III
Die Schrecken Der Zukunft
Páginas amarillentas y desgastadas por el tiempo, que parecían oler a muerte, eran suavemente pasadas, casi con mimo, ante sus ambarinos ojos, por delicadas y elegantes manos.
Rallajeadas con desbocada y sinuosa caligrafía, como quien narra una horrible pesadilla cuando aun siente el sudor frío bajarle por la espalda, miles de profecías eran allí plasmadas.
Confusas, inciertas y borrosas en el tiempo, pero todas portadoras de desgracias.
- Estos escritos, la mayoría inentendibles y rebosantes de mal augurio, son lo más preciado que tengo - habló la misteriosa dama sentada al otro lado del enorme escritorio de su despacho, con una sonrisa triste, cerrando suavemente el pesado volumen que se encontraba ente ellas - Los horrores del futuro - sentenció - Se han llevado años de mi vida, mi visión del presente y casi mi cordura - continuó con voz abstraída, teñida de melancolía; de repente pareció recordar algo, una chispa de esperanza pareció hacerla resurgir - Pocas de mis visiones son claras. Una de ellas fue una mujer que usaba mil y un mascaras para ocultar su azul corazón - la miró debajo de sus opacas gafas con una sonrisa de complicidad.
Y entonces ocurrió algo que jamás había sucedido: Raven se quedó sin palabras.
La vidente sonrió comprensiva.
- Parece que nuestros destinos están entrelazados - habló suavemente, y Raven juraría que escucho un tinte de diversión en su voz - Tal vez tú seas parte de la respuesta de lo que hay aquí escrito.
