Las aventuras y desventuras de una alienígena

ACLARACIONES:

-DiAlOgO…

-PeNsAmIeNtOs…

-FlAsH bAcK-

O*O*Cambio de escena

Esta demás decir que Teen Titans no me pertenece, al igual que ninguno de sus personajes; esta historia no está escrita con fines de lucro, solo por mero entretenimiento y espíritu creativo :B

Sin más que decir…espero y disfruten la lectura ;)

*o*o*o*o*

9. Accidentes

Cuando se vive con amigos todo puede pasar, incluyendo los accidentes.

Hay algunos que son eso, simples accidentes. Dígase inocentes y poco relevantes. Por ejemplo: chocar o golpear a tu compañero cuando vas caminando por el pasillo, romper su taza favorita o derramar café en uno de sus libros.

Pero hay otros que caen en la categoría de "Accidentes Vergonzosos". Y de eso sabía mucho Chico Bestia.

Para todos los titanes era de conocimiento público que el chico en cuestión se encontraba en una plena y prolongada "Edad del pavo". Vamos, no es que ellos no la hayan atravesado pero el metamorfo parecía abusar en demasía. Además de que era torpe por naturaleza, impulsivo y poco criterioso y eso lo había metido en más de algún lío en el pasado. Pero ya saben: "los adolescentes carecen de criterio"; por lo que lamentablemente para él, quien era el menor, estaba destinado a cometer el mayor número de accidentes dentro de la torre, entre los cuales el más recordado para su equipo era el virus que implanto en Cyborg… por no seguir enumerando más anécdotas.

Volviendo al tema que nos convoca, hubo un día en especial donde el menor de los titanes había tenido uno de estos accidentes.

Chico Bestia estaba de excelente humor aquella mañana. Sentía que la jornada iba a ser gloriosa porque por fin, luego de semanas de espera, podría jugar tranquilamente su tan ansiado videojuego sin que Cyborg o Robin se interpusieran en medio. Ni siquiera tendría que escuchar las críticas de Raven por las sangrientas escenas, ya que los tres habían decidido ir al centro comercial por unas cosas. Starfire había decidido quedarse, pero no le preocupaba ya que sabía que la chica en cuestión no lo interrumpiría.

Con eso en mente y una gran sonrisa guasona, se dispuso a ir a la sala común. Llevó soda y variados bocadillos que se terminó en un santiamén a medida que iba avanzando en los niveles. Antes claro se había colocado sus audífonos para desconectarse de su entorno. No quería que nada lo pudiese distraer, por lo que no escucho cuando la tamaraneana ingresó a la sala común.

-Chico Bestia, iré a darme un baño – Le avisó como siempre hacían para evitar momentos vergonzosos por algún descuido como una puerta mal asegurada.

No recibió respuesta de su parte, tampoco es que se haya asegurado en escucharla. Se encogió de hombros y se dirigió al cuarto de baño para relajarse un poco. Necesitaba sumergirse en sal y burbujas por un rato.

Chico Bestia volteó justo en el momento que la puerta se cerró – Que extraño. Creí escuchar algo – Se encogió de hombros y regresó a su juego.

Los minutos pasaron para el metamorfo quien seguía concentrado en su juego hasta que el exceso de soda le pasó la cuenta.

Intentó resistir lo más que pudo hasta el último momento. El sudor recorría su frente y constantemente cruzaba las piernas pero sin dejar de presionar los botones de su comando. Ya cuando supo que no podría más, y con total resignación, colocó pausa, se transformó en una pequeña mosca y voló a gran velocidad hacia el baño. Ni siquiera se preocupó en checar si la puerta estaba asegurada, al fin y al cabo, tenía el tamaño suficiente para atravesar por el resquicio y así lo hizo; la urgencia lo ameritaba.

Al entrar no tardó en recuperar su forma pero al hacerlo se percató de que no estaba solo. En ese momento Starfire terminaba de colocarse la falda y volteó al sentir una segunda presencia allí, dejando ver su torso desnudo.

Un profundo silencio se instaló entre ambos, como si ninguno supiese que decir hasta que las mejillas del chico se colorearon de un fuerte rojo y la joven se cubría emitiendo un grito ensordecedor, que estaban seguros se había escuchado hasta el centro de Jump City.

-¡Star!

-¡¿Qué demonios estás haciendo aquí?!- Chilló la chica, cubriéndose con las transparentes cortinas de la ducha

-¡Y-yo so-lo ne-necesitaba u-usar el ba-baño…! –Logró esquivar con suerte unas botellas de shampo y una barra de jabón

-¡Sal de aquí o no respondo!

El chico no tardó en transformarse nuevamente en una mosca y salió huyendo del lugar antes de que la chica le lanzase sus letales rayos oculares, olvidándose por completo de su urgencia.

