Capítulo 4

Aquella mañana se despertó con el dolor palpitante en el labio inferior donde lo había golpeado Cristián. Germán deseó dormir todo el santo día, o mejor, de ser posible no despertar por unas buenas horas. Ciertamente sus planes serían otros.

Una pequeña lengua perruna comenzó a darle "besitos" en la herida del labio. El castaño pestañeó, encontrándose con Mimi.

—Buenos días… — respondió con la voz adormilada y una sonrisa sincera —. ¿Le haces cariño a Papá? — preguntó riendo un poco, conversando con la chihuaha. Se fue incorporando en la cama hasta quedar sentado y tomar con cuidado, delicadeza y cariño a su pequeña compañera.

Suspiró, colocándola en parte de su abdomen desnudo, y volvió a sonreír al verla dar pequeños ladridos, colocar dos patitas contra su pecho buscando seguir con los besitos.

— Oh, pero que hermosha. Con estos beshitos me voy a curar rápido— dijo con una voz cariñosa e infantil. — Cállate humano, dame de comer— imitó la voz que le dio a Mimi en el vídeo de ''Hola Soy Mimi – Los Humanos'' con lo último que expresó.

No entendía porque sentía tanta melancolía esa mañana. No sabía porque Cristián Moreno le provocó tanta rabia, y el día de hoy se sintió la persona más vacía del mundo. Garmendia podía contemplar su habitación; Una habitación perfectamente arreglada por el momento, con una pantalla plana, una consola de videojuegos, a un lado su computadora que se trataba de una Mac, y si desvía su mirada en dirección a la mesa de noche, ahí yacía su celular: un iPhone.

Tantas cosas materiales, ganadas con esfuerzo pero… Él lo sabía perfectamente. No importaba cuantas veces se mudara, se llenará de lujos…

—Sigue siendo superficial…— susurró, cerrando sus ojos despacio—. Pero lo he logrado con esfuerzo.

Lo importante es que tenía una hermosa unión con su familia, amigos cercanos y sus mascotas lo hacen feliz de igual forma que lo recién mencionado. Pero…

Faltaba algo.

—Sabes Mimi, tu papi es un idiota— comentó después de un largo silencio, donde sus pensamientos pudieron divagar con una total libertad. O eso creía, porque con sinceridad, se sentía presionado, encerrado… Sin escape.

—Si no fuera por los sueños que quiero alcanzar, mi familia, mis suscriptores… —resopló dejándose caer de nuevo entre las sabanas que cubrían la mitad de su cuerpo.

—Todo eso significa tanto para mí.

G&X

Cristián Moreno, mejor conocido como Xoda para los cibernautas.

— La wea fome…

Susurró al ver que ya son las 2:39 p.m. Durante toda la noche, parte de la madrugada y al pasar el mediodía, el chileno no concilió el sueño.

Sabía que no era común. Primero el no dormir no fue provocado porque estuviera grabando un vídeo o jugando algún videojuego para su canal en Youtube. Aunque en esos momentos su cabeza seguía siendo como un reproductor de vídeos, proyectando sus memorias, remarcando cada recuerdo.

Para su profundo y amargo disgusto, todo tenía un tópico principal, un pilar, un enfoque: Germán Garmendia.

Y como si no bastara solo con el encuentro con Garmendia, también los últimos acontecimientos de su vida continuaban atosigándole.

—Que paja.

¿Cómo podía sacar de sus pensamientos ese encuentro? No entendía su actitud. Y si debía admitirlo, le descolocó por completo.

Su mente solo podía seguir siendo atacada por un sinfín de interrogantes. No es como si el haber tenido ese encuentro ha sido suficiente para cambiar su perspectiva de ver a Garmendia. Lo sigue odiando. Pero le intrigaba su manera de actuar el día de ayer.

«Felicidades Xoda. Felicidades por tu gran sinceridad, dime idiota ¿Te sentirías mejor si me golpeas?

¿Disculpa? ¿Qué demonios dices weon?

