Bueno aki sta la continuacion de este fic

espero que les guste este segundo capi

disfruten!


Orihime, te presento a Kurosaki Ichigo mi amigo de la infanciadijo Tatsuki, esperando que alguno de los dos dijera algo.

La chica decidió hablar primero. Mucho gusto Kurosaki-kun, me llamo Inoue Orihime. Espero que seamos buenos amigosdijo con las mejillas rosadas.

El chico parpadeo varias veces antes de responder con una sonrisa que le robo el aliento a Orihime.

También lo espero, Inoue


Capítulo 2

La decisión de Olvidarte

Orihime no podía creer lo que sus ojos plateados estaban viendo. Debía ser una clase de alucinación o un sueño muy cruel, porque esto simplemente no podía ser real.

Pero lo es.

Y tenía que aceptarlo.

Viéndolo parado enfrente de la clase, viendo como sus amigos más cercanos clavaban sus miradas en ella esperando su reacción y viendo como esos ojos castaños la miraban con tanta intensidad, esto debía ser real.

Eso quería decir que el suceso de ayer también fue real.


Kurosaki-kunsusurro Orihime, en un tono inaudible para el chico en frente de ella.

Él estaba ahí, parado dándole la espalda, sin darse cuenta de su presencia. Orihime no podía verle la cara, así que analizo el resto del cuerpo masculino. Su espalda ancha, sus piernas largas, sus hombros fuertes. Era tan familiar y a la vez tan desconocido. Quería abrazarlo con todas sus fuerzas y todo el amor que desbordaba su cuerpo pero se contuvo. Tenía que proteger su dignidad.

Pero quería verlo. Quería contemplar su rostro, antes de que volviera desaparecer. Había soñado tantas veces con su regreso, que lo único que quería hacer en este momento era estar junto a él.

Kurosaki-kundijo con un tono de voz lo suficientemente alto como para hacer que él la notara.

Y lo logro.

Su respiración se detuvo al mismo tiempo que el chico se volteaba para verla. Y literalmente sintió que su alma abandono su ser cuando sus ojos se toparon con los de él.

Es tan hermosopensó Orihime al ver el rostro varonil de su primer y único amor.

Los ojos castaños del chico se agrandaron al verla ahí parada en el umbral de la puerta.

¿Inoue?estaba perplejo. ¿Esa era la niña de once años de la cual se enamoro? No podía ser cierto, por que la visión delante de él era mil veces mejor que la de sus recuerdos. Pero ese cabello, ese rostro y esos ojos eran únicamente y exclusivamente de ella.

Los ojos grises de Orihime se nublaron por las lágrimas. Todo su cuerpo temblaba por las emociones contenidas. Sentía que la respiración le faltaba, que el pecho le dolía con cada inhalación. Sentía que de un momento a otro se desmayaría pero no podía permitir eso. Ella había tomado una decisión, ¿no es así?

Ella había decidido… ¿Qué era?

Esos ojos que la veían con curiosidad no la dejaban pensar con claridad.

Inoue… He vuelto dijo Ichigo antes de dedicarle una leve sonrisa de lado.

Fue cuando Orihime perdió su fuerza de voluntad.

Dejo que la mochila cayera el suelo del auditorio, rompiendo con el silencio que los rodeaba. Dio tres pasos temblorosos y torpes.

¿Por qué? ¿Por qué ahora? Por favor… detente. No lo hagaspensaba Orihime antes de ver como los brazos de Ichigo se extendían para recibirla.

Corrió hasta él, hundiendo su rostro en el fuerte pecho del joven, aferrándose a su camiseta y empapándola con sus lágrimas.

Bienvenido a casa…susurro entre sollozos la pelinaranja. Pudo sentir como Ichigo apoyaba su mejilla contra su cabeza y sus brazos la rodeaban por la cintura.

Ha pasado mucho tiempo… Inoue

Orihime abrió sus ojos de golpe.

¿Qué…? ¿Qué estaba haciendo?

