Las aventuras y desventuras de una alienígena
Drabbles y Viñetas que relatan significativos, cotidianos - o extraños - momentos entre Starfire y sus compañeros Titanes.
ACLARACIONES:
-DiAlOgO…
-PeNsAmIeNtOs…
-FlAsH bAcK-
O*O*Cambio de escena
Esta demás decir que Teen Titans no me pertenece, al igual que ninguno de sus personajes; esta historia no está escrita con fines de lucro, solo por mero entretenimiento y espíritu creativo :B
Sin más que decir…espero y disfruten la lectura ;)
*o*o*o*o*
7. Té
Ese día había sido un caos, pero solamente para ella. Definitiva y literalmente, Raven se había levantado con el pie izquierdo.
No hubo momento en el día en que no le ocurriese algo malo o extraño – desde caerse de la cama, hasta salpicar su ojo con pasta dental… ¡Ah! Y no olvidemos el desastre de la masa para Hot cakes que cayó en su cabeza embetunando por completo su cabello. Toda esa serie de sucesos habían contribuido para que aumentase su ya tan característico mal humor, al extremo que varias bombillas y computadoras de la torre habían estallado.
Incluso Chico Bestia había salido lastimado, aunque todos concluían que había sido su culpa; nadie en su sano juicio se metería con la hechicera cuando estaba de malas, pero Changeling parecía ser la excepción.
Ante esa serie de acontecimientos y dado que las cosas parecían no querer mejorar para Raven, los tres miembros masculinos del equipo habían decidido finalmente darle su espacio, huyendo sin ninguna clase de sutileza del lugar, verborreando una excusa barata que ni ellos lograron interpretar.
En ese intertanto, Robin intentó convencer a Starfire de que los acompañase; como buen líder debía proteger a cada miembro de su equipo, sin excepción. Pero la chica se negó.
-Alguien debe quedarse con ella.
-¿Estás segura? – Preguntó entre nervioso y culpable. Porque por muy líder que fuese, él definitivamente no iba a quedarse.
La tamaraneana no pudo evitar una mueca burlona ante su nada sutil intento de fuga -Estaré bien. Ustedes salgan y diviértanse, especialmente tú Robin. Estas últimas semanas has estado muy enfocado en el trabajo y necesitas distraerte – Él abrió la boca para intentar convencerla, pero lo interrumpió – No te preocupes. Estoy segura que sobreviviré – Finalizó con una tenue sonrisa que lo hizo sonrojar.
Robin le devolvió el gesto con sutileza antes de voltear y alcanzar a sus compañeros que ya lo esperaban en el auto con clara impaciencia. Querían huir de ahí lo antes posible.
Al subir Starfire y él no pudieron evitar mantener el contacto visual, causando en ambos un aislamiento repentino que los hizo olvidarse por breves segundos de su entorno.
-¿Quieres que te traigamos algo? – La voz de Cyborg los sacó de su ensimismamiento, rompiendo el encanto del momento, a propósito claro está.
-¡Mostaza!
Sus tres compañeros hicieron una mueca ante su petición, pero prometieron regresar con varios frascos para su deleite en compensación por su sacrificio. Starfire se mantuvo en el lugar y los despidió con su mano hasta que los vio desaparecer en el horizonte, cosa que sucedió en pocos segundos.
Una vez sola suspiró con un dejo de nerviosismo, mirando tras su espalda. Sabía que dadas las condiciones actuales en el humor de su compañera no había mucho que pudiese hacer, pero quería intentar aunque fuese por breves minutos hacerla olvidar su mala racha.
Meditó por varios minutos intentando encontrar algo que pudiese animarla, hasta que llegó a una posible solución.
Ingresó a la torre a gran velocidad, procurando no hacer algún ruido que pudiese alterar más de la cuenta a su compañera. Llegó a la sala común e inspeccionó los alrededores que por fortuna estaban despejados de la oscura aura de la hechicera.
Starfire caminó hasta la encimera y dio un aplauso estridente, esbozando una sonrisa amplia y decidida - ¡Manos a la obra!
Sin perder tiempo, colocó agua a hervir, buscó la taza favorita de la chica y corrió a su habitación a buscar lo que necesitaba.
Sus ojos brillaron al contemplar la hermosa flor que yacía guardada recelosamente en su alcoba. Era una planta única en su planeta y muy efectiva para esos días en que todo parecía ser negro. Para ella, era uno de sus más grandes tesoros ya que esa flor solo las cultivaba la reina. Aquel día que debieron viajar a Tamaran por su compromiso, Galfore le había entregado la última flor que había brotado en esa temporada, por lo que ella había decidido guardarla y cuidarla con devoción, dado que era uno de los pocos recuerdos que poseía de su madre.