Así como lo escuchas, o acaso estas sordo. Vamos, si tanto me odias, golpéame. Si tanto odias... Que según tú, estuviera a punto de hundir tu "vida" y la de los demás, hazlo. ¡No es lo que quieres! ¡Vamos! Golpea a este maldito mentiroso si eso te hace sentir mejor.

¡Cállate maldita sea!»

— ¿Qué weon viene a querer que lo golpee y para…?

« ¿Ahora te toca a ti no? ¡Vamos, golpea!

No Xoda. Ya estamos a mano. Yo me desahogue, tú también. Todo está aclarado.»

— ¡Para eso! No. ¡Qué paja weon!

Golpeó con sus manos hechas puños contra el colchón de la cama en lo que se sentó. Definitivamente no lograba entender lo que sucedió. Quizá Garmendia se sentía ahora en paz –con semejante e inexplicable manera de lograrlo- pero ahora era él mismo quién no estaba tranquilo.

—Ignorar. Ignorar lo que ha pasado con el culiao' es la mejor manera para no acordarme más de esta wea— se dijo así mismo Cristián como único consuelo y solución.

No se iba a pasar todo el día pensado en algo que hasta podría ser clasificado con la letra "i" de insignificante. Se talló ambos ojos con sus manos y agradeció que su estómago gruñera. Si, había cosas más importantes que andar pensando en "Gerbots" como por ejemplo ir a comer algo.

—Quizá este tipo este tan loco como en sus vídeos.

Concluyó saliendo de su cama y por consiguiente salir de su habitación. No recordaba si aún quedaba algo de comer en el refrigerador y de no haber nada… Ya pensaría que opción le convenía en relación al hambre.

Claro que, la mejor opción en general sería dormir pero su subconsciente no ayudaba. Prefería quedarse despierto a tener que rememorar el encuentro. Quizá el cansancio tarde o temprano lo noquearían.

— ¿Es en serio?— alzó la voz y se preguntó así mismo con ironía. No tenía absolutamente nada de comer salvo mantequilla y un par de cervezas. Con la mantequilla no haría nada y con la cerveza, bueno… Si no quería hacerse mierda tan temprano, no tenía sentido. Resopló cerrando la puerta del refrigerador, quedándose de brazos cruzados.

«Tanto sueño no tengo, no dormí pero descanse entre ¿hora o minutos?» y así continuó divagando un poco más hasta ver a Batman entrar y acercase a su tazón de comida, mascar y beber del tazón del agua. Ante la escena Xoda bufó deshaciendo la pose para buscar entre los bolsillos de sus pantalones las llaves de la casa y efectivamente las tenía allí.

—Tienes suerte compañero— le dijo a su querido gato, acercándose hasta quedar agachado y darle una breve caricia por el lomo y sentir el ronroneó de Batman.

Quizá salir a la calle y respirar un poco de aire no le vendría mal. Comería alguna hamburguesa y pasaría por una farmacia a comprar algunas cosas como chucherías y refrescos.

De esa manera fue como Cristián Moreno salió de su hogar.

Con lo que no contaba es que en otra parte de su ciudad cierto youtuber decidió hacer lo mismo. Comprar algo que comer en alguna pizzería y luego a la farmacia. Necesitaba proveerse de una pomada cicatrizante para la herida de su labio.

Inconscientemente mientras caminaba por aquel centro comercial, Germán llevaba sus dedos a la herida sin evitar pensar en Cristián.

«Debe pensar que soy alguien ilógico. Bueno en mi mente era perfecto. ¡La manera ideal para saldar cuentas! Es decir, Cristián se veía en ese vídeo de los bots muy… determinado y odioso al hablar. Si aún le quedaba resentimiento por mi supuesto GRAN ERROR, pues ya lo pudo drenar golpeándome… ¿No?»