Orihime se separó lentamente del joven enfrente de ella. Esto no estaba bien. Él la abandono, le rompió el corazón en mil pedazos. Y ahí estaba ella, abrazándolo, recibiéndolo de nuevo en su vida.

Lo lamento… no debí hacer esodijo en un susurro mientras se llevaba una mano empuñada al pecho.

– ¿Recordando el pasado, Inoue?dijo Ichigo mientras le dedicaba una sonrisa torcida a Orihime.

Ella no podía creer lo que estaba escuchando. Sus ojos grises lo observaban como si fuera un completo extraño. Más lágrimas amenazaban con salir de su alma.

¿Acaso… Acaso te estas burlando de mí?pregunto con la voz temblorosa. ¿Tienes alguna idea por lo que he pasado desde que terminamos?

Ichigo se tenso en su lugar y sus ojos castaños adquirieron un dureza que jamás le había visto.

No y créeme que no me interesa saberlo

Orihime sintió como su corazón volvió a romperse. Si es que eso era posible.

Las lágrimas salieron de sus orbes grises empapando su rostro de porcelana. Estaba enojada y triste. ¿Cómo era posible que él le dijera eso? Tal vez se parecía el chico que alguna vez conoció, pero ahora se daba cuenta que apenas y era la mitad de lo que solía ser.

Dio dos pasos hacía él y lo abofeteo.

Te odio… Kurosaki


Orihime dejo que su frente chocara con su mesa.

Soy un tonta– pensó antes de escuchar la presentación de Ichigo.

– Kurosaki Ichigo, espero que nos llevemos bien– dijo en un tono neutral mientras hacía una reverencia ante la clase. Orihime apretó sus puños con enojo al escuchar la voz del chico.

Era muy difícil hacerla enojar, de hecho, nunca lo hacía pero… la presencia de Ichigo en su vida la molestaba. Ella durante muchos años se había dicho que podía superar ese dolor, el dolor del abandono por la persona que más amas. Pero ahora que lo tenía de nuevo cerca, se había dado cuenta que nunca podría vivir sin él. Ni ahora ni en un futuro cercano, porque simplemente él era su todo y estaba segura que no había forma de cambiar ese hecho.

Ese hecho la hacía enojar.

Además… le dije que lo odiaba

Orihime escucho como la introducción de la profesora terminaba y con el rabillo del ojo vio como Ichigo se movía para ocupar su lugar al lado de la ventana. En su rango de vista.

N-No es justo… Puedo verlo sin problemas– pensó mientras dejaba salir un suspiro cansado. Sería un largo día de clases.

Cuando el cuarto periodo termino, todos sus amigos de la secundaria lo rodearon casi de inmediato, bombardeándolo con preguntas.

– Hey Ichigo, ¿te acuerdas de mí? – pregunto un chico de cabello castaño y con un gran tono de voz.

Ichigo frunció el ceño. – ¿Sanae Keita? –

La sonrisa del chico se congelo antes de explotar con lagrimas en los ojos y gritando histérico. – ¡NOOOO! ¿¡Como es posible que hayas olvidado mi bello rostro!? ¡Ichigo! ¡Nosotros fuimos grandes amigos en la secundaria! –

– No te recuerdo–

El chico rodo sobre su cuerpo, llorando y pataleando mientras decía lo insignificante que era su presencia en la vida del pelinaranja.

– Oi, Rukia. ¿Siempre es así? – dijo Ichigo dirigiéndose a su amiga pelinegra.

– ¿Quién? ¿Keigo? Claro, solo ignóralo–

– ¡QUE! ¿Por qué si te acuerdas de su nombre? – exclamo Keigo mientras señalaba a Rukia.

– Eso es obvio. Soy un personaje más importante que tú– contesto la chica con las manos en las caderas antes de golpearlo en la cara. – Y no señales a la gente–

Ichigo se acercó para ver el daño provocado por el puño de su amiga. Se impresiono mucho al ver que Keigo estaba inconsciente y le sangraba la nariz.

– Para ser una enana, golpeas muy fuerte – pregunto mientras picaba a Keigo con su pie para ver si lograba alguna señal de vida.

