Las aventuras y desventuras de una alienígena

ACLARACIONES:

-DiAlOgO…

-PeNsAmIeNtOs…

-FlAsH bAcK-

O*O*Cambio de escena

Esta demás decir que Teen Titans no me pertenece, al igual que ninguno de sus personajes; esta historia no está escrita con fines de lucro, solo por mero entretenimiento y espíritu creativo :B

Sin más que decir…espero y disfruten la lectura ;)

*o*o*o*o*

5. Solo una moto

Robin suspiró… otra vez.

Intentó acelerar el paso, sabiendo que aquello no sería de utilidad porque ella no lo dejaría hasta que le diera en el gusto.

Miró de reojo a Starfire, quien llevaba siguiéndolo por largos minutos y que ahora estaba flotando a su lado. Se sonrojó cuando sus miradas chocaron e intentó enfocarse nuevamente en su camino, aun cuando la chica seguía suplicando a su lado.

Estaba haciendo grandes esfuerzos para no flaquear y mantenerse firme, tal como un líder haría. Pero definitivamente la tamaraneana no se lo hacía fácil, además – por mucho que le pesara - de todos los titanes, Starfire era a la única persona que a él le costaba ignorar, más aún cuando lo "miraba" con esa cara de niña pequeña, con sus gatunos ojos y su amplia sonrisa coqueta.

-¡Por favor, Robin! – La escuchó insistir.

-No –Volvió a responder, intentando dar otro paso hacia la sala, sin éxito. Ella bloqueó su camino deteniéndose a escasos centímetros de su rostro, haciéndolo sonrojar.

-¡Por favor!

El chico maravilla arqueó una ceja -Pero Starfire, ¿para qué quieres aprender? ´Puedes volar. No creo que necesites otra clase de transporte. Es innecesario.

-¿Pero y si algún día lo necesito? –Sus pies tocaron el suelo y juntó sus manos, sin dejar de mirarlo con ojos suplicantes - ¡Por favor! ¿Sí?

Su líder hizo una mueca, incómodo. Sabía que pronto cedería – No sé.

-¡Por favor, por favor, por favor!

Robin se removió indeciso hasta que suspiró– Bien. Tú ganas. Te enseñaré.

Antes de que pudiese darse cuenta, Starfire se lanzó a su cuello y lo abrazó con excesiva efusividad, crispándolo y sonrojándolo por completo.

-¡Oh, Robin! ¡Muchas gracias!

-De-de na-nada… -Tartamudeó, alejándola sutilmente. Desvió el rostro y comenzó a caminar hacia la salida - Ahora vamos.

-¡Sí!

Al llegar, el líder titán subió a su motocicleta. Miró a la chica quien le sonreía con dulzura, haciéndolo sonrojar, otra vez. Carraspeó mientras jugueteaba nerviosamente con su casco.

-Eh… ¿Quieres… que te lleve? - Star asintió con entusiasmo. Subió tras él mientras encendía el motor. Robin no tardó en entregarle el casco – Ten.

-Pero, ¿y tú?

-No te preocupes – Hizo ronronear el motor, ignorando su mirada insistente – Sujétate - Starfire se apoyó tímidamente sobre sus hombros, haciéndolo sonreír – Así te vas a caer – Tomó sus manos y las acomodó alrededor de su torso, sintiendo como su corazón se aceleraba junto con una fuerte descarga recorriendo su columna - ¿Lista?

-Lista.

Sin esperar más, salió a gran velocidad del lugar obligando a la tamaraneana a afianzar su agarre.

Condujo hasta llegar a las cercanías de un muelle. Agradeció mentalmente que a esa hora no hubiera gente transitando por los alrededores, ya que era un sitio lo suficientemente amplio como para que la chica pudiese maniobrar su valioso y amado vehículo.

Se bajó de la moto y miró a la joven con una tenue sonrisa -De acuerdo, ¿preparada?

-Sí – Respondió bajo el casco, acomodándose para comenzar la clase. Robin sonrió por su entusiasmo.

-Bien. Ahora lo primero que debes saber es que la parte derecha de tu cuerpo se debe encargar de que la moto avance o se detenga. Tu mano y pie derecho son tus medios para acelerar y frenar – La chica asintió, atenta a sus instrucciones –Con el puño controlas el acelerador y el gas. Debes girarlo hacia atrás, bajando la muñeca, para incrementar las revoluciones del motor.

-Perfecto – Dijo con excesivo frenesí.

-Star, debes recordar que es un control muy delicado. Debes tener precaución hasta que ganes la experiencia suficiente.

-Descuida. Seré cuidadosa.

-Bien – Sonrió – Ahora, la parte izquierda se encarga de cambiar las marchas, es el embrague. Debes apoyarla sobre un puño fijo, no debes moverla.

-Entendido.