Con un gesto ceremonial, desprendió uno de sus tantos hermosos pétalos y agradeció la ofrenda antes de regresar a la cocina, justo en el instante en que la tetera comenzaba a hervir.
Machacó la hoja y la dejó reposar en el agua hervida. De inmediato su delicioso y dulzón aroma llegó a sus fosas nasales proporcionándole una sensación de profunda relajación, llevándola a rememorar los momentos más gratos de su vida en la tierra. Esa era una de las facultades que poseía aquella planta y sabía era la medicina perfecta para Raven, al menos ese día.
Colocó la taza en una bandeja y se dirigió hacia la alcoba de la chica, lugar donde se había autoexiliado hasta que la jornada terminase. Al llegar golpeó un par de veces y esperó paciente a que su amiga le abriese, aunque dudaba que eso sucediera.
-¡¿Qué quieres, Starfire?! – La escuchó gruñir del otro lado - ¡Dije que no quería ver a nadie hasta mañana!
-Lo sé. Peor no vine a molestarte. Solo te traje algo que puede ayudarte a superar este día – Colocó la bandeja frente la puerta y sonrió – No dejes que se enfríe demasiado.
No esperó respuesta de su parte, simplemente se marchó. Al doblar la esquina pudo escuchar como la puerta se deslizaba para volver a cerrarse. Se asomó sin poder ocultar su curiosidad, dándose cuenta que la bandeja ya no estaba donde la había dejado, causándole una pequeña carcajada antes de retomar su camino hacia la sala. En esos momentos, le vendría bien una película.
Un par de horas más tarde la puerta de la sala se abrió. Star giró la cabeza encontrándose con Raven quien caminaba hacia la cocina para lavar la taza. La tamaraneana regresó su atención al televisor, intentando contener sus deseos por preguntarle por su estado actual; no quería incomodarla, menos si había decidido salir de su encierro antes de lo que había estipulado.
Sintió que el sillón se encogía a su lado y no tardó en darse cuenta que era porque Raven se había sentado a su lado.
-¿Qué ves?
-Una película de comedia.
-¿Y los demás?
-Se fueron a pasar el rato por ahí.
-O más bien, huyeron de mí ¿no?
-Pues…
-Lo lamento – Musitó con un dejo de culpabilidad – A veces mis emociones son más intensas de lo que puedo manejar.
Starfire le entregó una pequeña sonrisa, colocando una mano sobre su hombro – Lo entiendo. Descuida, todos tenemos días malos. Lo mejor es recordar que poseemos amigos que pueden ayudarnos a superarlos, ¿no crees?
Raven la observó unos segundos en silencio antes de poder devolverle el gesto – Gracias por quedarte y… por el té.
-Fue un placer.
La hechicera centró su atención en la película y no pudo evitar reírse junto a la tamaraneana quien la miró con un dejo de sorpresa, haciéndola sonrojar.
-¡Que linda risa tienes, Raven! Deberías hacerlo más seguido…
-Sí, pues… no lo creo. De hecho ni siquiera sé por qué me reí. Esta clase de películas no son de mi agrado.
-Puede ser por los efectos del té. Es una planta especial de mi planeta. Mi madre la usaba para días negros como el que has tenido hoy.
-Espero que el efecto pase rápido – Dijo con clara incomodidad. Ser tan "alegre" como su compañera no era algo que estuviese dentro de sus planes.
-Lo hará. Pero durará lo suficiente para que puedas ver la película y sigas riendo conmigo – Starfire guiñó un ojo y sacó la lengua, intentando convencerla.
Raven hizo una mueca, pero suspiró derrotada – De acuerdo. Siempre y cuando esto quede entre nosotras.
-Confía en mí. Tu secreto está a salvo conmigo.
Volvieron a sonreír con complicidad antes de regresar su atención a la película y carcajear con estridencia.
La hechicera vio de reojo a la joven quien seguía atenta a la comedia y volvió a sonreír. Sabía que en parte los efectos del té la habían ayudado a salir de esa densa nube de negatividad, pero también sabía que la amistad y el apoyo de Starfire había sido su mejor medicina aquella oscura tarde.
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Siete!
Hello! Nuevamente actualizando, espero que el capitulo sea de su agrado!
Muchas gracias a quienes leen y comentan mi humilde historia! Un beso gigante y las mejores vibras para esta nueva semana que inicia!
_NinfaOcura_