– ¿Cómo me llamaste? Déjame recordarte que está enana te sacaba los sesos a golpes– dijo Rukia con las manos en las caderas.

– Eso… Eso no es cierto…– dijo Ichigo con las mejillas rojas, todos sus compañeros lo estaban observando.

– ¡Ja! ¡Claro que lo es! Eras un bebé llorón–

– ¡Ca-Cállate! ¡Enana del demonio! –

Rápidamente sus demás compañeros se unieron a la animada conversación. Estaban muy contentos de poder recordar los viejos tiempos, pero no todos se sentían de la misma manera.

Orihime dejo escapar un suspiro.

– ¿Cómo te sientes Hime? – le pregunto Tatsuki quien estaba recargada sobre el escritorio de la pelinaranja.

La mencionada sonrió levemente. – Estoy bien Tatsuki-chan. No tienes que…–

Las risas de sus compañeros hicieron que sus ojos se posaran sobre ellos, haciéndole imposible ignorar al recién llegado. Orihime bajo su mirada mientras un leve sonrojo aparecía sobre sus mejillas después de haber visto a Ichigo.

– ¿Y con esa cara me dices que estás bien? – le dijo Tatsuki antes de palparle la cabeza con afecto. – ¿Qué te parece si vamos a comprar algo a la cafetería? ¡Yo invito! –

Orihime negó con suavidad. – No te preocupes Tatsuki-chan. Eres la mejor amiga de Kurosaki-san, deberías ir a saludarlo. Estaré bien– dijo mientras se incorpora de su lugar dispuesta a irse.

– Orihime…–

– Ve Tatsuki-chan. Yo… iré a comprar algo para comer, ya que la despistada de mí olvido su almuerzo– dijo Orihime colocando su mano detrás de la nuca y sonriendo de una manera muy débil.

Las manos de Tatsuki se volvieron un puño cuando vio la expresión de su mejor amiga y sus labios eran una tensa línea recta cuando vio como la sonrisa de Orihime desapareció mientras ella bajaba la mirada.

– Lo siento Tatsuki-chan… No me siento muy bien, creo que iré a la enfermería– dijo la pelinaranja antes de ocultar sus ojos con mano derecha, impidiendo que vieran sus lágrimas. Giro sobre sus talones y salió corriendo del salón.

Tatsuki contemplaba la puerta por donde minutos antes su amiga había salido. Lentamente giro su cabeza para ver a Ichigo. Su furia aumento en cuanto vio lo divertido que estaba mientras hablaba con los demás. Aunque él tuviera esa cara de enojo y su ceño fruncido, ella lo conocía bastante bien como para distinguir sus expresiones y él estaba contento.

Sus puños se tensaron aún más.

Mientras él disfrutaba de su regreso, ella lloraba por ese hecho.

Es muy injusto


Orihime se encontraba recostada en una de las camillas de la enfermería de la escuela. Le había dicho a la doctora que se sentía muy mareada y ella la dejo usar un lugar para que pudiera descansar.

Sus ojos grises contemplaban el blanco del techo. Se sentía muy débil, ya no quería seguir luchando en contra de su corazón pero no tenían otra opción. Solo podía hacer eso, resistir las ganas de estar a su lado. Sus ojos se cerraron lentamente, esperando que su mente dejara de pensar.

Pero casi enseguida, la imagen de Ichigo apareció en su cabeza.

Abrió los ojos de golpe, sorprendida.

¿Por qué? ¿Por qué? Quiero olvidarte pero… cada vez que lo intento, te recuerdo más– sus cejas se juntaron con tristeza, las lágrimas volvieron a formarse en sus ojos. – Ichigo-kun…– ambos manos se colocaron sus ojos, presionándolos. – Ichigo-kun…– su nombre se mezclaba con sus sollozos.

– Ichigo-kun…–

– ¡Hime-chan! –

Una voz masculina hizo que sus sollozos pararan.

– ¡Hime-chan! ¿En donde estás? –

Orihime se incorporo en la cama, sorprendida por la actitud del chico.

