hola! he vuelto!
por fin pude encontrar la maldita inspiracion para este fic y ya tengo varias ideas gracias al señor!
este capi tiene un poco de pasion y cosas así, espero que me haya quedado bien
disfruten!
Disclaimer: Bleach no me pertenece, la historia si XD
Capítulo 3
Because of you
Cuatro días.
Han pasado cuatro desde el último encuentro entre Orihime e Ichigo. Desde que pudo sentir su calor sobre su pequeña espalda, desde que volvió a sentirse viva de nuevo. Su corazón anhelaba hablarle, saber si ese momento lo había afectado tanto como a ella, saber si aún le importaba.
Pero esos sentimientos no estaban bien. Ella había hecho un compromiso con alguien más, alguien que siempre ha estado ahí para ella. No podía hacerle esto, así que su corazón debía calmarse y escuchar a su cerebro.
– Mañana es tu cita con Kirie, ¿verdad Orihime? –
La voz de su mejor amiga, Tatsuki, la saco de sus pensamientos. Se encontraban almorzando junto a Rukia en uno de los jardines de la escuela.
– ¿Eh? ¡Ah! ¡Sí! Hoy nos pondremos de acuerdo sobre ese tema – contesto Orihime un poco apenada.
– A decir verdad, me sorprendió un poco que hayas aceptado salir con Kirie. Creí que no te gustaba de esa manera– dijo Rukia observando atenta las reacciones de su amiga.
Orihime bajo un poco la mirada, triste. – No… Las cosas no son así. Decidí darme una segunda oportunidad– el agarre en su bento se intensificó – Ya no quiero sentirme de esta manera, sin alma… Estoy cansada de mí misma–
– Pero, ¿estás segura? Tú misma dijiste que no estabas lista para esto. ¡No me mal interpretes! Creo que es genial que lo hagas pero… ¿Con Kirie? – Orihime observo a Rukia. – Digo… es tu mejor amigo–
Orihime se sintió un poco ofendida. – Tú también sales con tu mejor amigo, Rukia-chan–
– Pero es diferente Orihime, yo sí lo amo–
Esas palabras se sintieron como dagas en su corazón, tan doloroso que Orihime coloco una mano sobre su pecho para asegurarse que estuviera bien.
– Basta ya Rukia. Es la decisión de Orihime y Kirie. Nosotras solo debemos aceptarlo y apoyarla– dijo Tatsuki antes de morder su sándwich.
– Eso lo sé Tatsuki. Claro que apoyo a Orihime pero estoy preocupada con que tal vez no lo pensó bien–
– Insisto, no es tu problema–
– Kirie es mi amigo y no lo quiero ver lastimado–
– Todo estará bien, deja que ellos lo resuelvan–
– Pero Tatsuki…–
– ¡Basta! – el grito de Orihime acabo con la discusión de las chicas, haciendo que ambas la voltearan a ver. La cabeza de Orihime estaba gacha, con mechones cubriéndole su bonito rostro.
– Orihi…–
Su nombre se quedó congelado en los labios de Rukia cuando esos ojos grises se posaron sobre los azules. Esos ojos que siempre estaban llenos de alegría ahora estaban nublados por las lágrimas.
– Esas cosas ya las sé– sus manos taparon su rostro – Sé muy bien que no quiero a Kirie-kun… y sé muy bien que esto está mal pero… en verdad quiero olvidarlo. ¡Buaaaaa! – el llanto de Orihime rompió en miles de pedazos los corazones de sus amigas.
Jamás la habían visto llorar de esta manera. Ella siempre estaba llena de vida, era como su viviera en un mundo color de rosa.
Pero no era así.
Ella estaba destrozada.
Y lo único que podían hacer era abrazarla, intentando alejar algo de dolor de su corazón.
Orihime salió del baño de la escuela. Había llorado mucho enfrente de sus amigas, así que fue a lavarse el rostro.
Lo más seguro es que están preocupadas por mí. Debo pedirles disculpas… Ouch
Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando chocó contra alguien más. – Gomen… Etto… ¡Kirie-kun! –
El chico de ojos azules le sonreía como siempre. – Sigues siendo tan despistada Hime-chan–
– Mouuu… Kirie-kun eso no es cierto–
Kirie rio por el puchero que hacía la pelinaranja. – Hime-chan, ¿estás libre después de clases? –
– ¿Después de clases? – Orihime coloco un dedo debajo de su barbilla, pensando. – Mmmm… no lo siento Kirie-kun. Tengo reunión del club de costura. ¿Se te ofrecía algo? –
Las mejillas del ojiazul se tiñeron de rosa. – Bu-Bueno… quería ver sí-sí podíamos hablar sobre la cita de mañana– dijo apenado.