Ver a Germán divagando era digno de tener una cámara y grabarle. De no ser por muchos de sus fans, el chileno hubiera estado perdido en sus pensamientos y el doble de distraído. Lo bueno es que le era imposible negarse a unas fotos o firmar autógrafos por lo que varias veces fue fácil volver a la realidad.

Durante su almuerzo se mancho varias veces la comisura de sus labios con la salsa de la pizza y por poco casi estuvo por derramar el refresco que compró como bebida acompañante.

La verdad es que otra vez esa pregunta volvió a formularse en su mente:

¿Xoda y yo hubiésemos sido muy buenos amigos de no ser por eso?

Lamentablemente su pregunta no podría ser respondida. Tuvo la oportunidad y la desperdició de la manera más tonta, dejándose llevar por el simple impulso de la ira y el rencor. Porque en el fondo solo quería hablar y explicar todo lo que sucedió acerca de los bots con Cristián pero últimamente quería dejarse llevar por ese sentimiento nada grato y bueno.

Suspiró sacando su móvil para revisar Twitter y el primer tweet que sus ojos captaron fue de Werever. Sonrió con cierta melancolía y se preguntó si sería bueno llamarle. Ya no hablaban pero aún tenía su número… No le importaba gastar su saldo por una llamada al extranjero pero:

Su saldo es insuficiente para realizar está llamada.

¿No le había puesto saldo al móvil? Eso sí que era raro.

—Bueno si no se pudo, no se pudo. Je~

Agarró la bandeja para tirar los desperdicios en la basura y dejar esta con las demás. Se despidió amablemente de los empleados del local y siguió su camino por los pasillos del centro comercial hasta llegar frente a una farmacia.

—No puede ser… —musitó Xoda bajando sus lentes de sol al ver al culiao y weon de Garmendia entrar a la farmacia a la cual él también va a entrar… ÉL VENÍA A DESPEJAR SU MENTE Y EL WEON ESTA AHÍ. Había comido excelente pero se avecinaba su pronta mala indigestión, todo gracias a Germán.

Casi se estampa la mano contra su frente. ¡Ayer lo había dicho! "No quiero volver a ver a Garmendia más nunca en mi vida, ni siquiera en un vídeo" o algo así.

Se acomodó los lentes de sol de mala gana pero en vez de irse, camino directo a la farmacia. Y por si fuera poco no basto con entrar al mismo lugar. No, a sus piernas no se les ocurrió mejores movimientos que buscar al menor y al parecer por la distracción de Germán, este no se dio cuenta cuando Cristián se aproximó hasta quedar a su lado.

— ¿Tan mal te deje el labio, weon?

Germán se había quedado viendo las pomadas y vendas en una de las estanterías. Incluso había tomado una para así leer las indicaciones. Justo cuando estaba por ponerla en su lugar, el dueño de una voz conocida y que estuvo presente en sus pensamientos, habló. Volteó encontrándose con Xoda.

—No quiero preocupar a mis suscriptores— se tardó un poco en responder debido a la inesperada aparición del otro.

« ¿Para qué lo busque? ¿Y ahora qué?» se preguntó Xoda haciendo una mueca de incomodidad.

Germán se le quedo viendo por unos minutos hasta sonreír algo divertido pero no exactamente por Cristián sino por lo absurda que llega a ser en ocasiones la vida. Tales como estas. Con incomodidad siguió también en silenció volviendo a dirigir su mirada a la estantería y agarró una de las cajas de pomadas.

—Creo que me llevaré esta. ¿Y tú qué haces aquí?

«Bien, eso no fue muy educado de mi parte…» y mentalmente Germán se dio una cachetada. Además, corroboró que su pregunta mal formulada disgusto a Cristián el cual le fulmino con la mirada.

—Disculpa, weon. No sabía que el centro comercial estaba restringido para mí. ¡Chile es libre!

—Lo siento.

Oh. Por supuesto Xoda tenía previsto hacerse respetar ante el menor. ¡Bien! «Cristián eres un aweboneado. ¿Quién te manda a seguirle y hablarle? ¡Nadie!»