– ¿Kirie-kun? –

Las cortinas de color azul se abrieron con tal velocidad que Orihime pensó que se iban a caer. Frente a ella se encontraba su mejor amigo, su respiración era acelerada y sus ojos azules estaban llenos de preocupación.

En dos zancadas, Kirie estaba a su lado aún mortificado.

– Kirie-kun… ¿Qué…?– pero sus palabras fueron cortadas por los brazos que la estaban rodeando. Ella podía sentir el sutil pero agradable calor de Kirie. Por alguna razón eso la hizo sentir un poco mejor. – Kirie-kun… ¿Qué sucede? –

– Estaba preocupado…– el abrazo se hizo más fuerte – Creí que algo malo te había pasado–

Una sonrisa apareció en el rostro de Orihime. Su amigo en verdad era muy bueno con ella. La mano de Orihime se coloco en la cabeza de Kirie y la comenzó a palmear. – Gracias Kirie-kun. Estoy bien–

Kirie se separo de ella con lentitud, manteniendo sus manos en sus hombros delgados. Su rostro estaba tenso, era la primera vez que Orihime lo veía de esta manera.

– ¿Qué ocurre Kirie-kun? –

– Eso me gustaría saber Hime-chan. ¿Qué ocurre? – Kirie dejo sus hombros para colocar sus manos sobre las de ella. – Se que algo anda mal. Ayer no apareciste como prometiste, además tus ojos están rojos. ¿Estuviste llorando? –

El labio inferior de Orihime comenzó a temblar. ¿Cómo pudo llegar a ser tan insensible? Había dejado plantado a Kirie y lo único que hizo durante todo el día fue pensar en Kurosaki Ichigo. Era de lo peor. Orihime apretó las manos de su amigo mientras sentía como sus ojos se cristalizaban.

– Lo… Lo siento mucho Kirie-kun…– ella no se atrevía a mirarlo a los ojos. – He sido una mala persona y tú solo te preocupas por mi bien estar. No es justo para ti–

Kirie se alarmó.

– Orihime… ¿qué…?–

– Mereces una respuesta– esta vez Orihime alzo su mirada dejando que sus ojos y los de él se conectaran – Te quiero mucho Kirie-kun pero… no creo que un noviazgo entre nosotros sea lo correcto–

Kirie bajo un poco la mirada, estaba decepcionándolo y ella lo sabía.

– Yo… sigo amando a mi ex novio. Lo sigo amando mucho y que te utilice para poder olvidarlo no está bien. No quiero hacerte eso… No podría…–

Gruesas lágrimas comenzaron a salir de nuevo. En verdad le dolía no poder olvidar, no poder dejarlo ir. Sus sollozos se detuvieron al sentir una mano que le acariciaba su cabeza con ternura. Lo observo sorprendida.

– Utilízame Orihime–

– ¿Qué…?–

– En verdad me gustas… desde hace mucho tiempo– las mejillas de ambos se prendieron cuando esas palabras salieron – Y no me importaría que me utilizaras para olvidar al idiota que te dejo ir–

– Pero Kirie-kun…–

– Está bien mientras me permitas hacerte feliz y tal vez logré que te enamores de mí– dijo con una sonrisa encantadora.

Orihime bajo la mirada apenada.

¿Debía permitir esto?

¿Qué sucedía si nunca podía olvidar a Ichigo?

Serían solo falsas esperanzas para Kirie.

– Por favor Hime… permíteme intentarlo– susurro Kirie.

Con un simple asentimiento de cabeza, ella marco un nuevo rumbo en su vida.


Las clases habían terminado cuando ambos salieron de la escuela. De repente Kirie detuvo su andar para observarla, ella podía notar que estaba nervioso. Estaba enfrente de las puertas de la escuela, algunos alumnos aún seguían saliendo de los edificios.

– ¿Te… Te gustaría tener… nuestra primera cita… e-este sábado? –

La pregunta la tomo por sorpresa.