Orihime también se sonrojo, pero por distintas razones. Se había olvidado de ese asunto.
– Ehmmm… ¿qué… qué te parece si hablamos por teléfono hoy en la noche? Así no tendrás que esperarme hasta tarde–
– Pero Hime-chan, ¿con quién irás a casa? – pregunto preocupado Kirie.
– No te preocupes, Tatsuki-chan me acompañara–
Orihime sonrió contenta cuando vio la expresión de alivio de su amigo. Pero esa alegría se esfumo cuando sintió una mano tomando la suya. Sus ojos grises observaron cómo Kirie llevo su pálida mano hasta sus labios.
– Estoy muy ansioso por demostrarte cuanto me importas–
El movimiento de sus suaves labios rosó la piel de Orihime, mandándole una corriente eléctrica por todo el cuerpo, haciéndolo temblar de pies a cabeza.
– Eeeeeek…– el extraño sonido salió de su boca y antes de que Kirie pudiera decir algo, Orihime salió corriendo de ahí.
Kirie observo confundido la escena.
– Creo que la puse nerviosa… Eso es bueno, ¿no? –
Orihime esperaba a Tatsuki cerca de los casilleros escolares. Hace más o menos quince minutos que la reunión del club había terminado y su mejor amiga no llegaba aún. Su celular vibró dentro de su bolsillo.
– Un mensaje de Tatsuki…– dijo abriendo el aparato.
"Llegaré un poco tarde. No te muevas de ahí"
Orihime suspiro cansada.
Quería irse a casa, tenía que hablar con Kirie.
Aún estaba algo confundida por lo sucedido horas antes en el pasillo. Fue realmente extraño, una sensación extraña. Literalmente sintió que su cuerpo tembló de pies a cabeza. Era algo que solo le había pasado con una sola persona…
Orihime escucho unos pasos cerca de ella. Se volteó esperando encontrarse con su mejor amiga pero la persona que apareció frente a ella era alguien totalmente diferente.
– Kurosaki-san…–
Ichigo frunció el ceño al escuchar esa clase de honorifico dirigido a él. Era como si Orihime no lo conociera, eso lo molestaba y mucho.
– Tsk… ¿Aún pretendes seguir diciéndome así? Debes decirme Ichigo– dijo irritado.
Las mejillas de Orihime se tiñeron de rojo, giro su rostro hacía otro lado para dejar de verlo. – No me siento cómoda llamándote de una manera tan cercana. Tú y yo no tenemos nada que ver– contesto dirigiendo su mirada hasta el suelo.
Ichigo metió su mano libre en el bolsillo de su pantalón, intentando esconder su puño. Se estaba desesperando cada vez más con la actitud de Orihime y eso no era bueno. Tenía que mantener el control frente a ella o haría algo que podría lastimarla.
– ¿Qué estás haciendo aquí sola? ¿No debería estar el imbécil contigo? –
Orihime agrando sus ojos con sorpresa, volteándolo a ver directo a los ojos.
– ¿Qué…?–
– Me refiero al imbécil de tu novio. Debería estar cuidando de ti. Sino…–
– ¡Se llama Kirie-kun y no es ningún imbécil! – exclamo Orihime enojada. – No permitiré que insultes a Kirie-kun. Él es bueno conmigo y amable también, siempre ha estado para mí. No quiero que hables mal de alguien especial en mi vida–
El ceño fruncido de Ichigo se intensifico.
– Él jamás me ha sacado de su vida–
Ichigo perdió el control.
Tomo la muñeca de Orihime llevándola detrás de los casilleros. La pelinaranja sintió el duro metal cuando su espalda impacto contra ellos. Abrió sus ojos dispuesta a protestar pero sus palabras se ahogaron dentro de su garganta cuando vio los ojos castaños de Ichigo justo frente a ella.
Estaban muy cerca, tanto que podía sentir su aliento cálido golpeando sus pómulos. Estaba acorralada. Su mano izquierda estaba siendo sostenida por la mano de él, contra los casilleros y estaba más arriba que su cabeza. La otra mano de Ichigo descansaba cerca del lado derecho de su rostro. La mano derecha de Orihime había encontrado el camino hasta su pecho, intentando mantenerlo alejado pero se sentía muy vulnerable en esa posición.