Pero por obra y gracia de Dios o en este caso, el móvil de Cristián...

—De esta no te salvas— amenazó buscando entre su chaqueta el móvil y atendió de mala gana.

Germán se encogió de hombros más incómodo pero ahora algo irritado. Fue su culpa pero… ¿Era mejor no arrepentirse verdad? Aun cuando ya había expresado sus disculpas, el mayor no las merecía. Cristián es el hombre que le odia e hizo ese vídeo de bots, comentando negativamente de él hacía sus suscriptores.

—Vardoc— de inmediato el tono de voz de Cristián cambio logrando que Germán le viera con curiosidad.

«Así que es Nicolás. Hum» pensó sin evitar dibujar una sonrisa al recordar al amigo en común de ambos. Estuvo a punto de decir "Dile que le mando saludos" pero se mordió sus labios.

— ¿A las 9:00 pm? Me parece perfecto. Ahí estaré— sin más trancó la llamada y guardo nuevamente el móvil en su chaqueta.

Ambos se quedaron en silencio y se pudo apreciar a Cristián con una expresión algo indecisa en su rostro.

— ¿Querei' venir? Digo, Nico es tu amigo también. Vamos a encontrarnos en un club con unos amigos y la Iori.

Germán estuvo a punto de negar la invitación como solía hacer pero…

—Está bien.

—Bien. Son las 6:00 pm. ¿Tienes carro?

—Vine en taxi.

—Ah. Igual yo.

— ¿Por?

—No sé tú. Pero me da paja volver a casa ya que ando fuera. Más paja me da tener que volver para salir otras ves. ¿Qué te parece si entramos al cine?— la expresión de impresión en el rostro de Germán fue suficiente para que el mayor agregará: — No creas que intento amistar contigo, solo que no he podido dormir bien y quiero estar perfecto para la noche en el club.

—Oh. Bueno si es así, por mí no hay problema.

—Bien.

—Bien— repitió Germán. Observo como Cristián le comenzó a dar la espalda para salir de la farmacia. Su mirada fue hacía sus manos las cuales sostenían la pomada. Respiro profundo dejando está en su lugar y salió de la farmacia también.

— ¿Qué vamos a elegir?— preguntó caminando al lado de Cristián.

—La que sea. Te dije que solo quiero dormir así que supongo que da igual.

—Cierto…

Germán detuvo sus pasos por un momento pero los reanudó casi de inmediato. La vida sí que es extraña.

G&X

11:27 pm.

La vista comenzó a tonarse borrosa para Germán, dejando de lado el hecho que su estómago ya lo tenía bastante revuelto. ¿Desde cuándo no bebía alcohol para quedar en semejante estado? No lograba recordar.

Se colocó el vaso con Vodka en la frente para sentir el frío vidrio del objeto en su mano. Si con esa acción podría cesar el dolor de cabeza creciente y calmar cierto calor proveniente de su frente, aunque a decir verdad, al llevar su mano a su cuello y tantear sobre su piel, evidentemente si, se encuentra caliente.

« ¿Será que le digo a Nicolás que me llame un taxi?» se preguntó así mismo Germán levantándose con dificultad de la barra donde se sentó desde que llegó. Trató de enfocar la vista al darse la vuelta en búsqueda de Nicolás o Iori pero la primera persona que divisó fue a Cristián.

El mayor se veía divertido conversando con unas lindas mujeres y junto con otros hombres que no reconocía.

Frunció su ceño. Nuevamente esa duda que asaltaba su mente regresó a su mente.

« ¿Es mejor aclarar las dudas no?»

—Disculpen la interrumpir digo la interrupción— dijo con un tono amable pero arrastrando las palabras y tambaleándose hasta quedar frente a Xoda. —Cristián… ¿Podemos hablar?

—Claro— respondió separándose del grupo junto al otro. ¿Cuánto había bebido? Notó como le costaba caminar pero no le ayudo porque tampoco estaba por caerse o algo por el estilo.