Robin suspiró, con claro nerviosismo -Ahora, enciende el motor.

La chica lo hizo y luego dio emocionados aplausos al escuchar el ronroneo de la máquina – ¿Y ahora?

-Espera que se caliente un poco y no olvides plegar la pata lateral – Vio a la tamaraneana quien lentamente seguía su instrucción – Ahora vas a empezar a moverte, así que pon atención.

-Te escucho.

-Tira la maneta del embrague y presiona la palanca de cambio hacia abajo para engranar la primera marcha – La chica lo hizo – Suelta la manera poco a poco, con suavidad, y siente como avanza – El vehículo comenzó a moverse lentamente - ¡Bien! Acelera un poco para que el motor no se cale.

Aun cuando la chica hizo cada cosa que él le indicaba al pie de la letra, su inexperticia la hizo acelerar más de la cuenta. La motocicleta rugió con estridencia y comenzó a moverse a gran velocidad. Robin vio con espanto como se dirigía hacia la orilla del muelle. Antes de que el vehículo traspasara la valla, la joven cayó y rodó por la astillada madera, mientras la moto seguía de largo y caía al mar.

-¡Starfire! – Antes de darse cuenta ya estaba a su lado, mirándola detenidamente para asegurarse de que no estuviese herida - ¿Estás bien?

La joven se sacó el casco y miró con horror hacia las destruidas tablas – ¡Oh, Robin! Tu-tu m-moto… yo-yo… ¡lo siento! ¡Iré por ella!

Se levantó de un salto, ignorando el dolor en su rodilla. Logró dar un par de pasos antes de que él la sujetase para detenerla - Olvídala… -Dijo, levantándose para seguir observándola en busca de alguna lesión – Solo me importa saber si te encuentras bien.

-¿Eh? -Miró su cuerpo y vio sus piernas rasmilladas por las astillas de la madera y unas feas peladuras en sus palmas– Sí, no es nada. Por favor, no te preocupes.

Robin negó, tomando sus manos y frunciendo el ceño - Hay que ver esos rasmillones. Volvamos a la torre.

-Pero… tu motocicleta…

-Luego le pediré a Chico Bestia que me ayude a recuperarla y Cyborg me ayudará a repararla. No te preocupes por eso.

La chica le entregó una mirada llena de pesar – Robin, lo lamento mucho.

El chico maravilla le sonrió. Tomó su mentón con delicadeza obligándola a enfrentar su mirada, haciéndola sonrojar - Lo único importante es que no te hayas hecho daño. Así que deja de disculparte.

La tamaraneana le devolvió una tímida sonrisa -Gra-gracias.

-Ven, volvamos a la torre.

Caminaron en silencio por unos minutos. La joven observó sus manos, siseando por el ardor que le generaban las rasmilladuras. Luego miró tras su espalda, sin poder evitar una mueca al pensar en el estado en que pudo haber quedado el vehículo de su líder, sintiéndose apenada y acongojada.

Miró al chico que caminaba con tranquilidad a su lado, generándole curiosidad.

-¿De verdad… -Dijo con voz tímida, captando su atención-… no estás enojado?

Robin meneó la cabeza sin dejar de sonreír – Es solo una moto, Star. No pasa nada.

La chica parpadeó un tanto confundida y luego le respondió con una radiante sonrisa – Gracias.

Una semana después, la joven observaba con una ligera sonrisa la venda que Robin le había colocado en su mano izquierda, ya completamente sana.

Salió de su habitación para dirigirse hacia la sala común. Antes de siquiera acercarse a la entrada, vio a Chico Bestia correr despavorido y detrás de él iba un Robin furibundo.

-¡ ¿Qué demonios le hiciste a mi moto?!

-¡Viejo, fue un accidente! – El metamorfo se escondió detrás de Starfire, ocupándola como escudo. Sabía que su líder no haría nada si ella estaba de por medio.

El pelinegro lo fulminó con la mirada-¡¿Quién te dijo que podías tomarla?!

-¡Pe-pero tu…! ¡Yo…! –Sus ojos se enfocaron en la tamaraneana, que seguía sin entender lo que sucedía - ¡Starfire la lanzó al mar y tú no te enfadaste! ¡¿Por qué te enojas solo porque la choqué contra un árbol?!

Robin hizo tronar sus nudillos, con una sonrisa macabra sobre sus labios - ¡Chico Bestia, vas a pagar! –Siseó, espantando al menor.

-¡Patitas para qué las quiero!

El metamorfo corrió a toda velocidad y el chico maravilla gruñó unas maldiciones - ¡Ven y enfréntame como un hombre!

Starfire vio cómo su líder pasaba por su lado, ignorándola por completo por su indignación. No pudo evitar parpadear totalmente desconcertada mientras observaba como los dos desaparecían al final del pasillo.

¿No que para Robin no era más que una simple moto?

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Seis