Pasaron un par de días luego de ese incidente. Robin con el resto de los titanes no pasaron por alto la tensión entre Starfire y Chico Bestia. Es que a nadie le era indiferente la furibunda mirada de la chica versus el gran sonrojo por parte del metamorfo quien se encogía hasta convertirse incluso en una pequeña hormiga y procuraba evitarla a toda costa. Obviamente algo había sucedido, y sus sospechas aumentaron al notar la iracunda mirada de Raven degollando con crueldad al chico verde que solo sabía sonrojarse y tartamudear incoherentes excusas para huir, en especial de la tamaraneana.

Todo siguió igual hasta que un día estaban en la pizzería y Robin pensó que ya era suficiente.

-De acuerdo – Dijo con voz firme, captando su atención - ¿Alguno de ustedes dos nos va a explicar el por qué se están comportando tan extraño? – Preguntó, enfocándose en ambos chicos.

El metamorfo desvió la mirada con claro nerviosismo y se rascó la nuca – Yo… no… no sé qué… - Balbuceó unas cuantas respuestas más hasta que suspiró - No pasa nada.

Robin hizo una mueca. Desvió su atención hacia Starfire quien desviaba indignada su mirada hacia otro lugar, ahora con un rubor cubriéndole las mejillas, aumentando su naciente irritación – ¿Tú también me vas a decir que no ha pasado nada? – La chica ladeó ligeramente el rostro para mirar por el rabillo del ojo al chico y luego le hizo un desprecio. El líder titán bufó irritado - Genial – Siseó, ya hastiado por tanta tensión.

Raven, que había observado la escena en silencio junto a Cyboirg, cerró su libro para observar al pelinegro – Chico Bestia vio desnuda a Starfire.

Un silencio sepulcral se instaló entre el equipo. Dos pares de furibundos ojos se posaron en el chico verde quien no pudo más que encogerse en su lugar temblando como gelatina.

-¡¿Que tú qué?! – Ladró el líder, agarrándolo del cuello del traje con un notorio tic sobre su ceja

-¡No-no es como piensas! – Robin frunció el ceño - ¡Viejo fue un accidente!

-Explícate bestita. ¿Cómo fue que sucedió? – Musitó el mayor, intentando alejar al chico maravilla del metamorfo, pero sin ocultar su mal humor.

Chico bestia suspiró, rascándose el cuello con nerviosismo – Verán… yo… yo entré el baño y no sabía que Star estaba ahí…

-¡¿Cómo pudiste no saberlo?!

Un escalofrío recorrió la espalda del menor ante su tono amenazador. A veces Raven no se molestaba en demostrar su lado demoniaco – Fue por la urgencia. Yo… me transformé y recuperé mi forma dentro del baño. Cuando me di cuenta de que… bueno de que Star estaba ahí… ya era tarde.

Robin apretó la mandíbula y giró su cuello, cual resorte, hacia Starfire quien miraba la escena con vergüenza e indignación – ¿Es eso cierto, Star?

-Sí… -Suspiró – Yo le dije que iría a darme un baño, pero al parecer no me escuchó.

-Entonces solo fue un accidente… - Dijo Cyborg, intentando distender el ambiente.

-¡Lo juro!

-¿No es que lo hayas planeado, verdad bestita?

-¡Por supuesto que no! ¡¿Acaso creen que soy alguna clase de pervertido?!

-Sí – Dijeron los tres al unísono.

-¡Oigan!

Starfire suspiro sonoramente, captando su atención – ¡Lo que me molesta es que ni siquiera te hayas disculpado!

-¿Eh? – Chico Bestia parpadeó, confundido – Espera… ¿Eso es lo que te molesta?

-Por supuesto – Se sonrojó – Claro que me avergüenza lo que sucedió, pero sé que fue un accidente. ¡Sin embargo no me has pedido disculpas al respecto!

Rabin se cruzó de brazos y vio al metamorfo con severidad – ¿A qué esperas, Chico Bestia?

El menor asintió, rascándose el cuello – Yo lo lamento, Star. De verdad no quise… ¡te juro que yo no…! – Carraspeó, intentando calmar sus nervios - No tenía esa intención – El chico repentinamente se arrodilló ante ella, juntando sus manos frente a su rostro – ¡Perdón!

La tamaraneana lo observó unos segundos antes de sonreír - Bien. Pero que no se vuelva a repetir.

Chico Bestia sonrió ampliamente - ¡Lo prometo! – Se transformó en un pequeño gatito de grandes ojos e iba a lanzarse a sus brazos, pero a medio camino alguien lo sujeto del cuello alejándolo de la tamaraneana.

-No creo que eso sea necesario… al menos por un tiempo… – Robin acercó amenazadoramente su rostro al de él y sonrió de manera macabra – Muy, muy largo. ¿Entendido?

-Eh… S-sí – El metamorfo regresó a su forma original, más pálido que el papel. No tardó en recuperarse y alzar su mano derecha con solemnidad – Prometo que de ahora en adelante seré más cuidadoso.

Bueno, ya sabemos cómo es Chico bestia. Lo que promete no lo cumple hasta que no le vuelve a pasar el mismo accidente… y esta vez la hechicera fue la víctima de su descuido. Aunque las malas lenguas dicen que eso no fue precisamente un accidente, al menos no desde el punto de vista de Starfire.

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Nueve!