Desde que despertó solo hubo silencio entre ellos. Al caminar fuera de la sala donde transcurrió la película que ni idea cual era, solo se acompañaron en presencia hasta tomar el taxi y encontrarse en el club que había indicado Vardoc.

Se separaron pero de vez en cuando su mirada se dirigía a la barra. De vez en cuando Iori o Nicolás se acercaban, o sino ambos.

—Vamos hablar en la parte trasera del local. Afuera, por favor…

—Ok.

Cristián accedió. Como si fueran a cometer un crimen ambos dieron una mirada panorámica mientras caminaban al fondo del local y salían por la puerta trasera.

—A ver. ¡Aquí estamos Gerbots!— alzó sus brazos al aire. — ¿Qué quieres saber?

Germán sonrió con ironía. «Gerbots...»

— Seré directo ¿En serio por qué me odias tanto, Cristián? ¡Por qué le tienes que creer al sin oficio de Maxivergas! El tipo es un idiota y solo busca sacar mierda a las personas— apretó sus dientes por recordar amargos recuerdos. —Disfruta de crear polémicas sin considerar el daño que le hace a las personas. Sí, es algo que deberíamos estar acostumbrados a experimentar pero cansa weon, cansa cuando te toca lo personal.

Cristián enarcó una ceja mientras sintió un escalofrió recorrer su columna. ¿Era idea suya o realmente en los ojos de Germán había rastros de ese resentimiento al hablar de ese idiota?

—Ya paso. A estas alturas… ¿Para qué quieres saber?

Omitió hablar de Maxivergas. Cristián creyó que era lo más correcto pero…

Germán negó comenzando a reír poco a poco. Sinceramente tampoco estaba razonando mucho. Entre el calor en su cabeza y la vista desenfocada pero que intentaba aparentar que se encuentra como si nada, ahora solo podía decir lo primero que llegará a su mente.

—Él siempre ha buscado maneras de… sacar ¿Hundir? ¿Mi paciencia? Si, algo así. Yo… tengo un límite, Cristián. Lo puedo dejar pasar una vez, y otra, unas cuentas más; ¿Pero puede seguir siendo así siempre? ¡No! No Cristián. No puede ser así siempre.

¿Y qué podía decir Xoda? Se hallaba en frente de Germán con un nudo en la garganta. Él sabe la clase de calaña que puede llegar a ser Maxivergas con sus palabras en vídeos. El hombre no se mide y claramente busca crear polémicas.

Que no hubiera respuesta impaciento a Germán.

—Claro… Como vas a entenderme si no has pasado por lo mismo. Es compresible, weon.

—Estas borracho, culiao. Es mejor que entremos, busquemos a Vardoc y…

La carcajada con claro tono de burla descolocó a Cristián.

—Busquemos a Vardoc… Oye, Cristián. ¿Creo que tienes MUY buena RELACIÓN con Nicolás? ¿O me equivoco?

—Es uno de mis mejores amigos— respondió con seriedad frunciendo su ceño. —Repito, estás borracho y es mejor que busquemos a Vardoc o a la Iori para llamarte un taxi. No seas testarudo.

—Entre todas las cosas que he pensado hoy y recordado. También observe que a Nico lo ves mucho y le sonríes mucho, ríes te la pasas muy bien, demasiado bien. ¿No es eso raro, Cristián? Podría intuir que Nico te gusta. ¿Te gusta Nico, no?— preguntó por último con una amplia sonrisa, riendo ya por el dominio del alcohol en su cuerpo.

La reacción de Xoda al escuchar eso fue como si se tratará de un acto reflejo. Estampó su puño contra la cara del menor sin medir su fuerza. Con esta es la segunda vez que golpea a Germán en la cara pero es que en esta ocasión fue la mejor manera de callarle y que se quede tranquilo.

