decir yo lo mismo de tus actos, nunca piensas antes de hacer algo
— Ese es un problema que tenemos los hombres !pero va! ¿Te vas a quedar de brazos cruzados?
— Supongo que sí, lo mejor es dejar las cosas como están, algo entre Mimí y yo... no hubiera resultado del todo bien...
— No puedes decirlo sin antes intentarlo — sonrió
No tenía ganas de volver a su casa, sabía que si se aparecía por allí, se sentiría deprimida, y lo que menos quería era cambiar su estado de ánimo, ahora que ya no estaba él...
Se sentó en un parque a unas calles del departamento de Taichi, compró un helado pero solo veía como el calor lo derretía.
— ¿Mimí? — una voz conocida la hizo despertar
Levantó su mirada — ¿Michael? ¿Qué haces aquí?
— Salí a hacer unas compras ¿Te encuentras bien? ¿Dónde esta Matt?
Esquivó su mirada suspirando sónoramente — Pues aquí ya no
Sonrió — ¿Te importa si me siento a tu lado?
— Claro que no — sonrió débilmente
— Mimí, sé que nos conocemos solo hace un par de días, pero por lo que logro percibir no te encuentras bien... ¿Pasó algo?
— No, claro que no... no te... preocupes
— ¿Sabes que no te creo nada, cierto?
Agachó su mirada — soy pésima mintiendo
— Tu problema es un rubio medio impulsivo, orgulloso y fastidioso ¿no?
— No lo entiendo, Michael... Yamato y yo eramos dos personas completamente diferentes, que no se llevaban bien ni aunque lo intentaran !y así iba todo de maravillas! Hasta hace un par de días...
— A veces nos ilusionamos con la persona que menos esperamos, no es necesario que se lleven bien o mal, el corazón no elige cuándo querer a alguien ni de que manera, ni en que circunstancias, puede ser por una casualidad... o por un par de esposas — sonrió
— !Pero no puede ser! !Así no son las cosas! Nunca he soportado a Ishida, es más, si me dieran la oportunidad de esposarme nuevamente con él, no lo haría ni muerta, es egocéntrico, testarudo y extraño pero... pero hay algo en él que...
— ¿Que te gusta?
— !No! — comenzó a sonrojarse — No entiendo ¿dos dias bastaron para que cambiara mi esquema?
— Puede bastar un año, dos días o un segundo para que te des cuenta de que siempre lo tuviste frente a ti pero nunca quisiste abrir los ojos
— Yo no... yo no puedo, Michael... él y yo no podemos estar juntos, ni ahora ni nunca... Las cosas eran mejor cuando seguía finjiendo que no existía... Luego estuvo pegado a mí y su presencia se hizo más notoria que nunca
— Quizás siempre sentiste atracción hacia él y la ocultabas con tu desprecio
— No mezclemos las cosas... sí, siempre he pensado que es guapo... bastante guapo para aclarar... pero... !Siempre fue tan desagradable conmigo! Somos tan diferentes
— ¿Y si hubieras intentado pasarlo desde un principio?
— Créeme que lo intenté muchas veces, pero él siempre buscaba la forma de hacerme perder la cordura
Soltó una carcajada — ¿Sabes? A Matt lo conozco hace casi dos años, desde que formamos nuestra banda. Nunca ha sido el tío más comunicativo, ni el más simpático, mucho menos el más compasivo... Pero si hay algo que puedo destacar de él, y es que es la persona más honesta que he conocido en mi vida. Tiene un orgullo de los mil demonios, pero pude detectar desde primera instancia lo mal que le sale mentir
— ¿A qué te refieres?
— Mimí, nunca había visto a Ishida mirar a otra persona como te miraba a ti, con tanta dulzura, llegó hasta a ser meloso, y todos en la banda lo notaron. Nunca lo vi comportarse de esa manera, generalmente en los ensayos no habla mucho, solo toca y se va, pero cuando estabas tu allí, era otra persona, era él realmente... Creo que cuando te dijo que todo volviera a ser como antes, no lo dijo en serio o lo interpretaste de la manera equivocada
— ¿Y de qué manera podía interpretarlo? Vamos Michael, tu lo dijiste, Ishida tiene tanta sensibilidad como una piedra...
— Puede ser, pero estoy seguro que se está arrepintiendo de lo que dijo, porque no lo escuché sincero
— Dices que... ¿No sentía lo que me dijo?
Volvió a agachar la mirada, escondiendo su rostro del rubio a su lado. Michael, en cierto sentido tenía razón. De los años que conocía a Yamato, él nunca se andaba con rodeos, era lo que todos valoraban de él, su honestidad y sinceridad para afrontar las cosas, aunque muchas veces no pensara lo que dice, nunca mentía, y cuando lo hacía, se le notaba mucho, y hasta ella podía darse cuenta de eso... Incluso notó como tembló su voz cuando dijo tales palabras en el salón de ensayos... Él le había mentido cuando dijo que todo volvería a ser como antes... Entonces ¿Qué es lo que realmente quería?
— Mimí... Yo creo que no soy la persona adecuada para decírtelo, después de todo, no sé que es lo que realmente sientes tú por él... Pero si quieres aclarar tus sentimientos, búscalo
— ¿Y si él no me da la oportunidad?
— No puedes decirlo sin antes intentarlo
Y eso le bastó para que su mundo diera una vuelta nuevamente y entendiera una cosa... Si realmente quería aclarar sus sentimientos, debía volver a él.
PENÚLTIMO CAPÍTULO... SÍ, LES DIJE QUE SERIA UN FIC CORTO :( ESPERO LO DISFRUTEN