Podía sentir su corazón latiendo debajo de su palma, el calor que emitía su cuerpo y la tensión de sus perfectos músculos.
Esto estaba mal. Tenía que salir de ahí.
– Kurosaki-san… po-por favor déjame ir– suplico Orihime comenzando a forcejear.
El agarre en su mano izquierda se volvió más fuerte, casi como un grillete.
– No– dijo Ichigo con una voz tan grave que asustó a la ojigris. – No te irás de aquí hasta que me digas que no saldrás con él–
Orihime lo observo sorprendida.
– ¿Cómo sabes…?–
– Todo el mundo en la escuela lo sabe. El imbécil se encargó de divulgarlo–
Orihime volvió a irritarse cuando lo escucho insultar a Kirie de nuevo.
– Ya te dije que no lo llames así y por favor suéltame que tengo que ir a casa– dijo Orihime volviendo a forcejear, pero Ichigo no iba a ceder tampoco.
– Y yo te dije que no te iras hasta que me digas que no saldrás con él–
Orihime no le hizo caso, siguiendo con su batalla.
Ichigo se cansó, así que tomo la otra mano de la chica colocándola con fuerza sobre su cabeza para inmovilizarla totalmente.
– Eeeeek…– exclamo Orihime al darse cuenta de su situación. Ahora si no había salida más que esperar a que el pelinaranja accediera a soltarla. – Ku-Kurosaki-san…–
– Ichigo– dijo él acercándose más, abriendo con su rodilla las piernas de Orihime. – Ya te dije que debes llamarme Ichigo–
Orihime tembló al ver directo a sus ojos. Ya no eran de ese color chocolate tan adorable de siempre, ahora eran casi de color caramelo y la observaban tan intensamente que sus piernas se sentían de gelatina.
Su respiración era agitada, el aire a su alrededor se estaba volviendo muy denso, difícil de respirar.
– Kurosaki-san…–
– Error– dijo Ichigo antes de colocar sus calientes labios sobre el frío cuello de Orihime.
Sus ojos grises se cerraron debido a la increíble sensación que le estaba proporcionando el joven hombre que estaba casi encima de ella.
Al principio sus labios fueron suaves, apenas perceptibles. Un mero roce sobre su piel, tan terso como una pluma. Ichigo alejaba solo centímetros sus labios para dejar que su aliento golpeara la cremosa piel de Orihime, haciendo que su piel se erizara. Sus labios se movían de arriba hacia abajo, desde la base de su cuello hasta su clavícula, volviéndola loca.
– Kurosaki-san po-por favor…–
– Error– dijo contra su piel.
El roce se acabó dándole paso a los besos.
– Aaahh…– un leve gemido salió de los labios de Orihime, haciendo estragos en el pelinaranja. Excitándolo más, volviéndolo más atrevido.
Con una sola mano atrapo las dos muñecas de Orihime, bajando la libre por su rostro hasta llegar al cuello, enredando sus dedos sobre su piel y cabello. Ella sintió sus dedos y labios administrando caricias en su ser, haciéndola sentir de una manera desconocida. Lo peor era que no sabía si estaba extasiada o asustada.
Instintivamente Orihime inclino su cuello para darle más acceso a sus labios. Ichigo sonrió sobre la piel de ella, haciendo los besos más húmedos y calientes. Sacó su lengua para saborear a Orihime, dándose cuenta que ahora era adicto a su sabor.
Era exquisita.
Dulce. Tibia.
Su lengua encontró el lóbulo de la oreja. Con la punta comenzó a lamer la pequeña carne recién descubierta. – Orihime– susurro en su oído. – Di mi nombre o seguiré molestándote–
– Aaahh…– volvió a gemir. Abrió sus ojos lentamente para poder verlo. Su respiración agitada hacía que su pecho subirá y bajara. Sus mejillas estaban rojas por la vergüenza y excitación. – I-Ichigo…–
Demonios
Y la besó.
El beso no era tímido ni inocente como cuando eran niños, era totalmente diferente. Estaba lleno de pasión y desesperación, habían sido muchos años alejados el uno del otro y estaban demostrando esa ausencia en ese momento. Ichigo deslizo su lengua dentro de la boca de la chica, degustando la cavidad húmeda y cálida.