A menos que Germán se defendiera…

Tragó un poco de saliva mientras fruncía el ceño y observaba a German desde arriba, en cambio este cerraba sus ojos y no dejaba de reír mientras su nariz soltó un pequeño camino de sangre proveniente del puñetazo provocado por Xoda, la cual se quitó de inmediato con el antebrazo.

— ¡Te has vuelto loco o qué, culiao!— exclamó Cristian sin siquiera moverse. — ¿También te vas a poner como las minas que escriben y dibujan yaoi de Nicolás y yo?

Germán continuó riendo sin cesar hasta que poco a poco comenzó a abrir sus ojos y la risa se desvaneció, adornando su rostro con una sonrisa ligera.

— ¿Yaoi? ¿Qué es eso? Ay, creo que me duele la nariz.

Cristián suspiró con resignación agarrándose de la sien.

—Tú quieres volverme loco, Cristián... ¿Sabes por qué? – pregunto con una sonrisa sarcástica en el suelo, disfrutando de esa mirada de profundo odio que le dedicaba ahora el mayor. ¿Era odio no? ¡Porque Xoda le odia y eso no va a cambiar!

Un odio que compartían ambos realmente pero las emociones de Germán terminaron por colapsar y revolverse con las del pasado y el presente.

— ¿Pero qué chucha me hablas weon? ¡No sé!— exclamó ya sin nada de paciencia.

— ¡Ni yo lo sé, weon!

—Ven, weon. Tú necesitas irte a un lugar de borrachos o locos— dijo el mayor agachándose para levantar a Germán del suelo. — Ahí podrías hallar respuestas a tus inquietudes. No venir a decirme todo a mí, el weon que te odia. También deberías buscar soluciones o nuevas ideas, como desaparecer de mi vida de una buena vez. ¿Qué querei' de mí? ¿Tengo cara de cura para saber tus weas personales? Porque me acabo de enterar que soy eso — le dijo inmediatamente con sarcasmo y exasperación. Con toda la sinceridad que puede existir en el mundo, Cristian Moreno quería irse de allí lo más pronto posible, estar lo más lejos posible de Garmendia.

Estaban saliendo temas muy personales. Tanto para Cristián como para Germán. Solo que ninguno lo sabía. Uno por estar borracho y otro por no entender un comino de lo que intentaba decir.

Cristián tenía toda la intención de ayudar al menor a ponerse de pie pero fue Germán quién se acercó, solo que esta vez el concepto de "invasión al espacio personal'' concordaba perfectamente con la situación. Quedó sentado y agarró bruscamente de la chaqueta del contrario, atrayendo a este hacía él, hasta que sus rostros estuvieron lo suficiente cercanos para sentir el aliento y la respiración del otro.

Fue así como Germán le robó un beso a Xoda.

Superficialmente, Germán presionó sus labios de manera suave y algo torpe contra los labios de Cristián.

Un beso sin una pizca de sentimientos de por medio. El beso más amargo que tanto Cristián Moreno como Germán Garmendia han experimentado en sus vidas.

Xoda se quedó petrificado al sentir los labios de Germán sobre los de él. Tanto así que no supo cómo reaccionar hasta que el otro se separó y sus miradas de encontraron.

La mirada de Germán estaba perdida mientras que la de Cristián expresaba consternación pero no las desviaron a ningún lado, todo lo contrario. Se observaron fijamente hasta que fue el propio Germán el cual la agachó cayendo pesadamente contra el pecho de Cristián el cual sintió el calor abrasador proveniente de su cuerpo.

—Estas ardiendo en fiebre, weon.

G&X

(Youtube: /watch?v=tD_yFYZeMN0 -escuchar esta canción en youtube. Es parte del ost del fic y de esta escena. Puedes encontrarlo como:

Emotional Piano Music - Remember (Original Composition))

¿Por qué le ayudaba? No tenía ni la más remota idea pero quería pensar que de ser el caso contrario, el señor mentiroso le ayudaría también.