Ella había aceptado salir con él pero no sabía que se haría formal tan pronto. Eso la puso nerviosa. Habían pasado cuatro años desde la última vez que salió con alguien. Además no era experta en el amor tampoco, solo había tenido un novio en toda su vida y no había terminado nada bien.

– Etto… ehmmm… yo…–

La risa nerviosa de Kirie la distrajo por un momento.

– Lo siento Hime-chan. Es muy rápido aún ¿verdad? – dijo mientras se rascaba la parte trasera de su cabeza. – Vamos se hace tarde–

– ¡Me encantaría! – dijo Orihime alzando su voz. Kirie giro a verla, sorprendido. – Me… me encantaría salir contigo el sábado–

Kirie comenzó a reírse, pero esta vez no fue por nerviosismo sino al contrario, fue de alegría. – Gracias Hime-chan. ¿Qué tal si nos ponemos de acuerdo mañana? Así piensas en un lugar a donde te gustaría ir–

– Uhmm. Eso suena genial–

– Bien. Nos vemos mañana entonces– dijo Kirie despidiéndose agitando la mano.

Orihime lo imito con una sonrisa. – Nos vemos mañana–

Cuando Kirie desapareció de su vista su sonrisa se esfumó. Aún se sentía un poco insegura pero en verdad él se veía muy feliz con la cita. Era lo mínimo que podía hacer.

– ¿Tu nuevo novio? – dijo una voz detrás de ella.

Orihime dio un pequeño brinco al escuchar esa voz y al verlo directo los ojos sintió que sus piernas eran de gelatina.

– Ichi… Kurosaki-san, ¿qué haces aquí? –

Ichigo alzó una ceja. – ¿Kurosaki-san? Apenas ayer era Kurosaki-kun. ¿Acaso eso cambió por tu nuevo novio? –

Por alguna razón a Orihime no le gusto el tono de voz que utilizó.

– Como lo dijiste ayer, Kurosaki-san, no creo que te importe el como te llame o te deje de llamar–

Los ojos de Ichigo se llenaron de furia y toda estaba dirigida a ella.

– ¿No vas a negar el hecho de que diga que él es tu novio? –

Fue cuando Orihime perdió el control. ¿Qué le importaba a él si ella tenía un novio? Él la dejo a ella, no es su culpa.

– No tengo porque darte explicaciones. Tú no eres nada de mí– dijo Orihime en un tono frío y severo, totalmente diferente a su carácter. Aprovechando el valor que aún sentía, se giro sobre sus talones dispuesta a dejarlo con la palabra en la boca pero nunca anticipo lo que sucedió a continuación.

Ichigo la abrazó por la espalda.

Orihime estaba en shock.

¿Qué estaba sucediendo? ¿Cómo habían llegado a esta situación?

Ella podía sentir el calor me emitía Ichigo, podía sentir su duro cuerpo, su respiración en su nuca, sus fuertes brazos envolviendo su cuerpo. No podía pensar en nada más que no fuera él. Su cuerpo se rindió.

Cerró los ojos dejándose llevar y fue cuando el rostro de Kirie apareció en su mente.

– Suéltame por favor–

– Inoue…–

Pero antes de Ichigo pudiera decir algo, Orihime se apartó de él.

– ¿Qué crees que estas haciendo? ¿Por… Por qué estas haciendo esto? – dijo Orihime con lágrimas cayendo de sus ojos.

Ichigo estaba perplejo por la reacción de la chica. Sin previo aviso Orihime salió corriendo de ahí, esperando poder alejarse de él.

Corrió hasta que llego a su hogar. Entro y se encerró con un portazo. Se recargo en la puerta dejándose caer hasta tocar el suelo. Se abrazó a sí misma dejando que todos sus sentimientos salieran en saladas lágrimas.

¿Qué debo hacer?


se que en este capi es mucha la relacion entre kirie y hime pero ichigo sera un asno en este capi y merece que sufra!

jeje espero ke les haya gustado

aun tngo muchas sorpresas asi no dejen de leer

dejen review

besos & cuidense :D