Orihime no podía pensar en nada más que no fuera en su lengua chocando con la de él. En cuanto sintió que el agarre en sus muñecas cedió, bajo sus manos lentamente por la cabeza de Ichigo, rascándolo con sus uñas y sintiendo el cabello naranja brillante que tanto extrañaba. Sus manos lo jalaron del cuello de la camisa escolar para atraerlo más a ella.
Cuando hizo este movimiento provoco que sus cuerpos se separaran de los casilleros solo para volver a chocar contra ellos, haciendo ruido en el pasillo. Ichigo tuvo que sostenerla por la cintura y colocar su mano libre en la parte de arriba de los casilleros para mayor soporte.
El celular de Orihime vibro dentro de su bolsillo haciendo que el beso terminara de forma instantánea.
La pelinaranja soltó la camisa de Ichigo pero él no disminuyo su agarre. Orihime busco su teléfono para contestarle a una preocupada Tatsuki.
– ¿Qué ocurre Tatsuki-chan? – pregunto Orihime con la mirada en el suelo, cualquier lugar era más seguro que los ojos del joven frente a ella.
– ¿Qué ocurre Tatsuki-chan? Orihime estoy en la entrada de la escuela esperándote, ¿en dónde estás? –
– ¿Eh? Gomen Tatsuki-chan. E-Estoy en el baño. Voy enseguida–
– Bien, solo apúrate– su amiga colgó.
Orihime observo su teléfono antes de suspirar y volver a guardarlo.
– Con que estabas esperando a Tatsuki, ¿no Orihime? – dijo Ichigo acariciando la mejilla de la chica.
Las mejillas de Orihime se sonrojaron ante la acción tan íntima. Ella solo asintió levemente.
– Me alegra que no haya sido ese imbe…–
– Kurosaki-san– lo regaño la ojigris.
– ¿Otra vez con eso? ¿Acaso quieres que vuelva a hacerte decir mi nombre? – dijo con una sonrisa de lado juguetona.
Orihime se sonrojo aún más, empujándolo para alejarlo de ella y de su encanto.
– Ya no más Kurosaki-san– dijo con la cabeza gacha y las manos enfrente de ella, impidiendo que se acercara. – Ya hiciste suficiente daño–
Orihime salió corriendo.
– Por fin en casa– pensó Orihime cansada.
Dejó caer su mochila al suelo para después seguirle sus rodillas.
Su cabeza aún no procesaba lo que había ocurrido en los casilleros de la escuela.
Ichigo la había besado.
¡Besado!
Y ella le había correspondido, con la misma intensidad que él. Era un lado de ella que desconocía. Orihime no sabía que podía llegar a ser tan... tan... candente. Y le asustaba más que Ichigo podía hacerla sentir de esa manera tan prohibida.
¿Qué había pasado? ¿Cómo llegaron a esa situación? ¿Por qué lo había hecho? ¿Aún la quería o fue simplemente el calor del momento?
Ya no entendía nada.
Todo es tan confuso.
El sonido del teléfono de su casa la saco de sus pensamientos. Apresurada camino hasta el y contesto.
– Residencia Inoue–
– ¡Hime-chan! – dijo la alegre voz de Kirie del otro lado del auricular.
Los ojos de Orihime se agrandaron por la sorpresa. – Kirie-kun…– dijo en un susurro.
– Hime-chan te he estado hablando desde hace media hora, ¿qué pasó? –
El agarre en el teléfono de volvió más fuerte. – Gomen Kirie-kun. En cuanto llegue a casa… quise tomar un baño–
– Ya veo. No te preocupes. Acerca de la cita de mañana, estaba pensando que podrías ir a pasear el centro comercial, después a comer y luego al cine. ¿Qué opinas? –
– Su-Suena genial–
– ¿Estás bien Hime? Tu voz suena entrecortada– pregunto preocupado.
– S-Sí. Debe ser mi teléfono que no funciona bien. ¿A-A qué hora nos vemos? –
– ¿Te parece bien a las 10 en la estación? –
– Sí… Ahí nos vemos–
– De acuerdo. Nos vemos Hime–
Colgó.
Orihime volvió a dejarse caer. Hizo sus manos un puño y las llevo hasta sus ojos que estaban llenos de lágrimas al igual que su rostro.
que tal? como me quedo el beso? hace mucho que no escribia cosas asi, espero que me haya quedado bien.
Si no fue asi, diganmelo con toda sinceridad
besos & cuidense :D