Le cambió el paño frío que había colocado en su frente para bajar la fiebre. No tenía de esos gel frío, ni tampoco había puesto hielos a congelar así que un paño con agua es mejor que nada. También había tratado la herida de la nariz descubriendo que solo fue el impacto y no se la quebró. Sinceramente es un alivio.

Lo dejó sobre su sofá y estuvo a punto de retirarse de no ser porque una mano sujetó parte de su camisa. Giró sobre sí mismo y se encontró con unos ojos castaños que al parecer le miraban con profundidad.

Al parecer por fin despertaba. Su mirada fue al reloj más cercano el cual indicaba las 2:36 am. Cuando ocurrió el suceso detrás del local, Xoda no tuvo otra opción que llevarlo a su casa. No quería molestar a Vardoc y al tener a Germán dormido o más bien desmayado, no tenía forma de saber dónde vivía. Actuó sin pensar mucho.

—Cristián…

—Dime culiao.

— ¿Alguna vez te has enamorado?

Aquella repentina pregunta agarró fuera de base a Cristián. « ¿Qué si me he enamorado?» pensó Xoda sin dejar de observar a Germán, el cual ahora mantenía una mirada expectante y fija, tan directa como la suya propia.

No es que sea una pregunta difícil de responder sino que ha tenido mucho peso en sus pensamientos al ser escuchada, sobre todo bien y gracias a los últimos acontecimientos en la vida de Cristián. Acontecimientos de un Xoda del pasado que lo que menos esperaba es haberse encontrado frente a frente, nuevamente, con Germán Garmendia y mucho menos tenerlo en su casa luego de una salida que surgió repentinamente.

— ¿Qué? ¿Acaso eres una mina o la fiebre te pone como maraca en esas quedadas a dormir?— respondió con evidente burla, omitiendo en dar alguna respuesta. Optó por sentarse un momento en el mismo sofá, haciéndose de un pequeño espacio al lado del cuerpo recostado, — Y aprovechando que estai mejor, te recuerdo que estai aquí porque tampoco soy un ser despiadado po.

Una risa entrecortada se escuchó como respuesta, suficiente para que el mayor en la sala hiciera los ojos en blanco y frunciera su ceño.

—Justo pensaba eso. Dices odiarme pero me has ayudado.

Ante la respuesta de Germán, el mayor se encogió de hombros agarrándose de la nuca y desvió la mirada al otro costado.

—No es como si quisiera. Simplemente no me quedo de otra.

Por su parte sin muchas ganas Germán sonrió sutilmente.

—Gracias de todas formas… Por cierto, lo siento Cristián. Me porte como un idiota ayer—, Xoda no dijo nada por lo que Germán prosiguió—Y hoy también. Lo digo por haberte besado.

—No tienes ni que volver a mencionarlo. El alcohol solo hizo de las suyas y al parecer tienes un lado "Homo"

« ¿Para qué lo menciona? ¿Acaso no es mejor ignorar lo que sucedió? ¡Ni que haya sido con intención!» pensaba con cierta incomodidad Cristián. Personalmente él planeaba pretender que nada sucedió. Él no era una mina para que un hombre lo ande besando pero ya la tensión entre ellos era muy grande para haberle caído a golpes cuando sucedió el beso.

Paso y ya. Es insignificante.

Un silencio incomodo se hizo presente en ese espacio que compartían en esos momentos. Tan molesto como cuando Vardoc y Iori los dejaron solos anteayer.

Más silencio hasta que Cristián terminó sobresaltándose cuando Germán se sentó, aunque le daba la espalda, pudo saberlo.

Germán no pretendía hacer nada. La cabeza en ese momento le daba muchas vueltas y a su mente llegaban un sinfín de pensamientos que pese a estar medio ido de la realidad gracias a los efectos de esta vez el sueño, tales ideas llegaban a caer en incoherencias e hiperrealismo. Y aun así…

—Te propongo un trato. ¿Nos odiamos no es así? Posiblemente tú me odies más que yo a ti.

Silencio.

—Eres un ser humano. Te apuesto a que estoy sentado en tu sofá, a que eres humano.

—No me vengas con tus estupideces. Ve al grano.

Un intento de carcajada escapo de los labios de Germán.

—Debes haber sentido amor por alguien alguna vez. No necesitas responderme para yo saberlo. Quizá no has tenido tan mala suerte como yo— rio ligeramente y en un tono muy bajo pero el cual Xoda escuchó. — ¿Pero no te sientes solo? ¿No te hace falta ese calor en el pecho? ¿Sentir la piel de otra persona? Compartir… momentos íntimos.

«El weon cursi. Posiblemente también el weon despechado» concluyó en sus pensamientos Cristián.

—Para eso están las noches pasajeras con las maracas, weon o usar la manuela, es decir, tocarte el ganso. ¿O no?

Logró sacarle una risa estúpida al menor.

Para sorpresa del mismo Cristián, la situación la estaba tomando con tranquilidad. Germán aun no le había dicho cuál es esa propuesta pero por intuición sabía por dónde iba la historia.

Se tensó cuando sintió la frente de Germán apoyarse en parte de su espalda pero ya no estaba hirviendo como en el club. Fácil solución era el solo haberse levantado y que el otro cayera por aweboneado e inventor. Pero no se inmuto ni lo hizo.

Cristián se aclaró la garganta esperando a que Germán prosiguiera con sus palabras.

—Pero no sientes lo mismo haciendo eso en soledad. Y usar a una mujer por mero placer es arriesgado. Podría enamorarse de ti y herir sus sentimientos. También podrías enamorarte de ella. Claro, si llegan a corresponderse, no pasa nada. ¿Pero si solo es unilateral? Las consecuencias al final son desastrosas… Y habría dolor de parte de uno de los dos.

—Comienzo a pensar que no estás tan borracho como antes, Germán.

—A mí también me sorprende estar hablando así— admitió para sorpresa de ambos.

Xoda no dijo más. Un poco de silencio se hizo presente nuevamente.

—Por eso... ¿No te parece una buena idea? Tú me odias más que yo a ti. Somos hombres. Ni siquiera somos amigos.

— ¿Tengo cara de mujer?— se adelantó antes que el menor continuará.

—No. Eres tan masculino como yo— respondió seriamente hasta que comenzó a reír un poco— Claro, tus gritos en los juegos de terror si son algo de niña.

Xoda parpadeó con impresión. ¿Veía sus vídeos? ¡Un momento! ¡Él no grita como niña!

—Ofendiéndome no llegaras a nada, weon.

—Lo sé. Mi propuesta es hacernos compañía íntima. No hay manera de perder porque no hay forma de que ocurra la hipótesis que te mencione antes de lo que pasaría con alguna mujer. ¿Cómo dos personas que se odian podría enamorarse? Eso solo ocurre en películas. A parte podemos drenar nuestras frustraciones. Puedes desahogar el odio que me tienes. No sería hacer el amor sino hacer el odio— sus propias y últimas palabras le hizo reír quedamente.

Cristián respiró profundo. Otra tecla personal que tocaba Germán sin saberlo.

—Sé que es de muy maraco esta propuesta. Yo nunca he estado con un hombre. Solo vas a ser tú. No te estoy pidiendo que actuemos como novios, de hecho nadie tiene que saber de esto.

Germán aparto su frente de la espalda de Cristián.

—Cristián. ¿Puedes voltear a verme?

Como acto reflejo así lo hizo Xoda. Volteó para recibir una vez más los labios de Germán sobre los suyos. Una presión un poco más consciente de parte de ambos pero totalmente ajena. Solo que esta vez Cristián correspondió fugazmente a Germán, sola para probar.

Sin sentimientos de por medio. Vacía. Insignificante. No había asco pero no era algo que influyera en ellos. Sin importancia.

Pero fue la manera en la que Cristián Moreno esa noche aceptó el trato de Germán Garmendia. ¿Qué puede más? ¿La lujuria o el odio? Desde el comienzo fue un trato peligroso.